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Por mucho que huyas

Se cuenta el caso de un hombre que cometió un terrible crimen, asesinando por celos al novio en su propia boda.

Inmediatamente después de cometido el asesinato tomó su caballo y huyó del castillo donde se había celebrado la fiesta y,  aprovechando la oscuridad de la noche, corrió por los caminos de Escocia.

Después de galopar toda la noche dando vueltas y más vueltas y cuando creía que se hallaba a muchos kilómetros del lugar, al despuntar el alba se  encontró en las puertas del mismo castillo donde había cometido su terrible crimen, siendo detenido para  recibir su castigo.

En ocasiones creemos que si no hablamos de nuestro pecado, que si lo escondemos y si nadie se entera o que si nos vamos lejos donde nadie nos conozca, bastará para dejar en el olvido nuestro error. Sin embargo, no hay forma de escapar de Dios, quien nos conoce y sabe todo lo que acontece en nuestras vidas.

El rey David, en el salmo 139: 7-12 (NTV), dice: “¡Jamás podría escaparme de tu Espíritu! ¡Jamás podría huir de tu presencia! Si subo al cielo, allí estás tú; si desciendo a la tumba, allí estás tú. Si cabalgo sobre las alas de la mañana, si habito junto a los océanos más lejanos, aun allí me guiará tu mano   y me sostendrá tu fuerza. Podría pedirle a la oscuridad que me ocultara, y a la luz que me rodea, que se convierta en noche; pero ni siquiera en la oscuridad puedo esconderme de ti. Para ti, la noche es tan brillante como el día. La oscuridad y la luz son lo mismo para ti”

No huyas, no hay forma de esconderte de Dios. Puedes ir de una iglesia a otra, cambiarte de ciudades y hasta de países constantemente, pero llegará un día en el que ya no podrás huir y tendrás que enfrentar, como todos, el juicio por tus actos.

Si te has equivocado, si pecaste, acércate a Dios con un corazón arrepentido y pide perdón.  Si heriste a alguien, pídele perdón y si está en tus manos enmendar el daño causado ¡hazlo!

¡No tienes que vivir huyendo! 1 Juan 1:9 dice: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. (RVR1960)”

Por mucho que huyas no podrás escapar de Dios, así que deja de atormentarte por tus pecados, acude a Él y disfruta del perdón, la paz y tranquilidad que necesitas.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Amarlos? Después de que…

Quizá por mucho tiempo has estado huyendo de tus “enemigos”, pero ¿qué pasaría si te vuelves a encontrar con ellos? ¿Cuál sería tu actitud, si tendrías la oportunidad de cobrar venganza? David se encontraba en una situación similar y aunque su decisión decepcionó a otros, no dudó en hacerlo.

“Entonces los hombres de David le dijeron:

— ¿Te acuerdas que Dios te prometió que te vengarías de tu enemigo, y que le harías lo que quisieras? Pues bien, ¡ahora es cuando debes hacerlo!

Pero David les respondió:

— ¡Que Dios me libre de hacerle algo a mi señor el rey! ¡Nunca le haré daño, pues Dios mismo lo eligió como rey! ¡Sobre su cabeza se derramó aceite, como señal de la elección de Dios!

Y aunque David les prohibió a sus hombres atacar a Saúl, él mismo se acercó en silencio a donde estaba Saúl, y cortó un pedazo de la orilla de su manto. Sin embargo, más tarde pensó que no debía haberlo hecho. En cuanto Saúl terminó, se levantó y salió de la cueva para seguir su camino.” 1 Samuel 24:4-7 (TLA)

Podemos imaginar a David escuchando el consejo de sus hombres, quienes se encontraban emocionados, porque desde entonces su vida de fugitivos llegaría a su final. Quizá supusieron un montón de cosas a su favor, pero para su sorpresa, David no se acercó a Saúl para poner su espada sobre su cuello sino para cortar la punta de su manto.

Estoy segura que los hombres de David se decepcionaron por esta actitud, quizá muchos dijeron: “Tenía la oportunidad de terminar con la vida de aquel que intentó matarlo y decidió perdonarlo”.

¿Qué harías tú en esa situación? Quizá pasen por tu mente estas palabras: ¿Amar a mi enemigo después de lo que me robó, después de su traición? Por su puesto que no es fácil restaurar una relación de amistad pero, si contrario a lo que David tuvo que atravesar, el que un día fue tu amigo viene a pedirte perdón, ¿lo harías? Puede que te haya fallado, que haya cometido un montón de errores, que incluso te haya difamado, pero ante ello, la mejor decisión que puedes tomar, es perdonar así como David lo hizo con Saúl, teniendo la oportunidad de matar a quien se había convertido su enemigo, lo perdonó.

No es difícil amar a quienes nos aman, nos bendicen, oran por nosotros, etc., sino a aquellos que desean nuestro mal, lo cual se convierte en un verdadero reto, al que todos fuimos llamados. El amor humano dice “Te voy a amar si… haces lo que digo, lo que quiero, si me amas, etc.” mas Jesús nos llama a: “amar a nuestros enemigos” lo cual implica, actuar a su favor.

“¿Qué mérito tienen ustedes al amar a quienes los aman? Aun los pecadores lo hacen así. ¿Y qué mérito tienen ustedes al hacer bien a quienes les hacen bien? Aun los pecadores actúan así. ¿Y qué mérito tienen ustedes al dar prestado a quienes pueden corresponderles? Aun los pecadores se prestan entre sí, esperando recibir el mismo trato. Ustedes, por el contrario, amen a sus enemigos, háganles bien y denles prestado sin esperar nada a cambio. Así tendrán una gran recompensa y serán hijos del Altísimo, porque él es bondadoso con los ingratos y malvados.” 32-35

Si te encuentras con tus enemigos… ¿Qué actitud tomarás?

 

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

No te apartes

El pueblo de Israel había hecho mal al pedir un rey para gobernarlos, porque Jehová era quien los gobernaba, y después de que el profeta Samuel los exhortó de su error, respondieron: “…Ruega por tus siervos a Jehová tu Dios, para que no muramos; porque a todos nuestros pecados hemos añadido este mal de pedir rey para nosotros.” 1 Samuel 12:19 (RVR1960)

Entonces el profeta les dijo: “No temáis; vosotros habéis hecho todo este mal; pero con todo eso no os apartéis de en pos de Jehová, sino servidle con todo vuestro corazón.” 1 Samuel 12:19 (RVR1960)

La culpa del pecado muchas veces hace que quieras apartarte del camino de Dios, desistir de la decisión que tomaste un día. Pero esa no es la solución.

La exhortación que el Profeta Samuel hizo a Israel fue a renovar su compromiso con Jehová y no huir. Así mismo hoy en día, tenemos esta misma oportunidad, la puerta del perdón y la restauración siempre está abierta con el Señor.

¿Fallaste y no sabes qué hacer? ¿Crees que no eres digno de acercarte a Dios? Recuerda que su amor cubre multitud de pecados y que sólo tienes que ser humilde para buscar de Dios nuevamente.

No tardes más en volver con tu Padre Celestial, hazlo el Rey de tu vida y deja que Él gobierne en tu vida.

Recuerda que tiene planes de bien y no de mal para tu vida.

¡Vuelve al Señor y sé fiel!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La victoria está en huir

Una joven le pidió a su papá que la llevara a una fiesta. El padre respondió con una negativa, pero ante la insistencia de su hija y los argumentos de que se portaría bien y que sólo deseaba ir a ver, el hombre accedió.

Camino a la fiesta, el padre le dijo a su hija, que llevaba un hermoso vestido blanco:

– Pasemos antes a la mina donde trabajo, necesito buscar algo.
– Pero papá, replicó la muchacha, voy a ensuciar mi vestido blanco.
– ¡No!, contestó su padre, sólo vas a ver, no toques nada.

Entraron a la mina, y al salir, el vestido blanco, hermoso de aquella señorita, estaba sucio, manchado por el polvo del carbón en la mina.
– Papá, mi vestido está lleno de carbón, ¡pero si no toqué nada!- exclamó angustiada la joven.
– Lo mismo sucederá en esa fiesta – le dijo el papá – Vas a ensuciar tu testimonio, tu vida cristiana, por el ambiente de pecado, aunque sólo estés viendo.

Hebreos 12:14 dice: “Procuren (…) llevar una vida santa; pues sin la santidad, nadie podrá ver al Señor.” (DHH).

Estamos rodeados de muchas cosas que pueden manchar nuestras vidas con pecado. A diario somos seducidos por las cosas que ofrece este mundo, por ello es una lucha constante y en ocasiones tendremos que tomar medidas drásticas para no caer.

Un claro ejemplo de esta lucha por mantenerse limpió y puro es José que fue seducido por la esposa de Potifar, pero el decidió “huir” ¿Qué movió a José para tener esa reacción frente a la tentación? La respuesta es su temor y amor por Dios “… ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?” Génesis 39:9 (NTV) Si dejamos que el pecado nos ensucie no sólo estamos lastimándonos a nosotros mismos sino que estamos hiriendo a Dios.

Muchos podrán decir que llevar una vida en santidad es mucho sufrimiento; no podemos afirmar que sea así o que no lo es, pero si podemos decir que es para valientes y que vale cada esfuerzo y renuncia, porque habrá una recompensa mayor, “Dios bendice a los que soportan con paciencia las pruebas y las tentaciones, porque después de superarlas, recibirán la corona de vida que Dios ha prometido a quienes lo aman.” Santiago 1:12 (NTV).

Puede que estés rodeado de pornografía, alcohol, drogas, actitudes egoístas y maliciosas, y otras cosas más que tratan de apresarte. Quizás no puedas evitar que estén cerca pero sí puedes impedir que se queden en tu mente y corazón, recuerda que “huir” puede salvarte la vida.

Por Judith Quisbert

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Sabías que otros sufren por tus errores?

¡Qué terrible es sufrir por algo que no hiciste! Podría recordarte a tu infancia, cuando tus padres castigaban a todos sus hijos hasta que el culpable confesara su fechoría. También sucede cuando un docente suspende a varios estudiantes por la indisciplina de uno. ¿Sabías que en estos momentos otros sufren por tu causa?

La palabra de Dios dice: “Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová…” Jonás 1:1-3 (RVR 1960). El Señor buscaba a Jonás para que realizara un trabajo, pero él no escuchó y prefirió escapar de su presencia.

Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave. Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno clamaba a su dios; y echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos.

Pero Jonás había bajado al interior de la nave, y se había echado a dormir. Y el patrón de la nave se le acercó y le dijo: ¿Qué tienes, dormilón? Levántate, y clama a tu Dios; quizá él tendrá compasión de nosotros, y no pereceremos.” Jonás 1:4-6 (RVR 1960).

Jonás subió a una nave para ir a un lugar contrario al que Dios le había mandado, pero cuando se encontraba en medio del mar, vino una terrible tempestad, a tal grado que el barco estaba a punto de partirse; las personas de la barca estaban asustadas, por lo que cada uno buscó clamar a su dios, situación que empujaba a Jonás a arrepentirse.

Y aquellos hombres temieron sobremanera, y le dijeron: ¿Por qué has hecho esto? Porque ellos sabían que huía de la presencia de Jehová, pues él se lo había declarado. Y le dijeron: ¿Qué haremos contigo para que el mar se nos aquiete? Porque el mar se iba embraveciendo más y más.

Él les respondió: Tomadme y echadme al mar, y el mar se os aquietará; porque yo sé que por mi causa ha venido esta gran tempestad sobre vosotros.” Jonás 1:10-12 (RVR 1960).

Las personas que se encontraban dentro la barca estaban enfrentando una terrible crisis por la desobediencia de Jonás, al enterarse de esta realidad, tuvieron temor a Dios, por lo que echaron a Jonás de la nave y la tempestad se calmó.

Podríamos estar viviendo la historia de Jonás ¿estamos obedeciendo o huyendo de Dios? ¿Lo escuchamos o ignoramos? Lamentablemente si dejamos de escuchar al Señor no sufriremos solos las consecuencias, sino también las personas que nos rodean ¿Cuántas familias se encuentran en crisis porque un miembro del hogar se ha revelado contra el Señor?

En esta oportunidad quiero animarte a tomar la decisión de “escuchar a Dios y obedecer” No hagas oídos sordos, recuerda que si no estás con Cristo estás contra Él, si no recoges, solamente desparramas. Levántate, y si no tienes fuerzas para luchar por ti mismo, lucha por las personas que amas.

 

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¡Hay poder en la oración!

“Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.” Juan 14:14 (RVR)

Muchas personas ya han experimentado el poder de la oración, obteniendo resultados impresionantes. Hay poder en la oración y Dios expresamente se ha comprometido a responderle a sus hijos. Es posible que hoy te encuentres en medio de una encrucijada, tratando de tomar decisiones, o tal vez la escasez ha tocado tus puertas o quizás los problemas familiares te han superado y lo único que quieres es salir huyendo, aún a pesar de todo ése panorama, levanta tu oración y confía en aquél que es capaz de transformar y restaurar todo lo que parece estar perdido. Porque si invertimos tiempo en buscar el rostro de Dios, sin duda Él responderá a nuestras peticiones.

Por Ruth Mamani

 

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Sobre las tormentas

¿Qué haces cuando una tormenta llega a tu vida? Sin duda alguna, todos atravesamos tempestades que pueden ser  pequeñas, grandes, breves  o bien pueden parecer eternas.

Las águilas son esas aves majestuosas de las que podemos aprender mucho. Estos hermosos animales, ya saben que vendrá una tormenta por anticipado, por lo que se refugian  en los lugares más altos para esperar los vientos que vendrán. Una vez que están ahí despliegan sus alas y usan las corrientes de aire para elevarse  por encima de la tormenta.

Es interesante notar que las águilas no se esconden ni huyen, sino que  mientras la tormenta  embravecida agita todo lo que está debajo de ellas,  el águila utiliza el viento para elevarse por encima de la tempestad.

Sin importar cuál sea la tormenta por la que estás atravesando, si es una enfermedad, una situación económica difícil, un problema familiar o de  cualquier otro tipo, vuela por encima de él.

Todo nos ayuda a bien y si Dios permite que atravieses una prueba es porque tiene algo muy valioso que enseñarte.

No te escapes de los problemas, haz como las águilas, busca un lugar alto y despliega tus alas. Busca refugio en nuestra roca de salvación que es Cristo y permite que Dios te lleve por encima de la tormenta.

Hoy, sin importar la situación que estés atravesando pídele a Dios que sea una roca de refugio continuo. No te conformes con esperar que pase la tormenta ni huyas, vuela por encima de ella y sé testigo de cómo Dios hace grandes maravillas en tu vida.

“Sé para mí una roca de refugio, adonde recurra yo continuamente. Tú has dado mandamiento para salvarme, Porque tú eres mi roca y mi fortaleza.” Salmos 71:3 (RVR1960)

 

 

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¡Puedes hacerlo!

“Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.” Isaías 11:2 (RVR1960)

¿Tienes decisiones que tomar? ¿Necesitas respaldo para dirigir algo grande? Muchas veces creemos que es demasiado para nosotros estar a cargo de algo grande por todo lo que exige ser un líder. Entonces y en lugar de asumirlo queremos salir huyendo por temor a fallar. Si en algún momento te has sentido incapaz de tomar alguna responsabilidad, esta promesa es para ti. Dios te dice que no estarás solo, sino que su Espíritu Santo reposará sobre tu vida para darte sabiduría, inteligencia y poder para enfrentar cada reto que venga en tu camino. ¡Vamos tu puedes!

Por Ruth Mamani

 

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No hay victoria sin santidad

Después de haber derrotado a Jericó, la siguiente ciudad por conquistar era Hai, por lo que Josué estaba completamente seguro que tendrían la victoria; como la presencia de Dios iba con el pueblo de Israel, entonces no había porqué preocuparse.

En aquel tiempo, Josué envió espías a Hai para averiguar todo acerca de esa ciudad, pero al volver ellos dijeron que la ciudad no era grande, por lo tanto, no era necesario enviar a todo el ejército, bastaba sólo con dos o tres mil hombres. Confiados en su victoria y subestimando a la pequeña ciudad de Hai, tres mil hombres fueron a la guerra, quienes al poco tiempo sufrieron una completa derrota y los que quedaron salieron huyendo.

Es probable Josué estaba en shock sin poder entender la causa de su fracaso y en su desesperación rompió sus vestiduras y postrado en tierra lamentó lo sucedido. Seguramente se preguntaba ¿Qué pasó? ¿Dónde se hallaba el error?  Y quizás  un sin fin de pensamientos inundaron su mente.

Cuando todas las cosas las damos por sentadas, nuestra vida, nuestro matrimonio y aun nuestro ministerio no marcharán como lo imaginamos a un principio. Y tal vez nos preguntemos: ¿Por qué fui tan ingenuo? ¿Por qué le creí tanto a Dios? “Mira los resultados”. ¿Por qué creí que los dones del Espíritu Santo iban a funcionar en mi vida?

Y aunque Josué no fue un homicida, un adúltero, ni nada parecido, pasó por alto la gracia de Dios al confiar en sí mismo y en su ejército para su victoria; por lo que Dios tuvo que detener su respaldo al hallar falta en el campamento, se trataba de Acán. “…este hombre no obedeció el mandato que Dios había dado al pueblo. Dios les había ordenado destruir por completo la ciudad de Jericó, pero Acán se quedó con algunas de las cosas que debía haber destruido. Por eso Dios se enojó contra los israelitas.” Josué 7:1 (TLA) y permitió su derrota.

Israel había desobedecido al tomar lo prohibido y a causa de uno el pueblo pereció. Tal vez alguien diría el castigo era sólo para aquel que lo cometió, pero en este cuadro podemos ver que cuando un miembro de la familia o del ministerio está en pecado, afecta a todos. Por ello, es importante erradicar el pecado de nuestras vidas, porque Dios jamás permanecerá con quienes no destruyen aquellas cosas que están destinadas a ser destruidas.

Debemos estar conscientes que no habrá oportunidad de ganar ninguna batalla si existe pecado en nuestras vidas y aunque el porcentaje de este sea el mínimo, siempre nos llevará a la derrota.

Lamentablemente Acán y su familia murieron apedreados y quemados como consecuencia de su desobediencia.

Si en verdad quieres ir de victoria en victoria, pídele a Dios que examine tu corazón y que elimine a todo Acán que quiera tomar lugar en tu vida.

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan. Señálame cualquier cosa en mí que te ofenda y guíame por el camino de la vida eterna.” Salmos 139:23-24 (NTV)

Por Ruth Mamani.

 

 

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¡Huir, no es la mejor salida!

“Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida…” 1 Reyes 19:3 (RVR)

Es interesante pensar en los sorprendes milagros que Dios llevó a cabo por medio del profeta Elías. Hacer descender fuego del cielo en el Monte Carmelo y derrotar a 850 falsos profetas de manera espectacular no era para poco y aunque aparentemente todo estaba bien, algo sucedió cuando Elías fue amenazado de muerte por la reina Jezabel, porque desde ese momento el profeta entró en una depresión tan profunda que sólo pensaba en morir.

Tal vez hoy sientes que estás pasando por un periodo de sequía espiritual a pesar de ser un gran instrumento en las manos de Dios, sientes cómo el cansancio y el desaliento toman lugar en tu vida y solamente piensas en huir de la situación y abandonar el ministerio por las constantes amenazas que has recibido de satanás. O puede que estés tan ocupado animando a otros que, sin darte cuenta, tu propia vida parece venirse para abajo.

Todas estas crisis que ahora estás viviendo, las experimentó Elías en pleno servicio y ministerio. El profeta, al igual que nosotros, luchó con sus sentimientos, estaba decepcionado de la vida. ¡Quién lo creería! Un hombre como Elías que dependía plenamente de Dios pensaba en morir sin ver una sola salida a su situación.

Debemos entender que aunque seamos creyentes, tengamos ministerios y estemos haciendo la obra de Dios, las crisis siempre estarán presentes, pero de nosotros depende cuán profundas pueden ser sus raíces en nuestras vidas.

El profeta Elías logró superar todas esas crisis, porque Dios confrontó sus emociones y lo mandó a actuar. Él entendió que después de grandes victorias pueden venir las crisis, pero después de esas crisis vienen las más grandes victorias.

Tal vez en medio del conflicto has dicho: “No podré hacerlo, es demasiado difícil para mí. Nada me sale bien, siempre fracaso. Será mejor que me rinda porque parece que Dios no me escucha.” Si estos pensamientos han rondado por tu mente, Dios quiere confrontar tus emociones. No creas que  huyendo del problema las cosas van a solucionase o que  terminar con tu vida será la mejor salida. ¡No!

En lugar de pensar negativamente, piensa de manera más optimista, sabiendo que en ese proceso Dios no te abandonará y con su ayuda lo lograrás; porque todo lo puedes en Cristo que te fortalece. (Filipenses 4: 13).

Por Ruth Mamani.

 

 

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¿Sobre qué estás edificando tu vida?

Los huracanes, las inundaciones y los tornados han causado grandes pérdidas materiales y humanas en países que han experimentado estos desastres. Por esta razón algunos constructores han decidido edificar casas que son como fortalezas, con ventanas que pueden resistir grandes vientos, fuertes clavos para techos que sólo pueden ser cortados y muros que no sean movidos por los desastres naturales.

Algo similar sucede con nosotros, cada área de nuestra vida  es una casa por construir. Cuando se presentan los problemas, es cuando vemos qué tipo de cimiento tenemos en cada una de ellas.

¿Sobre qué estás edificando tu vida? ¿Sobre tu experiencia, inteligencia, sabiduría humana o sobre la Roca?

Si llevas una vida inestable y sientes que no hay respuesta ni cambio en ningún área, es porque estás edificando tu casa sobre la arena. Tal vez te desanimas fácilmente cuando llegan los problemas y sientes desfallecer, pensando que huir de esa situación es tu mejor salida.

El fruto que das, es el que refleja el cimiento en el que está construida tu vida:

“Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.”

(Gálatas 5:19-21 NVI)

Para que tu vida sea edificada sobre un cimiento fuerte, debes tomar decisiones radicales que te permitan crucificar todo lo que ofende a Dios. Esto podría llevar tiempo porque hay que cavar hondo y se necesita de disciplina para tener estabilidad, pero si quieres subir un nivel más, deberás crear hábitos espirituales: La oración, la meditación de su Palabra y el congregarse; así cuando vengan los vientos de problemas puedas estar firme en tu fe.

Es hora de trabajar en un sólido proyecto de vida, en el que escribas tus metas y definas cómo las vas a lograr. Analiza dónde estás parado, si tu vida está edificada sobre la roca o sobre la arena, porque que tus sueños se hagan realidad, dependerá del cimiento sobre el que los construyas.

“Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca.” Lucas 6:47-48 (RVR).

Por Ruth Mamani.

 

 

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¿Qué tan cerca del precipicio?

Se cuenta que un médico que vivía en la montaña cercana a la ciudad, puso un anuncio en los periódicos, pidiendo un chófer para su coche. Se presentaron tres.

Uno por uno los recibió en su despacho, y les fue preguntando. Al primero le dijo:

  • ¿Qué tan cerca del precipicio, cerca de la carretera, es capaz de estacionar el auto?

El conductor, presumiendo su pericia contestó:

  • Pues… a medio palmo.
  • Bien, salga usted y espere ahí afuera, respondió el galeno.

Entró el segundo, y le preguntó lo mismo, a lo que éste contestó:

  • Pues yo, a un palmo.

Entró el tercero:

  • ¿A qué distancia me pregunta usted? – exclamó- ¡Pues tan lejos como me sea posible!
  • ¡Usted es el que me conviene! Queda usted contratado.

Frente a una tentación,  lo más sensato es huir, contrariamente a lo que piensan muchas personas. Quizás el hecho de retirarse sin pelear se tome como una cobardía; sin embargo, quedarse no siempre es lo más sabio.

Si bien en Mateo  26:4,  nos dice que debemos velar y orar para no caer en tentación, también nos dice que el cuerpo es débil y 1 Corintios 10:13, dice: “Las tentaciones que enfrentan en su vida no son distintas de las que otros atraviesan. Y Dios es fiel; no permitirá que la tentación sea mayor de lo que puedan soportar. Cuando sean tentados, él les mostrará una salida, para que puedan resistir”. (NTV)

Mucha gente, por tratar de verse como personas valerosas y fuertes han ido a hacer frente al peligro y, no habiendo calculado bien, han tenido grandes pérdidas. Lo mismo sucede con las tentaciones, muchos, creyendo estar firmes y tener dominio propio han pecado por no alejarse del peligro.

Dios siempre nos dará nos ayudará, porque  junto con la prueba viene la fortaleza y la salida, pero no se nos pide permanecer y hacerle frente como sea.

Si estás enfrentando una tentación, no juegues con ella, no coquetees con el peligro ni te arriesgues a perder todo por no saber retirarte a tiempo. Familias destruidas por una infidelidad que pudo evitarse, vidas que se truncaron por un vicio nacido de la curiosidad, carreras profesionales arruinadas por decisiones mal tomadas  y tantos otros ejemplos que podríamos dar de historias tristes por una decisión imprudente, basada en emociones o circunstancias.

Si estás enfrentando una tentación y ves que hay un peligro inminente porque podrías caer,  ¡huye!, puedes correr a refugiarte en Dios, en Él estás a salvo del peligro.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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