fruto Archives | CVCLAVOZ

All posts in “fruto”

Comparte a Jesús, mientras tengas fuerzas

“Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.” Juan 9:4.

Escuché el testimonio de un pastor que fue a visitar a un miembro activo de su iglesia, quien ya era mayor de edad, tenía 75 años, estaba postrado en el hospital y sabía que iba a morir en cualquier momento. Analizando su vida se dio cuenta que en todos los años que conoció a Jesús no había ganado ni un alma para Dios y por esa situación vivía frustrado sus últimos días, porque se iba a presentar delante de Dios sin fruto.

Hay tantas personas en la misma situación de este anciano, llevan años conociendo de Cristo, pero no hay frutos. Se olvidan o no quieren obedecer el mandamiento de Jesús. “Id y predicad el evangelio a toda criatura.” Marcos 16:15. Pregunto: ¿A cuántas personas has predicado de Cristo?

Jesús era consciente de su misión. Sabía por qué había venido al mundo y quién lo había enviado. “Me es necesario hacer las obras del que me envió”, ¿Qué obras? La obra de restauración entre Dios y el hombre. También dijo: “Entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.” Jesús sabía que sería crucificado, que llegaría su muerte y al tercer día resucitaría. Esto hace mención para que los discípulos entiendan que va llegar la muerte y ya no habrá más que hacer.

El Señor relaciona la luz y las tinieblas con la vida y la muerte. Por eso nos llama a trabajar para Él, a compartir su mensaje con todos aquellos que no lo conocen. Mientras el día dura, trabaja para mí dice el Señor, mientras respires trabaja, porque viene la noche donde ya nadie puede trabajar.

Ninguno de nosotros sabe cuánto tiempo más estará en este mundo o cuándo el Señor nos llamará a Su presencia. Lo cierto es que debemos recordar que la vida es breve, el salmista David dice que somos como un suspiro, que nuestros días son fugaces como una sombra. (Salmos 144:4)

Si sabes que no estás predicando el mensaje de Jesús, esta es tu oportunidad. Es hoy cuando tienes que compartir el amor de Dios. Es hoy cuando tienes que decirle a tus seres queridos que hay esperanza en Jesús. Es hoy que, mientras estás vivo y tengas fuerzas, tienes que anunciar que Cristo viene pronto.

No esperes a lamentarte cuando ya no tengas las mismas fuerzas que hoy para predicar el mensaje de Jesús. Trabaja para el Señor, porque si te avergüenzas de Jesús, Él también se avergonzará de ti. La Biblia dice que los cobardes no entrarás al reino de los cielos. (Apocalipsis 21:8)

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Por qué no puedo?

Cuántas veces nos hemos preguntado ¿Por qué no puedo…? Tal vez has fracasado muchas veces y posiblemente es porque estás olvidando un aspecto muy importante.

La Palabra de Dios dice: “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer.” Juan 15:4-5 (LBLA)

Jesús hace una comparación para que comprendamos su enseñanza y menciona que Él es la vid y nosotros las ramas. El sembrador espera que de las ramas salgan hermosos frutos; así mismo, nuestro Padre celestial espera que nosotros demos frutos, pero este objetivo sería imposible si estuviéramos separados de Él.

Es absurdo esperar frutos de una rama que ha sido arrancada de su planta, la misma se secará prontamente porque no tiene fuente de vida. Asimismo, no podemos esperar algo del Señor si estamos lejos de Él, simplemente nuestra muerte espiritual.

¿Estás cerca o lejos de Dios? Si estás lejos de Él no podrás dar frutos por más esfuerzos o sacrificios que realices ¿escuchaste a algunas personas decir “no puedo cambiar”? La realidad es que separados de Dios no podremos alcanzar el carácter de Cristo, tampoco fortaleza o alguna bendición que queramos de lo alto.

Este tiempo te animo a acercarte al Señor, pero no por lo que puedas recibir de Él, sino por quién es y por agradecimiento, después conocerás su misericordia.

¿Qué quieres de parte del Señor?

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Como un árbol plantado…

¿Alguna vez tuviste la oportunidad de pasear por un bosque donde los árboles son grandes y frondosos? ¿Verdad que en esa zona no escasea el agua? Porque definitivamente se necesita bastante agua para que esos árboles se mantengan vivos y saludables.

De una forma similar pasa en lo espiritual. Por ello, la Biblia compara a las personas (no a todos) sino a los que son descritos en los dos primeros versículos del Salmo 1:1-3 (RVR1960) con árboles junto a corrientes de aguas.

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.”

Es importante destacar que estos árboles no están plantados cerca de un pequeño río, sino “al lado de corrientes de aguas” o “junto a las aguas”. Lo cual significa que son árboles con raíces tan profundas que ni las corrientes extremas de aguas puede derrumbarlos.

Si deseas ser un cristiano firme en tu fe, es necesario que te apartes para Dios, dejes todo “camino de pecadores”, porque sólo así serás plantado junto a corrientes de aguas, tus hojas no caerán y todo cuanto hagas, prosperará.

Hoy quiero animarte a buscar la Presencia de Dios, a meditar en su palabra a escuchar su voz porque es de esa forma que tus raíces se profundizarán y estarán en buena tierra y, en consecuencia, darás buenos frutos en todo tiempo.

“Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, con mayor razón Dios, su Padre que está en el cielo, dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan.” Lucas 11:13 (TLA)

¡Dios quiere apartarnos para Él, quiere hacer de nosotros siervos llenos de su Espíritu Santo, para que en medio de un mundo cegado por el pecado seamos luz!

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Permanece en Él si quieres tener éxito

¿Quieres que Dios cambie tu vida y tener éxito en todo lo que hagas? Jesús dijo: “Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Pues una rama no puede producir fruto si la cortan de la vid, y ustedes tampoco pueden ser fructíferos a menos que permanezcan en mí.” Juan 15:4-5. (NTV)

Si anhelas que este 2019 sea un año diferente para tu vida, la clave es que permanezcas en Jesús porque sin Él nada somos, ni dada podemos hacer. Esto quiere decir que debes creer en Dios y obedecer sus mandamientos. “Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre.” Juan 14:15-16.

No es con tus fuerzas que lograrás cambiar tu vida, alcanzar tus metas, realizar tus planes o enfrentar tus desafíos. Sólo Dios, por medio de su Espíritu, puede darte la capacidad de hacer Su voluntad y que lo honres con tu manera de vivir.

Si has llevado una vida a tu manera hasta el día de hoy, reconoce este día que necesitas a Jesús en tu vida y que sin Él nada podrás lograr. Pídele que te ayude a permanecer en Él y ser obediente a su palabra. Entrega todas tus preocupaciones a Dios en oración, como dice las escrituras, y confía en Él.

No olvides que Dios es el que produce en nosotros el querer como el hacer, por su buena voluntad. (Filipenses 2:13) y que el éxito de la vida cristiana está en obedecer la palabra de Dios. “Estudia constantemente este libro de instrucción. Medita en él de día y de noche para asegurarte de obedecer todo lo que allí está escrito. Solamente entonces prosperarás y te irá bien en todo lo que hagas.” Josué 1:8 (NTV)

Que este 2019 sea para ti un año de agradar a Dios y permanecer en Él.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡No dejes de luchar!

El señor y la señora Curie trabajaron durante muchos años con paciencia disolviendo toneladas de materia en busca de la misteriosa sustancia a la que su ciencia los guiaba.

Cuentan que en cierta ocasión Pierre Curie dijo a su esposa con visible desaliento: Quizá lo que nosotros buscamos será hecho dentro de un siglo, pero parece no ser obra de nuestro tiempo.

La señora Curie respondió que sería una gran lástima si tal descubrimiento tardara otro siglo, pero con todo – dijo – no dejaré de trabajar en él mientras viva.

Y una noche sucedió algo maravilloso. Toda la tarde habían estado cuidando a un hijo enfermo cuando este por fin se durmió Marie Curie dijo a su marido: ¿Qué te parece si bajamos al laboratorio por un rato? Y tomados de la mano así lo hicieron.

– No enciendas las lámparas- dijo ella en el momento en el que daban vuelta la llave – ¿Te acuerdas que me dijiste que el radio sería una luz de un hermoso color?

Tan pronto como abrieron la puerta quedaron asombrados ante la visión de una luz azul que iluminaba su mesa. Incapaces de hablar permanecieron unos instantes  agarrados uno del otro con asombro y se sintieron completamente recompensados por los años de esfuerzos desalentadores, la pobreza y el ridículo que  ambos había compartido con infatigable tenacidad.

La perseverancia había tenido su premio, el radio era por fin una realidad y en 1903, Pierre Curie y su esposa Marie Curie, pioneros en los estudios de radiactividad,  fueron galardonados con el Premio Nobel de Física, además de otros reconocimientos.

Es probable que al igual que los esposo Curie, vengas intentando y luchando por algo en  lo que crees, que estés peleando por salir de la crisis financiera, por iniciar un nuevo negocio, que estés tratando de salvar tu familia o que te  encuentres enfrentando una enfermedad y hasta este momento no has visto los frutos de tu esfuerzo.

Todos nos desanimamos cuando llevamos mucho tiempo luchando por algo y no parece dar frutos, por el contrario, pareciera que todo sale mal. Sin embargo, Dios siempre recompensa el esfuerzo de aquellos que lo aman y honran, de quienes luchan incansablemente.

La historia de Pierre y Marie Curie no es la única de años de lucha que terminaron siendo recompensados. ¿Cuál es tu batalla?

“También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia. Y la resistencia desarrolla firmeza de carácter, y el carácter fortalece nuestra esperanza segura de salvación. Y esa esperanza no acabará en desilusión. Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor”. Romanos 5: 3- 5 (NTV)

No importa cuánto tiempo vienes intentando algo o lo difícil o frustrante que ha sido el año que ha finalizado, este nuevo año podrías ver el fruto de todo tu esfuerzo, de la batalla que has estado peleando. Dios bendice  y fortalece a quienes perseveran y guardan sus mandamientos, Él renovará tus fuerzas.

“En cambio, los que confían en el Señor encontrarán nuevas fuerzas; volarán alto, como con alas de águila. Correrán y no se cansarán;  caminarán y no desmayarán”. Isaías 40:31  (NTV)

¡No te rindas, acaba de empezar un nuevo año y con él nuevas oportunidades!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Como la vid

Era la última noche que Jesús pasaba con sus discípulos, por ello quiso impartirles la última enseñanza, sabiendo que su tiempo en la tierra se acortaba.

Comenzó diciéndoles…

“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto la poda para que dé más fruto todavía.  Ustedes ya están limpios por la palabra que les he comunicado.  Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí. Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada.” Juan 15:1-5 (NVI).

¡Qué gran privilegio y, a la vez, tremendo desafío que Jesús nos deja al compararnos con las ramas de la vid! Lógicamente el pámpano sin la vid no tiene vida, por ello como creyentes somos llamados a no separarnos de Su presencia, porque si estamos unidos a Jesús, nuestros pensamientos serán como los suyos, nuestras palabras y actos llevarán el sello de su presencia. ¿No es este el deseo de todo verdadero cristiano?

Quizá se haga fácil permanecer a su lado cuando las cosas marchan bien, pero ¿cuál es tu actitud cuando todo parece ir en tu contra?  ¿Aún permaneces en la vid?

Dios es tan bueno que a pesar de nuestra lejanía en momentos de desesperación, Él desea ser nuestro amigo más íntimo, porque cuando le abrimos nuestro corazón, Él nos hace ver nuestros errores, incluso las malas motivaciones que podríamos tener en alguna situación; nos consuela en medio de nuestras tribulaciones, se regocija de nuestras grandes victorias sobre el pecado y recibe con agrado nuestras expresiones de gratitud y alabanza.

Todo esto es parte del “permanecer unidos” a Cristo ¿Te gustaría asumir este reto?

Te animo a que cada día puedas tomar la decisión de poner a los pies de Jesús todo lo que te suceda, con la confianza de que Él puede y desea proveer para cada una de tus necesidades,  ayudarte a discernir lo bueno y lo malo para que en ti puedas llevar todo buen fruto que proviene del permanecer en comunión con Cristo.

¡Deja atrás la autosuficiencia y únete a Cristo, porque separado de Él nada puedes hacer!

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Nacimiento o sufrimiento?

En la sala de partos de un hospital, se puede escuchar los gritos de dolor cuando una mujer está dando a luz. Pero es interesante saber que la  mayoría de las madres minimizan ese sufrimiento cuando tienen en brazos al ser que tanto esperaban ¡Se convierte en un deseo hecho realidad!

Así mismo, existe otro tipo de nacimiento que a pesar del dolor, causa bastante gozo, la palabra de Dios dice:

Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” Juan 1:12 (RVR 1960)

Cuando alguien aún no conoce a Cristo, es una “criatura” es decir, parte de la creación del Señor, sin embargo, se convierte en hijo de Dios al decidir creer y aceptar a Jesús en su corazón, entonces, no solamente es obra de sus manos, sino un heredero.

 “Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.” Lucas 15:7 (RVR 1960)

En el cielo hay fiesta cuando un pecador se arrepiente ¿Quieres agradar a Dios? ¡Entonces es hora de evangelizar! El fruto de un cristiano es “otro cristiano” por supuesto que no es fácil, en un nacimiento el sufrimiento es inevitable, por lo que a veces sufrirás humillación, invertirás tiempo en doblar tus rodillas por esa persona, tendrás que esforzarte, pero cosecharás otro seguidor de Cristo.

El Señor nos ha dado el mandato de “dar frutos” El árbol que no da frutos merece ser cortado (Mateo 7:19), así mismo, no sirve un cristiano que no se reproduce. Los grandes hombres del Dios fueron personas que obedecieron ¿estás haciendo su voluntad? Es tiempo de salir y presentar a los que te rodean a Cristo.

Por otro lado, si aún no conoces a Jesús, te animo a ser más de lo que eres ahora, el Señor tiene una misión para ti, no solamente quiere que seas parte de su creación, sino que recibas la gran bendición que es ser hijo de Dios.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Ten paciencia…

“Para que el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros el mismo sentir según Cristo Jesús para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo”. Romanos 15:5-6 (RVR1960).

Saliste temprano de casa para llegar antes de tiempo a tu trabajo, pero resulta que justo hoy empieza una maratón de atletismo y deciden cerrar las calles por donde se supone que  tenías que transitar, te sientes tan desesperado porque aún falta mucho por recorrer para llegar a tu destino y el camino por el que podrías seguir está totalmente obstruido  por la cantidad de vehículos que han decidido desviar su ruta y te dicen: “ten paciencia”.

Cuando todo sale a nuestra manera, es fácil mostrar paciencia, pero la verdadera prueba viene cuando nuestros derechos son quebrantados, en esos momentos de tensión es donde podemos saber cuán pacientes somos; sin embargo, la Biblia habla de la paciencia como un fruto del Espíritu, que es una virtud esencial de su carácter.

Aunque la mayoría de la gente considera paciencia y pasividad como sinónimos, no lo hagamos nosotros, porque si analizamos las palabras de Pablo podremos notar la diferencia.

“… corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” Hebreos 12:1 (RVR1960)

No podemos correr y esperar pasivamente, uno debe escoger si correr o esperar. Más bien la paciencia puede ser relacionada con la perseverancia, lo cual sí es posible.

Entonces ¿cómo va este fruto en tu vida? ¿Cuál es tu reacción frente a una tensión? Como hijos de Dios debemos anhelar el fruto de Espíritu Santo para que en medio de toda situación que te toque enfrentar seas agradecido, observando los propósitos que Dios podría tener para tu vida en eses momento, porque al final todas las cosas te ayudarán a bien y cuando dice “todas las cosas” incluye las cosas que prueban nuestra paciencia.

La próxima vez que te encuentres en un embotellamiento de tráfico ¿Cuál será tu respuesta? Recuerda que la impaciencia te conduce al estrés, el enojo y la frustración. Pero la paciencia te hará ver qué camino tomar para solucionar el problema. ¿Cuál escoges?

“Más vale ser paciente que valiente; más vale dominarse a sí mismo que conquistar ciudades.” Proverbios 16:32 (NVI)

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Sobre qué estás edificando tu vida?

Los huracanes, las inundaciones y los tornados han causado grandes pérdidas materiales y humanas en países que han experimentado estos desastres. Por esta razón algunos constructores han decidido edificar casas que son como fortalezas, con ventanas que pueden resistir grandes vientos, fuertes clavos para techos que sólo pueden ser cortados y muros que no sean movidos por los desastres naturales.

Algo similar sucede con nosotros, cada área de nuestra vida  es una casa por construir. Cuando se presentan los problemas, es cuando vemos qué tipo de cimiento tenemos en cada una de ellas.

¿Sobre qué estás edificando tu vida? ¿Sobre tu experiencia, inteligencia, sabiduría humana o sobre la Roca?

Si llevas una vida inestable y sientes que no hay respuesta ni cambio en ningún área, es porque estás edificando tu casa sobre la arena. Tal vez te desanimas fácilmente cuando llegan los problemas y sientes desfallecer, pensando que huir de esa situación es tu mejor salida.

El fruto que das, es el que refleja el cimiento en el que está construida tu vida:

“Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.”

(Gálatas 5:19-21 NVI)

Para que tu vida sea edificada sobre un cimiento fuerte, debes tomar decisiones radicales que te permitan crucificar todo lo que ofende a Dios. Esto podría llevar tiempo porque hay que cavar hondo y se necesita de disciplina para tener estabilidad, pero si quieres subir un nivel más, deberás crear hábitos espirituales: La oración, la meditación de su Palabra y el congregarse; así cuando vengan los vientos de problemas puedas estar firme en tu fe.

Es hora de trabajar en un sólido proyecto de vida, en el que escribas tus metas y definas cómo las vas a lograr. Analiza dónde estás parado, si tu vida está edificada sobre la roca o sobre la arena, porque que tus sueños se hagan realidad, dependerá del cimiento sobre el que los construyas.

“Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca.” Lucas 6:47-48 (RVR).

Por Ruth Mamani.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cómo están tus raíces?

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas.  Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae;  Y todo lo que hace, prosperará.” Salmos 1:1-3

Podríamos decir de acuerdo a este texto bíblico que la persona que tiene su deleite en Jehová, será como un árbol plantado junto a corrientes de agua.

Quiero detenerme en la palabra “plantado”, me da una idea de firmeza, seguridad, alguien que tiene un lugar fijo.

Que significa ¿Estar plantado? Porque tiene raíces que cumplen la función de arraigarlo a la tierra y al mismo tiempo recibir los nutrientes que necesita para crecer y desarrollarse.

Pero no solo está plantado sino que lo está, justo a corrientes de agua, yo creo que es el lugar ideal para un árbol, ya que de esa manera se asegura recibir un elemento básico que es el agua.

¿Cuantas veces vemos gente que no llega a desarrollar sus raíces? Que vienen los golpes y las pruebas y ya está viendo como dejar el ministerio o incluso tomar otros rumbos lejos de Dios. O quizás comienza a cuestionar la iglesia donde se congrega, pensando que allí está la falla, por lo que rápidamente toma la decisión de cambiar.

¿Será a lo mejor que las raíces no fueron los suficientemente profundas, para que pueda soportar el temporal y seguir en pié?

Nuestras raíces deben estar en Jesucristo y en su Palabra, (la Roca firme), de esta manera podremos soportar todo viento de prueba que azote nuestra vida.

Tal vez hay personas, que deber ser trasplantadas, salir de situaciones que no le agradan a Dios, para ser plantados en los caminos del Señor.

La biblia dice, que el que vive de tal manera, plantado y junto a corrientes de agua, todo lo que haga prosperará.

Esto es así cuando permitimos que el Señor moldee nuestra vida con Su Palabra, recibimos esa agua fresca y el nutriente para nuestro crecimiento espiritual.

¿Cómo están tus raíces? Son profundas, son sanas.

Entonces veremos el fruto a su tiempo.

Por: Daniel Zangaro

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Planta superficial

Existen plantas de raíces superficiales que cuando el invierno u otoño se acerca sus flores se marchitan, a pesar de que tengan nuevos brotes y luzcan bien no duran porque su ciclo es corto ya que sus raíces no alcanzan los nutrientes para mantenerla fuerte. En cambio, hay plantas de raíces profundas que tienen mayor tiempo de vida porque sus raíces extensas les ayuda en la absorción de nutrientes que le ayudan a soportar cambios de estación sin problemas.

Así podemos hacer fácilmente una comparación de estas plantas con nuestra vida espiritual.

“Las semillas sobre la tierra rocosa representan a los que oyen el mensaje y lo reciben con alegría; pero como no tienen raíces profundas, creen por un tiempo y luego se apartan cuando enfrentan la tentación.” Lucas 8:13 (NTV)

Muchas veces oímos la Palabra de Dios y nos emocionamos con todo lo que encontramos ahí, pero no le permitimos cambiarnos, actuamos superficialmente, reaccionamos emocionalmente, nos movemos impulsivamente dejándonos llevar por las emociones. Pero no nos damos el tiempo de profundizar en ella, de poder hacer crecer nuestra raíz para poder tocar fondo y recibir ese alimento que nuestra vida necesita.

Es hora de preguntarnos si queremos tener una vida superficial, es momento de buscar ser personas con raíces profundas, que cuando el viento o la tormenta lleguen no nos derrumben, no nos marchiten, sino al contrario, que podamos resistir, seguir alegrando nuestro entorno y además dar un buen fruto.

“Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.” Jeremías 17:7-8 (RVR-1960)

La manera en que podemos desarrollar esas raíces es a través de la Palabra de Dios, nutriéndonos de esa agua viva que está ahí, teniendo ese tiempo a solas con Dios diariamente para que no nos marchitemos.

No permitas que las pruebas te sequen, deja ya esa vida superficial, comienza a extender tus raíces y mantenerte firme a pesar de todo.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La actitud es reflejo del corazón

“Líbrense de toda amargura, furia, enojo, palabras ásperas, calumnias y toda clase de mala conducta.” Efesios 4:31 (NTV)

¿Cuántas oportunidades hemos perdido por no controlar nuestro temperamento? ¿Cuántas puertas hemos cerrado por nuestros enojos? ¿Cuántas personas hemos alejado de nosotros por nuestro carácter? ¿Cuántos momentos hemos arruinado por nuestra actitud?

El carácter es aquel conjunto de rasgos  por el que nos identifican los demás; la Biblia dice: “Ningún árbol bueno produce frutos malos, y ningún árbol malo produce frutos buenos. Cada árbol se conoce por los frutos que produce. De una planta de espinos no se pueden recoger higos ni uvas. La gente buena siempre hace el bien, porque el bien habita en su corazón. La gente mala siempre hace el mal, porque en su corazón está el mal. Las palabras que salen de tu boca muestran lo que hay en tu corazón.” Lucas 6:43-46 (TLA)

Si meditamos en el texto que hemos leído aprendemos que la actitud del hombre es el reflejo de lo que hay en el corazón, es decir, que si tenemos un  mal carácter es porque en nuestro interior aún hay maldad y eso se refleja en nuestras acciones. “Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre.” Mateo 15:18

Sin embargo, la palabra de Dios nos enseña que nosotros tenemos que ser personas diferentes a lo que éramos antes. Y tal vez te preguntes, pero ¿cómo puedo cambiar mi mal carácter? La respuesta la encontramos en 2 Corintios 5 que dice: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”

Únicamente podemos hacerlo por medio de Jesús, permaneciendo en Él y dejando que el Espíritu Santo gobierne nuestra vida. Y eso se logra sólo por medio de la comunión continua con el Señor. Porque cambiar el carácter no es cuestión fuerzas humanas, es interno y espiritual.

Si quiero cambiar mi carácter tengo que poner mi vida en las manos de Jesús todos los días, porque si no leemos la Biblia, no oramos, ni vamos a la iglesia, nuestro mal carácter nos dominará.

Busquemos cada día ser llenos de la presencia de Dios, así nuestro carácter  cambiará. “En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio”. Gálatas 5:22.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Send this to a friend