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¿A cambio de qué?

¿Alguna vez has traicionado a una persona? La traición es aquella falta que quebranta la lealtad o fidelidad que se debería guardar hacia alguien, esto generalmente se observa en una relación, cuando el hombre o la mujer engaña a su pareja; sin embargo, también puede existir deslealtad con la familia, amigos o conocidos.

“Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos”. Mateo 27:3 (RVR 1960).

Si retrocedemos en la historia encontraremos la traición de un discípulo a su maestro. Judas reveló a sus perseguidores dónde podían capturar a Jesús sin que sus seguidores intervinieran; lo hizo por treinta piezas de plata, las cuales fueron de mayor valor para él que la fidelidad por su amigo.

La traición siempre tendrá consecuencias que incluso pueden costarte la vida, como es el caso de Judas que no pudiendo soportar el peso de su conciencia se ahorcó (Mateo 27:5). Muchas personas viven siendo infieles con el Señor, porque lo cambian por algo, la pregunta es: ¿a cambio de qué estás abandonando a Jesús?

A veces no somos fieles porque el trabajo, estudio, la pareja u otros asuntos son de mayor valor en nuestra vida, e incluso un pecado al que no deseamos renunciar, por lo cual no oramos, no estudiamos la Biblia y tampoco asistimos a una iglesia; el corazón está en otro lugar por lo que no tenemos tiempo para Dios.

“Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor.” Mateo 25:21 (RVR 1960).

Un requisito fundamental para entrar al cielo es ser un siervo fiel, si algo exige de ti el Señor es fidelidad, por lo cual te animo a examinar tu vida, reflexiona si estás siendo leal con Dios en lo poco, de lo contrario toma la decisión de cambiar y ser firme en su camino.

¡No esperes que las consecuencias te alcancen!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cómo hacer nuevos amigos?

William Shakespeare dijo: “Los buenos amigos son la familia que uno elige”, y en Eclesiastés 4:9-10 dice: Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo. Si caen, el uno levanta al otro. ¡Ay del que cae y no tiene quien lo levante!”.
Esto nos recuerda lo importante que es estar rodeados de personas que sean de buena influencia en nuestra vida. Si no sabes cómo hacer amigos, éstos consejos te ayudarán a conocer a tus potenciales nuevos amigos:

1. Sé tú mismo:

Para entablar cualquier relación, es importante ser tú mismo. Deja que los demás te acepten como eres y no te agobies si no lo hacen. No cambies o trates de impresionar a otros fingiendo ser alguien más. Porque una vez que eso suceda, tus relaciones amorosas o amicales no durarán.

2. Únete a un grupo o club:

Busca reuniones de grupos o clubes con tus mismos intereses. Este tipo de lugares está lleno de personas que comparte la misma pasión que tú, por lo que será sencillo iniciar una conversación con alguien.

3. Únete a un grupo que no tenga nada en común contigo:

Rodearse de personas con las que uno no tiene nada en común, es una manera de aprender a ser comprensivo y tolerante. Sé abierto y no propenso a juzgar. Cuando inicies una conversación, busca aprender todo lo que puedas sobre esta persona y deja que comparta sus aficiones contigo.

4. Conoce a los amigos de tus amigos:

Si alguna vez te han invitado a una reunión con los amigos de tus amigos, y te negaste a ir; acepta la siguiente vez. No pierdas la oportunidad de conocer a otros por medio de tus amigos y empieza a socializar con ellos. ¡Tal vez puedan tener en común más de lo que crees!

 5. Conversa con personas mayores que tú:

Es bueno salir con personas de tu edad, pero si quieres madurar y ser más sabio, hazte amigo de personas mayores que tú. Ellos ya han pasado por las situaciones que tú recién comienzas, por lo tanto, son los indicados para darte consejos.

 6. Conoce a personas en línea:

Debes tener cuidado al conocer personas en las redes sociales. Hay casos en los que ellos no son quienes dicen ser, así que sé precavido en este punto. Lo mejor es que conozcas a alguien en persona y de allí puedas continuar con la amistad. Sin embargo, si encuentras a alguien auténtico en línea, atesora su amistad.

7. No pierdas el contacto:

La comunicación hace que una amistad se mantenga. Si ya hiciste nuevos amigos, pide sus números de celular, redes sociales, o cualquiera otra manera en que puedan mantener el contacto. No olvides que si quieres amigos, debes mostrarte como tal.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Obediencia vs. Sacrificios

“Cierto día Samuel le dijo a Saúl: -Fue el Señor quien me dijo que te ungiera como rey de su pueblo, Israel. Ahora escucha lo que Él ha declarado: “He decidido ajustar cuentas con la nación de Amalec por oponerse a Israel cuando salió de Egipto. Ve ahora y destruye por completo a toda la nación”.

Saúl cumplió la orden pero le perdonó la vida a Agag, el rey de los amalecitas y se quedó con lo mejor del ganado, con todo lo que le atrajo. Sólo destruyeron lo que no tenía valor y era de mala calidad.

El Señor le dijo a Samuel: “Lamento haber hecho rey a Saúl, porque no me ha sido leal y se ha negado a obedecer mi mandato”. Al oír esto, Samuel se conmovió mucho y decidió ir a buscar a Saúl al día siguiente.

Cuando lo encontró, Saúl lo saludó con alegría y le dijo: -Llevé a cabo el mandato del Señor.

-Entonces, ¿qué es todo ese gemido de ovejas y cabras, y ese mugido de ganado que oigo? -le preguntó Samuel.

-Es cierto que los soldados dejaron con vida a lo mejor de las ovejas, las cabras y el ganado -admitió Saúl-, pero van a sacrificarlos al Señor, tu Dios. Todo lo demás, lo destruimos.

Dios te envió con una misión y te dijo: -Ve y destruye por completo a los amalecitas, hasta que todos estén muertos. ¿Por qué no obedeciste? ¿Por qué te apuraste a tomar lo que no era tuyo y a hacer lo que es malo? ¿Qué es lo que más le agrada a Dios: tus ofrendas quemadas y sacrificios o que obedezcas su voz? –dijo Samuel.

¡Escucha! La obediencia es mejor que el sacrificio y la sumisión es mejor que ofrecer la grasa de carneros. La rebelión es tan pecaminosa como la hechicería y la terquedad, tan mala como rendir culto a ídolos. Así que, por cuanto has rechazado el mandato del Señor, él te ha rechazado como rey.” (1 Samuel 15:1-23)

Conociendo el final de esta historia, sería bueno que hoy nos hagamos dos preguntas:

-¿A qué o a quién me estoy aferrando tanto que me está apartando de Dios?

-¿Estoy agradando a mi Señor con mi manera de vivir o sólo estoy velando por mis propios intereses?

No es difícil deshacernos de cosas que ya no nos sirven o que dejaron de interesarnos, pero ¿qué de todo aquello que atrae nuestra atención, que aun sabiendo que no es bueno lo seguimos haciendo o de aquellas amistades que continuamos frecuentando, sabiendo que no son una buena influencia para nosotros y que nos presionan a comportarnos contrariamente a los valores y principios que Dios nos manda en su Palabra? Es un buen momento para analizar si queremos seguir viviendo de esta manera o empezar una nueva etapa pidiéndole a Dios fortaleza, determinación y dominio propio para renunciar a todo lo que nos está apartando de Él e impidiendo hacer su voluntad.

“Entonces me llamarán, pero no responderé; me buscarán de mañana, pero no me hallarán. Por cuanto aborrecieron la sabiduría y no escogieron el temor de Jehová, sino que rechazaron mi consejo y menospreciaron todas mis reprensiones.” Proverbios 1:28-30 (RVR-1995)

Debemos estar conscientes de que la obediencia a medias es desobediencia y que de esa manera jamás podremos tener paz en nuestro corazón ni ser felices porque a Dios no lo podemos engañar, Él es Omnisciente y Omnipresente. Es mejor cumplir fielmente lo que nos instruye para que podamos gozar de su bendición, provisión y protección cada día.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La bondad de Dios

“Jonatán, hijo de Saúl, tuvo un hijo llamado Mefiboset, el cual quedó lisiado desde niño. Cuando él tenía cinco años, llegó la noticia de que su abuelo Saúl y su padre Jonatán habían muerto en batalla y como en aquellos días, el nuevo rey con frecuencia tomaba posesión del territorio exterminando a la familia del rey anterior, su niñera huyó con él, pero en el apuro, lo hizo caer y quedó lisiado.” (2 Samuel 4:4)

“Habían pasado 20 años y cierto día, David preguntó: “¿Hay alguien de la familia de Saúl que aún siga con vida, alguien a quien pueda mostrarle bondad por amor a mi amigo Jonatán?”.

-Sí, uno de los hijos de Jonatán sigue con vida, pero está lisiado de ambos pies -contestó Siba, uno de los siervos de Saúl.

-¿Dónde está? -preguntó el rey.

-En Lodebar -respondió Siba.

Entonces David mandó a buscarlo. Cuando Mefiboset se presentó ante él, se postró hasta el suelo con profundo respeto.

David dijo: -¡Saludos, Mefiboset!

Mefiboset respondió: -Yo soy su siervo.

-¡No tengas miedo! -le dijo David-, mi intención es mostrarte mi bondad por lo que le prometí a tu padre Jonatán. Te daré todas las propiedades que pertenecían a tu abuelo Saúl y comerás aquí conmigo, en la mesa del rey.

A partir de ese momento, Mefiboset comió en la mesa de David, como si fuera uno de los hijos del rey.” (2 Samuel 9)

Si analizamos la actitud que tuvo David, nos damos cuenta que procedió de esa manera porque fue agradecido y leal con su amigo Jonatán, quien le había salvado la vida. Aquella ocasión él tuvo la oportunidad de ayudar a su hijo y recompensarlo por todo lo que había sufrido y lo hizo.

No te rehúses a hacer el bien, cuando puedas hacerlo; se agradecido con la persona o la familia de quien te brindó ayuda cuando la necesitaste. No seas una persona ingrata porque Dios te lo demandará.

Si tu pasado te sigue como una sombra por dondequiera que vas y has llegado a pensar que ya no vale la pena seguir viviendo, déjame recordarte que no hay justo desamparado y que Dios sabe recompensar la honestidad, integridad y fidelidad de sus hijos.

A pesar de la situación difícil que estés atravesando en estos momentos di como David: “Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes. No pierdas la fe y sigue confiando en sus promesas. Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová”. Salmos 27:13-14

¡Quien pone su esperanza en Dios, jamás es defraudado!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Quiero concederte un deseo!

En una ocasión cuando iba de compras con mi mamá me gustó mucho un abrigo, como era costoso, solamente suspire y dije “que hermoso” pasando de largo. Después de un mes llegó mi cumpleaños y ¡Mi mamá me regaló el abrigo! Ella lo compró al día siguiente de escuchar mi deseo y lo guardó para el día indicado. Este recuerdo lo tengo en mi corazón siempre y se asemeja a un episodio que le tocó vivir a David.

David entonces estaba en el lugar fuerte, y la guarnición de los filisteos estaba en Belén. Y David tuvo un gran deseo y dijo: ¡Quién me diera a beber del agua del pozo de Belén que está junto a la puerta!

Entonces los tres valientes irrumpieron en el campamento de los filisteos, y sacaron agua del pozo de Belén que estaba junto a la puerta, se la llevaron, y la trajeron a David; pero él no la quiso beber, sino que la derramó ante Jehová, y dijo: Lejos esté de mí, oh Jehová, que yo haga esto. ¿No es esto como la sangre de los hombres que fueron con peligro de su vida? Y no quiso beberla. Los tres valientes hicieron esto. 2 Samuel 23:13-17

Se encontraban en tiempo de guerra, sus enemigos habían tomado Belén y David tiene un deseo. No fue una orden, simplemente un profundo deseo exhalado desde el fondo de su ser: “Quién me diera a beber del agua del pozo de Belén que está junto a la puerta!” Ese suspiro fue suficiente para que esos tres valientes se pusieran en marcha ¡qué emoción la de David al recibirlo! tal fue su impacto que no tomó una sola gota porque no se sentía digno, sino que lo ofreció a Dios.

La lealtad y amor que tenían por David los llevó a ir más allá de obedecer, sino de cumplir los deseos de su Rey. Esto me hace pensar que lo mismo debería suceder en mí con relación a los deseos de Dios.

Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo. Efesios 4:13-15

Todos los padres desean observar el crecimiento de sus hijos y se enorgullecen al hacerlo, cuánto más nuestro padre Dios en nuestro crecimiento espiritual. El Señor desea que busques ser como Cristo y no un niño. Es decir, que defiendas su palabra como Jesús lo hacía, que tengas comunión con Él, que la gente te conozca como un hombre maduro y de buen testimonio.

Ahora que conoces el deseo del Señor ¡es decisión tuya ir tras el! No importa si es una orden o no, si amas a Dios ¡esfuérzate! ¡Estudia la palabra, ora, congrégate, enséñala y pide que Él cambie tu vida! No importa lo que arriesgues, si tienes que dormir menos o renunciar a algo. Lo que importa es usar tu vida sin reserva por amor y lealtad.

¡Esfuérzate para cumplir el deseo del Rey!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Rechazado

Josías reinó en Jerusalén treinta y un años, durante todo ese tiempo, hizo lo que era agradable a los ojos de Dios, no se apartó de lo que era correcto. Desde el duodécimo año, empezó a purificar Jerusalén, destruyó todos los santuarios y altares paganos, los ídolos tallados y las imágenes fundidas. Nunca hubo un rey como él, que se volviera al Señor con todo su corazón, con toda su alma y con todas sus fuerzas.

El rey Saúl hizo todo lo contrario. La misión que Dios le dio fue destruir por completo a toda la nación amalecita, pero él sólo destruyó lo que no tenía valor, lo que era de mala calidad; le perdonó la vida al rey de Amalec, se quedó con lo mejor del ganado y con todo lo que le atrajo, poniendo como excusa que serían para sacrificarlos al Señor. Por esta razón, Dios lamentó haberlo hecho rey, porque no le fue leal y se negó a obedecer su mandato.

La rebelión es tan pecaminosa como la hechicería, y la terquedad, tan mala como rendir culto a ídolos. 1 Samuel 15:23ª (NTV)

¿Qué tipo de actitud estás teniendo tú? ¿Estás esforzándote como Josías por agradar y amar a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente? ¿O estás igual que Saúl, negándote a destruir algún ídolo en tu vida: tu pareja, hijos, dinero, posesiones, profesión, etc.?

Es mejor que ahora renuncies a todo lo que sabes que te está apartando de Dios y te está impidiendo cumplir con la misión que te encomendó, para que más adelante no sea Él quien te rechace por haberlo desobedecido.

Nada ni nadie puede ocupar el lugar que sólo a Dios le corresponde en tu vida ni tampoco ningún sacrificio puede agradarle más que tu obediencia.

 

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Se Burlaron De Su Físico, Pero Su Actuación Puso A Todos La Piel De Gallina ¡ESPECTACULAR!

¿Preparado para esta asombrosa actuación y una piel de gallina?  Es de sobra conocido que las apariencias engañan. Aquí tenemos un claro ejemplo de como el público y los jueces del programa televisivo Britain’s Got Talent dudaron de Jonathan por su aspecto, un chico de apenas 18 años que llevaba toda su vida luchando con el sobrepeso. Menos mal que su amiga Charlotte lo acompañó y animó a cantar juntos y presentarse al programa, ya que Jonathan nunca habría sacado la fortaleza de hacerlo él mismo. El resultado de la actuación fue una increíble ovación por parte de todo el público y el jurado, el cual acabó llevando a esta pareja hasta la final del programa.

Marcado por la lealtad

 ¿Cómo te sentirías si tu carro te dejara tirado cada tercer día?


¿Cómo te sentirías si la alarma de tu casa fallara ocasionalmente?


 ¿Cómo te sentirías si el aire acondicionado de tu casa dejara de funcionar durante el verano?

La fidelidad es la fundación para las relaciones interpersonales ya que nos brinda estabilidad y seguridad.

Desafortunadamente, la fidelidad, y palabras parecidas como compromiso, lealtad, confianza, fiabilidad ya no son consideradas como algo esencial.

De hecho, si nuestro diccionario fuese actualizado en los próximos años, encontraríamos la siguiente definición para la palabra fidelidad:

 “Una característica en un momento valorada por el ser humano la cual ya ha dejado de existir”.


La característica de la lealtad ciertamente es un elemento que hace falta en nuestra sociedad el día de hoy.

Hoy por hoy, los matrimonios se desmoronan por falta de fidelidad. Los acuerdos entre socios se rompen por falta de lealtad y las amistades terminan en amargura por falta de lealtad.

Como puedes ver, donde no hay lealtad; hay dolor. Y qué triste porque todos apreciamos la lealtad y la fidelidad por eso nos pesa tanto cuando no la tenemos.

Es por eso que la fidelidad es demostrada realmente durante la dificultad.
La adversidad separa a los habladores de los hacedores.

Los momentos difíciles separan a los que prometen de los que cumplen. La marca de la lealtad es mantenerse fiel cuando las probabilidades no son muy buenas.

La marca de la lealtad es rehusarse a huir cuando el mundo se viene encima.

Sí, el coste es alto pero las recompensas son incalculables y eternas. Por eso Dios quiere cultivar la lealtad en nuestras vidas.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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