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Amar a nuestros ancianos

“Ponte de pie en presencia de los mayores. Respeta a los ancianos. Teme a tu Dios. Yo soy el Señor.” Levítico 19:32 (NVI)

¿Cuál es tu actitud frente a los ancianos? ¿Qué es lo primero que se te viene a la mente cuando los ves? Es importante brindarles el respeto y amor que ellos merecen; dedica tiempo a escucharles, en lugar de buscar consejo de quienes creen tener la respuesta a tus inquietudes; ora por ellos y sigue su ejemplo. Dios también tiene planes maravillosos para los ancianos que van incluso más allá de sus propias fuerzas. Por lo tanto ámalos, recuerda que un día tú también estarás en ese lugar.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Escucha la Advertencia

Una señora fue advertida por su doctor sobre la necesidad de operarse de un pequeño tumor. Ella alegó que, no siendo cosa grave, esperaría unas semanas, hasta que no estuviese tan ocupada.

Seis semanas más tarde se repitió el aviso y la respuesta.

Pasó algún tiempo y un día la señora, notando cierto malestar, fue al doctor dispuesta y decidida para la cirugía pero el médico le confesó:

     – No, ahora ya no puede ser operada, porque el cáncer ha crecido tanto que ha tocado puntos vitales y no tiene remedio.

Lo mismo sucede con el pecado, si no se corta a tiempo y se le permite crecer libremente, contamina todo de tal manera que un día puede ser demasiado tarde, no solamente terminando con nuestra vida física, sino con consecuencias espirituales eternas.

En Hebreos 3:15 dice: “Recuerden lo que dice: «Cuando oigan hoy su voz, no endurezcan el corazón como lo hicieron los israelitas cuando se rebelaron»” (NTV).

Muchas veces, porque no se ven las consecuencias inmediatas se minimiza el efecto de un pecado y se piensa  que se podrá seguir así por mucho tiempo más; sin embargo,  cuando uno cae en cuenta, ya no es algo que se pueda controlar, sino que ese mal controla aspectos de la vida y, posiblemente, además de afectar a quien lo comete, familiares, amigos y gente cercana se ven afectados.

Si sabes que hay algo en ti que está mal, que le desagrada a Dios, pídele ayuda para cambiar eso, ruega por su fortaleza y corta de raíz aquello que te está contaminando, no permitas que crezca hasta el punto de que ese pecado tome control sobre tu vida.

Escucha la voz de Dios y obedece ahora que estás a tiempo. El Señor siempre está dispuesto a perdonar a quien se acerca con un corazón arrepentido. Busca de su ayuda y fortaleza.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Quién quiere ir?

¿Alguna vez has dirigido o dado enseñanza a un grupo? Cada vez que se presenta esta oportunidad el avance se realiza favorablemente con los grupos entusiastas, puesto que están dispuestos a participar y apoyar para llevar a cabo lo planificado.

Todos formamos parte de un sistema, a donde vayamos seremos parte de un grupo. Por ejemplo: en el colegio con los compañeros, en el barrio con los amigos o en la misma familia; la pregunta es ¿las personas que te rodean cuentan con tu disposición?

Aquellos que están dispuestos a apoyar siempre son una bendición para el grupo en el que se encuentren. Por ejemplo, aquel que quiere ayudar a un amigo, seguramente irá a buscarlo para estar con él y atender sus necesidades, aquel que apoye a sus demás compañeros en realizar las tareas, o quien apoya a su madre en los quehaceres del hogar dándole descanso.

Por cierto ¿Sabías que el Señor también busca personas dispuestas?

La palabra de Dios dice: “Y oí la voz del Señor que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí: Heme aquí; envíame a mí.” Isaías 6:8 (LBLA)

De igual forma se precisa personas dispuestas para el servicio al Señor. Muchos no conocen a Jesús y lo que hizo para salvar sus vidas, por lo que Dios nos pregunta: ¿Quién irá? Isaías respondió: “Heme aquí; envíame a mí” ¿Cuál es tu respuesta?

Ser cristiano no sólo consiste en ir a una iglesia, sino en estar dispuestos a obedecer su voz. El Señor necesita compromiso y disposición ¿Estás dispuesto de aceptar el reto de servirle?

Te animo a ser una bendición en donde estés, a ser un apoyo en el grupo que te encuentras y también a buscar siempre agradar a Dios.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Fidelidad

“Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.”

Hebreos 13:4 (RVR1960)

En las últimas décadas se ha observado un incremento en el índice de divorcios, pareciera que el matrimonio perdió importancia y credibilidad, ya que la causa de las rupturas, en su mayoría, se deben a la infidelidad de uno o ambos cónyuges.

Si has caído en la infidelidad o estás pensando hacerlo, considera cuidadosamente tus acciones, ten presente que no solo estas fallando a tu cónyuge, sino que también estás pecando contra Dios, quien será el que te juzgará, si decides manchar tu vida y matrimonio buscando un placer momentáneo, que además traerá dolor y sufrimiento para ti y tu familia.


Por Cesia Serna



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¡Pon de tu parte!

Muchas personas nos han preguntado cómo pueden tener más fe. Yo pienso que es decidir tenerla. Para tener más fe hay que practicarla, leer más la Biblia, dedicar más tiempo a estar a solas con Dios y confiar. Cuando confías en alguien, sabes que esa persona va a hacer las cosas como tú piensas que las va a hacer. Para confiar en Dios tienes que saber cómo es Dios, cómo ha cumplido Sus promesas y cómo ha respondido siempre a su gente. Si no lees la Biblia, si no vas a la iglesia, si no escuchas música cristiana, si no dedicas más tiempo a tu relación con Jesús, no es probable que tu fe crezca.

Por eso el título de este blog. Pon de tu parte. Tienes que poner de tu parte si quieres que tu fe crezca. Tienes que decidir creer. Se toma la decisión y toma uno acción en hacer todas las cosas expuestas arriba. Dios, más que una religión, desea que tengamos una relación con Él. Si no dedicas tiempo a una relación, esa relación deja de existir.

¡Pon de tu parte!

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Ruinas o fortaleza

“Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno” Colosenses 4:6 (RVR 1960).

La buena comunicación es muy importante dentro el matrimonio y que se va desarrollando a través del tiempo. Pero cuando hay una falencia en ella esto puede causar serios problemas en la relación. Es importante que ambos utilicen palabras de afirmación constante y tengan la disposición de escuchar el uno al otro de manera efectiva. El genuino amor se expresa sin importar los defectos del otro y esto brinda seguridad en la pareja, para poder expresar lo que hay en el corazón, sin temor a ser juzgado. Cuando se crea un ambiente de seguridad, se pueden expresar libremente los sueños, las aspiraciones, opiniones y hasta los temores que alguien pudiera tener.

La comunicación en el matrimonio se construye de a dos, con paciencia, amor y hablando pero fundamentalmente escuchando con atención.

Por Neyda Cruz

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Te cuesta esperar?

“Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.” Salmos 40:1 (RVR)

La oración es el arma más poderosa del cristiano contra satanás. Revisando la Biblia podemos encontrar cómo muchos hombres y mujeres oraron a Dios y Él les respondió. Sin embargo, muchas veces no sucede lo mismo y nos preguntamos: ¿En realidad Dios me escucha? ¿Por qué Dios no me ha respondido aún? Pero ante ello, es necesario recordar lo que nos enseña el salmista: que debemos esperar pacientemente la respuesta de Dios. La Real Academia Española define la paciencia como la capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse. ¿Será posible esto? ¿Por qué no lo intentas? El salmo termina diciendo: “Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.” Si hoy estás  a punto de rendirte  porque aún no has visto la respuesta de Dios en tu vida, te animo a que imites la actitud de David, él supo esperar con paciencia la respuesta de Dios y El escuchó su clamor.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Desde cualquier lugar

Se cuenta que en un pequeño pueblo, un pastor visitaba a una  anciana miembro de su congregación, la cual estaba inválida desde hacía ya mucho tiempo.

     – Lamento mucho haber llegado a esta hora – le dijo el pastor- pero he tenido que recorrer todo el pueblo antes de venir.

     – Yo también, pastor, acabo de recorrer todo el pueblo.

     – ¿Cómo es posible? Usted no puede moverse de la cama.

     – ¡Ah! – contestó la viejecita- , mi alma no está atada a la cama y así todos los días recorro el pueblo con mis oraciones, sin moverme de aquí.

Muchos de nosotros tenemos familiares y amigos que se encuentran en otros países o a quienes por diferentes razones, como trabajo o salud, no vemos hace tiempo o con la frecuencia que desearíamos.

Sin importar la distancia ni las circunstancias, podemos hacer mucho por ellos si intercedemos diariamente por sus vidas. La oración es la mejor forma de ayudarlos porque movemos la mano de Dios a favor  de los que amamos. El pedir su protección, cuidado y provisión a favor de ellos es la mejor muestra de amor que podemos darles.

Cuando oramos, Dios se encarga de hacer aquello que para nosotros es imposible humanamente. Nunca sabremos de cuántas cosas han sido guardados nuestros seres amados por nuestras oraciones o nosotros mismos porque alguien estuvo intercediendo por nuestras vidas.

No te canses de interceder, Dios nunca desecha una oración sincera y siempre  responde, aún cuando no sea de la manera en que pensamos.

“Los ojos de Jehová están sobre los justos, Y atentos sus oídos al clamor de ellos” Salmos 34:15 (RVR1960)

La oración no tiene límites, sin importar la distancia o dónde se encuentren tus seres queridos, tu oración puede cambiar sus vidas.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿No dejas hablar a los demás?

Puede que no te des cuenta, pero es bueno analizarse de vez en cuando, porque tal vez cuando estamos en una reunión con una amiga o amigo, no les dejamos hablar.

Hay varias maneras de darnos cuenta. Una es pensando en conversaciones anteriores. ¿Podemos recordar de qué habló la otra persona? Si no lo podemos recordar, hay dos posibilidades: o no les dejamos hablar o no estábamos prestando atención.

La próxima vez que vayamos a conversar con alguien, aunque sea por teléfono, cuando comencemos a hablar, miremos el reloj. Solo una vez y luego cuando hagamos una pausa volvamos a ver el reloj; o cuando nos interrumpan, así sabremos cuántos minutos seguidos hablamos.

Otro indicativo de que estamos hablando demasiado es que sentimos que nos interrumpen mucho. ¿Nos hemos quejado internamente de que nos están interrumpiendo y no nos dejan completar la idea o exposición? ¡Es posible que estemos hablando demasiado!

La próxima vez que vayamos a tener una conversación con alguien, o alguien a quien hace mucho tiempo que no vemos o escuchamos nos llama, tomemos aire y hagamos el propósito de escucharles. Puede ser que tengan algo que nos quieren contar. No todo el mundo tiene la facilidad de conversar de cualquier cosa. A muchos les cuesta contar cosas importantes. Así que démosles la oportunidad. Propongámonos escuchar a quienes nos llamen en lugar de soltarnos a hablar para hacer conversación. Analicemos si la razón por la que nos desatamos a hablar es para que no nos corten rápido. Tal vez es un problema de soledad. Sentimos la necesidad de hablar porque no tenemos nadie más con quien conversar o quien nos escuche. Todos tenemos diferentes necesidades, pero si sabemos ser buenos escuchando, a nuestros amigos les agradará más llamarnos para contarnos sus cosas y ¡esperemos que nos sepan escuchar ellos a nosotros también!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Sabías que otros sufren por tus errores?

¡Qué terrible es sufrir por algo que no hiciste! Podría recordarte a tu infancia, cuando tus padres castigaban a todos sus hijos hasta que el culpable confesara su fechoría. También sucede cuando un docente suspende a varios estudiantes por la indisciplina de uno. ¿Sabías que en estos momentos otros sufren por tu causa?

La palabra de Dios dice: “Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová…” Jonás 1:1-3 (RVR 1960). El Señor buscaba a Jonás para que realizara un trabajo, pero él no escuchó y prefirió escapar de su presencia.

Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave. Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno clamaba a su dios; y echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos.

Pero Jonás había bajado al interior de la nave, y se había echado a dormir. Y el patrón de la nave se le acercó y le dijo: ¿Qué tienes, dormilón? Levántate, y clama a tu Dios; quizá él tendrá compasión de nosotros, y no pereceremos.” Jonás 1:4-6 (RVR 1960).

Jonás subió a una nave para ir a un lugar contrario al que Dios le había mandado, pero cuando se encontraba en medio del mar, vino una terrible tempestad, a tal grado que el barco estaba a punto de partirse; las personas de la barca estaban asustadas, por lo que cada uno buscó clamar a su dios, situación que empujaba a Jonás a arrepentirse.

Y aquellos hombres temieron sobremanera, y le dijeron: ¿Por qué has hecho esto? Porque ellos sabían que huía de la presencia de Jehová, pues él se lo había declarado. Y le dijeron: ¿Qué haremos contigo para que el mar se nos aquiete? Porque el mar se iba embraveciendo más y más.

Él les respondió: Tomadme y echadme al mar, y el mar se os aquietará; porque yo sé que por mi causa ha venido esta gran tempestad sobre vosotros.” Jonás 1:10-12 (RVR 1960).

Las personas que se encontraban dentro la barca estaban enfrentando una terrible crisis por la desobediencia de Jonás, al enterarse de esta realidad, tuvieron temor a Dios, por lo que echaron a Jonás de la nave y la tempestad se calmó.

Podríamos estar viviendo la historia de Jonás ¿estamos obedeciendo o huyendo de Dios? ¿Lo escuchamos o ignoramos? Lamentablemente si dejamos de escuchar al Señor no sufriremos solos las consecuencias, sino también las personas que nos rodean ¿Cuántas familias se encuentran en crisis porque un miembro del hogar se ha revelado contra el Señor?

En esta oportunidad quiero animarte a tomar la decisión de “escuchar a Dios y obedecer” No hagas oídos sordos, recuerda que si no estás con Cristo estás contra Él, si no recoges, solamente desparramas. Levántate, y si no tienes fuerzas para luchar por ti mismo, lucha por las personas que amas.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

7 cosas que debes hacer para que tu pareja te escuche

Hay parejas que se quejan de que sienten que no les prestan atención o no les escuchan. Muchas veces sucede que están conversando y la mente de la pareja está en otro lado. A veces no se nota, pero luego cuando hacen referencia a la conversación que tuvieron… ¿Parece que nunca escuchó? Aparte del hecho de que pueda ser olvidadiza u olvidadizo, si, es posible que no estaba totalmente atenta(o) a la conversación. Por eso, te doy estos consejos que pueden ayudar a la hora de comunicarte o decirle algo que te importa mucho a tu pareja:

1. Busca un lugar donde puedas hablar sin distracciones. Donde no haya televisores ni celulares y si tienen chicos, espera a que estén durmiendo. Respiren y tómense el tiempo de mirarse, de esperar a que uno de los dos tome la iniciativa.

2. Comienza por preguntar si le parece buen momento para conversar. Si está molesto o ella molesta por algo del trabajo o por alguna cosa que hiciste o no hiciste y aún no te lo ha dicho, tal vez es mejor esperar. Lleguen a un acuerdo del mejor día y hora y cumplan esa cita.

3. Siéntate a su lado en lugar de enfrente. Sentarte al frente puede hacerle sentir intimidado o intimidada.

4. Usar un tono diferente al que usas para cualquier otra cosa es significativo si lo que quieres comunicar es de suma importancia. Sobretodo si es un reclamo, primero dale el beneficio de la duda, luego, no uses tono de reclamo. Usa una voz moderada, controlada y amable.

5. No divagues. No des muchas vueltas a las cosas. Trata de ser directa o directo. Ve al punto.

6. Asegúrate de escucharlo (a).

7. Muestra respeto hacia la otra persona cuando estés tocando el tema que sea y recuerda no usar las palabras “nunca” ni “siempre”. Es algo muy bueno a tener en cuenta para cualquier discusión o intercambio de ideas.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Amo a Dios?

“El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él” Juan 14:21 (RVR 1960)

Te invito a hacerte esta pregunta ¿Amo a Dios realmente? Tu respuesta tiene que ver con el conocimiento que tienes de la Palabra y tu voluntad para obedecerla. Porque no es posible obedecer las instrucciones de Dios si desconocemos lo que está escrita en ella. Sabemos además que no podemos seleccionar los mandamientos de acuerdo a nuestra conveniencia. El amor a Dios, se demuestra por acciones más que por palabras. Si uno realmente ama a Dios, buscará separar tiempo para estudiar su Palabra de manera de poder aplicarla en el diario vivir. Te animo a meditar en las Escrituras y disfrutar conociendo a nuestro Padre y sus grandiosas promesas.

Por Neyda Cruz

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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