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Lugares

Lugares comunes. Lugares preferentes. Lugares inolvidables. Cosas maravillosas o terribles tuvieron lugar. Ese no es tu lugar. Mi lugar en el mundo. No hay más lugar. Yo no haría eso si estuviera en tu lugar

Algunos especialistas sugieren que el verdadero origen de la palabra lugar se encuentra en la lengua romance y significa “pequeña población establecida en el claro de un bosque”. Eso me pareció sumamente atractivo y me propuse explorar algunos diversos lugares que conozco.

El lugar de la soledad. Me tomó años reconocerlo y acostumbrarme a su paisaje reposado y algo lejano. No es un sitio fácil. No tiene buena reputación para la mayoría y te suelen recomendar que no te quedes a vivir ahí. Pero hallé parajes felices en su territorio y adquirí el hábito de permanecer allí horas. Y días a veces.

Ese no es mi lugar. He ido reconociendo muchos sitios que no son ya más mi lugar. La chimuchina, el ruido de motores, tubos de escape, televisores y músicas a todo volumen, gente hablando a gritos en bares y aeropuertos. Los estadios, los conciertos multitudinarios, las marchas, las fiestas concurridas.

Estate en tu lugar. Hay sitios en las instituciones cristianas donde no puede entrar el pueblo. A través de largos pasillos y puntos de seguridad se llega a un pequeño living al que sólo tienen acceso los guardaespaldas y los allegados del poder. Sólo para personas VIP. El domingo a la noche el líder había predicado acerca del amor de Dios para el mundo. Esto es real. Lo viví en una mega iglesia en una ciudad sudamericana hace tres o cuatro años.

No hay lugar. Porque llegamos tarde. No teníamos gente conocida que nos diera una credencial para entrar. Sólo cupieron personas recomendadas por el jefe, parientes con ventaja, gente bonita que no desentona, de color grato a la vista y bien vestidos.

Cosas maravillosas y terribles tuvieron lugar. A veces me siento tentado a escribir unas memorias de mi largo peregrinaje por tierras evangélicas. He presenciado maravillas del amor, la renuncia y la pasión por el mundo. He presenciado y oído historias horribles perpetradas por personas que predican el amor de Jesús. Pero me dicen: Yo no haría eso si estuviera en tu lugar. Se tendrán que relatar entonces en voz baja en oscuros tabucos a los cuales algunos noctámbulos se autoconvocan movidos por la bronca, la tristeza y el desamparo, tarde en la noche.

Nadie puede ir al Padre si no es por Él

“Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí.” Juan 14:6 (NTV)

Es indispensable, esencial, necesario, importante conocer el camino para llegar a cualquier lugar,  porque si no lo conoces con seguridad tendrás dificultades para llegar al sitio que quieres o más que seguro te perderás y no llegarás.

Por ejemplo, para llegar a tu casa o donde vives, tu eres la única persona indicada para dar la dirección exacta a las personas que no la conocen y quieren visitarte.  En Juan 14:2 Jesús habló de la casa de su Padre y dijo que en ella hay muchos lugares donde vivir y prometió prepararnos uno para que habitemos por siempre.

Junto a esta promesa agregó la dirección exacta: “Yo soy el camino” “nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí.”  El apóstol Pablo también se refirió al único camino que puede llevarnos al Padre y dijo: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”, Hechos 4:12.

No hay donde perderse, que ningún argumento o enseñanza te haga creer que hay muchas otras maneras o formas de llegar al Padre. La verdad es que, “Hay un Dios y un solo Mediador que puede reconciliar a la humanidad con Dios, y es el hombre Cristo Jesús.” 1 Timoteo 2:5 (NTV)

Cristo es el único camino para llegar al Padre, porque Él pagó con su sangre el precio de nuestra redención, pagó por la libertad de nuestros pecados y la condenación eterna. De no ser por Él, nunca podríamos acercarnos a Dios porque el pecado crea una barrera entre Él y los seres humanos, ya que Dios es Santo y no tiene ninguna relación con el pecado.   Pero el sacrificio de Jesús eliminó esa barrera y ahora tenemos acceso libre para poder hablar con Dios y recibir su ayuda.

¿Ya aceptaste a Jesús como tu único Señor y Salvador? ¿Tienes preguntas sobre la fe?

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Tomó mi lugar

“Entonces Pilato, para calmar a la multitud, dejó a Barrabás en libertad. Y mandó azotar a Jesús con un látigo que tenía puntas de plomo, y después lo entregó a los soldados romanos para que lo crucificaran.”

Marcos 15:15 (NTV)

Cuando Jesús fue llevado ante Pilato por sus acosadores, los sacerdotes, ancianos y maestros de la ley, esperaron un juicio directo y que le dieran la pena de muerte; pero Pilato no halló nada malo en Jesús e incluso buscó la manera de dejarlo ir, pero la gente que odiaba al Maestro persistió en el pedido de muerte.

Existía una costumbre en el tiempo de pascua, la cual era soltar a un preso que el pueblo eligiera. Pilato procedió según esa costumbre y presentó al peor de todos lo presos, Barrabás, para que las personas presentes en aquel lugar pensaran si dejarlo libre a él o proseguir con el juicio a Jesús.

Este personaje era un violento homicida, rebelde contra el gobierno, insurrecto, revolucionario, un representante de la humanidad, un hombre que no daba la otra mejilla, que creía que con violencia podía alcanzar lo que quisiera, era todo lo opuesto a Jesús que nos enseñó a amar a Dios y al prójimo. Al final del juicio este hombre fue liberado por Pilato resultado de la petición del pueblo.

“Pues Dios hizo que Cristo, quien nunca pecó, fuera la ofrenda por nuestro pecado, para que nosotros pudiéramos estar en una relación correcta con Dios por medio de Cristo”.

2 Corintios 5:21 (NTV)

Jesús en ese tiempo tomó el lugar de Barrabás, toma en cuenta que también tomó tu lugar, no importa cuán complicado fue tu pasado, Él pagó por cada uno de tus pecados con su vida, te brindó vida eterna, un nuevo día para vivir plenamente, otra oportunidad. Si aún no lo conoces, te invito a hacerlo.


Por Carlos E. Encinas



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¿Estás ocupando el lugar que te corresponde?

Cuando vamos de visita en la casa de un conocido, por lo general, nos limitamos a sentarnos y hacer muy pocos movimientos por respeto y temor; no podemos movernos con libertad a su cocina o peor aún ingresar a los dormitorios porque somos invitados. Pero si estamos en nuestra casa, tenemos esa libertad de movimiento, podemos pasar a cualquier ambiente porque existe la confianza suficiente para desplazarnos libremente y sin temor.

A diario nos enfrentamos con situaciones difíciles y es ahí donde podemos percibir que muchas veces no estamos ocupando el lugar que nos corresponde y estamos actuando como completos desconocidos ante Dios, aun sabiendo que somos sus hijos.

“Miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre que nos llama sus hijos, ¡y eso es lo que somos! Pero la gente de este mundo no reconoce que somos hijos de Dios, porque no lo conocen a él.” 1 Juan 3:1 (NTV)

El título de “hijo” viene con privilegios y uno de ellos es que podemos correr al Padre en todo momento, contamos con su ayuda, tenemos su amor a pesar de nuestras malas acciones, etc.; pero en ocasiones la culpa, la vergüenza, el enojo, el temor son más fuertes.

Cuando estás viviendo momentos dolorosos ¿tienes esa confianza para correr a Dios o te comportas como un desconocido?

Si tus errores te han convertido en un completo extraño ante Dios, hoy te animo a recordar quién eres y a tomar el lugar que te corresponde. Lucha para que el enemigo no te convierta en un esclavo del pecado porque tienes un Padre que te defiende, te bendice y te levanta.

“Así que ahora ustedes, los gentiles, ya no son unos desconocidos ni extranjeros. Son ciudadanos junto con todo el pueblo santo de Dios. Son miembros de la familia de Dios.” Efesios 2:19 (NTV)

Por: Judith Quisbert

 

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Un lugar de Gracia

“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” Hebreos 4:16 Versión Reina-Valera 1960

Jesús predicó muchas veces sobre la Gracia que Dios le da al hombre que se arrepiente verdaderamente de sus pecados y quizás la parábola que más representa esa realidad es la del hijo pródigo (Lucas 15:11-32).

La historia comienza con un jovencito reclamando la parte de la herencia que le correspondía para luego marcharse de su casa. Poco a poco los constantes excesos lo llevaron a quedarse sin dinero para subsistir hasta que tuvo que trabajar en el oficio que para la época era el más despreciable de todos: cuidador de cerdos.

En ese momento el muchacho recapacita al ver a esos animales revolcándose en su propia mugre y comiendo de lo que cae al suelo. Es casi un reflejo de lo grotesca que se ha convertido su vida.

“Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre. Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros”, fueron las palabras que pronunció para luego levantarse y emprender el camino de vuelta a su hogar.

Todo ese tiempo de necesidad y pena le sirvieron para comprender todos los errores que había cometido. Cuando estaba llegando a su casa vio a su Padre acercarse y le dijo las palabras que había pensado: “… he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.”

En toda esta historia lo verdaderamente sorprendente es la reacción del Padre. Como autoridad en su familia tenía todo el derecho de castigar a su hijo por lo que había hecho, pero al ver que estaba arrepentido decidió perdonarlo.

Ahora ese muchacho sabía que su hogar era un lugar al que siempre podía regresar sin importar lo que podía pasar y más que todo, sabía que siempre podría encontrar amor y bondad en los brazos de su Padre.

Recuerda: cuando llega la tristeza, la aflicción, los problemas o la culpa por algún error cometido, los brazos de Dios siempre son el mejor lugar al que se puede correr para encontrar Gracia.

 

 

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¿Estás en el lugar correcto o en el que te conviene?

Muchos creen que el ser cristiano es una vida llevadera y fácil de emprender, pero no se dan cuenta de es un recorrido lleno de renuncias. Es estar en el lugar correcto y no donde nos conviene a nosotros.

El lugar correcto de todo creyente es aquel en el que Dios nos ha puesto para servir en obediencia. Cuesta entender que hemos sido llamados para ser siervos como Cristo, Él se negó por completo y le dijo a Dios: Padre, si es tu voluntad, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.  (Lucas 22:42 RVR1960)

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.  Filipenses 2:5-8 (RVR1960)

¿Qué implica estar en el lugar correcto?

Tenemos que aprender a aceptar el lugar que Dios eligió para nosotros, con el fin de que Él pueda cumplir su voluntad en nuestras vidas.

El lugar correcto implica  estar sujetos en obediencia, cumpliendo  lo que Dios manda en su palabra. Muchas veces vamos a tener que  hacer lo que no queremos, pero sí  lo que Él quiere que hagamos aunque no nos guste.

Debemos aprender a depender de Dios  en los momentos más críticos de nuestra vida. Cuando estamos en el lugar correcto, podemos hacer todo en obediencia sin rehusarnos a  nada, haciendo las cosas por amor a su nombre y ÉL promete bendecirnos.

Muchas  veces, tenemos un llamado de Dios pero preferimos estar en el lugar que nos conviene. “Jehová, habló a Jonás diciendo: «Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad y pregona contra ella; porque su maldad había subido delante de Él.»” Jonás 1:2 (RVR1960) Jonás prefirió buscar su seguridad y lo que le convenía en ese momento, desobedeciendo así a la voz del Padre.

Cuando estamos en el lugar que nos conviene  nos cuesta obedecer a Dios, hacemos lo que creemos que está bien y no cumplimos con lo que Él manda en su Palabra. No confiamos en el Señor y creemos que podemos solucionar cada situación a nuestro modo, también nos cuesta dedicar nuestro tiempo por amor a Él.

Al buscar lo que nos conviene, estamos desobedeciendo, perdiendo así la protección y bendición de Dios. ¿Estás en el lugar correcto o donde te conviene?

“En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.” Génesis 22:18  (RVR1960)

Por Miguel Ángel Veizaga.

 

 

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¿Este es mi lugar?

“Hay distintas clases de dones espirituales, pero el mismo Espíritu es la fuente de todos ellos. Hay distintas formas de servir, pero todos servimos al mismo Señor. Dios trabaja de maneras diferentes, pero es el mismo Dios quien hace la obra en todos nosotros. 1 Corintios 12:4-6 (NTV).

Por mucho tiempo me había preguntado en qué área o Departamento de la Iglesia debería servirle a Dios. Era muy joven para entender mi lugar y empecé a probar en lo que creía que podría hacer, a medida que pasaba el tiempo iba descartando todo, porque en realidad estaba pensando en mí y jamás se me pasó por la mente preguntarle a Dios lo que Él quería que yo haga.

La iglesia en conjunto es el cuerpo de Cristo; unos podemos ser los brazos que están dispuestos a poner la mano de obra, o los pies, saliendo de nuestra comodidad para llevar la palabra de Dios por los confines de la tierra, otro podemos ser los oídos que con tanta paciencia escuchan a aquellos que necesitan de un consejo, etc. Pero debemos entender que cada uno tiene un lugar específico en la iglesia y de la  misma forma una responsabilidad que la persona que está a tu lado no desempeñaría como lo harías tú.

Una oreja no puede respirar, así como la nariz no puede escuchar. El estómago no se hizo para pensar así como la cabeza no procesa alimentos. La espalda no puede ver, sino los ojos. De la misma manera cada creyente debe encontrar su lugar en el cuerpo de Cristo para así no interferir con su funcionamiento.

Si en estos días te has cansado de dar vueltas en el mismo lugar pensando en lo que podrías hacer por el Señor, quiero darte una pauta muy importante: Lo primero que debes hacer es  reconocer que es Dios quien te creó y conoce bien cómo y dónde funcionas mejor.

¿Te imaginas los ladridos de un gato? Tal vez sí, pero esto sólo existe en nuestra imaginación porque no hay gatos que ladren, son los perros que lo hacen muy bien, porque fueron creados de esa forma. Así también, Dios te hizo alguien especial con dones que tal vez aun no has descubierto.

Los dones espirituales son herramientas dadas por el Padre en concordancia con su plan divino (1 Corintios 12:28-31, Romanos 12:6-8). Por lo que sólo en su voluntad se tendrá éxito. Sería lo equivalente a que una flecha dé en el blanco.

Los principales dones espirituales son palabra de sabiduría, discernimiento de espíritus, don de lenguas, don de Interpretación de lenguas, donde Profecía, dones de Sanidades, don de hacer milagros y don de fe. Y dependiendo del don o dones que se hayan recibido del Espíritu Santo será la función del creyente en el cuerpo y su misión en la tierra.

Te animo a buscar en oración el propósito de Dios para tu vida y si en verdad quieres cumplir tu misión acá en la tierra, solamente debes pedirle a Dios con toda fe y sinceridad de tu corazón lo que Él desea que hagas, clama para que pueda derramar sus dones sobre ti, porque sin duda Él te los dará.

Si últimamente te has sentido como un ojo que no ve, quizá no estés en el lugar correcto. O si dentro de ti hay un fuego que no sabes cómo apagarlo, pide dirección al Señor para que active en ti lo que te ha dado. Pero jamás intentes ser alguien que no eres, no trates de encajar en un ministerio que te beneficie a ti solamente, pues poner en obra los dones dados por Dios es para la edificación de la iglesia, no cometas este error y encuentra el lugar que el Señor te ha dado.

Por Ruth Mamani

 

 

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Ataca sutilmente…

Una joven encontró una serpiente herida en el camino, la recogió y cuidó como si fuera una mascota. Un tiempo después la serpiente dejó de alimentarse por lo cual la joven estaba muy preocupada y la llevó a un veterinario.

El doctor le preguntó si la serpiente dormía con ella y le rodeaba el cuerpo, a lo que la joven respondió afirmativamente. El veterinario le dijo: “Señorita, la serpiente no está enferma, ella ha dejado de comer porque está calculando el tamaño de su alimento cada noche, hasta tener el espacio suficiente para devorarla.”

Existen diferentes ataques de serpiente, según la especie a la que pertenezcan, entre ellas se encuentran las serpientes constrictoras, que estrangulan y asfixian a su víctima sutilmente, suelen ser tranquilas, por lo que la mayoría de estas especies son utilizadas como mascotas.

Entonces el SEÑOR Dios dijo a la mujer: ¿Qué es esto que has hecho? Y la mujer respondió: La serpiente me engañó, y yo comí. Génesis 3:13

La serpiente tiene una característica en particular: “astucia”; es por este motivo que creemos que fue el instrumento indicado para que satanás engañe sutilmente a Eva, así como a la joven que se mencionó a un inicio, mostrándose como un ser tranquilo que al final acabaría con su vida.

En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Ni deis lugar al diablo. 4:22-27

En nuestro pasado vivíamos engañados; sin embargo, el Señor pide que seamos una nueva persona, renovando nuestro espíritu y mente, caminando en justicia y verdad “Sin da lugar al diablo”, es decir, “sin darle oportunidad” El diablo ataca, pero sólo después que hemos permitido que tenga un lugar.

En esta oportunidad quisiera preguntarte: ¿Estás dando lugar al diablo? Si estás cometiendo un pecado y no estás arrepentido porque consideras que no es tan malo como se ve,  si crees que caminar en santidad y justicia han pasado de moda, si a lo malo llamas bueno como la fornicación, divorcio, aborto, homosexualidad u otros, entonces estás dando lugar al diablo y viviendo en el engaño.

Te animo a limpiar tu vida y tu casa de todo peligro y serpiente mortal, ponte de rodillas y pide perdón a Dios por todo pecado, también pide ayuda para que puedas caminar como un nuevo hombre dejando el pasado atrás.

¡Recuerda que el diablo es astuto y espera el tiempo indicado para atacar!

 

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Lo que más amas

Conocemos la historia de Abraham, cuando fue a un monte y estuvo por sacrificar a su hijo porque Dios se lo pidió.

Éste es un claro ejemplo de cómo Dios desea saber qué estarías dispuesto a dar o dejar por amor a Él. Para nosotros es fácil darle cosas que no nos hacen falta, que nos sobran o a las que no tenemos apego; sin embargo, deberíamos preguntarnos ¿realmente amo tanto a Dios que podría darle lo que más amo?

Abraham tenía 100 años, oró y pidió tanto por un hijo, hasta que Dios se lo concedió después de mucho. Isaac, su hijo, era amado por su padre y era un buen muchacho, pero un día Dios le pidió a Abraham que diera en sacrificio a su único hijo. Tal vez podríamos pensar y cuestionarnos porqué Dios le estaba pidiendo el regalo que Él mismo le había dado.

Pero la intención de  Dios era, de acuerdo a las escrituras, probar a Abraham: “Aconteció que después de estas cosas, Dios probó a Abraham, y le dijo: ¡Abraham! Y él respondió: Heme aquí.” Génesis 22:1 (RV-1960)

Puede que Dios también te pruebe para saber qué o quién ocupa ese primer lugar en  tu corazón, alrededor de qué giran tu vida y tus sentimientos.

Si Dios no ha estado ocupando el lugar que merece en tu vida, es hora de que comiences a evaluar tus prioridades. Pídele a Dios que Él pueda ser tu primer pensamiento cuando despiertas y el último cuando te acuestas, que lo tengas presente en todo tiempo en tu corazón.

El mandato que Dios nos da es:” Y Él le dijo: amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el grande y el primer mandamiento.” Mateo 22:37-38 (RV-1960)

Lo que somos y tenemos sólo es gracias a Él, así que démosle el lugar que merece, entreguemos todo el corazón.

 

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Biblioteca mental

Dios nos hizo con muchos talentos y capacidades, pero hay algo que Dios nos dio para poder usar y sacar el mayor provecho, nos dotó a todos de esto, pero no le hemos dado el uso de debemos: la memoria.

A diferencia de lo que muchos creen, la memoria no nos fue dada sólo para ser un calendario que recuerde fechas importantes o números, conocimientos acerca de la ciencia, arte, matemática, historia y las muchísimas cosas por las que nos hemos esmerado en acumular. Dios también nos dio este gran talento de grabar en nuestra biblioteca mental, y tener presente siempre, la Palabra de Dios en nuestras vidas.

No hemos estado explotando este gran potencial que tenemos. Aparte de acumular bellos recuerdos, las bendiciones que hemos recibido de parte de Dios y los momentos  en los que nos  ha levantado, es muy bueno leer la Palabra, meditarla, memorizarla y vivirla.

Pero, ¿cómo poder vivirla si ni siquiera la recordamos? Memorizamos películas pero no historias Bíblicas, aprendemos canciones pero no versículos, cuando son éstos los que nos ayudarán en todo momento, puesto que la Palabra de Dios no vuelve vacía y se aplica en todo tiempo, lugar y circunstancia.” Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”. Hebreos 4:12 (RVR-1960)

Jesús mismo conocía la Palabra de su Padre, pues cuando estaba siendo tentado, claramente Él se defendía con la Palabra de Dios diciendo “Escrito está…”. Al igual que Jesucristo, deberíamos comenzar a usar esta arma poderosa que está en nuestras manos y aprovechar al máximo nuestra capacidad de memoria y registrarla en nuestra mente y corazón.

Hoy te animo a leer la Biblia, meditarla, memorizarla para así poder vivirla. Repite y comienza a memorizar diciendo “En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra ti”. Salmos 119:11 (RVR-1960).

 

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Mi lugar secreto

No sé si te ha pasado que cuando te sientes triste, cuando debes tomar una decisión o te metiste en un problema y debes ver una forma de repararlo buscas un momento a solas, no quieres que nadie te interrumpa, distraiga, etc.

Deseas y buscas un lugar tranquilo, secreto, en el que nadie te pueda perturbar con preguntas o te juzgue. Y es que incluso cuando estamos mal, sólo damos paso a nuestro mejor amigo (a), la persona que conoce casi todo de nosotros, para tener un momento de charla y buscamos un lugar reservado para confiarle lo que nos pasa. Cuánta más confianza te puede inspirar alguien que conoce todo de ti y escudriña tu corazón y te ama a pesar de todo.

Dios mismo te dice que busques ese lugar en tu vida cotidiana, si bien es hermoso compartir  nuestros días con la familia, amigos, compañeros, etc. Siempre es bueno tener un tiempo para ti, donde puedas reflexionar, donde sólo Dios y tú estén presentes, Él es tan empático que sufrió y pasó mucho más de lo que estás atravesando y es capaz de escucharte, acompañarte en silencio para que puedas desahogarte y también puedas abrir tu corazón, Él puede consolarte, darte una respuesta, una salida y animarte.

Podemos ver lo mismo en la vida de Jesús, que cuando hablaba con su Padre, buscaba ese lugar secreto y oraba: “Sin embargo, la fama de Jesús se extendía cada vez más, de modo que acudían a él multitudes para oírlo y para que los sanara de sus enfermedades. Él, por su parte, solía retirarse a lugares solitarios para orar.” Lucas 5:15-16 (NVI)

Puedes ser a cualquier hora, en cualquier momento, pero te animo a hacerlo, has un aposento en tu hogar o lugar donde permaneces la mayor parte del tiempo y busca un momento íntimo con Él, no sólo lograrás sacar lo que llevas dentro si no también respuestas, consuelo y nuevas fuerzas.

“Mas tú, cuando ores, entra en tu cuarto, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.” Mateo 6:6 (RV-1960)

Busca ese lugar secreto, Dios está listo para tener un hermoso momento contigo.

 

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