EMISORA CRISTIANA CVC Archives | CVCLAVOZ

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Tiempo de amar

“Hay una temporada para todo, un tiempo para cada actividad bajo el cielo” Eclesiastés 3:1 (NTV)

A menudo tratamos de acelerar nuestros tiempos. Cuando estamos solos queremos estar de novios y cuando lo estamos queremos apresurar todo para casarnos. El gran error que a veces cometemos es pensar que saltar etapas es mejor. Dios es perfecto y nos creó con el tiempo necesario y justo para experimentar lo que debemos vivir. El noviazgo es una etapa especial de preparación para el matrimonio, digna de ser disfrutada plenamente, pero sin apuros, sin saltar etapas. Cuantas veces vemos las tristes consecuencias de quienes no se tomaron el tiempo necesario para conocerse profundamente en esta etapa, pero también de aquellos que siendo novios, actúan como si estuvieran casados. Todo tiene su tiempo, espera con paciencia. Que tu noviazgo tenga el precioso propósito de agradar a Dios y preparación para un matrimonio feliz.

Por Judith Quisbert

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Seguirás sufriendo?

 “El dolor es un aspecto inevitable de nuestra existencia, mientras que el sufrimiento depende de nuestra reacción frente a ese dolor” Alejandro Jodorowsky

La vida nos trae épocas malas y buenas, tiempos de mucha alegría o dolor, no podemos decir que los creyentes están libres de pasar esos días complicados porque no es así y como hijos de Dios debemos estar conscientes de esta verdad, pues ya fuimos advertidos través de su palabra “Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo” Juan 16:33 (NTV).

Quizás sean más los tiempos de tristeza y de dolor que los tiempos buenos, una enfermedad o un problema económico, etc. pueden ser el motivo de tu angustia y desesperación, a diario vemos a personas y familias enteras viviendo situaciones que superan sus fuerzas y olvidan que Dios es refugio seguro y se rinden.

La frase de Alejandro Jodorowsky, nos recuerda que tenemos la posibilidad de decidir que reacción tendremos frente a los problemas, podemos rendirnos y sentir lástima por nuestra situación o mirar con esperanza el futuro y esperar la obra maravillosa de Dios.

¿Cuál es tu reacción o fue tu reacción ante los problemas?

Si estás en esos momentos críticos y ya no sabes qué hacer o a dónde más acudir, esto es para ti “El Señor es bueno, un refugio seguro cuando llegan dificultades. Él está cerca de los que confían en él” Nahúm 1:7 (NTV), la dulce presencia de nuestro Dios es el lugar correcto para correr cuando los problemas están a punto de derribarnos.

No podrás evitar las dificultades pero tienes la capacidad de controlar tu reacción y cuando estés en medio de ellas puedes quedarte sentado sintiendo lástima por tu situación y por ti mismo o puedes mantener tu fe y el gozo que sólo viene de Dios.

Pablo y Silas, son un gran ejemplo, pues ellos nos demostraron que vivir sufriendo no es lo que Dios quiere para sus hijos “Así que el carcelero los puso en el calabozo de más adentro y les sujetó los pies en el cepo. Alrededor de la medianoche, Pablo y Silas estaban orando y cantando himnos a Dios, y los demás prisioneros escuchaban” Hechos 16:24-25 (NTV).

No importa los tiempos malos y tristes que estés pasando aún puedes disfrutar de la paz y el gozo que solamente Dios puede dar ¡Tú decides!

Por Judith Quisbert

 

 

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Iglesia

“Dios sometió todas las cosas al dominio de Cristo, y lo dio como cabeza de todo a la iglesia. Esta, que es su cuerpo, es la plenitud de aquel que lo llena todo por completo.” Efesios 1:22-23 (NVI)

La iglesia como tal, es la congregación de personas que tienen como cabeza a Cristo, hombres y mujeres que tienen una relación personal con Él, que siguen Su ejemplo y buscan crecer en su fe día a día.
Como miembros de la iglesia es importante que nos integremos a través de la comunión con los hermanos, y también que busquemos servir a Dios con excelencia, de esta forma podremos cumplir con la función que cada uno tenemos al ser parte de este cuerpo.

Por Cesia Serna

 

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Preguntas que fastidian

En una ocasión observé la imagen de una chica que se había caído de una bicicleta, entonces su acompañante le pregunta: ¿Estás bien? Y ella responde en forma graciosa: “Sí, solamente me quebré el brazo” Considero que a nadie le gustaría responder esta pregunta en ese estado, y a través de una fotografía cómica se manifiesta lo absurda que puede llegar a ser esa pregunta en una situación así.

Otros ejemplos se pueden observar con preguntas como: ¿cuándo te vas a casar? En el caso de un soltero, o cuando estás casado: ¿cuándo van a tener hijos? ¿Estás embarazada?

Tenemos un año de matrimonio, estoy felizmente casada, pero aún no está en nuestros planes una descendencia; sin embargo, a donde vamos debemos responder estas dudas y realmente es cansador.

La palabra de Dios dice: “Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación.” Romanos 15:2 (RVR 1960)

Es este aspecto, muchos cristianos se acercan con buenas intenciones a preguntar, pero la realidad es que en lugar de ayudar a veces fastidiamos a los demás. Por esta razón, es fundamental ser sabios, de tal manera que edifiquemos con nuestra presencia a los que nos rodean.

Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.” Marcos 12:30-31 (RVR 1960)

En este pasaje bíblico el Señor manifiesta dos mandamientos que son mayores que cualquier otro; el primero es amar a Dios con todo nuestro ser y el segundo es parecido: “amar al prójimo como a ti mismo”. En este sentido, es preciso analizar si amo a las personas que me rodean: ¿Los trato como a me gustaría que me traten? ¿Me pongo en su lugar?

En esta oportunidad te animo a obedecer la palabra de Dios mostrando amor a tu prójimo pero con sabiduría; es decir, trátalo como te gustaría que te traten, preocúpate por ellos siendo de edificación y agrado para su vida, recuerda que un hijo de Dios debe buscar ser de bendición y no una piedra en el camino.

 

 

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Búscalo antes que sea demasiado tarde

“Pero así dice Jehová a la casa de Israel: Buscadme, y viviréis.” Amos 5:4

Dios iba a traer juicio al pueblo de Israel por causa de su desobediencia y los pecados que se cometían. Pero, como padre amoroso, dio primero la oportunidad para que se arrepintieran, antes de enviar el castigo. “Buscadme y viviréis.” Al final de la historia el pueblo no escuchó ni obedeció la corrección divina y tuvo que ser castigado por ello.

A veces olvidamos que nosotros también enfrentaremos el juicio de Dios, 2 Pedro 3:10, dice: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.”

No podemos evitar que ese día llegue, la realidad es que todos enfrentaremos la ira de Dios. Pero a diferencia del pueblo de Israel, tú puedes cambiar tu destino y salvarte. El Señor sigue siendo el mismo de ayer, de hoy y de siempre. “Búscame y vivirás dice Dios”

No hay excusas para no buscar a Dios, tenemos acceso libre para hablar con Él y pedir su ayuda. Ya no es como en el Antiguo Testamento donde únicamente el Sumo Sacerdote, podía acceder a la presencia de Dios y lo hacía solo una vez al año. Un velo muy grueso nos separaba del Señor, pero cuando Jesús clamó en la cruz “¡Consumado es!”, la Biblia relata que “…el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo” (Mateo 27:51) a partir de ese momento es posible llegar a su presencia en cualquier momento y encontrarnos con Él.

Dios quiere que le busques y vivas cerca de Él. No importa si has cometidos muchos errores o has dejado de buscar a Dios hace mucho tiempo. “Vengan, vamos a discutir este asunto. Aunque sus pecados sean como el rojo más vivo, yo los dejaré blancos como la nieve; aunque sean como tela teñida de púrpura, yo los dejaré blancos como la lana.” Isaías 1:18 (DHH)

Aparta un tiempo cada día para conversar con Dios y decirle cómo te sientes. “Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” Jeremías 29:13.

Oremos:

“Señor perdóname por no buscarte cada día y dejar que otras cosas sean más importantes que Tú. Quiero ser un verdadero cristiano, comprometido contigo, apartado del mundo y de todos sus deseos. Ayúdame y cambia mi vida, trabaja en mí y prepárame para tu gloria y honra. En el nombre de Jesús. Amén.”

“Busquen al Señor mientras puedan encontrarlo; llámenlo ahora, mientras está cerca.” Isaías 55:6 (NTV)

 

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El dolor de la traición…

Si un enemigo me insultara, yo lo podría soportar; si un adversario me humillara, de él me podría yo esconder. Pero lo has hecho tú, un hombre como yo, mi compañero, mi mejor amigo, a quien me unía una bella amistad, con quien convivía en la casa de Dios. Salmo 55:12-14. (NVI)

Quizá la mayoría de nosotros de alguna forma hemos experimentado lo que es la traición, que por definición es el quebrantamiento de la lealtad o fidelidad que se le debe a una persona.

Por su puesto que toda traición es dolorosa y más si la persona que la comete es alguien a quien apreciamos y hemos brindado nuestra confianza. Pero debemos entender que no hemos sido los únicos en experimentarla, Jesús también conoce ese dolor, lo vivió al ser entregado por uno de sus amigos. Un Salmo expresa con claridad, lo que vivió nuestro Señor, “Mis enemigos se juntan y cuchichean contra mí; me hacen responsable de mi mal. Dicen: Lo que le ha sobrevenido es cosa del demonio; de esa cama no volverá a levantarse. Hasta mi mejor amigo, en quien yo confiaba y que compartía el pan conmigo, me ha puesto la zancadilla.” Salmo. 41:7-9 (NVI)

Es increíble saber que uno de sus discípulos  con quien compartió tantos sucesos maravillosos de fe como el de ver milagros, ser parte de las  tantas enseñanzas impartidas, testigo de cómo personas fueron transformadas y hasta tener la oportunidad de sentarse en la misma mesa que Él, haya podido ser seducido por satanás para entregarlo a quienes querían su muerte.

A veces se hace difícil creer que conociendo a Dios y viviendo rodeados de gente que comparte nuestra misma fe, podemos ser víctimas de este tipo de actitudes, pero la Biblia dice que ninguno de nosotros es perfecto y que ni aun siendo sus siervos podemos estar exentos a todo mal, y más aun sabiendo que el enemigo está buscando a quien devorar. Pero así como el dolor de la tradición es tan real, de la misma forma lo es la paz y el perdón de Dios.

Si tú fuiste herido por la traición de tu pareja, de un amigo, de un familiar o un hermano de la iglesia, por más triste y doloroso que esto parezca, no le des lugar al odio, ni permitas que la amargura termine con tu vida.

Hoy te animo a dar el paso hacia la libertad, lo cual sólo se logra perdonando a quienes  tuvieron una actitud desleal contigo. Recuerda que Jesús dejó que Judas participara en la última cena con Él, aun sabiendo que sería él quien lo entregaría, pero que también lo llevaría a cumplir su propósito.

Es posible que esa persona que te traicionó te ayude a llegar a los propósitos que Dios tiene para ti, por tanto, no la aborrezcas.

Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, a los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Romanos 8:28 (NVI)

Por Ruth Mamani

 

 

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¿Somos rebeldes?

“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.” Romanos 5:12 (RVR)

Probablemente hayas sembrado buenos valores y enseñanzas en tus hijos, pensando en que ellos seguirán cada instrucción. Pero en ocasiones, los hijos suelen mostrarse rebeldes y difíciles de tratar, prefiriendo seguir sus caminos a seguir con lo que les fue enseñado. Algo parecido sucede en nuestra relación con Dios, Él nos da instrucciones, pero nosotros vamos en busca de reglas que vayan acorde a nuestros requerimientos. Por eso debemos entender que necesitamos de su presencia para vencer nuestra rebeldía. Porque cuanto más lo conocemos, más claramente veremos nuestras faltas llegando así al arrepentimiento por su gran amor. Por lo tanto, si nosotros como hijos, muchas veces somos rebeldes con Dios y aun así Él nos ofrece su misericordia, debiéramos tener una actitud parecida con nuestros hijos cuando nos enfrentamos a sus rebeldías. Que en todo tiempo podamos mostrar con nuestra actitud, el amor y la misericordia que hemos recibido de Dios.

Por Ruth Mamani

 

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Tesoros que perduran

Escuché de una anciana que había acumulado mucho dinero bajo su colchón, después de un tiempo lo sacó para hacer una compra importante, sin embargo ese dinero ya había perdido valor en su totalidad y sólo era papel. Así mismo mi padre me contaba que hace mucho tiempo, el dinero que recibía como paga por su trabajo era en gran cantidad pero el valor de cada billete era insignificante.

Las riquezas de este mundo son temporales e inciertas, y querer tenerlas no está mal siempre y cuando no ocupen el primer lugar en nuestra vida; pues cuando ponemos toda nuestra atención, tiempo, fuerza y se traspone es lo principal en nuestro corazón y lo demás pierde valor.

La palabra de Dios nos dice en Mateo 6: 19-21 (NVI) “No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”

¿Qué tiene mayor valor para ti? ¿El acumular riquezas en la tierra o en el cielo? Seamos sabios y tengamos equilibrio en depositar nuestro esfuerzo en lo eterno, en la familia, nuestro carácter y las demás personas que necesitan de nuestra ayuda. No vaya ser que de un momento a otro todo lo que tenemos en posesiones se pierda y quedemos devastados. Pero si comprendemos el valor de las riquezas verdaderas tendremos paz a pesar de todo mal.

Por medio de Jesús tenemos una grandiosa riqueza y la seguridad de que poseemos tesoros en el cielo, sólo debemos esforzarnos para acumularlos y no perderlos, Colosenses 1:27 (NTV) dice: “Pues él quería que su pueblo supiera que las riquezas y la gloria de Cristo también son para ustedes, los gentiles. Y el secreto es: Cristo vive en ustedes. Eso les da la seguridad de que participarán de su gloria.”

 

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¿Cómo cambiar mi mal carácter?

“Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!” 2 Corintios 5:17 (NVI)

Alguna vez escuché la frase “soy así, ya no cambiaré mi carácter”, pero la Biblia menciona: “Y no vivan ya como vive todo el mundo. Al contrario, cambien de manera de ser y de pensar. Así podrán saber qué es lo que Dios quiere, es decir, todo lo que es bueno, agradable y perfecto.” Romanos 12:2 TLA. Por lo tanto, la Palabra de Dios nos está diciendo que sí podemos cambiar toda mala actitud, lo bueno es saber que lo podemos hacer con la ayuda del Espíritu Santo quien producirá en nosotros amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre. Entonces ¿Qué esperamos para hacer los cambios que Dios desea?

Por Danitza Luna

 

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Contra la orden

El mar agitado choca contra el barco de carga con todo su poder, al parecer este era el fin, el fin de tantos sueños, de tantas palabras y promesas, su futuro dependía de ese barco y su estabilidad, las personas gritaban y corrían de un lado para el otro con el objetivo de aligerar la carga, esa escena parecida a una película del año 2000 “la tormenta perfecta”,  podía asustar hasta al hombre más valiente del planeta, solo que la diferencia era la existencia de un culpable, Jonás.

Muchas veces ocurre que Dios nos quiere decir algo, pero colocamos excusas y nos sumergimos en nuestras actividades, navegando en nuestra barca sin un sentido claro en la vida cuando en realidad debemos escoger por lo mejor, tenemos la osadía de volcar nuestra mirada e ir contra la orden del Creador.

Solo cuando las cosas no salen como queremos y nuestras acciones perjudican a otros nos damos cuenta de que algo estamos haciendo mal y decimos – ¡Señor, que sucede! –

Nos engañamos a nosotros mismos pensando que hacemos la voluntad de Dios cuando en realidad hacemos lo que queremos como un niño encaprichado por una golosina, cuando nos damos cuenta estamos en medio de la tormenta y la única solución es… que nos tiren al mar (rendir nuestro orgullo).

“Y tomaron a Jonás, y lo echaron al mar; y el mar se aquietó de su furor”. (Jonás 1:15)

Y nuestras perspectivas cambiarán, no moriremos porque Dios es nuestro guardador, solo que Él quiere trabajar en nuestras vidas y tiene algo especialmente preparado para nuestro crecimiento.

“Pero Jehová tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches.” (Jonás 1:17)

Jonás reconoció la soberanía de Dios, allí dentro del pez, es como si el viejo Jonás hubiera muerto y se preparara el nacimiento de un nuevo Jonás que obedecería a Dios cueste lo que cueste, aún así el profeta sabía que Dios no lo desampararía.

“Descendí a los cimientos de los montes; la tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío”. (Jonás 2:6)

El gran pez vomitó a Jonás cerca a Nínive, el lugar donde tenía que dejar el mensaje de parte de Dios, así lo hizo, anunció el juicio de Jehová por causa del pecado de los habitantes de Nínive, los cuales se arrepintieron de corazón y Dios los perdonó.

Jonás aprendió sobre la obediencia a Dios, y la soberanía del creador sobra la creación.

¿Y tú aun conociendo esto vas contra la orden de Dios? ¿Conoces lo que Dios quiere para ti?

Por Carlos Eduardo Encinas.

 

 

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¡Vive con fe!

“La fe es la confianza de que en verdad sucederá lo que esperamos; es lo que nos da la certeza de las cosas que no podemos ver.” Hebreos 11:1 (NTV)

La fe es una cualidad que distingue a los hijos de Dios, pero también es la confianza profunda en su fidelidad. Fe es tener la certeza de que más allá de lo difícil que sean las circunstancias, Dios cumplirá sus promesas para nuestras vidas.

Debemos descansar plenamente en Él, aun cuando no entendamos lo que está haciendo, ni los porqués de las circunstancias en las cuales nos encontramos. Recordaremos en cuantas ocasiones Dios nos ha bendecido, de cuantas nos ha librado.

Él nunca nos ha dejado ni tampoco lo hará, por lo tanto caminemos por fe sabiendo que Dios está con nosotros en cada momento.

Te animo a basar tu vida en esta confianza ¡vale la pena hacerlo!

Por Giovana Aleman

 

 

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El beneficio de los obstáculos

Una antigua historia cuenta que hace mucho tiempo, un rey colocó una gran roca obstaculizando un camino. Entonces, se escondió y miró para ver si alguien la quitaba.

Algunos de los comerciantes más adinerados y los cortesanos del rey vinieron y simplemente le dieron una vuelta. Muchos culparon al rey ruidosamente de no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo algo para sacar la piedra grande del camino.

Entonces, llegó un campesino que llevaba una carga de verduras. Al aproximarse a la roca, el campesino puso su carga en el piso y trató de mover la roca a un lado del camino. Después de empujar hasta agotarse, lo logró. Mientras recogía su carga de vegetales, notó una cartera en el suelo, justo en el lugar donde había estado la roca. La bolsa contenía muchas monedas de oro y una nota del mismo rey indicando que el oro era para la persona que removiera la piedra del camino.

El campesino aprendió lo que los otros nunca entendieron: cada obstáculo presenta una oportunidad para mejorar la condición de uno.

No culpes a Dios ni a los otros por las dificultades que encuentres en tu camino. Busca la forma de vencerlos, el esfuerzo que hagas nunca será en vano, siempre aprenderás algo y te harás más fuerte.

Esas rocas que encontramos en nuestro camino pueden ser problemas familiares, financieros, físicos, emocionales, etc., pero ninguno de ellos será invencible si lo enfrentamos en las fuerzas que Dios nos da.

Encomienda a Dios tu camino y mueve esa roca que te estorba. Verás que todo el esfuerzo habrá valido la pena y Dios nunca te abandonará.

“Pues todo lo puedo hacer por medio de Cristo, quien me da las fuerzas”. Filipenses 4:13 (NTV)

 

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