Identidad Archives | CVCLAVOZ

All posts in “Identidad”

La deuda

“No tengan deudas con nadie, excepto la deuda de amarse unos a otros, porque el que ama a los demás cumple con toda la ley.”(Romanos 13:8 PDT)

Muchas personas caen en la trampa de la deuda, ya sea para conseguir bienes materiales o para suplir una necesidad. En ocasiones puede considerarse un mal necesario para subsistir o crecer económicamente, pero a veces aparecen dificultades para cumplir con las responsabilidades que conlleva.

La palabra menciona en Proverbios 22:7 TLA: “El pobre trabaja para el rico; el que pide prestado se hace esclavo del prestamista.”

Dicen que se abolió la esclavitud y no es totalmente cierto, la esclavitud como tal persiste en algunos países y la esclavitud económica es una realidad mundial. Los créditos para vivienda y negocios son tentadores, manejar tarjetas de crédito y débito para agilizar compras y pagos es de gran utilidad pero cuando los ingresos se desestabilizan y no se puede pagar a las entidades financieras puede ser desastroso.  

En algunos casos las pérdidas por deudas suceden por falta de planificación como dice la palabra: “»Sin embargo, no comiences sin calcular el costo. Pues, ¿quién comenzaría a construir un edificio sin primero calcular el costo para ver si hay suficiente dinero para terminarlo?”(Lucas 14:28 NTV)

Sé sabio en el manejo de tus ingresos para que más adelante no sufras por lo que no puedas pagar, si ya estás dentro del problema no estás solo, el Señor es quien puede ayudarte, darte salud y fortaleza, Él no te  desamparará.

Jesús nos libró de una deuda que nunca hubiéramos terminado de pagar, estábamos destinados a pasar la eternidad lejos de Dios a causa del pecado.  Adán se endeudó, el diablo, el engañador y usurero tenía en su bolsa a la humanidad pero Cristo fue quien pagó el precio con su sangre para brindarnos la libertad que vale más que lo que puedas tener o alcanzar por tu propia cuenta.

La deuda material es desgastante, haz lo posible por salir de ella; si lidias con esto, primeramente retoma tu identidad en Cristo: “Miren los pájaros. No plantan ni cosechan ni guardan comida en graneros, porque el Padre celestial los alimenta. ¿Y no son ustedes para él mucho más valiosos que ellos?”(Mateo 6:26 NTV)

No olvides que preocupándote y enfermándote por ello no logras nada: “¿Acaso con todas sus preocupaciones pueden añadir un solo momento a su vida?”(Mateo 6:27 NTV)

Recuerda que no estás solo, si atraviesas por esto podemos orar por ti.

Por Carlos E. Encinas

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Eres quien los demás dicen que eres

Estudiosos del comportamiento humano descubrieron que nuestra conducta y autoestima está dictado por nuestra propia predicción de cómo seremos percibidos por los demás. Esto significa que nos amoldamos de acuerdo a cómo creemos que otros nos ven. Y aunque no parezca cierto, esto se ve reflejado en nuestras acciones de la vida diaria e incluso las redes sociales.

Por ejemplo, en redes sociales como Facebook o Instagram podemos parecer divertidos, sociables y relajados. Mientras que en LinkedIn proyectamos una imagen más seria y profesional; y en Pinterest nos vemos más artistas y creativos. Según los estudiosos, todos tenemos varios ≪yo cibernéticos≫: versiones de nosotros mismos que elegimos presentar en internet. Sin embargo, esto no sólo sucede en el mundo virtual sino también en el real.

Por ejemplo, si nos mudamos de ciudad o ingresamos a un nuevo centro de estudios o trabajo, creemos que las personas esperan que actuemos de una forma y hacemos lo posible para cumplir esos estándares. A este fenómeno se le denomina ≪el espejo del yo≫ y lo aplicamos a diario sin darnos cuenta. Los expertos afirman que ≪las personas buscan constantemente crear coherencia entre sus mundos internos y externos y, por lo tanto, continúan percibiendo, ajustándose y luchando por el equilibrio a lo largo de sus vidas≫.

La ventaja de esto es que, por un lado, puede ayudarnos a ser mejores. Sin embargo, por otro, hace que constantemente estemos buscando la aprobación de los demás. Nosotros mismos creamos estándares en base a lo que creemos el resto espera de nosotros, y es así como llegamos a convertirnos en alguien que no somos.

Debemos tener un balance entre el esmero por ser mejores y no perder la esencia de quiénes somos. Caso contrario nunca estaremos satisfechos con nosotros mismos y pasaremos el tiempo intentando complacer las demandas de quienes nos rodean.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Lesley University. (2019). Perception Is Reality: The Looking-Glass Self. Recuperado el 9 de mayo de 2019, de https://www.zmescience.com/other/offbeat-other/perception-is-reality-the-looking-glass-self/

¿Vives como a Dios le agrada?

“Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra.” Tito 1:16.
Decir que creo en Dios y no obedezco su palabra es una contradicción. Afirmar que conozco al Señor y negarlo con mis hechos es vivir en el engaño.
El texto bíblico que leímos nos enseña que son muchos los que se hacen llamar cristianos o afirman conocer a Dios, pero que con su forma de vivir dicen lo contrario. La palabra “profesar” quiere decir anunciar públicamente, proclamar, decir, afirmar.
Y decir que soy un hijo de Dios, sin poner en práctica sus enseñanzas es ser un hipócrita y la hipocresía no le agrada al Señor, porque es fingir algo que no soy.
En los pasajes (Mateo 23:1-36; Marcos 12:38-40; Lucas 11:43, 20:26; Mateo 7:15) Jesús habla acerca de la hipocresía y nos dice que no seamos esa clase de personas porque en su tiempo recibirán el castigo que merecen.
Si aún mentimos, robamos, mantenemos una doble identidad, somos egoístas, tenemos envidia, rencor, odio y hacemos cosas que no le agradan a Dios, entonces tenemos una relación falsa con nuestro creador.
Pero no todo está perdido, siempre hay esperanza y nuevas oportunidades para los que creen en Dios. La Biblia dice que si alguno de nosotros está en pecado, tenemos un abogado que defiende nuestro caso ante el Padre: Jesucristo, quién pagó por nuestros pecados y que nos ama con amor eterno.
Si sabemos que llevamos una doble identidad, reconocer nuestro error y pecado será el primer paso para que Dios inicie el cambio de nuestro corazón. Luego, permanecer en la palabra de Dios y obedecer sus instrucciones será fundamental para parecernos más a Cristo. Comencemos a llevar una verdadera vida a partir de hoy, con nuestros ejemplos y hechos.
“Podemos estar seguros de que conocemos a Dios si obedecemos sus mandamientos. Si alguien afirma: «Yo conozco a Dios», pero no obedece los mandamientos de Dios, es un mentiroso y no vive en la verdad; pero los que obedecen la palabra de Dios demuestran verdaderamente cuánto lo aman. Así es como sabemos que vivimos en él. Los que dicen que viven en Dios deben vivir como Jesús vivió.” 1 Juan 2:3-6. (NTV)
Este mundo se acaba, pero el que hace lo que a Dios le agrada vivirá para siempre.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Yo seré …!

En una oportunidad que visité una maternidad pasé por la sala de recién nacidos, aparte de oír mucho llanto de los bebés pude notar que cada uno llevaba un distintivo en su brazo o pie que decía: “familia…” y aunque no contaban con un nombre propio en ese momento, ya se sabía que eran parte de una familia; ese pequeño ser era hijo, hermano, nieto, sobrino, etc. en un hogar.

Una cedula de identidad, un certificado de nacimiento son documentos necesarios porque ellos corroboran quiénes somos y de dónde venimos.

De la misma manera sucede cuando nacemos de nuevo en Cristo “pero a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios.” Juan 1:12 (NTV) Dios como buen Padre nos dio esa identidad y esa posibilidad de ser llamados “hijos”.

A veces dejamos que nuestros problemas definan lo que somos, por ejemplo: una mujer abandonada, un huérfano, una persona en quiebra total, un enfermo, etc. y dejamos de lado lo que en verdad somos: “hijos de Dios”, y con ello rechazamos nuestros privilegios y oportunidades.

¿Tienes tantos conflictos que has olvidado quién eres? Puede ser que los problemas te ahoguen la mente, el corazón y te hagan ver solamente tu condición y miseria, pero eso que estás pasando no determina quién eres.

Cuando invitaste a Cristo en tu vida, Él te hizo su hijo, a pesar de las pruebas y necesidades que tengas, no dejes que ninguna situación te diga que no eres nadie, recuerda que eres hijo de un Dios Poderoso.

“El rey proclama el decreto del Señor: «El Señor me dijo: “Tú eres mi hijo. Hoy he llegado a ser tu Padre.” Salmos 2:7 (NTV)

Por Judith Quisbert

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

En la red

La experiencia de los adictos a las redes sociales es similar a la de un alcohólico, se engañan diciendo que dominan su vida pero están fuera de control, mordieron el moderno anzuelo del maligno.

“Todas las cosas me son lícitas, más no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, más yo no me dejaré dominar por ninguna” (1 Corintios 6:12)

Lucila Marti Garro, periodista argentina, mencionó esta cita en el diario La Nación al hablar sobre las  clínicas de rehabilitación para adictos a la tecnología (adicción techie) “Cuando Steve Jobs presentó la iPad, en 2010, un periodista de The New York Times lo entrevistó y le hizo al pasar un comentario casi obvio: “Sus hijos deben adorar la iPad”. A lo que Jobs contestó: “No lo han usado. Limitamos mucho la tecnología que nuestros hijos usan en casa”.

Los jóvenes y adolescentes tienen una tendencia a la adicción las redes sociales, Facebook, Pinterest, Twitter, Snapchat, WhatsApp, pasan tres o más horas en las redes que en la realidad, estás herramientas se convirtieron para muchos en una trampa, están atrapados en la red.

Ana Lorena Ruiz, periodista y escritora, mencionó en Brandwatch (plataforma de inteligencia social) que “Las redes sociales tienen 2,7 mil millones de usuarios.”

En estas ventanas virtuales las personas muestran otra cara, la más agradable para caer bien a otras personas y tener muchos contactos, estos medios esconden la verdadera identidad del individuo, ocultan su esencia.

Si se da un buen uso a estas aplicaciones y programas se pueden realizar grandes cosas, entablar canales de comunicación masivos para el aprendizaje y debate, pero en la actualidad lo contrario campea. ¿Qué atrapa a las personas? Los chats, los medios para el chisme, los juegos, contenido no apto para la mente, la sensación de gratificación al obtener un logro que se queda en una realidad alterna, la del internet, también el sentido de popularidad entre sus pares.

Un encuentro con Jesús es la solución para que los adictos tengan libertad, otros requieren un proceso más largo y el apoyo de organizaciones especializadas. La nueva lepra en medio de la sociedad de la información es la adicción a las redes, que intenta atrapar a cada momento a la gente sin importar la edad, genera una dependencia tal que si no existe control comenzando en los hogares, cabe la posibilidad de que en un futuro la familia esté en riesgo de disolver todo lazo de afectividad real.

Si quieres ser libre de estas redes toma una decisión, pide ayuda.

Por Carlos E. Encinas

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Reconocen que eres hijo de Dios?

“Cuando las autoridades vieron la valentía con que hablaban Pedro y Juan, y se dieron cuenta de que eran hombres sin estudios ni cultura, se quedaron sorprendidos, y reconocieron que eran discípulos de Jesús.” Hechos 4:13 (DHH)

¿Alguna vez te han dicho que eres idéntico a tu papá o mamá? Si eres padre o madre, quizás te dijeron que tu hijo es igualito a ti. Tal vez has escuchado decir que ese niño o persona se parece bastante a su padre o madre. Y es que los hijos siempre seremos parecidos a nuestros padres. Muchas veces reflejaremos sus gestos y sus actitudes por el tiempo que pasamos con ellos.

Qué hermoso sería que las personas dijeran que nos parecemos a nuestro Padre Celestial, que la gente viera en nosotros la actitud de Cristo reflejada en nuestras vidas, así como vieron en Pedro y Juan. Ellos no tuvieron que decir que eran cristianos para que los demás se dieran cuenta de que eran discípulos de Jesús.

¿Qué estas reflejando a las personas que están a tu alrededor? ¿Actitudes de Jesús o cosas que no tienen nada que ver con la personalidad de Cristo?

Cada uno de nosotros tiene las mismas probabilidades de ser como Jesús. Recuerda que Dios no tiene preferidos, para Él todos somos iguales y por eso mismo nos ha dado a todos sus hijos las mismas armas para tratar de ser como Él.

Nadie puede decir que no tenemos a nuestro alcance o disposición la oración, la Biblia, el ayuno, la vigilia y tantas otras cosas que nos permiten pasar tiempos con Dios y parecernos más a Él.

La Biblia dice: “…dejen que sus buenas acciones brillen a la vista de todos, para que todos alaben a su Padre celestial.” Mateo 5:16 (NTV)

Para eso, debemos pasar tiempos con Jesús, porque si lo hacemos nuestro  carácter se parecerá más al de Él. Su poder y Gloria se reflejarán en nuestras vidas. Y las personas verán que somos diferentes al resto.

Aparta tu tiempo para estar con Jesús todos los días de tu vida.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Él no te abandonará

En un paseo familiar cerca de un parque, nos encontramos con un niño que vendía helados, él llevaba en su hombro un recipiente térmico que se veía muy pesado para su edad. Nos acercamos para comprarle unos helados y al ver a otro hombre cerca que también ofrecía lo mismo le pregunté si era su papá y el niño me respondió: “No, el mío se fue con otra mujer”. Mi corazón se hizo añicos al escuchar esas palabras tan duras  en un niño que no pasaba de los 10 años, porque ya sabía que su progenitor había preferido una aventura que a su familia.

¿Será que ese niño en el futuro podrá ser un buen esposo o padre, viendo el desamor de su propio progenitor? Es triste ver cómo tantos niños se crían sin su padre, ya sea por el abandono o porque las madres, por una u otra razón, no les permiten verlos. Lo terrible es el sufrimiento silencioso de estos inocentes que a su edad van formando malos paradigmas de su identidad y de su valor.

No obstante quienes se queden al cuidado de estos pequeños pueden sacarlos adelante, formando en ellos una identidad firme según Dios y no lo que creen los demás. El Rey David sabía que aún si existiera la posibilidad de que lo abandonaran sus padres, el Señor lo recogería. “Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me recibirá en sus brazos” Salmos 27:10 (NVI)

Con Dios se puede formar vidas con valores que superen el mal ejemplo que recibieron de sus padres. Incluso las personas que estamos alrededor de ellos podemos sembrar amor, perdón, esfuerzo, dedicación, sana autoestima y cualquier cosa buena que les ayude a ser mejores.

Todos tenemos la oportunidad de tener ese amor paternal de Dios, Él es nuestro creador y no nos abandonará, al contrario a cada instante busca atraer a todos hacia su amor incondicional.

Cualquiera podrá abandonarte menos tu Creador porque eres importante para Él.

“Y a pesar de todo, oh Señor, eres nuestro Padre; nosotros somos el barro y tú, el alfarero. Todos somos formados por tu mano.” Isaías 64:8 (NTV)

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Busca lo eterno

“Así que no miramos las dificultades que ahora vemos; en cambio, fijamos nuestra vista en cosas que no pueden verse. Pues las cosas que ahora podemos ver pronto se habrán ido, pero las cosas que no podemos ver permanecerán para siempre” 2 Corintios 4:18  (NTV)

El afán de este mundo nos lleva a enfocar nuestra mirada en las riquezas materiales como un auto de lujo, una casa enorme, etc. quizás para este tiempo estas son las riquezas que el hombre debe anhelar y lograr; pero recuerda que la visión de los hijos de Dios va más allá de lo material y de lo visible, como creyentes debemos buscar tesoros eternos como la salvación, la identidad que tenemos en Dios, etc. Comienza a mirar y buscar aquello que permanecerá para siempre.

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Segura y Plena, un libro para la mujer de hoy

El propósito de este libro es que las mujeres adquieran el conocimiento liberador que les permita generar nuevas creencias y valores; modificando así su comprensión de sí mismas de tal manera que desarrollen las habilidades necesarias para autoliderarse y liberarse para «ser y hacer» en un equilibrio saludable que potenciará sus relaciones y también su influencia.  Explica el portal editorial del libro.

Kristy Motta compartió con Johanna Torres la visión de “Segura y Plena” y nos explica como puede ser relevante hoy día un estudio personal de nuestras experiencias a la luz de la palabra.

Escucha la entrevista completa aquí:

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Máquinas

Las máquinas tienen un origen bastante primitivo. A veces intencionadamente y a veces por casualidad, los primeros habitantes humanos habilitaron herramientas que fueron en cierto modo extensiones de las manos o los pies, instrumentos que aumentarían su fuerza y alcance. Después de miles de años de historia desarrollaron dispositivos más complejos que las herramientas, los cuales recibieron posteriormente el nombre de máquinas.
Hoy, la máquina ha copado todas las esferas de la actividad de la gente: máquinas para la vida hogareña, máquinas para desplazarse de un lugar a otro, máquinas para volar y penetrar el espacio sideral, máquinas para comunicarse, máquinas para realizar tareas pesadas y otras casi microscópicas. Con el desarrollo de la computadora, hoy son un complemento y a veces un reemplazo de las capacidades más complejas del hombre, incluso las del pensamiento.
Suelen leerse o verse en el cine y la televisión diversos tópicos acerca de la inteligencia artificial, esa capacidad que tendrían las máquinas de convertirse en aparatos autónomos, con la capacidad de pensar, decidir e incluso sentir. No son pocos lo que sueñan con androides idénticos a los humanos, no sólo en cuanto a su estructura física sino también psicológica y emocional. La película “Matrix” plantea la aventurada idea de que las máquinas podrían incluso rebelarse contra la gente y eventualmente reducirla a un imaginario estado de esclavitud o de recurso energético.
Algo que pocas veces se piensa es que la máquina es eso y nada más: máquina, un agregado de circuitos, resistencias, cables, placas, aluminio, cobre hierro, plástico, plomo, estaño, etcétera. Los más complejos programas computacionales son, finalmente, una inimaginable cantidad de unos y ceros trabajando a velocidades imposibles de describir y más en la base unos diminutos campos que son modificados magnéticamente según ciertos impulsos eléctricos para la realización de un sinnúmero de tareas.
La máquina, por más que lo discutan los filósofos de la tecnología, son instrumentos sin alma, tanto como el rudimentario garrote cavernario. A lo más, responden mecánica o electrónicamente a los designios de la voluntad humana. Si vamos a ser capaces de recuperar o mantener nuestra identidad, nuestro sentido de singularidad como criaturas diferentes, no deberíamos jamás perder de vista el lugar de la máquina y ser consistentes en alejarnos de esa fascinación que nos produce su complejidad, creyendo que en ella podemos hallar lo que busca el vacío del alma moderna.

Soy un unicornio ¡Tienes que creerme!

Fuente: Youtube. Canal: Family Policy Institute of Washington.

Recuerdo cuando una vez mi madre me explicó los síntomas que tuvo cuando estaba embarazada y lo doloroso que fue el parto. Gracias a su descripción, al final tuve una clara idea de lo que significaba traer un niño al mundo. Sin embargo, aun cuando puedo imaginar lo que ella sintió, sé que jamás se podrá igualar a lo que mi madre vivió. Estoy segura que no podré comprender la magnitud de lo que significa estar embarazada, dar a luz y ser madre, hasta que yo pase por la misma situación.

Es por eso que me sorprende saber que hay personas que afirman sentir ser alguien que no son; y más aún, saber que hay otros dispuestos a aceptar esto como si fuese verdad.

En estos últimos años se han hecho comunes casos como el de un ex atleta olímpico que ahora es una mujer transgénero y ganó el premio a la mujer del año, un hombre de 54 años que dice ser una niña de siete, una mujer blanca que afirma ser negra, un hombre que afirma ser un perro, entre otros.

En nombre de la tolerancia, se ha devaluado la verdad. Hoy en día se evoca al amor como razón suficiente para aprobar todo tipo de ideas basadas en el sentir de las personas, sin importar lo erradas o visiblemente incongruentes que sean. No obstante, esta aceptación parece no incluir a todos pues se tilda de discriminadores y extremistas a los que se niegan a poner el sentir por encima de la verdad.

Este hecho no debería intimidarnos.

Como seguidores de Jesús debemos mantenernos firmes en las enseñanzas de la Biblia. Esto no quiere decir que debemos rechazar a las personas, sino amar a nuestro prójimo. En Juan 14:6, Jesús dijo “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí”. Por lo que nuestra labor debe ser guiar a las personas a conocer esa única verdad que prevalece: Jesús.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Nada nuevo

Uno de los hijos de un recientemente electo presidente no pudo ser identificado por una fotografía para un retrato informal que la prensa quería hacer utilizando la información disponible en redes sociales; no tiene ningún perfil público. El corazón me dio un vuelco: “¡Un chico de la generación milenial sin presencia en las redes sociales!” ¿Pueden imaginarlo?
De pronto, me sentí acompañado y comprendido por alguien que se encuentra a eones de tiempo y de distancia por edad y por identidad. Según lo que entiendo el joven no es un antisocial, no está enfermo y no tiene ninguna distorsión intelectual. Sólo vive en paz con su familia, sus amigos y sus cosas. Casi como para decir en silencio y con lágrimas en los ojos: “¡Aleluya…!”
¿Por qué? Porque una pléyade de intelectuales, líderes de opinión y la inmensa mayoría de los habitantes de la cultura popular me quieren hacer creer todos los días a través de los medios que es imposible vivir apartado de la chimuchina social a no ser que uno tenga una patología social importante. Ya he escrito en esta columna acerca de este tema y hoy quisiera abordarla desde otro ángulo. No es nada novedoso en realidad, pero por tratarse de una reflexión que viene del mundo lateral puede resultarles interesante.
En todas las épocas los intelectuales de turno han querido vendernos la idea que el tiempo presente es tan único, tan nuevo, tan distinto de todos los demás que hay que considerar nuevas categorías de análisis y de posturas filosóficas para comprenderlo y vivirlo. Que si uno no se “actualiza” se perderá en el magma arrollador del presente.
Nada más falso.
Basta con haberse graduado en los primeros niveles del estudio y comprensión de la naturaleza humana para vivir más allá de lo popular. Ese conocimiento puede venir de una mirada desapasionada y minuciosa de la historia, de algunas condiciones del carácter personal y de la comprensión de las líneas básicas del pensamiento bíblico.
Las criaturas humanas que pintaron los bellos bisontes de Altamira, la gente promedio de Grecia del primer siglo, los incas del alto Perú y los habitantes de Santiago de Chile tienen mucho más en común de lo que se supone. Ningún grado de complejidad, de tecnología, de velocidad y de virtualidad va a cambiar el hecho de que somos humanos y que – si queremos – podemos vivir plenamente la libertad que esa condición nos otorga.

Chariot Tracking Code

Send this to a friend