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El amparo

Creo que nunca dejaremos de requerir ayuda de algún tipo, pues la vida está llena de retos y circunstancias que desgastan nuestras fuerzas. Es ahí donde debemos saber dónde recurrir.

David estaba frente a un peligro inminente, estaba escondido en una cueva, huyendo del Rey Saúl que lo buscaba para acabar con su vida, oculto clamó a Jehová: “Ten compasión de mí, oh Dios; ten compasión de mí, que en ti confío. A la sombra de tus alas me refugiaré, hasta que haya pasado el peligro. Clamo al Dios Altísimo, al Dios que me brinda su apoyo. Desde el cielo me tiende la mano y me salva;” Salmos 57: 1-3a (NVI).

David se amparó en Dios ante el temor de perder la vida, pidió compasión con denuedo, buscó estar protegido directamente por Él y confió que tendría respuesta. También fue movido a confiar más en Dios que en sus propios recursos o en su habilidad de hombre astuto y guerreo, a creer en Sus promesas.

Es fácil que el temor nos invada en momentos de problemas o peligros, hasta nuestra fe puede menguar y derribar la confianza en Dios. Pero esto no pasa cuando conocemos los atributos de nuestro Salvador, pero si no  lo conocemos, sencillamente nos rendiremos ante cualquier inconveniente. Si fortalecemos diariamente nuestra fe por medio de su Palabra y oración, podremos vivir confiados.

Si continuamente vives en incertidumbre y conflictos, imita la actitud de David, refúgiate en Dios y serás bienaventurado.

“Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob, Cuya esperanza está en Jehová su Dios,” Salmos 146:5  (RVR1960)

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Meridiano 64

Esos recuentos dolientes de las cosas idas, de las cosas que no pudimos, que no quisimos retener, de las cosas que nos dolieron demasiado o de aquellas que nos hicieron felices por dos o tres días en un lugar inmaterial, en un territorio de sueños. Esas historias que regresan aunque no queramos; esas historias que no regresan aunque queramos, porque todavía nos conmueve su intensa humanidad, su pasión incontenible. Esas historias que repetimos en voz baja en la plegaria secreta, porque no nos duelen sólo a nosotros y quisiéramos que la herida fuera sólo nuestra. Crónicas de lesa felicidad, susurros en la oscuridad, lágrimas silenciosas en una ventana triste cuando la noche devino cilicio, ceniza, desencanto.
Esos recuentos detallados de las estaciones de la pasión, desde el andén emocionado de la esperanza, al paroxismo inédito del placer, hasta la desoladora comprobación de su adiós desencantado en la terminal del tiempo. Esos relatos que nos contamos cada noche y que vamos introduciendo de a poquito en los entresijos del muro de la memoria como aquellas peticiones enrolladas que ponen los peregrinos en el Muro de los Lamentos. Historias que van cambiando de tonalidades según el tiempo pasa, según sanan las heridas, según se va haciendo más profundo nuestro escepticismo.
Recapitulación de episodios que tienen sentido y razón sólo para uno porque resumen todo lo que uno es, todo lo que uno siente, todo lo que uno espera, todo lo que uno desea, todo lo que se debería y no se debe. Registro de cosas que no se postean porque son sólo de uno y que mal o bien componen nuestra pasada por el mundo, nuestro viaje a medias entre el te quiero y el adiós.
Esas historias vienen a componer el repertorio de los recuerdos a los cuales uno va a echar mano cuando la vida pase la factura y lo recluya en el mínimo espacio entre la senilidad y la muerte, cuando ya no valen las recriminaciones y cuando no tienen sentido las esperanzas. Entonces esas historias serán lo único que nos quede y vamos a llevarlas atrapadas entre pecho y espalda cuando nos vayamos y que apenas dos o tres personas guarden para siempre el otro lado de esos relatos, también callados para siempre.

¿Libre o prisionero?

“Jesús contestó: —Les digo la verdad, todo el que comete pecado es esclavo del pecado. Así que, si el Hijo los hace libres, ustedes son verdaderamente libres” Juan 8:34 y 36 (NTV)

Caer en el pecado es como caer en una prisión que poco a poco te irá arrebatando la salud y la esperanza de vida. Sabemos que el enemigo vendrá a acusarnos por lo que hemos hecho, pero es necesario saber que tenemos un poderoso libertador que es Jesús. Él puede sacarnos de esa prisión de pecado y darnos una nueva oportunidad. No te acostumbres ni te resignes a seguir en esa prisión. Hoy puedes ser libre, solo depende de tu decisión porque la gracia de Dios está disponible para ti.

Por Judith Quisbert

 

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¿Te sientes perdido y sin ganas de vivir?

“Volverán los rescatados del SEÑOR, y entrarán en Sión con cánticos de júbilo; su corona será el gozo eterno. Se llenarán de regocijo y alegría y se apartarán de ellos el dolor y los gemidos.”  Isaías 51:11 (NVI)

Alguna vez escuchamos de alguien  “me quiero morir” y si le preguntamos la razón de este sentimiento, lo atribuyen a su incapacidad de manejar su dolor, sea este provocado por pérdidas, fracasos, enfermedades o traiciones. Esta dolencia no es fácil de superar cuando uno lo enfrenta solo. Pero nuestro Creador puede ayudarnos a que ese llanto se convierta en gozo, si tan solo le entregamos ese dolor que nos tuvo esclavizados por años. Su Palabra promete: Jeremías 33:6 “he aquí, yo le traeré salud y sanidad; los sanaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad.” (RVR1960) Él puede sanar todo y hacer que lo malo que nos pasó lo pueda usar para su gloria. Hará que la tristeza, el sufrimiento y los pensamientos erróneos con los cuales crecimos sean quitados. Créele porque desea con todo su Ser darte la libertad completa, llenarte de su paz, amor y esperanza.

Por Danitza Luna

 

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Humanismo, nada más

Política humanista: el votante es el que mejor sabe lo que le conviene. Economía humanista: el cliente siempre tiene la razón. Estética humanista: la belleza está en los ojos del espectador. Etica humanista: si hace que te sientas bien, ¡hazlo! Educación humanista: ¡piensa por ti mismo!
(La revolución humanista, en Homo Deus, Yuval Noah Harari)

Este es, según Y.N. Harari en su último y magnífico libro Homo Deus, el mandamiento primario del humanismo: crear sentido para un mundo sin sentido. Las cinco afirmaciones que encabezan esta columna están ilustradas por fotografías que resumen la definitiva victoria del humanismo en todos los órdenes de la vida, incluso el religioso.
Hubo una época en que el cristianismo opuso férrea resistencia al avance de la idea humanista. Pero sólo bastó un poco de tiempo para obligarlo a replegarse: es imposible escapar a la sugestión de que el cumplimiento de los anhelos humanos aquí en la tierra es perfectamente posible. La gente creyente de cualquier religión, que secretamente no abandona la idea de un plan cósmico, tiene un margen de realización mayor: puede ser feliz en esta vida y más tarde en la vida eterna.
¿Por qué afirma el autor que el humanismo nos manda crear sentido para un mundo sin sentido? Porque habiendo abandonado la idea de un plan cósmico – que le confería sentido y unidad a la vida -, el feroz materialismo convertiría a las criaturas humanas en puro objeto. Así, el humanismo devino religión; su propuesta universal busca abastecer las esperanzas, los anhelos, las preguntas de toda la gente. En suma, darle validez a la singularidad humana.
Esta versión fortalecida del humanismo va a ser muy difícil de superar. En la política, la economía, la religión, la ciencia, el arte, el entretenimiento y en todo emprendimiento humano se fortalece y crece porque encuentra un ambiente propicio: todos queremos más. Más salud, más cosas, más entretención, más paz y seguridad. El sistema social existe para eso. Es ubicuo, inescapable, penetrante y cercano a lo absoluto. Es el dios nuestro de cada día.
Parafraseemos a Francis Crick: Al hombre, en tanto hombre, le decimos: ¡Aleluya!

Dios va contigo

“Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará.” Deuteronomio 31:6 (RVR1960)

Es triste y doloroso cuando ponemos mucho de nosotros, sea en una relación, un proyecto, trabajo, etc. y vemos que sin importar nuestros esfuerzos todo termina mal. Sin embargo, tenemos la esperanza y seguridad de que Dios no nos deja ni desampara, por el contrario, estará siempre presto a sostenernos y ayudarnos; cree y confía que así será contigo.

Por Cesia Serna

 

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¿Sin esperanza en medio de la enfermedad?

Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo; y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. Lucas 13:10-11 (RVR1960)

Dieciocho años tuvo que esperar esta mujer para ser libre de su enfermedad, probablemente ya resignada a vivir toda su vida de esa manera, pero “cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios.” Lucas 13:12-13.

Es importante notar, ¿Dónde estaba la mujer encorvada para que Jesús la viera e hiciera  su obra de sanidad? En la sinagoga y en plena presencia de Jesús. ¿Qué significa eso? Que la verdadera libertad y victoria ante cualquier situación consiste en  estar en la presencia del Señor.

La palabra de Dios dice: “Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.” 2 Corintios 3:17 (DHH)

Para la mujer del relato, su condición o el dolor que sentía  nunca fueron un obstáculo para  acercase a Jesús, su amor por estar con el Señor era más importante que lamentarse por la situación que tenía. Ella decidió ir al encuentro con Jesús y recibió sanidad.

Si tienes problemas de salud, no dejes que eso te impida acércate a Dios, recuerda que el Señor nunca cambia: es el mismo ayer, hoy y siempre. ¡Es hora de buscarlo y recibir su sanidad!

“He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad.” Jeremías 33:6. (RVR1960) 

Dios desea que tengas vida y vida en abundancia (Juan 10:10). No olvides que Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por amor a nosotros, llevó nuestros pecados y enfermedades en la Cruz del Calvario y  por su llaga fuimos nosotros curados. (Isaías 53:4-5.)

Él sigue siendo el mismo y quiere restaurar tu vida. ¡Acércate a su presencia!

Oremos:

Padre nuestro que estás en los cielos, reconozco que sólo tú eres Dios y que para ti no hay nada imposible. Por eso hoy te pido que extiendas tu mano sanadora hacia tu hijo (a) que está delicado de salud; por favor quita el dolor o cualquier enfermedad de su cuerpo. Tengo fe que tú, Dios, tienes el poder para sanar y restaurar vidas. Confío que tu obra de sanidad está hecha. Gracias por tu amor y por tu misericordia. Que sea haga tu voluntad, en el nombre de Jesús, amen.

 

 

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Aférrate

Hace unos meses en una ciudad de Perú, las fuertes lluvias provocaron un repentino aluvión de lodo y agua. Una mujer, que fue arrastrada por las aguas, se encontraba en medio de vestigios de maderas llena de lodo, entre caídas se ponía de pie y se sujetaba de los objetos que habían a su alrededor para salir de esa corriente de agua, con bastante esfuerzo llegó a una orilla y fue rescatada.

La mujer pudo resistir esta tragedia porque se aferró a la vida, no se rindió, a pesar de ser golpeada por los objetos que llevaba la corriente, paso a paso salió de esta desdicha.

Esta situación me hace pensar en lo importante que son la fe y la perseverancia, ya que en alguna etapa de la vida nos encontraremos con situaciones complejas que podrían ahogarnos siempre y cuando lo permitamos.

Aferrarse a Dios nos ayuda a tener la esperanza viva a pesar de las dificultades, aunque no sea sencillo tenemos su Palabra que nos recuerda que no estamos solos ni abandonados.

Él comprende perfectamente cómo estamos hoy y quiere levantarnos no sólo para nuestro bienestar sino para completar la obra que ha empezado en nosotros.

Quizá creas que no hay nadie en el mundo que te entienda, pero si lo hay, Dios es tu creador y también tu ayudador. Él quiere sanar tu corazón, sacarte de ese pozo de soledad, depresión, tristeza, dolor o desesperación: “El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.” Isaías 40:29 (RVR1960)

Confíale la situación que estás pasando y recibe su fortaleza, verás que tu fe aumentará y tu visión cambiará “Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová En la tierra de los vivientes.” Salmos 27:13 (RVR1960)

Tu vida tiene mucho valor como para dejarte vencer, los problemas son temporales pero su amor es eterno.

¡Aférrate a la vida de la mano de Dios!

“Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían.” Nahúm 1:7 (RVR1960)

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Lecturas y relecturas

Termino de leer, por segunda vez, No hay silencio que no termine, en el que Ingrid Betancourt describe íntimamente los seis años y medio que estuvo secuestrada por las FARC en la selva colombiana. Es un texto de unas setecientas páginas en las que, de primera mano, recorremos los lugares por donde transitaron y vivieron captores y cautivos y conocemos el proceso de lucha, aprendizaje y esperanza que Betancourt experimenta en todos esos años. Una lectura indispensable para comprender algunos pasajes oscuros y violentos de la historia de Colombia.
Simultáneamente completé la lectura de El cuento de la criada, de Margaret Atwood, un relato que nos sumerge en un futuro imaginario controlado por personajes que han llevado la religión a un grado de locura y arbitrio inimaginables, donde las mujeres son las principales víctimas. Leí que ha sido llevada a la televisión como una serie que está disponible en el sitio misterseries.com/series/9514
La historia de Ingrid Betancourt es real y ocurrió en el pasado. La trama de la novela de Margaret Atwood es una ficción y ocurre en un futuro no muy lejano. Pero ambas reflejan la locura del poder, el control y la opresión, particularmente en contra de las mujeres.
Comencé la relectura de Diario mínimo y De la estupidez a la locura, de Umberto Eco. Hay una conexión interesante entre estos dos textos: ambos son artículos para revistas. El primero reedita publicaciones desde 1959 hasta 1962 y el segundo desde el año 2000 hasta el 2015. Hay entre los primeros y los últimos una distancia de 56 años.
En Diario mínimo se nota una fuerte sensibilidad filosófica con un lenguaje rico y complejo y se advierte ya la potente pero sutil ironía de su critica social. De la estupidez… refleja la madurez y la experiencia en su comunicación con la sociedad líquida; de hecho introduce el libro haciendo referencia a Zygmunt Baumann y Carlo Bordoni, quienes acuñaron el concepto. El primer texto trata con el pasado; el segundo, con el presente. En ambos se percibe una mirada aguda y certera a la realidad. Umberto Eco escribió varias novelas, la más conocida entre ellas El nombre de la rosa, llevada al cine y estrenada en 1986. En la ficción y en la realidad nos confronta con la bondad y la maldad de que somos capaces los seres humanos.
Lecturas recomendadas. Indispensables, si quieren…

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

6 cosas que debes saber antes de decirle “sí” al suicidio

Muchas de las razones por las que crees que acabar con tu vida es una buena idea, son mentiras que te ciegan de ver la verdad. Antes, considera estas verdades que pueden cambiarlo todo:

1. Eres amado:

Tal vez alguien te dijo que te ama, pero sus palabras y acciones te demostraron lo contrario. Por esa mala experiencia puedes creer que no existe el amor y que toda clase de afecto es condicional, pero te equivocas. Dios te ama con un amor tan grande que escapa de la compresión humana. A Él no le importa cuán popular eres, cuánto dinero tienes, ni las logros que has obtenido. Aunque todos los demás te dejen y rechacen, Dios te acepta y te acoge en sus brazos (Salmos 27:10).

2. Eres valioso:

No creas las mentiras que dicen que no vales nada. Eres tan valioso y preciado que Dios tiene contados cada uno de tus cabellos (Mateo 10:29-31). Para Él eres una joya preciosa que tiene toda su atención. Dios no trabaja en una oficina ni tiene horario de atención; si deseas hablarle, solo debes hacerlo y Él te estará escuchando al instante. ¡Así de inmenso es su amor por ti!

3. Fuiste elegido antes de nacer:

No naciste por accidente o error. Dios sabía que vendrías al mundo y te conoció desde ese momento. Él te dio libertad para tomar decisiones en tu vida y elegir el camino que quisieras. Sabía que cometerías errores y que sufrirías penas, pero aún así permitió que nacieras para poder adoptarte como hijo (a) suyo (Efesios 1:5). A Dios no le importa las cosas que has hecho en el pasado. Si aceptas ser su hijo, Él te hará una nueva persona.

4. Tu vida tiene un propósito:

La vida no solo es subsistir. Dios te creó con un propósito y tiene un plan especial para tu vida. Él conoce tu verdadero valor y sabe que tienes mucho para dar. Sus planes para ti son de bien y no de mal, y son para darte un futuro lleno de esperanza (Jeremías 29:11).¡ Aún estás a tiempo de descubrir ese propósito y vivir con esperanza!

5. Tu dolor no durará para siempre:

Dios siempre está cerca para salvar a los que no tienen ni ánimo ni esperanza (Salmos 34:18) y puede llevarse tu dolor si así lo decides. No tienes por qué cargar con la tristeza ni la desesperanza para siempre. La muerte no hará que esas cosas desaparezcan, pero si quieres ponerle un fin a todo eso, Dios puede hacerlo por ti.

6. Puedes comenzar una nueva vida ahora:

Todos los seres humanos pecamos y esas malas acciones nos separan de Dios. Nuestro destino debería ser la muerte y el sufrimiento eternos, pero Dios envió a su único hijo, Jesús, para hacerlo en nuestro lugar hace más de dos mil años (Juan 3:16-17). Gracias a ese sacrificio, hoy puedes tener al Espíritu Santo en tu vida y disfrutar de una vida llena de paz, esperanza y amor. Ese regalo es gratuito y está disponible para todos. Si deseas aceptarlo, solo tienes que hacer esta oración:

“Padre, sé que he cometido muchos errores y que mis pecados me han separado de ti. Estoy arrepentido, por favor perdóname. Ahora quiero alejarme de mi pasado y dejar el dolor atrás. Creo que tu hijo Jesucristo murió por mis pecados, que resucitó de entre los muertos, y que está vivo y escucha mi oración. Quiero que Jesús sea el Señor de mi vida y reine en mi corazón desde este día. Por favor, envía tu Espíritu Santo para que te ayude a obedecerte, y hacer tu voluntad por el resto de mi vida.”

Si hiciste esta oración, por favor escríbenos a [email protected] Queremos saber de ti y ayudarte. Recuerda que no estás solo. Dios te ama y jamás te abandonará.

Si tienes estás considerando el suicidio como una opción, escríbenos a [email protected] o visita: www.unasolarazon.com
Nuestro equipo está listo para ayudarte.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Tu dolor tiene fecha de vencimiento

Puede que estés pasando por situaciones tan difíciles que crees que ya no hay salida, pero lo que sucede en realidad es que el dolor te está vendando los ojos y no te permite ver que hay algo más allá. Esto no significa que tu tristeza no sea real, sino que te está privando de disfrutar tu vida al máximo.

Si deseas que tu dolor termine de una vez, puedes practicar lo siguiente:

Deja que tus lágrimas caigan:

No te reprimas y deja que tu dolor se exprese por medio del llanto. Las lágrimas son una manera efectiva de aliviar la tristeza, mejorar tu ánimo y reducir los niveles de estrés y enojo, así lo confirmó un estudio de la Universidad de Minnesota. Además, te permite ser vulnerable por esos momentos, lo cual significa que puedes ser más sincero y abierto con respecto a lo que te sucede y, de esa manera, desahogarte con mayor facilidad.

Separa un tiempo de duelo para lidiar con tus emociones, pero no te quedes en esa etapa por mucho tiempo; en cambio, continúa y da el siguiente paso.

Habla con Dios:

Probablemente hayas escuchado este consejo antes, pero la mejor manera de dejar tus penas es hablando con Dios. Sé honesto y dile todo lo que sientes. Si debes pedirle perdón por algo, hazlo; y si necesitas ayuda para perdonarte a ti mismo, díselo también. Mateo 11:28-29 (PDT) dice Vengan a mí los que estén cansados y agobiados, que yo los haré descansar. Acepten mi enseñanza y aprendan de mí que soy paciente y humilde. Conmigo encontrarán descanso. Así que no dudes en acudir a Él y contarle por lo que estás pasando.

Después de hablar con Dios, dedica algunos minutos a la lectura de la Biblia. Una historia que puede ayudarte es la de José y se encuentra en Génesis, los capítulos 37 y del 39 al 45. Él pasó por dificultades en su vida, pero confió en Dios y su fidelidad fue premiada.

No te encierres:

Hay muchos estudios que han confirmado la relación entre el quedarse encerrado en casa y la depresión. Aún cuando no tengas deseos ni motivos para salir a la calle, procura salir lo más que puedas y pasar el tiempo con personas que pueden ayudarte. También puedes ocupar tu tiempo en alguna actividad física o pasatiempo. Lo importante es que no des lugar a la tristeza y comiences una nueva vida alejada del dolor.

Si necesitas algún consejo, escríbenos a [email protected]
Si tienes estás considerando al suicidio como una opción, escríbenos a [email protected]

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Por qué angustiarse?

“¿Por qué voy a inquietarme? ¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza, y todavía lo alabaré. ¡Él es mi Salvador y mi Dios!” Salmo 43:5 (NVI)

Ante las situaciones difíciles de la vida, es bastante comprensible que nos angustiemos o haya inquietud en nuestro corazón. Sin embargo el salmista nos dice, que podemos poner nuestra confianza en Dios porque Él es nuestro salvador. Especialmente en tiempos de angustia, no te inquietes ni te desesperes, levanta tu mirada por encima del problema y confía en que tu Dios tiene todo el poder y la voluntad de bendecirte. Solo espera en El y El hará.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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