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Ayuno no significa dieta

“Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.” Hechos 13:2-3 (RVR1960).

Varios hombres en la iglesia de Antioquía estaban ministrando al Señor y ayunando, cuando recibieron la instrucción del Espíritu Santo de apartar y enviar a Bernabé y Saulo.

Este relato nos muestra cuán importante es el ayuno, fue precisamente durante este tiempo que el Señor dejó ver cuál era Su voluntad respecto a los hombres que debían ser enviados a Su obra.

No se trata de dejar de comer porque sí, sino de dedicar un tiempo para orar, negando la carne; debemos practicar el ayuno para pedir dirección, para fortalecernos en tiempo de aflicción, para romper cadenas y para consagrarnos en el servicio a Dios.

Sigamos el ejemplo de estos varones, que veían al ayuno y la oración como una manera de fortalecer su relación con el Señor y de esta manera actuar de acuerdo a Su propósito.

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cómo está tu fe en Dios?

“Manténganse alerta; permanezcan firmes en la fe; sean valientes y fuertes.” 1 Corintios 16:13 (NVI)

Hay muchos que anhelan tener una fe inquebrantable y además es algo que Dios nos manda a desarrollar, pero el problema es que muchas veces no hay la disposición a pagar el precio por obtenerla.

La fe en Dios se va perfeccionado a diario, es el fruto de un trabajo arduo en conocerlo, estar en comunión, guardarse en santidad, y también considerar los desafíos de la vida como escalones hacia una fe firme.

Un ejemplo es de los tres jóvenes judíos, Sadrac, Mesac y Abed-nego, cuando dijeron a Nabucodonosor: “He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado” (Daniel 3:17-18).

Ellos no sabían qué iba a hacer Dios ni cómo los libraría, pero su fe mantuvo su esperanza y aunque no veían la respuesta creyeron que Dios los salvaría porque estaban obedeciendo Su Palabra antes que  adorar a otros dioses. No les importó la condición en la que estaban sino en qué iban a hacer para que esa fe que tenían en Dios sea su fortaleza. ¡El Señor los salvó y respaldó su confianza!

Quizás sea fácil hablar de fe cuando todo marcha bien en nuestro alrededor, pero la fe que se desarrolla en medio de la tormenta es la más poderosa, la que te permite crecer espiritualmente, alcanzar los propósitos de Dios y experimentar la respuesta divina.

Tu fe en Dios no sólo debe estar viva cuando todo esté bien, sino también ante las adversidades, porque te unirá al corazón del Señor para que recibas fortaleza.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Consuelo único

Hace unos días mi hija perdió un juguete en el trayecto a casa, ninguna de las dos se dio cuenta, pero cuando ella estaba en la habitación y yo en la cocina, me llamó y corrió llorando a mis brazos por lo que había pasado; su llanto fue tan conmovedor que mi corazón se entristeció con ella.


En ese mismo instante me vino a la mente Dios, nuestro Padre, quién con ese amor perfecto nos consuela bajo cualquier circunstancia: “Ciertamente consolará Jehová a Sion; consolará todas sus soledades, y cambiará su desierto en paraíso, y su soledad en huerto de Jehová; se hallará en ella alegría y gozo, alabanza y voces de canto.” Isaías 51:3 (RVR1960)


Él es quien comprende mejor que nadie el dolor que atravesamos bajo cualquier circunstancia, no es indiferente y además junto con el consuelo deposita Su paz y esperanza en nuestro corazón.


Inicia este día poniendo tu esperanza en los planes de Dios, quizás hayas perdido algo material o a alguien especial o todo es un caos alrededor tuyo, descansa en el Señor, confía en que Su amor te alentará y que a pesar de las malas noticias Él es tu esperanza.


¡Su consuelo es único!

 

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¿Quién es más fuerte?

“Las tentaciones que enfrentan en su vida no son distintas de las que otros atraviesan. Y Dios es fiel; no permitirá que la tentación sea mayor de lo que puedan soportar. Cuando sean tentados, él les mostrará una salida, para que puedan resistir.” 1 Corintios 10:13 (NTV).

Cada uno de nosotros tiene deseos, estos nos pueden cautivar y arrastrar al pecado;  dependerá de nosotros seguir alimentando los deseos de la carne que nos lleva a pecar o invertir mas en nuestro espíritu, lo cual nos conduce a querer agradar a Dios en cada una de las acciones de nuestra vida.

Esto lo logramos cuando estudiamos la Palabra de Dios y la obedecemos, así nuestro espíritu se fortalece, y nos mantenemos en contacto con nuestro Creador para que Él nos muestre la salida y así vencer nuestros propios malos deseos.

Por Neyda Cruz

 

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Detrás de la fama

Beethoven, es un reconocido compositor musical y pianista. A sus siete años ya era capaz de tocar piezas musicales como un experto delante del público, motivo por el cual fue favorecido con una beca para que pudiera perfeccionar su talento.

¿La vida fue fácil para Beethoven?

Aunque su triunfo muestre a Beethoven como el niño prodigio, aquel que alcanzó la fama por su gran talento, la realidad es que sufrió bastante desde sus primeros años de vida. Tenía un padre alcohólico, el cual era tosco y exigente con él, por lo cual pasaba largas horas de la noche ensayando y durmiendo poco para después ir al colegio.

Cuando recibió la beca se fue a Viena para perfeccionar su talento musical, pero en el transcurso de su aprendizaje su madre falleció, motivo por el cual Beethoven regresó a su casa para presenciar un escenario desolador. Su padre se había dedicado completamente al alcohol y su familia estaba muriendo de hambre, entonces decidió quedarse para trabajar y sostener su casa.

Otro aspecto negativo en la vida de Beethoven es que perdió la audición cuando era joven, y a pesar que sus oídos eran una herramienta fundamental para su carrera eso no lo detuvo en las composiciones de sus sinfonías, las cuales hasta el momento lo describen como uno de los más grandes compositores de la historia.

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Filipenses 4:13 (NBD)

El Señor nos ha creado con grandes capacidades que simplemente necesitan ser descubiertas por nosotros mismos y desarrolladas. Si este hombre logró levantarse a pesar de la adversidad y alcanzar sus metas ¿Cuánto más si estás con Dios?

No olvides que todo lo puedes en Cristo, por tanto, si quieres lograr algo no te sientas incapaz o no pienses que no tienes las herramientas para lograrlo, solamente esfuérzate y confía en el Señor. Si necesitas ayuda no olvides que también puedes escribirnos.

 

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¿Por qué no puedo?

Cuántas veces nos hemos preguntado ¿Por qué no puedo…? Tal vez has fracasado muchas veces y posiblemente es porque estás olvidando un aspecto muy importante.

La Palabra de Dios dice: “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer.” Juan 15:4-5 (LBLA)

Jesús hace una comparación para que comprendamos su enseñanza y menciona que Él es la vid y nosotros las ramas. El sembrador espera que de las ramas salgan hermosos frutos; así mismo, nuestro Padre celestial espera que nosotros demos frutos, pero este objetivo sería imposible si estuviéramos separados de Él.

Es absurdo esperar frutos de una rama que ha sido arrancada de su planta, la misma se secará prontamente porque no tiene fuente de vida. Asimismo, no podemos esperar algo del Señor si estamos lejos de Él, simplemente nuestra muerte espiritual.

¿Estás cerca o lejos de Dios? Si estás lejos de Él no podrás dar frutos por más esfuerzos o sacrificios que realices ¿escuchaste a algunas personas decir “no puedo cambiar”? La realidad es que separados de Dios no podremos alcanzar el carácter de Cristo, tampoco fortaleza o alguna bendición que queramos de lo alto.

Este tiempo te animo a acercarte al Señor, pero no por lo que puedas recibir de Él, sino por quién es y por agradecimiento, después conocerás su misericordia.

¿Qué quieres de parte del Señor?

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Consuelo para tu corazón

“Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho.” Isaías 25:8 (RVR1960).

Quienes hemos perdido a un ser querido, sabemos cuánto duele y lo difícil que puede ser superarlo. Probablemente estés de acuerdo conmigo que el proceso de duelo suele ser lento y complicado, puesto que se tiene variedad de emociones que muchas veces no sabemos gestionar.

No obstante, no debemos olvidar que en Dios encontramos el consuelo y la paz que nuestros corazones necesitan, de Él también recibimos la fortaleza y la promesa de que estará con nosotros a lo largo de ese proceso.

Permite que Dios sane tu corazón y enjugue tus lágrimas, busca refugio en Sus brazos.

Por Cesia Serna.

 

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¿Vives con miedo?

El miedo es una sensación negativa y destructiva, es un sentimiento desagradable que nos llega a paralizar completamente y lo peor es que hace que la fe salga de nuestro corazón y nuestras emociones empiecen a dominarnos.

El miedo, te hace vivir atemorizado del hombre, de las circunstancias de la vida y del diablo. Te preocupa que las personas puedan lastimarte o hacerte algún mal. Tienes miedo a seguir viviendo, qué comerás, si conseguirás trabajo o no  y miedo a satanás, escuchas voces, ves sombras o piensas que hay alguien detrás de ti.

Generalmente la persona que tiene miedo, vive todo el tiempo pensando que le va suceder algo malo o que todo le va a salir mal. Su corazón palpita más rápido y se desespera por no encontrar paz.

El rey David, como cualquier ser humano también tuvo miedo por la gran cantidad de circunstancias que estaba atravesando, pero él no permitió que esa emoción o sentimiento lo controlara. Él dijo:

“Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado. Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.” Salmos 27:1-4.

¿Vives con miedo? El rey David hizo que Dios fuera su luz, salvación y fortaleza. ¿Qué significa esto? Que para vencer el temor necesitas a Dios, porque “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.” 1 Juan 4:18.

Si en este momento vives atemorizado por las circunstancias de la vida, te animo a que nos escribas, estamos aquí para ayudarte con este problema y orar por ti.

 

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¿Indeciso?

En el libro de Jueces podemos encontrar un peculiar relato de un hombre que se consideraba el menor de la casa de su padre y, a su familia, pobre entre las familias de Manasés.

“Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo? 15 Entonces le respondió: Ah, señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre.” Jueces 6:14-15 (RVR1960).

Gedeón no creía tener las suficientes fuerzas para ejecutar la orden que el Señor le dio. Trató de excusarse, pidió varias pruebas, pero finalmente comprendió que no debía luchar con sus fuerzas, sino con las de Dios.

“Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre.” Jueces 6:16 (RVR1960).

Al estar consciente de que Dios estaría con él, fue utilizado como un instrumento para salvar a su pueblo, logrando una increíble hazaña sobre Madián.

Muchas veces nosotros solemos tener la misma actitud que Gedeón, no sentirse capaz de realizar la tarea encomendada o creer que el ministerio al que uno es llamado le queda muy grande; en nuestra humanidad vemos algunas tareas como imposibles, olvidando que quien nos llamó nos dará también las herramientas y los medios para que podamos alcanzar la meta.

Si tienes dudas o temes fallar en el ministerio al cual fuiste llamado, recurre a Dios, la oración y el estudio de la Biblia serán los principales medios por los cuales recibirás instrucción y también la fortaleza para alcanzar victoria.

“Así ha dicho Jehová, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo soy Jehová Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir.” Isaías 48:17 (RVR1960).

Por Cesia Serna

 

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Haz tu parte

Cierto hombre tenía una esposa que no era fuerte físicamente, y que imaginaba estar peor de lo que estaba. Ya que él era hombre fuerte hacia todo lo que a ella se le antojaba, hasta llevarla en brazos de una pieza a otra. Naturalmente sucedió que con el tiempo, ella se debilitó más y llegó a ser tan inútil como una muñeca.

Algunos de los amigos íntimos de aquel esposo le aconsejaron que volviera a educarla y enseñarle a andar y a cuidarse ella misma; así que siguiendo el consejo, empezó a dejar de hacer las cosas por ella. Cuando ella tropezaba y estaba a punto de caer, él se vía tentado a correr a su lado y ayudarla pero él sabía que  si no se hacía a un lado, ella jamás volvería a andar.

Existe mucha gente que menosprecia la fuerza que tiene y cree que es más débil de lo que en realidad es. Si bien es cierto que nuestras fuerzas no son suficientes para lograr muchas cosas y que necesitamos la ayuda de Dios para alcanzar nuestras metas,  los milagros no llegarán si tú no haces tu parte.

No te detengas a esperar ser más fuerte,  a tener más recursos económicos, a que mejoren las cosas en tu país o a que alguien más haga tu parte ni le dejes todo a Dios; Él te ayudará siempre pero también desea que tú hagas tu parte, que seas colaborador. Por ejemplo, si necesitas un trabajo búscalo, preséntate a empresas, piensa cuáles son tus habilidades que podrían servirte para emprender algún negocio y encomienda tus planes a Dios porque Él te ayudará. Si quieres que mejore la relación en tu familia, no te sientes a esperar, busca acercarte a los que amas como pacificador, el Señor se encargará de tocar sus corazones.

Recuerda lo que Dios le dijo a Josué: Mi mandato es: “¡Sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni te desanimes, porque el Señor tu Dios está contigo dondequiera que vayas” Josué 1:9 (NTV)

Puede ser  difícil pero solamente cuando peleamos nuestras batallas Dios va perfeccionando nuestro carácter, puliéndonos  y enseñándonos que con su ayuda podemos vencer.

Ya no esperes más, levántate y esfuérzate por alcanzar aquellas cosas que sueñas; quizás ahora no sepas cómo hacer algo pero Dios te dará la fuerza y la sabiduría que necesitas si le encomiendas tus planes y bendecirá todo lo que hagas.

 

 

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¡El optimismo te hace más saludable!

Al vivir situaciones negativas podemos llegar a tener actitudes pesimistas con respecto a la vida. Hasta cierto punto, esto puede ayudarnos a tomar medidas de precaución, pero cuando se convierte en un hábito afecta nuestra salud y hasta nuestra esperanza de vida.

Diversos estudios científicos han demostrado que existe una estrecha relación entre la actitud de una persona y su salud. Por una parte puede prevenir enfermedades, y por otra, ayuda en el proceso de recuperación. Por ejemplo, investigadores de la Universidad de Illinois1 descubrieron que las personas optimistas tenían entre 50 y 76 por ciento más probabilidades de obtener buenos puntajes en los exámenes médicos y además tuvieron el doble de probabilidades de obtener una puntuación en el rango ideal de salud cardíaca.

Asimismo, ser optimista también alarga la esperanza de vida. Un estudio publicado en Journal of Personality and Social Psychology2 encontró que las personas que tienen una autopercepción más positiva con respecto al envejecimiento viven 7.5 años más que aquellos que son pesimistas. «Los hallazgos sugieren que las autopercepciones de los grupos estigmatizados pueden influir en la longevidad», sostienen los investigadores.

Es importante notar que las personas optimistas no están libres de los problemas, sino que saben afrontar las situaciones con un pensamiento positivo. Su forma de ver la vida los lleva a manejar mejor el estrés y a practicar hábitos saludables. Todo esto ayuda a que su salud sea mejor y vivan por más años.

 

 

 

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1Hernandez, R., Kershaw, K., Siddique, J., Boehm, J., Kubzansky, L., & Diez-Roux, A. et al. (2015). Optimism and Cardiovascular Health: Multi-Ethnic Study of Atherosclerosis (MESA). Health Behavior And Policy Review, 2(1), 62-73. doi: 10.14485/hbpr.2.1.6
2Levy, B., Slade, M., Kunkel, S., & Kasl, S. (2002). Longevity increased by positive self-perceptions of aging. Journal Of Personality And Social Psychology, 83(2), 261-270. doi: 10.1037/0022-3514.83.2.261

¿Cómo orar para tener fortaleza?

Comentario de nuestra audiencia:

“Quisiera que me den un ejemplo de una oración de fortaleza.”

Cada vez que oramos debemos ser sinceros y contarle a Dios todo lo que nos ocurre. A Él no le importan cuán complejas sean las palabras que usemos sino la honestidad y humildad en nuestra actitud (2 Timoteo 2:16). Además, Mateo 6:7-8 nos recuerda que la oración no se trata de repetir lo que otro dice, sino orar con nuestras propias palabras. Esto es porque cuando queremos decir algo, nadie puede expresar nuestros sentimientos y pensamientos mejor que nosotros mismos. Al utilizar nuestras propias palabras en una conversación manifestamos lo que hay dentro de nuestro corazón y mente. Y lo mismo sucede en la oración. (Para mayor información, leer el artículo ¿Cuál es la forma correcta de orar?)

Sin embargo, esto no quiere decir que no podamos seguir el ejemplo de algunas oraciones que encontramos en la Biblia. En el libro de Salmos hay algunas oraciones que pueden servirnos de modelo al momento de pedir fortaleza. Estos son algunos de ellos:

Salmos 3:1-5 (TLA)

«Dios mío,
son muchos mis enemigos;
son muchos los que me atacan,
son muchos los que me dicen
que tú no vas a salvarme.
Sólo tú, Dios mío,
me proteges como un escudo;
y con tu poder
me das nueva vida.
A gritos te llamo,
y desde tu templo me respondes.
Yo me acuesto,
y me duermo,
y vuelvo a despertar,
porque tú vigilas mi sueño.»

Salmos 30:10-12 (TLA)

«Mi Señor y Dios,
¡escúchame y tenme compasión!
¡No me niegues tu ayuda!
Tú cambiaste mi tristeza
y la convertiste en baile.
Me quitaste la ropa de luto
y me pusiste ropa de fiesta,
para que te cante himnos
y alabe tu poder.
Mi Señor y Dios,
no puedo quedarme callado,
por eso siempre te alabaré.»

Salmos 42:3-5 (TLA)

«Día y noche
me he bebido mis lágrimas;
mis enemigos no dejan de decirme:
«¡Ahora sí, tu Dios te abandonó!»
Cuando me acuerdo de esto,
me invade el sufrimiento;
recuerdo cuando iba
camino hacia tu templo
guiando multitudes;
recuerdo las grandes fiestas,
y los gritos de alegría
cuando tu pueblo te alababa.
¡Pero no hay razón
para que me inquiete!
¡No hay razón
para que me preocupe!
¡Pondré mi confianza
en Dios mi salvador!
¡Sólo a él alabaré!»

 

 

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