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¿Qué es imposible?

La Biblia registra los hechos impresionantes que Dios hizo en medio de su pueblo, recordemos algunos:

– Abrió el mar rojo.
– Destruyó las murallas de Jericó.
– Convirtió en agua en vino.
– Alimentó a 5 mil con dos 2 peces y 5 panes.

Y así podríamos seguir recordando lo que Dios hizo en medio de su pueblo. A lo largo de la historia el hombre ha sido testigo de su poder y hoy también tenemos la posibilidad de presenciar esos milagros.

Jeremías 32: 27 dice: “Yo soy el Señor, Dios de todos los pueblos del mundo. ¿Hay algo demasiado difícil para mí?” (NTV)

La duda es el principal enemigo de la fe y se hace presente justamente cuando estamos atravesando tiempos difíciles; si dejamos que se quede en la mente y en el corazón puede causar grandes tragedias como: alejamiento de Dios, frustración, decisiones apresuradas que van directo al fracaso, etc.

Como seres humanos estamos limitados, pero Dios no tiene esos límites, Él puede lograr lo que es difícil o imposible para el hombre ¿Lo crees?

Tal vez tu problema es grande y muy complicado pero tu fe debe ser aún más grande y firme, recuerda que Dios es supremo y tiene el control de todo “La tierra es del Señor y todo lo que hay en ella; el mundo y todos sus habitantes le pertenecen” Salmos 24:1 (NTV).

Hoy quiero animarte a decirle a tus problemas (físicos, económicos, familiares, etc.) que tienes un Dios de imposibles.

No tengas temor de lo que vendrá, que tu confianza esté en Dios y verás ese milagro en tu vida.

¿Qué es imposible para Dios?

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Quieres ver agua en el desierto?

A veces, el problema que está delante de nosotros es tan grande que nos impide visualizar la solución con los ojos de la fe, así como a una persona sedienta le resulta difícil asimilar un oasis en medio de un desierto.

“Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido.” Hebreos 11:11 (RVR 1960).

Abraham recibió una promesa de parte del Señor, y esta era que su esposa iba concebir un hijo siendo una mujer mayor de edad o como la Biblia dice: “fuera del tiempo de la edad”. Seguramente, para los que lo rodeaban era complicado creer en el cumplimiento de esta promesa, y quizá hasta se burlaban de ellos, pero la fe que tenían les dio fuerza para recibir lo que esperaban.

Recuerda que: ¡Nada es imposible para Dios!

“Ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.” 1 Samuel 1:10-11 (RVR 1960).

Otro milagro que ocurrió por la fe se relata en la historia Ana, quien deseaba con todo su corazón tener un hijo, y al final recibió lo que deseaba: “ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente…” Ana era una mujer que clamaba a Dios porque tenía fe, sabía quién era Él y lo que podía hacer.

¿Tienes un problema demasiado grande? Este tiempo no te apartes del Señor, ni te desanimes de orar y estudiar su palabra ¡Al contrarío! Te aliento a acercarte a Dios con fe, así como Sara o Ana, confiando en Dios y clamando por tu petición.

 ¿Necesitas un milagro? ¡Entonces ten fe en el Señor!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡No cargues lo que no sirve!

Jesús se encontraba enseñando en una sinagoga y en ese mismo lugar estaba una mujer que vivía encorvada desde hace 18 años (es decir no podía enderezarse completamente), quizás la vida de esta mujer no haya sido nada fácil pues ¿Qué tan lejos podía llegar si solamente podía ver sus pies y el piso?

Lucas 13:11 dice: “vio a una mujer que estaba lisiada a causa de un espíritu maligno…” en versículos anteriores y posteriores no encontramos la razón por la que esta mujer estaba siendo atormentada por el enemigo, pero sí sabemos que su condición era consecuencia de un pecado.

El encuentro con Jesús le cambio la vida, “Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad” Lucas 11:12 (NVT), halló libertad y perdón de pecados.

Al igual que esta mujer muchos de nosotros podemos estar viviendo imposibilitados por causa del pecado; quizás son muchas las faltas, necedades, culpa y errores que cargamos en la espalda y está llegando al punto de que por el tamaño y el peso de lo que llevamos estamos comenzando a encorvarnos.

¿Qué podrías hacer o a dónde podrías ir si solamente puedes mirar abajo? Cuán difícil debió ser la vida de esta mujer pues su condición la limitaba y con ello se acomodó a su situación, tal vez ya te acostumbraste a vivir así, sin poder mirar adelante y vives teniendo compasión de ti mismo.

Jesús quiere enderezarte y quiere hacerte libre de lo que estás llevando, Mateo 11:28 dice: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”, Él está dispuesto a quitarte la carga (frustraciones, miedo, duda, falta de perdón, orgullo, etc.) y así podrás ver hacia adelante y podrás lograr aquello que te parecía imposible.

Decide hoy soltar aquello que te detiene, limita y te causa heridas y pon todo en las manos de Dios y sé verdaderamente libre.

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Misterio

“Cuán insulso y tedioso sería el mundo sin misterio”, dice el maestro Ibn Sina para conformar a su discípulo Jesse ben Benjamin, afligido por el misterio que rodea a las enfermedades incurables. Son palabras adecuadas para su tiempo: es una escena de la película “El médico”, ambientada en la Edad Media. Suenan extrañas para nuestra época que, embriagada de información, inundada de imágenes y sonidos, no parece reconocer límites al conocimiento.
Se dice, Si no lo sabes, googléalo, o Seguro que hay un tutorial en YouTube. Tal vez sea ésta la razón por la que la mayoría de los estudiantes experimentan el aburrimiento en las clases. ¿Qué puede enseñar un profesor que ellos no puedan hallar en internet? Quizá sea también la explicación de por qué el abúlico espectador navega por los 900 canales que tiene disponible en su conexión de televisión satelital y no se detiene en ninguno donde pueda disfrutar de un documental, un espectáculo o una buena película.
Todo está ahí, disponible a un clic de distancia. Ahíta de estímulos audiovisuales, nuestra generación parece haber perdido la capacidad de asombrarse. Ya no tenemos la maravillosa experiencia de la perplejidad frente al misterio y lo desconocido. Por eso mismo, como escribí hace unos días, el salvaje degollamiento online de un grupo de prisioneros fue apenas una nota marginal en los grandes canales de noticias, ocupados por los últimos desnudos de la Kardashian o los premios anuales a la televisión.
Reconocer lo inexplicable es en cierto modo admitir nuestra incapacidad de comprender la complejidad del universo, un primer paso hacia la cordura, hacia el sobrio dimensionamiesto de nuestra humanidad. No somos infinitos.No sabemos todo. No podemos todo. Hay realidades que están más allá de nuestra comprensión y, por lo mismo, son imposibles de manipular.
La ilusión de las poderosas máquinas inteligentes, el acceso instantáneo a inmensas masas de información, la enormidad de recursos de toda índole no alcanzan a resolver ni mitigar la profundidad del misterio, la abrumadora realidad de lo desconocido y de lo imposible.
Nos haría bien pensar más frecuentemente en esta simple y concluyente verdad.

Vuelve a intentarlo

“Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. Lucas 5:4-5

Cada uno de nosotros tiene sueños, anhelos, necesidades y luchas, nos esforzamos para salir victoriosos pero a veces nos desanimamos porque no vemos ningún resultado a nuestro esfuerzo. Pensamos que todo ha sido en vano.

En la Biblia encontramos esta historia: “Cierto día, mientras Jesús predicaba en la orilla del mar de Galilea, grandes multitudes se abalanzaban sobre él para escuchar la palabra de Dios. Jesús notó dos barcas vacías en la orilla porque los pescadores las habían dejado mientras lavaban sus redes.  Al subir a una de las barcas, Jesús le pidió a Simón, el dueño de la barca, que la empujara al agua. Luego se sentó en la barca y desde allí enseñaba a las multitudes.  Cuando terminó de hablar, le dijo a Simón: Ahora ve a las aguas más profundas y echa tus redes para pescar. Maestro, respondió Simón, hemos trabajado mucho durante toda la noche y no hemos pescado nada; pero si tú lo dices, echaré las redes nuevamente.”  Lucas 5:1-5 (NTV)

Quizá nuestra situación es justamente como la de Pedro y de aquellos pescadores que se habían esforzado toda la noche y no habían pescado nada. Tal vez estás triste y desanimado viendo que todos tus intentos por salir adelante han sido un fracaso.

Hoy el Señor nos pide que lo dejemos subir a nuestra barca y volvamos a intentarlo nuevamente. Posiblemente ya no tienes fuerzas y tu fe está a punto de desaparecer pero, así como Pedro puedes decir: “más en tu palabra” seguiré luchando por mi familia, tocaré una puerta más para pedir trabajo, volveré a esforzarme en mis estudios.

No te rindas y en Su palabra intenta nuevamente, los resultados serán maravillosos  y  extraordinarios. “Y esta vez las redes se llenaron de tantos peces ¡que comenzaron a romperse! Un grito de auxilio atrajo a los compañeros de la otra barca, y pronto las dos barcas estaban llenas de peces y a punto de hundirse.” Lucas 5:6-7 (NTV)

No olvides que tenemos un Dios poderoso, que no conoce imposibles. “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.” Juan 14:13

“Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.” Juan 14:14

 

 

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Milagro en alta mar

En un viaje por el océano, una señora se puso tan enferma por el mareo que el médico le dijo que solamente el comer muchas naranjas podría restablecerla. La señora,  en su debilidad dijo:

– Doctor, no se apure, mi Padre Celestial me las enviará. Yo voy a pedírselo ahora.

– Pero, querida señora- contestó él – no olvide que nos hallamos en la mitad del océano.

– No importa, amigo mío; para Dios todo es posible.

Unas horas más tarde, el mismo doctor entraba corriendo hasta la enferma, para poner a los pies de su cama un cesto colmado de naranjas.

Como pudo, nervioso y maravillado, explicó su procedencia:

– Un buque averiado… le hemos auxiliado… un cargamento de naranjas en el buque… un…

– ¡Un milagro de mi Padre Celestial, doctor! – le interrumpió la enferma.

Humanamente vemos miles de impedimentos para todo lo que hacemos y queremos, normalmente confiamos más en las cosas que vemos y percibimos con nuestros sentidos que en Dios, olvidando que para Él no hay nada imposible.

“He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí?” Jeremías 32:27 (RVR1960)

No importa dónde te encuentres, ni cuáles sean tus circunstancias, si tienes fe en Dios y confías en Él de todo tu corazón verás milagros suceder, aún contra toda posibilidad humana.

A Dios no lo limitan las circunstancias, los lugares ni las personas, lo único que no permite que se mueva la mano de Dios es nuestra incredulidad, nuestra falta de fe.

Pon en acción tu fe, deja de ver las circunstancias que te rodean y cree que para Dios no hay nada imposible.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Tu fe es importante

“Para Dios no hay nada imposible.” Lucas 1:37 (DHH)

Dios es especialista en hacer lo imposible, lo único que Él exige para actuar en nuestras vidas es una fe sincera y que esté depositada en Él.

En Marcos 10:52 vemos como el ciego de Jericó fue sanado; Jesús le dijo: “Vete, tu fe te ha salvado.” Lucas 7:50 habla de una mujer que llegó hasta el Maestro y  con lágrimas regó sus pies y los secó con sus cabellos;  a ella Jesús se dirigió con las siguientes palabras: “Tu fe te ha salvado, ve en paz.” En Mateo 9:22, leemos de una mujer que tocó el manto de  Jesús y después de ser sanada, la Biblia dice: “Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: “Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado”.

En estos tres casos Jesús  afirma que es por la fe de ellos que fueron sanados. Esa debe ser nuestra confianza y seguridad, que Cristo está dispuesto a salvarnos sea cual sea la situación que estemos pasando. Muchas veces nos desesperamos y perdemos la fe ante una situación difícil, un problema grave o una prueba, lo que no debería ser así.

Aprendamos del ciego, de la mujer con flujo de sangre y de la mujer pecadora que no dudaron de la misericordia y el poder de Jesús. Cada uno de ellos tenía fe y con esa confianza se acercaron a Él.

Lo cierto es que, si no tienes fe es imposible que Dios haga algo por ti. Sólo tu fe hará que Dios obre a tu favor. ¿Y cómo o qué hago para tener fe? La Biblia dice que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. Romanos 10:17

Te animo a que cierres tus ojos un momento y le pidas a Dios que te fortalezca, llene de fe y quite toda incredulidad de tu vida.

 “Yo soy el Señor, Dios de toda la humanidad. ¿Hay algo imposible para mí?” Jeremías 32:27 (NVI)

Ten fe y milagros comenzarán a acontecer a tu alrededor porque todo es posible al que cree.

“Acerquémonos, pues, con confianza al trono de nuestro Dios amoroso, para que él tenga misericordia de nosotros y en su bondad nos ayude en la hora de necesidad.” Hebreos 4:16 (DHH)

 

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A veces hago lo que quiero

A veces hago lo que quiero. La mayor parte del tiempo no. Hay que trasladarse, trabajar, hablar, responder, reunirse, resolver, socializar, argumentar, esperar, proponer, creer. Se hace necesario observar ciertas convenciones, ir a la caja a cobrar el giro, comprar cosas, lavar, asear, cocinar, barrer la vereda porque es ordenanza municipal. Es imprescindible presentarse en ciertos encuentros importantes, atender preguntas, informarse adecuadamente del estado de parientes y relaciones bilaterales.

A veces hago lo que quiero. En otras ocasiones hay que admitir que las cosas son como son y que el horno no está para bollos. Se hace inevitable administrar el tiempo, la plata, los espacios, el ánimo y los deseos. Es preciso poner algunas cosas antes que otras, abstenerse de ciertas cuestiones, explicar las misteriosas razones por las cuales se margina uno de redes, perfiles y tecnologías de avanzada.

A veces hago lo que quiero. Si no, hago mandados, compro encargos, me informo de los acontecimientos sobre los cuales habla la gente – a veces me informo a través de lo que habla la gente pero en realidad eso no es muy recomendable. Voy a las oficinas de servicios públicos a tomar nota de ciertos derechos inalienables que no me están siendo garantizados e intento descifrar los arcanos de la factura del gas o de la luz. Envío mi boleta de honorarios puntualmente cada mes, voy al dentista, hago algunas llamadas y escribo unos correos.

A veces hago lo que quiero. Algunas cosas que habitualmente no quiero, las hago porque quiero. Elijo el silencio, leo los pocos y últimos libros que me quedan, me siento a oscuras en la cocina y pienso en una frase, una posibilidad, una caricia, una mirada, un abrazo, un respiro, una pausa, un amparo, una solución final, un mundo que sea otro, una época imposible. Considero todo lo que no sé, todo lo que no puedo, todo lo que hice, todo lo que ya está, todo lo que no comprendo aunque lo lea o lo escuche cinco veces, todo lo que me da risa, pena o rabia pero ya no tanto como antes, todo lo que me da miedo.

A veces hago lo que quiero. Algunas de esas cosas no son objeto de conocimiento público, ni bilateral ni multilateral, por lo cual de ellas aquí no se trata.

(Fotografia: Ivan Pierotti – Usada con permiso – ivanpierotti.com.ar)

Lo imposible está en sus manos

A veces cuando estamos en medio de problemas o tenemos que hacer algo para resolver algún conflicto o remediar algo malo que hicimos, decimos que nuestra vida es muy difícil; posiblemente porque tenemos que hacer cosas que tal vez no queremos o pensamos que son imposibles para nosotros.

Podemos observar en la historia cómo Israel logró salir de la esclavitud de Egipto. Dios mandó las plagas y sólo le pidió a Moisés que advirtiera al Faraón. En la última plaga seordenó al pueblo que marcara sus puertas con la sangre de un cordero sin manchapara cuando pasara la plaga de la muerte; Dios se encargaría del resto.

Cuando estaban siendo perseguidos por el ejército del Faraón, una vez que lograron salir de Egipto,  vieron el mar frente a ellos, todo parecía perdido pero Dios le mandó a Moisés que extendiera su vara sobre el mar y nada más, Él haría el resto.” Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen.Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco.”Éxodo 14:15-16 (RV-1960) Lo único que tenían que hacer para ganar la batalla era obedecer.

Nosotros nos desesperamos, desconfiamos y sentimos que no podemos hacer nada ante determinadas circunstancias cuando Dios no nos exige más de lo que podemos dar, sólo nos manda a tener fe, creerle y confiar en su amor y poder.

Cuando estamos en situaciones muy difíciles, debemos creer que lo que Dios me pedirá será algo posible para mí y que del resto Él se hará cargo.

“Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios.” Lucas 18:27 (RV-1960)

Si estás en medio de la tormenta sólo camina, sigue, Dios hará lo extraordinario e imposible, tú solamente debes creer que así será.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Permite que Dios resucite tus sueños

Todos hemos escuchado alguna vez la historia de la resurrección de Lázaro, que se encuentra en el capítulo 11 de Juan.

El relato dice que Lázaro enfermó y sus hermanas Martha y María mandaron a llamar a Jesús. En el versículo 3 dice que el mensaje era: “Señor, he aquí el que amas está enfermo”.

No mucha gente se animaría a mandar un mensaje así, salvo que hayan tenido una relación cercana con el Maestro.

Martha,  María y Lázaro habían sido testigos de  los milagros que Jesús había estado haciendo y  compartieron con Él, eran sus amigos. Probablemente estaban seguros de que Jesús vendría inmediatamente al escuchar la noticia y haría un gran milagro como los que habían visto.

Lejos de lo que podrían haber creído, Jesús  deliberadamente demoró y llegó 4 días después de que Lázaro había muerto. Y seguramente puedes pensar que Jesús era un mal amigo o que no le importaba realmente lo que sentían pero no es así, más adelante dice que Jesús lloró y que estaba conmovido pero Él tenía un plan más grande para la vida de sus amigos, los haría protagonistas de algo nunca antes visto.

Cuando Jesús llegó al lugar, Martha salió a su encuentro y le dijo: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.”

A veces creemos que hemos llegado al final de nuestras vidas. Tal vez estás enfrentando una enfermedad por la que pediste tanto tiempo a Dios que te sanara o quizás sientes que ya no podrás salir de la dura situación económica en la que te encuentras o tu familia está en la crisis más grande que jamás atravesó y  tal vez te has resignado y estás abandonando tus sueños y tu oración es parecida a la de Martha y le dices: Señor, si hubieses estado aquí, si hubieras llegado a tiempo…

No importa cuánto tiempo llevas pidiéndole a Dios un milagro, ni cuán mala sea tu situación económica, familiar o si el diagnóstico que te dieron es irreversible. Dios está en control y Él siempre llega a tiempo, no en nuestro tiempo, si no en Su tiempo.

Imagina lo que es que Lázaro llevara 4 días de muerto. Tal vez, si Lázaro llevara media hora de muerto todavía la esperanza de María y Martha estaría a flote pero cuatro días no daban lugar a dudas de que Lázaro estaba muerto.

Hay ocasiones en las que Dios nos pone en un tiempo de espera tan largo que estamos seguros de que es el final, que Jesús no llegó a tiempo y bueno, que hay que enterrar nuestras esperanzas, nuestros sueños y seguir adelante, conformándonos con lo que hay.

Pero es ahí, cuando ya no puedes más que Jesús llega y resucita aquello que dimos por muerto. Y es que cuando nosotros nos rendimos es Dios quien  mueve su mano y le da vida a lo que enterramos y hace posible lo imposible.

Dios quiere glorificarse en tu vida, quiere bendecirte y sin importar cuánto tiempo llevas esperando por un milagro, Dios llegará a tiempo.

No entierres tus sueños, no te des por vencido, deja que Dios haga un gran  milagro en tu vida y si por alguna razón ya los enterraste corre a Sus brazos y dale la oportunidad de resucitar lo que está muerto.

Recuerda que  Él es especialista en imposibles.

““porque nada hay imposible para Dios” Lucas 1:37 (RVR 1960).

 

 

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¿Dónde está la fe de ustedes?

Muchos creen saber la definición exacta de la fe, la cuestión es ¿saben realmente lo que significa la fe?  ¿Sabías que nuestro Señor Jesucristo llamó la atención muchas veces a sus discípulos a causa de su poca fe? Veremos un caso muy particular:

Aconteció un día,  que entró en una barca con sus discípulos,  y les dijo: Pasemos al otro lado del lago.  Y partieron. Pero mientras navegaban,  él se durmió.  Y se desencadenó una tempestad de viento en el lago;  y se anegaban y peligraban.

Y vinieron a él y le despertaron,  diciendo: ¡Maestro,  Maestro,  que perecemos!  Despertando él,  reprendió al viento y a las olas;  y cesaron,  y se hizo bonanza.

Y les dijo: ¿Dónde está vuestra fe?  Y atemorizados,  se maravillaban,  y se decían unos a otros: ¿Quién es éste,  que aun a los vientos y a las aguas manda,  y le obedecen? Lucas 8: 22-25.

Aquí está la clave de todo problema, observemos la pregunta de Nuestro Señor. Él sabe perfectamente bien que sus discípulos tienen fe, la pregunta que les hace es: ¿Dónde está? Ustedes han alcanzado la fe pero ¿Dónde está en este momento? Debería estar aquí ¿Qué pasó con ella? Ese es el reclamo que hace Jesús a sus discípulos. Vemos que nuestro Señor les da una gran lección de lo que realmente significa la fe.

La fe no es obviamente sólo una cuestión de sentimientos, no puede ser así porque en circunstancias como esas los sentimientos pueden ser muy variables.  La fe se adueña de todo el hombre, incluso de su mente, de su intelecto y de su entendimiento. Jesús nos enseña que la fe es una “actividad” algo que tiene que ejercitarse, no entra en acción por sí misma, nosotros debemos hacerla funcionar.

Y les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Lucas  8:25

Es lo mismo que decir ¿Por qué no toman su fe y la aplican a esta situación? Como podemos ver, fue por no poner a funcionar su fe que los discípulos se sintieron infelices y cayeron en ese estado de consternación.

¿Entonces cómo se aplica la fe? Al encontrarse uno en una situación difícil, lo primero que debe hacer es rehusarse a ser controlado por tal situación, la fe es un “rechazo” al pánico, significa aplacar y aplastar a la incredulidad. Una vez dado el primer paso, debemos traer a memoria lo que creemos y sabemos acerca de Dios, esto fue lo que los discípulos no hicieron, no se preguntaron: ¿será que nos ahoguemos estando Él con nosotros? ¡Imposible! Sin embargo, se dejaron llevar por el pánico.

Si Jesús es quien convirtió el agua en vino, hizo grandes milagros, dice que nos ama, que nos cuida  y dice que hasta cada cabello de nuestra cabeza está contado ¿dejará Él que nos hundamos en una situación difícil? ¡No! Así es como razona la fe,  la fe se aferra a la verdad.

Querido amigo ¿dónde está tu fe? La fe dice: No puedo creer que Él que me ha traído de tan lejos vaya a dejarme caer ahora ¡imposible! ¡Eso no correspondería al carácter de Dios!

Si te encuentras en una situación difícil pídele a Dios que te ayude a aplicar tú Fe y desarrollarla, rehusando ser controlado por las circunstancias, trae a la memoria lo que crees y lo que sabes de Él.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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