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Dios está en todo…

Dios está en todo… Muchos de ustedes dirán, ¿y ahora es que lo sabes?

Pero me gusta decirlo y repetirlo porque, de veras, a veces nos olvidamos.

Él nos ama tanto, que no importa por lo que estemos pasando está ahí con nosotros y nos da fuerzas cuando sentimos que ya no damos más.

¿A qué viene esto? A que estuve de mudanza. De hecho, aún me quedan cosas en la casa a las que le tengo que buscar lugar. Voy a vender la casa que tenía porque ya resulta demasiado grande para mi y me quiero mudar a un lugar más pequeño.

Ya conseguí el sitio al que me quiero mudar. Hay muchos apartamentos ahí listos, pero para mudarme allí tengo que vender mi casa.

Son muchos cambios, muchas decisiones, muchos cambios y nos podemos sentir sobrecargados. No contraté ninguna compañía para empacar mis cosas. Me dije: “tengo tiempo, me voy a dar tres meses” y lo estuve tomando con calma, pero mañana se cumplen los tres meses. Busqué cajas pequeñas para poderlas manejar sola y si contraté una compañía con un camión para que me llevaran las cosas a un depósito que ahora tengo que pagar…hasta mudarme definitivamente. Y bueno, pensar en que tengo que desempacar cuando me mude.

Pero Dios ha estado ahí. Cuando me he sentido desfallecer, cuando he sentido que no puedo cargar algo, solo clamo a Él y me renueva las fuerzas. Es maravilloso haber podido contar con un ayudante tan extraordinario. Doy gracias cada vez que puedo y este es un homenaje a Su gracia y a Su gentileza, a Su gran poder y Su fidelidad. Practíquenlo. Dios los bendiga.

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Quién es más valioso?

En el devocional anterior a este escribí sobre el compromiso genuino que los discípulos tenían con Jesús, a tal grado que daban su vida misma por Él. En esta oportunidad quisiera hacer énfasis en la vida y muerte de Esteban:

Esteban, hombre lleno de la gracia y del poder de Dios, hacía grandes prodigios y señales milagrosas entre el pueblo.” Hechos 6:8 (NVI).

La Biblia nos presenta a Esteban como un hombre de Dios, lleno de su gracia y poder, aquel a quién acudían las personas necesitadas porque realizaba prodigios y milagros; podemos compararlo a la obra que hizo Jesús cuando estaba en la tierra y, de la misma manera, también sufrió una muerte injusta.

 “Al oír esto, rechinando los dientes montaron en cólera contra él. 

Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo y vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios. — ¡Veo el cielo abierto —exclamó—, y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios!

Entonces ellos, gritando a voz en cuello, se taparon los oídos y todos a una se abalanzaron sobre él, lo sacaron a empellones fuera de la ciudad y comenzaron a apedrearlo. Los acusadores le encargaron sus mantos a un joven llamado Saulo.

Mientras lo apedreaban, Esteban oraba. —Señor Jesús —decía—, recibe mi espíritu. Luego cayó de rodillas y gritó: — ¡Señor, no les tomes en cuenta este pecado! Cuando hubo dicho esto, murió.” Hechos 7:54-60 (NVI)

Esteban fue acusado con mentiras por algunos líderes religiosos de ese tiempo, y sin recibir un juicio justo fue apedreado por la multitud. Lo increíble en este triste final es que antes de morir Esteban se mostraba fuerte, incluso al igual que nuestro Señor, pidió que esa transgresión contra él no fuera tomada en cuenta por su padre Dios.

Si bien Jesús estaba rodeado de una multitud de personas, recuerda que solamente tenía doce discípulos; esto debido a que son pocos los que realmente aceptan pagar el precio. Para Esteban su vida no era tan importante como cumplir el propósito del Señor ¿Quién es más importante para ti?

Si te has alejado porque dices: “no me valoran, me miran feo o me han tratado mal, me he traslado de casa y ahora vivo lejos, no es cómodo, etc.” entonces estás considerando tu vida más valiosa que el Señor y si fuera el caso estás desobedeciendo el primer mandamiento. Te animo a empezar de nuevo y decidir ser un discípulo de Cristo.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Ruinas o fortaleza

“Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno” Colosenses 4:6 (RVR 1960).

La buena comunicación es muy importante dentro el matrimonio y que se va desarrollando a través del tiempo. Pero cuando hay una falencia en ella esto puede causar serios problemas en la relación. Es importante que ambos utilicen palabras de afirmación constante y tengan la disposición de escuchar el uno al otro de manera efectiva. El genuino amor se expresa sin importar los defectos del otro y esto brinda seguridad en la pareja, para poder expresar lo que hay en el corazón, sin temor a ser juzgado. Cuando se crea un ambiente de seguridad, se pueden expresar libremente los sueños, las aspiraciones, opiniones y hasta los temores que alguien pudiera tener.

La comunicación en el matrimonio se construye de a dos, con paciencia, amor y hablando pero fundamentalmente escuchando con atención.

Por Neyda Cruz

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Su gracia es más que suficiente…

Es increíble ver a un siervo de Dios que en medio de toda dificultad su mirada siempre estuvo puesta en su creador, porque adondequiera que Pablo iba predicaba el evangelio, y cada vez que lo hacía el reino de las tinieblas corría peligro. Esta situación enfadó a satanás quien, al verse amenazado, envió un espíritu maligno para impedirle que siguiera con su ministerio.

¿Cuál es tu sentir cuando intentas dar lo mejor de ti, hacer lo correcto, ser obediente y aun así las cosas parecen marchar al revés? Sí, es justo como Pablo se sentía, quizá sus fuerzas de a poco se debilitaban y cuando le pidió a Dios que le quitara ese sufrimiento, Él le contestó:

“(…) Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.” 2 Corintios 12:9 (RVR1960)

Quizá hoy te encuentras en un callejón sin salida, en una de esas situaciones donde estás a punto de tirar la toalla, porque por más que hayas puesto todo tu esfuerzo por alcanzar aquello que esperas, no parece ser suficiente.

Lamentablemente, el temor  a volver a fallar en lo mismo invade tu mente  y te preguntas: ¿por qué seguir insistiendo, si sé cuál será el fin? Posiblemente un espíritu de derrota llena tu ser poniendo límites a tus capacidades, pero déjame decirte que aún en situaciones como esas Dios está presente para darte el aliento que tu alma necesita.

No dejes que satanás te impida obtener la victoria, deshazte de todo pensamiento que quiera desanimarte, pelea la batalla de la fe, y al igual que el apóstol Pablo, ¡verás la victoria del Señor!

Tal vez tu corazón afligido te llevó a recurrir a algún amigo o familiar, pero recuerda que la palabra de Dios tiene un poder vivificador, y no sólo recibirás su consejo, también serás confortado y fortalecido.

Porque así como Dios le dijo a Pablo te dice a ti también: “Mi gracia es todo lo que necesitas”. Y… ¿Qué es la gracia? Es un favor inmerecido. ¿No es maravilloso saber que no tenemos que hacer nada para obtener el favor de Dios?  Simplemente recibirlo como un regalo.

Hoy te invito a tomar ese regalo, no importa por lo que hayas tenido que atravesar o la situación en la que actualmente te encuentras, sólo permite que la gracia de Dios te fortalezca y podrás vivir una vida en victoria.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Paz en la enfermedad?

“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” 2 Corintios 12:9 (RVR 1960).

Hay personas que han perdido el gozo por causa de la enfermedad. Pero más allá del dolor físico, la enfermedad suele traer desesperanza, angustia y ansiedad. Sin embargo, hoy quiero compartirte que en Dios podemos tener esperanza, Él puede devolverte lo que la enfermedad te ha quitado. Para los hijos de Dios es un tiempo en el que se puede experimentar la gracia de Dios, donde su poder se hace presente en la debilidad. Dios puede llenar tu corazón de paz, fortaleza, pero también puede obrar un precioso milagro de sanidad en tu vida. Te animo entonces a que levantes tus ojos a Él y clames con fe, pidiendo la sanidad que hoy necesitas. Los Evangelios relatan múltiples milagros de Jesús, Él es el mismo y sigue sanando en nuestros días.

Por Neyda Cruz

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Él te ha hecho libre!

“Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.” Deuteronomio 20:2 (RVR1960)

El pueblo de Israel estuvo esclavizado en Egipto por mucho tiempo, hasta que Jehová los liberó y los condujo hasta la tierra prometida; aunque tardaron 40 años a causa de su rebeldía, la promesa fue cumplida y ¡fueron liberados!

Nosotros también podemos estar sometidos a la esclavitud que no es física solamente, sino espiritual, la del pecado. Esta esclavitud no tiene compasión de nadie, aprisiona a todos sin importar edad, sexo o estatus; trae destrucción no sólo al cautivo sino también al entorno, acabando con familias, vidas e incluso la relación con Dios.

En cambio la libertad dada por medio de Jesús, es llena de gracia y misericordia, pues a pesar de que podemos caer, ella no nos desecha, al contrario, nos levanta y nos ayuda a seguir adelante.

Pero debemos tener mucho cuidado de conservarla, no vaya ser que nuevamente nos entreguemos a la esclavitud, como dice Gálatas 5:13 (RVR1960) “Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.” Gálatas 5:13

No des paso a nada que te aleje de Dios, ni seas rebelde ante su guía, sigue sus instrucciones y cumplirás lo que Él tiene para tu vida, planes de bien y no de mal.

¡Él te ha hecho libre!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Si Dios me perdona, ¿por qué debo dejar de pecar?

A menudo escuchamos la frase “Dios perdona todos tus pecados y los olvida”. Esta afirmación es cierta y está basada en la Biblia (Jeremías 31:34). A diferencia de los seres humanos, Dios tiene la capacidad de olvidar lo malo que hemos hecho. Su gracia sobrepasa nuestro entendimiento y su perdón es tan inmenso que no podemos medirlo. Él perdona a quienes confiesan sus pecados y se arrepienten de corazón, pero ¿eso quiere decir que tenemos permiso de seguir pecando?

Hay personas que piensan: “con tal que pida perdón después de pecar, todo estará bien”; sin embargo, no hay ningún pasaje en la Biblia que avale este comportamiento. En el tiempo de Pablo ya habían personas que creían de la misma manera (Romanos 6:1-14). Estaban tan seguros de que la gracia de Jesús es sobreabundante, que pensaban que si pecaban, harían que su gracia incremente aun más. No obstante, él les llamó la atención y señaló tres puntos cruciales:

Cristo te da una nueva vida

Estamos seguros de eso, porque Cristo fue levantado de los muertos y nunca más volverá a morir. La muerte ya no tiene ningún poder sobre él. Cuando él murió, murió una sola vez, a fin de quebrar el poder del pecado; pero ahora que él vive, vive para la gloria de Dios. Así también ustedes deberían considerarse muertos al poder del pecado y vivos para Dios por medio de Cristo Jesús.” Romanos 6:9-11 (NTV)

Al aceptar iniciar una nueva vida con Jesús, nuestra existencia pasada muere y comenzamos una nueva etapa con él. Por lo tanto, los pecados del ayer ya no deberían existir más. Puede resultar difícil decirle no a nuestros deseos, pero a diferencia de antes, no estamos solos y Cristo nos da las fuerzas que necesitamos para rechazar el pecado. Esto quiere decir que si realmente estamos siguiendo sus precepto, nuestros deben disminuir drásticamente en lugar de aumentar.

Los pecados quedaron atrás y no debemos retroceder

No permitan que el pecado controle la manera en que viven; no caigan ante los deseos pecaminosos. No dejen que ninguna parte de su cuerpo se convierta en un instrumento del mal para servir al pecado. En cambio, entréguense completamente a Dios, porque antes estaban muertos pero ahora tienen una vida nueva. Así que usen todo su cuerpo como un instrumento para hacer lo que es correcto para la gloria de Dios.” Romanos 6:12-13 (NTV)

Cometer los mismos pecados por los cuales pedimos perdón es como avanzar diez pasos y retroceder veinte. La madurez espiritual se adquiere cuando uno va hacia adelante. Se puede caer o tropezar en el camino, pero en tanto que uno se sostenga de la mano de Dios, incluso las peores circunstancias se convertirán en bendición. Esa eso es lo que implica ser cristiano.

El pecado tiene consecuencias

“El pecado ya no es más su amo, porque ustedes ya no viven bajo las exigencias de la ley. En cambio, viven en la libertad de la gracia de Dios.” Romanos 6:14 (NTV)

En la actualidad se ha popularizado la creencia que ceder a los deseos y pasiones es un acto de liberación; no obstante, el pecado nos convierte en esclavos y nos ciega de las consecuencias (Para mayor información, leer 3 consecuencias del pecado). Es fácil disfrutar del momento y no pensar en los efectos de nuestras acciones, y una vez que llegan, no nos gusta asumirlas. Por tal motivo la Biblia nos advierte a tener presente a Dios en cada una de nuestras acciones, de modo que podamos vivir sabiamente y sin sentir un vacío en el alma y corazón.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

No importa tu condición

“Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos.” Hebreos 4:16 (NTV)

A veces creemos que debemos estar bien o sin ningún pecado para acércanos a Dios. Pensamos que por el estado de nuestra vida vamos a ser rechazados o castigados duramente por el Señor.  Y por eso muchas veces preferimos ya no buscar a Dios y seguir con nuestra vida.

Pregunto: ¿Acaso llevamos una camisa a una sastrería cuando está completamente nueva? ¿Alguna vez hemos llevado a lavandería o lavado una camisa que está limpia? Sería ilógico, ¿verdad? Con seguridad el confeccionista no tendría que hacer ningún arreglo en la camisa y no habría mancha ni suciedad alguna que quitar al momento de lavarla.

Pero si llevamos una camisa completamente rota, arrugada, sucia y en mal estado a la sastrería o lavandería habría mucho trabajo que hacer para que vuelva lucir como nueva. Y con seguridad no le importaría a la persona que está a cargo de repararla o lavarla lo mal que se ve la prenda, con tal de arreglarla.

Algo parecido es con nuestro Creador, a Él no le importa nuestra condición, sólo ve el trabajo que tiene que hacer en nosotros para dejarnos como nuevos.

Si has pensado que el Señor no va a escucharte por tu condición o porque no mereces otra oportunidad, déjame decirte que nadie en este mundo es merecedor de la gracia de Dios, todo es un regalo por amor.

Por lo tanto, hoy hay esperanza y oportunidad para ti. Romanos 8:35 (NTV) dice: ¿Acaso hay algo que pueda separarnos del amor de Cristo? ¿Será que Él ya no nos ama si tenemos problemas o aflicciones, si somos perseguidos o pasamos hambre o estamos en la miseria o en peligro o bajo amenaza de muerte?

Ten por seguro que nada jamás podrá  separarte del amor de Dios, sólo tienes que creer y volver a Él.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿En qué camino andas?

 

En la vida escogemos diferentes opciones, diferentes estilos, diferentes vías o caminos.

¿En cuál andas tu?

Hay quienes andan como navegando en un río, dirigiéndose según los lleva la corriente a donde los dirija esa  corriente. Así, muchos se dejan llevar por corrientes que los llevan a malos caminos a decisiones equivocadas y a alejarse de Dios en lugar de acercarse.

Hoy te recuerdo lo que dijo Jesús y lo puedes leer en Juan 14:6 “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie llega al Padre sino por mí”.

En Jesús, Dios y el hombre fuimos unidos. Cuando se habla de que se rompió  el velo del templo, que se rasgó en dos, (Mateo 27:51), lo que significa es, que se abrió el paso para todos los que creamos en Jesús como el único Hijo de Dios; se abrió la comunicación directa con Él. Antes solo el sumo sacerdote podía pasar tras el velo y una sola vez al año. Solo esa vez estaba ante la presencia de Dios.

Jesús es el Nuevo Pacto, y tenemos libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesús. Él abrió el camino directo a Dios.

Entonces, si no andas en Sus caminos, ¿en cuáles andas? ¿En los del mundo? ¿En los que alguien te ha invitado a caminar?

Solo recuerda que el pecado mantiene a la humanidad apartada de la presencia de Dios. Antes se hacia una ofrenda anual y sacrificios innumerables para pagar por los pecados del pueblo. A través de la muerte de Jesús, nos quitaron las barreras entre Dios y el hombre y podemos como dice en Hebreos 4:14-16 aproximarnos a Él, al trono de la gracia, confiadamente.

Las misericordias de Dios son nuevas cada día. Andemos entonces en Su camino y hallemos así Su gracia maravillosa.

Indulto

En 1829 un extraño punto legal tuvo que ser discutido en Filadelfia  cuando un hombre, llamado Jorge Wilson, sentenciado a muerte por robo del correo con asesinato, fue perdonado por el presidente Andrew Jackson. Sin embargo, por alguna extraña razón, Wilson rehusó aceptar la absolución, insistiendo que un indulto no tiene efecto si no es aceptado.

El asunto tuvo que volver al Tribunal Supremo, el cual sentenció de acuerdo con este principio: “El perdón legal depende de la persona implicada. Es difícil suponer que alguien sentenciado a muerte rehúse el indulto, pero si tal es el caso no hay perdón. Jorge Wilson debe ser ahorcado”

Y ahorcado fue, a pesar de haber sido perdonado por el Presidente.

Este ejemplo ilustra claramente la situación que vive mucha gente, que sabiendo que Dios los perdonó y que pueden ser salvos a través de la sangre de su Único Hijo, rechazan este regalo e insisten en ser condenados.

“No hay condenación para todo el que cree en él, pero todo el que no cree en él ya ha sido condenado por no haber creído en el único Hijo de Dios”. Juan 3:18  (NTV)

Lo único que debemos hacer para obtener el perdón de Dios es creer en Él y reconocer nuestra condición de pecadores. No se trata, como muchos creen, de hacer buenas obras, sino de ser lo suficientemente humildes como para reconocer nuestra situación y la necesidad que tenemos de Él.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” Efesios 2: 8,9 (RVR 1960)

La salvación está al alcance de todos y es gratuita; sin embargo, no todos están dispuestos a aceptarla por su orgullo, porque quieren alcanzar la salvación por sus propios medios, siendo condenamos irremediablemente por su propia mano.

Sólo un necio rechazaría un perdón tan grande y se condenaría a muerte por su orgullo. No rechaces la oportunidad única de ser salvo.

 

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Inmenso amor

Después que Adán y Eva pecaron, al comer el fruto prohibido, tuvieron miedo y al  ver que Dios los buscaba se escondieron. El Señor sabía con exactitud todo lo que había ocurrido, pero quería que lo confesaran; sin embargo, cada uno echó la culpa al otro sin reconocer su desobediencia. Como resultado fueron echados del Edén pero antes Dios hizo túnicas de pieles y los vistió.

Podríamos esconder de las personas los pecados que cometemos, fingir que somos íntegros pero es vano nuestro esfuerzo porque ante Dios nada está encubierto. “Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.”  Hebreos 4:13 (RVR1960)

El pecado trae consigo emociones negativas que nublan el perdón que Dios nos brinda, pues así como a Adán y Eva los vistió, sacrificando un animal sin culpa para proveer cobertura para ellos, tenemos redención en Jesús a pesar de haber fallado.

La gracia inmerecida que Dios nos da no tiene comparación con nada en esta vida, y debe ser lo que nos motive siempre a volver a Él, a ser sinceros y humildes para buscarlo y confesar todo lo malo, porque tenemos la seguridad de que nos recibirá con amor y limpiará nuestra vida.

Parte de un himno muy conocido dice: “Sublime gracia del Señor que a un infeliz salvó, fui ciego mas hoy veo yo, perdido y Él me halló. Su gracia me enseñó a temer, mis dudas ahuyentó, Oh cuán precioso fue mi ser cuando él me transformó. Ya libre soy, Dios me salvó y mis cadenas ya el rompió y como un río fluye el perdón. Sublime gracia inmenso amor…”

¡Su perdón es la muestra de su inmenso amor por ti!

“Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.” Isaías 1:18 (RVR1960)

 

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No te desanimes cuando no hay una respuesta

“Entonces Jesús le dijo: ¡Mujer, tú sí que tienes confianza en Dios! Lo que me has pedido se hará. Y en ese mismo instante su hija quedó sana.” Mateo 15:28 (TLA)
La Biblia relata la fe de una mujer gentil, quien sufría porque su hija era atormentada por un demonio y se encontraba desesperada. Ella se acercó a Jesús y le rogó diciendo: “¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros.” Mateo 15:22-23.
¿Cómo te sentirías si fueses la mujer del relato y recibes por respuesta el silencio del Señor? ¿Cuál sería tu reacción si le rogaras a Dios por ayuda y Él no te respondiera?
Esta mujer, muy consciente de su condición y a pesar de que no recibió una respuesta inmediata de Jesús, volvió a insistir por su ayuda. “La mujer se acercó y, arrodillándose delante de él, le suplicó: ¡Señor, ayúdame! Él le respondió: No está bien quitarles el pan a los hijos y echárselo a los perros. Sí, Señor; pero hasta los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”. Mateo 15:25-27 (NVI)
¿Te imaginas recibir una respuesta de esa manera del Señor? Lo que sucede es que esta mujer era consciente de que no era merecedora del favor de Jesús, porque no era parte del pueblo de Dios, por eso el Señor le dice: “No está bien quitarles el pan a los hijos y echárselo a los perros.”
Pero la mujer nunca perdió la esperanza de recibir la ayuda de Jesús y sabía que la gracia de Dios era grande. Alguien que conoce a Jesús de verdad, nunca dejará de insistir. Porque sabe que nunca nadie ha orado en vano y que Dios siempre responde.
Al final del relato Jesús le concede a esta persona exactamente lo que pidió y le dijo: “Mujer, tienes mucha fe. Por eso haré lo que quieres que haga. Y en ese momento la hija de la mujer fue sanada.” Mateo 15:28.
Si has estado orando por una petición y aún no has recibido una respuesta, acércate a Dios una vez más y no dejes que las circunstancias o su silencio te hagan dudar de su gracia. Recuerda que el Señor ama que lo busquemos con fe y que Él es galardonador de aquellos que siempre están doblando rodillas.
“Cuando se la pidan, asegúrense de que su fe sea solamente en Dios, y no duden, porque una persona que duda tiene la lealtad dividida y es tan inestable como una ola del mar que el viento arrastra y empuja de un lado a otro.” Santiago 1:6(NTV)

 

 

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