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¿Tienes una familia unida? 1

¿Tienes una familia unida?

“Ámense los unos a los otros con amor fraternal, respetándose y honrándose mutuamente.” Romanos 12:10 (NVI).

La familia es la base de la sociedad y si dejamos que los problemas y la falta de respeto entren a nuestro hogar, entonces nuestra familia se desmorona y la sociedad se corrompe. Sin embargo, si velamos por el bienestar de cada integrante del hogar inculcando el amor y el respeto, entonces la familia podrá mantenerse unida y fortalecida.

Si sientes que falta la unidad en tu hogar, es importante que puedas aplicar lo que nos dice la palabra Dios: “que nos amemos, no respetemos y nos honremos mutuamente”.

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Estás preparado para el final? 2

¿Estás preparado para el final?

Hay tantas personas interesadas en hablar o yo diría más bien especular acerca del fin de los tiempos.

En la Biblia dice que habrá señales en los cielos, como en Lucas 21:25.

Y han habido muchas señales, eclipses, descubrieron nuevo planeta con sistema solar triple; y cuando se presentan estas cosas, afloran los comentarios al respecto.

Nosotros los cristianos debemos tener presente que Dios profetizó que debemos estar atentos, porque nadie sabe el día ni la hora. Y tenemos que estar preparados.

Esto significa vivir siempre de acuerdo con la voluntad de Dios, y haber recibido a Jesús como Señor y Salvador, para ser salvos; saber que vamos a estar a Su lado cuando llegue el final de nuestras vidas o el final de todo. Por eso nuestro afán, que muchos critican, de hablarles a todos acerca de esa esperanza maravillosa que tenemos en Jesús.

Nosotros tenemos que estar listos para cuando llegue, así como un atleta para una competencia. Considerarnos extranjeros en el mundo, en camino a nuestro verdadero hogar celestial.

También sabemos que para Dios un día es como mil años y mil años como un día (2 Pedro 3:8). Por tanto, dejemos las especulaciones, que sí puede que esté muy cerca, pero al tiempo o la distancia que esté, va a suceder.

¿Estás preparado?

     

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Ninguno se perdió 3

Ninguno se perdió

“Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese.”

Juan 17:12

Un padre responsable siempre estará pendiente de sus hijos, velando por el bienestar de cada uno de ellos. Proveerá para sus necesidades, los ayudará y protegerá de los peligros que puedan enfrentar. Nunca un padre será indiferente o descuidará a sus hijos. Siempre estará ahí para cuando lo necesiten y los ayudará a salir adelante.

Jesús es un claro ejemplo de un padre responsable, nunca descuidó a sus discípulos ni dejó de velar por el bienestar espiritual de ellos. Tampoco los hizo sufrir o los hirió emocionalmente. Siempre estuvo ahí para ayudarlos y corregirlos cuando estaban equivocados. 

Marcos 1:32-35 (NVI) dice:

“Al atardecer, cuando ya se ponía el sol, la gente le llevó a Jesús todos los enfermos y endemoniados, de manera que la población entera se estaba congregando a la puerta. Jesús sanó a muchos que padecían de diversas enfermedades. También expulsó a muchos demonios, pero no los dejaba hablar porque sabían quién era él. Muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la casa y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar.”

Jesús siendo un hombre muy ocupado y con mucho trabajo en el día, jamás dejó de buscar a Dios. Él sabía que necesitaba fortalecerse en su Padre para cuidar de sus discípulos y protegerlos. Nunca se excusó para levantarse de madruga y orar por su familia. Y es que el Señor sabía que era su trabajo velar por aquellos que su Padre le había dado.

Es verdad que muchas veces llegamos del trabajo cansados, exhaustos, sin fuerzas y lo único que queremos hacer es descansar y dormir. Pero eso no debe ser una excusa para no orar por nuestra familia y preocuparnos por su bienestar.

Jamás debes olvidar que tú eres la cabeza de tu hogar, es a ti a quién el Señor le ha encomendado a tu esposa e hijos, eres tú quien debe orar, ser ejemplo y enseñarles la palabra de Dios. Nadie lo va hacer por ti, porque es tu responsabilidad mantener a tu familia unida y en plena comunión con Dios. Si no lo haces, la relación con tu familia se  destruirá.

Mientras estés con ellos en este mundo, cuida a tu familia, ámala, provee para sus necesidades, ayúdalos en sus luchas y encamínalos en el camino de Dios. Y así puedas decir: “Dios mío, a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió.”



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Con los brazos abiertos... 4

Con los brazos abiertos…

“Para ti, la mejor ofrenda es la humildad. Tú, mi Dios, no desprecias a quien con sinceridad se humilla y se arrepiente.”

Salmos 51:17 (TLA)

Es posible que de a poco te hayas ido alejando de todo lo relacionado con Dios, tus oraciones ya no son las mismas, porque ahora te conformas con dar gracias por los alimentos; antes anhelabas enseñar la Palabra de Dios, pero ahora parece que tus ojos se sienten pesados y te cuesta leerla; nunca te perdías una reunión dominical, sin embargo ahora buscas excusas para quedarte en casa o hacer otras actividades. ¿Qué está pasando? ¿Los tiempos cambiaron o fuiste tú quien empezó alejándose de Dios?

Quizá te sientes identificado con estas actitudes, si es así ¿no has considerado regresar a la casa de tu Padre? Porque sin importar el pecado que hayas cometido Jesús quiere perdonarte y hacer de ti un instrumento útil en sus manos. Si decides volver debes saber que no recibirás acusaciones como el enemigo suele hacerlo, sino que los brazos de tu Padre estarán abiertos para darte una nueva oportunidad y hacer una fiesta en tu honor, puesto que su hijo que andaba perdido regresó a su hogar.


Por Ruth Mamani




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¿Qué tienes, dormilón? 5

¿Qué tienes, dormilón?

Un hombre llegó a su casa cansado y se quedó dormido en su habitación. En ese momento ingresaron unos delincuentes a su hogar y se robaron todo lo que encontraron de valor, como: equipos, joyas u objetos costosos, pero él nunca se dio cuenta, solamente despertó cuando no quedaba nada.

A veces podemos estar como este hombre, es decir,  estamos perdiendo cosas importantes como nuestra familia, matrimonio, hijos u otros, mientras nosotros continuamos dormidos sin hacer nada al respecto.

La Biblia nos muestra una historia similar: “Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave. Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno clamaba a su dios; y echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos.

Pero Jonás había bajado al interior de la nave, y se había echado a dormir. Y el patrón de la nave se le acercó y le dijo: ¿Qué tienes, dormilón? Levántate, y clama a tu Dios; quizá él tendrá compasión de nosotros, y no pereceremos.” Jonás 1:4-6 (RVR 1960)

Jonás estaba dormido cuando una terrible tempestad se desató, a tal grado que el encargado del barco lo buscó para despertarlo. Si bien este hecho sucedió por la desobediencia de Jonás, este hubiera sido un evento trágico si él hubiera continuado dormido.

La pregunta que quiero hacerte es: ¿Estás despierto? Muchos eventos negativos suceden porque somos desobedientes a Dios o porque permitimos que el enemigo destruya nuestras vidas ¿Cuál es tu caso? Esperamos que no despiertes cuando no quede nada que rescatar.

Es posible que tu hogar se esté desmoronando, tus hijos estén arruinando sus vidas con dependencias o decisiones equivocadas, quizá estés sufriendo escases o enfermedad ¿Qué estás haciendo para enfrentar la tormenta que tienes encima?

Este tiempo te animo a reconocer tu error, arrepiéntete y ¡Despierta! Comienza a clamar por tus seres queridos y persevera en oración porque solamente el Señor puede calmar la tormenta ¿lo crees?

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El amor en la familia 6

El amor en la familia

“ Tener amor es saber soportar; es ser bondadoso; es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta; es no enojarse ni guardar rencor” 1 Corintios 13:4-5 (TLA).

La familia es una bendición de Dios que está diseñada para suplir las necesidades más cruciales como ser: amor, seguridad y sentido de pertenencia. El amor es muy importante, para mantener la unidad de los miembros de una familia. Por el contrario, cuando hay orgullo y egoísmo la familia puede llegar a dividirse.

Es importante que el amor de Dios reine en nuestro hogar, es decir ese amor paciente y bondadoso que no permite que el veneno del orgullo contamine y destruya el amor familiar. El verdadero amor piensa en términos familiares más que individuales, no guarda rencor, sino que perdona, contribuyendo a que en la familia reine un ambiente de paz y armonía.

¿No es este amor el que debe fluir en nuestra familia?

Por Giovana Aleman

 

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No es con tus fuerzas 7

No es con tus fuerzas

Nehemías era copero del rey Artajerje y se encontraba lejos de su pueblo. Cuando se enteró que su pueblo había sido destruido, se puso a llorar, ayunar y orar a Dios.

¿Cómo reaccionas tú cuando ves que tu familia está en ruinas? ¿Buscas a Dios como Nehemías lo hizo o intentas arreglar según tus fuerzas?

Nehemías era un hombre de oración que nunca dudó de Dios, él sabía que con sus fuerzas no iba a lograr nada y que la verdadera victoria estaba en pedir ayuda a Dios. Era consciente de que restaurar Jerusalén no dependía de un ejército o de fuerza propia, sino del Espíritu del Señor.

“Oh Señor, Dios del cielo, Dios grande y temible que cumples tu pacto de amor inagotable con los que te aman y obedecen tus mandatos, ¡escucha mi oración! Mírame y verás que oro día y noche por tu pueblo Israel. Confieso que hemos pecado contra ti. ¡Es cierto, incluso mi propia familia y yo hemos pecado! Hemos pecado terriblemente al no haber obedecido los mandatos, los decretos y las ordenanzas que nos diste por medio de tu siervo Moisés. Te suplico que recuerdes lo que le dijiste a tu siervo Moisés: “Si me son infieles los dispersaré entre las naciones; pero si vuelven a mí y obedecen mis mandatos y viven conforme a ellos, entonces aunque se encuentren desterrados en los extremos más lejanos de la tierra, yo los volveré a traer al lugar que elegí para que mi nombre sea honrado”. ¡Oh Señor, te suplico que oigas mi oración! Nehemías 1:5-11 (NTV)

Con estas palabras, Nehemías, empezó a luchar por su pueblo y aunque no fue fácil restaurar su nación, nunca se rindió. Su fe en Dios era más grande que su adversidad y no dejó que el problema le afectará o desanimará; y en todo momento se mantuvo firme, confiando en el Dios grande y poderoso que tenía.

Nehemías nos enseña que hay restauración si buscamos a Dios y confiamos en Él. Que todo es posible si Dios está con nosotros. Tú también puedes lograr la restauración de tu matrimonio o familia. Porque todo es posible, si tienes fe. “Los que confían en mí nunca serán avergonzados dice el Señor” (Isaías 49:23)

Nunca es tarde para luchar por la familia, solamente necesitas buscar a Dios y dejar que Él te guíe. «¡No le tengan miedo al enemigo! ¡Recuerden al Señor, quien es grande y glorioso, y luchen por sus hermanos, sus hijos, sus hijas, sus esposas y sus casas!». Nehemías 4:14 (NTV)

 

 

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De peleas a la unidad 8

De peleas a la unidad

Recuerdo que cuando era pequeña, las peleas con mis hermanas eran constantes,  cualquier cosa provocaba que nos disgustemos; incluso ya de más jóvenes cuando surgían esas diferencias, habían días o semanas en las que no nos dirigíamos la palabra.

Pero esto cambió cuando poco a poco llegamos a conocer a Cristo, algo pasó en nosotras que cuando surgían diferencias, minutos después volvíamos a conversar sin ningún problema. La rabia o el enojo duraba poco, la unidad en nosotras era más fuerte que cualquier altercado. Fue un gran cambio en mi familia, gracias a la transformación que Dios realizó en nosotras.

Lamentablemente, en muchas familias las peleas son tan duraderas e incluso tan fuertes que llegan a atentar contra la vida de sus familiares o se alejan por completo de ellos, desvinculándose físicamente y emocionalmente.

“Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!” Salmos 133:1

La voluntad de Dios es que en los hogares haya unidad, comprensión, perdón y paz, porque dentro de ese vínculo Él se manifiesta; en cambio, cuando hay pelea y división el enemigo gana terreno porque él odia a las familias y quiere destruirlas, por ello siembra discordia, orgullo, envidia, malos entendidos, etc. Busca cortar relaciones para así atacar a los desprotegidos.

Puede ser que en tu hogar haya este tipo de situaciones, pero recordemos que la lucha no es contra nuestra familia sino es espiritual, tu oración por ellos puede hacer la gran diferencia, porque no hay oración que no pueda derribar esos muros de contiendas, envidia y orgullo, y construir puentes de paz, amor y armonía.

Si hay relaciones rotas en tu familia, ora por cada uno de ellos, si hay injusticia dentro de ella, confía en la justicia divina y deja que Dios te defienda. Pelea en oración y serás testigo de la diferencia que habrá en tu hogar.

“Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.” Romanos 15:5-6 (RVR1960)

 

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Antes de casarse 9

Antes de casarse

“Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el SEÑOR—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.” Jeremías 29:11.

El matrimonio es una de las decisiones más complejas e importantes que debemos considerar, pues antes de casarnos es esencial conocer con más profundidad a la persona con la cual formaremos nuestro hogar.

Conocer sus cualidades, defectos, su vida espiritual e incluso sus costumbres nos ayudarán a tomar una decisión sabia, ya sea la de concretar el matrimonio, de pensarlo un poco más o bien de no avanzar en esa idea. Debemos preguntarnos ¿nos complementamos con mi pareja? ¿Me ayudará a crecer espiritualmente? ¿Sus defectos, pudieran ser un obstáculo para la relación o son tolerables? y entre otras preguntas.

Dios anhela lo mejor para tu futuro pues sus planes serán perfectos para tu vida si te dejas guiar por Él, especialmente en una decisión tan importante como la de elegir a la persona con la cual te unirás en matrimonio.

Por Giovana Aleman

 

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¿Estás ocupando el lugar que te corresponde? 10

¿Estás ocupando el lugar que te corresponde?

Cuando vamos de visita en la casa de un conocido, por lo general, nos limitamos a sentarnos y hacer muy pocos movimientos por respeto y temor; no podemos movernos con libertad a su cocina o peor aún ingresar a los dormitorios porque somos invitados. Pero si estamos en nuestra casa, tenemos esa libertad de movimiento, podemos pasar a cualquier ambiente porque existe la confianza suficiente para desplazarnos libremente y sin temor.

A diario nos enfrentamos con situaciones difíciles y es ahí donde podemos percibir que muchas veces no estamos ocupando el lugar que nos corresponde y estamos actuando como completos desconocidos ante Dios, aun sabiendo que somos sus hijos.

“Miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre que nos llama sus hijos, ¡y eso es lo que somos! Pero la gente de este mundo no reconoce que somos hijos de Dios, porque no lo conocen a él.” 1 Juan 3:1 (NTV)

El título de “hijo” viene con privilegios y uno de ellos es que podemos correr al Padre en todo momento, contamos con su ayuda, tenemos su amor a pesar de nuestras malas acciones, etc.; pero en ocasiones la culpa, la vergüenza, el enojo, el temor son más fuertes.

Cuando estás viviendo momentos dolorosos ¿tienes esa confianza para correr a Dios o te comportas como un desconocido?

Si tus errores te han convertido en un completo extraño ante Dios, hoy te animo a recordar quién eres y a tomar el lugar que te corresponde. Lucha para que el enemigo no te convierta en un esclavo del pecado porque tienes un Padre que te defiende, te bendice y te levanta.

“Así que ahora ustedes, los gentiles, ya no son unos desconocidos ni extranjeros. Son ciudadanos junto con todo el pueblo santo de Dios. Son miembros de la familia de Dios.” Efesios 2:19 (NTV)

Por: Judith Quisbert

 

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No te canses de amarlos 11

No te canses de amarlos

“Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.” Colosenses 3:13 (RVR1960)

Cuando Dios creó la familia nos dio uno de los regalos más grandes, pero juntamente con ello el desafío de amar a pesar del carácter de cada uno de ellos. Por eso, quisiera preguntarte, ¿Cómo está tu relación con los miembros de tu hogar? Si tu relación con Dios ha sido afectada es posible que también lo esté con los de tu casa. Quizá en toda familia existan personas desafiantes o escandalosas, pero más allá de lo incómodo o lo difícil de tratar con ellos, la Biblia nos manda a amarlos, soportarlos, perdonarlos y hacerles el bien. Hay muchos que no tienen un hogar establecido o si lo tienen quizá se haya desintegrado, pero también hay quienes que se quejan de la familia que les tocó. No sé cuál sea tu situación, pero puedes estar seguro que Dios te puso en el lugar perfecto. No permitas que tu familia se convierta en el blanco de ataque del enemigo. Ora por ellos y ámalos más allá de las diferencias que pudieran tener.

Por Ruth Mamani

 

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No es tu lugar… 12

No es tu lugar…

Carmen tenía una joya de gran valor que cuidaba mucho. En una ocasión un ladrón ingresó a su hogar por este tesoro, pero cuando lo tenía en sus manos fue descubierto por algunos familiares, por lo que rápidamente lo ocultó en un basurero pensando que nadie lo encontraría ahí; sin embargo, la dueña lo buscó hasta encontrarlo, no sólo por el valor económico, sino emocional, debido a que era un recuerdo de su madre.

Nadie busca en la basura un tesoro, por esta razón el ladrón fue astuto. Este es un claro ejemplo de la forma en la que actúa nuestro enemigo. El diablo sagazmente desea llevarnos a un lugar donde seamos inservibles para que nadie nos pueda ayudar y así perdamos el brillo y valor que tenemos.

“¡Cómo se ha ennegrecido el oro! ¡Cómo el buen oro ha perdido su brillo! Las piedras del santuario están esparcidas por las encrucijadas de todas las calles. Los hijos de Sion, preciados y estimados más que el oro puro, ¡Cómo son tenidos por vasijas de barro, obra de manos de alfarero!” Lamentaciones 4:1-2 (RVR 1960)

Los hijos de Dios estaban sufriendo las consecuencias de su pecado, este pasaje muestra el lamento en el que se encontraban. En este momento podemos estar en el mismo estado, viviendo como si no tuviéramos ningún valor, como piedras que no sirven, sin disfrutar lo que el Señor ha planeado para nosotros ¿quieres continuar así?

Tal como la dueña de la joya buscó hasta encontrar su tesoro, así Cristo no deja de buscarnos. Es posible que te hayas metido en tu propia cueva, deprimido, solitario, quizá no deseas hablar con nadie de lo que estás sufriendo, pero el Señor te pregunta “¿qué haces ahí? Este no es tu lugar”.

 “Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?” 1 Reyes 19:9 (RVR 1960)

Eres un tesoro y como tal el Señor te creó para brillar, solamente tienes que tomar una decisión: “salir de ese basurero”.  Tu vida es valiosa, no la menosprecies y entrega tu corazón a Jesús, Él te ayudará a superar este tiempo. Recuerda que el Señor se sacrificó por ti, no por un valor material, sino por amor.

 

 

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