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Descansar es una terapia… 1

Descansar es una terapia…

Cada día enfrentamos una dura batalla en la que a veces perdemos y otras ganamos, pero a pesar de salir victoriosos en diferentes oportunidades podemos cansarnos, sin sentir deseos o entusiasmo por continuar luchando, nos sentimos frustrados o simplemente sin fuerzas. ¿Te ha pasado?

Para empezar es necesario comprender que eres humano, no un súper héroe con poderes sobre naturales, por tanto tienes derecho a cansarte o agotarte por lo duro que ha sido el día. Por esta razón es primordial que te des tiempo para DESCANSAR y después puedas levantarte con nuevas fuerzas.

En esta oportunidad quisiera compartir contigo la historia de un gran hombre de Dios que se cansó después de haber tenido una gran victoria:

“Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres.

Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: Levántate, come. Entonces él miró, y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y una vasija de agua; y comió y bebió, y volvió a dormirse.

Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, lo tocó, diciendo: Levántate y come, porque largo camino te resta. Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios.

Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?”

1 Reyes 19:4-9

Este pasaje muestra la historia de Elías. Fue utilizado por Dios para frenar la idolatría, venciendo a 400 profetas seguidores de Baal, a consecuencia de este hecho la esposa del rey lo buscó para matarlo, pero él escapó y llegó al punto de no querer vivir ¿Elías tenía miedo a una mujer después de haber derrotado a 400 hombres? No, no era miedo o cobardía, sino cansancio.

El Señor sabía el estado en el que se encontraba Elías por lo que no escuchó sus palabras, sino que le permitió descansar, lo alimentó, el profeta durmió y Dios volvió a alimentarlo hasta que recuperó sus fuerzas. Posteriormente a esta terapia le preguntó: ¿Qué haces aquí?

Cuando estamos cansados o frustrados podemos tener pensamientos equivocados; podemos creer que ya no podemos más, que no somos capaces o que es demasiado para nosotros, pero esto no es así. Si te encuentras débil por las luchas que has tenido o agotado por el desierto que estás enfrentado, necesitas descansar.

Te animo a entregar tus fuerzas al Señor para que cuide de ti, pero no te rindas, aún tienes un largo camino por recorrer



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Ganar o perder 2

Ganar o perder

“Dos cosas me pueden ocurrir: que gane o pierda. Y estoy preparado para las dos cosas.”

(Michael Landon, actor estadounidense)

Con estas palabras caracterizó su destino el recordado actor de la serie Una pequeña casa en la pradera en una entrevista a la revista Life en 1991. Le habían encontrado un cáncer terminal a causa del cual murió unos días después.

No hay misterio en las opciones frente a la muerte. Se gana o se pierde. Lo extraordinario es estar preparado para ambas cosas. Sin embargo hay algo más profundo en estas palabras: estar preparado para morir.

¿En verdad uno puede estar preparado? Me apresuro a decir que esta pregunta no trata con aquello de estar a cuenta con Dios. Hay harta literatura y discurso sobre esto. Yo estoy explorando otra cosa.

¿Cómo se prepara uno para morir? ¿Se trata de arreglar los asuntos familiares, legales, económicos – si los hay? ¿Es resolver de algún modo el terror al no ser?

Uno de mis mejores amigos se encuentra en una situación similar. Hace unos días me dijo: “No tengo miedo de morir. A decir verdad, tengo hasta curiosidad. Lo que tengo es bronca de perderme lo que viene. Creo que estamos cerca de un momento trascendental en la historia y me gustaría estar aquí para cuando suceda”.

Es curioso que la palabra clave sea perder. En inglés las personas dicen: “Lamento mucho su pérdida.” ¿Perdemos al morir? Claro. Perdemos el contacto, la presencia. Dejamos de estar al alcance de lo conocido, de lo que queremos y de lo que no. Se nos escapa la posibilidad de lograr por fin las cosas que anhelamos. 

Pero, ¿no ganamos? Tal vez sí. Digo tal vez porque no es posible referirse con certeza al después. Pero puede que se supere para siempre el límite del cuerpo. Que se escape a la dominación del tiempo. Que se disuelva la memoria de las penas y los daños de nuestra torpe humanidad – aunque para quienes quedan tal vez no…

La frase de Michael Landon invoca la plenaria realidad de la muerte. Pero no todas las personas piensan en ello. Jean Grenier, en su libro Las islas, hace decir a uno de sus personajes: “La diferencia entre ellos y yo es que ellos no saben que van a morir.” Todos sabemos que moriremos, pero no todos nos ocupamos en ello.

Si es ganar o perder, después se sabrá…

¡Echa la red una vez más! 3

¡Echa la red una vez más!

Después de una larga noche de pesca sin obtener buenos resultados, los discípulos de Jesús se sintieron fracasados. Al parecer dieron vueltas y vueltas con un barco lleno de redes, esperanzados en conseguir sus objetivos remaron, lanzaron sus redes una y otra vez, pero las aguas se negaban a dar sus peces. Seguro fue frustrante no conseguir lo que se esperaba. Pero…“Al amanecer, Jesús apareció en la playa, pero los discípulos no podían ver quién era. Les preguntó:

—Amigos, ¿pescaron algo?

—No —contestaron ellos. Entonces él dijo:

— ¡Echen la red a la derecha de la barca y tendrán pesca!

Ellos lo hicieron y no podían sacar la red por la gran cantidad de peces que contenía”. Juan 21:4-6 (NTV).

¡Justo en el  momento que los discípulos iban a darse por vencidos, apareció Jesús para ayudarles! Es posible que hayan pensado en volver a casa sin conseguir nada, pero al aceptar el consejo de alguien de quien en un principio no reconocieron su voz, las cosas cambiaron.

En la barca se encontraba Pedro, uno de los discípulos de Jesús, pescador de oficio, quien en medio de la necesidad dejó ir su conocimiento, su experiencia y sólo confió en Jesús y en su palabra  y el resultado fue fabuloso, porque hallaron más peces de los que podían cargar, tantos  que tuvieron que arrastrar la pesada red hasta llevarla a la orilla.

Cuando te encuentres en el peor de los momentos y todo lo que intentas hacer falla ¡No te rindas, echa la red una vez más! Estás a pocos pasos de la victoria, sólo escucha las instrucciones que Dios tiene para ti y confía en Él, seguro tendrás mejores resultados de los que un día imaginaste.

El enemigo sabe que si hechas la red a la derecha de la barca obtendrás tu mayor pesca, por ello ha intentado a toda costa retrasar tu bendición, poniendo desánimo y agotamiento para que no continúes. Pero debes entender que no estás solo y el enemigo no puede ganar en esta pesca, porque Dios dice: “Ninguna arma forjada contra ti prosperará…Ésta es la herencia de los siervos del Señor…”. (Isaías 54:17). ¿Estás sirviendo a Dios? Si es así, ¡ésta es tu herencia! Dios está guardando tu bendición debajo de la barca.

No creas que poniendo más esfuerzo  lograrás tus objetivos, entiende que no sólo se trata de luchar sino de confiar en Dios, porque si pones todo en sus manos, con una sola palabra Él  hará lo que no pudiste conseguir luchando toda la noche.

“Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán.” Proverbios 16:3  (NVI)

¡No te rindas y echa la red una vez más!

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Tienes un conflicto con alguien? 4

¿Tienes un conflicto con alguien?

Un joven había quedado desempleado y sin un lugar donde vivir, por lo que pidió apoyo a su comunidad cristiana. Una mujer, que supuestamente quiso colaborar, le dio un cuarto; sin embargo, poco tiempo después lo botó afirmando que constantemente el cuarto se encontraba en desorden, humillándolo delante de su líder y de su comunidad.

Este joven nunca más volvió a la iglesia por la vergüenza que sintió,  porque en realidad no recibió corrección, sino humillación, que son cosas completamente diferentes.

Seguramente Dios sabía que como humanos presentaríamos conflictos con las personas que nos rodean, por lo que la palabra del Señor nos enseña a corregir a nuestro hermano con sabiduría y no a nuestro modo, puesto que podemos lastimar y hasta matar.

“Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.” Mateo 18:15 (RVR 1960)

El propósito de corregir siempre debe ser: “ganar a tu hermano” es decir, ayudarlo a cambiar, preocuparse por él, por tanto, no se debe tener una mirada despectiva o de juez, sino de compasión. Segundo, es necesario conversar a solas con él y mostrarle el problema, si esta persona es madura seguramente el conflicto se solucionará rápido.

“Más si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.” Mateo 18:16-17 (RVR 1960)

Por el contrario, si la persona no escucha es preciso aumentar un testigo para la corrección, en este caso es necesario incluir una autoridad, como: padres, pastores o líderes, puesto que ayudarán a solucionar el conflicto.

En la anécdota que comenté a un principio la única perjudicada por el desorden era la señora, por lo cual, no era necesario involucrar a más personas a parte del líder. Sin embargo, existen otros casos en los que la actitud de alguien afecta a toda la comunidad y es ahí cuando  se debe notificar al grupo.  Por ejemplo: un hombre casado, que molesta a una y otra señorita mostrándose como soltero, si no entiende a solas o con sus autoridades, entonces tendrá que ser amonestado públicamente, con la finalidad de proteger a las señoritas estarían  en riesgo de ser engañadas.

Aprendamos a corregir siempre pensando en el otro, si tienes un problema o quieres corregir a alguien te animo a hacerlo siguiendo la Palabra de Dios, busca de qué forma puedes apoyar a esta persona, sin juzgar, gritar, insultar. Recuerda que humillar nunca ha cambiado a nadie, al contrario, lastima el corazón que le pertenece a Cristo.

¡Actuemos como hijos del Señor!

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Perdí... ¿qué puedo hacer? 5

Perdí… ¿qué puedo hacer?

Cuando damos lo mejor de nosotros y tenemos altas expectativas de una situación, siempre esperamos tener excelentes resultados. No obstante, en ocasiones nuestros anhelos se ven frustrados cuando sucede lo contrario a lo esperado.
En estos casos es muy fácil caer en el pesimismo y no volverlo a intentar. Otro pensamiento común es creer que no merecemos el éxito y nos consideramos inferiores a otras personas.

2 Crónicas 15:7 dice: “Pero ustedes, ¡manténganse firmes y no bajen la guardia, porque sus obras serán recompensadas.” Entonces, si ya hemos perdido, ¿qué podemos hacer?

1. No dejar que los malos pensamientos nos invadan:

Estamos acostumbrados a medir nuestra valía de acuerdo a nuestros hechos, y dejamos que los malos pensamientos nos hagan creer que valemos menos que otros. Sin embargo, olvidamos que Dios nos creó, y para Él, somos únicos y especiales (Jeremías 1:5). Por lo tanto, cuando no cumplas tus expectativas, no te tengas en poco, porque para Dios no lo eres.

2. Evaluar qué podemos aprender:

A veces las derrotas sirven para aprender de nuestras fallas. Si examinas tus errores y debilidades, encontrarás la clave que te ayudará a mejorar la siguiente vez. A esto se le llama, aprender del fracaso.

3. Intentarlo otra vez:

En estas Olimpiadas Río 2016, han participado muchos deportistas que no ocuparon puestos relevantes en las olimpiadas pasadas. No obstante, esto no ha sido motivo para que dejen el deporte, sino para que entrenen más, mejoren su técnica y consigan una medalla. Al igual que en el deporte, no debemos darnos por vencidos con facilidad y dar lo mejor de nosotros para intentarlo una siguiente vez.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué piensas de ti mismo? 6

¿Qué piensas de ti mismo?

Muchas veces nuestros pensamientos nos traicionan y muestran perspectivas muy diferentes a la realidad, por lo que creemos que somos un error, un fracaso o algo inservible; olvidando que Dios tiene un propósito con nuestra vida. Creemos más en lo que vemos que en lo que vamos a recibir y eso  hace que nos rindamos antes de tiempo.

No puedes ser un ganador, pensando como fracasado.

“Porque cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él.” Proverbios 23:7

La palabra de Dios dice que así como pensemos, así seremos; si pensamos que somos unos perdedores, vamos a perder siempre. Mientras continúes pensando que no podrás entonces continuarás en ese círculo del fracaso sin poder avanzar.

Podemos tener diferentes conceptos sobre nosotros mismos, pero generalmente nos equivocamos, la palabra de Dios dice: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.” Isaías 55:8 La manera en la que te miras, no es la manera en la que Dios te ve, por lo que es preciso empezar a cambiar de mentalidad.

¡No eres un error, no eres un fracaso, no eres una basura, eres un tesoro valioso para Dios!

“Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve.” Malaquías 3:17

Si has aceptado a Cristo en tu corazón tienes que saber que, como hijo (a) de Dios, puedes lograr muchísimo; no hay peor fracaso que el que se sufre teniendo todo para ganar.

Los pensamientos de frustración solamente te quitan la motivación y la fuerza; una persona negativa no puede llegar muy lejos porque su mente siempre la limita a no creer más allá de su situación difícil, así que debe luchar contra tus propios pensamientos.

Si aún no has aceptado a Jesús en tu corazón te estás perdiendo de una gran bendición porque lejos de Dios nada podremos hacer.

¡Esfuérzate, Dios tiene un gran plan para tu vida!

Porque yo sé los PENSAMIENTOS que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, PENSAMIENTOS de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” Jeremías 9:11

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El toro ganador 7

El toro ganador

 “Velen y oren para que no cedan ante la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil.” Mateo 26:41 NTV

Un predicador ilustró el conflicto interior que tienen los hijos de Dios de la siguiente manera: Es como si dos toros se enfrentaran diariamente en nuestro interior. Apenas nos despertamos ya los toros están peleando, uno de los toros es blanco y representa los deseos del Espíritu, el otro toro es negro y representa los deseos de la carne. La lucha entre ambos toros es inevitable, aunque tengamos a Cristo en nuestro corazón. La pregunta es, ¿y qué toro triunfará? La respuesta es sencillamente el que esté mejor alimentado.

Sin duda que el alimento es muy importante para la subsistencia de la humanidad, una persona que no es alimentada apropiadamente no tendrá el mismo desempeño y fuerza en comparación a otra que sí ha recibido los beneficios de una nutritiva alimentación.

Así también nosotros precisamos nutrirnos espiritualmente en cada etapa hacia la madurez, como bien lo dice en 1 Pedro 2:2-3 NTV: “Como bebés recién nacidos, deseen con ganas la leche espiritual pura para que crezcan a una experiencia plena de la salvación. Pidan a gritos ese alimento nutritivo ahora que han probado la bondad del Señor.”

¿Cómo podremos enfrentar los problemas si estamos débiles? ¿Cómo mantendremos nuestra fe si no hay palabra que la sostenga?  ¿Cómo vencerá el toro blanco, si no le damos lo que necesita?

Pon atención a cuál de tus toros estás alimentando, ¿quién deseas que gane la batalla diaria? Podría asegurar que quieres que tu vida espiritual sea estable y firme; entonces no dudes en ir al proveedor de todo buen alimento, Dios, y ten presente que “El Señor está cerca de los que tienen quebrantado el corazón; él rescata a los de espíritu destrozado. La persona íntegra enfrenta muchas dificultades,  pero el Señor llega al rescate en cada ocasión.” Salmos 34:18-19 NTV.

¡Que gane quien te lleva a una victoria eterna y no a una pasajera!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Los que perseveran ganan 8

Los que perseveran ganan

El secreto de la victoria está en no retroceder, la clave de la bendición está en permanecer. Resiste a la tentación de rendirte; probablemente no estés donde quieras estar, pero tampoco estás donde estabas. Permanece inquebrantable frente a la promesa que has recibido. Pablo dijo: “No quiero decir que ya llegué a la perfección en todo, sino que sigo adelante. Estoy tratando de alcanzar esa meta, pues esa es la razón por la cual Jesucristo se apoderó de mí”, Filipenses 3:12 (PDT).
No siempre somos librados de nuestras angustias en el momento en que clamamos al Señor. A veces, debemos soportar por un tiempo, ser pacientes, perseverantes en nuestra fe y obedientes a su Palabra. Pero por favor, sigue confiando. No te dejes vencer por los problemas. Nada ni nadie puede obligarte a vivir derrotado. Tu actitud frente a los desafíos cotidianos debería ser: “Aunque las circunstancias a mi alrededor parezcan imposibles de arreglar, yo seguiré adelante. Aprenderé a descansar en mi buen Dios y seré paciente. No permitiré que mi ánimo decaiga. Iré al encuentro de la presencia del Señor, pues ha prometido no abandonarme en medio de la necesidad y yo sé en quién he creído. Él es fiel para sostener mi vida y aunque una puerta se haya cerrado, sé que abrirá una mejor y más grande para mí”.
Vamos, deja de acariciar tus heridas. Deja de sentir autoconmiseración. Elévate por encima de tus problemas. No permitas que el dolor por una experiencia desagradable te haga vivir amargado. Aunque te hayan ofendido, sigue haciendo tu mejor esfuerzo. Aunque te hayan defraudado, sigue mostrando tu mejor cara. Aunque el reporte médico no sea el mejor, sal de la casa y sigue sirviendo a Dios. Cualquiera encuentra motivos para abandonar. Cualquiera encuentra excusas para no seguir. Pero la victoria es para los que continúan, para los que a pesar de los problemas deciden seguir adelante con la vida.
Los que perseveran ganan; y los ganadores nunca renuncian. La perseverancia es una marca esencial de un buen creyente. “Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída y dan frutos con perseverancia”, Lucas 8:15.
John Maxwell, en su libro Actitud de Vencedor, dice: “No conquistamos por la inteligencia; conquistamos por la perseverancia. ¡Por lo tanto, persevera!”. De una u otra manera, la perseverancia siempre produce frutos. Las personas de éxito son las que han sabido hacer lo que debían hacer, cuando debían hacerlo y sin importarles si les gustaba o no.

¿Cómo tomar una buena decisión? 9

¿Cómo tomar una buena decisión?

“Determinarás asimismo una cosa, y te será firme, y sobre tus caminos resplandecerá luz.” Job 22:28

Una decisión es elegir una opción entre varias, por lo que implicará ganar y también perder. Ganarás aquello por lo que decidiste, sin embargo perderás aquellas opciones a las que renunciaste, ¡por eso que cuesta tanto decidir! A nadie le gusta perder y por esto es que  para escoger algo necesitas firmeza de carácter;  eso mismo pide Dios para resplandecer luz en tu camino.

Si uno toma la decisión de casarse, está claro que se ha resuelto por una persona, renunciando a las demás. Si entras a un restaurant tendrás diferentes opciones de platos para escoger, entonces elegirás el que más te plazca y renunciarás a los otros, aunque sean igual de deliciosos. De igual forma sucede cuando decides orar en las madrugadas y debes renunciar al sueño y comodidad.

En esta oportunidad me gustaría darte unos consejos para tomar una buena decisión:

Debes fijar fechas, pensar a corto y largo plazo, determinar objetivos, analizar el rumbo de tu vida y planificarla. Toda decisión debe ir acompañada una buena planificación, dependerá de los propósitos que tengas para el futuro.

Has una lista de pros y contras de las opciones que tienes y decide por lo que es más importante para ti. Pregúntate: ¿Qué quisiera ganar o que perder? Has una lista de los beneficios y busca soluciones para las dificultades que podrías tener.

Toma la decisión y enfrenta las consecuencias, tienes que saber que toda decisión implica riesgo, por lo tanto, no te paralices por el miedo. Analizar ahora los posibles problemas nos ayudaran a tener paz para luego asumirlos.

Nunca tomes una decisión al calor de tus emociones, si estás alterado o ansioso, lo más probable es que te equivoques, deja de correr y analiza.

Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará. Salmos 37:5

Y el consejo más importante que quiero dejarte es encomendar al Señor tu camino y por tanto, tus decisiones. Si no sabes qué carrera elegir, no estás segura de tu pareja futura, no sabes si viajar o no, qué negocio emprender, si estás angustiado porque no sabes qué decisión tomar pídele a Dios que te ayude, confía en Él y Él hará.

Una buena decisión no se toma una vez, sino cada minuto del día, no importa si estás con ganas o no de cumplirla, tu elección debe ser tan firme que debe estar por encima de lo que sientes. Del mismo modo, Dios quiere que seas firme en la decisión de seguirlo, que estés de rodillas aunque no sientas hacerlo, que lo busques aunque estés desanimado, que lo obedezcas a pesar que sea difícil.

¡No tomes tus decisiones solo! Dios está contigo.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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