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Él lo hará otra vez 1

Él lo hará otra vez

“Delante de sus discípulos, Jesús hizo muchas otras cosas que no están escritas en este libro. Pero las cosas que aquí se dicen se escribieron para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que así, por medio de su poder reciban la vida eterna.” Juan 20:30-31 (TLA)

Quizá todo este tiempo has visto cómo Dios ha actuado en la vida de otros, pero cuando te miras a ti mismo pareciera que Él hubiera pasado por alto tu necesidad y te preguntas: ¿Qué sucedió? ¿En qué fallé? Hasta te cuesta creer que Él puede hacer contigo uno de esos milagros que narra la Biblia ¿Alguna vez te pasó?

Pues tengo buenas noticias para ti, porque el mismo Dios que abrió el mar rojo para que su pueblo pasara en seco, Aquél que multiplicó los cinco panes y dos peces para alimentar una multitud, quiere llenarte con su amor, sanarte, proveerte y darte esa seguridad que pueda hacer que te levantes en fe, para caminar sobre las aguas sin temor a hundirte.

Si deseas experimentar su poder sobre tu vida, te invito a confiar en lo que el Dios de maravillas que narra la Biblia puede hacer contigo otra vez.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El fundamento de la fe 2

El fundamento de la fe

Se suele escuchar y se repite en los medios cristianos que la base de nuestra fe es la resurrección de Cristo. Por cierto es una noble declaración pero si uno la examina más profundamente revela algunas cosas que conviene mencionar.

No es raro que se confunda ser con hacer. O personas con acciones. Es pertinente precisar esto porque de otro modo uno puede estar repitiendo ideas que ha aprendido sin cotejarlas con la verdad.

La resurrección de Cristo es una acción, un hecho sin duda portentoso con consecuencias inmensas que, según mi parecer, van mucho más allá de etiquetar al creyente para el cielo. Pero sigue siendo un hecho. En este caso, un hecho realizado por Dios.

La fe en la resurrección es importante como anota Pablo. Pero lo fundamental es el autor de esa resurrección. Así que la pregunta que corresponde hacer es: ¿No es el autor del hecho más grande o significativo que la acción que ha realizado? A eso me refiero cuando digo que no se debe confundir ser con hacer. Dios, su Ser, es el centro de todo.

He estado litigando – para usar un término no muy real pero que suena simpático – con alguna gente cristiana sobre su tendencia a predicar a Dios como solucionador  de problemas, como resolvedor de dramas, como analgésico cósmico para los dolores de la vida, como la panacea que te allanará el camino a la felicidad.

Nótese cómo el mensaje se ha ido trasladando desde el ser de Dios hacia lo que Dios hace. El problema con eso es que cuando el humo de las palabras se disipa lo que queda a la vista es que la persona humana y sus necesidades son el centro del mensaje y no Dios.

Alguien  podría preguntar por qué esta mirada tan purista. Es purista en verdad. Pero no por un capricho semántico o algo así. Es que si tu necesidad y la mía son lo que fundamentan el mensaje estamos en problemas. Entre otras cosas, porque estaríamos propiciando un evangelio humanista, un evangelio para el yo. Un evangelio bastante postmoderno si se lo mira bien.

Así que el fundamento de nuestra fe no puede ser lo que Dios hace sino lo que Dios es.

En otras palabras, de nuevo, el fundamento de nuestra fe es y siempre tiene que ser Dios.

¡Todo lo que hago, lo hago para Dios! 3

¡Todo lo que hago, lo hago para Dios!

“no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres” Efesios 6:6-7 (RVR1960)

¿Cuál es tu actitud cuando tu jefe está viéndote trabajar y cuál cuando él está ausente?

Muchas veces suele pasar que trabajamos un poco más rápido cuando el jefe entra a nuestra área, o tratamos de dar lo mejor en nuestro servicio cuando vemos que el pastor se acerca a nosotros, pero nos tomamos las cosas con mucho más calma cuando ellos están ausentes. ¿Crees que esta es una actitud correcta?

Pablo estaba consciente de la naturaleza humana, y su debilidad, por ello en contadas oportunidades lo menciona en sus cartas, haciendo referencia a lo importante que es hacer todo como para el Señor y no para los hombres.

Si hasta hoy has estado actuando de tal forma que sólo el ver a tus superiores te sientes inspirado a dar lo mejor de ti, es momento de recordar para quién lo haces.

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Hacedores 4

Hacedores

Cierta mujer fue a escuchar un sermón en el cual el ministro condenó el uso de medidas inexactas. La mujer se conmovió en gran manera por el discurso.

Al día siguiente, cuando el pastor la visitó le preguntó qué recordaba de su sermón. La mujer se disculpó diciendo que tenía muy mala memoria y por esto había olvidado casi todo lo que escuchó.

    – Pero una cosa – dijo- he recordado, que al llegar a casa quemé la medida de madera de mi tienda.

Existe gente con una maravillosa memoria, capaces de memorizar muchísimos versículos y existen otras personas a las que les cuesta retener la información. Sin embargo, si el primer grupo no es capaz de poner en acción todo lo que sabe, será en vano memorizar la Biblia entera.

Santiago 1:22 dice: “No solo escuchen la palabra de Dios; tienen que ponerla en práctica. De lo contrario, solamente se engañan a sí mismos” (NTV) Lo importante es poner en práctica la Palabra de Dios y no solamente conocerla en teoría.

Ya sea que tengas una memoria prodigiosa o no, busca siempre la enseñanza que cada pasaje tiene para tu vida. No repitas versículos ni los leas sin meditar en ellos. Pídele a Dios que te muestre cómo aplicarlos en tu vida.

Si fuiste bendecido con una buena memoria, sigue aprendiendo y memorizando versículos pero no olvides que lo más importante es llevarlos a la práctica, que te ayuden a cambiar las cosas que están mal y ser la persona que Dios quiere que seas.

Si tu memoria no es buena, pídele a Dios que te ayude a vivir sabiamente, aplicando su Palabra, que aunque no seas capaz de repetir al pie de la letra los  versículos, la gente pueda ver que vives de acuerdo a ellos.

Recuerda que lo importante es que seamos hacedores de la Palabra de Dios y no tan solo oidores.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué piensa Dios de ti? 5

¿Qué piensa Dios de ti?

Poner etiquetas a las personas no es complicado. Nuestros ojos ven, nuestra mente lo cree así y nuestros labios lo anuncian; pero no nos damos cuenta del error que cometemos al hacer esto, porque al etiquetar a alguien limitamos las posibilidades de lo que podría llegar a ser.

¿Cuántas veces hemos cometido este error? Quizá innumerables.

Recuerdo que hace un tiempo atrás, pasábamos junto a un grupo de amigos por una zona de restaurantes y por el hambre que teníamos nos detuvimos frente a uno de ellos que nos convenció porque sus platillos se veían apetecibles y, en segundo lugar, por el espacio. Viéndolo casi vacío pensamos que nos servirían rápido y así fue. Cuando vimos los platos sobre la mesa, nuestras expectativas aumentaron, pero cuando probamos la comida no quisimos volver más al lugar y entonces comprendimos la razón por la que estaba vacío. Tal vez pusimos mal nuestra etiqueta, y aunque parece gracioso es eso lo que sucede cuando a simple vista juzgamos lo que nuestros ojos ven. Muchas veces podemos decir que es lo mejor por lo hermoso o delicioso que se ve, pero en realidad no es así, o por su apariencia podríamos pensar que no vale la pena comprarlo cuando en realidad es un excelente elemento.

Cuando etiquetas a alguien te quedas con lo que crees que conoces de esa persona y das por hecho algo que tal vez no es cierto, sin darle la oportunidad de demostrar lo contrario o lo que en verdad es.

Por ejemplo si etiquetas a alguien, de ser “mentiroso”, le atribuyes un defecto que quizá no tenga, pero porque alguien se lo dijo en más de una oportunidad,  esta persona no sólo llega a creer que es así sino también actúa de esa forma.

Y lo mismo sucede con las etiquetas que te han puesto a ti. Aunque no lo creas, lo que la gente te dice influye en tu manera de actuar y de ser; pero de ti depende el creer o no las etiquetas que otros te ponen. Por ejemplo, si te han dicho que eres muy responsable, de ti depende el serlo o no.

Te has preguntado alguna vez ¿Qué hechos te han llevado a poner etiquetas a las personas? y ¿Cómo te sientes cuando alguien te las pone conociendo sólo una parte de ti?

No hagas lo que no te gustaría que hagan contigo. Deja de poner etiquetas a las personas, dales la oportunidad de demostrar quiénes son; quizá les cueste empezar una conversación, pero cuando empieces a tratar con ellos podrían convertirse en tus mejores amigos.

Si es a ti a quien le han puesto etiquetas, no creas todo lo que digan de ti.  Porque lo que de verdad importa es lo que Dios piensa de ti.

 “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.”  Jeremías 29:11 (RVR1960)

Por Ruth Mamani

 

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El fruto de la obediencia 6

El fruto de la obediencia

“Vayas donde vayas y en todo lo que hagas, serás bendito.” Deuteronomio 28:6 (NTV).

¿A quién no le gustaría que todo cuanto hiciere le salga bien y donde vaya sea un éxito, verdad? Tal vez muchos nos esforzarnos por hacer lo mejor que está en nuestras posibilidades para alcanzar el éxito, pero en realidad no sólo se trata de esfuerzo sino también de obediencia. ¿Quieres ser exitoso? Obedece la palabra de Dios, porque las más grandes bendiciones vienen por el cumplimiento a ella.

Por Ruth Mamani

 

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La palabra en la mira 7

La palabra en la mira

En literatura se suele decir que “el estilo es la persona.” Esto es, que lo escrito revela en cierto modo el ser de la persona que escribe. Extendamos esa afirmación a lo que una persona habla. Estoy pensando respecto de la percepción de la audiencia. ¿Puede el público, al reflexionar en lo que lee o escucha, tener una imagen más o menos cierta del hablante? Esperaríamos que sí.
Con el tiempo y la experiencia, sin embargo, se aprende que puede haber una gran distancia entre discurso y acción. Es posible que quien escribe o habla se comporte en la práctica de una manera que no se condice con sus palabras. Esto se ve frecuentemente en política, religión y otras actividades cuyo objetivo es influir sobre una audiencia dada. Un joven estudiante de periodismo me confrontó hace muchos años con esta cuestión: “Hay cosas, decía – no recuerdo las palabras exactas –, que son correctas o verdaderas más allá de la conducta personal de quien las pronuncia. Su comportamiento es una cuestión privada”. Por aquel tiempo yo postulaba fervientemente la consistencia entre decir y hacer. Lo sostengo aún, pero de una forma diferente.
Hay muchas cosas que son como se dice que son. Por ejemplo, los dirigentes deberían ejercer sus funciones con integridad, generosidad y justicia. Cuando alguien afirma esto, está diciendo algo que es verdadero; ahora, cómo esta persona se conduzca en su vida pública y privada no afecta la consistencia del hecho que afirma. Sí puede eventualmente afectar la fe que la gente ha depositado en ella.
Hubo una época en que defendí algunas cuestiones con encendida pasión. Llegó luego un tiempo en que no pude o no quise vivir de acuerdo con esas cuestiones. Y me pareció que lo más apropiado era no seguir hablando de ellas. Me movía en un ambiente donde alguna gente en mi misma situación resolvía continuar con su discurso. Y me hacía mal ver la frustración, la ira contenida de las personas de su entorno, especialmente quienes operaban bajo su autoridad.
Por ello, preferí ocuparme en adelante de otras cuestiones, como la comunicación, la percepción de la audiencia y la comprensión del tiempo presente. Respecto de las otras cosas, busco resolverlas, si es posible, o bien entenderlas mejor.
Hasta entonces, el silencio es más sólido que el vidrio de los tejados…

(Este artículo ha sido especialmente escrito para la radio cristiana CVCLAVOZ)

¡Dios de maravillas! 8

¡Dios de maravillas!

“Y él contestó: He aquí, yo hago pacto delante de todo tu pueblo; haré maravillas que no han sido hechas en toda la tierra, ni en nación alguna, y verá todo el pueblo en medio del cual estás tú, la obra de Jehová; porque será cosa tremenda la que yo haré contigo.” Éxodo 34:10 (RVR1960)

Dios ha mantenido esa promesa hasta el día de hoy, muchos piensan que el hacer milagros se quedó en el pasado, cuando en realidad nuestra vida misma lo es. Si la situación que atraviesas se ha vuelto desesperante, es momento de abandonarse en las manos del Todopoderoso y creer en su poder.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Instrumento de Dios 9

Instrumento de Dios

Muchos sabemos del llamado del apóstol Pablo, quedó ciego y fue conducido a un pueblo donde estuvo durante 3 días y es aquí cuando aparece Ananías quien fue enviado por Dios para poner las manos en los ojos de Saulo y permitir que recuperara la visión.

¿Quién era Ananías? Hechos 9:10 nos dice que Ananías era un creyente que en su momento fue usado por Dios para realizar una tarea que podría costarle la vida, recordemos que Saulo perseguía y mataba a los creyentes, pero aun así este hombre obedeció y cumplió lo que se le había pedido que hiciera.

“El Señor le dijo:—Ve, porque él es mi instrumento elegido para llevar mi mensaje a los gentiles y a reyes, como también al pueblo de Israel” Hechos 9:15 (NVT)

Es muy poco lo que conocemos de Ananías, pero así como este hombre, todos tenemos la posibilidad de hacer algo para Dios; es decir, que podemos ser ese instrumento útil en sus manos.

¿Dios puede contar contigo para que realices una tarea?

Quizás piensas que no puedes hacer mucho para Dios porque no tienes los recursos necesarios o no tienes la suficiente preparación, pero aun así puedes ser esa herramienta vital en las manos de Dios para lograr su propósito, no te fijes en lo que tienes o lo que eres, solamente mantente disponible para ser usado y cuando la tarea te sea encomendada entonces puedas responder ¡SÍ SEÑOR, LO HARÉ!

Si te mantienes puro, serás un utensilio especial para uso honorable. Tu vida será limpia, y estarás listo para que el Maestro te use en toda buena obra” 2 Timoteo 2:21 (NTV).

Por Judith Quisbert

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Para ser prudente 10

Para ser prudente

Muchas veces actuamos de forma impulsiva y esto es a causa de ser impudentes porque no pensamos en las consecuencias de las decisiones tomadas.

Ser prudente es una virtud que consiste en discernir lo bueno de lo malo cuando tomamos una decisión o actuamos ante una situación.

En nuestros días podemos encontrar libros en los que te dan una serie de pasos para poder ser prudente o personas que te darán consejos para alcanzar la prudencia. Hoy quiero darte a conocer lo que tienes que hacer para poder ser sensato en todo lo que emprendas cada día como persona y creyente.

“Voy a decirles a quién se parece todo el que viene a mí, y oye mis palabras y las pone en práctica:”  Lucas 6:47  (NVI)

Buscar a Dios: Es reconocer que cada día necesitamos de su presencia, esto implica poner nuestra mente y corazón en Él.

Oír la voz de Dios: No sólo se trata de escuchar, sino de poner toda nuestra atención a lo que nos manda en su palabra. Uno tiene que estar dispuesto a obedecer para poder escuchar la voz de Dios.

Poner en práctica lo que el Señor nos manda su palabra: La Biblia tiene instrucciones que debemos cumplir por nuestro propio bien, un hombre prudente es aquel que cumple con lo que el Señor manda en su Palabra.

Dios mismo nos muestra lo que se necesita para ser prudente, cada día proponte en tu corazón buscar, oír y hacer lo que el Señor manda  para que tomes decisiones correctas que estén dentro de su voluntad.

“Los imprudentes son herederos de la necedad; los prudentes se rodean de conocimientos”. Proverbios 14:18 (DHH)

Por Miguel Ángel Veizaga

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La fe por sí sola no es suficiente... 11

La fe por sí sola no es suficiente…

¿Cuál es el ingrediente más importante en la búsqueda del éxito? En otras palabras, cuando uno mira a cualquier historia sobresaliente de alguien que hizo posible lo que todos pensaban que era imposible, ¿qué lo llevo a triunfar donde otros fracasaron? O si tú ves a alguien que simboliza la clase de búsqueda que deseas para ti, ¿qué tiene esa persona que tú no tienes?

“Tienes que comenzar con un sueño”; anhelos, visiones, esperanzas y deseos, algunos de los cuales se relacionaban con tener un hogar, seguridad financiera, una carrera distinta, un trabajo mejor pago, o simplemente un trabajo. Los sueños pueden motivarte e inspirarte más que ninguna otra cosa, si crees que eres capaz de realizarlos, pero si no tomas las medidas necesarias para lograrlos, estos se convierten en espejismos que rondan en tu mente.

Entonces, la fórmula que se le ocurrió a Thomas Edison sobre la manera en que se debe persistir, ¿no consistía en un 10% de inspiración y el 90% de acción? Yo tuve que digerir esta verdad. Si el 10% es soñar – creer que puedes lograrlo sin importar dónde estás ni las condiciones en que te encuentras – ¿significa entonces que el 90% es acción? Como lo reflejó cada escalofriante y explosiva historia sobre persistencia que me cautivó, la acción sola no era la parte crítica, porque puede ser que caminar sin ninguna dirección te lleve a andar en círculos, o no muy lejos. Mi conclusión fue que el ingrediente clave, la única cosa que marca la diferencia entre los que hacen y los que no hacen, es algo muy sencillo y tangible que se llama: un plan. De ahí que, un sueño es sólo un sueño, sin no existe un plan. ¿Y dónde consigues un plan? ¡Tú lo construyes! con Dios de tu lado, en oración y con la guía del Espíritu Santo, dando todo lo que necesitas para cumplir lo que Dios te ha puesto hacer; Dios quiere que sus sueños en ti se cumplan y se lleven a cabo, atravez de la fe en Jesús; ¿de qué le sirve a uno decir que tiene fe si no lo demuestra con sus acciones?  Como pueden ver, la fe por sí sola no es suficiente. A menos que produzca buenas acciones, está muerta y es inútil. Santiago 2:14-17

 

¿Estás muy ocupado? 12

¿Estás muy ocupado?

“Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios.” Marcos 13:14-15

Después de conocer la manera en que los discípulos de Jesús fueron usados para el ministerio, muchos queremos agradar a Dios y ser ese tipo de discípulos arriesgados, que tengan autoridad para sanar enfermedades y echar fuera demonios; nos entusiasma la idea de poder hacer cosas aún mayores. Sin embargo olvidamos que nuestro primer llamado fue a “Estar con Él”.

“Durante el viaje a Jerusalén, Jesús y sus discípulos llegaron a cierta aldea donde una mujer llamada Marta los recibió en su casa. Su hermana María se sentó a los pies del Señor a escuchar sus enseñanzas, pero Marta estaba distraída con los preparativos para la gran cena. Entonces se acercó a Jesús y le dijo:

Maestro, ¿no te parece injusto que mi hermana esté aquí sentada mientras yo hago todo el trabajo? Dile que venga a ayudarme.

El Señor le dijo: Mi apreciada Marta, ¡estás preocupada y tan inquieta con tantas cosas! Hay una sola cosa por la que vale la pena preocuparse. María la ha descubierto, y nadie se la quitará. Lucas 10:38-41(NTV)

Muchos ocupamos el lugar de Marta y estamos tan afanados e inquietos por realizar ciertas actividades en la iglesia, en servir al Señor que olvidamos lo más importante: “Estar con Él”. Debo aclarar que no estaba mal que Marta se haya preocupado por servir, lo malo está cuando ésta actividad ocupa nuestro principal deber que es escuchar a Jesús.

Hace poco escuché una frase que me hizo reflexionar: “No por hacer la obra de Dios vas a dejar de ser la persona de Dios”.  Lo cierto es que cuando la tensión empieza a crecer desmedidamente y nuestro carácter se ve afectado es tiempo de hacer un alto en las diferentes actividades que realizamos. Esos cambios son una alerta para detenernos y revisar nuestro estado espiritual; debemos evaluar si por “hacer” estamos dejando de “ser” la persona que Dios quiere.

 Es bueno que seas trabajador pero ¡Deja de correr, Dios hoy quiere estar contigo!

 
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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