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Incendio Imparable

Los incendios se han convertido en los últimos años en un gran problema para nuestro planeta, el peor fue este año, sucedido en Brasil y Bolivia, donde se quemaron millones de hectáreas; según algunos estudios es una extensión equivalente a la superficie de Ecuador.


Los inmensos incendios inician con un pequeño fuego, sea este intencional o no, es algo pequeño que crece y no se puede detener fácilmente, así como sucedió en el incidente mencionado, donde a pesar de los esfuerzos y el apoyo recibido de muchas personas, fue inevitable la pérdida de grandes hectáreas de bosques y miles de animales.


Este suceso en su tiempo traerá terribles consecuencias para nuestro planeta, por lo que sería necesario tomar medidas, así como concientizar a la población sobre el cuidado que se debe tener con la naturaleza y para evitar que alguien pueda dar inicio a una catástrofe.


Este tema también me hace pensar muchísimo en la comparación que realiza la Biblia sobre el pequeño fuego que quema grandes bosques:
“Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!” Santiago 3:5 (RVR 1960)


La Biblia compara a la lengua a un pequeño fuego, ya que a pesar de ser un miembro diminuto del cuerpo, es bastante peligrosa, y puede destruir de manera inimaginable y, a veces imparable, las vidas que ha puesto en su camino.


Alguien que no sabe controlar su lengua es aquella persona que lastima con sus palabras, insultando, humillando, agrediendo e incluso hablando mal del otro. Si practicas estas cosas, tienes que saber que eres alguien destructivo, porque tus palabras encienden un pequeño fuego que puede destruir significativamente una vida y a veces es complicado volver a restaurarla.


Este tiempo quiero animarte a cambiar, tal vez estás siendo causante de grandes incendios que no son precisamente físicos, sino internos, no seas parte de aquellos que destruyen, sino que bendicen y te animan a seguir adelante.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Fuego que destruye

“¿Acaso puede un hombre echarse fuego sobre las piernas sin quemarse la ropa? ¿Podrá caminar sobre carbones encendidos sin ampollarse los pies?” Proverbios 6: 27-28 (NTV).

El pecado de adulterio, por lo general, se concibe primero en la mente, durante un tiempo, para luego concretarlo de manera física. Si nos ponemos a pensar, el que juega con fuego tiene muchas probabilidades de terminar quemándose; de igual manera sucede cuando una persona que está casada coquetea o abre su corazón a alguien del sexo opuesto, terminará dañando su vida y también la de su familia.

Sin embargo, para evitar esa situación los cónyuges deben priorizar su matrimonio teniendo una relación amorosa, leal, recordar los votos que hicieron en el altar de amarse y respetarse hasta que la muerte los separe.

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Que no se apague el fuego!

¿Alguna vez has intentado mantener una vela encendida con el viento en tu contra? Seguramente has vivido esta experiencia cuando te encontrabas en un día de campo o tenías que cocinar al aire libre. A mí me sucedió hace poco cuando fuimos a la casa de un amigo con una torta a sorprenderlo por su cumpleaños, como el lugar era abierto el viento no permitía que la vela permanezca encendida; necesitamos la ayuda de varias manos para cubrir la vela del viento, fue bastante divertido.

Comparto esta anécdota porque los seres humanos siempre necesitamos del otro, somos seres sociales, una persona que se encierra en las tinieblas de la soledad simplemente está manifestando que no se encuentra bien, tiene un problema y necesita ayuda.

“Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; más cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol.” Éxodo 17:11-12

Moisés era un gran líder, un hombre que hacía milagros y prodigios con la autoridad de Dios, pero era humano; es decir, también se cansaba, era inseguro e incrédulo al principio, antes de cumplir el llamado que tenía; además en ocasiones no controlaba su enojo lo que provocó consecuencias negativas en su vida.

Por estas razones, Moisés necesitaba personas a su lado que lo ayudaran a levantar las manos cuando él se cansaba, de lo contrario perdería la guerra.

Los desafíos que enfrentamos en la vida son así, ninguno es autosuficiente. Si deseas vencer, tener éxito, salir victorioso del problema que enfrentas necesitas personas que te alienten y apoyen a salir adelante.

Así mismo, puedes ser tú el apoyo para otros, para que los demás permanezcan con el fuego del Espíritu de Dios encendido en su corazón necesitarán del apoyo de sus hermanos. Te animo a salir de la soledad, a buscar apoyo y apoyar a los demás para que la pasión por el Señor no se apague.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Cuando Dios cambia tus planes

Un granjero, al ver que un pájaro estaba tratando de construir su nido en un montón de maleza formada por ramas secas que se habían cortado de unos árboles, se acercó allí y deshizo la obra que tanto trabajo le había costado a la pequeña ave. Al día siguiente, ésta ya estaba reanudando de nuevo su tarea pero con el mismo resultado, pues también esta vez el granjero destruyó el nido.

Por tercera vez el pájaro empezó a construir su nido, ahora en el alero del tejado junto a la venta de la cocina. El granjero lo miró y sonriéndose, lo dejó  continuar con su tarea.

Días después el fuego destruía el montón de ramitas donde por dos veces el pájaro había intentado poner su nido, pues era sólo un haz de leña para quemar.

Cuando emprendemos nuevos planes y proyectos, lo hacemos con mucho entusiasmo y ponemos nuestro mejor esfuerzo seguros de que Dios no bendecirá; pero de repente llega algo que destruye lo que habíamos iniciado. Volvemos a comenzar nuestra tarea y pasa otra cosa más que nos impide cumplir nuestros planes.

En muchas ocasiones la gente se da por vencida la primera o  la segunda vez que trata de hacer algo,  o sigue intentando pero sin cambiar nada y culpan a Dios o se decepcionan de Él porque las cosas no les salen bien, sin darse cuenta que Dios los está guardando de algo que podría destruirlos.

“Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos —dice el Señor—.   Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse. Pues así como los cielos están más altos que la tierra,   así mis caminos están más altos que sus caminos y mis pensamientos, más altos que sus pensamientos”. Isaías 55:8,9 (NTV)

Es muy bueno tratar de superarse y emprender cosas pero nuestros planes deben ser consultados con Dios en oración, pidiéndole sabiduría para poder tener éxito en lo que hagamos.

Consulta con Dios todos tus planes, ora  y cuando una dificultad se presente, pregúntale cuál es su voluntad, pide su guía para que todo lo que hagas prospere y no te encapriches en una sola cosa, si no se da es porque Dios puede estar guardándote de algo que tú no llegas a ver.

No te enojes cuando Dios cambie tus planes y por el contrario agradece y confía, porque podrías estar encaminándote a la ruina sin darte cuenta.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

En el crisol

Se cuenta que un día, un hombre visitó a un joyero, amigo suyo, y lo encontró ocupado fundiendo oro, con un crisol en el fuego que soplaba continuamente.
El visitante notó que a cada momento su amigo dejaba de soplar para ver el oro, y como hizo esto varias veces, se despertó la curiosidad en el visitante deseando saber cuándo iba a quitar el crisol del fuego y le preguntó:
– Dime, por favor, ¿Cómo conoce cuándo debe quitar el oro del fuego?
– Amigo, respondió el joyero, esto no es difícil de saber: Tan pronto como se ve mi imagen en el oro lo quito, pues se descompondría si lo dejo por más tiempo en el fuego.
Todo en nuestra vida forma parte de un proceso mediante el cual Dios nos va perfeccionando día a día, quitando todas las impurezas y cosas malas que no nos permiten parecernos a Él.
“Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos Pues Dios conoció a los suyos de antemano y los eligió para que llegaran a ser como su Hijo, a fin de que su Hijo fuera el hijo mayor de muchos hermanos.”. Romanos 8:28,29 (NTV)
Si bien es cierto que el proceso muchas veces puede ser muy doloroso, Dios no quita su vista de nosotros y nunca permitirá una prueba mayor a la que podamos soportar. Hay gente que cree que el Señor les manda pruebas y se olvida de ellos; sin embargo, Dios siempre está pendiente de nosotros como el joyero, vigilando todo el tiempo.
Siempre que enfrentes problemas, pruebas, tentaciones, etc. recuerda que Dios está ahí para socorrerte y lo que desea es que tu vida se vaya perfeccionando para que puedas reflejar su imagen a este mundo, para que cada día te parezcas más a Él.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Hacer lo incorrecto sabiendo que no es correcto

“Nadab y Abiú, hijos de Aarón, (…). De esta manera, desobedecieron al Señor al quemar ante él un fuego equivocado, diferente al que él había ordenado.” Levítico 10:1 (NTV)

Estos dos varones eran los hijos de Aarón, líderes espirituales de Israel (sacerdotes), tenían acceso al lugar más sagrado de la tierra, habían sido instruidos para servir, pero un error les costó la vida.

Estos sacerdotes, sabían que nada extraño y lleno de pecado podía ingresar al lugar santo y santísimo, pero aun así lo hicieron.

Como hijos de Dios conocemos sus leyes, por ejemplo:

– Las relaciones en yugo desigual (noviazgos con no creyentes o de distinta creencia).

– Las relaciones pre-matrimoniales (conocido como fornicación)

– El adulterio (tener una relación emocional y física con una persona casada), etc.

Este versículo describe claramente esta situación “Recuerden que es pecado saber lo que se debe hacer y luego no hacerlo.” Santiago 4:17 (NTV).

Transgredir las leyes de Dios trae sus consecuencias, no podemos esperar ser bendecidos cuando sabemos que estamos obrando mal, por ejemplo: tener una relación con  una pareja que no comparte su fe o cuando se está tratando de establecer un hogar con una persona que ya tiene uno.

Dios es claro en cada situación y tenemos la libertad de decidir “¡Ahora escucha! En este día, te doy a elegir entre la vida y la muerte, entre la prosperidad y la calamidad.” Deuteronomio 30:15 (NTV), todos tenemos esa posibilidad de decidir entre lo que es justo y lo que no es, por ello las mejores decisiones son aquellas que se hacen en medio de la oración y a la luz de su palabra.

Es necesario mantener una vida ordenada si uno desea disfrutar de las bendiciones que Dios tiene para sus hijos, la obediencia es la puerta para ver su mano en medio de nuestras necesidades.

Procura siempre respetar las leyes de Dios, si lo haces traerás bendición a tu vida y a los tuyos, Él quiere hijos íntegros, sabios y justos que obren conforme a su palabra.

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Cuidado con tus palabras!

“La lengua apacible es árbol de vida; Mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu.” Proverbios 15:4 (RVR1960)

La lengua es uno de los miembros más importantes del cuerpo humano que nos permite comunicarnos unos con otros, pero a la vez se torna peligrosa si se le da un mal uso.

¿Alguna vez te has metido en problemas por el descontrol de tu lengua?

Existen personas que se enredan en conflictos porque hablan mucho, otros porque hablan poco, algunos porque cada vez que hablan ofenden y en el peor de los casos hay quienes comentan lo que no les compete y lo más triste es que cuando lo expresan lo adornan con otras palabras, gestos y posiblemente con malas intenciones.

En el carta de Santiago, se compara el daño que puede causar la lengua con una llama de fuego, por ello debemos tener cuidado con lo que decimos, pensando siempre en las consecuencias, ya que algunas palabras expresadas con enojo, pueden destruir una relación que necesitó años para establecerse.

A lo largo de mi vida he visto cómo ministerios, familias, matrimonios y amistades han sido destruidos por causa de unas cuantas palabras que fueron pronunciadas con imprudencia.

Si en verdad queremos terminar con este mal, revisemos primero cómo está nuestro corazón, porque es ahí donde se inicia todo, en Mateo 12:34 (NBLH) se menciona: “…Porque de la abundancia del corazón habla la boca.” La lengua sólo es un instrumento más, pero donde en realidad radica el problema es en el corazón.

Hoy quiero animarte a abandonar todo pensamiento que divide y con toda la sinceridad de tu corazón puedas acercarte a Dios para que transforme tu ser, sin duda, Él es el más interesado en hacer cambios en ti de adentro hacia afuera, porque cuando el Espíritu Santo purifica nuestros corazones también nos da dominio propio, de modo que podamos decir  palabras que agradan a Dios.

Por nada permitas que el enemigo te incite a darle mal uso a tu lengua; antes de decir algo, piensa si lo que saldrán de tus labios edifica o destruye.

“Más yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.” Mateo 12:36 (RVR1960)

Por Ruh Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Gota a gota

Cuenta una historia que un gran incendio se desató en un bosque de bambú. Las llamas alcanzaban grandes alturas. Un pequeño Colibrí fue al río, mojó sus alas y regresó sobre el gran incendio, agitándolas con la intención de apagar el fuego. Incesantemente iba y venía con sus alas cargadas de agua.

Los otros animales observaban sorprendidos la actitud de la pequeña ave y le preguntaron: Oye, ¿por qué estás haciendo eso?,  ¿Cómo es posible?,  ¿Cómo crees que con esas gotitas de agua puedes apagar un incendio de tales dimensiones? ¡Jamás lo podrás lograr!

El Colibrí con una gran ternura respondió: El bosque me ha dado todo, tengo un inmenso amor por él. Yo nací en este bosque que me ha enseñado el valor que tiene la naturaleza. Este bosque me ha dado todo lo que soy y tengo. Este bosque es mi origen y mi hogar, por eso y aunque no lo pueda apagar, si es necesario voy a dejar mi vida lanzando gotitas de agua, llenas de amor.

Los otros animales entendieron el mensaje del Colibrí y entre todos le ayudaron a apagar el incendio.

A muchos de nosotros nos ha sucedido que viendo las injusticias, la perversidad de la sociedad, el aumento de la maldad en los hombres, etc. Nos hemos sentido derrotados, cansados y pensamos que no tiene sentido seguir luchando, tratar de cambiar las cosas; al final, ¿Para qué desgastarse ante el tremendo desastre que estamos presenciando?

Pero nuestro esfuerzo no es en vano, si cada uno puede hacer su parte, cambiar una vida a la vez con nuestro ejemplo, demostrando el amor de Dios, enseñando que hay otro camino mucho mejor, seremos como el pequeño picaflor que salpicando gotitas de amor cambió la actitud de los otros animales y juntos apagaron el fuego.

La gente necesita saber que hay Alguien que los ama, que dio todo por ellos y los está esperando con los brazos abiertos.

Sin importar si tu bosque es tu familia, tu trabajo, tus amigos, tu ciudad, o tu país. Todos vemos incendios cada día, en diferentes áreas. Lo importante es que no te rindas.  Tal vez no veas resultados inmediatos pero puedes estar seguro que cada gotita de amor que dejes caer, tendrá su resultado.

“Conocemos lo que es el amor verdadero, porque Jesús entregó su vida por nosotros. De manera que nosotros también tenemos que dar la vida por nuestros hermanos”. 1 Juan 3:16

Recuerda que lo que realmente importa es la disposición de tu corazón, Dios se encargará de darte las fuerzas y de bendecir todo tu esfuerzo.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Probados por el fuego?

“Queridos hermanos en Cristo, no se sorprendan si tienen que afrontar problemas que pongan a prueba su confianza en Dios. Eso no es nada extraño. Al contrario, alégrense de poder sufrir como Cristo sufrió, para que también se alegren cuando Cristo regrese y muestre su gloria y su poder.” 1 Pedro 4:12-13 (TLA)

Daniel, Ananías, Misael y Azarías fueron elegidos para ser instruidos en todo para el servicio real, ellos tenían aptitudes que ayudaban incluso en la toma decisiones durante el gobierno de Nabucodonosor, quien de entrada cambió sus nombres.

Tal vez podemos preguntarnos ¿qué hacían ellos en un lugar inmundo? Dios tenía un propósito con sus vidas, y desde el momento que decidieron no contaminarse y estar firmes en su fe, vieron cómo Dios empezó a respaldarlos.

Pasaron una prueba tras otra, pero llegó la peor de todas, que tal vez ni ellos imaginaban, pues esta atentaba contra sus vidas, por lo que se vieron en la situación de elegir entre adorar la imagen del rey Nabucodonosor o ser echados a un horno de fuego. ¿Qué harías tú? ¿Estarías dispuesto a ser echado a un horno de fuego que ha sido calentado siete veces más de lo normal o preferirías negar tu fe? Ellos tuvieron que tomar una decisión, estaban conscientes del sufrimiento que podrían pasar dentro el horno, pero por encima de ello confiaban en que a pesar de la dura prueba que les tocaba vivir, Dios no les abandonaría jamás porque sus vidas dependían de Él.

Nabucodonosor dio la orden de meterlos al horno, él fue testigo de que entraron tres personas, pero vio a cuatro hombres caminando sin sufrir daños. Cuando los mandó a salir, increíblemente no les sucedió nada y lo más asombroso es que ni siquiera el olor a humo se les impregnó. Dios había enviado a un ángel para rescatar a sus siervos que confiaron en Él y desafiaron el mandato del rey. “Luego el rey ascendió a Sadrac, Mesac y Abed-nego a puestos aún más altos en la provincia de Babilonia.” (Daniel 3:30 NTV)

La historia de estos tres jóvenes que tuvieron que pasar por una verdadera prueba de fuego, nos motiva a estar firmes en nuestra fe a pesar de la presión del mundo.

¿Te hallas en una situación tan conflictiva que te ves tentado a desistir en tu fe? ¡No lo hagas! Aunque estés a punto de ser lanzado a un horno de fuego y sientas que no tienes escapatoria, no temas, no te preocupes, sólo confía en el Señor, aun cuando las cosas posiblemente no salgan como quieras, no dejes de confiar en Él, ni permitas que tu convicción sea negociable, porque Dios promete enviar a sus ángeles al rescate tuyo y puedes estar seguro que el fuego no te tocará ni te hará daño.

“Cuando pases por aguas profundas, yo estaré contigo. Cuando pases por ríos de dificultad, no te ahogarás. Cuando pases por el fuego de la opresión, no te quemarás; las llamas no te consumirán.” Isaías 43:2 (NTV)

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Para que ore

Se llevan en el alma como fuego inextinguible. En un viejo desván al final del corazón, un poco más allá de la dignidad, se guardan por meses, por años, toda la vida. Diariamente nos entregan su pequeña cuota de vergüenza, de culpa y de miedo. Silencios del alma, mudez de los sentidos, severa mordaza de la memoria. Triste y cotidiana constatación de nuestra incompletitud.
Porque así vivimos algunos de nosotros. Como analfabetos del perdón, iletrados de la misericordia, eternos alumnos aplazados de la cátedra de la compasión. Desconociendo la violenta manifestación de eso que todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. No sabíamos nada de eso aunque lo proclamábamos como cosa aprendida. Nos quedamos en la orilla, anhelando la inmensidad de un océano que nunca surcaremos.
Y qué va a hacer. No nos apretó el abrazo hermanable que funde todos los pecados. No recibimos la mirada dulce y paciente del otro en nuestra desnuda realidad. No nos venció la bondad, administrada como sutura imprescindible a la hora de la violencia perpetrada en nuestra carne desesperadamente imperfecta. No hubo un trapo doliente que enjugara la sangre, el sudor y las lágrimas.
Nos dijeron una vez cuando niños que alguien allá arriba lo había hecho por nosotros. Pero no los hermanos y por eso no supimos cómo hacerlo a los hermanos.
Así que nos pusimos las máscaras de la alegría, nos vestimos con atuendos de santidad, nos ataviamos con dones y talentos y entramos en la corte para llevar participar en la mascarada semanal. Nos contamos historias de éxito y nos decimos “aquí estamos todos bien”. Aprendimos a sonreír convenientemente, a decir la palabra justa, a sancionar – mesuradamente si era posible – los desvaríos ajenos, aportamos los siempre indispensables recursos financieros y ejercimos nuestros oficios institucionales con suma diligencia.
Bien adentro, la sangre se hacía costra y la costra hierro. Algo dentro de nosotros se hacía duro pedernal y por eso seguíamos respirando a la mañana siguiente. Nos afirmamos en la tradición, la costumbre y en los viejos códices. Así pudimos seguir adelante.
La procesión va por dentro decíamos un poco un broma pero era desoladora verdad. Ya vendrán tiempos mejores solíamos repetirnos ensayando una mueca que aparentaba una sonrisa.
Se lo cuento a usted no más. Para que ore…

(Este artículo ha sido especialmente escrito para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Todos los fuegos el viernes

Sí, fuego de las entrañas que concita todas las esperanzas, todos los deseos, todas las frustraciones, todos los anhelos, todos los sueños truncos, todas las evidencias del cuerpo que se deteriora.
Fuego que no se acaba a pesar de que las palabras mueren en el recinto las más de las veces. El esqueleto ardido y la mente agotada a causa de la profecía que tiene que decirse aunque no provoque más que algún aleluya o un gloria a dios (que no es más que la pronunciación del desconcierto del que dice por la chita este hermano que habla tan bonito pero no le entiendo un pomo).
Fuego lento de las facturas antiguas que ya fueron canceladas pero que siempre guardan una copia en el archivo de atrás al que de repente uno acude porque a veces no se explica por qué las personas queridas sufren más de la cuenta y no hay manera de esquivar la idea de que algo tiene eso que ver con los condoros que uno se mandó tiempo atrás.
Fuego que se enciende en medio de la noche cuando aparece una idea que debe ser dicha pero dónde por el amor de Dios porque igual la gente sigue preguntando leseras y sigue diciendo las mismas cosas que han dicho desde hace quince lustros y no han cambiado un milímetro al poder temporal, a la cultura de masas, a la apropiación indebida de las mentes para que sirvan a los dioses de este siglo dócilmente y compren todo lo que tienen que comprar y crean todo lo que tienen que creer que no tiene nada que ver con lo que dicen que creen en el nombre del Señor.
Fuegos que se avivaron alguna vez por algunas horas y entonces nada, quién llama a mi puerta amor en esta noche le pregunto a mi almohada mientras pienso, no llama nadie amor ella responde sólo el silencio.*
Fuegos que finalmente se van enfriando y hay que comprar una camiseta manga larga de algodón de caffarena para conjurar la humedad de este invierno que había olvidado que podía ser tan terriblemente invierno justo el 21 de junio por estos lados del mundo.
Finalmente, fuegos de los cuales se puede hablar los días viernes cuando por una indulgencia que me concedo sin haber preguntado nada a nadie hablo cosas que no edifican a la grey.

* Poema que leí en una antología de autores de Valdivia, Chile.

(Este artículo ha sido especialmente escrito para la radio cristiana CVCLAVOZ)

¿Estás protegido?

Los jardines hermosos, que se pueden admirar al pasar por distintos lugares, generalmente  tienen un cerco de protección en todo su contorno como si se tratara de un muro, esto con el propósito de cuidar, proteger y resguardar los límites. ¿Te gustaría que tu vida tenga, de igual forma, una cerca que te proteja de todo mal?

Existen tantos peligros en este mundo que quisiéramos tener una fuente de protección a nuestro alrededor y de nuestros seres queridos. ¡La buena noticia es que existe una cerca de protección!

Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?

Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Job 1: 9-10

Job era un hombre de Dios y siervo fiel, por lo que el Señor mismo sale en su defensa, y es interesante  observar en este pasaje el reclamo que satanás le hace a Dios por el cerco de protección que puso alrededor de Job y a su familia. Por estos versículos se puede decir que existe una barrera de protección que Dios pone a sus hijos, a sus siervos y a su pueblo que se encuentran en su voluntad.

Yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en derredor, y para gloria estaré en medio de ella. Zacarías 2:5

¿Quieres que tu vida esté protegida? Primero pon tu vida en manos de tu creador y entregarle tu corazón, si ya tomaste esa decisión entonces es preciso que analices cómo se encuentra tu estado espiritual en este momento, ¿tienes temor de Dios? ¿Estás apartado del mal? ¿Eres una persona que busca la voluntad de Dios?

Si te has apartado nunca es tarde para volver a los brazos de tu padre y recibir protección, no seas como aquel niño rebelde y desobediente que prefiere aprender por las consecuencias ¡Obedece y permite que Dios te proteja a ti y a tus seres queridos!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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