indiferencia Archives | CVCLAVOZ

All posts in “indiferencia”

Mi estado 1

Mi estado

Se me ocurrió ir poniendo algunos fragmentos de viejos escritos en el llamado “estado de WhatsApp”.

Es una rendición, lo confieso. Siempre sentí que esas cosas eran la expresión moderna de la copucha y el pelambre.

Pero con el tiempo fui descubriendo, o dándome cuenta, que todo no es más que una especie de eterno retorno. Lo que ayer hacían los chasquis y las señales de humo hoy lo hacen Instagram y WhatsApp.

Solía indagar en mis pasados escritos para angustiarme porque sentía que todo eso pasaba sin pena ni gloria por el blog.

Me dolía que la inmensa mayoría prefiera saber qué debe hacer para no caer en la tentación que reflexionar en la inexcusable ausencia de los creyentes en el mundo real.

Ahora ya no me va doliendo tanto. Aceptar la idea que la gente prefiere pensar en sí misma y no en lo otro tiene un componente terapéutico: es nada más que la marca de la época.

Lo que pasaba era que yo creía que a los cristianos les importaba el mundo real pero no es así. Y asumirlo me va calmando los nervios, tensados por tanta indiferencia.

Volvamos a los “estados”.

Como algún escriba viejo, voy sacando cosas nuevas y antiguas. Voy descubriendo que todavía todo me interesa, todo me inspira, todo me despierta el ser.

Algunas mañanas, en mi cabaña del campo donde Fernando, vibraba con el color de los crisantemos, la majestuosidad de los álamos, la música de Sabina, el aroma del café recién hecho en la cocina y la soledad recién estrenada.

Otras, en medio de los cerros de Bialet Massé, me arrastraba entre los escombros de la tristeza, intentaba componer una canción de esperanza, buscaba el consuelo de una rosita que abría sus primeros pétalos, acomodaba la leña en la tibia salamandra de la sala.

A medida que avanzaba el tiempo me pasó algo extraordinario: abandoné – o me dejó, o decidí, no sabría decirlo – el pedregoso y oscuro sentimiento del miedo, la culpa y la vergüenza.

Esa formidable conquista – el no andar lamentando nada y sentirme bien de una buena vez – se sumó a otras dos vespertinas conquistas: la libertad y la paz.

Así que proponer en pocas palabras los diversos estados del ser en el cuadrito de WhatsApp constituye una discreta algazara interior porque constato que sigo vivo.

No es una gran cosa pero, qué quieren que les diga: sigo vivo.

¿Tu carácter es bueno o malo? 2

¿Tu carácter es bueno o malo?

“No hay árbol bueno que pueda dar fruto malo, ni árbol malo que pueda dar fruto bueno. Cada árbol se conoce por su fruto: no se cosechan higos de los espinos, ni se recogen uvas de las zarzas. El hombre bueno dice cosas buenas porque el bien está en su corazón, y el hombre malo dice cosas malas porque el mal está en su corazón. Pues de lo que abunda en su corazón habla su boca.” Lucas 6: 43-45 (DHH)

¿Cuántas veces no hemos dañado y alejado personas de nuestro lado por nuestro mal carácter?  Generalmente la amargura, el enojo, los gritos, los insultos, la indiferencia, la ignorancia y toda clase de malicia son algunas de las actitudes que terminan alejándonos de las personas que más amamos.

Si estudiamos con detenimiento los versículos que hemos leído, entenderemos que hay dos tipos de persona, el hombre bueno y el hombre malo. Ambos con características diferentes, la persona buena sabe controlar su actitud y tiene un corazón saludable. La persona mala, actúa mal porque en su corazón aún hay maldad y es exactamente lo que refleja en su entorno.

¿Qué tipo de persona somos? La Biblia nos dice que todos los que pertenecemos a Cristo nos hemos convertido en personas buenas, que la manera antigua de vivir ha pasado y que nuestra actitud debe ser diferente. (2 corintios 5:17)

Si nuestra actitud  aún refleja todo lo que está mencionado en Efesios 4:31 es hora de librarnos de toda esa clase de mala conducta y analizar cómo está nuestra comunión con Dios, porque siempre actuamos de manera mala cuando descuidamos nuestra relación con el Señor.

La palabra de Dios señala que la única manera de mantener controlado nuestro carácter es por medio del gobierno del Espíritu Santo en nuestra mente y corazón. “Quédense despiertos y oren para que no caigan en tentación. El espíritu está dispuesto a hacer lo correcto, pero el cuerpo es débil.” Mateo 26:41 (PDT)

Esto no se trata de simplemente repetirnos a nosotros mismo: “voy cambiar mi actitud” Sólo podemos cambiar por medio del poder de Dios y su fuerza en nuestro interior. (Filipenses 4:13)

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Cadenas de la libertad 3

Cadenas de la libertad

Tal vez valga el esfuerzo reiterar en este espacio la íntima relación que existe entre verdad y libertad. Cuando la gente lee que la verdad los hará libres reduce el alcance de esta formidable declaración al acotado ámbito de la liberación de los pecados. Siendo correcta la aplicación, debemos puntualizar que es desesperantemente corta de vista. Y equívoca además en lo que a libertad se refiere.

Insuficiente porque la verdad es tal que supera largamente el efecto de blanqueamiento de la conducta. Equívoca porque la realidad muestra que cuando las personas entran en el campo de acción de la institución religiosa son aherrojadas por un cúmulo de regulaciones, preceptos y tradiciones que no hacen más que someter al liberto a una nueva forma de esclavitud. Una esclavitud trágica porque es ejercida irónicamente en nombre de la libertad que se suponía iba a otorgar la fe.

El conocimiento de la verdad – al menos el conocimiento de la verdad supuesto por quien hizo esta declaración – debe abrir puertas a nuevas esferas de la mente; debe levantar otras preguntas. Debe permitir a la gente cuestionar, indagar, incluso dudar si eso se hace necesario cuando hay poca claridad o confusión en los conceptos. Debe hacer sensible a las personas a las cuestiones que pertenecen a la vida de la sociedad y de la cultura; debe penetrar los ámbitos de la política, la economía, la educación, el arte, el mundo laboral, sólo por nombrar algunos.

No tengo ya casi memoria de cuántas veces he expuesto en libros, conferencias, artículos y entrevistas este imperativo de la verdad que alegan tener los creyentes. Y ya casi no tengo memoria de lo infructuoso de este anuncio. La comunidad religiosa se encuentra tan satisfecha con el estructurado paquete de verdades funcionales a toda prueba que le ha sido inoculado en la mente que el reclamo que hacemos aquí y en otros sitios de tanto en tanto es percibido como una rareza, un pelo en la leche impecable del conocimiento estándar predominante.

No queda otra cosa que seguir soñando con una generación que revise y reforme el entendimiento de esta portentosa declaración que duerme el sueño injusto de la indiferencia y la comodidad: conocerán la verdad y la verdad los hará libres.

¿Con personas irritantes qué harías tú? 4

¿Con personas irritantes qué harías tú?

“El que tarda en airarse es grande de entendimiento; mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad” Proverbios 14:29 (RVR 1960).

Seguramente se ha topado con personas irritantes, de mal carácter y con un comportamiento no adecuado; puede que sean sus propios vecinos, pero ¿Qué hacer frente a esta situación? Sobre todo si es inevitable encontrarse en el camino o de cruzar palabra con estas personas. En primer lugar, la indiferencia no es la mejor solución, si realmente hemos comprendido que Dios tiene propósito en cada situación, entonces dejaremos que Él nos guíe. Segundo, el pedir al Padre de que estas personas se alejen para nunca más volverlas a ver, no es lo más sabio. Tercero, dirigirnos de la misma manera que esta persona, nos lleva a ser necios. Dios permite situaciones o pone personas en nuestro camino para que aprendamos a manejar de forma correcta esta circunstancia y así maduremos espiritual y emocionalmente. Si tenemos esa disposición el Señor nos llevará a orar de forma correcta frente a lo que estamos enfrentando y nos dará paciencia y sabiduría para encarar este conflicto.

Por Neyda Cruz

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Interrogación y rebelión 5

Interrogación y rebelión

Si en el mundo sagrado no se encuentra el problema de la rebelión es porque, en verdad, no se encuentra en él ninguna problemática real pues todas las respuestas han sido dadas de una vez. La metafísica está reemplazada por el mito. Ya no hay interrogaciones, no hay sino respuestas y comentarios eternos, que en tal caso pueden ser metafísicos. Pero antes de que el hombre entre en lo sagrado, y también para que entre en él, y desde que sale de él, y también para que salga, hay interrogación y rebelión.
(El hombre rebelde, Albert Camus).

A veces se encuentra uno con una lectura que expresa de modo cristalino aquello que adentro era balbuceo, inquietud, trabajosa interrogación. En unas pocas palabras resume lo que uno ha sentido, oscuramente, por tanto tiempo. He aquí, en esta cita un poco extensa para este espacio tan breve, algo que explica con magistral precisión cuestiones que me han abrumado por tanto tiempo: ¿Por qué la gente “de la fe” no se hace preguntas? ¿Por qué no se enoja y no se levanta contra lo que está mal, incluso dentro de su propio universo? ¿Por qué esa resignación, esa desidia, esa indiferencia ante el crimen impune, la violencia, la opresión, la injusticia, el abuso, la discriminación flagrante?

Por esto: porque todas las respuestas han sido dadas de una vez, aún aquellas que respondían lo que la gente nunca se había preguntado. Está todo asegurado, está todo explicado. No hay más interrogación: hay fe, hay mito, hay leyenda, hay tradición, hay un sistema de pensamiento definitivo. No hay angustia existencial, no hay confrontación. Hay obediencia ciega, hay resignación, hay sumisión completa a los dirigentes y guardianes del sistema.

La interrogación y la rebelión son antes de entrar en el reino. Y si uno se interroga y se rebela dentro del reino, la única consecuencia es la salida, el extrañamiento, el exilio o el autoexilio, la expulsión, la excomunión. Es decir, la pregunta y la rebelión sólo son posibles fuera. El reino es intangible, intocable.

Como bien anota Camus, las respuestas y los comentarios son eternos. Por lo cual, todo aquello que esté mal dentro del sistema, quedará silenciado, disimulado, resignado. Y todo eso se hará en nombre de la integridad del sistema, el nombre de los superiores intereses de la misión, el nombre de la continuidad de la arquitectura jerárquica, imprescindible para que todo continúe adelante…

Él te conoce ¿Tú lo conoces? 6

Él te conoce ¿Tú lo conoces?

Un niño, se encontraba en la entrada de la mina, esperando pacientemente la salida de los mineros pues su padre trabajaba allí. Se le acercó un hombre mayor que lo estaba observando y le dijo: ¿Qué haces ahí? El niño respondió: estoy esperando a mi papá; el hombre le dijo: No podrás reconocerlo entre tantas personas que salen con el rostro cubierto de carbón y con un casco ¡será mejor que te regreses a tu casa!, a lo que  el niño respondió: ¡Pero mi padre me conoce!

Si bien el niño no podría reconocer a su papá, su padre sí lo conocía. De la misma manera que nuestros padres terrenales saben nuestros gustos, gestos, etc. Dios nos conoce a la perfección.

Salmos 139:2 dice: “Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto;  conoces mis pensamientos aun cuando me encuentro lejos” (NTV).

Como buen Padre Dios conoce a sus hijos, nada pasa desapercibido, sabe el dolor físico que sientes, conoce tus días de felicidad y tristeza y jamás te ha dejado sola(o).

Muchas veces los tiempos de tristeza y aflicción pueden hacerte pensar que Dios es indiferente a ti y a tu necesidad, pero Él sabe lo que requieres y en qué momento lo necesitas “(…) tu Padre sabe exactamente lo que necesitas, incluso antes de que se lo pidas” Mateo 6:8 (NTV) Dios ve y conoce todo de ti porque eres su principal tesoro e interés.

Quizás no has recibido lo que esperabas, o simplemente no tienes una respuesta a tu problema o necesidad y tienes motivos para estar molesto con Dios pero recuerda que Él te conoce, sabe lo que necesitas y por su amor y misericordia te dará lo que pides en su tiempo.

¡Qué difícil es no recibir lo que uno quiere! pero debemos tener la certeza que nuestro Padre siempre velará por nuestro bienestar físico, espiritual y material.

Los versículos mencionados nos muestran a un Padre atento a sus hijos que los conoce muy bien, pero ahora quiero preguntarte:

¿Conoces a Dios? ¿Conoces lo que Dios quiere para ti?

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Realiza tu trabajo! 7

¡Realiza tu trabajo!

Hace poco se dio a conocer un caso de violencia que vivió una mujer por parte de su esposo, la víctima quedó con el rostro totalmente desfigurado. Lo decepcionante del hecho es que la autoridad encargada del caso decidió poner en libertad al agresor, sin que este asumiera las consecuencias de sus acciones ¡Qué indiferencia a la gravedad de este asunto!

Todos esperamos que las autoridades defiendan nuestros derechos y nos protejan, pero es una tragedia cuando se muestran indiferentes y pasivos.

Este caso es parecido al de un doctor que no se moviliza de inmediato para socorrer a una persona que está a un paso de la muerte, sino que espera primero recibir el beneficio que obtendrá por su trabajo. Esta irresponsabilidad es preocupante  porque en lugar de bienestar trae sufrimiento a diferentes personas.

Así de triste es observar un cristiano que no cumple su responsabilidad:

“El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor.”  Lucas 4:18-19 (RV60)

La Palabra de Dios dice que el Espíritu del Señor nos ha ungido para dar las buenas noticias a los pobres, para sanar las heridas del corazón o físicas,  para dar libertad a los que están esclavizados por el alcohol, drogas, pornografía, etc.  y para predicar el mensaje de salvación. La pregunta que quiero hacerte es: ¿Estás haciendo tu trabajo?

Todos los días tenemos una batalla que ganar contra el enemigo, ¿estás atacando o simplemente eres un hombre cobarde con ropa de soldado? Muchas personas que te rodean están sufriendo y necesitan escuchar una palabra de esperanza y amor, ser libres y levantarse porque sus familias están siendo destruidas ¿Qué esperas para salvar sus vidas?

En este momento tienes que tomar una decisión y volver a Cristo con todo tu corazón, con toda tu mente y con todas tus fuerzas para empezar a realizar tu trabajo. Recuerda que los tibios o cobardes no entrarán al reino de Dios. (Apocalipsis 21:8)

¡Que el Señor te encuentre haciendo su trabajo!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Celos o indiferencia , ¿Qué es peor? 8

Celos o indiferencia , ¿Qué es peor?

Son muchas las actitudes negativas en un matrimonio que con el tiempo terminan arruinándolo. La indiferencia y los celos son dos de ellos, que además de afectar la comunicación en el matrimonio, no son para nada compatibles con la felicidad, por lo contrario, esto puede ir abriendo una fisura que de no arreglarlo a tiempo llega a romper la relación conyugal.

Esto no es una cuestión de si se debe mostrar celos o hacerse el indiferente ante el cónyuge, ambas actitudes tienen sus porqué y consecuencias graves, por eso es importante que conozcas sus principales anomalías y así tomar las medidas necesarias para tratarlo.

La indiferencia

En definitivo, esta actitud empobrece la comunicación y por ende la relación. Ser indiferente es comportarse frente a la persona como si no existiera, porque “para mí no significa nada, ni bueno, ni malo, ni positivo, ni negativo, algo neutro, da igual”.

Aunque a decir verdad, en el fondo nadie nos es del todo indiferente, por eso, a veces esa indiferencia no es tan real, si no más bien fingida y simulada.

Pero, cuando si es real, el cónyuge ya no se interesa por escuchar lo que el otro le dice. Eso también agrava la incomunicación al ya no existir entendimiento entre las personas.

Ahora, entre las causas que hacen a alguien indiferente en el matrimonio está la rutina, porque hacer todos los días lo mismo, sin temas de conversación interesantes, siempre hablar de lo mismo, llega un momento que la monotonía hace que el cónyuge, a la persona que más se debe de amar, ya no interese, y puede que aparezcan otros intereses, dejándolo a un lado.

Otra causa es el egoísmo. Cuando se desatiende a la pareja para atenderse a sí mismo y sus metas; por ejemplo, cuando está enfocado sólo en tener más dinero, ascender en la empresa, ser más exitoso, tener mayor influencia social, entre otras; que hace que su pareja yo no esté en su punto de atención y le provoca que se sienta marginada y por lo tanto indiferente.

Asimismo la falta de respeto, es un factor causal de indiferencia, porque los insultos, gritos, sarcasmos, agresiones de cualquier índole, no permite que los sentimientos fluyan de manera sana.

Así que es recomendable romper con todo egoísmo, ver de nuevo por los intereses del cónyuge, antes que el propio, y eso sí, hay que romper con la rutina, hay que ser creativos para sorprender a la pareja con cosas que le gusten, y darse un tiempo exclusivo para los dos. Esto ayuda a mejorar la comunicación, hablar de lo que les preocupa y les ilusiona y, sobre todo, escuchar. Lo más importante, respetar al cónyuge, volver alimentar la relación no permitir que muera.

Los celos

Quien tiene celos, es posible que sea por la desconfianza ante la fidelidad que le debe el cónyuge, porque vive bajo temor y la amenaza de que el amor de su pareja se acabe o éste le abandone. Lo cual es muy común, después de haber sufrido una infidelidad, su autoestima queda dañada, y mientras siga en duelo, seguirá padeciéndolo.

También hay quienes tienen celos infundados, presupone la infidelidad del otro, sin que sea real, por su misma inseguridad y baja autoestima, desconfía; se la pasa pensando que su pareja puede encontrar otra persona que valga más. Es un temor a perder el cariño de la persona que “según” ama. Quien tiene celos no es por amor, si no porque hunde sus raíces en la inseguridad y baja autoestima, mismo que tiene que ser tratado para superarlo.

Una relación llena de celos, no es sana, es mentira eso de que “si me cela, es que me ama”, no es cierto, el que ama de verdad, confía y da confianza al cónyuge, pero cuando hay celos imaginarios, requiere ayuda profesional para atender el problema de raíz que es la inseguridad en su persona. Dado que su autoestima depende del afecto del cónyuge, cree que si no recibe su cariño, deja de ser valioso.

Así que hay que analizar bien las causas de los celos, para buscar ser racional, y si el autocontrol del comportamiento celoso no se está logrando, entonces hay que buscar ayuda, porque a veces la ansiedad, el estrés, la irritabilidad, y la hostilidad que provoca esos sentimientos se pueden volver trastornos psicopatológicos.

Por ultimo, recuerda que por amor se pueden lograr grandes cosas:

“El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso, ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rancor. El amor no se deleita en maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue”. (1 Corintios 13:4-7)

Me Quedé completamente atónito viendo lo que le pasó a este niño. ¡Realmente una llamada de atención! 9

Me Quedé completamente atónito viendo lo que le pasó a este niño. ¡Realmente una llamada de atención!

Este video te abrirá los ojos. Estamos tan ocupados en nuestra rutina diaria que podemos dejar pasar cosas importantes por en frente de nuestras narices sin ¡siquiera notarlo! Me hizo preguntarme ¿Qué me puedo estar perdiendo cada día acerca de lo que sucede a mi alrededor?
¡Estoy verdaderamente sorprendido! ¿Estamos tan ocupados en nuestros propios asuntos o tenemos miedo de involucrarnos?

Send this to a friend