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¿Por qué acusarlos? 1

¿Por qué acusarlos?

“y le dijeron a Jesús: Maestro, encontramos a esta mujer cometiendo pecado de adulterio. En nuestra ley, Moisés manda que a esta clase de mujeres las matemos a pedradas. ¿Tú qué opinas? Ellos le hicieron esa pregunta para ponerle una trampa. Si él respondía mal, podrían acusarlo. Pero Jesús se inclinó y empezó a escribir en el suelo con su dedo.” Juan 8:4-6 (TLA)
Al llevar los fariseos a la mujer adúltera ante Jesús, tenían toda la intención de acusarla en público, como Él no estaba en ese plan y menos de ser parte del espectáculo de la vergüenza, actuó con sabiduría y misericordia a pesar del objetivo de la multitud.
Quizá todos tenían una piedra en mano, lista para lanzar, mas al ver la actitud de Jesús, escribiendo en la arena con un silencio total, poco a poco se alejaron, dejando caer sus piedras mientras se iban. La pregunta es: ¿Qué habrá escrito Jesús en la tierra? Quizá los pecados de cada uno o palabras como: “A ti también te perdoné” No lo sabemos, pero lo que sí sabemos es del efecto que sus palabras causaron en esa multitud.
Porque después de escribir en la arena, Él dijo: “Si alguno de ustedes nunca ha pecado, tire la primera piedra”. ¿Alguno se atrevió a apedrearla? No, ninguno, pues estaban conscientes de sus errores.
Ahora yo te pregunto: ¿Cuál es tu actitud ante el pecado de otros?
Todos somos pecadores, pero en ocasiones solemos clasificar el pecado por la gravedad del asunto, sin darnos cuenta que siendo “grande o pequeño” sigue siendo pecado, ¿Vale la pena levantar la mano para acusar a alguien y avergonzarlo por sus actos? ¿Qué dice la Biblia acerca de esto? En Mateo 7:12 (TLA) Encontramos: “Traten a los demás como ustedes quieran ser tratados, porque eso nos enseña la Biblia.”
Cuando empiezas por mirar tu propio corazón y examinas lo que hay en él, comienzas a darte cuenta de tus propios pecados y dejas de mirar a los demás para acusarlos y condenarlos porque entiendes que necesitas el perdón de Dios tanto como ellos.
Nuestra naturaleza humana nos hace actuar a la defensiva, haciéndonos pensar que nunca seremos culpables, pero es de sabios reconocer el error y no acusar a otros por sus errores.
En situaciones similares, antes de levantar tu mano para acusar a alguien, ahí en el silencio, te animo a analizarte y a tomar en cuenta la actitud que Jesús tuvo con esta mujer. Él la trató con respeto a pesar de la multitud de pecados que hubiera cometido, la perdonó, le dio su misericordia, no la condenó, pero también le advirtió que no pecara más.
¿Por qué no hacerlo nosotros con quienes han pecado, si algún día podríamos estar en su misma condición?

Por Ruth Mamani

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Por qué te escondes? 2

¿Por qué te escondes?

¿Cuál es tu actitud cuando le fallas a Dios? Sin duda el temor inunda nuestro corazón por el error cometido y es inevitable pensar que todo el mundo nos vio y se enteró de nuestro mal proceder, y lo único que queremos es escondernos, tal como Adán y Eva lo hicieron después de su caída.
“En ese mismo instante se dieron cuenta de lo que habían hecho y de que estaban desnudos. Entonces tomaron unas hojas de higuera y las cosieron para cubrirse con ellas. Con el viento de la tarde, el hombre y su esposa oyeron que Dios iba y venía por el jardín, así que corrieron a esconderse de él entre los árboles.” Génesis 3:7-8 (TLA)
Al parecer, nunca supieron que estaban desnudos hasta el día que cayeron en pecado, por lo que Adán le dijo a Dios: “Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí “(Génesis 3:10). Aparentemente tuvo vergüenza de estar desnudo físicamente, pero sumado a ello, se sentía indigno delante de Dios. Pues estaba consciente de su pecado.
Quizá hayas perdido la cuenta de la cantidad de veces que le fallaste a Dios, puede que por el tamaño de tus pecados te sientas indigno para presentarte delante del Padre, pero ya no te martirices por ellos, ni te escondas detrás de las hojas de un árbol, tal como lo hicieron Adan y Eva, porque esa no es la solución, no por ello los demás olvidarán lo que hiciste o Dios lo obviará; esto no funciona así.
Al contrario, sal del arbusto y permite que Dios renueve tu ser, porque esa es la buena noticia, que si con un corazón arrepentido vas delante del Padre, sin duda Su sangre limpiará todos tus pecados y te hará justo.
1 Juan 1:9 (RVR1960) Menciona:
“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”
¿Te das cuenta que no hay necesidad de permanecer escondido?

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué tan sucio está? 3

¿Qué tan sucio está?

Casi todos tenemos una prenda favorita dentro de nuestro armario, aquel atuendo que por más antiguo que sea, lo seguimos guardando y en algunos casos usando. Yo también tenía una prenda que me encantaba y la tenía hace muchos años, algunos me dijeron que la archivara, otros que la botara, pero para mí era especial, la cuidaba mucho y la seguía usando.

Un día por un error, mi prenda favorita se manchó, intenté limpiarla pero no pude, usé todo tipo de detergente, busqué recetas caseras pero no la pude recuperar así que no me quedó más opción que tirarla, pues la mancha que tenía era permanente e imposible de limpiar.

Para Dios somos sus hijos, lo más preciado que tiene, pero que por decisiones erradas y equivocaciones manchamos nuestras vidas con pecado “Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios.” Romanos 3:23 (NTV) pero nuestro Padre no nos desecha por muy grande o difícil sea limpiarnos.

No importa que tan sucio estés o que tan profundo hayas caído, Dios quiere perdonarte Yo, sí, yo solo, borraré tus pecados por amor a mí mismo y nunca volveré a pensar en ellos. Revisemos juntos la situación, y presenta tu defensa para demostrar tu inocencia.” Isaías 43: 25-26 (NTV)

“No hay nada tan sucio que Dios no pueda limpiar”

En ciertas ocasiones, guiados por la necedad o la ignorancia se toman caminos que llevan al pecado, que logran destruir y hacen creer que la falta es o ha sido tan grave que no se puede limpiar y llevan a la conclusión de que es mejor ser desechados.

¡Dios no desecha! Sino que trata de rescatarte y mostrarte esa salida que necesitas. Si caíste en lo más bajo que jamás pudiste imaginar, no te deseches a ti mismo porque Dios no lo hace, quiere darte esa oportunidad para dejar eso que te apartó, ensució y te está llevando a la muerte espiritual.

¿Cuánta suciedad hay en ti? No importa la cantidad o la gravedad de la mancha del pecado, solamente dile a Dios: “Lávame de la culpa hasta que quede limpio y purifícame de mis pecados.” Salmos 51:2 (NTV)

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Te encuentras en tratamiento? 4

¿Te encuentras en tratamiento?

Mi padre presenta deficiencia renal, por lo que debe realizarse diálisis tres veces a la semana. La diálisis es un tratamiento que consiste en reemplazar las funciones del riñón como limpiar la sangre de las impurezas. Mi padre a veces se desanima y quiere dejar de asistir, pero es cuando le repetimos que es un deber que tiene, de lo contrario su vida estaría en peligro.

Entiendo que no es fácil para él que este tratamiento se haya hecho parte de su vida, pero cuando se descuida su salud empeora, por tanto, es fundamental hacerle comprender que para tenerlo muchos años más a nuestro lado debe asumir esta etapa como una responsabilidad.

“De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte.” Juan 8:51 (RVR1960)

Quisiera comparar este tratamiento con la necesidad que tenemos de cuidar nuestro espíritu. Este pasaje hace referencia a que cuando dejamos de guardar la palabra de Dios al no congregarnos o realizar nuestros ejercicios espirituales, comenzamos a sentirnos mal hasta que nuestro espíritu se debilita y muere.

Un pastor decía que cuando dejaba de orar o estudiar la Biblia era notorio porque su carácter cambiaba, se encontraba constantemente de mal humor ¿te ha pasado? Como testimonio personal puedo decir que al separarse del Señor uno se siente desprotegido y vulnerable a caer en cualquier momento.

La búsqueda del Señor todos los días debería ser un deber, asistir a la iglesia, orar o estudiar la Biblia son prácticas fundamentales para nuestra subsistencia espiritual, por tanto, no debería haber excusas para no hacerlo.

¿Cómo está tu salud espiritual? Así como muchas personas dependen de un tratamiento para subsistir, de la misma manera debería ser nuestra dependencia de Dios. Si te sientes frío o debilitado te animo a volver a Él porque tiene un gran propósito para ti, por supuesto que a veces no es fácil en especial cuando enfrentamos pruebas, pero recuerda que es nuestra responsabilidad.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Él te limpiará de toda maldad 5

Él te limpiará de toda maldad

¿Alguna vez te has sentido en soledad, atacado por el pecado y agobiado por los problemas?

Fuimos creados para tener una relación íntima con Dios, pero por nuestras malas decisiones nos hemos apartado de Él y hemos roto toda comunión con el Padre. Quizá sea esta la razón de la existencia del libro de Levítico que nos impulsa a buscar la santidad y a vivir una vida en adoración a Dios.

Mientras el pueblo de Israel vivía en Egipto estaba atrapado en la inmundicia, pero cuando fueron liberados e instalados en las faldas del monte Sinaí, experimentaron el descanso y un encuentro real con Dios.

Pero, ¿cómo podría un pueblo impío acercarse a un Dios Santo? Para ello era necesario tratar con el pecado hasta erradicarlo.

La mejor ilustración que la Biblia hizo del  pecado es la lepra, una enfermedad bacteriana que se transmite de persona a persona y si no se trata correctamente puede ser sumamente contagiosa y causar graves lesiones no sólo en la piel, sino también en las extremidades, ojos y mucosas.

Por esas características antiguamente los leprosos eran separados de su familia y amigos.

“Los enfermos de lepra deberán romperse la ropa y andar despeinados, y mientras dure su enfermedad serán considerados gente impura. Vivirán apartados, fuera del campamento. Además, se cubrirán la mitad del rostro e irán gritando: “¡Soy impuro! ¡Soy impuro!” Levítico 13:45-46 (TLA)

¡Qué manera de declarar su enfermedad e impureza! ¿Te imaginas en la actualidad diciendo esas palabras? Por supuesto que nadie lo haría, pero en esa época era imprescindible y no sólo eso, sino que todo aquél que poseía ese mal debía ser refugiado en lugares alejados y como el sumo sacerdote era el responsable de la salud del campamento, era su deber expulsar y recibir sólo a aquellos de quienes la lepra había desaparecido; él decidía si esa persona estaba verdaderamente sana. Del mismo modo, nuestro Sumo Sacerdote Jesús es capaz de declararnos limpios y readmitirnos a su reino mediante su sacrificio en la cruz y, a través de nuestra fe en Él, podemos recibir el perdón de nuestros pecados.

No podemos negar que a diario somos tentados a caer en el pecado, pero tampoco podemos ignorar el poder que tenemos para rechazarlo y decidir vivir en santidad.

Si hasta hoy le has dado lugar a tu carne, si estando en la soledad te has visto tentado a revisar páginas pornográficas ¡No lo hagas! Podrás esconder pecados a los que te rodean, pero no a Dios, Él no puede ser burlado.

Hoy decide acercarte a tu creador para pedirle perdón, su palabra dice en 1 Juan 1:9 (TLA)

“Pero si reconocemos ante Dios que hemos pecado, podemos estar seguros de que él, que es justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad.”

No permitas que la lepra espiritual manche tus vestiduras, te separe de Dios y destruya todo lo bueno que Él ha hecho en ti. Recuerda, fuiste sellado con el Espíritu Santo de Dios para hacer buenas obras.

Por Ruth Mamani

 

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¿Es posible vivir en integridad? 6

¿Es posible vivir en integridad?

Quizá muchos de nosotros hemos intentado tapar nuestros errores con maquillajes aparentemente efectivos, pero al pasar del tiempo la pintura va desgastándose y cada vez se hacen más notorias las huellas de nuestros hechos.

Salmo 119:9 (RVR) dice: ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.

Podemos tomar este pasaje no sólo para aquellos que son físicamente jóvenes sino también para aquellos que están en sus primeros pasos como cristianos, quienes seguro tendrán que enfrentar grandes luchas con su pasado y lidiar con las consecuencias de sus errores.

Si revisamos la pregunta: “¿Con qué limpiará el joven su camino?” Podemos  entender que el joven ya está manchado de pecado. Por ello, necesitamos saber no solamente cómo mantenernos limpios del pecado, sino cómo limpiar el contenedor de nuestra antigua manera de vivir.

Tal vez tu recorrido en esta vida se ha caracterizado por un sinfín de errores y quizá pienses que son demasiado grandes como para ser limpiados, pero Dios quiere responder a tu consulta de la siguiente forma: “Con guardar mi palabra” ¿Qué significa esto? Esto quiere decir, cambiar tu forma de vivir acorde a lo que Dios quiere para ti, porque es lo correcto y lo ideal para tu vida.

Si eres alguien que está iniciando una nueva vida en los caminos de Dios, debes saber que habrá pequeños y aún  grandes conflictos que intentarán hacerte tropezar, quizá recuerdos del pasado o tal vez tu antigua manera de vivir esté llamándote para que vuelvas a practicar lo que solías hacer, pero ante todo ello, Dios quiere que guardes su palabra en tu corazón, lo cual es vital en la vida cristiana.

La Biblia dice que la palabra de Dios es “Poder de Dios para los que creen” Cuando guardas la palabra “Guardas Poder” para hacer todas las cosas en Cristo Jesús.

La Palabra debe ser nuestro alimento y sustento diario. Así como consumimos alimentos que hacen bien a nuestro cuerpo, de la misma forma debemos alimentarnos espiritualmente para ser transformados y vivir cada día en los propósitos de Dios.

¡Hoy te animo a consumir la palabra de Dios para tener una salud espiritual estable y un limpio recorrido!

Siempre estoy repitiendo las enseñanzas que nos diste. En ellas pongo toda mi atención, pues me hacen más feliz que todo el oro del mundo. Mi mayor placer son tus mandatos; jamás me olvido de ellos. Salmo 119:13-16 (TLA)

Por Ruth Mamani

 

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Limpia el interior 7

Limpia el interior

Las cucarachas son insectos de cuerpo color marrón y ovalado, tienen una cabeza pequeña con antenas filiformes, patas largas aplanadas y espinosas, y pueden medir de 3 a 7,5 cm.

Estos bichos viven en una amplia diversidad de ambientes ya que se adaptan con mucha facilidad, pero normalmente se los encuentra en lugares cálidos y oscuros, donde la hembra puede colocar hasta 20.000 huevos convirtiéndose rápidamente en una plaga.

Una curiosidad en torno a este insecto es que tienen una resistencia superior a la radiación nuclear en comparación con otros seres vivos.

La razón es que la radiación actúa principalmente sobre las células del cuerpo que forman los órganos, los tejidos, los músculos y la piel. En humanos la división celular es constante, pero en cucarachas sólo una vez por semana ya que tienen un organismo muy simple, de modo que es más difícil que se vean afectadas por alguna emanación nuclear.

En caso de que este insecto se haya convertido en una plaga, lo más recomendable es llamar a un especialista para que se ocupe de exterminarlos, pero si se trata de una invasión menor, se pueden eliminar sólo con un insecticida. Las recomendaciones posteriores son: mantener el lugar limpio, no dejar comida a la intemperie, cubrir los huecos en la pared y evitar la acumulación de papel o cartón en depósitos.

Sabemos que la limpieza exterior es importante, pero la Palabra de Dios también habla del interior.

“Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.” 2 Timoteo 2:21 Versión Reina-Valera 1960

La Biblia habla de limpieza espiritual porque a Dios le interesa mucho la santidad de sus hijos, pero también hay un énfasis en mantener limpia la mente. Mateo 5:21-30, dice que odiar a alguien es como haberlo asesinado y codiciar a una mujer es como haber adulterado con ella.

Esto se debe a que los pensamientos son la forma en la que se inician las acciones y Dios se enfoca en atacar el problema de raíz cortando cualquier motivo de pecado. Sin embargo, existen pensamientos que son difíciles de superar igual que algunas cucarachas o plagas.

Muchas veces es un recuerdo de alguien muy querido que ya no está, el dolor por un suceso traumático, palabras hirientes que hacen eco en el interior, pornografía consumida, odio o resentimiento, etc. En realidad existe una lista interminable de pensamientos que podrían desembocar en un pecado.

La Biblia dice que Dios conoce la mente y el corazón del hombre, por lo tanto Él se convierte en el especialista para ayudarnos a eliminar esa plaga que parece que no quiere irse de la mente con nada.

Salmos 139:2 dice: “Tú conoces todas mis acciones; aun de lejos te das cuenta de lo que pienso.” Versión Dios Habla Hoy.

Así como ocurre con un experto en control de plagas, a quien un cliente puede llamar y hablarle con franqueza sobre el problema que tiene, de la misma manera podemos conversar con Dios para que nos ayude a superar cualquier pensamiento que esté ensuciando y causándole daño nuestra vida.

No esperes más, Él está a la distancia de una sola frase: ¡Señor, ayúdame! 

 

 

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¡Restauración! 8

¡Restauración!

La “Vasija de Portland” es un recipiente romano en forma de jarrón hecho a inicios del siglo I. Estamos hablando de un objeto con más de 2000 años de antigüedad que ha podido servir de inspiración para las grandes fábricas de porcelana de hoy en día.

A través de los años este objeto ha tenido muchos dueños desconocidos, recién en 1778 se conoció al primero de ellos: Villiam Hamilton quien fuere embajador británico en Nápoles. A finales del siglo XVIII pasó a manos de los Duques de Portland, quien en 1810 lo depositó en el Museo Británico para preservarlo de posibles daños.

No se podía imaginar que el 7 de febrero de 1845 un hombre llamado William Lloyd acudiría al museo en pleno estado de ebriedad, éste caminaba borracho por la sala, cuando de repente tropezó con una estatua que tiró sobre el jarrón. Ambas obras se cayeron al suelo y se hicieron pedazos.

La restauración de la vasija se llevó a cabo entre junio de 1988 y octubre de 1989, estamos hablando de 16 meses de trabajo arduo. Hoy la obra de arte parece nueva, como si nunca hubiese tenido ningún accidente.

En la vida espiritual Dios nos ve como vasijas que quiere restaurar del pecado.

1 Juan 1:9 “Pero si reconocemos ante Dios que hemos pecado, podemos estar seguros de que él, que es justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad.” Versión Traducción en lenguaje actual.

Este versículo habla del proceso de restauración en la vida de toda persona: Inicialmente está la confesión del pecado, luego viene el perdón de Dios dándonos una nueva oportunidad y para finalizar, está la limpieza que Él hace en nuestras vidas. Esta última parte es la más larga de todas.

Así como la restauración de la “Vasija Portland” tuvo un tiempo para recuperar su estado original y quedar como nueva, nuestra vida puede tardar en ser restaurada.

Por ejemplo: La adicción a la pornografía es un caso que se ha vuelto muy común. Gente que tras haber recibido a Jesús en su corazón y que aún se siente atada a ese tipo de vicio se ve frustrada porque erróneamente suponen que ese vicio desaparecerá automáticamente. Este es un pensamiento equivocado.

El pecado es una potencia tan devastadora que nadie por fuerza propia puede vencer, pero con la ayuda de Dios sí es posible hacerle frente. Estamos hablando de una fusión en la que el Espíritu Santo obra de acuerdo a nuestra fidelidad. Considera: Si alguno se está quemando pero no hace nada para huir del fuego, los rescatistas muy poco pueden hacer por él.

Los procesos de restauración no son un conjunto de rituales, sino que se trata de una comunión sincera con Dios. No esperes más y permite que Él pueda obrar en tu vida hasta que seas completamente restaurado.

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¿Es necesario ensuciarme para ser feliz? 9

¿Es necesario ensuciarme para ser feliz?

Escuché hace poco en nuestra emisora satelital un ejemplo muy claro sobre este tema: Un niño pide permiso a su madre para ir jugar, a lo que ella responde: “diviértete,pero no te ensucies” entonces el niño manifiesta: “¡por favor decídete!”.

Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir. 1 Pedro 1:14-15

En la actualidad se ha perdido el verdadero valor de la “Santidad”, pensamos que hace referencia a todo lo que No tenemos que hacer, por lo que nos resulta un poco pesado tratar con este tema. Lo que no nos damos cuenta es que estamos perdiendo bendición por no obedecer y buscar la santidad en toda nuestra manera de vivir.

La santidad no es algo reservado para algunos; todos, sin excepción, estamos llamados a vivir de esa manera.  No consiste en ser perfecto y ponerte un montón de reglas que cumplir, sino en dejarse conducir por el Espíritu Santo.

La santidad es precisamente la alegría de hacer la Voluntad de Dios,será hermoso cuando lo entiendas y lo practiques cabalmente.

Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros. Josué 3:5

¿Estás esperando alguna bendición de parte de Dios? ¿Estás orando por alguna necesidad? Es posible que la falta de santidad te esté impidiendo ver maravillas. Los seres humanos son santos cuando se apartan del pecado y viven según la voluntad de Dios.¿Acaso es necesario ensuciarse para ser disfrutar la vida? Todo lo contrario, el pecado trae consecuencias negativas, en cambio, la obediencia paz y gozo.

¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. Salmos 119:9

Te animo a darle valor a la Santidad en tu vida. Una persona decía: “La santidad consiste en una disposición del corazón que nos hace humildes y pequeños en los brazos de Dios…” Ponte de rodillas y pídele perdón al Señor por tus pecados. Después estudia la palabra de Dios y guárdala porque de esta manera limpiarás tu camino.

¡Te esperan muchas sorpresas dentro de la voluntad de Dios!

 

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Al descubierto 10

Al descubierto

Hoy en día, es fácil acceder a un teléfono móvil, recuerdo que hace varios años atrás tener un celular era un privilegio muy costoso. Actualmente, se ha transformado en una gran necesidad. Con la avanzada tecnología, estos teléfonos pueden guardar gran cantidad de información personal, por lo que podríamos decir que un teléfono móvil nos puede decir mucho acerca de una persona.

En una reunión de jóvenes, el líder pidió que todos pusieran sus celulares en una mesa, luego dijo: ¿Puedo revisar el contenido de sus móviles? Algunos se sintieron incómodos, querían recuperar su teléfono de manera urgente, mientras que otros permanecían muy tranquilos

En un teléfono podemos guardar muchas cosas, datos, fotos, videos, canciones, en definitiva muchas cosas que hablan por si sola acerca de nosotros y nuestras preferencias.  De igual forma, guardamos muchas cosas dentro de nuestro corazón. De algunas, quizás nos sentiríamos muy complacidos que otros las vean, pero hay otras que seguramente nos avergonzarían dejando expuestas áreas de nuestra vida, que no quisiéramos sacar a la luz.

Imaginemos que Dios nos pide ahora mismo presentar nuestro corazón, ¿Qué podrá encontrar? ¿Podremos estar tranquilos o incómodos?

Nuestro corazón es un almacén, Marcos 7:21 dice: “Pues de adentro, del corazón de la persona, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, el robo, el asesinato,” es por eso que tenemos que tener mucho cuidado de lo que guardamos en él.

¿Puedes entregar tu móvil a la persona más querida para que vea su contenido?

Haya lo que haya en tu corazón, Dios está dispuesto a limpiarlo, a El no le podemos esconder nada. Dios ya sabe todo lo que tienes guardado, pero simplemente está esperando que le confíes tu corazón.

Te animo a presentar ahora mismo tu corazón delante de Dios, pues Él conoce bien lo que hay en el, pero desea que seas tú quien lo entregue sinceramente para que pueda trabajar y quitar todo aquello que nos avergüenza.

Que tu vida sea desde ahora sea un libro abierto que no tenga nada que ocultar o avergonzarse.

 

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