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No desistas

El Equipo Hoyt es sin duda alguna, uno de los más inspiradores que he visto en mi vida. Se trata de  Dick Hoyt (padre) y Rick Hoyt (hijo), quienes juntos compiten en maratones, triatlones y otros desafíos físicos.

Lo que hace especial a este increíble equipo es que Rick tiene una discapacidad que adquirió al momento de nacer por falta de oxígeno en su cerebro, debido a que su cordón umbilical se enredó alrededor de su cuello, lo que le produjo una parálisis cerebral.

En las competencias, Dick lleva a su hijo en una silla especial acoplada al frente de su bicicleta, lo arrastra en un bote especial cuando ellos nadan y lo empuja en una silla de ruedas, también especial, cuando corren.

Los médicos habían diagnosticado que Rick permanecería en estado vegetal persistente, lo que sus padres decidieron ignorar.

Un día, un grupo de ingenieros de la Universidad de Tufts le contó un chiste y Rick se carcajeó, con lo que pudieron evidenciar que entendía y podía comunicarse, así que  le crearon una computadora especial para que, usando leves movimientos de cabeza, pudiera comunicarse. Sus primeras palabras fueron “¡Vamos Bruins!” con lo que su familia comprendió que era un fanático de los deportes.

En 1977, padre e hijo decidieron entrar en una carrera benéfica de 8 kilómetros para un jugador de lacrosse lesionado que fue compañero de Rick y desde entonces han estado compitiendo.

Hasta junio del 2005, el equipo Hoyt participó en un total de 911 eventos, incluyendo 206 triatlones (6 de los cuales fueron competiciones Ironman) 20 Duatlones y 64 Maratones. Inclusive, en 1992, ellos manejaron bicicleta y corrieron a lo largo de Estados Unidos en una jornada de más de 6.000 kilómetros que les tomó 45 días

En una entrevista Dick dijo: “Ha sido una historia de esfuerzo desde que nació. Cuando tenía 8 meses, los doctores nos dijeron que deberíamos sacrificarlo, que estaría en estado vegetal toda su vida, ese tipo de cosas. Bueno, esos doctores ya no están vivos, me gustaría que pudieran ver a Rick ahora”.

Que no te afecte lo que la gente te haya dicho, ahora mismo estás corriendo carrera de tu vida pero no vas solo, hay alguien que corre contigo, que empuja tu silla y que arrastra tu bote. Alguien que sin importar lo que los expertos puedan decir, sabe que tú tienes todo para vivir una vida plena, que te conoce y te ama más allá de lo que puedas imaginar.

No importa si has corrido kilómetros y sientes que ya no puedes seguir o si has estado nadando tanto que sientes que te vas a hundir en cualquier momento o tal vez has pedaleado tanto y aún así sientes que no has avanzado nada; Dios está contigo en cada prueba que atraviesas, Él prometió que estaría con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.

“Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé”. Josué 1:5

La carrera puede ser larga y con muchas pruebas pero cuando tengas ganas de abandonarla, recuerda que no estás solo, Dios va contigo en cada etapa, es una carrera en equipo y tu victoria está asegurada. Cuando termines la carrera buscarás a quienes te desanimaban, a los que dijeron que eras un caso perdido o se burlaron de ti  y no los hallarás.

¡Sigue corriendo, no estás en cualquier carrera, estás en la carrera de tu vida y tu compañero es el mejor!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Juntos y en armonía

“¡No hay nada más bello ni más agradable que ver a los hermanos vivir juntos y en armonía!”” Salmo. 133:1 (TLA)

¡Una familia unida siempre tendrá la suficiente fuerza para derribar todo obstáculo! ¿Eres de los que promueve la unidad y la armonía o eres de lo que se deja influenciar por los que provocan división? Como creyentes, estamos llamados a trabajar en unidad con el fin de cumplir con los propósitos de Dios. El objetivo de satanás es dividir la iglesia para que la obra del Señor se paralice. No permitamos que el enemigo llene nuestras mentes con mentiras, con egoísmo, etc. los cuales sólo traen división entre nosotros. Por el contrario, tengamos siempre la convicción de que somos uno en Cristo y a pesar de las grandes pruebas tratemos de trabajar en equipo para que junto a nuestros hermanos podamos descubrir lo agradable que es habitar unidos y en armonía.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Algún problema en ser pasivo?

Es primordial aclarar la diferencia entre alguien pacífico y pasivo. La persona pacífica es partidaria de la paz, es decir, enemiga de los enfrentamientos; sin embargo, la pasiva, es conocida como aquella que no hace las cosas por sí misma, sino que espera que otros las hagan por ella, es una actitud opuesta al compromiso o la acción constante.

Por ejemplo, esta actitud se puede observar cuando se trabaja en equipo, algunos se comprometen con el trabajo y se esfuerzan para obtener buenos resultados, en cambio, el pasivo prefiere esperar a que alguien le diga lo que debe hacer, de lo contrario no hará nada.

Seguramente no te gustaría que esta persona esté en tu equipo, del mismo modo, nadie quiere tener una pareja pasiva; es decir, que no muestre compromiso en la relación, que espere que lo busques, que lo consientas y se olvide de los detalles o fechas importantes… eso tampoco le gusta a Dios.

Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón Jeremías 23:13

Si deseas encontrar al Señor entonces debe existir una acción constante de tu parte, en la que lo busques de todo corazón. Muchos no lo encuentran porque simplemente se entregan a medias, quieren seguirlo pero no asumen un compromiso y continúan sumergidos en su propia comodidad.

Ser alguien inactivo, en otras palabras, estar cómodos en la banca de la iglesia, no es algo que el Señor espera de nosotros. Así como nuestros padres quieren nuestro progreso para alcanzar un futuro exitoso ¡también Dios! Él desea que nuestro estado espiritual no se estanque, que seamos cristianos encendidos de oración, obedientes a su palabra y serviciales.

En esta oportunidad deseo animarte a ponerte de pie, decide aplastar el desgano, basta de esperar que otros te empujen a orar, a asistir a la iglesia ¡Muévete! Recuerda que Dios tiene un gran plan para tu vida y no lo cumplirás estando sentado, sal a predicar, ora por tu pastor, por los necesitados y apoya al que necesita una mano o consuelo.

¡Qué las personas conozcan un hijo de Dios activo!

 

 

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Si te digo: “Ciudadanía”, ¿en qué piensas?

Tal vez piensas en patriotismo y banderas y clases de historia y un edificio del gobierno. Pero deja por un momento de lado esas ideas y vamos a mirar la ciudadanía como algo diferente. Tal vez como con espíritu de escolar.

¿Recuerdas esos tiempos cuando estabas emocionado porque el equipo de tu colegio estaba ganando siempre? ¿O cuando te sentiste muy orgulloso de estar en ese colegio por una buena noticia que salió en el periódico acerca del lugar? ¿Recuerdas cómo se unían todos por una causa cuando algo faltaba en el colegio? ¿Por qué es tan emocionante toda esa época escolar? Porque todos estuvimos con la adrenalina a flor de piel. ¿Qué tiene que ver con la ciudadanía?

Imagina si todos nos emocionáramos por hacer de este pequeño planeta donde vivimos un lugar mejor. Vayamos un poco menos grande y pensemos en tu comunidad. Piensa cómo sería que todos se reunieran para lograr mejoras para todos en la urbanización. Todos podrían trabajar para lograr las metas de las cosas que se necesiten. Serían un equipo genial.

Piensas que no hace falta, que tu comunidad ya tiene su equipo armado y ¿por qué tendrías tú que formar parte de él? Pues porque a Dios le importas. A Él le importa cada pequeño pedacito de Su creación. Él quiere lo mejor para Su creación y es por eso que Jesús nos enseñó a orar diciendo, “Venga a nosotros Tu reino y hágase Tu voluntad en la tierra como en el cielo” en Mateo 6:10.

Como cristianos somos parte del reino de Dios, ciudadanos del cielo. Y como ciudadanos del cielo compartimos la preocupación por el mundo y por la gente que Él creó.

Para imitar a Jesús aquí en la tierra, podemos ser ciudadanos voluntarios en un lugar donde dan de comer a los desamparados, podemos organizar un banco de comida para los necesitados, o le podemos hacer compañía a gente que se encuentra sola, ya sea en los hospitales, en las cárceles o en los ancianatos. Pero incluso debemos ir más allá. Debemos ocuparnos del medio ambiente, pues Dios quiere que nos ocupemos de la Tierra. Génesis 2:15 Así que te invito a que dediques tiempo a pintar paredes o muros que están deteriorados por grafitis, practica el reciclaje e involúcrate en campañas que tengan que ver con el cuidados de playas o costas y también en las que tienen que ver con la contaminación del aire.

Me parece que así el término ciudadanía tiene un poco más de sentido. Las vidas a nuestro alrededor pueden ser cambiadas eternamente a medida que nosotros mostramos el amor de Jesús a todos… y poco a poco le vamos llegando al mundo entero. ¡Hazte ciudadano!

 

 

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¿Cuáles son tus virtudes?

La convivencia con otras personas no siempre es fácil.  A veces puede ser complicado con tu equipo de trabajo, tus compañeros de estudio y hasta incluso tu familia.

El carácter de la gente, sus experiencias previas, sus reacciones, su conocimiento o la falta de éste y muchas cosas más hacen que todos tengamos aspectos que hacen complicada nuestra relación con los demás.

A veces, nos enfocamos tanto en nuestros defectos que olvidamos las cualidades que Dios nos ha dado. Y cuando pensamos que las cosas ya son insostenibles queremos optar por la salida más fácil, la de hacernos a un lado o, en todo caso, hacer a un lado a esas personas que nos exasperan. Lo mismo sucedía en una carpintería, donde cuentan que una vez hubo una extraña asamblea, las herramientas se habían reunido para arreglar sus diferencias.

En martillo ejerció la presidencia, pero inmediatamente la asamblea le notificó que debía renunciar porque hacía demasiado ruido y todo el tiempo se la pasaba golpeando.

El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo; dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.

Ante el ataque, el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás.

Y la lija estuvo de acuerdo, con la condición de que fuera expulsado el metro que siempre se la pasaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto.

En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un lindo juego de ajedrez.

Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo:

“Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos”.

La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto.

Se sintieron entonces un equipo capaz de producir y hacer cosas de calidad.
Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.

Dios, al igual que el carpintero, usa nuestras cualidades y nuestros talentos para seguir haciendo su obra, para cumplir el propósito que tiene con nuestras vidas. Él sabe de nuestros defectos pero mientras nos va transformando día a día, trabaja con lo mejor que tenemos.

Que nuestro anhelo sea aportar lo mejor que tenemos para cumplir el propósito que Dios tiene con nuestras vidas.

“Así como nuestro cuerpo tiene muchas partes y cada parte tiene una función específica, el cuerpo de Cristo también. Nosotros somos las diversas partes de un solo cuerpo y nos pertenecemos unos a otros. Dios, en su gracia, nos ha dado dones diferentes para hacer bien determinadas cosas…” Romanos 12: 4-6 (NTV)

 

 

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En equipo

Cuentan que hace muchos años, un organista muy famoso fue a una gran ciudad para dar un doble concierto en la Sala del Palacio de la Música. Era en los días cuando los órganos tenían que moverse con las manos, con fuelles, por lo que se buscó a un muchacho muy fuerte para tal trabajo.

El músico dio su primer recital y el entusiasmo de los asistentes fue bien notado por sus fervorosos aplausos. Al concluir su saludo, el músico  sintió que le tiraban de su levita y vio que era el muchacho de los fuelles quien, con una sonrisa le dijo:

   – ¡Qué bien lo hicimos!

   – ¿Qué estás diciendo? ¿Qué es esto de “bien lo hicimos”? ¿Qué has hecho tú?- le respondió el músico burlándose del joven.

   – Ah, perdón, yo creía… – dijo el  muchacho mientras se apartaba.

Al día siguiente llegó el segundo recital. El organista había guardado la mejor pieza para la despedida. Era la misma partitura queriendo expresar qué es una tempestad, y este era precisamente su nombre.

Pero cuando estaba tocando se dio cuenta de que los fuelles fallaban. El músico, enfadado, ladeó la cabeza y dijo al muchacho:

   – ¡Por favor… sopla fuerte, chico!

   – Bueno, soplaré más fuerte…. Pero el concierto lo hacemos ente los dos, ¿sí o no?

   – ¡Sí, claro que sí! ¡Sopla, sopla… o estoy… estamos perdidos!

El recital fue un éxito extraordinario y el organista acabó por abrazar a su ayudante a la vista de todos.

Al igual que en este recital, sucede en la iglesia, donde somos un solo cuerpo y nadie es mayor que el otro, sino que todos tenemos una función que nos ha sido encomendada.

Así mismo, en muchas áreas de nuestra vida tratamos de ser como este famoso organista, queremos hacer las cosas solos, que la gente nos reconozca y alabe nuestro trabajo y olvidamos a los demás, a la gente que está respaldándonos,  que forma parte del equipo.

No hay nadie que pueda salir adelante solo, todos tenemos personas que  trabajan visiblemente con nosotros o que lo hacen en tras escena, otros en silencio, y quizás sin que lo sepamos, nos respaldan con sus oraciones.

Pero lo más importante es recordar que no podríamos hacer nada sin Dios, si pensamos dar el mejor recital de nuestra vida, sin considerarlo, lo único que encontraremos es un gran fracaso. Dios es quien mueve los fuelles para que podamos cumplir nuestro propósito y es de necios ignorar su palabra y pretender hacer todo por nuestra cuenta.

“Podemos hacer nuestros propios planes, pero la respuesta correcta viene del Señor. La gente puede considerarse pura según su propia opinión, pero el Señor examina sus intenciones. Pon todo lo que hagas en manos del Señor, y tus planes tendrán éxito.” Proverbios 16:1-3 (NTV)

Reconoce a Dios en todos tus caminos y permite que Él te guíe para que puedas ver cómo todo lo que haces es prosperado y alcanzarás el propósito con el que fuiste creado.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Motivación vs. Manipulación

El funcionamiento de un equipo depende de la colaboración de sus miembros, pero también del liderazgo de la persona a cargo. Muchas veces, en el intento de hacer que el grupo logre la meta deseada, se traspasa la línea entre motivación y se llega a la manipulación.

Lo que necesitamos entender es que al trabajar con un equipo, estamos tratando con personas, y no con simples objetos que podemos utilizar a nuestra conveniencia. El fin no justifica los medios. Debemos recordar que de nada vale obtener buenos resultados, si para tenerlo hemos roto relaciones y lastimado a los demás. Entonces ¿cuál es la diferencia entre motivar y manipular?

  1. La motivación se preocupa por el trabajo y la persona. La manipulación sólo se preocupa por el trabajo.
  2. La motivación está alimentada por el amor. La manipulación se alimenta del orgullo.
  3. La motivación empodera a las personas. La manipulación controla a las personas.
  4. La motivación valora a las personas. La manipulación devalúa a las personas.
  5. La motivación es un gran liderazgo. La manipulación es un mal liderazgo.
  6. La motivación fomenta la lealtad. La manipulación fomenta el resentimiento.
  7. La motivación se basa en el contenido. La manipulación se basa en el estilo.

Si eres líder y has caído en la manipulación, aún no es tarde para comenzar a motivar a tu equipo y restaurar sus lazos.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Las 5 cualidades más importantes que necesitas en tu equipo

Asegúrate de escoger sostenedores de escaleras con las siguientes cualidades para que logres llegar al lugar de tu visión.

  1. Fortaleza. Tienen que ser fuertes. Deben ser personas que puedan lidiar con la instrucción y la crítica, con quienes se pueda hablar claramente. Eso significa que si necesitan ser corregidos en ciertas áreas, puedan cambiarlas sin que tengas que estar preocupado de cuánto vas a lastimar sus sentimientos.
  2. Atención. Necesitan tener la capacidad de prestar atención, estar alertas a lo que les dices y asimilarlo rápidamente. No querrás darles las mismas lecciones
  3. Fidelidad. No se trata de tener fe en el Señor; eso se supone que ocurra si van a servir en la iglesia. Hablamos de tener fe en mí como su líder y estar comprometidos conmigo. Si no son fieles a mí, si no están comprometidos con la misma visión en la que yo lo estoy, me abandonarán. Lo peor es que ellos salen corriendo, no antes de iniciar ni tampoco cuando explico lo que deseo, sino en el momento más inoportuno.
  1. Firmeza. No es ni puede ser explotado por gente manipuladora. En cada iglesia y en cada corporación hay tipos manipuladores. El terrorismo en la iglesia no es nada nuevo, sino que por lo general está cubierto con el lenguaje eclesiástico; se oculta en las reglas, y lo hacen sonar espiritual y atractivo. La meta final de los terroristas de la iglesia es control y destrucción.
  1. No significa que deben estar de acuerdo todo el tiempo. Lealtad no significa repetir «sí, sí, sí», sin importar lo que el visionario dice. He formulado tres frases que explican lo que quiero decir:
  1. Pueden estar en desacuerdo con mi cabeza, pero no con mi corazón.
  1. Pueden estar en desacuerdo con el «cómo hago las cosas», pero no con el «por qué hago las cosas».
  1. Pueden estar en desacuerdo con mis métodos, pero no con mis motivaciones.

¿Cuántos de tus sostenedores de escalera tienen estas cualidades? Lee ¿Quién sostiene tu escalera? de Samuel Chand

El sueño

Se cuenta que una noche, un pastor soñó que él jalaba, en lugar del caballo, de un gran carretón cubierto con toldo.

El trabajo era muy difícil y avanzaba lentamente, sobre todo cuando llegó a una parte lodosa del camino. Por fin, luego de mucho tiempo, sólo pudo hacer que el carretón avanzara unos pocos centímetros. Esto le pareció bastante extraño ya que la última vez que había mirado hacia atrás, creía haber visto a toda la congregación ayudándolo a empujar.

Finalmente, cuando ya casi no le quedaban fuerzas, miró hacia atrás para examinar cuál era el problema. Fue ahí cuando descubrió que los miembros de la iglesia, no sólo habían dejado de empujar sino que se habían subido al carretón, y ahí estaban sentados, ocupados en criticar al pastor por la lentitud de su trabajo.

Cuántas veces, muchos de nosotros, hemos empezado algo entusiasmados, nos anotamos a toda actividad que aparece y poco a poco, por la rutina, el cansancio, problemas, etc. nos vamos desanimando y dejamos sólo a nuestro líder. Cuando hablamos de líder no sólo nos referimos a un pastor como en la historia, podría ser tu esposo/a, tus padres, tus hermanos, tu trabajo, compañeros de actividades voluntarias u otras.

Recuerda que todo debemos hacerlo como para Dios, dando lo mejor de nosotros, comprometiéndonos al máximo con aquello que decidimos asumir. Es muy fácil sentarse en la carreta y criticar mientras esperamos a que una persona se encargue de todo, pero se necesita de valor y determinación para no perder de vista nuestros sueños ni dejar de lado el compromiso asumido.

“Trabajen de buena gana en todo lo que hagan, como si fuera para el Señor y no para la gente”. Colosenses 3:23 (NTV)

Cuando sientas que tu equipo está entrando en terreno difícil, lleno de lodo, cuando las cosas se pongan mal, no te cruces de brazos ni huyas, esmérate más en la tarea que se te ha encomendado, es de valientes seguir en la brecha y no abandonar las batallas.

Si sientes que las fuerzas te faltan, no te preocupes porque Dios las multiplicará, sólo debes pedírselas.

“En cambio, los que confían en el Señor encontrarán nuevas fuerzas; volarán alto, como con alas de águila. Correrán y no se cansarán; caminarán y no desmayarán”. Isaías 40:31 (NTV)

No dejes las cosas a medias, los perseverantes son los que logran ver y disfrutar los resultados de su esfuerzo. Si tu familia está pasando por una crisis, no la abandones y da todo lo mejor de ti, si en tu trabajo están atravesando un tiempo difícil no escatimes esfuerzos; y lo mismo en la iglesia y en cualquier lugar en el que se te haya encomendado una tarea, que todos sepan que tu eres de las personas fieles y perseverantes.

¡Confía en Dios y haz tu mejor esfuerzo!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El líder y las palabras que usa

La semana pasada me encontré usando malas palabras con mi equipo. Oh, había habido otros momentos en los que he utilizado malas palabras con mi equipo, o gritado, o incluso tiró los libros en el suelo. Soy un hombre apasionante en todo lo que hago y odio la mediocridad. Pero eso nunca es una excusa para un líder usar malas palabras.

Tres días después estuve en una reunión en donde nuestro presidente me hizo recordar con unas palabras breves de nuestra posición como líderes en la compañía y como es que debemos estar portándonos. Nos dijo…

“Recuerden que son los líderes, todos en las empresas te admira. Mantenga su dominio propio, ser positivo, marcar el rumbo, unir al equipo. Este es el líder que necesitamos hoy en día.”

Mi primer pensamiento fue … “¿Consiguió una copia de mi correo electrónico?

Me imagino que ya sabes mi segundo pensamiento.

¿Cómo debo mantener mi dominio propio? ¿Qué estoy haciendo para ser positivo, marcar el rumbo, y unir al equipo?

Yo quiero ser el líder que necesitamos hoy. ¿Y tú?

¿Conoces los cuatro tipos de personas que retarán tu liderazgo?

En el transcurso de los años he tenido la oportunidad de interactuar con un sinnúmero de personas en diferentes proyectos, y casi siempre estuve rodeada por un excelente grupo de competentes profesionales. Sin embargo, el hecho de que una persona sea competente, no siempre significa que sepa trabajar en equipo.

Hace un tiempo estuve a cargo de un importante proyecto para una organización internacional. Todos los miembros del equipo trabajaban con entusiasmo en las tareas asignadas. Todos, menos uno de ellos. Lo llamaremos “Miguel”.

Miguel era joven, talentoso y con un gran potencial, pero tenía una actitud que afectaba al resto del grupo y perjudicaba el desarrollo del proyecto. En un principio, trabajar con él fue un reto para todos, especialmente para mí, como líder. Lo sorprendente es que el éxito final del proyecto se debió en gran parte a su aporte y entusiasmo. ¿Cómo ocurrió eso? –te preguntarás.

Porque puse en práctica el principio de que un líder efectivo debe actuar sabiamente, adaptando su estilo de liderazgo según la madurez, habilidad y personalidad de los miembros de su equipo. Basándonos en lo que es conocido como «Liderazgo Situacional» de Ken Blanchard y Paul Hersey, expertos en liderazgo y manejo gerencial, podríamos separar a las personas en cuatro tipos básicos, según su nivel de competencia (habilidad) y compromiso (voluntad).
1. Baja voluntad y baja habilidad. No tiene experiencia ni entrenamiento previo y no muestra motivación o seguridad en si mismo.

2. Alta voluntad y baja habilidad. Tiene deseo y está motivado, pero no tiene la aptitud o entrenamiento necesarios.

3. Baja voluntad y alta habilidad. Tiene experiencia, talento y potencial, pero no confía en su propia capacidad, o no da muestras de motivación o interés.
4. Alta voluntad y alta habilidad. Tiene la motivación y la capacidad de entender, ejecutar y completar el proyecto delegado de manera independiente y creativa.

Déjame refrasear estas categorías de una manera más sencilla, y de la forma que generalmente las enseño. Einstein dijo alguna vez que «si no puedes explicarlo simplemente, no lo entendiste suficientemente bien».

1. Los que no quieren ni pueden

2. Los que quieren pero no pueden

3. Los que no quieren pero sí pueden

4. Los que sí quieren y sí pueden

Creo que esta segunda forma de mencionar las cuatro categorías es auto explicativa. Como te habrás dado cuenta, Miguel estaba en una de las más difíciles de manejar: alta habilidad pero baja motivación y voluntad.

En un próximo artículo te explicaré cómo actuar apropiadamente con cada una de estas categorías, y te hablaré del peor error que cometen los líderes cuando están a cargo de un equipo.

Piensa en las personas con quienes trabajas o interactúas. ¿Puedes clasificarlas en una de las cuatro categorías?

Suplente o titular

La Copa Mundial del año 2002 se realizó en Corea del Sur y Japón; siendo la primera vez que el torneo fue organizado por dos países, el primero en realizarse fuera de Europa y América y el primero en realizarse en Asia.

Desde que comenzó el primer partido hasta el final, cada país dio lo mejor de sí, pero solamente dos equipos serían los finalistas: Brasil y Alemania. Durante los 90 minutos de juego, el conjunto carioca demostró su superioridad y obtuvo su quinto trofeo mundial.

Al subir al podio para recibir el trofeo, por lo general, al principio todos los jugadores son premiados individualmente con una medalla, no importando si jugaron todos los partidos o no. Ese es el caso de Marcos André Batista Santos, mejor conocido como Vampeta.

El mediocampista siempre ostentaba la titularidad en muchos clubes a los que perteneció durante su carrera, pero esta vez no jugó ninguno de los 7 partidos a los que se enfrentó su selección para ganar el torneo mundial de aquel año, sino que simplemente permaneció en la banca de suplencias. Pero, ¿Cuáles son las razones por las que no jugó? Podríamos decir que el director técnico del equipo no supo cómo agregarlo al esquema dispuesto para cada encuentro a disputar.

Contradictoriamente, en el reino de Dios cuando uno es llamado no permanece en la silla esperando suplir a alguien, sino que siempre es titular.

Ninguno puede aspirar a ser fanático, suplente, parte de la hinchada que viene a alentar o parte de los simpatizantes que observan de lejos, sino que todos tienen un rol importante que realizar y aunque muchas veces, erróneamente se pierde el tiempo esperando un puesto que aparenta privilegio, las necesidades pasan desapercibidas ante los ojos de los que permanecen reposando en una silla.

No existen premios para los que están sentados, sino que Dios recompensa el trabajo hecho con diligencia.

1 Corintios 15:58: “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.”

Dios siempre convoca a personas para que formen parte activa de su reino, su esquema de trabajo toma en cuenta a todos y ninguno, sin importar el talento que tenga, es rechazado.

La comodidad del banquillo adormece el espíritu y minimiza a cero el riesgo de cometer algún error, claro que el que no hace nada, no puede equivocarse en nada. Por otro lado, quien trabaja activamente suele cometer errores y juntamente con ellos, tiene gracia y oportunidades ilimitadas.

Sal de la silla de suplencias, ponte la camiseta para ser titular y juega tu mejor partido.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Tienes que estudiarte Google Optimize… esta demasiado bueno https://analytics.google.com/analytics/web/#/siteopt-experiment/siteopt-detail/a6471350w12475245p13084714/_r.drilldown=analytics.gwoExperimentId:zRo-ycv4Th2hhjzYS6cdKg&createExperimentWizard.experimentId=zRo-ycv4Th2hhjzYS6cdKg/

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