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Rebelión revisitada

La forma más elemental de la rebelión, paradójicamente, expresa una aspiración por el orden

(Albert Camus, El hombre rebelde)

La condición humana es injusta y hay poco lugar para la esperanza. Albert Camus creía esto pero sostenía que viviría en rebeldía permanente contra esa realidad.

Dice en una parte del libro mencionado: “Éste (el rebelde metafísico) se alza sobre un mundo destrozado para reclamar la unidad. Opone el principio de justicia que hay en él al principio de injusticia que ve practicado en el mundo.”

La rebelión contra cualquier sistema se inspira en la idea de que una vez eliminado éste se construirá otro orden. Pero lo que observa Camus es que el rebelde cuando ha vencido se alza como un nuevo poder.

Y ese nuevo poder con toda seguridad será injusto y opresor – de una manera distinta al anterior pero injusto y opresor al fin. De ahí la desesperanza.

Me atrae y me convoca la rebelión. Tengo la esperanza de un orden más justo y liberador aunque sea una ilusión, pero no quiero vivir aceptando el orden actual.

Si no me rebelo estaría diciendo que acepto, o que no me importa, que haya dictaduras y democracias dictatoriales, destrucción del medio ambiente, violencia y manipulación institucional, abuso de autoridad, guerra, narcotráfico, trata de personas, pobreza, injusticia laboral.

Estaría diciendo que me conformo. Y no, no me conformo. Estaría diciendo que no me importa, y sí me importa.

Entonces tengo que usar la palabra, la imagen y la acción para protestar y para incitar a la rebelión, para explicar a quienquiera oírlo que las cosas no tienen que ser así, que la maldad en cualquiera de sus formas transgrede la libertad.

La palabra rebelión tiene mala reputación en ciertas esferas. Una vez distribuí unos panfletos por internet firmados por Canuto rebelde (en mi país “canuto” es el nombre despectivo que la gente le da a los evangélicos).

Un señor me respondió: “Lo que usted afirma es muy bueno pero lo descalifica la rebeldía. Hermano, la rebeldía no es de Dios”.

Si hay algo que mi cristianismo me dicta es rebelarme contra toda forma de injusticia y de maldad. Si “Dios está airado contra el impío todos los días” es porque la maldad lo enoja. Y a mí debe enojarme lo mismo.

La rebelión no puede ser sólo verbal. Hay que encontrar la forma en que se convierta en acción concreta.

Ilusión y esperanza

“La esperanza no avergüenza”, escribió San Pablo en su harto compleja carta a los Romanos. Nosotros, acostumbrados al Pancito de Vida y al verso devocional, nos la decimos a nosotros mismos o se la enviamos a nuestros amigos para animarlos.

Pero cuando hacemos el trabajo de estudio adecuado – que casi nadie hace – nos damos cuenta que el escritor viene hablando de Abraham y de la esperanza en que se había afirmado para alcanzar la promesa de Dios.

Finalmente Abraham tuvo un hijo que mostraba el cumplimiento de la primera parte de la promesa. Es decir, su esperanza tuvo premio en el término de su existencia aunque no viera la nación que se formó después.

Me parece que la aplicación que hace San Pablo tiene que ver con algo que ocurrirá después de la muerte, no con la vida presente.

Lo que quiero proponer aquí es que sí nos podemos avergonzar si no se cumple en el espacio de nuestra vida lo que esperamos. Ahí es cuando – me parece a mí – deja de ser esperanza y deviene ilusión.

Si decimos algo como, “Espero que este fin de semana haya buen tiempo para ir al campo” o “Tengo la esperanza de que si lo conversamos podamos resolver nuestras dificultades”, lo que esperamos tiene una buena probabilidad de convertirse en realidad en un tiempo relativamente cercano.

Pero si afirmamos, “Tenemos la esperanza de que la justicia va a castigar efectivamente a los criminales y favorecer a los inocentes” o “Creemos que las grandes corporaciones transnacionales van a hacer un pacto global para detener la destrucción del medio ambiente” estamos hablando claramente de una ilusión.

Así que lo que deberíamos hacer es hablar de esperanza cuando las cosas que anhelamos son posibles.

Si acordamos con San Pablo que la esperanza a la que él se refiere es la vida más allá de la muerte, podemos sostenernos sin vergüenza porque todo indica que eso ocurrirá de algún modo.

Pero si pensamos en cosas que pueden ocurrir en el tránsito de nuestra vida terrenal, sugiero que no sólo anhelemos sino trabajemos por pequeñas cosas que se van a poder cumplir con nuestro esfuerzo y el de otros.

Me dicen que la madre Teresa de Calcuta sabía que no iba a cambiar el mundo pero pensaba que si por su trabajo esta noche un niño se acostaba sin hambre, algo habría cambiado en este mundo.

¿Qué piensas del suicidio?

La salud mental y el suicidio son temas muy frecuentes en la actualidad. Hoy en día se ven miles de casos de personas que se quitan la vida porque creen que es la única salida. Sin embargo, la muerte no es el final, sino el principio de la eternidad.

En el siguiente video, Alex Campos explica que Dios tiene un plan para nuestras vidas y que no quiere que vivamos separados de Él.

Esperanza puesta en Dios

“pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán.” Isaías 40:31 (NVI).

Cuando vemos en nuestro entorno tantos ejemplos de injusticia y maldad, podemos caer fácilmente en la desesperanza. Pasa esto cuando ya ni siquiera imaginamos que las cosas pudieran cambiar para bien. Más allá de lo difícil que pudiera resultar alguna situación, nuestra confianza no está puesta en los hombres sino en Dios. Por lo tanto, no te enfoques en lo que hoy consideras tu realidad, levanta tu mirada y pon tu confianza en el Dios que todo lo puede. ¡No pierdas la esperanza!

Si en este momento tu esperanza está flaqueando, hoy quiero animarte a confíes y permitas que Él renueve tus fuerzas para seguir adelante en la carrera de la vida y puedas levantar vuelo como las águilas.

Por Giovana Aleman

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Pasando el desierto

“En la vida del cristiano hay un momento que todos pasamos, se llama: desierto”.

Estas fueron las palabras introductorias de Alex Campos antes de interpretar la canción el Sonido del silencio en un concierto en Miami en 2006.  

Yo ni siquiera tenía un par de años de entregar mi vida a Cristo y esas palabras iluminaron mi alma. En mis oraciones clamaba:

–Dios, siento que estoy en un desierto, nada fluye, todo está seco, nada avanza, nada prospera.

El concierto se realizó un sábado. El lunes siguiente, cuando sintonizo una emisora cristiana de camino al trabajo para escuchar el segmento Tiempo de Cambio del pastor Guillermo Maldonado, estas fueron sus palabras:

–El tema de esta semana es cómo cruzar el desierto. Qué hacer y qué NO hacer en el desierto. 

En ese momento confirmé que no se trataba de mis emociones, de que yo sintiera que había sequedad y aridez en todas las áreas de mi vida. El desierto es real. Y, como dijo Alex Campos, todos pasamos por él.

¿Qué es el desierto? Tal como sucedió al pueblo de Israel al salir de la esclavitud en Egipto, es una etapa de nuestra vida donde pasamos por un proceso de cambio, de transformación, de adaptación y liberación. El pueblo de Israel tardó 40 años en atravesar un trayecto de once días. ¿Por qué? Por desobediencia. Entonces qué NO hacer en el desierto:

  • No desobedecer a Dios.
  • No quejarse.
  • No murmurar de los líderes.
  • No adelantarnos a los planes de Dios.
  • No caer en idolatría (no aferrarnos a personas, cosas o al trabajo).

Como sabemos que en algún momento pasaremos un desierto, es mejor estar preparados. Qué hacer mientras pasamos el desierto: agradecer a Dios por el proceso y tener la actitud correcta frente a los líderes. Y sobre todo saber que Dios es quien nos guía en todo momento. 

«Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto.»

Exodo 13:17 (RVR 1960)

«Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche.»

Exodo 13:20 (RVR 1960)


Euri Marosi es colaboradora del programa El Antivirus de CVCLAVOZ. Produce el segmento Puertas Adentro, dedicado a tratar temas sobre las situaciones que pasan dentro del hogar y cómo enfrentarlas desde una perspectiva bíblica. Marosi es una periodista galardonada de los Premios Emmy y apasionada por la comunidad. Vive en Florida con su esposo y tres hijas.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Cosas buenas

– Pero al final esta sombra es una cosa que pasa. Incluso las tinieblas deben pasar. Un nuevo día vendrá. Y cuando el sol brille será aún mayor su brillo. Esas fueron las historias que permanecieron contigo. Significaban algo, incluso si eras muy pequeño para entender por qué. Pero pienso, señor Frodo, que entiendo. Ahora lo sé. Las personas en esas historias tuvieron muchas chances de volver a atrás, pero no lo hicieron. Siguieron adelante porque se estaban aferrando a algo.

– A qué nos estamos aferrando, Sam?

– Hay cosas buenas en este mundo, señor Frodo. Y vale la pena luchar por ellas.

(Diálogo de Sam y Frodo en El Señor de los Anillos: El retorno del Rey)

Hay días que tengo, como Sábato, una “esperanza demencial” en la bondad humana. Me siento iluminado por las palabras de aquella canción de Raphael, “Digan lo que digan”:

Es mucha más la luz que la oscuridad… Hay mucho, mucho más amor que odio… Y (los hombres) luchan por el bien no por el mal.

Tal vez, de vez en cuando debamos pensar en las cosas buenas a las que se refiere Sam cuando todo parece perdido en los tramos finales de El Retorno del Rey.

Pensemos no en las cosas que son buenas para nosotros, sino en lo que el mundo que nos rodea necesita desesperadamente: agua, comida, vivienda, salud, educación, justicia, paz, libertad. Para mucho más de la mitad del mundo estas cosas no alcanzan o directamente no están disponibles.

Entonces viene la segunda parte de las palabras de Sam: vale la pena luchar por ellas. Pasamos mucho tiempo pensando y hablando de estas cosas. Parece que hace rato es el tiempo de involucrarse personalmente para que alcancen a más personas. Aferrarse a esa lucha. Creer en la posibilidad de los pocos logrando lo imposible.

Esa es la esperanza que proponen la película Matrix, la canción Imagina de John Lennon, el discurso Yo tengo un sueño de Martin Luther King, el libro Mi nombre es Malala de Malala Yousafzai, el Hacia un mundo sin pobreza de Muhammad Yunus, la película El niño que domó el viento.

Dos pequeños hobbits, las más impensadas de las criaturas de la Tierra Media, se juegan la vida para destruir el poder de Sauron y extender un poco más la vida, para mejorar los días, para volver a creer que las cosas malas al fin pasarán.

7 consejos para vencer la soledad

La soledad no es una cuestión de cuánta gente te rodea. Hay personas que se sienten solas cuando están en medio de multitudes. Mientras que hay otras que se sienten así cuando no tienen nadie más a su lado. La ciencia dice que la soledad, no el estado civil, es más dañino y letal que la obesidad (Para mayor información, leer: ¡La soledad mata más que la obesidad!). Por lo tanto, no es un tema que debamos menospreciar.
Algunas formas prácticas de vencer los sentimientos de soledad, son:

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

1, 2, 4Bargh, J. (2017). Before you know it (1era ed.). Nueva York: Simon & Schuster, Inc.
3Sandstrom, G., & Dunn, E. (2014). Social Interactions and Well-Being. Personality And Social Psychology Bulletin, 40(7), 910-922. doi: 10.1177/0146167214529799

 

¿Cómo escucho a Dios?

Una historia del profeta Elías nos puede hacer pensar que podemos escuchar a Dios directamente, o que uno de Sus ángeles nos puede hablar. Pero la verdad, aunque antes, en la época de Moisés por ejemplo, nos hablaba de muchas maneras; ahora nos habla por medio de su Hijo, como Hebreos 1:1-2 dice: «Dios, que muchas veces y de distintas maneras habló en otros tiempos a nuestros padres por medio de los profetas, en estos días finales nos ha hablado por medio del Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y mediante el cual hizo el universo».

Evidentemente ya el concepto de encontrarnos con Jesús a muchos nos ha costado entenderlo, pero ayuda, porque hacer que Jesús sea una realidad central a la hora de escuchar a Dios; en lugar de pensar subjetivamente o hacernos impresiones que pueden ser solo imaginación, me parece a mí que es mejor.

Si leemos la Biblia y buscamos saber más acerca de Jesús, escuchamos las palabras que Él dijo y están registradas en las Escrituras, podremos saber qué es lo que Él quiere.

Buscar a Dios cuando debemos tomar decisiones importantes y consultar esas decisiones antes de tomarlas, es una excelente práctica.

Pablo escuchó a Dios con claridad, sin embargo habló claramente sobre la responsabilidad de los líderes para corregir a aquellos que estaban hablando cosas que no eran realmente profecías. Hay que examinar todo cuidadosamente cuando de profetizar se trate. Si lo que dicen es con arrogancia, causa divisiones o tiene algo que ver con avaricia o lujuria no es palabra de Dios. Si lo que dicen contradice de alguna manera lo que se dice en la Biblia, pues tampoco es de Dios esa palabra.

Hay que ser muy cuidadosos y discernir cuando alguien te dice que tiene palabra profética para ti. Pedirle a Dios protección y guía a diario es algo que forma parte de mi oración.

Pienso que para estar más cercanos a Dios y saber lo que Él quiere debemos estudiar la Biblia con pasión, con ahínco y con perseverancia.

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Esperanza después de la muerte

“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.” Apocalipsis 21:4 (RVR1960).

La muerte de un ser amado nos desgarra el corazón, pues no es algo para lo cual estamos preparados, y nos sentimos tristes al saber que no estaremos más con la persona que amamos. En esos momentos de dolor, no debemos reprimir las lágrimas, ya que el llorar puede tener un efecto saludable tanto en lo emocional como en lo físico.

Por lo tanto, si estás pasando por un proceso de duelo, puedes ir delante del Señor para entregar todo tu dolor y para permitirle a Él que traiga consuelo a través de Su palabra y Su perfecto amor.

Pues tenemos la esperanza al saber que nuestros seres amados que marcharon antes que nosotros y que aceptaron a Jesús ya están junto a Él, gozando de Su presencia (1 Tesalonicenses. 4:13-18). Pues allá en el cielo ya no habrá más dolor, ni separación, ni un adiós.

¡Tenemos un futuro más allá de la muerte!

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

5 pasos para ser más paciente

Nunca había pensado tanto en lo difícil que puede llegar a ser tener paciencia.

Soy de esas personas que trabaja fuerte y que siempre espera un resultado en el momento que yo considero correcto.

En medio de la espera y los procesos me he dado cuenta de la importancia de entender el paso a paso de cada cosa que pasa en mi vida.

Los procesos tienen una razón de ser, y si bien el tuyo es la sanidad en tu cuerpo, superar una ruptura amorosa, o simplemente aprender a cocinar, todos en algún momento sentimos que no podemos esperar más. Y yo me he encontrado en esa posición muchas veces.

Por eso, quiero contarte que no vale la pena amargarse por los tiempos de espera, ni por lo difícil que pueda ser cada etapa de tu proceso. Lo que sí puedo decirte con certeza es que hay belleza en el proceso.

Cómo superar el sentimiento de frustración en medio del proceso:

  1. Escribe TODO: Cuando te hablo de escribir todo, me refiero a todo. Qué tipo de proceso estás viviendo, qué estás esperando, qué resultados quieres ver, cómo te sientes en medio de este momento de tu vida. Puedes empezar un diario y ponerte como meta escribir TODOS los días.
  2. Lee MUCHO: Leer parece aburrido, pero créeme que cuando en medio de todas estas circunstancias que estás enfrentando sacas tiempo para leer, el tiempo se vuelve menos denso y te permite ver más allá de lo que estás esperando. Leer tiene muchos beneficios, no solo para tu mente y tu intelecto, sino también para tu corazón y tu paciencia. Encuentra un tema que te apasione, algo que quieras aprender, algo en lo que quieras profundizar, y lee.
  3. Ora por TODO: Ya sé que muchos dirán que es muy religioso este punto, pero no, estás equivocado (a). Para mí, la oración es literalmente, una conversación que sostengo con mi mejor amigo, con esa persona que entiende todo lo que vivo, siento, anhelo, y que me escucha sin cansarse y que actúa pensando solo en mi bienestar. Hablar con Dios en medio de cada momento del proceso, te va a permitir ver más allá de la espera, y te permitirá hallar belleza en el proceso.
  4. Diviértete SIEMPRE: Los seres humanos tenemos la mala costumbre de amargarnos con mucha facilidad, y soy culpable de ello, lo reconozco. Pero en medio de la espera, cuando decidí dejar de amargarme, empecé a divertirme. Encuentro razones para dejar ir lo que me turba, y eso me llena de felicidad, y tú también puedes hacerlo. La música juega un papel muy importante para mí, cuando de divertirme se trata. Busca canciones que te levanten, que te llenen de alegría y que te hagan pensar en cosas buenas. Diviértete.
  5. DEJA TODO EN MANOS DE DIOS: Recuerda que cada cosa que pasa tiene una razón, y muchas veces no tenemos que entender esa razón, pero si le dejamos a Dios el espacio para que obre, sin cuestionar sus tiempos, te vas a sentir mucho más cerca de Él y mucho más tranquilo. Te vas a sentir en paz.

Hay belleza en el proceso, solo tienes que abrir tus ojos y tu corazón para hallarla.

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¡Un nuevo año ha llegado!

“Y ahora, Dios le dice a su pueblo: «No recuerden ni piensen más en las cosas del pasado. Yo voy a hacer algo nuevo, y ya he empezado a hacerlo. Estoy abriendo un camino en el desierto Isaías 43:18-19  (TLA)

Un nuevo año inicia y podemos dejar atrás situaciones que nos lastimaron o detuvieron el desarrollo en algún área de nuestra vida. El Señor en su palabra nos recuerda: “Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!” 2 Corintios 5:17

Hoy sueña, perdona y se libre para enfrentar los nuevos retos que Dios tiene para ti. Por este motivo te aliento una vez más a iniciar este 2019 con mucha esperanza de comenzar un año nuevo con la bendición del Señor.

“Si son obedientes, Dios los bendecirá, los amará, y los convertirá en un gran pueblo. A los hijos de ustedes los hará felices y les dará mucho trigo, mucho vino y mucho aceite. Además, hará que tengan muchos ganados en la tierra que les prometió a nuestros antepasados.” Deuteronomio 7:13 (TLA)

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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