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5 ventajas de leer un libro, según la ciencia

Gracias a la plasticidad de nuestros cerebros es que podemos leer. Para lograr esto con éxito, nuestros cerebros forman nuevas conexiones cerebrales que nos permiten descifrar las letras y entenderlas según el idioma que practicamos. La influencia que tiene en nuestra biología demuestra que leer no es un simple acto que realizamos: también tiene impacto en nuestra conducta. ≪Gran parte de cómo pensamos y en qué pensamos está basado en ideas y asociaciones generadas a partir de lo que leemos≫, sostiene Maryanne Wolf1. Además explica que la lectura influye en quiénes somos y que, en ese sentido, somos lo que leemos. Pero leer un libro (ya sea en formato físico o electrónico) tiene más ventajas. Análisis científicos han llegado a la conclusión de que leer tiene los siguientes beneficios:



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

1Wolf, M. (2008). Proust and the squid. The story and science of the reading brain (p. 3-23). London: Icon.
2Bavishi, A., Slade, M., & Levy, B. (2016). A chapter a day: Association of book reading with longevity. Social Science & Medicine164, 44-48. doi: 10.1016/j.socscimed.2016.07.014
3Friedland, R., Fritsch, T., Smyth, K., Koss, E., Lerner, A., & Chen, C. et al. (2001). Patients with Alzheimer's disease have reduced activities in midlife compared with healthy control-group members. Proceedings Of The National Academy Of Sciences98(6), 3440-3445. doi: 10.1073/pnas.061002998
4Cunningham, A. & Stanovich, K. (1998). What reading does for the mind. American Educator. 22.
5Kidd, D., & Castano, E. (2013). Reading Literary Fiction Improves Theory of Mind. Science342(6156), 377-380. doi: 10.1126/science.1239918
6The Telegraph. (2009). Reading 'can help reduce stress'. Recuperado el 17 de abril de 2019, de https://www.telegraph.co.uk/news/health/news/5070874/Reading-can-help-reduce-stress.html
7e-Learning Infographics. (2018). 9 Scientific Reasons Reading Makes You Smarter - e-Learning Infographics. Recuperado el 17 de abril de 2019, de https://elearninginfographics.com/reading-makes-you-smarter-9-scientific-reasons/

Atento a las señales

“Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará.” Daniel 12:4.

Nadie puede negar que el aumento de la ciencia en los último años ha sido como nunca antes, tenemos el privilegio de experimentar los avances tecnológicos de mayor relevancia y ver con nuestros ojos cosas que jamás hemos imaginado que fueran posibles.

Sin embrago, la Biblia enseña que esta aceleración de la era tecnológica es una señal de los últimos días. Sofonías 1:14 (NVI) dice: “Ya se acerca el gran día del Señor; a toda prisa se acerca. El estruendo del día del Señor será amargo, y aun el más valiente gritará.”

¿Crees que hay tiempo?  Nadie sabe el día ni la hora del regreso de nuestro Salvador, pero el aumento de la ciencia y  el comportamiento del ser humano, son señales que nos indican el pronto retorno de nuestro Señor Jesucristo. La Biblia dice: “Por lo tanto, cuando todas estas cosas comiencen a suceder, pónganse de pie y levanten la mirada, ¡porque la salvación está cerca!” Lucas 21:28 (NTV)

Si aún el Señor no ha venido, es por amor y misericordia a nosotros, pues no quiere que nadie se pierda, sino que todos vuelvan a Dios. (2 Pedro 3:9) ¿Estás preparado para el retorno de Jesús? ¿Amas a Dios con todo tu corazón, fuerzas, alma y mente? ¿Confías en Jesús cómo tu único Señor y Salvador?

La profecía de Daniel ha sido cumplida y la segunda venida de Jesús pronto se cumplirá. Porque Dios no miente y es fiel a su palabra. “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35).

Si aún no has recibido por fe a Jesucristo como tu Señor y Salvador, hoy es el día, porque nadie sabe cuándo vendrá el Señor, puede ser hoy o mañana. Lo importante es que debemos estar atentos a sus señales y preparados para irnos con Él.

“…cuando todo esté listo, volveré para llevarlos, para que siempre estén conmigo donde yo estoy.” Juan 14:2.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Por qué no

¿Por que no escribes un libro?

He escuchado esta preguntas muchas veces. Viene de amigos que me conocen hace mucho tiempo y de personas que oyen mis conferencias, toman mis clases o leen lo que escribo.

En 1995, casi literalmente con sangre, sudor y lágrimas, publiqué “Impresiones”, un discreto intento de prosa poética que pasó con pena y sin gloria. Tomó cinco años vender un par de cientos de ejemplares.

En 1999, por no haber aprendido la lección, me atreví a hacer un segundo intento con “Entrelíneas”, en el que compilé una serie de libretos de un programa de comentarios de actualidad que hacía en una radio de alcance nacional. Esa experiencia fue un poco más gratificante pero solamente porque tuve el apoyo publicitario de la emisora y un buen canal de distribución.

Dos décadas después y con la saludable perspectiva del tiempo arribé a la conclusión que no publicaría otro libro. Los motivos no tendrían espacio en este limitado artículo así que he de remitirme a dos o tres asuntos de cierta importancia.

El libro tiene la particularidad de detener en el espacio y en el tiempo lo que uno pensó y dijo. Ahí están las palabras impresas y no importa si uno arribó a otras conclusiones y cambió, ahí está el libro: “Pero tú dijiste…” Es como aquellos políticos que hace cuarenta años tuvieron un desliz sexual o se sacaron una foto con el dictador. La inmensa mayoría no perdona. No importa cuánto tiempo pasó ni cómo tu vida ha mejorado; tú lo hiciste, tú lo dijiste. Es verdad que a veces no es más que la hipocresía de la opinión pública y el morbo de los medios de comunicación, pero ahí está.

Hace mucho tiempo que pienso diferente de lo que escribí hace veinte años. Igual, no fue tanta gente que lo vio pero yo sé lo que escribí.

Por otro lado la vida de uno es como esos libros. Hice y dije muchas cosas y muchas personas nunca lo olvidarán. A quienes lastimé tal vez quieran perdonarme – o no. Pero siempre podrán decir: “Tú hiciste esto, tú dijiste esto”. Lo mismo vale para quienes piensen que lo que hice o lo que dije fue genial. Así que el libro no es necesario. Hay suficiente documentación, personas, audios y escritos que atestiguan lo que quieran atestiguar.

En efecto, otro libro no es necesario.

Norma Pinzón presenta su libro “365 No Temas”

Pildoritas y Reflexiones es un programa producido y presentado por Norma Pinzón el cual celebra sus 20 años de transmisión este mes. En la radio cristiana CVCLAVOZ hemos visto de primera mano el impacto que tiene este show radial. Miles de personas han conocido el mensaje de Jesús mediante el contenido y la calidad del programa. Es por ello que podemos afirmar con fe que el legado de Pildoritas y Reflexiones no será fácilmente olvidado en el tiempo. Estamos agradecidos con Dios por la vida y el arduo trabajo de Norma Pinzón; quien pese a las circunstancias se ha mantenido firme en su fe y pudo reflejarlo con profesionalismo a través de cada minuto del programa. Por éste y otros motivos nos sentimos gozosos y orgullosos de presentar el primer libro de Norma Pinzón titulado 365 No Temas.

La idea para este devocional nació hace muchos años atrás en su esposo, el pastor Fernando García; sin embargo, tras su fallecimiento, el anhelo por publicar el libro se vio temporalmente en pausa. No obstante, el deseo de escribir seguía latente en el corazón de Norma. Un día cuando estaba en oración, le preguntó a Dios sobre qué podría escribir. “En ese momento trajo a mi memoria el proyecto del que tantas veces mi esposito me había dicho que Dios le había pedido que hiciera. Así que el Señor me dijo: “¿Recuerdas el devocional sobre el temor que Fernando quería hacer? Lo vas a hacer tú en homenaje a él”. Fue tan emocionante que Dios me mostrara la ruta a seguir. Me dio el nombre, que es como se llama el programa de radio que realizo hace 20 años en CVCLAVOZ, y me ha dado cada idea que ustedes verán en este libro”, afirma la autora.

El devocional está centrado en enfrentar ese sentimiento natural de todo ser humano con el cual todos tenemos que lidiar. Este libro es una excelente guía diaria que ayuda a los lectores a poner su confianza en Jesús y a encontrar paz en Él. Contiene 365 reflexiones para conocer más al verdadero amor, Dios, pues Él es el único quien puede echar fuera al temor.

Invitamos a nuestra audiencia a sumergirse en un viaje de esperanza con la ayuda de 365 No Temas y a desarrollar una relación más estrecha con Dios a través de sus páginas. Estamos seguros de que, al igual que Pildoritas y Reflexiones, este devocional dejará una huella en el lector y lo invitará a depositar la confianza en el Todopoderoso.

 

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Poema urbano

El poema urbano es – para mí al menos – más difícil de abordar. Es más probable que los verdes y marrones del campo y los espejos del agua instiguen a la palabra: cielos, soles y mares parecen más fáciles de cortejar. La ciudad es árida, ruidosa, impaciente, inmisericorde, brutal. Hay que encontrarle sus encantos de manera subrepticia, sin que se dé cuenta, hallar sus rincones bendecidos donde todavía es posible el ser. El resto del plano regulador es una selva feroz.
Uno de esos lugares posibles es el café. Ojalá silencioso, con Norah Jones bien bajito y sin televisores; libros y algunos espacios para quedarse “todos los ratos” como me dijo una vez una niñita en Osorno. Son pocos los lugares así. La mayoría te propina música tecno a todo volumen – sólo entendible para chicos imberbes – y televisores mudos que vomitan videos musicales, fútbol y recetas de cocina. Digo con toda responsabilidad que los aborrezco; son la evidencia de cuán destruida está la paz en las ciudades.
En el Amelie, el Esmeralda, el Rigoletto todavía es posible escribir, al menos hasta que entra alguna gente desubicada que se pone a hablar a gritos en sus horribles celulares.
En el libro que nunca publiqué – y que ya a estas alturas jamás voy a publicar – hallé el otro día algunos escritos urbanos. Les dejo un par de fragmentos:

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Tarde ya en la noche en el solitario bulevar, algunos muchachos hurguetean entre cajas vacías de cartón. Dos chicas sentadas en el piso, apoyadas en la cortina cerrada de la GranTienda, fuman y hacen bromas a los chicos. Una enorme suciedad de papeles, envoltorios, trozos de cinta, restos de helado, frutas y botellas de diverso origen despliegan un mudo y final testimonio de que otra Navidad ha pasado por el centro de la metrópoli…

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Humo intenso de las chimeneas, gris bosquejo cuadriculado, humedad del litoral oscuro de carbón y madera ancestral, es Coronel del sur, composición de lucha y tenaz resistencia al decreto de los señores.
Adentro de los muros se despliega la vida que en las calles languidece. Adentro de las casas se vive la historia que no cuentan los dictadores de la prensa parametrada.
Búsqueda sin tregua del tiempo mejor, la gente de Coronel apura su destino. Si no hay esperanza en el socavón del carbón mineral, si no hay esperanza en el agua profunda que despojan las pesqueras, se van a ir, se van a ir de sus calles antiguas, de sus veredas encharcadas, de sus cerros de verde y rojo, de árbol y arcilla.

Yo escribí

(Notas escritas en un bus en un viaje reciente de Córdoba a Villa María)

Solía escribir mucho cuando viajaba. Formulaba el bosquejo de un proyecto de educación o borroneaba apuntes sobre el liderazgo que ejercía en una comunidad juvenil. También escribía bastante poesía y leía un montón. Han pasado los años y la imaginación se ha vuelto más remolona. Hay días en que incluso me cuesta un mundo escribir el artículo para este blog. A veces noto que hay muchas variaciones sobre un mismo tema.
Por otra parte, la poesía se nota un poco agripada. Lejos parecen estar los días en que la sentía a flor de piel. Todo me provocaba un verso, una imagen, un decir a veces violento y apasionado, en otras ocasiones lento y sutil. Hay demasiada materia a mi alrededor: mucha oficina, mucho escritorio, mucha computadora, mucho trámite. Así como se va estropeando la armonía entre la mente y el cuerpo, se fractura también la necesaria sincronía entre el ser y el deber.
También va quedando menos espacio para los sueños. Se sueña más cuando se es joven. El curso de los días va acortando la distancia con el horizonte, con la línea final. Ahora es más un tiempo de perspectivas, de precisiones, de ir nutriendo el alma de los jóvenes con grandes proposiciones, darles a ellos el material para los sueños.

“Me senté en la cuneta de la esquina de la casa de mis amigos, la dibujé y le agregué las palabras necesarias para completar la impresión. Una tarde vi aparecer una luna inmensa detrás de las montañas de la Faja Seis (tal vez cerca de Huichahue) y salió toda clase de sentimientos que quedaron guardados en un libro que jamás publiqué. Una vez iba en un bus desde Viña a Santiago y por la ventana me invadió una abrumadora melancolía de pinos y rayos de sol tardío que quedó registrada en una libreta de tapas negras. Relaté las impresiones de mi primer viaje en avión a Bolivia: nunca había visto nubes debajo de mí y entre los espacios vacíos la paleta verde y marrón del mapa meridional. Estampé en otros cuadernos de viaje la critica de mis iras institucionales, de mis peleas descomunales con los señores del magisterio y la bronca conceptual contra las imposiciones doctrinales del numen occidental…”

Yo escribí.

La epopeya del libro

(Epopeya: Composición literaria en verso en que se cuentan las hazañas legendarias de personajes heroicos)

Inesperadamente arribamos a una pequeña trilogía. La cerramos hoy con unas líneas acerca de la epopeya del libro. No está en verso riguroso como debiera ser; apenas algo de prosa poética con ripios y carencias. Imposible abordar la extensa relación de las hazañas legendarias del libro, pero hagamos un mínimo intento.
Gracias a la imprenta y al espíritu universal de la cultura, los libros se convirtieron en un producto accesible. Por siglos habían estado confinados a la academia y a los monasterios. Resistieron censuras, incendios, cambios de época y fines de mundo. Como el mundo no se acabó y no se acabará tan pronto, podemos aventurar que el libro seguirá presente.
Escribimos aquí una vez que cuando apareció la radio, la televisión y finalmente el internet, diversas voces auguraron la desaparición del libro. Falsos profetas resultaron; el Buen Libro dice que si no se cumple la profecía se la puede despedir como falsa.
Así que el libro resultó ser un personaje heroico, un inesperado vencedor de los rigores del tiempo y de la vida. Permanece como puerta a un mundo imposible, lejano, fabuloso. Abre territorios inexplorados. Viste con el ropaje de la palabra la grandeza y la miseria de la raza. Propone utopías y distopías. Acompaña la pregunta. Estremece la conciencia. Nos descubre. Penetra nuestra interioridad en forma de espada o de bálsamo reparador. Nos enseña, sea que aprendamos o no. Construye caminos por donde transita nuestra enervante incompletitud.
Sigue soportando el desprecio y la desgana de la gente que no quiere leerlos, que se aburre, que no les encuentra sentido práctico. Gentes que prefieren ser consumidas, fagocitadas por las pantallas de sus pequeños artilugios inteligentes, ahítas de imágenes, empachadas de información de cuarta, llevadas como las hojas del otoño de un lugar a otro por los vientos de la tecnología y la locura de las ciudades.
Los falsos profetas dicen que ahora sí que sí; ahora sí que el libro está destinado a los museos y a los anaqueles de viejos retrógrados, testimonio de una era pasada.
Pero mientras vivamos, acudiremos al libro, ya que no al amor de las personas ni a la chimuchina de los pueblos. Nos encerraremos en nuestros vetustos y mínimos espacios secretos y leeremos hasta que “la cadena de plata se quiebre, y se rompa el cuenco de oro… y el polvo vuelva a la tierra.”

(Este artículo ha sido especialmente escrito para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Chiloé, cielos cubiertos

Así se llamaba una obra de teatro que vi hace muchos años en Chile. Pasó mucho tiempo para que un día, en una lancha de 13 metros, cruzara por vez primera los canales y viviera el misterio profundo de Chiloé y sus cielos cubiertos. En un libro peregrino* que alguna vez escribí hice un retrato que décadas después aún me parece dulce e ingenuo. Este es un fragmento de ese ensayo:

Estalla el continente en millares de promontorios verde oscuro, un archipiélago de innumerables sílabas de tierra y orillas de arena mojada.
Azota sus formas insulares un viento de tremendas energías, una letanía de gotas persistentes que acompaña el rito constante de la soledad…
Islas lejanas, mis lejanas historias se unen a las tuyas para hilvanar un extraño y curioso encuentro, de algunos miedos, alguna poesía breve, alguna polifonía de voces y emociones humanas.

Pese a la aclimatación que experimento a los invisibles mandatos del cuerpo y a los dictados de la buena razón, no muere dentro de mí la urgencia de la distancia, el reclamo feroz de la geografía loca y lejana. Todavía me alborota la sangre el viaje y su inagotable seducción:

¡Ah, la estupenda incitación de la geografía! Meridianos que traspasan el capricho oceánico y el perfil terrestre. Paralelos que se acuestan sobre los desiertos y las cumbres vertiginosas…
Los ojos que beben la incansable manifestación de las formas y los colores; los oídos que reciben sonidos exóticos y auténticos. Sobre todo el silencio abismado ante tanta diversidad diseminada.

Chiloé se abrió para mí con un clima salvaje, con la noche que reducía la vida a un punto remoto en el universo, con silencios rotos por el latigazo feroz de la lluvia y el viento. Ahí se estaba lejos de la cruz de las razones, se encontraba uno ajeno a las demandas del buen sentido, los horarios y las tareas.
Su perfil encabritado me redimía de la hoya de cemento, de los ruidos, del deber ineludible, de reverencias y besamanos y decretaba mi libertad en su laberinto de los canales y atardeceres de fuego.

(*“Impresiones” fue un invento privado para dar a luz un sueño literario que apenas vieron algunos ojos generosos y que desapareció sin pena ni gloria. Un solitario ejemplar queda en mi repisa para recordarme que hay locuras que no se deberían repetir).

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Libro

Estaba ahí desde que abrí los ojos y entendí que estaba vivo. Era paisaje cotidiano, comida lateral para mi hambre feroz de ver, de sentir, de palpar, de ver más allá de muros y rejas. Se abría a mi apetito voraz de conocimiento y lo saciaba con países exóticos, comidas extrañas, inmensos nubios y embriagadoras odaliscas. Entré en las cavernas del centro de la tierra, navegué los mares ecuatoriales, entré en el territorio de los arapahoes, exploré los secretos del laboratorio de Baker Street y estuve en los campos de batalla de Trafalgar y Waterloo.

Conocí las vidas secretas de los grandes hombres de la política, la música y el arte. Exploré el espacio infinito y las primeras nociones de nuestro amigo satélite. Aprendí que los chinos inventaron los fuegos artificiales, el papel, la pizza y los fideos. Atravesé los hielos polares y anduve por desiertos entre beduinos, derviches y soldados de la Legión Extranjera. Experimenté los primeros temblores del inglés en el “National Geographic” impreso y me fasciné con las fotos de Lennart Nilsson del interior del cuerpo humano a mediados de los años sesenta.

Recorrí las mansiones señoriales y las casas pobres del París de Balzac y sus enormes descripciones que abrumarían a los famélicos navegantes de los 140 caracteres. Seguí la mirada de historiadores, ensayistas, periodistas, poetas, cronistas y, nobleza obliga, algunos inefables pintamonos* del heterogéneo mundo de las letras.

El libro me acompaña siempre; no es por nada, pero ese slogan era mío cincuenta años antes de que fuera pronunciado por CVCLAVOZ. Ha sido confidente, consolador, escape, conocimiento, esperanza, inspiración, conciencia social, asombro, risa, lágrimas y bronca acumulada por años de años.

En mi mesita de noche, sobre el estanque del inodoro, en la mochila, en la mesita del living, en el estante, en mi escritorio, el libro vigila mis variables condiciones climáticas internas y me propone su conversación silenciosa; lo acerco, lo leo, lo dejo y ahí está el libro, siempre disponible, sin publicidad engañosa, sin baterías que hay que recargar ni nuevas versiones que reemplacen las antiguas, sin comentarios no solicitados, sin mensajes que esperan una urgente respuesta. El tiempo nos hace más que ennoblecerlo si es bueno y hacerlo material de reciclaje si es malo. De todos los inventos humanos el que más me reconcilia con la raza es el libro.

El libro vive y deja vivir.

(*pintamonos: chilenismo para referirse a gente que no tiene nada que hacer ahí)

Inclina la cabeza

Carlos llegó del trabajo con deseos de descansar en el sofá y leer su libro preferido. Sin embargo, armó un escándalo porque este libro se encontraba perdido, su esposa e hijos buscaron, pero no pudieron encontrarlo, entre gritos e insultos por el enojo de Carlos se fueron a dormir.

Al día siguiente Carlos encontró el libro en el escritorio de su trabajo, olvidó que lo había llevado para concluir su lectura.

¡Qué difícil es inclinar la cabeza! En esta historia, a Carlos le corresponde pedir perdón a su esposa e hijos por su equivocación y por supuesto que no será fácil. A la mayoría de las personas le gusta elevar la cabeza en lugar de bajarla, generalmente uno quiere tener la razón y que su palabra tenga mayor valor a otras, esto es “Soberbia”; que se define como altivez, orgullo, arrogancia y envanecimiento.

Es importante aclarar que a Dios no le agrada la altivez, por tanto, mira de lejos a estas personas y no las atiende (Salmos 138:6). La Palabra de Dios advierte que tarde o temprano será su caída y quebrantamiento.

Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu… Proverbios 16:19

La soberbia es pretender vivir sin Dios. Esto hace referencia a todas las personas que viven a su manera, haciendo lo que quieren aunque esto no agrade a Dios. La Biblia dice: “no mentirás” pero mienten a diario; “amar a Dios sobre todas las cosas” y no apartan tiempo para orar y estudiar su palabra; “amar al prójimo” y no desean perdonar. ¡Esto es soberbia!

 “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para nuestras almas”. Mateo 11:29

En este momento Jesús te hace una invitación  y te pide que lleves su yugo, siendo como Él: humilde y manso.

¿Quieres estar cerca de Dios? Entonces toma una decisión, deja de ser tú y permite que Cristo viva en ti, renuncia al orgullo y permite que Él tome el control, no pierdas más bendición y compañía del Señor.

Pide perdón y dile: ¡Quiero menguar para que crezcas tú!

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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