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Cuaderno de notas 1

Cuaderno de notas

Es  como si toda la vida quisiera entrar en mis cuadernos de notas…

No podría decir cuántos he tenido en mi prolongada travesía por la palabra escrita. Mis preferidos son los de tapas negras y hojas amarillas sin líneas.

Una página en blanco es una tentación, la seducción del lenguaje que siempre busca revivir, revivirse.

Puede ser el principio y el fin de una idea, un cuento, un poema, una anécdota. La crónica de una decepción. El asombro de un recuerdo. La inocencia de una imagen que se desdibuja en el tiempo.

Hoy, como tres veces por semana, es necesario contar una historia, mencionar un hecho, describir un sentimiento.

Por ejemplo, digamos…

El día que me gradué del colegio secundario tuve que pedirle a un tío de mi compañero Alejandro que subiera conmigo al estrado para sacarse la foto de la entrega del diploma por la ausencia de mis padres que ese día “no podían faltar a la iglesia”.

Vania no podía creer que nunca me habían celebrado un cumpleaños y como ese día era también el suyo me invitó a su fiesta para soplar las velitas de la torta. Ella cumplía 15 y yo 18.

La mañana de un lunes en la escuela la señorita Ruth me hizo recitar: “¡Ay!, juguemos hijo mío a la reina con el rey. Este verde campo es tuyo, ¿de quién más podría ser?

El minuto atroz cuando mi jefa, la señora Lucy, me anunció crudamente en la oficina: “Llamaron de tu casa para avisar que tu tío Carlos está muerto”. Habíamos quedado con él de juntarnos ese día a la tarde en la esquina del Banco del Estado.

O cuando me casé en la iglesia con siete parejas más al mismo tiempo en una ceremonia que duraba exactamente cuatro minutos y todo terminaba antes de que te dieras cuenta, lo mismo que treinta y dos años después, pero esta vez sin ceremonias ni celebraciones.

“Todo lo que termina, termina mal”, dice don Andrés Calamaro. Tal vez no, pero es difícil recordar algo que haya terminado bonito, sean amistades, negocios, matrimonios, sueños comunes.

Uno sueña con una vida eterna después de ésta, aunque como es un misterio a veces es difícil animarse con la idea.

En fin, son cosas que encuentro en este viejo cuaderno de notas…

Viernes intelectual 2

Viernes intelectual

“El hombre parece no poder vivir sin dar un significado a su vida, y sin un sentido de la historia de la humanidad tampoco puede tener sentido la vida del hombre individual.”

(Juan José Sebreli, El asedio a la modernidad, Editorial Sudamericana)

Hoy no será viernes de poesía. Ensayaremos un artilugio intelectual harto discreto para agitar la paz de la inmensa mayoría y provocar la permanente curiosidad de la inmensa minoría.

No es raro que las librerías llamadas de viejo otorguen la posibilidad de pequeños o grandes hallazgos, raros libros perdidos entre cuadernos de Sudoku y Sopa de Letras, antiquísimas enciclopedias y revistas de bordado.

Así hallé escondido este ejemplar de Sebreli que examina los nuevos caminos que ha adoptado la filosofía y el abandono de los rasgos distintivos de la sociedad occidental desde más o menos la mitad del siglo pasado.

Todo da lo mismo. No estoy ni ahí. Todo vale. Nada tiene sentido. No tiene objeto intentar nada. Todos los caminos conducen a Roma. A nadie le importa. La individualidad es una ilusión. La realidad es un relato. Lo importante es ganar. Más allá del bien y del mal.

Estas y otras ideas dan cuenta de la filosofía reinante. Lo que ayer fue cátedra en La Sorbona, Harvard, Cambridge, Frankfurt o Berkeley hoy es la forma y fondo de la cultura de internet y las redes sociales, la protesta social, la música y el arte, las relaciones humanas o la política.

Sin embargo, es curioso cómo la mayoría de la gente que sigue el flujo intelectual de la época siempre debe reconocer algo de orden, un poco de sentido a lo que hace.

Por más que piensen que todo es absurdo y la realidad es un relato, igual deben cargar la tarjeta del metro, asistir a clases o almorzar con la familia el día domingo.

O no se lanzan al vacío desde un octavo piso para negar la ley de gravedad – a menos que se estén suicidando por cierto.

Este relativismo sólo parece ser práctico para disponer libremente de la propia vida y del cuerpo al mismo tiempo que de la vida y del cuerpo de otras personas. El resto de la realidad se comporta de acuerdo a porfiados y viejos hechos.

El mundo tiene una forma, un diseño y una realidad imposible de desconocer y buena parte de la sanidad mental tiene que ver con alinear la vida a estas orientaciones fundamentales.

El Titanic se hundía, pero él no dejó de predicar 3

El Titanic se hundía, pero él no dejó de predicar

Hemos llegado a otro aniversario desde que se hundió el Titanic. Muchos conocen la historia de este gran barco y cómo dos errores le costaron la vida de muchos pasajeros: el exceso de velocidad y la falta de botes salvavidas. También hay historias compartidas de aquellas víctimas que sobrevivieron. Resulta que una de esas víctimas era la hija de un pastor llamado John Harper. Si no te suena familiar, es porque muy pocos conocen su historia. 

Harper fue invitado a la iglesia Moody en Chicago para predicar a la congregación. Había pastoreado en las iglesias de Glasgow y Londres y era conocido por ser un predicador activo. Como dijo otro pastor local: ≪Era un gran predicador al aire libre y siempre podía captar audiencias grandes y agradecidas… Podía lidiar con [personas que interrumpían.] ≫ Además conocía la Biblia tan bien que le permitió combatir ataques de otros.

Harper viajó en el Titanic con su hermana y su hija de seis años en un viaje a Chicago. Cuando la nave se estrelló contra el iceberg, él tenía un objetivo: salvar las vidas de otros. Según los sobrevivientes, Harper les advirtió que se prepararan para la muerte cuando el barco se hundió. Evangelizó a todos los que pudo para salvar sus vidas eternas, al tiempo que llevó a su hija y su hermana a una balsa salvavidas para que pudieran tener la oportunidad de sobrevivir (y sobrevivieron). Él realmente vivió Mateo 16:25. Hubo dos informes durante el tiempo que Harper estaba en el agua helada. En uno le preguntó a un hombre si era salvo y cuando el hombre dijo que no, gritó: ≪¡Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo!≫ Otro dijo que antes de desaparecer en las aguas, lanzó su chaleco salvavidas a otra persona con las palabras: ≪¡Necesitas esto más que yo!≫ Cuatro años después de la crisis del Titanic, los sobrevivientes se reunieron y uno de ellos fue un hombre que se convirtió debido a John Harper.

Este hombre fue muy audaz y valiente para renunciar a su vida por extraños, siempre que existiera la posibilidad de que fueran salvados. Su historia inspira a quienes lo saben porque esa es nuestra misión aquí en la tierra: salvar las vidas de otros, ya sea que arriesguemos nuestras vidas o no.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

—Mize, D. W. (2012). As Titanic sank, he pleaded, ‘believe in the Lord Jesus’. Recuperado el 3 de abril de 2019, dehttp://www.bpnews.net/37601/as-titanic-sank-he-pleaded-believe-in-the-lord-jesus
—Lutzer, E. W. (2012). John Harper’s Last Convert. Recuperado el 3 de abril de 2019, de https://www.moodymedia.org/articles/sharing-gift-christmas-one-minute-you-die/
Profetas poetas 4

Profetas poetas

Los cristianos, observo, no leen el Antiguo Testamento. Arguyen que con Cristo comenzó una alianza nueva por lo tanto lo viejo quedó atrás.

Esta desatención al texto íntegro, me parece a mí, es subrayada por una educación cristiana que le confiere tanto peso a las cartas de San Pablo en la interpretación de la vida cristiana que parecieran ser más importantes que el todo el resto de la Biblia.

Es un error generalizado en el mundo de los creyentes ignorar la historia. Su mirada obsesiva hacia los “últimos tiempos” les previene de comprender el presente a la luz de los hechos pasados. Esto no sólo respecto de la Biblia sino de su propia historia regional y nacional.

Por éstas y otras razones imposibles de nombrar aquí la mayoría de los creyentes ignora a los profetas bíblicos, desconoce su mensaje y por lo mismo no tienen acceso a la tremenda vigencia de sus palabras.

Los profetas hablaron aproximadamente entre los años 870 y 400 antes de Cristo y prácticamente desaparecieron con la caída de Jerusalén ante las huestes de Nabucodonosor.

Algo notable, objeto de esta reflexión, es que la mayor parte del mensaje de los profetas está escrito en forma de poemas o prosa poética.

Si ya es difícil que los creyentes lean los libros antiguos imaginen si se enteran que además eran poetas. No conozco mucha gente cristiana a la que le agrade la poesía. Así que pensar en ponerlos a estudiar poemas proféticos es una tarea harto difícil me parece.

Me disculparé anticipadamente por la generalización que haré aquí: el llamado mundo occidental cristiano tiene sus raíces en la cultura grecorromana, hija natural del pensamiento de los filósofos griegos. Sus mayores exponentes, especialmente Platón, pensaban que los poetas eran una influencia perniciosa para la sociedad.

Tengo la sospecha que de ahí proviene el poco interés de los cristianos respecto de poetas y poemas. Pero eso es una idea mía, susceptible de corrección por parte de los entendidos.

Lo que hace más complicada la lectura de los poetas/profetas bíblicos es la traducción de sus textos. Si hay algo difícil en el trabajo de los traductores es volcar la poesía al propio idioma.

La poesía es un lenguaje que permite ampliar inmensamente el sentido de las cosas ya que no se limita a la descripción material del mundo.

Además es un arma formidable de lucha y de denuncia. Una diligente lectura de los profetas ilustrará a quienes se acerquen a su mensaje.

(Continuaré estas ideas en un siguiente artículo)

Crepusculario 5

Crepusculario

Quedan en el día algunas grietas aún. Por ahí es posible entrar en busca de un amparo leve. En este mínimo espacio de tiempo disponible se encuentran aún algunas fuerzas para concretar un proyecto pacientemente construido. Queda tiempo quizá para unas palabras finales que den cuenta de cierta madurez adquirida a golpes. Prolífica y persistente, la memoria remite a los días de la ingenuidad y la pasión, aquella época en que las razones y el deber no habían asaltado aún la plaza.

En lo que resta del día se llevan a cabo recurrentes balances y se analizan las cuentas de la vida en el libro del debe y el haber. ¿Se pudo haber hecho aquello que nunca se hizo? ¿Se hizo lo que nunca se debió hacer? Tormentos inútiles porque el pasado es una página sobre la que no se puede volver a escribir. Sólo queda elegir el remordimiento o la paz, el dolor o la esperanza.

Se van reduciendo tranquila y pausadamente las posibilidades. Lo que hasta hace un tiempo era camino abordable devino muro y cerrazón. Los años reclaman inexorablemente los réditos de su inversión. Nos van reduciendo de a poquito el aliento y las ganas. Nos otorgan, tacaños, unos gramos de sabiduría a cambio de la vida que se llevan.

Y sin embargo lo que hasta ayer se pensaba imposible vino a la luz de un modo inesperado. Aprendemos a querer las cosas simples que antes considerábamos vulgares y sin valor: lugares y personas, estados de ánimo y pensamientos, emociones y silencios, soledades y rutinas.

Se convierten en querencias unos sitios en los que nunca antes quisimos estar. Se temperan algunas inclinaciones y otras se resisten. Reflexionar en la suma de los días vividos y la resta de los que quedan por vivir es una matemática inofensiva en tanto sea nada más que un sobrio pasatiempo.

Todo va cambiando. Pero la paradoja es ésta: si uno mira todo desde una cierta altura no hay un cambio esencial. En todos los tiempos y en todas las personas la vida es tal cual. Sólo resta, estoica o militantemente, esperar el inevitable desenlace de la historia.

¿Dónde estás? 6

¿Dónde estás?

Hace poco, una amiga compartió su historia delante de toda la congregación; ella estaba enfrentando tan serios problemas familiares y económicos que llegó a un estado de no querer volver a iglesia y obviamente al Señor. Después de luchar sola por meses, en una campaña recibió palabras de consuelo y paz de parte de Dios y volvió a congregarse.

La pregunta que me hice ese momento fue: ¿Dónde estaba yo? No conocía los problemas que enfrentaba mi amiga, jamás pensé que sufría de este modo; me dolió en el corazón escuchar su historia, pero al mismo tiempo recibí el gozo de saber que el Señor no la abandonó.

De pronto, llegaron a la casa cuatro personas. Llevaban en una camilla a un hombre que nunca había podido caminar. Como había tanta gente, subieron al techo y abrieron un agujero. Por allí bajaron al enfermo en la camilla donde estaba acostado.

Cuando Jesús vio la gran confianza que aquellos hombres tenían en él, le dijo al paralítico: Amigo, te perdono tus pecados.” Marcos 2:3-5 (TLA)

¿Conoces la necesidad que enfrentan las personas que te rodean? Este pasaje muestra la sanidad de un hombre paralítico por la fe de sus amigos, él no podía caminar y seguir a Jesús como mucha gente, pero sus amigos lo llevaron en una camilla e incluso abrieron el techo para que reciba la bendición del Señor.

En este mundo existe mucha gente necesitada, pero sin ir lejos estos pueden ser tus familiares, amigos o alguien que se sienta a tu lado en la iglesia, quienes posiblemente están enfrentado serios conflictos que estás ignorando ¿Conoces los problemas de las personas que te rodean?

“Y nosotros tenemos este mandamiento de Él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.” 1 Juan 4:21 (RVR 1960)

Si amamos a Dios tenemos el deber de “amar a nuestro prójimo” Tener amor es preocuparse, cuidar, proteger, auxiliar, etc.; por tanto, si eres indiferente a las necesidades de los otros no los amas y tampoco amas al Señor.

En esta oportunidad quiero animarte a preocuparte por los demás, en especial en estas fechas, cuando se aproxima navidad y muchos presentan aflicciones; primero pide perdón a Dios por haber sido tan indiferente y segundo, comprométete a conocer la historia de aquellos que te rodean, es posible que en este momento estén a un paso de perder la fe.

¡Esta navidad rescata vidas! Invita a tu casa a los que estarán solos en navidad o llévales una canasta de amor a sus hogares con pan dulce, galletas, refresco u otros productos que necesiten ¡Demuestra el amor con tus acciones!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Dios o el Estado? 7

¿Dios o el Estado?

En la nota anterior propuse, siempre en la forma tan breve que permite el espacio, que el abandono de Dios siempre supone su reemplazo por otra fuente de autoridad y provisión; en los últimos siglos ese rol ha sido asumido por el Estado.

Los voceros del Estado no dicen: “Ahora nosotros somos Dios” pero se comportan tal cual. Y la gente no dice: “Ahora el Estado es nuestro Dios” pero actúan como si fuera. Por eso protestan si hay problemas de trabajo, salud, seguridad, educación, abastecimiento de bienes y servicios. Protestan porque el Estado debe garantizarles tales cosas.

Los creyentes cristianos afirman que la fuente de su seguridad, su paz y su bienestar es Dios; incluso hacen referencia a ciertos nombres asignados al Jehová del Antiguo Testamento: Nissi, Shalom, Jireh, Shammah, Tskidenu, Rapha, que se refieren a las características, dones y bienes que provienen de El, tales como paz, provisión, salud, protección.

Pero a la hora de las realidades los creyentes también parecen absorbidos por la creencia en el Estado-Dios. Y se suman a las protestas, reclaman sus derechos y si las cosas no andan bien buscan como todos un “salvador”, esa persona que repondrá los “principios y los valores perdidos”, que restaurará la nación a sus fuentes originales y que será baluarte de la paz y la seguridad.

No les perturban, al parecer, los costos que puede traer en el mediano y largo un “salvador” de esas características. En la seguridad de que recuperarán sus valores y los beneficios prometidos no pensarán en qué derechos y valores de otras personas serán abolidos y arrasados. Lo importante, piensan ellos, es recuperar “lo nuestro”.

Como mencioné al finalizar la nota anterior la historia nos muestra con meridiana claridad lo que ocurre cuando los cristianos hacen sociedad con el poder. Lo que suelen ganar en derechos y posición lo pierden en libertad, en humildad y en credibilidad. Casi siempre terminan siendo tanto o más arbitrarios que el poder al cual, en alianza con otros, defenestraron.

En realidad la pregunta ¿Dios o el Estado? no es una buena pregunta. Las opciones binarias casi nunca son justas. Tal vez haya que preguntarse de qué manera Dios (a través de sus hijas e hijos) y el Estado pueden operar en acuerdo y colaboración para mejorar, al menos en cantidades decentes, la vida de las personas en este mundo ancho, complejo y ajeno…

La milagrosa tregua navideña 8

La milagrosa tregua navideña

Imagínate que es el año 1914. Eres un soldado que ha estado en combate por varios meses en una zanja con otros que están peleando por tu país. Los últimos meses han sido muy difíciles por todo el fango que se forma cada vez que llueve causando el “pie zanja”, una enfermedad en los pies que a veces se requeria amputaciones. También has tenido que luchar contra con piojos y ratas, los piojos han causado fiebre y mucha picazón, y las ratas han estado comiendo la poca comida que tienes. Ya estás cansado de la guerra y quieres que se termine, especialmente ahora que es el 24 de diciembre. 

De pronto es noche y ves muchas luces encendidas en el lado de tu oponente. Piensas que se están preparando un ataque, así que tu equipo se prepara para defender. Sin embargo, en lugar de fuegos y cañones, escuchas una canción melódica y familiar. Es una canción de navidad. ¿Podría ser? ¡Es! ¡Están cantando Noche de paz! No la están cantando en tu idioma, pero esa canción es inconfundible. Tu equipo se une gradualmente a ellos y te das cuenta de que no puedes resistirte, así que te unes a ellos. De repente, hay un maravilloso coro cantando villancicos en diferentes idiomas. Los alemanes y los ingleses intercambian.

Fue una noche maravillosa y temes el hecho de que esto terminará el día siguiente.

Te quedas dormido.

Ahora es la mañana del 25 de diciembre. ¡Te levantas y observas que hay soldados alemanes desarmados en la “tierra de nadie”! (Este fue un acto muy arriesgado porque podrían haber sido asesinados fácilmente). Y más que eso, ellos te están deseando un Merry Christmas, o Feliz Navidad en inglés, que es tu idioma materno. Tú le devuelves los deseos y también tus aliados. Ahora todos se dan la mano e intercambian regalos de Navidad que recibieron de sus familias y de los líderes de sus países.

Un juego de fútbol empieza y ves a todos compartiendo con personas que deben considerar el enemigo. 

Esa fue la tregua de Navidad en el año 1914. Se produjo un alto el fuego que no era oficial entre los alemanes y los soldados británicos para celebrar la amada festividad que marca una hermosa historia y permite que las personas se unan, independientemente de sus posturas. Esto fue un milagro. Estos hombres estaban en el desenlace de la Primera Guerra Mundial y decidieron dejar de lado sus diferencias y la seriedad de la guerra para celebrar un día que trae felicidad.

Este alto el fuego no se repitió debido a las amenazas que harían los funcionarios, haciendo de esto una ocurrencia única que, como cita el sitio web de History: “sirvió como prueba alentadora, aunque breve, que debajo del brutal choque de armas, la humanidad esencial de los soldados perduró”.

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

*Imagen obtenida de Wikipedia: https://en.wikipedia.org/wiki/Christmas_truce#/media/File:Illustrated_London_News_-_Christmas_Truce_1914.jpg
-Extra Credits. (2017). WW1 Christmas Truce: Silent Night - Extra History - #1 [Vídeo]. Recuperado el 2 de diciembre del 2018, de https://www.youtube.com/watch?v=WUlPNWDvk-c
-History.com Editors. (2018). Christmas Truce of 1914. Recuperado el 2 de diciembre del 2018, de https://www.history.com/topics/world-war-i/christmas-truce-of-1914
Pequeñas grandes cosas 9

Pequeñas grandes cosas

Reencontrarse con los vestigios de la propia vida: la hermana mayor, los nietos, los sobrinos, las hijas. No sólo revivir: también aprender. Darse cuenta. Comprender a la luz del tiempo nuevo las sorprendentes adquisiciones de la experiencia. Entender la pobre arrogancia de los argumentos construidos para explicar lo que uno hizo mal. Enterarse que había sentimientos y recuerdos que se habían diluido de la propia memoria y que eran tan importantes para los otros.

Recordar las instrucciones para preparar pan amasado, charquicán y cazuela de vacuno. Los viajes me enseñaron que esos mismos platos existen prácticamente en todos los países pero tienen otros nombres y variaciones menores. El oficio de preparar comida reduce distancias y recrea sensaciones que parecían olvidadas. Investigar nuevos usos para la albahaca, el comino, el orégano y el romero. Disfrutar el agrado con que las personas celebran esta artesanía de la cocina. Lavar ollas, platos sartenes y cubiertos con la sensación no sólo del deber cumplido sino de los sentimientos revisitados.

Repasar la historia común con las hijas y reconocer antiguas impresiones. Palpar emociones olvidadas y realizar nuevas alianzas. Profundizar en la dura materia del dolor y admitir que la vida al final es como es y no como hubiéramos querido. Resolver los enigmas que propusieron el tiempo y la distancia; como me escribió mi amigo Carlos en un mensaje de texto, “recuperar y resignificar las memorias entre el chantaje y la oportunidad”.

Construir algunos puentes hacia territorios que habían sido vedados. Las costumbres y las fronteras. Rituales desconocidos para la amistad. Formas de celebrar aniversarios y recordaciones. Hallar nuevos significados para viejos ritos y palabras. Entender que en esos otros espacios la gente maneja el dolor y la esperanza con tanto o mejor oficio que nosotros mismos. Reconocer antiguas verdades en diálogos y relatos inesperados.

En fin, recuperar cosas y deshacerse de otras. Afirmar antiguas percepciones y desechar viejas creencias. Lo nuevo se presenta como un universo para explorar. Son esas ganas permanentes de entrar en el mundo de los otros sin prejuicios ni salvaguardas pero que con los años se van reduciendo a fuerza de decepciones y malos tratos. Hay tanto por saber y tan poco tiempo que queda.

Alguien me recordó hace unos días la plegaria de una niña que decía: “Dios, te pido que los malos se vuelvan buenos y que los buenos se vuelvan simpáticos.”

¿Cómo es Jesús? 10

¿Cómo es Jesús?

Pregunta de nuestra audiencia:

«Hola. Quiero saber cómo es Jesús.»

El arte y la cultura popular han hecho que nos formemos una idea de cómo luce Jesús; sin embargo, la imagen que tenemos de su apariencia no es la verdadera.

En realidad, nadie que continúa con vida puede describir cuáles son los rasgos físicos de Jesús pues Él estuvo en la Tierra hace ya miles de años. Tampoco se puede hacer una reconstrucción facial porque su cuerpo estuvo en una tumba por solo tres días. Jesús sí murió, pero resucitó y ascendió al cielo (Marcos 16; Lucas 24; Hechos 1:1-11). Esto quiere decir que no hay un cuerpo de donde se pueda sacar la información genética de Jesús. Además, los evangelios no describen su apariencia física, sino que se concentran en describir sus obras durante sus años de ministerio.

Por otra parte, hay investigadores que han tomado en cuenta los datos históricos para proponer hipótesis de cómo podría ser la apariencia de Jesús. Por ejemplo, basados en los restos óseos de los hombres de la época1, se estima que la estatura promedio para los varones de la época era de 155 centímetros y que el peso promedio era de 49.8 kg. Jesús podría haber tenido esas medidas, pero no es algo que pueda afirmarse con exactitud. Otra investigación sugiere que, debido al linaje judío de Jesús, él pudo haber tenido piel de color olivo, cabello oscuro y ojos marrones.2

Con respecto a la personalidad y carácter de Jesús, la Biblia nos dice que nunca cometió ningún pecado (2 Corintios 5:21; 1 Pedro 2:22), que además era compasivo (Juan 8:11), lleno de gracia y verdad (Juan 1:14), entre otras cualidades más. De lo escrito en los evangelios podemos ver que Jesús es Dios, pero que aún siendo humano no hizo nada malo ni se dejó guiar por sus impulsos. En cambio, entregó su vida para pagar por los pecados de la humanidad y darnos como regalo la salvación.

Para conocer más de Jesús, lo más recomendable es leer la Biblia y conocer de primera mano su historia.

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

1Fillon, M. (2015). The Real Face Of Jesus. Recuperado el 19 de noviembre de 2018, de https://www.popularmechanics.com/science/health/a234/1282186/
2Allen, F. (2018). What did Jesus Christ look like, when was He born and where did He die?. Recuperado el 19 de noviembre de 2018, de https://www.thesun.co.uk/news/5652493/jesus-christ-look-like-birth-death-date-cross/
Una visión 11

Una visión

“… y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra.

Y se sentará cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien los amedrente; porque la boca de Jehová lo ha hablado.

(Miqueas 4:3-4)

De tanto en tanto uno tiene la tentación de pensar que estas palabras no se refieren, como sugieren los editores de la Biblia RVR 1960, a una visión sobre el “reinado universal de Jehová” haciendo referencia al final definitivo de los tiempos, sino a algo más próximo.

Es más que claro que los profetas antiguos no tenían esa mirada escatológica que tenemos hoy, bien a este lado de los hechos de la historia. Para ellos el mundo comenzaba y terminaba en sus fronteras y a lo más podían pensar en las naciones vecinas. Imagínense que ni siquiera tenían idea de otros continentes; para ellos, el mundo era lo conocido y un poco más allá. Yo creo que ni siquiera entendían bien a qué se refería eso de la caída y posterior restauración de Jerusalén, cosa que ocurrió unos 250 años después de Miqueas.

Hablaban en fe pero con una visión terrestre de su mensaje. Martillar las espadas para azadones y las lanzas para hoces sería como decir hoy convertir las armas en maquinaria industrial y agrícola. Sentarse cada uno debajo de su parra y de su higuera sería como decir hoy que cada uno tendría una casita con algo de terreno y en las tardes se sentaría en familia a tomar la once mientras alrededor habría paz, justicia, orden y progreso.

Si uno lee un poco antes en el texto, la idea central es que el pueblo de Dios sería no sólo una luz sino un agente de transformación para un mundo mejor, un ejemplo para las naciones.

Pero hoy ese pueblo de Dios no tiene más interés que en su propio bienestar, en su evangelio personal que lo sane, que lo cuide, que lo bendiga y que finalmente se lo lleve al cielo. Total, “son los últimos tiempos y ocuparse de cosas tan mundanas como el bien social no debe ser otra cosa que influencias de origen socialista en el pensamiento de algunos creyentes carnales.”

No sería, en estricto rigor evangélico, una visión…

¿Quieres que la gente recuerde tu nombre? 12

¿Quieres que la gente recuerde tu nombre?

Muchos queremos hacer historia, ser reconocidos, que recuerden nuestro nombre.

Y vemos a diario que surgen nuevos talentos, nuevos modelos a seguir, si estamos en esa onda. Esa es la onda actualmente. ¿Cuál es la última moda? ¿Cuál es la tendencia actual? ¿Cuál es la palabra de moda? ¿Cuál es el último celular? ¿El que tiene más novedades y alcance? ¿Qué es lo último en tecnología?

Honestamente, todo eso es tan efímero. Todo es pasajero. Hoy es uno y luego otra, hoy es una moda y luego otra. Lo único permanente es Dios. Y hacia Él debe estar dirigida la historia que queremos dejar en esta vida. Yo quiero ser recordada como alguien que siempre señalaba hacia Jesús y todo hacía como para Él.

Ese es el nombre que debemos recordar en todo momento. Jesús es el nombre que debemos querer que la gente recuerde.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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