impaciencia Archives | CVCLAVOZ

All posts in “impaciencia”

¿Eres impaciente? 1

¿Eres impaciente?

Se cuenta de un muchacho que plantó cierta cantidad de semilla de una preciosa flor que le fue traída de tierras lejanas.
La persona que se las había regalado, hizo tantos elogios de la hermosa flor que brotaba de tales semillas que el muchacho estaba muy impaciente por tenerlas en su jardín; por tal motivo bajaba cada mañana y escarbaba la tierra para ver si ya aparecían las pequeñas plantas que con tanto afán esperaba. De este modo arruinó completamente su plantación y nunca vio ninguna de estas flores que tan ansioso estaba de obtener.
A veces somos como el muchacho, que impacientemente tomamos acciones que no solamente no ayudan, sino que dañan las bendiciones del Señor; en nuestro afán por verlas hechas realidad dañamos el proceso y no llegamos a ver su cumplimiento.
En Hebreos 10:36, dice: “Perseverar con paciencia es lo que necesitan ahora para seguir haciendo la voluntad de Dios. Entonces recibirán todo lo que él ha prometido” (NTV) Si hacemos caso a nuestra ansiedad y empezamos a hacer las cosas a nuestra manera y no a la de Dios, no podremos ver sus promesas cumplidas en nuestras vidas.
No intentes ayudar a Dios para que sus promesas se adelanten, confía en sus tiempos y espera pacientemente, porque Él nunca llega tarde y si dijo que lo hará, así será.
Que la impaciencia no arruine las promesas que Dios tiene para tu vida. Espera en Él.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Tienes envidia? 2

¿Tienes envidia?

La envidia es una molestia o deseo de poseer algo que la otra persona tiene y nosotros no, ya sean posesiones materiales, cualidades o talentos. Es un pecado que trae consigo terribles consecuencias. En la Biblia podemos ver algunos ejemplos de lo que la envidia hace en la vida de las personas.

Caín, el hijo de Adán y Eva, mató a su hermano Abel por causa de la envidia. (Génesis 4:3-8) Los hermanos de José, envidiaban tanto la relación que José y su padre tenían, que quisieron matarlo, y que al final, lo vendieron como esclavo. (Génesis 37:1-36). Coré tuvo tanta envidia del liderazgo de Moisés, que desafió la responsabilidad que Dios le había dado a Moisés. Como resultado, la tierra se abrió y lo tragó. (Números 16) Raquel, envidiaba a su hermana porque no podía tener hijos y esto provocó que Jacob se enojara con ella. (Génesis 30:1-2)

Podemos ver que la envidia sólo conduce al desastre, destruye relaciones, genera odio, lleva a la injusticia y a la muerte. El Salmos 73:2–3 (DHH) dice: “Un poco más, y yo hubiera caído; mis pies casi resbalaron. Pues tuve envidia al ver cómo prosperan los orgullosos y malvados.”

Debemos tener mucho cuidado en nuestro caminar con el Señor, ya que puede haber momentos en los que corramos el riesgo de deslizarnos del camino que el Señor ha trazado para nuestras vidas y caer en la envidia.

El Salmista menciona que estaba a punto de resbalar y caer, a raíz de estar viendo la prosperidad de los malvados. Perdió su perspectiva y equilibro espiritual, se impacientó por un momento y se alteró al ver con sus ojos que a otros les iba mejor que a él.  Algo que la escritura claramente nos advierte, “No te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad” (Salmos 37:1)

¿Hay envidia en nuestra vida por la prosperidad de otras personas? Sí es así, tomemos una decisión este día y rompamos con ese pecado. Oremos al Señor para que guarde nuestras miradas y pasos. Pidamos que no nos deje caer en un estado en el que codiciemos lo que otros tienen.

“Ahora que se han purificado obedeciendo a la verdad y tienen un amor sincero por sus hermanos, ámense de todo corazón los unos a los otros.” 1 Pedro 1:22. (NVI)

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡No soy egoísta! 3

¡No soy egoísta!

“Si alguien que posee bienes materiales ve que su hermano está pasando necesidad, y no tiene compasión de él, ¿cómo se puede decir que el amor de Dios habita en él?” 1 Juan 3:17 (NVI).

Cuando alguien es egoísta se rehúsa dar a los que le piden, y nunca compartirá dinero, ni posesiones con nadie, y si no obtiene lo que quiere puede llenarse de ira, tristeza e impaciencia. Sin embargo, el egoísmo puede ser contrarrestado con el amor de Dios que procura el bien de la otra persona y no solo se enfoca en su propio bienestar.

¿Te consideras una persona generosa? Si no es así, busca al Señor para que Él te llene de su amor y transforme tu vida.

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué es el trabajo para ti? 4

¿Qué es el trabajo para ti?

En esta oportunidad quisiera que respondas una pregunta: ¿Disfrutas del trabajo que realizas? Generalmente cuando hablamos de “trabajo” se piensa en una carga que estamos obligados a llevar, pero pocos se alegran de realizarlo.

Aunque trabajar arduamente tiene ventajas, el error es caer en la “sobre-ocupación” con el fin de lograr el éxito y estabilidad; cuando en realidad el exceso de trabajo trae  resultados negativos.

La palabra de Dios dice: “Lo mejor que puede hacer uno es comer, beber y disfrutar del trabajo que hace. También vi que esto viene de Dios.” Eclesiastés 2:24 (PDT)

Las escrituras nos enseñan a equilibrar nuestro trabajo; si bien Dios nos impulsa a trabajar y abandonar la pereza, no promueve que uno se esclavice trabajando. Cuando dejamos de disfrutar comienza el estrés, la impaciencia, a dar el mínimo esfuerzo, porque ya no es una bendición, sino una carga pesada que se debe llevar.

Lamentablemente muchos descubren tarde estas grandes verdades. Por ejemplo: cuando enferman de estrés, cuando perciben que han perdido momentos importantes con sus hijos que ya han crecido o en el peor de los casos cuando enfrentan un divorcio por el alejamiento emocional de su cónyuge.

Lo mismo sucede con el ministerio que tenemos, a veces dejamos de disfrutar el servicio que realizamos para el Señor y en lugar de gozarnos en hacerlo, se vuelve una carga debido a que no estamos equilibrando nuestra vida; Dios dice que seamos sabios en el trabajo que realizamos y aprendamos a disfrutarlo.

Recuerda que el exceso de trabajo no trae nada bueno; podrás tener dinero extra, pero no alcanzará para pagar las consecuencias en tu salud física y emocional. En esta oportunidad te animo a despertar antes que sea demasiado tarde, administra sabiamente el tiempo, tanto en tu trabajo, familia, servicio, y así disfrutar todas las áreas de tu vida.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Ten paciencia… 5

Ten paciencia…

“Para que el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros el mismo sentir según Cristo Jesús para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo”. Romanos 15:5-6 (RVR1960).

Saliste temprano de casa para llegar antes de tiempo a tu trabajo, pero resulta que justo hoy empieza una maratón de atletismo y deciden cerrar las calles por donde se supone que  tenías que transitar, te sientes tan desesperado porque aún falta mucho por recorrer para llegar a tu destino y el camino por el que podrías seguir está totalmente obstruido  por la cantidad de vehículos que han decidido desviar su ruta y te dicen: “ten paciencia”.

Cuando todo sale a nuestra manera, es fácil mostrar paciencia, pero la verdadera prueba viene cuando nuestros derechos son quebrantados, en esos momentos de tensión es donde podemos saber cuán pacientes somos; sin embargo, la Biblia habla de la paciencia como un fruto del Espíritu, que es una virtud esencial de su carácter.

Aunque la mayoría de la gente considera paciencia y pasividad como sinónimos, no lo hagamos nosotros, porque si analizamos las palabras de Pablo podremos notar la diferencia.

“… corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” Hebreos 12:1 (RVR1960)

No podemos correr y esperar pasivamente, uno debe escoger si correr o esperar. Más bien la paciencia puede ser relacionada con la perseverancia, lo cual sí es posible.

Entonces ¿cómo va este fruto en tu vida? ¿Cuál es tu reacción frente a una tensión? Como hijos de Dios debemos anhelar el fruto de Espíritu Santo para que en medio de toda situación que te toque enfrentar seas agradecido, observando los propósitos que Dios podría tener para tu vida en eses momento, porque al final todas las cosas te ayudarán a bien y cuando dice “todas las cosas” incluye las cosas que prueban nuestra paciencia.

La próxima vez que te encuentres en un embotellamiento de tráfico ¿Cuál será tu respuesta? Recuerda que la impaciencia te conduce al estrés, el enojo y la frustración. Pero la paciencia te hará ver qué camino tomar para solucionar el problema. ¿Cuál escoges?

“Más vale ser paciente que valiente; más vale dominarse a sí mismo que conquistar ciudades.” Proverbios 16:32 (NVI)

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Insiste, persiste y alcanza 6

Insiste, persiste y alcanza

Un hombre ciego llamado Bartimeo, estaba sentado a las afueras de la ciudad de Jericó, se enteró de los milagros de Jesús y cuando oyó que pasaba cerca de donde estaba comenzó a gritar: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Y los que estaban cerca lo trataban de callar pero siguió insistiendo hasta que Jesús lo oyó y lo sanó. (Marcos 10: 46-52)

¿Qué hubiese sucedido si Bartimeo callaba?

Probablemente Jesús y él jamás hubieran tenido ese encuentro que le cambio la vida por completo, este hombre ciego consciente de su necesidad insistió, persistió y logró “¡Cállate!», muchos le gritaban, pero él gritó aún más fuerte: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!” Marcos 10:48 (NTV)

Dos acciones (insistir- persistir) tuvieron un resultado satisfactorio. Insistir es repetir  varias veces algo que se dice o se hace, para conseguir algo que se desea y persistir es mantenerse firme y constante en una manera de ser o de obrar.

¿Cuántos de tus planes y anhelos han sido alcanzados?

Todos tienen sueños o propósitos para cada año y en un principio se esfuerzan y trabajan para lograrlos pero con el pasar del tiempo muchos desisten de alcanzarlos solamente porque no han visto un resultado inmediato.

El tiempo y la impaciencia son las principales razones para que muchos abandonen sus sueños, pero rendirse no es la actitud que un hijo de Dios debe tener, todo lo contrario, es en esos momentos cuando más paciencia debemos tener “pero si deseamos algo que todavía no tenemos, debemos esperar con paciencia y confianza” Romanos 8:25 (NTV).

¿Cuántos sueños y anhelos has olvidado y enterrado?

Si te sientes desanimado y estás apunto de rendirte porque tu petición no ha tenido una respuesta inmediata, te animo a insistir y persistir;  verás la respuesta de Dios, no en el tiempo que tu consideres que es bueno sino en Su tiempo perfecto.

No dejes que el tiempo, la impaciencia, lo difícil o complicado, etc. te callen, Dios oirá tu clamor y te dará una respuesta “Con paciencia esperé que el SEÑOR me ayudara, y él se fijó en mí y oyó mi clamor” Salmo 40:1  (NTV).

Por Judith Quisbert

 

 El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Send this to a friend