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¡Nada es imposible para Dios! 1

¡Nada es imposible para Dios!

“Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad.” Marcos 9:23-24

No es fácil creer que algo bueno va a suceder cuando las circunstancias nos abruman. En este pasaje, el papá de este joven había agotado todo para que su hijo pueda ser libre de las manos de satanás y sin importar nada más, se acercó a Jesús, quien le dijo: “Si puedes creer, al que cree todo le es posible”. El hombre creía, pero necesitaba ayuda para convencerse realmente. ¿Cuántas veces nos sucede algo similar? Creemos, pero necesitamos la ayuda de Dios para no dudar de su poder. ¿Te gustaría ser libre de toda incredulidad? Hoy quiero animarte a rendirte delante de tu Creador y permitirle que quite toda desesperanza de tu vida.

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Les comparto una de mis recetas favoritas 2

Les comparto una de mis recetas favoritas

Tengo compañeras de trabajo que me han pedido más recetas como las que daba en el segmento Elige Brillar del anterior noticiero así que hoy como artículo para CVCLAVOZ les brindo una receta sencilla para el calor de estos días.

GAZPACHO DE SANDÍA

 Ingredientes:

600 gramos de tomate en rama.

500 gramos de sandía (con la piel ya quitada).

35 gramos de cebolla.

40 gramos de pimiento verde.

1 diente de ajo pequeño.

1 cucharada de Aceite de Oliva.

Entre 1 y 3 cucharadas de vinagre de vino blanco (al gusto)

2/3 de una cuchara pequeña con sal.

Preparación:

  • Lava bien los tomates y el pimiento.
  • Pela la cebolla y corta un trozo de unos 35 gramos. Corta un trozo de pimiento de unos 40 gramos. No hace falta cortar fino ni la cebolla ni el pimiento, dale varios cortes y listo.
  • Pela el ajo, córtalo a lo largo y quítale el germen que trae en el centro.  Así conseguirás que el ajo amargue menos.
  • Ahora corta los tomates en trozos pequeños y viértelos dentro del vaso de la licuadora. Agrega el tomate el ajo, la cebolla y el pimiento que tenías preparado. Bate. Si quieres éste es el mejor momento para colar (filtrar) el gazpacho con un colador de malla fina, eso si lo deseas, porque a muchos nos gusta que quede la fibra. Le da un poco más de cuerpo y rinde más.
  • Luego de quitar la piel y eliminar las semillas, vierte la sandía a la batidora y añade la sal, el aceite y el vinagre. Bate durante unos minutos.
  • Por último mete en la nevera y déjala allí durante al menos un par de horas para que se ponga bien fría.

Al servir, puedes decorar el tazón en el que sirvas el gazpacho con unas bolitas de sandía y unas hojitas de menta y listo para comer! Es refrescante, delicioso y nutritivo.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Derribando Fortalezas 3

Derribando Fortalezas

La Gran Muralla China o Chángchéng (“larga fortaleza”), fue edificada en la Dinastía Qin, 200 años antes de Cristo, con el fin de protegerse de los ataques de los habitantes de la actual Mongolia. El emperador Qin Shi Huangdi, unificó el Imperio en el año 221 antes de Cristo y unió los trechos de muralla construidos previamente. Durante los siguientes mil años que duró la reconstrucción, la muralla llegó a tener 7300 km de longitud, con aproximadamente 6 metros de ancho y 8 metros  de altura; características que  la convertían en un  gran lugar de vigilancia.

Con la construcción de esta gran fortaleza no era fácil que el enemigo atravesara para derrotar al imperio Chino.

De una forma similar, en medio de todo conflicto, somos nosotros quienes creamos fortalezas en lugar de fortalecernos en el Señor.

¿Qué es una fortaleza? Es una estructura pensante que tenemos dentro de la mente que se convierte en una creencia.

Cuántas veces pensaste que tu vida no tiene sentido y dijiste: ¿Para qué seguir? Tal vez son incontables las oportunidades que de tus labios salieron estas palabras: “no puedo hacerlo”, aun sabiendo que tenías la habilidad y las herramientas necesarias para ejecutar aquello. No hay duda que estas son fortalezas que necesitan ser derribadas.

La mente es un campo de batalla, por ello, estamos en una guerra espiritual donde debemos pelear con armas espirituales.

“Pues aunque vivimos en el mundo, no libramos batallas como lo hace el mundo. Las armas con que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino para derribar fortalezas.  Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo” 2Corintios 10:3-5 (NVI)

El apóstol Pablo en esos versículos está instruyendo a la iglesia de Corinto sobre cómo batallar y “derribar argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios” Lo cual no se hace mediante las armas del mundo, sino por el “poder divino” y los recursos que Dios pone a disposición de sus hijos, esto es la armadura de Dios. (Efesios 6:10-18)

Si en verdad quieres ser libre de toda fortaleza, debes aprovechar los recursos de Dios y fortalecerte en el Señor y en el poder de su fuerza, porque mientras nos enfocamos en ello, podemos ver que Dios nos da la victoria.

Ninguna fortaleza del mal puede resistir a los cristianos que oran y que se visten de la armadura de Dios, luchando con Su Palabra y llenos de su Espíritu Santo.

Por Ruth Mamani.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Tienes que crecer 4

Tienes que crecer

El famoso parque nacional de Yellowstone fue creado por el congreso de los Estados Unidos el 1 de marzo de 1872. Tiene una superficie total de 8.983,17 Km2 haciéndolo el más grande de esa nación y también es considerado el más antiguo del mundo.

Está ubicado en un área montañosa de temperaturas bajas durante casi todo el año, haciendo de ese lugar un sitio agradable para el hábitat de lobos, bisontes y especialmente osos.

El parque recibe alrededor de 160.000 turistas por año, tiene 3.700 personas encargadas de atender a los viajeros y del mantenimiento de toda el área forestal. Existen varios lugares que fueron habilitados exclusivamente para acampar, también hay cabañas, se hacen caminatas de grupo, exploraciones y todo tipo de actividades para proveer una experiencia única.

Sin embargo, a cada viajero se les hace una petición al ingreso del parque: “No le dé de comer a los osos.” Esta recomendación se la puede ver en un cartel grande en la recepción, en cada cabaña, a lo largo de los recorridos y también el mismo guía la hace en forma verbal.

Una vez, en una entrevista, un periodista le preguntó al director principal del parque por qué no se podía dar de comer a los osos. Este le contestó que además de los bisontes, lobos o cualquier otro, esos animalito suelen acostumbrarse a recibir la comida que las personas les dan e instintivamente se quedan parados junto al camino esperando que pase algún grupo de visitantes lanzando algo a sus garras. El problema comienza en la temporada baja de turistas. Los osos no desarrollan su capacidad de buscar alimento en forma natural y terminan muriendo de hambre. Cientos son recogidos cada año y aunque nosotros insistimos que no se les dé de comer, la gente simplemente decide ignorar esta petición.

El problema que atraviesa el parque Yellowstone con los osos es el mismo que tienen muchas las personas hoy en día, pero en un sentido más intelectual. Existe demasiada información comprimida, resúmenes, videos de 1 minuto y hasta publicaciones en redes sociales intentando explicar en pocas palabras un gran concepto. Todo esto ha provocado que ya no se busque información completa y fidedigna, sino que haya conformidad con una perspectiva demasiado amplia y muchas veces errónea de la verdad.

Lo peor es que este mal ha ingresado a la iglesia. La información que nos provee la Biblia sobre los mandamientos de Dios, su voluntad con la humanidad, la idea de la creación y los eventos venideros, no se puede sintetizar en dos versículos. Aspectos de la vida del hombre como el matrimonio, el ministerio, la vida social, la salvación, etc. fueron desarrollados por varios hombres a lo largo de muchos años, e intentar encontrar un atajo para comprender todo esto en un resumen corto es una forma de búsqueda equivocada.

Lucas 2:52 dice: “Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.” Versión Reina-Valera 1960       

Este pasaje ubica a Jesús cuando tenía 12 años, pero el siguiente versículo (Lucas 3:1) habla del inicio de su ministerio, cuando tenía 33 años. Esto quiere decir que Él pasó 21 años haciendo tres cosas: Creciendo en estatura, en sabiduría y en gracia con Dios y con los hombres.

¿El Hijo de Dios necesitaba crecer? Si Él necesitaba hacerlo, cuánto más lo necesitaremos nosotros como pecadores arrepentidos.

No te conformes con información escaza y resumida, no seas como los osos esperando que alguien más te lance algo preparado, más bien sigue el ejemplo de Jesús quien no subestimó ser igual a Dios, sino que buscó crecer.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Kike pavon nos habla de "Fácil", su nuevo sencillo 5

Kike pavon nos habla de “Fácil”, su nuevo sencillo

Después de su éxito “Empezar de nuevo”. Kike Pavón nos trae el primer sencillo de su nueva producción, “Fácil”.

En este sencillo podemos ver como él se siente con respecto a Dios: “Cuando veo todo lo que Él ha hecho por mi, como me cuida, todas las oportunidades que me da, como me sorprende hasta en el más mínimo detalle, considero que es fácil, muy fácil amar a Dios.”

Con ese corazón transparente y alegre, conversó con nosotras en El Arranke.

Escucha la entrevista aquí:

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Ni siquiera soy digno de ser su esclavo 6

Ni siquiera soy digno de ser su esclavo

Yo bautizo con agua a los que se arrepienten de sus pecados y vuelven a Dios, pero pronto viene alguien que es superior a mí, tan superior que ni siquiera soy digno de ser su esclavo y llevarle las sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Mateo 3:11 NTV

Juan el Bautista era un hombre que se hizo conocer por predicar para que las personas se arrepientan de sus pecados y la gente venía de diferentes ciudades para ser bautizados por él. En su posición podía dejarse dominar por el orgullo y altivez ya que incluso doctos en la ley iban a ver lo que hacía; sin embargo, recordaba cada momento que no era digno y que servía a alguien superior.

Pero cuando ya no estaban lejos de la casa, el centurión envió a él unos amigos, diciéndole: Señor, no te molestes, pues no soy digno de que entres bajo mi techo; por lo que ni aun me tuve por digno de venir a ti; pero di la palabra, y mi siervo será sano. Mateo 7:6-7

Se llamaba “Centurión” a un oficial de ejército que tiene a su mando cien soldados, por eso mismo este hombre podría ser prepotente y altivo, sin embargo, demuestra su temor a Dios al pedirle ayuda y reconoce que no es digno de tenerlo bajo su techo, ni siquiera de estar en su presencia, sabía quién era Él y por esto mismo recibió su milagro.

Pero Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores. Romanos 5:8 NTV

Estos dos hombres,  Juan y el Centurión, tienen algo en común,  ambos temen a Dios porque reconocen que no son dignos, ni merecedores de algo. Nosotros deberíamos estar agradecidos al Señor porque  que hemos sido beneficiados en gran manera. Éramos pecadores, no merecíamos ser salvos pero por su gran amor lo somos. No somos dignos de servirle, pero nos da esa oportunidad.

Lamentablemente en lugar de ser agradecidos nos resulta pesado ser cristianos. Una hora es tan larga cuando hablamos de Dios pero tan corta cuando vemos una novela o un partido de futbol. No encontramos palabras para orar, pero fácilmente nos salen cuando charlamos con algún amigo. Nos da sueño cuando leemos la Biblia, pero qué fácil nos resulta leer las revistas de modas. Buscamos siempre la primera fila en el teatro o cine, pero cuando vamos a la Iglesia siempre nos ubicamos atrás.

Es posible que hayas olvidado que no eres digno de estar sentado a su mesa, y por ello criticas algún aspecto de tu iglesia, te dejas llevar por los chismes, o no deseas servir si no te han elegido líder de aquel lugar. Lo importante es que ahora recuerdes de dónde Dios te ha sacado, le agradezcas y le sirvas con humildad porque no somos merecedores pero Él nos da todo.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Por qué no se decir que no? 7

¿Por qué no se decir que no?

No sé si se trata del nivel experto de convencimiento que poseen muchas personas para obtener de uno lo que desean o el hecho de que uno siempre quiere ayudar o ser útil como pueda para los demás, o un problema de complacer a todos, quedar bien con todos y hacerlos felices por inseguridades propias, pero un problema que encuentro y veo siempre, es no saber decir no.

Me llama mucho la atención ese tipo de situaciones porque me pongo a verla desde varios puntos, el primero es desde el lado de la persona que necesita el favor,  la ayuda o simplemente algo de ti, muchos saben palabrear el pedido de manera que tu no entiendes que es un favor y terminas aceptando sin chistar y sin cuestionar nada. ¿Cómo lo hacen digo yo?, ¿Es un don con el que nacen?, ¿Lo aprendieron de alguien? Si es así, yo también quiero aprender!

El otro lado que veo es el de la persona de la cual se necesita el favor, una acción, préstamo, diligencia, etc, como lo quieras llamar. Hay un miedo, un rechazo, una indisposición por responder NO que es increíble y me causa hasta gracia.  Aún cuando estemos reacios a ayudar por razones personales, por razones de trabajo, salud o familia, o que simplemente no quieres, siempre encontramos una manera de NO decir NO y aceptamos hacer la petición de la otra persona.

Es bien incómodo darse cuenta, al rato, de que lo que fulanita o fulanito te pidió es fuera de tu alcance, pero ¿qué vas a hacer ahora? Ya aceptaste, ya te metiste en el barco, no puedes abandonar a mitad de camino, la responsabilidad fue asumida y empiezas a pensar varias cosas, ¿cómo hacer posible el favor, cómo zafarte de esta y cómo te metiste en esta? Te estresas tanto que te enojas y pasas el resto del día amargado por haber aceptado esa solicitud.

Un día acepté hacerle un favor a alguien, desde el principio no me cuadraba la cosa y me resistí un poco y consciente de que no podía, ni quería hacerlo, (si ya se, sueno súper mala gente) acepté, pocos minutos después, sola en mi carro, me grite a mí misma, ¿POR QUÉ HAGO ESTO?, ¿POR QUÉ ACEPTO HACER ESTO SI NO ES LO QUE QUIERO? Estaba tan frustrada, molesta y confundida. ¿Por qué dije sí? O peor aún, ¿cómo me convenció esa persona de decir que sí?

Me tomé un minuto para calmarme, respirar profundo y traté de cuadrar mis deberes y obligaciones alrededor de la petición de la persona y me di cuenta que no podía por más que tratara, de mover mi horario un poco, con mucha pena y brevedad tuve que llamar a la persona y decirle que me disculpara pero que no me era posible llevar a cabo su petición, la persona me respondió un relajado “no hay problema, fulana de tal me acaba de decir que puede hacerlo, gracias!”

Y asi de fácil salí de mi embrollo, la persona quedó complacida porque alguien más la ayudó, yo me sentí bien porque fui sincera conmigo misma y con la persona; y la vida continuó como si nada! Con un simple y temprano NO me hubiese evitado tanto.  Dios ¿por qué me enrollo tanto?, ¿por qué nos enrollamos tanto?

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