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Somos llamados a permanecer firmes en la fe

Hace un tiempo vi un vídeo en el que el disertante hablaba sobre la cantidad de veces que el Señor nos instruye no temer, hacia énfasis en que Dios nunca nos pedirá hacer algo que no seamos capaces de lograr. Esta persona hablaba en específico sobre el temor; no obstante, creo que esto puede aplicarse en todas las áreas de nuestra vida. Es decir, que es posible alcanzar o llevar a cabo las instrucciones que recibimos del Señor a través de las Escrituras.

Por ejemplo, en 1 Corintios dice:

“Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos.” 1 Corintios 16:13 (RVR1960).

Somos llamados a esforzarnos, a velar y a permanecer firmes en la fe; podemos ver que la palabra de fe está relacionada con la firmeza, esto tiene que ver con la confianza y estabilidad que tenemos al creer en lo que Dios dice, y va de la mano con permanecer alertas en nuestra vida espiritual, que a su vez requiere esfuerzo.

Si aplicáramos esta instrucción, especialmente en momentos de dificultad, las cosas serían diferentes, ya que no nos enfocaríamos únicamente en el problema en sí, sino en que contamos con la ayuda y dirección de Dios, además de Sus promesas, para vencer.

Sea que estés atravesando por situaciones dolorosas y complicadas o no, debes recordar que decidiste creer en Cristo y en Su obra redentora, por lo que, no estarás solo jamás.

“Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos».” Mateo 28:20b (NTV).

Tener conciencia de esto te ayudará a mantener tu mirada en el Señor, pero no te quedes ahí, da el siguiente paso y afirma tu fe en el Señor; recuerda que si Él te pide esto, es porque puedes lograrlo.

Por Cesia Serna

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Te está llamando

Nadie es perfecto en este mundo, todos hemos hecho cosas malas que desagradan a Dios, las cuales nos hacen merecedores de castigo. De hecho la Biblia dice que el castigo del pecado es muerte. Pero también dice que el regalo de Dios es vida eterna por medio de Cristo Jesús. (Romanos 6:23)

De acuerdo a Romanos 5:8, Dios muestra el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores. ¿Por qué necesitábamos que Cristo muriera por nosotros? Porque cuando Adán y Eva pecaron, el pecado entró en todos los hombres. La Biblia dice que todos hemos pecado y no podemos alcanzar la Gloria de Dios. Es decir, nuestro pecado nos separa de Él.

Dios hace todo lo posible por reconciliarnos, quiere que todos lleguen al arrepentimiento y realmente lo conozcan. Envió a su Hijo Jesús a la tierra para pagar por todos nuestros pecados, incluso por aquellos que seguimos cometiendo, a fin de salvarnos.

Murió en nuestro lugar, sufrió el castigo que merecíamos, llevó nuestra culpa y saldó el precio por nuestra libertad. Él nunca pecó. Pero Dios lo trató como si hubiera pecado, para declararnos inocentes por medio de Él.

Hoy quiero que sepas que Dios tiene un plan increíble contigo y quiere usarte, quiere salvarte de una vida de pecado e infelicidad, y darte una vida abundante y eterna.

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, cenaré con él, y él conmigo.” Apocalipsis 3:20 (RVR1960)

No rechaces ni menosprecies la invitación de Dios, Él está dispuesto a entrar en tu corazón y ser el dueño de tu vida. El Señor no te hace esta invitación para luego abandonarte, sino para que llegues a alcanzar la estatura del varón perfecto y puedas vivir con Él eternamente.

Si estás de acuerdo en aceptar a Jesús, habla con Él en este momento. La salvación es un asunto personal entre Dios y tú.

Puedes decirle: Señor Jesús, reconozco que soy pecador y que estoy lejos de ti, pero hoy me arrepiento y te pido perdón por cada uno de mis pecados. Te abro mi corazón y con toda la fe te recibo como mi Señor y Salvador, porque sé que moriste en mi lugar y quieres lo mejor para mí. Gracias por buscarme y darme esta salvación tan grande. Amén.

Si has hecho esta oración creyendo en Jesús, ten por seguro que Él entró en tu corazón y ahora eres salvo.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Llamados para servir

“Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica” Efesios 2:10 (NVI).

La iglesia es más que un lugar de cuatro paredes, es aquella que está formada por cada uno de nosotros que recibimos a Jesús como nuestro Señor y Salvador. Y como iglesia fuimos llamados para servir a los demás, para hacer el bien y reflejar Su amor.

Por tanto, como hijos de Dios debemos tomar en cuenta el servicio como algo importante que debe incluirse en nuestros horarios, ya que de esa manera al servir desinteresadamente a los demás y a nuestra iglesia, lo estamos haciendo a Dios.

Si en este momento estabas velando solo por tu propio bienestar, recuerda que Dios te formó para servir y velar por el bienestar de otros. 

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

No te des por vencido

Seguir a Dios y permanecer en Él no es fácil porque requiere valentía, esfuerzo, perseverancia y firmeza. Sin estas cualidades y una búsqueda continua de la presencia de Dios es imposible serle fiel. El apóstol Juan nos dice que el mundo que nos rodea está controlado por el maligno. (1 Juan 5:19) y Pablo dice que satanás, es el dios de este mundo. (2 Corintios 4:4)

Esto indica que el mundo entero está bajo la influencia de satanás, pero no quiere decir que él tiene la autoridad máxima. Sólo Dios es soberano y todopoderoso.

A Jesús le preguntaron la cantidad de las personas que serían salvas y Él respondió: “Esfuércense por entrar por la puerta angosta del reino de Dios, porque muchos tratarán de entrar pero fracasarán.” (Lucas 13:24)

A Josué Dios le encomendó la tarea de dirigir su Pueblo a la tierra prometida y le dijo: “Esfuérzate y sé valiente” (Josué 1:6-9)

Si bien ser un creyente en Jesús es un viaje maravilloso, no significa que será fácil o que ya no tendremos problemas y desafíos. Lo cierto es que hay un enemigo y sólo la gente valiente y decidida logrará ser fiel a Dios.

Por lo tanto, sea cual sea tu situación, no pierdas la fe ni te des por vencido, aunque en este mundo tengas muchos problemas y obstáculos que intenten hacerte abandonar tu fe, continúa siendo fiel a Dios. Mantente firme frente a las tentaciones de este mundo y no permitas que influyan en tu forma de pensar. 

Cristo volverá pronto, permanece en la fe y sigue creciendo en la obra del Señor. Que nada te impida ser fiel al llamado y ministerio que Dios te dio. Recuerda que Él tiene grandes propósitos y planes con tu vida, pero sobre todo no olvides que aquel que persevere hasta el fin, será salvo. (Mateo 24:13)

“Pero en cuanto a ustedes, sean fuertes y valientes porque su trabajo será recompensado.”

2 Crónicas 15:7 (NTV)

Dios conoce tu esfuerzo de buscarlo y servirle, tiene en cuenta todo lo que haces por Él y en su tiempo premiará tu fidelidad.  Así que no pierdas la confianza, porque esta será grandemente recompensada. Sigue adelante y trabajando fielmente para el Señor, porque una vez que cumplas su voluntad, recibirás lo que Él te ha prometido.

“Pues, dentro de muy poco tiempo, Aquel que viene vendrá sin demorarse. Mis justos vivirán por la fe. Pero no me complaceré con nadie que se aleje.”

Hebreos 10:37-38 (NTV)

¡Sigue adelante y no desmayes!



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Dios te escogió, ¿obedecerás?

La obediencia se remonta a la época de Adán y Eva. Si ellos hubieran obedecido a Dios al no comer fruta del árbol prohibido, la historia de la raza humana se hubiera escrito de otra manera. Una vez que comieron la fruta, el pecado entró en el mundo. Si el pecado nunca hubiera entrado a la Tierra, todo sería perfecto. No habría conocimiento del mal y solo habríamos visto la belleza del Paraíso. Pero debido a un simple acto de desobediencia, lo perdimos todo. Ahora, no vayan a odiar a Adán y Eva después de oír eso porque si todos hemos pecado alguna vez en nuestras vidas, nosotros también somos culpables. 

Cuando Dios te llama, muchas veces es difícil seguir su voz porque algunas veces tenemos que dejar nuestro estado de comodidad para honrarlo. Muchas veces no lo seguimos si no sabemos Su motivo. Esta situación es similar a un padre demandándole a su hijo que no toque una bombilla. El niño no entiende la razón por la cual no lo debe tocar la bombilla (se quemará) pero si obedece al padre, el niño no se quemará. La obediencia no debe ser condicional. No debemos obedecer a Dios solo cuando comprendemos, sino también cuando no tenemos idea de sus planes. Hay muchas historias de obediencia en la Biblia, aparte de la historia de Adán y Eva, que nos enseñan la importancia de seguir las instrucciones dadas por el Señor. Debemos aprender de ellas.

La esposa de Lot (Génesis 19:15-29): La esposa de Lot desobedeció las instrucciones dadas por los ángeles y miró hacia atrás para ver la ciudad de Sodoma y Gomorra en llamas mientras huían de la ciudad. Dios castigó su desobediencia severamente al convertirla en una columna de sal. Puede parecer brutal, pero Dios advierte que habrá castigo para aquellos que desprecian la autoridad y protección para aquellos que son justos. (Pedro 2:4-10)

Abram (Génesis 22:1-18):  Dios le dijo a Abram en el versículo 2 “Toma a tu hijo, el único que tienes y al que tanto amas, y ve a la región de Moria. Una vez allí, ofrécelo como holocausto en el monte que yo te indicaré”. (NVI) Abraham siguió la orden de Dios, incluso cuando le causaría mucho dolor sacrificar a su hijo amado. Pero cuando Abram tomó el cuchillo para sacrificar a su hijo, un ángel le dijo que no continúe porque solo era un examen para ver si él temía al Señor.  

Moisés (Números 20:2-13) Moisés fue un gran líder. Él siguió todas las instrucciones de Dios. Sin embargo, en esta historia, Dios le dijo a Moisés que le hablara a una roca porque agua potable fluiría de ella, pero, en lugar de hablarle a la roca, Moisés golpeó la roca dos veces. Debido a su fracaso en seguir ese pequeño detalle, Dios le dijo a Moisés que él no vería la tierra prometida. Dios tomó su desobediencia como una desconfianza hacia Él delante de los israelitas y lo castigó.

Ezequías (2 Reyes 18:1-12): Ezequías era joven cuando se convirtió en rey de Judá. Él amó a Dios y obedeció todos los mandamientos de Dios. Debido a que amaba a Dios, Él se aseguró de que Ezequías triunfara en todo lo que hizo. El hecho de que él era joven y obedeció a Dios muestra que es un modelo a seguir para todos nosotros.

Jesús: Hay demasiadas historias que muestran la obediencia de Jesús a Dios, pero la historia que quiero señalar es el momento en cuando estaba orando en el jardín. (Mateo 26:36-26, Lucas 22:39-46) En una parte de su oración, Jesús dijo “Padre mío, si es posible, no me hagas beber este trago amargo. Pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú”, (Mateo 26:39, NVI) para preguntarle a Dios si era la voluntad Su voluntad, si podía cambiar el plan original para no tener que sufrir ese terrible destino en la cruz. Y todos sabemos cómo termina esa historia. Jesús atravesó ese terrible destino por obediencia.

Gracias a todos estos ejemplos, tenemos una ligera idea de cómo es la obediencia. Elige hacer lo que Él te pide sin tratar de entender por qué. Hazlo porque Él sabe todo y Él es quien se preocupa por ti al 100%.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

4 señales de que tu llamado viene de Dios

El llamado de Dios es una invitación a hacer algo dentro de su plan.* Hoy en día Dios continúa llamando a sus hijos a cumplir un plan específico para sus vidas, pero ¿cómo saber cuándo un llamado viene de parte de Dios? Para responder a esta pregunta, hay cuatro aspectos esenciales que debemos tener en consideración.

Tu llamado está centrado en tu propósito

¡Ya tienes un llamado! Cada seguidor de Cristo tiene el deber de compartir con otros las buenas noticias de salvación (Marcos 16:15). Nuestro propósito en la Tierra es hacer que ninguna persona se quede sin saber que existe esperanza en Jesús. Los demás sueños, anhelos y deseos que tengamos en la vida, deben ir acorde a esta misión inicial (Colosenses 3:2). Si crees que Dios te está llamando a hacer algo, lo primero que debes hacer es examinar si de alguna manera esto implica compartir tu fe. Si no encuentras ninguna conexión, es más probable que el deseo que tengas no provenga de Dios, sino de ti mismo.

Tu llamado no solo te beneficia

Muchas veces confundimos nuestros sueños o metas personales con el llamado de Dios. Si anhelamos ir a África, podemos creer que es Dios quien nos está llamando a ir a ese lugar. Sin embargo, el llamado de Dios nunca es para beneficio propio, sino de la iglesia en general. La Biblia explica que nuestros diferentes dones y talentos sirven para que contribuyamos al cuerpo de Cristo y expandamos su reino (Romanos 12:4–5; 1 Corintios 12:12–31; 1 Pedro 4:10–11). El llamado de parte de Dios nunca sirve para satisfacer una aspiración personal sino que tiene un propósito mayor, la cual, como consecuencia, produce gozo.

Tu llamado es elegido por Dios

El llamado no es algo que podemos elegir, es Dios quien lo hace por nosotros. Tenemos la potestad de rechazarlo y alejarnos de Él, pero su llamado es por nuestro bien y el de los demás. Tal vez en ese momento no lo entendamos, pero con el tiempo nos daremos cuenta que realmente era lo mejor. Dios elige nuestro llamado, pero nos da libre potestad de elegir si lo aceptamos o no.

Tu llamado te hacer buscar más a Dios

La conversación entre dos personas que se gritan desde cuadras a distancia, no se escucha ni entiende bien en comparación a una que se hace donde las personas están frente a frente. Este ejemplo se aplica también en la vida cristiana. No podemos decir que conocemos a Jesús si solo oramos cuando nos acordamos y leemos nuestra Biblia cada domingo. Desarrollar una relación personal con Dios implica hacerla crecer día a día, minuto a minuto, y tenerlo presente en las cosas cotidianas de nuestras vidas. La Biblia dice que solo podemos escuchar el llamado de Dios cuando lo conocemos a Él (Juan 10:27-29) y, si pensamos que ya hemos recibido uno de su parte, esto nos debe llevar aún más cerca de Él. No hay mejor manera de confirmar cuál es su voluntad que por medio de la oración y la lectura de la Biblia.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

*Tener, G. (2018). Calling Definition and Meaning - Bible Dictionary. Consultado el 16 de mayo de 2018, de https://www.biblestudytools.com/dictionary/calling/

¡No digas no puedo!

Mientras toda la nación de Israel se había pervertido y apartado de la voluntad de su creador, Él ya tenía a alguien en mente para una misión importante y aunque este personaje iba a ser rechazado por su pueblo, golpeado y aun encarcelado a causa de su fe, lo más estremecedor para él fue el mensaje que debía comunicar. Su corta edad y la falta de un carácter firme lo hicieron sentirse incapaz, pero Dios le dijo que desde el vientre de su madre ya lo había escogido para ser profeta y que no debía preocuparse por el efecto de su mensaje, sino que simplemente debía comunicarlo. Tal vez Jeremías estaba menospreciándose así mismo, poniendo sus propias barreras, pero Dios no pensaba de la misma forma, entonces le dijo:

«…No digas: “Soy muy joven”, porque vas a ir adondequiera que yo te envíe, y vas a decir todo lo que yo te ordene.  No le temas a nadie, que yo estoy contigo para librarte…».  Jeremías 1:7-8 (NVI).

Estas palabras que le sirvieron de ánimo y de consuelo al profeta, son válidas también para ti que estás en la obra de Dios. Puede ser que no tengas el carácter de Pablo o el de Pedro y al igual que Jeremías sientes no poder hacerlo por ser muy joven, pero quiero recordarte que no es cuestión de carácter, ni de edad, sino de disposición del corazón. Dios no escogió a Jeremías por la escasez de un profeta, Él ya lo tenía pensado desde el vientre de su madre y aun con la peculiaridad de su carácter tranquilo, fue elegido. David siendo el menor de sus hermanos fue escogido para ser Rey ¿Era importante su carácter explosivo o templado? No, simplemente Dios se agradó de su corazón.

No sé a qué te ha llamado Dios, pero no pienses que eres insuficiente para esa misión, no te menosprecies creyendo que es mucha responsabilidad para ti, no te limites por tu corta edad, ni quieras abandonar el reto por no tener facilidad de palabra porque Dios está dispuesto a poner sus palabras en tus labios para declarar libertad, sanidad, bendición, etc.;  y su presencia sobre tu vida, te convertirá en una amenaza para el reino de las tinieblas.

Así que no te resistas a asumir el desafío para el que fuiste escogido, porque Dios conoce tus fortalezas y tus debilidades. No digas: ¡no puedo!, esas palabras no deberían existir en tu vocabulario.

Quizás la tarea para la que has sido asignado te lleve por un camino lleno de sacrificios, pero esa no es razón para rendirse antes de comenzar, sino para confiar en Dios y creer que todo obstáculo será derribado en su nombre.

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Filipenses 4:13 (RVR).

Por Ruth Mamani.

 

 

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Un ejemplo de esperar en Dios

Aproximadamente a sus diecisiete años David fue ungido para ser rey de Israel (1 Samuel 16). No obstante tuvieron que pasar al menos trece años hasta que la palabra que recibió diera fruto y fuera nombrado primeramente rey de Judá, y siete años después rey de todo el pueblo de Dios (2 Samuel 5:4-5).

Durante ese tiempo de espera, David pasó por muchas calamidades debido a la persecución que sufrió por el odio y la envidia que le tenía Saúl, rey de Israel en ese entonces. Todo ese tiempo fue marcado con angustia, temor e incertidumbre, tal como lo podemos ver en varios Salmos que él mismo escribió.

Por ejemplo el Salmos 143:3-4 dice: “Porque ha perseguido el enemigo mi alma; Ha postrado en tierra mi vida; Me ha hecho habitar en tinieblas como los ya muertos. Y mi espíritu se angustió dentro de mí.” Versión Reina-Valera 1960

David sufrió mucho, pero es interesante notar que nunca hubo una ocasión en la que él haya querido ocupar prepotentemente el trono de Israel y en ningún momento decidió forzar su ascenso al poder e incluso hubo dos ocasiones en las que pudo matar a Saúl, pero no lo hizo, 1 Samuel 24 y 1 Samuel 26.

Esta es una prueba más en la que podemos ver claramente a David como un hombre que entendía el concepto de esperar en Dios y respetar Su tiempo. Aunque hubo motivos poderosos para forzar su búsqueda de justicia debido a su destreza militar y sobre todo porque existía una promesa de Dios en su vida, nunca buscó imponer su propia voluntad.

Salmos 52:9 dice: “Oh Dios, siempre te daré gracias por lo que has hecho; esperaré en ti delante de tus fieles, porque eres bueno.” Versión Dios Habla Hoy

¿Te sientes abrumado por alguna circunstancia de la vida en la que parece que no puedes hacer nada? Toma el ejemplo de David que siempre buscó permanecer cerca de Dios y obedecer sus mandamientos. Al final, Él siempre tiene la última palabra.

Jeremías 29:11 dice: “Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza. Yo, el Señor, lo afirmo.” Versión Dios Habla Hoy

 

 

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¡No lo escondas!

Wolfgang Amadeus Mozart ha sido considerado como el mayor genio musical de todos los tiempos, desde muy pequeño mostró asombrosas facultades para la música, lo que le hizo diferenciarse de los demás como un niño prodigio. Tal vez no necesitaba esforzarse tanto para llegar a alcanzar sus sueños, pero  Beethoven sí y por tal razón, durante sus primeros años de vida, estuvo expuesto a una exigente formación musical por parte de un padre obsesionado en convertirle en «el nuevo Mozart». Tal  ambición, unida a un carácter impulsivo, ligado al alcoholismo, repercutió en la vida personal, académica y social de Beethoven.

Quizá este último, no nació con las mismas dotes que el primero, pero por un arduo trabajo y el impulso de su padre, llegó a ser uno de los más grandes de la historia musical. Sin duda había adquirido más habilidades de las que a un principio tenía y todo iba bien hasta que antes de cumplir los 30 años Beethoven se dio cuenta que comenzaba a tener problemas de sordera.  ¿Te imaginas lo que esto significa para alguien que dedicó toda su vida a la música? En un principio intentó disimular su enfermedad, pero llegó al  punto de no poder esconderla más, porque cada vez escuchaba menos, entonces prometió no darse por vencido, sino más bien, continuar con lo que había llegado a convertirse en su pasión.

No sé con cuál de estos dos personajes te identificas más, pero si Dios te ha confiado uno, dos o cinco talentos, debes trabajarlos y no esconderlos. Hemos sido diseñados con habilidades que van de acuerdo a nuestra capacidad y nuestra responsabilidad es usarlas para la edificación de su iglesia.

En la Parábola de los Talentos (Mateo 25:14-30) se ilustra la expectativa que Dios tiene  de que le saquemos el máximo provecho a lo que nos ha confiado.

¿Cuántos talentos tienes? Sean muchos o pocos, lo importante es que los pongas a trabajar y des el 100% de ti porque si los escondes, como dice la parábola, te será quitado lo que tienes y le será dado al que tiene en abundancia y, para colmo de males, se te expulsará a las tinieblas. Esto fue lo que sucedió con el tercer siervo.

Si aún no has descubierto tus dones, empieza por experimentar áreas de servicio en tu congregación, porque hasta que no estés envuelto en ellas no sabrás para lo que eres bueno y no importa la edad que tengas, nunca es tarde.

Si eres alguien que  conoce su lugar en la iglesia, pero el miedo a las críticas te impide a explotar al máximo tus dones, te animo a poner por obra lo que Dios te ha confiado. ¡No permitas que el temor silencie tu potencial para hacer a lo que estás llamado a hacer!

“Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.” Mateo 25:29 (RVR)

Por Ruth Mamani.

 

 

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¿Llamado o escogido?

Saúl y David, fueron reyes de Israel. El primero, llegó al trono porque había un pueblo que lo necesitaba y si bien  el respaldo de Dios estaba con él,  su desobediencia alejó la presencia de Dios de su vida hasta cortar todo vínculo espiritual.

Aunque como rey conservaba su apariencia real, en su interior Saúl estaba vacío, al punto de dirigirse según sus propios pensamientos, haciendo las cosas a su manera y sin escuchar la voz de Dios; un pecado llevó a otro pecado, una mentira a otra y una desobediencia a otra. Su final fue desastroso y quedó desechado por su mal proceder.

Pero David fue escogido desde el vientre de su madre y aún sin pensarlo llegó a ser rey. A pesar de haber cometido un sin fin de errores, amó al Señor profundamente y procuró hacer su voluntad en todo tiempo. Él sabía cómo acercarse a su creador y conquistar su corazón y Dios lo recompensó con prosperidad. Por ello no hay duda que David haya cumplido con la misión para la que fue escogido.

¿De qué lado estás tú? Medita en si tienes la actitud de un llamado o un escogido a través de esta preguntas:

¿Cuándo no recibes lo que estás esperando en el momento, te impacientas o comienzas a retractarte y decides hacer las cosas a tu manera?

¿Cuál es tu actitud frente a una respuesta negativa de Dios?

¿Te comportas como un niño caprichoso o sabes que aunque no logres comprender la situación, todo es por tu bien?

¿Estás asumiendo el rol para el cual ha sido escogido o quieres hacer sólo lo que tú sientes y crees que está bien hacer?

¿Quién gobierna tu vida?

Tu actitud y tus acciones determinarán si eres parte de los llamados o los escogidos.

Recuerda, los llamados deciden qué ofertas aceptar y cuáles no; pero los escogidos aceptan órdenes superiores y las obedecen.

“Incluso antes de haber hecho el mundo, Dios nos amó y nos eligió en Cristo para que seamos santos e intachables a sus ojos. Dios decidió de antemano adoptarnos como miembros de su familia al acercarnos a sí mismo por medio de Jesucristo. Eso es precisamente lo que él quería hacer, y le dio gran gusto hacerlo.” 

Efesios 1:4-5 (NTV)

Por Ruth Mamani.

 

 

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Llamados para reconstruir

“Hananí, uno de mis hermanos, vino a visitarme con algunos hombres que acababan de llegar de Judá. Les pregunté por los judíos que habían regresado del cautiverio y sobre la situación en Jerusalén. Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego. Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos.” Nehemías 1:2-4.

Después de un desastre natural o catástrofe provocada por una guerra, en cualquier lugar del mundo, se hacen labores de reconstrucción rápida para levantar esa ciudad afectada. Pero lamentablemente las cosas nunca vuelven a ser iguales, todo cambia para siempre. Muchos se marcharán del lugar y otros vivirán llorando por la pérdida de sus seres queridos. En momentos así el único consuelo es Dios, quien promete llevar nuestro dolor.

En el pasaje que acabamos de leer vemos a un hombre de Dios llamado Nehemías llorando por la destrucción de su pueblo, su ciudad había sido quemada y dejada en ruinas. ¿Cómo reaccionas tú cuando ves que tu vida, familia y ciudad están en ruinas?

“Oh Señor, Dios del cielo, Dios grande y temible que cumples tu pacto de amor inagotable con los que te aman y obedecen tus mandatos, ¡escucha mi oración! Mírame y verás que oro día y noche por tu pueblo Israel. Confieso que hemos pecado contra ti. ¡Es cierto, incluso mi propia familia y yo hemos pecado! Hemos pecado terriblemente al no haber obedecido los mandatos, los decretos y las ordenanzas que nos diste por medio de tu siervo Moisés.” Nehemías 1:5-7. Fueron las palabras de Nehemías al ver la situación de su pueblo. Si seguimos leyendo más de esta hermosa historia, encontraremos a un hombre que a pesar de su dolor se mantuvo en pie, confiando en el Dios grande y poderoso que él tenía, capaz de restaurarlo todo.

Nehemías era un hombre de oración que nunca dudó de Dios y sabía que en toda situación hay un propósito. Tenía un deseo y una visión grande de lo que Dios podía hacer a través de su vida. Con la fe y la ayuda de Dios se propuso restaurar Jerusalén y lo logró.

Si tenemos fe, nosotros también podemos lograr la restauración no sólo de nuestra propia vida, sino de la de otras personas que están destruidas por problemas, vicios, malas decisiones y falta de confianza en Dios.

Nunca es tarde para que puedas ser un instrumento de Dios, solamente necesitas disponer tu vida. Tú y yo estamos llamados a dar esperanza a aquellos que no la tienen.

Oremos: Señor amado gracias por tu palabra, quiero ser un hombre lleno de fe y con las cualidades de tu hijo Nehemías, para que pueda ayudar a mi familia y nación. Obra en mi vida y dame sabiduría para conducir a mis seres queridos a tus pies, porque sólo tú puedes restaurar sus vidas. Gracias por tu amor y por escucharme, te encomiendo mi vida en tus manos, en el nombre de Jesús, amén.”

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La epopeya de Picotto

¡Vamos todos!, dijo Picotto… Pero estaba solo.
Así suele decir un amigo cuando hay que responder a algún llamado o necesidad del momento. Un día le pregunté acerca de este dicho local. Me intrigaba por qué se agregaba que estaba solo. “Ese – me respondió con cierta picardía – es un misterio escondido desde antes de la fundación del mundo”. Pasó mucho tiempo hasta que me fuera revelado el enigma, bastante simple pero inesperado: nadie podía afirmar jamás que Picotto dijo lo que dijo por una sencilla razón: estaba solo (aunque si hubiese sobrevivido, capaz le hubiera contado a sus amigos en el bar que lo había dicho).
Yendo un poco más allá de la simpleza de este aforismo provinciano y superando lo anecdótico diría que tengo un afecto especial por Picotto. Lo veo abordando el asalto final a las naves imperiales o lanzándose a campo abierto contra la artillería del enemigo, creyendo de todo corazón que sus camaradas corrían con él y que les esperaba una victoria de épicas proporciones sólo para descubrir con horror – al volver la vista atrás – su soledad y su muerte inminente en el campo adversario.
Vamos todos, dijo, pero estaba solo.
Hay un momento inolvidable en la película “Corazón Valiente”, cuando Wallace se lanza al asalto de los ingleses y descubre que ninguno de los batallones de los Lords con los que se supone había hecho alianza se mueve de su lugar. Eran nada más él y su puñado de rebeldes frente a una ignominiosa derrota.
Hay confrontaciones que no serán jamás abordadas por todos. A veces ni por un grupo. Está escrito que sólo algunas mujeres y unos pocos hombres deberán hacerse cargo del peso de su tiempo y de las circunstancias presentes y saltar a la arena solos, por más deseos que tengan de gritar como el ingenuo Picotto: “¡Vamos todos!”
No. No van a ir todos. Hay posiciones de privilegio que cuidar. La comodidad de una casa confortable, un buen pasar y un futuro apacible son tesoros demasiado caros para arriesgarlos en aventuras sin destino. Hay compromisos políticos, alianzas secretas, pactos innumerables, contubernios invisibles que deben ser sostenidos, aún si eso significa el dolor, la miseria y la destrucción de lo poco bueno que queda en el mundo y la vida.
Así, algunas pocas personas seguirán el camino de Picotto y afrontarán la triste y necesaria misión de lanzarse al combate en infausta pero augusta soledad.

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

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