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All posts in “Errores”

¡A empezar de nuevo! 1

¡A empezar de nuevo!

Si bien cada día podemos empezar de nuevo, el inicio de una etapa puede ser bastante alentador para este propósito. Cuando culmina un tiempo siempre evaluamos cómo nos fue, lo que hemos logrado, los avances y fracasos; a pesar de los resultados este análisis nos ayuda porque se da fin de un periodo para emprender otro y tener la oportunidad de ser mejor.

“Hermanos, no digo que yo mismo ya lo haya alcanzado; lo que sí hago es olvidarme de lo que queda atrás y esforzarme por alcanzar lo que está delante, para llegar a la meta y ganar el premio celestial que Dios nos llama a recibir por medio de Cristo Jesús.” (DHH) Filipenses 3:13-14

Tenemos una carrera por delante, por tanto es tiempo de soltar el pasado. Si queremos que este nuevo año sea grandioso y podamos alcanzar nuestras metas, existe un requisito primordial que es olvidar lo que queda atrás y esforzarnos por lo que está adelante. Tienes un largo camino por recorrer y ¡lo que quedó atrás ya no cuenta!

Es suficiente de lamentarse por las caídas, debilidades o errores cometidos; eres humano y es natural que te equivoques, e incluso que vuelvas a caer, pero tu mirada no debe estar en ello sino en el reto que tienes por delante. Este tiempo te animo a luchar por tus sueños, valora a las personas que están contigo porque quizá mañana se vayan, disfruta el presente y ¡Perdona!

El perdón es necesario para que no sigas atado emocionalmente al ayer ¿Quieres avanzar? Entonces quiebra todo lo que te une al pasado como la amargura y el rencor. No olvides que por delante te esperan lindas bendiciones, amistades que conocerás y otras cosas, pero primero debes aprender a soltar lo que está atrás.

¡Olvidemos y sigamos adelante!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Ya lo viejo pasó… 2

Ya lo viejo pasó…

Durante estas fechas todos comenzamos a evaluar lo que fue el año que está por terminar. Algunos se sienten victoriosos y otros frustrados por el tiempo que no pudieron aprovechar, ¿Cómo te sientes tú?

Quizás tus errores han sido mayores que tus aciertos, y hasta puede que te sientas frustrado por el tiempo mal invertido, pero por sobre todas las cosas, quiero animarte a no darte por vencido y seguir a la meta a la que has sido llamado; no todo está perdido, porque aún hay camino por recorrer y montañas que escalar.

Observa lo que el Apóstol Pablo dijo:

Hermanos, yo sé muy bien que todavía no he alcanzado la meta; pero he decidido no fijarme en lo que ya he recorrido, sino que ahora me concentro en lo que me falta por recorrer. Así que sigo adelante, hacia la meta, para llevarme el premio que Dios nos llama a recibir por medio de Jesucristo. Filipenses 3:13-14 (TLA)

Puede que haya situaciones que han marcado tu vida, pero ya no sigas pensando en el pasado, no te martirices por tus errores y en lo mucho que pudiste alcanzar; por el contrario, toma el consejo del Apóstol, olvida tus fracasos y extiéndete a lo que está por delante, porque lo que ahora importa es lo que está por venir. Ya no des vuelta atrás para tratar de enmendar errores. No permitas que tus pensamientos negativos hagan un nido en tu cabeza de modo que te impidan alcanzar los planes y propósitos que Dios tiene contigo.

Recuerda que Dios está más interesado en tu presente y futuro que en tu pasado.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2 Corintios 5:17 (RVR).

Un nuevo año está por venir y junto con él todas las cosas serán nuevas, ya lo viejo pasó y en Cristo podemos tener la seguridad de disfrutar la vida, porque Él tiene el control de todo.

Por Ruth Mamani

 

 

 

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¿Qué estás sembrando en tus hijos? 3

¿Qué estás sembrando en tus hijos?

“Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos. Más bien edúquenlos y denles enseñanzas cristianas.” Efesios 6:4 (TLA)

Muchas veces tendemos a quejarnos del comportamiento rebelde de nuestros hijos, sin ponernos a pensar en nuestra actitud hacia ellos. ¿Te has puesto a pensar si la conducta de tu hijo es producto de lo que tú has sembrado en él? Quizá el que lo ha provocado a la rebeldía eres tú ¿No será que en vez de comprenderlo, amarlo y darle afecto incondicional cometes el error de resaltar sus errores más que sus virtudes e incluso comparándolo con otras personas? Es verdad que todos cometemos errores, por ello quiero animarte a meditar en tus caminos; tal vez anhelas un cambio en la vida de tu hijo pero aunque pasa el tiempo y cada vez parece hacerse más grande, nada sucede, la pregunta es: ¿Estás haciendo algo para que las cosas cambien? ¿No será que el que está fallando eres tú? Tal vez necesites perdonar y pedir perdón a tu hijo. Recuerda que un día tú también fuiste hijo y quizá aún lo seas, y aunque tus padres hayan sido duros contigo, no hagas lo mismo con los tuyos. Pídele sabiduría a Dios para tratarlos con amor y llevarlos a los caminos del Señor.

Por Ruth Mamani

 

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¿De quién eres esclavo? 4

¿De quién eres esclavo?

“Así como el rico gobierna al pobre, el que pide prestado es sirviente del que presta” Proverbios 22:7 (NTV)

Los consejos que Dios nos da por medio de su Palabra, son tan valiosos que si prestáramos atención dejaríamos de cometer tantos errores. Uno de ellos es este versículo que nos dice: “ […] los deudores son esclavos de sus acreedores” Proverbios 22:7 (NVI). Dios nos advierte que cada vez que pedimos dinero prestado, nos hacemos esclavos de la persona o la institución que nos prestó. Sin embargo un préstamo pudiera ser favorable, si antes de concretarlo, se tiene la precaución de si se podrá pagar regularmente, sin comprometer el presupuesto familiar. Por lo tanto, es importante tomar en cuenta los consejos que Dios nos da para nuestras finanzas, de tal manera evitaremos sufrimiento y el dolor de soportar las nefastas consecuencias de nuestras malas decisiones.

Por Neyda Cruz

 

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Con la misma moneda… 5

Con la misma moneda…

No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto; más bien, bendigan, porque para esto fueron llamados, para heredar una bendición. 1 Pedro 3:9  (NVI)

Cuán difícil es mantener la armonía en un círculo de personas donde cada quién no sólo apunta hacia un rumbo diferente, sino que tampoco retrocede en su forma de pensar ¿Alguna vez has tratado con alguien con quien te ha costado lidiar por su carácter?

En el versículo 8 de 1era de Pedro 3, el apóstol menciona los deberes cristianos que hasta el día de hoy se han vuelto difíciles de poner en práctica. Comienza diciendo que es necesario estar en armonía, lo cual  ocurre cuando existe un equilibrio entre una cosa y otra; en la música, la armonía es el arte de unir y de combinar sonidos diferentes que son emitidos a la vez, pero que son totalmente agradables al oído.

¿Será posible vivir en armonía, cuando dos seres no están de acuerdo?

Por supuesto que no es fácil lidiar con alguien que aparentemente siempre está en contra tuya, que al parecer comete injusticias contigo. Personalmente, siempre pensé que afrontar una circunstancia  así sería sencillo, pero al encontrarme en una situación como esa, no pude decir lo mismo.

Hoy me dirijo a ti que estás atravesando por situaciones en las que  te has sentido atado de manos y pies sin poder hacer nada al respecto.  A ti que has recibido insulto tras insulto y que en lo posible te has contenido de responder por temor a reaccionar mal.

No somos perfectos, cada uno tiene un lado difícil y no por ello les vamos a pagar con la mima moneda; lo que el Apóstol Pedro nos lo menciona y además nos alienta a hacer, es que pidamos a Dios su bendición para aquellos que nos han hecho el mal, porque para eso hemos sido llamados.

Termina diciendo: “en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos”. En otras palabras depende de ti y de mí, buscar alternativas que nos permitan vivir en paz con los demás. Lo cual no será posible si no entendemos la verdad de esta palabra:

“Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto.” Colosenses 3:12-14 (NVI)

Te animo a  ponerte la vestidura del amor y el perdón y quitarte la del orgullo, falta de perdón, impaciencia, etc.; recuerda que el amor cubre multitud de errores.

Por Ruth Mamani

 

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¿Una vez más? 6

¿Una vez más?

Todos los seres humanos cometemos errores, no existe nadie en el mundo que pueda decir: “Yo nunca me equivoqué”. Pero… ¿Te has puesto a pensar que tus errores y derrotas podrían ser el inicio de las lecciones más importantes de tu vida  y que incluso podrían llevarte al éxito?

Thomas Edison fue uno de ellos, quizá tuvo que equivocarse una y otra vez para llegar a cumplir su objetivo, pero cuando se le preguntó acerca de sus numerosos intentos errados para crear la bombilla eléctrica, él contestó: “no he fracasado, he encontrado 10.000 maneras que no funcionan”. En otras palabras él estaba diciendo que de sus fracasos había aprendido grandes lecciones, porque en el momento de realizar un siguiente intento, él sabía que no debería seguir por el mismo camino, hacerlo sería una pérdida de tiempo y sólo terminaría alejándose de sus propósitos. De una forma similar sucede en nuestras vidas cuando insistimos en seguir en el mismo error.

Es posible que hayas cometido muchos errores en tu vida, quizá una palabra tuya cambió numerosas situaciones en tu familia, trabajo o ministerio y crees que ahora estás viviendo las consecuencias de tus hechos. No te martirices más, debes entender que todo error tiene el potencial de enseñarnos algo bueno, para ello, tenemos que estar dispuestos a reflexionar sobre lo ocurrido, evaluar dónde nos equivocamos, y descifrar cuáles son las acciones que debemos tomar para evitar pasar nuevamente por el mismo camino y terminar frustrados.

El primer tropezón te sirvió para que aprendieras a andar, la primera vez que te caíste de la bicicleta te fue útil para que aprendieras a montar sobre dos ruedas y la primera vez que confiaste en un amigo y te traicionó sirvió para saber en quien confiar.

Nuestros errores podrían convertirse en nuestras más valiosas lecciones de vida, no aprender de ellos sería una gran tragedia.

Sin importar la cantidad de errores que hayas cometido en tu vida, hoy te animo a salir del  lugar en el que tu fracaso te ha puesto, ya no pierdas más tu tiempo lamentándote por tus tropiezos, diciendo: ¿qué hubiera pasado si no hubiera dicho, hecho o ido al lugar que no debía?  “Lo hecho, hecho está” lo que ahora importa  son los pasos que darás de aquí en adelante y si estás dispuesto a incluir a Dios en cada uno de tus planes.

Si con un corazón humilde fuiste delante de Dios, puedes estar seguro que Él te perdonó. Su palabra dice en 1 Juan 1:9 (NVI)

Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad.

Puedes estar seguro que las cosas no seguirán de  la misma forma si te dejas guiar por su presencia.

Y como Jesús mismo sufrió, y el diablo le puso trampas para hacerlo pecar, ahora, cuando el diablo nos pone trampas, Jesús puede ayudarnos a todos. Hebreos 2:18 (TLA)

Por Ruth Mamani

 

 

 
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¿Sientes que no mereces ser feliz? 7

¿Sientes que no mereces ser feliz?

A veces es más fácil perdonar a los que nos hacen daño, que perdonarnos a nosotros mismos. Al aceptar que no somos perfectos evitaremos la frustración, culpa y mortificación, que nos  impiden salir adelante. Estos sentimientos de infelicidad nos alejan de Dios, pues crece en nosotros un falso sentimiento que nos hace pensar que no somos merecedores de su amor y perdón.

Con respecto a este tema, es preciso enfatizar que ninguno es digno del perdón del Señor, nadie merece el sacrificio que Jesús hizo en la cruz, precisamente por todos los errores y pecados que cometemos.

La palabra de Dios dice: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” Romanos 5:8 (RVR 1960)

Es fundamental tener presente que Cristo murió por nosotros, aun cuando nos vio embarrados en delitos y pecados; por tanto, está claro que no lo hizo porque lo merecemos, sino por amor.

Aquellos que buscan merecer el perdón de Dios, continuarán su vida con esta carga, y serán frustrados al no alcanzarlo porque como humanos siempre tendremos caídas. Este aspecto no significa que no nos esforzaremos por cambiar, simplemente quiere decir que no debemos torturarnos por nuestras imperfecciones. Acepta el perdón como un regalo, a nosotros únicamente nos toca dar gracias y entregarle nuestras vidas.

Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante.” Hebreos 12:1

En esta oportunidad te haré un reto: “enfréntate a ti mismo”. El desafío consiste en aprender a hacer frente a todos estos pesares que te impiden salir adelante, el desánimo, la frustración. Es necesario que aprendas a ser feliz de nuevo y a esforzarte en la carrera que tienes por delante.

Por último, si te has arrepentido de corazón, entonces el Señor te ha perdonado, ahora es tiempo de que te perdones a ti mismo; este es un paso importante que debes dar para poder liberarte del pasado y dar lugar a las bendiciones que Dios quiere darte.

 

 

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Los verdugos 8

Los verdugos

Quizás las cosas más difíciles de enfrentar,  para todo ser humano, son la vergüenza y la culpa. Esos sentimientos que turban nuestro ánimo por algún error que cometimos o por alguna humillación que otro nos hizo pasar. Dependiendo de lo que haya sucedido, la persona que los sufre,  podría pasar por tener el rostro colorado hasta afrontar una fuerte depresión.

Mucha gente, al no poder lidiar con estos sentimientos, decide ponerle fin a su sufrimiento y recurren a la decisión más extrema y terrible que podrían haber tomado: el suicidio. No son pocos los casos que se han escuchado de jóvenes y adolescentes que por vergüenza, porque fueron víctimas de bullying, publicaron una fotografía que no debían en una red social o alguien difundió una cosa muy personal exponiéndolos al juicio público, tomaron esa decisión. Son muchos otros los casos de personas que por una mala decisión destruyeron sus hogares, sus empresas, sus vidas y las de otros; y al no poder cargar con la culpa tomaron decisiones sin retorno.

Estos verdugos nos van destruyendo en lo más profundo. Tal vez es algo que nadie sabe, que sólo pasa al interior de tu casa o quizás es público, pero lo cierto es que después de lo que pasó, tu vida nunca será la misma.

Pedro y Judas, cometieron errores terribles, prácticamente al mismo tiempo. Uno entregó al maestro por unas monedas y el otro lo negó. Lo que hizo Judas, sin duda fue terrible pero Pedro no se queda atrás. Jesús le había dicho que lo negaría antes de que cantara el gallo y Pedro no lo negó una vez sino tres. El hombre que había dicho que estaba dispuesto a ir hasta la muerte con Cristo lo había negado; una falta tan grave o mayor que la de Judas.

¿Imaginas el sentimiento de culpa y la vergüenza que debieron sentir ambos hombres? Cuando comprometemos o traicionamos nuestros principios y creencias un manto de vergüenza y culpa nubla nuestras vidas. Pudiste copiar en un examen, ser infiel a tu conyugue, engañar a tus jefes, abusar de la confianza de tus padres, traicionar a un amigo, cualquier cosa. Haya salido a luz o quedado en la intimidad, tu falta puede estar terminando contigo.

Pero el final de la historia depende de ti, puedes escoger colgarte de un árbol como Judas o arrodillarte a los pies del madero del que colgó el Hombre que pagó por tus culpas.

No permitas que la vergüenza y la culpa terminen con tu vida. Como seres humanos somos expertos en recordar nuestras faltas, en culparnos, en revivir los momentos que nos duelen, en permitir que la vergüenza nos atormente una y otra vez. Sin importar si tú cometiste la falta o si alguien te hizo daño, hay alguien que te ofrece perdón y que ha decidido no recordar tus faltas, que te espera con los brazos abiertos, alguien que te ofrece empezar de nuevo tu historia, dejando atrás aquello que te avergüenza.

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” 1 Juan 1:9

Que tus verdugos no te nublen la vista, no permitas que te lleven al madero equivocado. Estoy segura que si Judas se hubiera arrepentido de su falta, Dios lo habría perdonado porque su amor y compasión son mucho más grandes de lo que podamos comprender.

 

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10 errores que cometemos al orar 9

10 errores que cometemos al orar

La oración es parte de la vida de todo cristiano. Es importante practicarla todos los días, y de esta manera, desarrollar y experimentar intimidad con Dios. Aunque parece imposible fallar en este tema, hay errores que se cometen al momento de orar; los cuales impiden la comunicación con Dios. Estos son algunas de esas equivocaciones:

1. No conocer a Dios.

Creer en Dios no es suficiente. Santiago 2:19 (NVI) dice: “¿Tú crees que hay un solo Dios? ¡Magnífico! También los demonios lo creen, y tiemblan.” Una cosa es creer en Dios, y otra muy diferente es conocerlo. Cuando uno ora sin tener una relación cercana con Dios, no sabe realmente a quién le está hablando. El peor error que podemos cometer es querer conversar con un Dios del cual desconocemos. Si en verdad queremos hablar con Él mediante la oración, primero debemos conocerlo a través de la lectura y estudio de la Biblia. La oración y la lectura van de la mano, y no se puede practicar el primero sin el segundo.

2. No pedir por la voluntad de Dios.

Isaías 55:8-9 (PDT), El Señor dice: Mis pensamientos no son como los de ustedes, ni tampoco mi manera de obrar. Porque así como el cielo está tan arriba de la tierra, de igual manera mi manera de obrar es tan diferente a la de ustedes. Mis pensamientos son más altos que los suyos.” Si los pensamientos de Dios son de esa magnitud, no hay manera de que podamos conocerlo por completo. Nuestra capacidad de entendimiento tiene un límite, pero el de Dios es infinito. Cuando oramos y pedimos por lo que nosotros queremos, estamos suplicando por algo dentro de nuestras limitaciones. En ese caso, ¿acaso no es mejor dejar que decida quien lo conoce todo? Dios sabe qué nos conviene y qué no. Cuando insistimos en pedir en base a nuestros deseos, estamos quitándole la autoridad y respeto que Dios se merece.

3. Tener motivos incorrectos.

Una forma de poner nuestra motivación a prueba es preguntarnos, ¿por qué oro de la forma que lo hago? Santiago 4:2-3 (PDT) dice: Ustedes desean las cosas pero no las consiguen. Su envidia puede llegar hasta el extremo de matar y aun así no consiguen lo que quieren. Por eso discuten y pelean. No consiguen lo que quieren porque no se lo piden a Dios. Y cuando le piden a Dios no reciben nada porque la razón por la que piden es mala, para poder gastar en sus propios placeres.” Si la oración no nos insta a revelar las verdaderas intenciones de nuestro corazón ante Dios, entonces no estamos orando de la manera apropiada.

4. Pedir pero no agradecer.

En Lucas 17:11-19 encontramos la historia de diez hombres que fueron sanados por Jesús, pero que solo uno fue agradecido. A menudo cometemos la equivocación de darle mayor importancia a las peticiones que al agradecimientoFilipenses 4:6 (DHH) dice: No se aflijan por nada, sino preséntenselo todo a Dios en oración; pídanle, y denle gracias también.” Ese versículo nos recuerda que así como pedimos, debemos ser agradecidos con Dios. Es más, en 1 Tesalonicenses 5:18 (TLA) dice: Den gracias a Dios en cualquier circunstancia. Esto es lo que Dios espera de ustedes, como cristianos que son.” Esto quiere decir que incluso cuando no obtengamos la respuesta que esperamos de Dios, o cuando las cosas no están bien, debemos ser agradecidos.

5. Ser orgulloso.

Lucas 18:10-14 nos relata una historia en la cual el orgullo es un impedimento para que nuestra oración llegue a Dios. En el versículo 14 (PDT) dice que el hombre que oró con humildad “…se fue a su casa aprobado por Dios pero el otro no, porque el que se cree mucho será humillado, pero el que se humilla recibirá honor”. La oración no es para justificar nuestros pecados, sino para confesarlos; tampoco sirve para creernos superiores que los demás, sino para humillarnos.

6. No querer obedecer.

La oración debe ir de la mano con la obediencia, pues es una forma de demostrar amor a Dios. 1 Juan 5:3 (TLA) dice: Nosotros demostramos que amamos a Dios cuando obedecemos sus mandamientos; y obedecerlos no es difícil.” Una manera errónea de orar es pedir algo que sabemos que va en contra de sus mandamientos. Si en la Biblia estipula una cosa, pero nosotros nos empeñamos en orar para no cumplir ese mandato, estamos siendo desobedientes.

7. No tener fe.

Orar sin convicción es como asistir a una reunión solo por compromiso. Marcos 11:24 (NBLH) dice: Por eso les digo que todas las cosas por las que oren y pidan, crean que ya las han recibido, y les serán concedidas.” Muchas personas oran para probar si realmente funciona y no tienen fe en sus propias palabras. Nuestra actitud y disposición cuenta al momento de orar. Si no tenemos la confianza de que Dios cumplirá nuestras peticiones de acuerdo a su voluntad, entonces no esperemos ninguna respuesta.

8. Orar pero no querer actuar.

A veces oramos por cuestiones que esperamos que se solucionen de inmediato, pero no queremos actuar. Pedimos por la restauración de nuestros hogares, pero no hacemos nada por promover la reconciliación y la paz. Oramos para tener buenas calificaciones, pero no queremos estudiar. Nuestra oración debe ser con fe y esa fe debe ser plasmada en la acción (Santiago 2:14-17).

9. Orar en contra de alguien.

Puede parecer absurdo, pero hay personas que oran para que Dios favorezca a uno y perjudique a otro. Esta práctica no solo es antibíblica, sino demuestra que esa persona no conoce a Dios de corazón y que no ha producido ningún cambio en su forma de pensar. Dios es amor y espera que demostremos el amor que nos da por medio de nuestras acciones. Así como lo señala Juan 13:34-35 (PDT), Les estoy dando un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros. Ámense tal como yo los amé. Todo el mundo se va a dar cuenta de que ustedes son mis seguidores si se aman los unos a los otros.”

10. No orar.

Muchos se confían en que otros oran por ellos y ya no oran por su cuenta. La Biblia resalta la importancia de orar los unos por los otros (Santiago 5:16; Gálatas 6:2; Mateo 18:19), pero también debemos tener en cuenta de que la relación con Dios es personal. Nadie puede orar a nuestra cuenta y pedir de acuerdo a lo que pensamos. Los únicos que pueden expresar con precisión las palabras que se quieren decir a Dios, somos nosotros mismos. La oración de apoyo de los demás es exactamente solo eso: un apoyo, pero no es un sustituto para la oración personal.

 

 

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7 señales de que estás atrapado en el pasado 10

7 señales de que estás atrapado en el pasado

El lado positivo de tener buenos recuerdos en el pasado es que podemos utilizarlos como una motivación para continuar. Por otra parte, si tenemos malas experiencias pasadas, éstas pueden convertirse en una gran piedra que se interpone en nuestro camino. En ambos casos, hay personas que se han quedado atrapadas en el pasado y piensan que no lo están. Para averiguar si eso es lo que ocurre en cualquier ámbito de tu vida, estas señales te pueden ayudar a despejar tus dudas.

1. Estás pensando y hablando constantemente sobre el pasado.

Para bien o mal, no dejas de pensar y hablar de las cosas que ocurrieron hace años. Esto hace que no vivas en el presente e ignores la realidad que te toca vivir. Si tuviste malas experiencias en el pasado, es probable que lo revivas una y otra vez, y que eso te haya marcado en la vida. Si tus recuerdos son buenos, es seguro que creas que tus memorias son mejores que la realidad, y te niegues a aceptar que ya han terminado.

2. Piensas que todo lo pasado fue mejor.

No dejas de comparar el presente con el pasado. Crees fervientemente que todas las cosas eran mejores antes que ahora, y piensas que si las personas o situaciones volvieran a ser como antes, la perspectiva sería mucho mejor. Te niegas a aceptar que los tiempos han cambiado y crees que nada superará a lo que fue en antaño. Es probable que tu fervor por el pasado afecte tus relaciones personales y los demás piensen que eres anticuado, pero pese a sus comentarios, sugerencias o críticas, te niegas a cambiar.

3. Caíste en la rutina y la costumbre.

Haces las cosas porque así es como las has hecho siempre, no porque realmente sean efectivas. Crees que el mismo método funcionará en todos los casos y piensas que no hay nada que supere a lo antiguo. Si algo te sale mal, no culpas a tu forma cerrada de pensar, sino a todo lo demás. Quizá te hayas dado cuenta de que lo pasado no es la mejor opción en todos los casos; sin embargo, te niegas a aceptar la realidad y sigues teniendo esperanza de que todo volverá a ser como antes.

4. Tienes miedo o rechazas probar cosas nuevas.

Puede que hayas notado que necesitas hacer algunos ajustes en tu vida, pero te cuesta dejar atrás tu pasado y no quieres aventurarte a probar cosas nuevas. Tienes miedo al cambio, a las posibles consecuencias que podría tener, o si algo podría salir mal. Aunque por un lado esto demuestra que eres precavido, por el otro, te está privando de progresar en todas las áreas de tu vida.

5. Tienes una visión negativa con respecto al futuro.

Sin importar cuántas buenas posibilidades tengas, siempre ves el futuro como algo perjudicial. En lugar de pensar en las ventajas, te concentras en lo negativo y te niegas a aceptar que el futuro sea mejor que el pasado. Cuando ves que otros hacen cambios y se aventuran a lo desconocido, tomas una posición crítica y pesimista. Te ocupas en juzgar a los demás y los señalas por no quedarse conformes con el pasado.

6. Eres conformista.

Crees que el pasado te sienta tan bien que te opones a salir de él. No aspiras a más y no visualizas un futuro en donde podrías sentirte a gusto. Quieres que las cosas permanezcan de la manera en que siempre han sido, pero luego te arrepientes, te sientes mal o envidias a los que sí abrazan los cambios y se encumbran hacia el futuro. Sin embargo, pese a ver el buen ejemplo de los que te rodean, prefieres seguir atrapado en el pasado.

7. Rechazas las oportunidades porque no quieres salir de tu zona de confort.

Las oportunidades aparecen ante ti, pero las rechazas a menudo. Aunque no quieras admitirlo, esta actitud se debe al miedo. Tienes temor a aceptar nuevas opciones porque eso implica salir de tu zona de comodidad y comenzar algo desde cero. Prefieres quedarte con algo que ya está establecido, que trabajar desde abajo y enfrentar las situaciones que vienen.

 

 

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Deja atrás el lamento 11

Deja atrás el lamento

Resulta comprensible cuando vemos a alguien lamentarse por las caídas que ha sufrido. Muchas veces dicho estado de ánimo es el resultado de la pérdida de algo que la persona considera valioso, sea esto, un ser querido, un empleo o simplemente el tiempo que pasa y nunca vuelve atrás. Pero quizás, sea un buen propósito para este nuevo año, cambiar lamento por arrepentimiento.

La palabra arrepentimiento significa “cambiar” de corazón, dirección, y mentalidad. Por ejemplo, si en algún momento me he quejado de mí mismo, pensando que “Soy un fracaso, un desastre, no sirvo para nada” Es tiempo de pensar diferente: “soy capaz, tengo potencial, y soy valioso”, es decir se trata de renunciar al lamento para iniciar un necesario proceso de cambio.

Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse…” Proverbios 24:16 (RVR1960)

¿Sabías que el fracaso es una parte normal del éxito? Las personas que han alcanzado importantes logros o metas, han podido superar los obstáculos que se les oponían, al igual que sus terribles caídas. Pero ellos han aprendido de estas experiencias y han decidido levantarse, porque la realidad es que de los errores también se aprende.

La palabra de Dios dice: “Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte”. En 2 Corintios 7:10 (RVR1960)

En este pasaje se mencionan dos tipos de tristeza: la tristeza según Dios y la tristeza del mundo. La tristeza según Dios produce arrepentimiento, es decir, nos motiva a cambiar y actuar. Mientras que la tristeza del mundo conduce a la muerte, debido a que la persona se deprime, desmoraliza y pierde los deseos de vivir.

Otro aspecto que es fundamental destacar es “la autocompasión” es decir “sentir lastima por nosotros mismos” es una emoción destructiva que nos lleva a vernos como víctimas de la situación, por lo tanto, perdemos los deseos de luchar. Es importante aclarar, que esta situación de “autocompación” no nos deja ninguna enseñanza positiva, por el contrario puede llevarnos a hundirnos en una profunda depresión.

Es verdad, cometimos errores, tuvimos caídas, algunas veces hemos fracasado, sin embargo debes declarar con fe que las metas que quieres alcanzar, dependerán de ti, porque si Dios está contigo, ¿quién contra ti? Es tiempo de cambiar y tomar responsabilidad por el futuro.

En esta oportunidad te animo a seguir el camino del cambio, comienza por no sentir lástima de ti mismo porque tú puedes superar aún los mas grandes obstáculos y alcanzar tus metas, recuerda que Dios te ha dado las capacidades para hacerlo, ¡levántate y continúa rumbo al éxito!

Por último, si el 2017 ha sido un año de éxito para ti, recuerda que aun te espera un nuevo año ¡no te conformes y ve por más! Dios tiene un propósito para ti.

 

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Él borrará tus pecados 12

Él borrará tus pecados

“Yo, sí, yo solo, borraré tus pecados por amor a mí mismo y nunca volveré a pensar en ellos.” Isaías 43:25 (NTV)

Si tuvieras la oportunidad de volver al pasado ¿Qué te gustaría cambiar? Tal vez mucho o tal vez poco. Pero lo cierto es que a lo largo de nuestras vidas hemos cometido errores que tarde o temprano debemos asumirlos. Si hoy vives atormentado por los recuerdos de tu mal proceder, confiesa tus pecados y ten la certeza de que Dios te perdonará. Ya no vivas atado a tu pasado y permite que el experto transforme las cosas malas en buenas y verás cómo todo lo dañado comenzará una nueva vida con Él.

Por Rut Mamani

 

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