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Un nuevo camino

“Tu palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino.” Salmos 119:105 (DHH).

Cada persona puede escoger libremente el camino que desea seguir en su vida. En uso de esta libertad, muchos toman rutas que llevan al fracaso y a la perdición. Al encontrarse extraviado sin saber qué hacer o a donde ir, la vida parece que no tiene sentido y todo se opaca alrededor.

Pero la Biblia dice que la Palabra de Dios es una lámpara que nos guía para saber qué camino debemos seguir para nuestro propio bien. Entonces, si te has equivocado o te sientes perdido, es tiempo de cambiar tu destino, lee la Biblia, medita en ella y verás que tu vida tomará un nuevo rumbo en el cual podrás descubrir el propósito que Dios tiene para ti.

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Yugo desigual?

“No se asocien íntimamente con los que son incrédulos. ¿Cómo puede la justicia asociarse con la maldad? ¿Cómo puede la luz vivir con las tinieblas? ¿Qué armonía puede haber entre Cristo y el diablo? ¿Cómo puede un creyente asociarse con un incrédulo? “2 Corintios 6:14-15 (NTV)

Hoy en día hay muchos matrimonios que terminan en el fracaso a causa de una mala decisión, la de unir sus vidas en yugo desigual. ¿A qué me refiero con esto? Uno puede tener el anhelo de servir a Dios, mientras que para el otro, esto es algo secundario. Pero especialmente las dificultades aparecen y se profundizan cuando ambos no comparten las mismas convicciones en cuanto a la fe. Qué difícil es lidiar con los sentimientos cuando ya se tiene un ideal en la mente, ¿verdad? Pero qué importante es tomar en cuenta los consejos del Apóstol Pablo para evitar una catástrofe mayor. Para ello, es importante orar y mantener una relación íntima con Dios y en consecuencia el dirigirá tus pasos. No permitas que el enemigo ponga ideas en tu mente como: “por amor, mi pareja cambiará”. No te engañes, porque mientras más se avanza en lo incorrecto más doloroso será el final. Te animo a que puedas tomar una sabia decisión a pesar de lo difícil que pueda resultar, porque ¿Cómo andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo? Amós 3:3 (RVR).

Recuerda que Dios más que nadie está interesado en bendecir tu vida sentimental y sin duda ya tiene separada a esa persona especial para ti a quien le harás feliz toda la vida.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Derrotado?

“Pero el Señor le dijo a Josué: -¡Levántate! ¿Por qué estás ahí con tu rostro en tierra? ¡Israel ha pecado y ha roto mi pacto! Robaron de lo que les ordené que apartarán para mí. Y no sólo robaron sino que además mintieron y escondieron los objetos robados entre sus pertenencias” Josué 7:10-11 (NTV).

Cuando uno fracasa, en ocasiones tiende a cuestionar a Dios, y dice: “¿Por qué permitiste que pasara esto?” Lo mismo le pasó a Josué, un personaje del antiguo testamento que se registra en el libro de Josué capítulo 7. El pueblo de Israel había sido derrotado por sus enemigos, pero el Señor en su infinita misericordia le rebela a Josué que el pueblo había pecado contra Él, por lo cual ellos fueron derrotados y seguirían perdiendo frente a sus enemigos si no obedecen lo que Él les había ordenado.

Hoy en día, podemos estar en la misma situación, es posible que el fracaso que hemos sufrido, sea una simple consecuencia del pecado. En lugar de lamentarnos por la derrota, es importante que pidamos al Espíritu Santo que nos ayude a identificar el pecado que hay en nosotros, para que luego de arrepentirnos, tomemos la decisión de obedecer Palabra de Dios. De tal manera, podremos levantarnos del fracaso para comenzar a vivir de victoria en victoria.

Por Neyda Cruz

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Antes que nada Ora

No hay nada mejor que tener el respaldo de Dios en todo porque muchas veces se presentan situaciones en el diario vivir en las que no tenemos el control ni que dependen de esfuerzo sino de la gracia de Dios.

Nehemías, que era el copero de Artejerjes, rey de Persia, recibió la triste noticia que su ciudad, Jerusalén, se encontraba en gran mal y afrenta, su muro derribado y sus puertas quemadas. Entonces él oró a Dios con un corazón compungido antes de hablar con el rey y de hacer algo al respecto. Es así que recibió el respaldo de Dios delante de Artajerjes,  quien le dio permiso y también le ayudó con lo que necesitaba para reconstruir su pueblo.

Reconocer que no sólo depende de ti superar obstáculos o lograr metas sino de Dios te hace más sabio y fuerte. La oración de Nehemías fue profunda y terminó reconociendo que su éxito dependía del Señor: “Te ruego, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Porque yo servía de copero al rey.” Nehemías 1:11

Busca la bendición de Dios, no vayas a la batalla desprotegido sino ármate con la gracia que sólo nuestro Creador puede darte. También te invito a fortalecerte de la Palabra de Dios porque ahí están registrados más testimonio de cómo Jehová respalda al que lo busca de corazón.

Antes de salir encomienda tu vida a Dios.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Seguir creyendo

¿Cómo se hace para seguir creyendo en Dios en un mundo violento, con guerras, torturas, muertes, abusos de todo tipo? … ¿Dónde está Dios?

(Pregunta de un periodista argentino al sociólogo jesuita Gustavo Morello)

Como ocurre con la mayoría de los cristianos frente a esta interpelación, el entrevistado ensaya una defensa de Dios: “Yo creo, y aquí dejo de ser sociólogo por un rato [como sociólogo, ¿no creería lo mismo?], que Dios está presente ahí mismo, sosteniendo a las víctimas, crucificado nuevamente en esas injusticias.” La teología tradicional encuentra siempre versículos y razonamientos para justificar a Dios por lo que sucede en el mundo.

La duda me obliga a revertir la cuestión: ¿Cómo hace Dios para seguir creyendo en la gente en un mundo violento, con guerras, muertes, abusos de todo tipo? ¿Dónde está la gente buena? Esta pregunta entraña no una defensa sino una profunda perplejidad frente a Dios: a pesar de todo, ¿no siente que ha fracasado en su proyecto con la humanidad? Hay un verso en la canción “Si volvieran los dragones” de Fito Páez que propone esa mirada: Si en los escombros de la revolución / creciera el árbol verde del placer / y las catedrales se cansaran de ser / ruinas del fracaso de Dios

Este espacio no está dedicado a edificar creyentes ni se propone polemizar infructuosamente con una audiencia quisquillosa por lo que planteo la cuestión sin otro fin que interpretar el sentimiento que mucha gente tiene frente al problema.

Los cristianos se consuelan con el pensamiento de que al final Dios va a tener una gloriosa y épica victoria, el enemigo y los malos arderán en el infierno y los pocos buenos que se salven gozarán de sus bendiciones eternamente. Este resultado, si fuera rigurosamente cierto, satisface en el mundo presente a unos mil doscientos millones de seres humanos. Unos seis mil trescientos millones de seres humanos se quedan afuera – o en el infierno. Si la victoria final de Dios ocurriera esta noche y siguiendo una lógica estrictamente humana uno se preguntaría cómo esto es una victoria. Otro argumento presentado es que todo es plan de Dios haciendo aún más indefendible el caso de Dios en un mundo descreído.

O bien se queda uno en su perplejidad o se consuela con el verso aquel, Muchos son los llamados y pocos los escogidos. “Y yo gracias a Dios [pensarán muchos cristianos bienintencionados] estoy entre los escogidos.”

En el ínterin, uno sigue saludando respetuosamente la persistente fe de Dios en nuestra especie.

En momentos difíciles…

En momentos en que sentimos el alma afligida, cuando el corazón duele por una gran pérdida, un desengaño, un fracaso, tendemos a retraernos y damos rienda suelta a pensamientos y emociones negativas, sin darnos cuenta imaginamos situaciones y escenarios irreales, que sólo empeoran nuestro estado de ánimo; pasamos de la tristeza al enojo, del desánimo al cansancio y cuando tomamos conciencia, ya estamos buscando culpables sobre quienes descargar nuestras emociones.

¿Te suena familiar? ¿Alguna vez pasaste por algo así? Creo que todos alguna vez atravesamos por algo similar. Sin embargo, no es el único camino, tenemos 2 opciones a escoger; de cada uno depende la forma en la que enfrentará sus circunstancias.

Una de ellas es bastante sencilla de seguir, de hecho no se tiene que hacer mucho, simplemente se sigue el curso negativo que la mente ya tomó. Lo lamentable de este camino, es que con el tiempo, uno termina con una pérdida mayor de la que tuvo en un  inicio.

La otra forma, requiere autodisciplina y esfuerzo, porque debes recordarte muchas veces que ni pensamientos ni emociones negativas deben hacer presa de ti, pero esto es algo que sólo podemos conseguir con la ayuda de Dios.

En la Biblia dice: “¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.” Salmos 42:5 (RVR1960).

El autor se cuestiona porqué afligirse o entristecerse, si puede confiar en Dios.

Sigamos el ejemplo del salmista y tomemos la decisión de esperar en Dios y alabarlo aún a pesar de enfrentar una difícil situación, con seguridad Él nos escucha y nos dará la paz que necesitamos.

“Oh Señor, óyeme cuando oro; presta atención a mi gemido.  Escucha mi grito de auxilio, mi Rey y mi Dios, porque solo a ti dirijo mi oración.” Salmos 5:1-2 (NTV).

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Deja atrás el lamento

Resulta comprensible cuando vemos a alguien lamentarse por las caídas que ha sufrido. Muchas veces dicho estado de ánimo es el resultado de la pérdida de algo que la persona considera valioso, sea esto, un ser querido, un empleo o simplemente el tiempo que pasa y nunca vuelve atrás. Pero quizás, sea un buen propósito para este nuevo año, cambiar lamento por arrepentimiento.

La palabra arrepentimiento significa “cambiar” de corazón, dirección, y mentalidad. Por ejemplo, si en algún momento me he quejado de mí mismo, pensando que “Soy un fracaso, un desastre, no sirvo para nada” Es tiempo de pensar diferente: “soy capaz, tengo potencial, y soy valioso”, es decir se trata de renunciar al lamento para iniciar un necesario proceso de cambio.

Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse…” Proverbios 24:16 (RVR1960)

¿Sabías que el fracaso es una parte normal del éxito? Las personas que han alcanzado importantes logros o metas, han podido superar los obstáculos que se les oponían, al igual que sus terribles caídas. Pero ellos han aprendido de estas experiencias y han decidido levantarse, porque la realidad es que de los errores también se aprende.

La palabra de Dios dice: “Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte”. En 2 Corintios 7:10 (RVR1960)

En este pasaje se mencionan dos tipos de tristeza: la tristeza según Dios y la tristeza del mundo. La tristeza según Dios produce arrepentimiento, es decir, nos motiva a cambiar y actuar. Mientras que la tristeza del mundo conduce a la muerte, debido a que la persona se deprime, desmoraliza y pierde los deseos de vivir.

Otro aspecto que es fundamental destacar es “la autocompasión” es decir “sentir lastima por nosotros mismos” es una emoción destructiva que nos lleva a vernos como víctimas de la situación, por lo tanto, perdemos los deseos de luchar. Es importante aclarar, que esta situación de “autocompación” no nos deja ninguna enseñanza positiva, por el contrario puede llevarnos a hundirnos en una profunda depresión.

Es verdad, cometimos errores, tuvimos caídas, algunas veces hemos fracasado, sin embargo debes declarar con fe que las metas que quieres alcanzar, dependerán de ti, porque si Dios está contigo, ¿quién contra ti? Es tiempo de cambiar y tomar responsabilidad por el futuro.

En esta oportunidad te animo a seguir el camino del cambio, comienza por no sentir lástima de ti mismo porque tú puedes superar aún los mas grandes obstáculos y alcanzar tus metas, recuerda que Dios te ha dado las capacidades para hacerlo, ¡levántate y continúa rumbo al éxito!

Por último, si el 2017 ha sido un año de éxito para ti, recuerda que aun te espera un nuevo año ¡no te conformes y ve por más! Dios tiene un propósito para ti.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Variaciones

Poder ver más allá de lo obvio. No conformarse con el actual estado de cosas. Romper la cadena de la rutina. Vivir en peligro. Tomar riesgos. Hacer preguntas. Penetrar en las cosas con un candor de niños al mismo tiempo que con profunda intención. Ver qué hay más allá del horizonte. Buscar la otra manera de ver las cosas. Ser libre en el país de los presos.
Combatir la opresión del sistema y cuestionar sus pretensiones conceptuales. Liberarse de las consignas totalitarias y rebelarse contra las imposiciones de los señores. Anhelar todas las mañanas la libertad y cada noche dormirse con la conciencia de haberla conquistado un poco más. Dominar el propio tiempo. No permitir que los demás te hagan presa de sus agendas y sus expectativas. Otorgarle, en cambio, el tiempo a las cosas que queremos e invertir la vida en lo que amamos.
Aprender que el miedo es cosa viva pero que debe combatirse con todas las fibras del ser. Entender que uno tropezará muchas veces y va a equivocarse cuando busca otros caminos y construye su propia cartografía. El fracaso no es una sentencia, más bien un acicate para volver a intentarlo.
Descubrir que la soledad es, la mayor parte del tiempo, el precio a pagar por no querer ser uno más en el engranaje; es, por así decirlo, la fea del baile, pero de tanto abrazarla uno descubre más pasión en ella que en la misma multitud y se termina agarrándole cariño.
Seguir buscando, continuar leyendo, preguntar siempre, permanecer en la vigilia del pensamiento, no acostumbrarse, confrontar los estereotipos, poner a prueba las propias convicciones, aprender nuevas cosas, no permitirse ser tonta o tonto grave.
Pero, ¿por qué rayos hacerse tanto problema? ¿Por qué no jugar simple y ganar no más? Porque las victorias de lo simple lo sumergen a uno más y más en el tibio país de la medianía, el tranquilo territorio de lo predecible. Lo común no es el resplandor o la oscuridad permanentes. Lo común es la enorme multitud que prospera, se acomoda y obtiene lo que desea en la suave penumbra del status quo, cambiando alguna cosita aquí y allá para que todo permanezca igual.
Vi un documental sobre los buscadores de oro del Amazonas que remueven y deshacen en agua toneladas de tierra para encontrar unos poquitos gramos de oro. Se puede perder mucho viviendo complicadamente, pero se ganan pequeños tesoros que enriquecen la vida de muchos.

¡Haz un milagro en mí!

“Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo. “2 Corintios 10:5 (NVI)

Es importante creerle a Dios antes que a los pensamientos de fracaso, baja autoestima o temor que llenan nuestra mente, ellos nos llevan a vivir una vida que no está en sus planes. A pesar de conocerle, a menudo nos damos cuenta que hay áreas que todavía no le hemos entregado completamente a Dios. Si te sientes identificado, es bueno que hoy le digas como en esta canción: “Entra en mi casa, entra en mi vida, mueve toda mi estructura, sana todas las heridas, dame de tu Santidad quiero amarte solo a ti, porque eres mi gran amor ¡Haz un milagro en mi!”. Recuerda que Dios desea darnos lo mejor, pero muchas veces somos nosotros los que debemos dejar que Él pueda obrar, dándole la libertad para que nos moldee. Él quiere darte vida en abundancia y que puedas mirar la vida a través de sus ojos.

 
 

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El piloto de mi vida

Cuentan que un hombre tocaba insistentemente la puerta de un avión que se preparaba para despegar, hacia una lluvia impresionante y una de las personas encargadas que estaba ya dentro del avión, le decía ya era tarde y que no podría tomar el vuelo, pero aun así él siguió llamando y pidiendo que lo dejaran entrar. Ante tanta insistencia abrieron la puerta para dejarlo pasar, entonces para sorpresa de todos descubrieron que la persona que llamaba a la puerta era el piloto.

¡Qué locura, tratar de viajar sin un piloto!

Cada día tomamos decisiones, emprendemos nuevos proyectos personales, familiares y ministeriales, que se parecen a un viaje y la pregunta es: ¿Quién es el piloto?

Apocalipsis 3:20 dice: “¡Mira! Yo estoy a la puerta y llamo. Si oyes mi voz y abres la puerta, yo entraré y cenaremos juntos como amigos” (NTV).

Como personas siempre estamos emprendiendo algo nuevo y determinante en nuestras vidas pero olvidamos y obviamos la necesidad de ser dirigidos por Dios, por ello es que muchas veces fracasamos y nuestro viaje se torna doloroso, peligroso y agotador.

Alguna vez te has preguntado o has oído estás palabras: ¿Por qué me pasa esto a mí? ¿Por qué no funcionó mi matrimonio? ¿Por qué no resultó mi negocio? Y así podríamos seguir mencionando más cuestionantes que uno se hace cuando fracasa en algún área de la vida.

Dios está llamando a la puerta de tu vida porque desea ser el piloto de tu viaje, para que pueda llevarte a tu destino con tranquilidad, seguridad y con la confianza de que ese viaje será un éxito.

¡No comiences un viaje hasta estar seguro que Dios es tu piloto!

“(…) Si tú mismo no vienes con nosotros, no nos hagas salir de este lugar” Éxodo 33:15 (NTV)

Por Judith Quisbert

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

9 características de las personas exitosas

El éxito no viene sin esfuerzo, y los que lo han logrado lo saben bien. Estas personas tienen muchas cualidades que han ido perfeccionando con el tiempo y se han dedicado a ellas. Éstas son algunas características que tienen y que todos podemos practicar:

1. Aceptan ayuda:

Las personas exitosas están conscientes de sus fortalezas y debilidades. Esto les permite reconocer que hay circunstancias en las que no pueden hacer las cosas por su cuenta; en cambio, ellos buscan ayuda de personas que sí conocen del tema. También saben que no pueden hacerlo todo y es por ello que se rodean de gente adecuada para formar un equipo productivo.

2. Ayudan a los demás:

El conocimiento debe ser transmitido para que sea efectivo; por tal motivo, las personas exitosas comparten lo que tienen y ayudan a los demás. A ellos les importa que todos triunfen y no ven a otros como una amenaza, más bien consideran que todos deben tener triunfos en el campo que mejor dominan.

3. Trabajan para lograr sus metas:

Soñar no hace que las cosas sean posibles. Si se quiere algo se debe trabajar para conseguirlo. Las personas exitosas saben que deben esforzarse para lograr sus metas, y que ningún logro se obtiene fácilmente.

4. Se responsabilizan por sus errores:

Cuando algo sale mal, las personas que no tienen éxito son propensas a culpar a los demás en vez de admitir su propio error. En una situación que ha fracasado, lo ideal es que cada uno asuma la responsabilidad por lo ocurrido, según la medida de su participación en ello. No obstante, se debe tener más enfoque en solucionar el problema, que en el problema en sí.

5. Son humildes:

Sin importar cuán alto lleguen, las personas exitosas nunca se creen superiores a los demás. En cambio, reconocen el valor de otros y saben honrarlos.

6. No están interesados en el dinero:

Las personas exitosas buscan la excelencia y no el dinero. Ellos trabajan porque les gusta el proceso en sí, y saben que las recompensas económicas vienen como consecuencia. Asimismo, ellos evalúan constantemente cuál es su motivación para lograr y se aseguran de que no sea el dinero, sino otros factores que son más valiosos y duraderos.

7. Aceptan los cambios:

Los que quieren triunfar saben que no pueden conformarse ni acostumbrarse a una rutina. Ellos aceptan los cambios y se preparan para cuando éstos lleguen, pues comprenden que el rechazo a los cambios lleva al conformismo, lo cual resulta en fracaso.

8. Cuidan su lenguaje:

Es fácil reconocer cuando alguien es hipócrita en su alabanza, y los exitosos lo saben bien; por tal motivo, ellos no solo se limitan a dar palabras de aliento, sino que también lo hacen de corazón. Ellos cuidan su interior para que se vea reflejado en su exterior y por medio de lo que dicen.

9. Tienen planes a largo plazo:

Las personas exitosas saben vivir un día a la vez, pero también trazan metas a largo plazo. Para ellos es importante trabajar en algo que tenga frutos duraderos, en lugar de obtener algo temporal. También saben que las cosas que son difíciles de conseguir son las que más valen la pena.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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