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¿Pierdes el control? 1

¿Pierdes el control?

“El que fácilmente se enoja hará locuras; Y el hombre perverso será aborrecido.” Proverbios 14:17 (RVR 1960).

En la explosión de una dinamita, lo que está cerca es lo que sufre mayor daño. Así también en una discusión cuando uno pierde el control, puede pronunciar palabras muy dañinas, arrojar cualquier objeto que esté a su alcance o lastimar con sus propias manos a los que están cerca. La falta de control destruye relaciones, aleja a los seres queridos y puede terminar en tragedia. Si has notado que actúas de esa manera con los demás, ¡hay solución! puedes recibir la ayuda de Dios para que seas transformado y tengas dominio propio. Ríndete a los pies del Señor; luego te animo a que puedas pedir ayuda a un consejero o a un pastor. Puedes ser libre de esta condición.

Por Neyda Cruz

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Tienes el corazón de Jesús? 2

¿Tienes el corazón de Jesús?

Un adolescente que iba al colegio siempre con el cabello largo, era víctima de sus  compañeros, quienes se burlaban  de él y además era reprendido constantemente por las autoridades educativas. Uno de sus amigos decidió escuchar su historia, entonces se dio cuenta que no llevaba el cabello largo por gusto, sino porque sus padres no podían pagar un peluquero, eran ancianos y a veces no tenían ni para la alimentación.

A veces podemos señalar, criticar o  burlarnos fácilmente de alguien, caemos en el error de ser personas que lastiman o ridiculizan a un compañero en lugar de ponerse en su lugar y brindarle una mano.

Muchas personas tienen el corazón tan duro que no sienten compasión por las personas en necesidad; lo más triste es que existen cristianos que se encuentran en así, es decir, fríos, insensibles al dolor de su semejante. Lamentablemente ellos no tienen el corazón de Jesús.

Nunca dejará de haber necesitados en la tierra, y por eso yo te mando que seas generoso con aquellos compatriotas tuyos que sufran pobreza y miseria en tu país.” Deuteronomio 15:11 (DHH)

El Señor Jesús era un ejemplo de amor, Él siempre se encontraba donde había necesidad, no escapaba como otros hacen para no ayudar, Él se involucraba en el problema como si fuera suyo y, así mismo, nos manda a ser generosos con el necesitado.

Las personas que necesitan tu apoyo no están lejos de ti, en tu colegio, trabajo, iglesia o grupo de amigos se encuentra alguien que necesita ser escuchado ¿conoces las historias de los que te rodean? Te animo a ser como Jesús, deja de pensar en ti y comienza a considerar a los demás.

No olvides que el Señor está al lado de los necesitados y cuando ellos están cerca de ti, Él está esperando que tú actúes como su hijo ¡Es tiempo de hacer la diferencia!

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Estás orgulloso de lo que has alcanzado? 3

¿Estás orgulloso de lo que has alcanzado?

Alguna vez hemos sentido gran admiración por hombres y mujeres que se encuentran en la cima del “poder”; es decir, por aquellos que están en puestos de autoridad, posiblemente por su esfuerzo y valentía o porque son respetados por muchas personas ¿Quieres alcanzar grandes logros?

Es satisfactorio alcanzar algún desafío o subir escalones que muestran nuestra superación, incluso puedes estar orgullo en este momento de lo que has logrado, pero el Señor nos enseña que existe un reto aún más grande que debemos asumir si anhelamos superarnos.

La palabra de Dios dice: “Más vale ser paciente que valiente; más vale vencerse uno mismo que conquistar ciudades.” Proverbios 16:32 (DHH)

Según la palabra de Dios se puede decir que tiene más mérito un hombre que ha logrado dominarse así mismo que aquel valiente que ha ganado una guerra. Muchas personas colocan su enfoque en obtener el control sobre los demás, pero se olvidan de auto controlarse, por tanto pierden numerosas batallas convirtiéndose ellos mismos en su propio enemigo.

Por ejemplo, cuando nos proponemos  realizar una dieta generalmente renunciamos después de poco tiempo porque no nos sabemos gobernar, dejándonos llevar por los deseos de comer. Lo mismo sucede para crecer espiritualmente, salimos derrotados por no actuar con disciplina al orar o estudiar la Biblia, entonces perdemos primero contra nosotros mismos.

El Señor nos pide que nos superemos, pero antes de pensar en conquistar reinos, primero conquístate a ti mismo. Por ejemplo, ten paciencia para esperar filas largas o la respuesta de Dios; pon un freno a las emociones negativas que sientes, como la ira o agresividad porque podrías lastimar a las personas que amas; controla tu lengua, no discutas o hieras con tus palabras, mejor es quedarse callado que ser necio.

Una vida disciplinada y  auto controlada necesita tiempo, determinación y arduo trabajo; implica negarse a sí mismo, por esta razón es un desafío y te animamos a aceptarlo. El Señor quiere que superes grandes obstáculos y que los demás te admiren por vencer lo que muy pocos han logrado.

 

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¡Nuestras actitudes afectan nuestras relaciones! 4

¡Nuestras actitudes afectan nuestras relaciones!

¿Alguna vez has experimentado el mal genio de una persona? Quizá todos en algún momento. La verdad es que nunca pude entender, el porqué de la actitud de aquella vendedora que pareciera odiar atender a sus clientes ¿Será que tuvo un mal día?
O aquel médico que pareciera no interesarle tu bienestar físico, a pesar de ser un gran profesional ¿Qué le faltó?
Puede uno tener bastante conocimiento en lo que hace, gozar de la mejor infraestructura y quizá ofrecer un sinfín de comodidades a sus clientes, pero si una buena actitud no acompaña a sus obras, todo lo bueno que ha sido construido y aún el esfuerzo invertido es en vano, porque una mala actitud puede dañarlo todo.
¿Cómo está tu relación con los demás?
La palabra del Señor es clara al decirnos, que nos soportemos los unos a los otros ¿Cuán difícil es esto verdad? Pero estoy segura que Él estaba consciente de las situaciones a las que deberíamos enfrentarnos, es más, nos conoce tan bien que puso personas en nuestro entorno para ayudarnos a crecer con tan sólo relacionarnos con ellas.
Si revisamos 1 Corintios 13 tenemos el ejemplo de lo más sobresaliente que como hijos de Dios deberíamos practicar. En resumen nos dice que podemos tenerlo todo pero si no tenemos amor somos como un metal que hace ruido y lastima el oído de otros.
Quizá has sido víctima inocente del mal trato de una persona, o tal vez eres el resultado de tus propias acciones, pero sea cual sea la situación, puedes dar el primer paso para demostrar el amor que tú has recibido de parte de Dios. La actitud de los demás no tiene porqué determinar la tuya.
Observa lo que dice 1 Corintios 13:11-12 (TLA)
“Alguna vez fui niño. Y mi modo de hablar, mi modo de entender las cosas, y mi manera de pensar eran los de un niño. Pero ahora soy una persona adulta, y todo eso lo he dejado atrás. Ahora conocemos a Dios de manera no muy clara, como cuando vemos nuestra imagen reflejada en un espejo a oscuras. Pero, cuando todo sea perfecto, veremos a Dios cara a cara. Ahora lo conozco de manera imperfecta; pero cuando todo sea perfecto, podré conocerlo como él me conoce a mí.”
Cuando somos niños espirituales, podemos tener grandes tropiezos en la vida y con personas que aparentemente no nos aprecian, pero que nos enseñan a crecer cada día; ya de adulto uno puede darse cuenta de lo importante que es guardar una buena relación con nuestro prójimo, el cual podría ser de gran ayuda para llevar más personas a los pies de Cristo.
No importan las palabras, la mirada o la actitud que recibiste de los demás, lo que de verdad interesa es la actitud que tu tomas frente a ellos.
Si no tengo amor, de nada me sirve hablar todos los idiomas del mundo, y hasta el idioma de los ángeles. Si no tengo amor, soy como un pedazo de metal ruidoso; ¡soy como una campana desafinada! 1 Corintios 13:1 (TLA)

Por Ruth Mamani

 

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¿Fosforito? 5

¿Fosforito?

¿Alguien te comparó con un fósforo? Este apodo generalmente se da a personas que encienden rápidamente su furia, es decir, se enojan de inmediato y reaccionan muchas veces de forma inapropiada.

Con respecto a este tema, siempre recuerdo la historia de un joven que se enfadó con su mejor amigo y dejó de verlo por bastante tiempo, cuando se enteró que él estaba a punto de morir por una enfermedad, decidió buscarlo; entonces con alegría recordaron viejos tiempos y también se dieron cuenta que se habían enojado por algo insignificante, lastimosamente perdieron mucho tiempo por su orgullo.

Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse” Santiago 1:19 (RVR1960)

Si eres de las personas que se caracteriza por enfurecerse rápidamente, debes considerar que el Señor no desea que seas un fosforito. Un hombre sabio es aquel que obedece las escrituras, por tanto, es alguien que escucha rápido, pero es lento para hablar o enojarse.

Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo.” Efesios 4:26-27

Por otro lado, el Señor nos conoce y sabe que tendemos a enojarnos, sin embargo, en este versículo nos dice: “puedes enojarte, pero NO peques” al guardar rencor hacia alguien, ofender, lastimar, simplemente damos lugar al diablo y nos dañamos.

Por esta razón, te animo a controlar tu carácter, decide gobernar la irá, orgullo o rencor, para que cada día te asemejes más a Cristo.

 

 

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Criminal 6

Criminal

En una clase que recibí de crecimiento espiritual, el educador mostró una carta con la consigna de que hiciéramos con ella todo lo que desearíamos hacer a nuestro enemigo. El sobre fue pasando uno por uno y cada cual hacía algo desagradable como arrugarlo y hasta pisotearlo. Finalmente llegó a manos del instructor quien abrió la carta y reveló que dentro estaba escrito el nombre de Jesús.

Es primordial comprender que siempre que dañemos a nuestro hermano lastimaremos  también a Jesús. La Palabra de Dios dice:

“Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.” Mateo 5: 21-22 (RVR 1960)

¿Alguna vez has asesinado? La Biblia dice que aquel que se enoja o insulta a su hermano recibirá el mismo juicio que un homicida. Por tanto, si crees que eres libre de esta acusación, es fundamental que examines si estás enojado con alguien.

La realidad es que todos en algún momento de nuestras vidas hemos ofendido o nos hemos enfadado con alguien, porque es más fácil enojarse y herir al otro que solucionar el conflicto, entonces ¿qué haremos para estar aprobados por Dios?.

“Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.” Mateo 5:23-24

La Palabra del Señor es clara con respecto a lo que debemos hacer: “anda, reconcíliate primero con tu hermano” Si estás en conflicto con alguien porque quizá te han lastimado con insultos u otras actitudes, aunque consideres que el otro tiene la mayor parte de la culpa, es preciso “Reconciliarte”, pedir perdón y enterrar el pasado, de lo contrario tu relación con Dios será la que estará en problemas.

Recuerda: al dañar a tu enemigo puedes lastimar a Jesús.

 

 

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¡Haz que Dios se glorifique! 7

¡Haz que Dios se glorifique!

“Si se aman los unos a los otros, todo el mundo se dará cuenta de que son discípulos míos.” Juan 13:35 (DHH)

En ocasiones puede resultar difícil amar a nuestro prójimo, especialmente cuando nos lastiman. Pero es importante obedecer a Dios, aprendiendo a ser sabios y prudentes. Podemos mostrar misericordia antes que nuestra vieja naturaleza brote y hiera a las personas que apreciamos; como dice su palabra en Efesios 4: 26, 27: “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo” Recuerda que es importante dejar que pase un momento para que tanto la otra persona como nosotros podamos reflexionar. Notarás que después, se identificará el error y sin importar quién tome la iniciativa, podremos pedir perdón o perdonar por amor y en obediencia a la Palabra, evitando que el enemigo dañe nuestras vidas, demostrando así que somos hijos de Dios. Hoy te animo a perdonar y actuar siempre en amor.

Por Danitza Luna

 

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El odio 8

El odio

El odio es como una llama de fuego que puede encenderse por algún daño ocurrido en nuestra contra, por envidia, por la pérdida de un ser querido u otras situaciones, y que puede crecer con intensidad llegando a ser como un gran incendio que no se puede controlar. También puede provocar actos de violencia y reflejarse a través de insultos o agresiones físicas.

Es triste ver cómo el odio ha sido la fuente de muchos asesinatos  y desastres en la humanidad.

Proverbios 10:12 dice: “El odio despierta rencillas; Pero el amor cubrirá todas las faltas.” (RVR1960) El odio es borrado por el perdón, así como el fuego es extinguido por el agua, el odio también puede ser aplacado por el perdón.

Puede que no sea sencillo perdonar a quien nos ha lastimado, porque ha provocado un profundo dolor en el corazón, entre otras razones; pero si nos ponemos a pensar en las ventajas del perdón con respecto a guardar rencor, nuestra decisión será diferente, ya que el perdón te libera de la amargura, del peso que llevas cargando, te da paz, cambia el semblante de tu rostro, te da una nueva perspectiva de la vida y además que te hace más feliz.

Jesús no respondió con odio a quienes lo azotaron, escupieron, insultaron o a los que lo crucificaron, en cambio pidió a Dios que los perdonara  “…decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen…” Lucas 23:34

Él cumplió con su propósito de amor y no dejó que nada perturbara su misión. Las primeras palabras después de su muerte y su resurrección no encerraron discordia para las personas que lo ultrajaron, sino la felicidad de la tarea cumplida: “No temáis. Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán” (Mateo 28:10)

Perdona y deja que Dios sea quien se haga cargo de aquellos que te lastimaron.

¡No dejes que el odio amargue tu vida!

 

 

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¿Tienes un conflicto con alguien? 9

¿Tienes un conflicto con alguien?

Un joven había quedado desempleado y sin un lugar donde vivir, por lo que pidió apoyo a su comunidad cristiana. Una mujer, que supuestamente quiso colaborar, le dio un cuarto; sin embargo, poco tiempo después lo botó afirmando que constantemente el cuarto se encontraba en desorden, humillándolo delante de su líder y de su comunidad.

Este joven nunca más volvió a la iglesia por la vergüenza que sintió,  porque en realidad no recibió corrección, sino humillación, que son cosas completamente diferentes.

Seguramente Dios sabía que como humanos presentaríamos conflictos con las personas que nos rodean, por lo que la palabra del Señor nos enseña a corregir a nuestro hermano con sabiduría y no a nuestro modo, puesto que podemos lastimar y hasta matar.

“Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.” Mateo 18:15 (RVR 1960)

El propósito de corregir siempre debe ser: “ganar a tu hermano” es decir, ayudarlo a cambiar, preocuparse por él, por tanto, no se debe tener una mirada despectiva o de juez, sino de compasión. Segundo, es necesario conversar a solas con él y mostrarle el problema, si esta persona es madura seguramente el conflicto se solucionará rápido.

“Más si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.” Mateo 18:16-17 (RVR 1960)

Por el contrario, si la persona no escucha es preciso aumentar un testigo para la corrección, en este caso es necesario incluir una autoridad, como: padres, pastores o líderes, puesto que ayudarán a solucionar el conflicto.

En la anécdota que comenté a un principio la única perjudicada por el desorden era la señora, por lo cual, no era necesario involucrar a más personas a parte del líder. Sin embargo, existen otros casos en los que la actitud de alguien afecta a toda la comunidad y es ahí cuando  se debe notificar al grupo.  Por ejemplo: un hombre casado, que molesta a una y otra señorita mostrándose como soltero, si no entiende a solas o con sus autoridades, entonces tendrá que ser amonestado públicamente, con la finalidad de proteger a las señoritas estarían  en riesgo de ser engañadas.

Aprendamos a corregir siempre pensando en el otro, si tienes un problema o quieres corregir a alguien te animo a hacerlo siguiendo la Palabra de Dios, busca de qué forma puedes apoyar a esta persona, sin juzgar, gritar, insultar. Recuerda que humillar nunca ha cambiado a nadie, al contrario, lastima el corazón que le pertenece a Cristo.

¡Actuemos como hijos del Señor!

 

 

 

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Ama aunque no te amen 10

Ama aunque no te amen

“No deban nada a nadie, excepto el deber de amarse unos a otros. Si aman a su prójimo, cumplen con las exigencias de la ley de Dios” Romanos 13:8 (NTV)

Resulta fácil amar a quien te ama pero, ¿qué pasa si no eres correspondido de la misma forma? Dios nos pide amar a todos sin excepción, quizás te sea difícil hacerlo con aquellas personas que te lastiman o desprecian pero es necesario para que puedas vivir en paz y en obediencia a Dios

Por Judith Quisbert

 

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Mostremos y demos amor 11

Mostremos y demos amor

“Alejen de ustedes la amargura, las pasiones, los enojos, los gritos, los insultos y toda clase de maldad.  Sean buenos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.” Efesios 4:31-32 (DHH)

Muchas veces uno puede cargar con ciertas actitudes por causa de que fuimos lastimados o defraudados por los demás. Podemos  pensar que no dejaremos que nos hieran nuevamente y que no volverá a ocurrir. Sin darnos cuenta estamos cobrando factura a las personas de nuestro alrededor y a nosotros mismos por esas acciones del pasado. La palabra de Dios nos dice: “no dejemos que esas cosas nos impidan correr la meta” Dios desea que perdonemos el pasado y que actuemos con misericordia hacia nosotros mismos y las demás personas, aprendiendo a perdonar y perdonándonos, y junto a Él empezar la mejor historia de nuestras vidas. Es un buen momento para dejar el odio, la ira, el temor, pánico, baja autoestima, amargura y entregarlos a nuestro Padre; permitiendo que Él sane, haga latir nuevamente nuestro corazón.

Por Danitza Luna

 

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En manos del experto 12

En manos del experto

Cuando algún equipo en casa deja de funcionar por algún desperfecto, lo primero que hacemos es tratar de arreglarlo por nuestra cuenta, buscamos qué es lo que está fallando e inclusive incurrimos en el error de usar una solución paliativa para después volver a lo mismo. Pero cuando lo llevamos con un experto en la materia él logra arreglar por completo el equipo, las piezas son repuestas, la máquina es restaurada y queda como nueva.

Algo similar ocurre con nuestras vidas en lo referente a los sentimientos, el matrimonio, la relación de los hijos con los padres, etc. Por diferentes causas, el daño que ocasiona el pecado, nuestras malas decisiones, orgullo o cualquier cosa negativa, hace que nuestro corazón sea lastimado y nuestra esperanza y fe sean afectadas, provocando en nosotros la tristeza y pocas ganas de seguir adelante.

Sin embargo, déjame decirte que Dios es experto en todo y Él puede restaurar lo que está mal en tu vida y lo que quizás has intentado sanar en tus fuerzas y a tu modo. ¡El Señor puede devolverte la fe, la esperanza y la sanidad!

La decisión de ser restaurado por Dios es una de las cosas más significativas, pero algo muy importante es nutrirnos de la Palabra de Dios, permitir que ella entre en lo más profundo de nuestro ser porque es poder que transforma y restaura.

Si queremos volver a ser esa persona llena de ilusión, sueños, fe y gozo, debemos renovar ese compromiso que una vez hicimos con Dios y con la vida, ese deseo de vivir, de seguir de pie y avanzar.

La voluntad, la Palabra de Dios y nuestro compromiso con Él son esenciales para poder experimentar la restauración, renovación y bendiciones celestiales.

“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.” Ezequiel 36:26 (RVR-1960)

Si deseas restaurar esa relación rota con alguien y sobre todo con Dios, deja que el experto repare tu vida, es hora de ponerse en sus manos.

 

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