hábito Archives | CVCLAVOZ

All posts in “hábito”

Resistir las pruebas 1

Resistir las pruebas

“No se duerman; oren para que puedan resistir la prueba que se acerca. Ustedes están dispuestos a hacer lo bueno, pero no pueden hacerlo con sus propias fuerzas.»” Mateo 26:41 (TLA).

Así como tenemos necesidades físicas en nuestra vida, tales como de alimento, la salud o el descanso, también tenemos necesidades de carácter espiritual, las cuales no debemos descuidar. Entre estas, es importante llevar una vida de oración.

Pero no significa que orar sea algo fácil, pues el agotamiento físico, el desánimo, los afanes incluso el pecado, pueden convertirse en obstáculos para tener una comunión plena con Dios. Sin embargo una decisión firme de buscar al Señor constantemente en oración nos ayudará a vencer las pruebas y las tentaciones diarias que podamos enfrentar.

Por lo cual, crear el hábito de orar a diario, es realmente beneficioso para nuestra vida espiritual.

¿Estás enfrentando tus dificultades con una vida diaria de oración?

Por Giovana Aleman

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Será solo un juego? 2

¿Será solo un juego?

“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,” Efesios 4:22 (RVR1960).

Existen muchas actividades que este mundo ofrece, distracciones placenteras que cuando se vuelven un hábito, terminan atrapando a la persona, afectando no solo su vida sino también a su familia. Como en el caso de las apuestas, juegos de azar e incluso los considerados inocentes videojuegos.

No permitas que estas distracciones tomen el control de tu vida, y si ya caíste en sus garras, no pierdas la esperanza, recurre a Dios, Él puede hacerte libre. Si no sabes como empezar, escríbenos, queremos ayudarte.

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Rompe el círculo vicioso! 3

¡Rompe el círculo vicioso!

Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. 2 Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? 3 Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. Juan 9:1-3 (RVR)
Cuando alguien se encuentra atrapado en un hábito destructivo, solemos decir: “Lo lleva en la sangre” ¿Cuán cierto puede ser esto? Si, por ejemplo, en tu familia hay algún caso de alcoholismo ¿quiere decir que en tus genes tienes la adicción? Si así fuera, significa que podrías correr un mayor riesgo si tomas una copa de cerveza ¿No es así? Pero la respuesta de Jesús ante una pregunta similar de sus discípulos fue la siguiente: “…para que las obras de Dios se manifiesten en él.” Fue una gran oportunidad para que Dios demostrara su amor y su gracia liberando a este hombre.
Si por formar parte de una familia que tiene miembros adictos al alcohol o a las drogas sientes el temor de ser como ellos, no te aflijas, porque por la gracia de Dios ¡puedes romper ese círculo vicioso! Recuerda que su poder es mayor que cualquier vicio, no hay problema que Él que no pueda resolver.
Quizás tus padres tuvieron que ver en lo que hoy estas atravesando o simplemente fuiste tú quien tomó malas decisiones en la vida, pero ante todo ello Jesús puede liberarte, renovarte por completo y darte una nueva vida. Él no culpó a este hombre ni a sus padres, precisamente porque su misión no es ésa, Él vino a transformar vidas y tú no serás la excepción.
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” 2 Corintios 5:17 (RVR1960).
La pregunta es: ¿Qué tienes que quitar de tu vida para poder ver lo que Dios quiere que veas y hacer lo que Él quiere que hagas? Ya sea un vicio destructivo, una relación perjudicial o una mala actitud, déjame decirte que tienes dos opciones: vivir con ello y tratar de adaptarte o creer en Dios para ser liberado ¿Cuál es tu decisión?
David escribió en el Salmo 119:9
“¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar Tu palabra”.
Entonces el secreto de llevar una vida cristiana en victoria está en empapar tu mente de las Escrituras para que toda suciedad salga de ti y seas transformado.
¿Cuán dispuesto estás a meditar en su palabra?

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Mañana lo haré 4

Mañana lo haré

Cecilia es una mujer que tiene por profesión el diseño y confección de prendas de vestir, volviéndose popular por los hermosos vestidos que realiza, por lo cual, diferentes mujeres la buscan. Sin embargo, a pesar de su fama ha perdido bastantes clientes por no cumplir sus compromisos, lamentablemente tiende a “postergar el trabajo” para el último momento.

Lo que hace Cecilia, se llama “procrastinación”, es la acción o el hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras más irrelevantes o agradables. Se puede interpretar con esta frase: “dejar para mañana lo que se debe hacer hoy”.

Por este mal hábito se pierden valiosas oportunidades. Por ejemplo: imagina que se está acercando un evento especial, por tanto, precisas un hermoso vestido o un traje ¿estarías seguro de ser el cliente de Cecilia? A pesar de los diseños maravillosos que realiza sería un riesgo solicitar su trabajo, debido a que podría retrasarse.

Generalmente este problema se presenta en la adolescencia pero, también en un menor porcentaje, en personas jóvenes y adultas. La realidad es que no hemos aprendido a manejar el tiempo. Esta actitud refleja nuestra inmadurez, y se puede observar no solamente en las responsabilidades que asumimos, sino en la entrega que tenemos al Señor.

!!Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.” Santiago 4:13-14 (RVR 1960)

Muchas personas dicen: “mañana me acercaré a Dios, hoy debo disfrutar mi juventud o el tiempo que me queda” Aunque no parezca, este es un pensamiento inmaduro, porque nadie sabe cuándo será su final. La vida es corta, como la neblina que aparece por poco tiempo y luego desaparece; por tanto, quizá el día de mañana no tengas la oportunidad de entregarte al Señor para que cuide de ti.

En esta oportunidad te animo a ser responsable con tus compromisos, es decir, decide asumir primeramente tus responsabilidades, coloca prioridades en tu vida y que las personas vean en ti una persona en quien confiar. Por otro lado, si aún no has entregado tu vida a Cristo, recuerda que el tiempo es corto y Dios tiene una labor para ti, no la dejes para mañana.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

De malo a bueno 5

De malo a bueno

Los hábitos son conductas repetidas regularmente y se adquieren, nadie nace con ellos. Cada persona suele moldear continuamente su forma de ser y de actuar de acuerdo a las influencias que recibe de su entorno.

Entre los hábitos que se suelen ir adquiriendo están los buenos y los malos, estos  últimos suelen ser piedra de tropiezo en diferentes circunstancias, no sólo para uno mismo sino para los demás. Por ejemplo, las personas que no cepillan sus dientes después de las comidas son más propensas a sufrir de caries, o las que dejan las tareas para último momento suelen ser las que viven con más estrés y no solamente en sus trabajos sino también con sus familias.

Lo bueno es que los hábitos malos pueden cambiarse con un poco de empeño y constancia. Para esto necesitamos auto disciplina, y si crees que no lo puedes lograr, ten presente esta palabra: “…no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” 2 Timoteo 1:7 No hay excusa para quedarse derrotado sin antes luchar; aunque muchas veces no tendremos el aliento o el apoyo de los demás tenemos un Dios poderoso que se interesa en nuestra vida y que está siempre para ayudarnos a ser mejores cada día.

Estos son algunos consejos que encontramos en la Biblia para vencer los malos hábitos:

     – El sueño es bueno porque te ayuda a descansar y a recuperar las fuerzas, pero no duermas más de lo que necesites, “Si te encanta dormir terminarás en la pobreza. ¡Mantén los ojos abiertos y tendrás comida en abundancia!” Proverbios 20:13 (NTV)

     – La flojera es enemiga del progreso: “Los perezosos ambicionan mucho y obtienen poco, pero los que trabajan con esmero prosperarán.” Proverbios 13:4 (NTV)

     – No dejes de lado las advertencias, pues te hacen sabio “El sabio teme y se aparta del mal; Mas el insensato se muestra insolente y confiado.” Proverbios 14:16 (RVR1960)

     – Dios quiere lo mejor para ti, siempre busca su consejo “Confía en el Señor con todo tu corazón; no dependas de tu propio entendimiento. Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar.” Proverbios 3:5-6 (NTV)

Te animo a que busques la respuesta que necesitas para  las luchas que enfrentas en la Biblia. Para superar alguna mala costumbre necesitarás esmero pero tendrás la dicha de ser la persona que Dios desea que seas.

¡Empieza hoy para ver resultados mañana!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Litigios del cambio 6

Litigios del cambio

A nadie se le pone el pelo naranja o deja de gustarle la pizza al momento de experimentar la conversión; asimismo los hábitos, las formas y las costumbres no cambian instantáneamente. Sé que esto choca inmediatamente con el registro que han dejado muchas personas que dicen cosas como, “Pero yo dejé inmediatamente tal vicio aunque había tratado por años de dejarlo” con el fin de argumentar la prueba del cambio.
Para empezar debo decir que conozco a personas – más de las que imaginan – que han vivido la misma experiencia sin haber hecho ninguna profesión de fe. Hace unos días escuché a un señor contar en una reunión social que hizo una decisión similar al salir del banco hace una cantidad importante de años y puedo asegurarles que se encuentra bastante lejos de perfil que se supone tiene un dedicado miembro de una comunidad de creyentes. Eso por un lado.
Por otro, hay otra gran cantidad de personas que habiendo dado cuenta de ese instantáneo cambio, al cabo de algún tiempo se encontraron de nuevo en los mismos rumbos de antes. Podrá argumentarse que no había experimentado nada genuino pero no se puede negar que esta información es completamente legítima para lo que queremos decir aquí.
Finalmente, las transformaciones genuinas no tienen necesariamente que ver con cuestiones externas (digamos, dejar éste o aquel hábito, cambiar de forma de vestir o hablar, dejar de asistir a ciertos lugares), sino con conductas más profundas. Nos referimos a un tránsito comprobable y persistente desde – por citar algunas cosas – el robo, el crimen, la calumnia, la mentira, la envidia, el chisme, la discriminación y el desprecio hacia la diferencia, el maltrato y el abuso hacia la familia o los empleados, a comportamientos completamente contrarios.
Eso no pasa de la noche a la mañana por más que hayamos dejado de fumar o beber instantáneamente al momento de la conversión. Son procesos que requieren diligencia, disciplina, humildad y honestidad (esto último para admitir que hay cosas en las que no hemos mejorado). Y eso, amigas y amigos, toma años. Cito a Jeffrey de León, “¿Me estoy explicando o no me estoy explicando?”
Hace tiempo que me aparté de la costumbre de escribir temas edificantes; hay más que suficiente cantidad de dignas personas que se ocupan de ello. Sólo lo hago en atención al requerimiento de mi buen amigo Angel Galeano para conversarlo un jueves en su programa. O un miércoles…
Nobleza obliga.

Orden 7

Orden

Suele pasar que tenemos en nuestra casa alguna habitación desordenada y aunque solo fuera una de ellas, esto crea un mal aspecto a todo el hogar.  Si llegara una visita inesperada nos sentiríamos incómodos de que viera nuestro desorden y hasta reaccionaríamos con vergüenza por no haber sido mas diligentes en la tarea de poner orden en nuestra casa.

Quizás nuestra instintiva reacción, sea cerrar la puerta para que nadie vea esa habitación con tanto desorden, pero íntimamente sabemos que esto no resuelve el problema, solo lo posterga para mas adelante.

Cuando no mantenemos en orden algún área de nuestra vida, esto llega a afectarnos en todo nuestro ser. Por ejemplo cuando nos excedemos con el trabajo, llegamos a un punto de estrés que afecta nuestras relaciones interpersonales. O Por el contrario, si descuidamos el trabajo podemos ser despedidos, afectando de tal manera nuestra familia.

En el momento que recibimos a Jesús como nuestro salvador, y le entregamos las llaves de nuestro corazón, Él comienza a poner orden en todas las áreas de nuestra vida.

Sin embargo y curiosamente, muchas veces levantamos una barrera, que impide la ayuda de Dios. Ya sea por vergüenza o porque creemos que no necesitamos de su ayuda, simplemente cerramos la puerta y el desorden interno continúa.

El Señor sabe perfectamente traer orden a nuestra vida, conoce cada habitación de nuestro ser, solo necesita que abramos esa puerta y le permitamos hacer su obra.

“He aquí yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta entraré a el” Apocalipsis 3:20

Puede que no puedas superar alguna adicción o tengas un mal hábito que te está perjudicando, o posiblemente aún no ves los frutos de tu esfuerzo. ¿Será que todavía existe alguna habitación en tu corazón a la cual Dios no tiene acceso? ¿Le has entregado todas las áreas de tu vida para que Él pueda traer orden?

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.” Salmos 139:23-24

Comienza este año buscando el orden de Dios en tu vida, permite que Él sane esa vieja herida, busca ayuda con esa constante debilidad, déjalo que pueda transformarte completamente. De tal manera será un año nuevo, con un corazón renovado.

Despójate de prejuicios, de cualquier vergüenza y dale las llaves a Dios.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Send this to a friend