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¡Perdona y sentirás paz!

“de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes.” Colosenses 3:13 (NVI).

Recordemos que el costo de nuestro pecado es algo que no podemos pagar pero Dios a través de su gracia nos da Su perdón. Cuando no queremos perdonar a las personas que nos dañaron, nuestra vida se llena de amargura y resentimiento. Por eso, no esperes a que te pidan perdón, da tú el primer paso, perdonando de la misma forma que Dios te perdonó.

Al perdonar, sentirás que una gran carga se va de tu vida y recibirás paz en tu corazón, lo cual hará que te sientas mejor con Dios y contigo mismo.

¡Animo, da el primer paso y perdona!

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Se pierde la salvación?

Un tema comúnmente debatido es si la salvación se pierde o si, una vez que la recibimos, es para siempre. Se han ofrecido diferentes puntos de vista para responder a esta pregunta. Sin embargo, en esta ocasión, Alex Campos explica que antes de contestar esta interrogante debemos entender la dimensión de la salvación y la gracia. Además afirma que la verdadera salvación no puede compararse a lo que el mundo nos ofrece y es algo tan grande que se tiene que experimentar de primera mano.

Mira la respuesta completa, aquí:

¿Y por qué yo no?

Ser víctima de alguna injusticia es muy doloroso, y una de las reacciones comunes es ser invadido por un sinfín de emociones como la venganza, impotencia y demás. Es ahí cuando debemos poner nuestra mirada en lo que la Palabra nos dice al respecto, para neutralizar nuestras emociones y dejarnos guiar por Dios, con el objetivo de no cometer errores y seguir su plan.

No somos seres perfectos y aun así el Señor nos dio la oportunidad de ser hijos suyos, a pesar de nuestros pecados y maldades nos brindó su perdón. Así mismo debemos considerar a los demás cuando nos lastiman, porque ese perdón que recibimos debemos darlo a otros.

“Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos. Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.” Lucas 6:35-36

Algo que me llamó la atención en estos versículos es que Jesús alienta a que demos de lo que hemos recibido de Dios, dice que Él es benigno y misericordioso con los ingratos y malos; es decir que tiene compasión porque conoce que sus corazones necesitan de Su amor para ser transformados.

Por ello, por más difícil que sea es nuestra labor perdonar a quienes nos han pagado mal o realizado algún daño, ya que con ello estamos entregando la causa a Dios para que Él mismo se encargue. Pero si no lo hacemos estamos sobrepasando la autoridad de nuestro Creador y dejando de lado Su voluntad.

Aunque no sea sencillo perdonar debemos esforzarnos para hacerlo, porque si Él perdona nuestras maldades ¿por qué nosotros no?

“…de gracia recibisteis, dad de gracia.” Mateo 10:8

 

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Sin egoísmo

Recientemente escuché una prédica en la que se hacía énfasis en la naturaleza egoísta del ser humano. Es verdad que muchas veces, por enfocarnos únicamente en nuestro bienestar dejamos de lado a Dios, creemos que debemos tener o alcanzar todo lo que nos propongamos y hasta renegamos cuando no obtenemos la respuesta que esperamos de Su parte. Todo esto porque queremos ver satisfechas nuestras necesidades, sin considerar si lo que queremos es realmente bueno para nosotros.

La enseñanza que nos dejó Jesucristo es diferente, dijo a sus discípulos que para seguirlo, deberían negarse a sí mismos.

“Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.”

Lucas 9:23 (RVR1960)

Es más, en otra traducción se lee de la siguiente manera: “Si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, tiene que abandonar su manera egoísta de vivir, tomar su cruz cada día y seguirme.” (NTV)

Solemos entorpecer el obrar de Dios en nuestras vidas cuando actuamos de forma egoísta, ya que ponemos nuestra mirada en las cosas temporales y materiales. Muchos dirán que es algo duro o difícil de lograr, y en realidad lo es, dejar nuestro yo a un lado y darle ese lugar a Dios requiere esfuerzo y sacrificio; pero no debemos olvidar que si decidimos ser obedientes al Señor, recibiremos Su ayuda para lograrlo.

Tal como lo expresó el apóstol Pablo, contamos con la gracia de Dios para llegar a ser hombres y mujeres conforme al corazón de Dios.

“Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.”

1 Corintios 15:10 (RVR1960)

Por Cesia Serna



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Corazón dadivoso

Tenemos un Dios misericordioso y poderoso que cubre cada necesidad que tenemos y de hecho, nos da aún más de lo necesario para que también tengamos la oportunidad de brindar ayuda a quienes enfrentan carencias; de esta forma lograremos cumplir el propósito de abundar en toda buena obra.

“Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;” 2 Corintios 9:8 (RVR1960).

En el libro de Proverbios, encontramos una comparación entre quienes tienen un corazón dadivoso y quienes tienen un mal proceder.

“Hay quienes reparten, y les es añadido más; Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza. 25 El alma generosa será prosperada; Y el que saciare, él también será saciado.” Proverbios 11:24-25 (RVR1960).

A la luz de este pasaje analicemos si nuestro proceder hasta el momento ha sido bueno, ¿hemos obrado con justicia en nuestros negocios? Cuando alguien necesitó nuestra ayuda, ¿se la brindamos?

Parte de nuestra responsabilidad como seguidores de Cristo es extender nuestra mano al caído y necesitado, tal como lo hizo Jesús con todo aquel que se acercó buscando Su ayuda; no sólo fue recibido sino también fue atendida su necesidad.

Sigamos el ejemplo que el Señor  nos dejó teniendo en cuenta que ciertamente recibiremos gracia y dirección, de parte de suya para lograrlo, además de la promesa de bendición que se observa en el verso 25 de Proverbios 11.

“Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, 21 a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.”  Efesios 3:20-21 (RVR1960).

 

Por Cesia Serna

 

 

 

 

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Dios está en todo…

Dios está en todo… Muchos de ustedes dirán, ¿y ahora es que lo sabes?

Pero me gusta decirlo y repetirlo porque, de veras, a veces nos olvidamos.

Él nos ama tanto, que no importa por lo que estemos pasando está ahí con nosotros y nos da fuerzas cuando sentimos que ya no damos más.

¿A qué viene esto? A que estuve de mudanza. De hecho, aún me quedan cosas en la casa a las que le tengo que buscar lugar. Voy a vender la casa que tenía porque ya resulta demasiado grande para mi y me quiero mudar a un lugar más pequeño.

Ya conseguí el sitio al que me quiero mudar. Hay muchos apartamentos ahí listos, pero para mudarme allí tengo que vender mi casa.

Son muchos cambios, muchas decisiones, muchos cambios y nos podemos sentir sobrecargados. No contraté ninguna compañía para empacar mis cosas. Me dije: “tengo tiempo, me voy a dar tres meses” y lo estuve tomando con calma, pero mañana se cumplen los tres meses. Busqué cajas pequeñas para poderlas manejar sola y si contraté una compañía con un camión para que me llevaran las cosas a un depósito que ahora tengo que pagar…hasta mudarme definitivamente. Y bueno, pensar en que tengo que desempacar cuando me mude.

Pero Dios ha estado ahí. Cuando me he sentido desfallecer, cuando he sentido que no puedo cargar algo, solo clamo a Él y me renueva las fuerzas. Es maravilloso haber podido contar con un ayudante tan extraordinario. Doy gracias cada vez que puedo y este es un homenaje a Su gracia y a Su gentileza, a Su gran poder y Su fidelidad. Practíquenlo. Dios los bendiga.

 

 

 

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¿Quién es más valioso?

En el devocional anterior a este escribí sobre el compromiso genuino que los discípulos tenían con Jesús, a tal grado que daban su vida misma por Él. En esta oportunidad quisiera hacer énfasis en la vida y muerte de Esteban:

Esteban, hombre lleno de la gracia y del poder de Dios, hacía grandes prodigios y señales milagrosas entre el pueblo.” Hechos 6:8 (NVI).

La Biblia nos presenta a Esteban como un hombre de Dios, lleno de su gracia y poder, aquel a quién acudían las personas necesitadas porque realizaba prodigios y milagros; podemos compararlo a la obra que hizo Jesús cuando estaba en la tierra y, de la misma manera, también sufrió una muerte injusta.

 “Al oír esto, rechinando los dientes montaron en cólera contra él. 

Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo y vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios. — ¡Veo el cielo abierto —exclamó—, y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios!

Entonces ellos, gritando a voz en cuello, se taparon los oídos y todos a una se abalanzaron sobre él, lo sacaron a empellones fuera de la ciudad y comenzaron a apedrearlo. Los acusadores le encargaron sus mantos a un joven llamado Saulo.

Mientras lo apedreaban, Esteban oraba. —Señor Jesús —decía—, recibe mi espíritu. Luego cayó de rodillas y gritó: — ¡Señor, no les tomes en cuenta este pecado! Cuando hubo dicho esto, murió.” Hechos 7:54-60 (NVI)

Esteban fue acusado con mentiras por algunos líderes religiosos de ese tiempo, y sin recibir un juicio justo fue apedreado por la multitud. Lo increíble en este triste final es que antes de morir Esteban se mostraba fuerte, incluso al igual que nuestro Señor, pidió que esa transgresión contra él no fuera tomada en cuenta por su padre Dios.

Si bien Jesús estaba rodeado de una multitud de personas, recuerda que solamente tenía doce discípulos; esto debido a que son pocos los que realmente aceptan pagar el precio. Para Esteban su vida no era tan importante como cumplir el propósito del Señor ¿Quién es más importante para ti?

Si te has alejado porque dices: “no me valoran, me miran feo o me han tratado mal, me he traslado de casa y ahora vivo lejos, no es cómodo, etc.” entonces estás considerando tu vida más valiosa que el Señor y si fuera el caso estás desobedeciendo el primer mandamiento. Te animo a empezar de nuevo y decidir ser un discípulo de Cristo.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Ruinas o fortaleza

“Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno” Colosenses 4:6 (RVR 1960).

La buena comunicación es muy importante dentro el matrimonio y que se va desarrollando a través del tiempo. Pero cuando hay una falencia en ella esto puede causar serios problemas en la relación. Es importante que ambos utilicen palabras de afirmación constante y tengan la disposición de escuchar el uno al otro de manera efectiva. El genuino amor se expresa sin importar los defectos del otro y esto brinda seguridad en la pareja, para poder expresar lo que hay en el corazón, sin temor a ser juzgado. Cuando se crea un ambiente de seguridad, se pueden expresar libremente los sueños, las aspiraciones, opiniones y hasta los temores que alguien pudiera tener.

La comunicación en el matrimonio se construye de a dos, con paciencia, amor y hablando pero fundamentalmente escuchando con atención.

Por Neyda Cruz

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Su gracia es más que suficiente…

Es increíble ver a un siervo de Dios que en medio de toda dificultad su mirada siempre estuvo puesta en su creador, porque adondequiera que Pablo iba predicaba el evangelio, y cada vez que lo hacía el reino de las tinieblas corría peligro. Esta situación enfadó a satanás quien, al verse amenazado, envió un espíritu maligno para impedirle que siguiera con su ministerio.

¿Cuál es tu sentir cuando intentas dar lo mejor de ti, hacer lo correcto, ser obediente y aun así las cosas parecen marchar al revés? Sí, es justo como Pablo se sentía, quizá sus fuerzas de a poco se debilitaban y cuando le pidió a Dios que le quitara ese sufrimiento, Él le contestó:

“(…) Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.” 2 Corintios 12:9 (RVR1960)

Quizá hoy te encuentras en un callejón sin salida, en una de esas situaciones donde estás a punto de tirar la toalla, porque por más que hayas puesto todo tu esfuerzo por alcanzar aquello que esperas, no parece ser suficiente.

Lamentablemente, el temor  a volver a fallar en lo mismo invade tu mente  y te preguntas: ¿por qué seguir insistiendo, si sé cuál será el fin? Posiblemente un espíritu de derrota llena tu ser poniendo límites a tus capacidades, pero déjame decirte que aún en situaciones como esas Dios está presente para darte el aliento que tu alma necesita.

No dejes que satanás te impida obtener la victoria, deshazte de todo pensamiento que quiera desanimarte, pelea la batalla de la fe, y al igual que el apóstol Pablo, ¡verás la victoria del Señor!

Tal vez tu corazón afligido te llevó a recurrir a algún amigo o familiar, pero recuerda que la palabra de Dios tiene un poder vivificador, y no sólo recibirás su consejo, también serás confortado y fortalecido.

Porque así como Dios le dijo a Pablo te dice a ti también: “Mi gracia es todo lo que necesitas”. Y… ¿Qué es la gracia? Es un favor inmerecido. ¿No es maravilloso saber que no tenemos que hacer nada para obtener el favor de Dios?  Simplemente recibirlo como un regalo.

Hoy te invito a tomar ese regalo, no importa por lo que hayas tenido que atravesar o la situación en la que actualmente te encuentras, sólo permite que la gracia de Dios te fortalezca y podrás vivir una vida en victoria.

Por Ruth Mamani

 

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¿Paz en la enfermedad?

“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” 2 Corintios 12:9 (RVR 1960).

Hay personas que han perdido el gozo por causa de la enfermedad. Pero más allá del dolor físico, la enfermedad suele traer desesperanza, angustia y ansiedad. Sin embargo, hoy quiero compartirte que en Dios podemos tener esperanza, Él puede devolverte lo que la enfermedad te ha quitado. Para los hijos de Dios es un tiempo en el que se puede experimentar la gracia de Dios, donde su poder se hace presente en la debilidad. Dios puede llenar tu corazón de paz, fortaleza, pero también puede obrar un precioso milagro de sanidad en tu vida. Te animo entonces a que levantes tus ojos a Él y clames con fe, pidiendo la sanidad que hoy necesitas. Los Evangelios relatan múltiples milagros de Jesús, Él es el mismo y sigue sanando en nuestros días.

Por Neyda Cruz

 

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¡Él te ha hecho libre!

“Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.” Deuteronomio 20:2 (RVR1960)

El pueblo de Israel estuvo esclavizado en Egipto por mucho tiempo, hasta que Jehová los liberó y los condujo hasta la tierra prometida; aunque tardaron 40 años a causa de su rebeldía, la promesa fue cumplida y ¡fueron liberados!

Nosotros también podemos estar sometidos a la esclavitud que no es física solamente, sino espiritual, la del pecado. Esta esclavitud no tiene compasión de nadie, aprisiona a todos sin importar edad, sexo o estatus; trae destrucción no sólo al cautivo sino también al entorno, acabando con familias, vidas e incluso la relación con Dios.

En cambio la libertad dada por medio de Jesús, es llena de gracia y misericordia, pues a pesar de que podemos caer, ella no nos desecha, al contrario, nos levanta y nos ayuda a seguir adelante.

Pero debemos tener mucho cuidado de conservarla, no vaya ser que nuevamente nos entreguemos a la esclavitud, como dice Gálatas 5:13 (RVR1960) “Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.” Gálatas 5:13

No des paso a nada que te aleje de Dios, ni seas rebelde ante su guía, sigue sus instrucciones y cumplirás lo que Él tiene para tu vida, planes de bien y no de mal.

¡Él te ha hecho libre!

 

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Si Dios me perdona, ¿por qué debo dejar de pecar?

A menudo escuchamos la frase “Dios perdona todos tus pecados y los olvida”. Esta afirmación es cierta y está basada en la Biblia (Jeremías 31:34). A diferencia de los seres humanos, Dios tiene la capacidad de olvidar lo malo que hemos hecho. Su gracia sobrepasa nuestro entendimiento y su perdón es tan inmenso que no podemos medirlo. Él perdona a quienes confiesan sus pecados y se arrepienten de corazón, pero ¿eso quiere decir que tenemos permiso de seguir pecando?

Hay personas que piensan: “con tal que pida perdón después de pecar, todo estará bien”; sin embargo, no hay ningún pasaje en la Biblia que avale este comportamiento. En el tiempo de Pablo ya habían personas que creían de la misma manera (Romanos 6:1-14). Estaban tan seguros de que la gracia de Jesús es sobreabundante, que pensaban que si pecaban, harían que su gracia incremente aun más. No obstante, él les llamó la atención y señaló tres puntos cruciales:

Cristo te da una nueva vida

Estamos seguros de eso, porque Cristo fue levantado de los muertos y nunca más volverá a morir. La muerte ya no tiene ningún poder sobre él. Cuando él murió, murió una sola vez, a fin de quebrar el poder del pecado; pero ahora que él vive, vive para la gloria de Dios. Así también ustedes deberían considerarse muertos al poder del pecado y vivos para Dios por medio de Cristo Jesús.” Romanos 6:9-11 (NTV)

Al aceptar iniciar una nueva vida con Jesús, nuestra existencia pasada muere y comenzamos una nueva etapa con él. Por lo tanto, los pecados del ayer ya no deberían existir más. Puede resultar difícil decirle no a nuestros deseos, pero a diferencia de antes, no estamos solos y Cristo nos da las fuerzas que necesitamos para rechazar el pecado. Esto quiere decir que si realmente estamos siguiendo sus precepto, nuestros deben disminuir drásticamente en lugar de aumentar.

Los pecados quedaron atrás y no debemos retroceder

No permitan que el pecado controle la manera en que viven; no caigan ante los deseos pecaminosos. No dejen que ninguna parte de su cuerpo se convierta en un instrumento del mal para servir al pecado. En cambio, entréguense completamente a Dios, porque antes estaban muertos pero ahora tienen una vida nueva. Así que usen todo su cuerpo como un instrumento para hacer lo que es correcto para la gloria de Dios.” Romanos 6:12-13 (NTV)

Cometer los mismos pecados por los cuales pedimos perdón es como avanzar diez pasos y retroceder veinte. La madurez espiritual se adquiere cuando uno va hacia adelante. Se puede caer o tropezar en el camino, pero en tanto que uno se sostenga de la mano de Dios, incluso las peores circunstancias se convertirán en bendición. Esa eso es lo que implica ser cristiano.

El pecado tiene consecuencias

“El pecado ya no es más su amo, porque ustedes ya no viven bajo las exigencias de la ley. En cambio, viven en la libertad de la gracia de Dios.” Romanos 6:14 (NTV)

En la actualidad se ha popularizado la creencia que ceder a los deseos y pasiones es un acto de liberación; no obstante, el pecado nos convierte en esclavos y nos ciega de las consecuencias (Para mayor información, leer 3 consecuencias del pecado). Es fácil disfrutar del momento y no pensar en los efectos de nuestras acciones, y una vez que llegan, no nos gusta asumirlas. Por tal motivo la Biblia nos advierte a tener presente a Dios en cada una de nuestras acciones, de modo que podamos vivir sabiamente y sin sentir un vacío en el alma y corazón.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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