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Noviazgo en el tiempo de Dios

“Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.” 2 Timoteo 2:22 (RVR1960).

Muchos jóvenes tienen la tendencia de dejarse llevar por sus emociones. De tal manera que piensan que pueden iniciar una relación sentimental cuando aún no son lo suficientemente maduros para esto. Es justamente la falta de madurez la que termina dejando los corazones heridos, simplemente por no saber esperar los tiempos de Dios.

Lo mejor es seguir el consejo divino de huir de las pasiones juveniles y darle prioridad a nuestra relación con Dios; cuando nos enfocamos en aquello que es agradable a los ojos del Señor, no solo estamos dentro de Su voluntad, sino también estaremos preparándonos para iniciar un noviazgo que nos llevará a un matrimonio que perdurará ya que tendrá bases fuertes.

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Crepusculario

Quedan en el día algunas grietas aún. Por ahí es posible entrar en busca de un amparo leve. En este mínimo espacio de tiempo disponible se encuentran aún algunas fuerzas para concretar un proyecto pacientemente construido. Queda tiempo quizá para unas palabras finales que den cuenta de cierta madurez adquirida a golpes. Prolífica y persistente, la memoria remite a los días de la ingenuidad y la pasión, aquella época en que las razones y el deber no habían asaltado aún la plaza.

En lo que resta del día se llevan a cabo recurrentes balances y se analizan las cuentas de la vida en el libro del debe y el haber. ¿Se pudo haber hecho aquello que nunca se hizo? ¿Se hizo lo que nunca se debió hacer? Tormentos inútiles porque el pasado es una página sobre la que no se puede volver a escribir. Sólo queda elegir el remordimiento o la paz, el dolor o la esperanza.

Se van reduciendo tranquila y pausadamente las posibilidades. Lo que hasta hace un tiempo era camino abordable devino muro y cerrazón. Los años reclaman inexorablemente los réditos de su inversión. Nos van reduciendo de a poquito el aliento y las ganas. Nos otorgan, tacaños, unos gramos de sabiduría a cambio de la vida que se llevan.

Y sin embargo lo que hasta ayer se pensaba imposible vino a la luz de un modo inesperado. Aprendemos a querer las cosas simples que antes considerábamos vulgares y sin valor: lugares y personas, estados de ánimo y pensamientos, emociones y silencios, soledades y rutinas.

Se convierten en querencias unos sitios en los que nunca antes quisimos estar. Se temperan algunas inclinaciones y otras se resisten. Reflexionar en la suma de los días vividos y la resta de los que quedan por vivir es una matemática inofensiva en tanto sea nada más que un sobrio pasatiempo.

Todo va cambiando. Pero la paradoja es ésta: si uno mira todo desde una cierta altura no hay un cambio esencial. En todos los tiempos y en todas las personas la vida es tal cual. Sólo resta, estoica o militantemente, esperar el inevitable desenlace de la historia.

3 señales de madurez en una pareja

Así como la edad no es un indicativo seguro de la madurez de una persona, así tampoco lo es el tiempo de duración de una relación. Hay parejas que pueden estar juntas por muchos años, pero tienen una relación deteriorada, inmadura y hasta tóxica. En la Biblia encontramos algunos puntos importantes que ayudan a descubrir si una pareja es madura o no. Las tres señales más destacadas son:

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Sé feliz

“Deléitate en el SEÑOR,  y él te concederá los deseos de tu corazón” Salmos 37:4 (NTV).

El diccionario define “deleite” como alegría, gozo, placer del ánimo. Cuando somos capaces de deleitarnos en la presencia de Dios, Él concede los deseos más profundos de nuestro corazón. Mientras hallamos deleite en el Señor, Él trata con nosotros, con nuestro carácter, sana nuestro pasado, llena nuestros vacíos de manera tal que ya no tengamos que buscar una relación tóxica, simplemente para llenarlos. Dios no desea esto por ello nos da hermosos consejos: “Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten” Mateo 6:33 (NTV). Significa que si Él está por encima de nuestros sentimientos cuidará nuestro corazón y nos guiará a la persona correcta en el tiempo adecuado.

“Entrega al SEÑOR todo lo que haces; confía en él, y él te ayudará” Salmos 37:5 (NTV).

Recuerda que Dios no se olvida de nadie.

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Disfruta y no te afanes

“Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo”. Eclesiastés 3:1-15 (NVI)

Es muy común escuchar a los adolescentes hablando de sus sueños de casarse. Dicen estar enamorados entonces imaginan un futuro casi perfecto compartiendo con la persona amada.

Sin embargo, es bueno recordarles que todo tiene su tiempo, ya que no es bueno saltar etapas. Ahora es tiempo de madurar, estudiar y de preparase para la vida. La biblia dice que hay un tiempo para cada cosa, por lo tanto, sería importante disfrutar el periodo actual, caracterizada por la juventud y su alegría, así como también ocuparse por los sueños y las metas que se proponen alcanzar.

Por Danitza Luna

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cuáles son tus marcas?

“Hace tanto que son creyentes que ya deberían estar enseñando a otros. En cambio, necesitan que alguien vuelva a enseñarles las cosas básicas de la palabra de Dios. Son como niños pequeños que necesitan leche y no pueden comer alimento sólido.” Hebreos 5:12 (NTV).

Al pasar el tiempo, nos damos cuenta, que las marcas de los años, comienzan a reflejarse en nuestro cuerpo. Aunque tratamos de disimular, no siempre es posible. Por el contrario, las marcas de nuestra vida espiritual no deberían ser encubiertas, es más deberían ser algo que resalta en nuestro diario vivir. Esto se logra cuando empezamos a vivir la Palabra de Dios, aplicamos los consejos del Señor, obedecemos los que nos dice y confiamos en sus promesas. De esta manera reflejamos crecimiento y madurez, de manera tal que cada día nos vamos pareciendo un poco más a Cristo. Te animo a no solo leer las Escrituras, sino a estudiarla, meditarla y aplicarla.

Por Neyda Cruz

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Madurez y debilidad

“¡Desventurada condición de los hombres! Apenas el espíritu ha llegado al punto de la madurez, el cuerpo comienza a debilitarse.”
(Barón de Montesquieu)

No siempre es así, sin embargo. A veces el espíritu no llega a la madurez pese a los años. Y esa sí es una condición desventurada: hay quienes creen que la simple suma de los días otorga sabiduría y se jactan de su experiencia cuando, a todas luces, lo que ha pasado es que el tiempo no ha hecho más que profundizar su necedad.
El pensamiento que he citado en el epígrafe se refiere a quienes han crecido interiormente y han adquirido un sentido más completo de la existencia y ahí se topan con esta realidad: mientras el exterior se desgasta inevitablemente, la persona interior se renueva de día en día.
Este conflicto es en muchas maneras frustrante. Recuerdo de mi juventud haber pasado varias noches sin dormir para completar un proyecto o preparar y conducir un evento de proporciones. Bastaban unas pocas horas de descanso para proseguir la tarea. En estos tiempos el cansancio aparece más temprano que lo deseado y cuesta más culminar los emprendimientos del trabajo y de la vida. No pocas veces uno piensa cómo sería poder tener el cuerpo de los veinte o treinta años pero con la cabeza de hoy. Olvidamos que en la juventud uno jamás se plantearía esta cuestión: el presente es todo suficiente cuando no se ve el horizonte…
Es como cuando uno mira a unos señores cercanos a la década de los setenta conduciendo unos autos maravillosos por el centro de la ciudad: ¡qué lindo hubiera sido manejar uno de ésos en la juventud, sin importar lo inexperta e indocumentada que fuera!

En otros tiempos a mí también me estremecía la vejez, no quería ni mirarla. Me horrorizaban las enfermedades y ese lento proceso, entonces para mí aterrador, por el cual el cuerpo que nos acompañó vigoroso empieza a fallar… Como si se estropeara la armonía entre el alma y el cuerpo.
(Ernesto Sábato, La resistencia)

¡Me casé con un niño!

Poco tiempo después de casarse, Carla se dio cuenta que contrajo matrimonio con un niño;  estaba decepcionada porque él innecesariamente había gastado todos los ahorros de su noviazgo en un vehículo carísimo y, además, contrajo una enorme deuda, sin siquiera pensar en el proyecto futuro de su familia como un líder lo haría. ¿Conoces niños en el cuerpo de un adulto?

“Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; más cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.” 1 Corintios 13:11 (RVR 1960)

Cuando el hombre es emocionalmente inmaduro sus palabras, pensamientos, actitudes y decisiones lo delatan, por ejemplo: es egoísta, no le importa el sentimiento del otro, pone sus actividades o necesidades primero, piensa que tiene la razón siempre y por esto rara vez pide perdón, no asume su responsabilidad por lo que culpará a su pareja o amistades por sus equivocaciones. Puede parecer agradable y cariñoso, pero en cualquier momento mostrará que es un infante.

Esta mujer se apresuró al comprometerse, a pesar de observar las actitudes inmaduras que manifestaba su novio con anterioridad, por lo que ahora tendrá que ser paciente hasta que este niño madure, lo que no será fácil.

“Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios” Colosenses 1:10 (RVR1960)

Así como existen personas emocionalmente inmaduras, también están los cristianos en su estado espiritual y se pueden mencionar algunas características: no se comprometen con el Señor, piensan que estarán bien asistiendo a la iglesia pero sin obedecer a Dios, enojados con sus hermanos, peleando en lugar de mostrar amor, etc.

El Señor quiere que seamos personas maduras, alguien de quien no es necesario preocuparse, que estudia la Biblia y ora sin que lo empujen, actúa bien sin que lo controlen, pone las necesidades de los otros primero, sólo hace lo que Dios desea muriendo así mismo, comprometido con Él porque toma en serio el sacrificio y amor de Cristo.

¿Eres una persona madura?

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

6 cosas que debes saber a tus 30

Para muchos, los treinta son una edad crucial en la vida de cualquier ser humano. Es una etapa de crecimiento y madurez, donde se deja la flor de la juventud atrás y se comienza a vivir una nueva etapa de juventud-adultez. Es por ello que se espera que cuando uno llega a esta edad, se tenga una mejor perspectiva de las cosas que lo rodean. Éstos son algunos aspectos que se deben saber en esta edad:

1. Despedir a las malas influencias:

En ocasiones, conservamos amistades por los motivos incorrectos. Sin importar cuánto tiempo uno conozca a alguien, si ésta es una mala influencia, lo mejor es poner un límite y alejarse de esa relación. Esto no significa que debemos adoptar una actitud irrespetuosa o de odio; sino mantener una relación cordial pero sin dejarse llevar por los malos consejos, actitudes o pensamientos de la otra persona.

2. Disfrutar tu trabajo:

El trabajo es una necesidad que nos provee los medios para sobrevivir, pero también debe ser una actividad que se disfruta. Si para este tiempo te has dado cuenta que no estás conforme ni te sientes a gusto con tu empleo actual, lo mejor es que consideres otras opciones. Si no tomas la decisión ahora, es probable que te quedes atrapado en una ocupación que podría causarte pesadumbre, frustración, estrés y desánimo.

3. Reflexionar sobre tu pasado:

Mira lo lejos que has llegado, o lo mucho que te falta por superar. Reflexiona sobre tu pasado, pero no para que se convierta una cadena que te ate, sino para que aprendas de las lecciones que te dejó; de manera que puedas aplicarlas en el presente y futuro.

4. Tener tus prioridades establecidas:

Esta ya no es una edad para hacer las cosas sin pensar. Cada decisión debe ser tomada con cautela y teniendo siempre presente las consecuencias que traerán en el futuro. Además, se debe evaluar cuáles son las cosas que hasta ahora han ocupado el primer lugar en nuestras vidas, y darnos cuenta en qué hemos perdido más el tiempo.

5.  No pensar solo en ti:

Los quehaceres y la rutina pueden hacer que nos ocupemos de nosotros y sólo de nosotros; sin embargo, es importante separar un tiempo para los demás. Debemos cuidar las relaciones con las personas que nos rodean y construir vínculos estrechos que valgan la pena. Después de todo, no sirve de nada acumular dinero y posesiones si no se tiene con quién compartirlo.

6. Ser responsable con tus finanzas:

Todos sabemos que el dinero se gasta más rápido de lo que se obtiene. Por este motivo, es primordial tener un balance de los ingresos y egresos que se hace a cada cierto período de tiempo. Esto permite que uno se dé cuenta en qué está gastando de más, o en qué se necesita invertir mayores recursos.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Sabías que la envidia mata?

Todos somos culpables de haber envidiado a alguien, por lo menos una vez en nuestras vidas. Cuando vemos a nuestro alrededor que otros tienen más que nosotros, o cuando revisamos las redes sociales y observamos que los demás tienen aparentemente una mejor vida; sentimos envidia, la cual mata ciertas áreas de nuestra existencia. Éstas son algunas de las cosas que se destruyen por causa de la envidia y los celos:

Mata tu madurez:

Sin importar cuánto te esfuerces en madurar cada día, si envidias a alguien, estás dando un paso hacia atrás. Los celos hacen que uno actúe de acuerdo a impulsos del momento, y no de acuerdo a un pensamiento lógico y racional. 1 Corintios 3:3 (NVI) dice “…Mientras haya entre ustedes celos y contiendas, ¿no serán inmaduros? ¿Acaso no se están comportando según criterios meramente humanos?” Por lo tanto, no puede existir madurez donde hay envidia.

Mata tu motivación:

Cuando haces algo sólo para superar a alguien, estás cometiendo un grave error. Tal vez puedes lograr tu meta y hacerlo mejor que los demás, pero tu motivación se desvanecerá y pronto te caerás en el conformismo y la amargura. Recuerda lo que dice Filipenses 2:3-4 (NTV): No sean egoístas; no traten de impresionar a nadie. Sean humildes, es decir, considerando a los demás como mejores que ustedes. No se ocupen solo de sus propios intereses, sino también procuren interesarse en los demás.” 

Mata tu bienestar físico:

Lamentar lo que no tienes y envidiar lo que otros sí poseen puede ser dañino para la salud. Quejarte y estar celoso de otros te lleva a la frustración, depresión y enojo. Estos sentimientos negativos tienen un gran poder sobre tu cuerpo físico y hasta podrían causarte enfermedades. Es por eso que en Proverbios 14:30 (NVI) dice: “El corazón tranquilo da vida al cuerpo, pero la envidia corroe los huesos.” 

Mata tu relación con los demás:

La Biblia nos insta a amar a los demás y no a envidiarlos. Si alguien tiene más éxito que tú, debes sentirte feliz por esa persona y celebrar sus triunfos. Cuando dejas que la envidia tome control de tu vida, todas tus relaciones personales se verán afectadas y al final podría causar daños irreversibles. Ten presente y practica lo que dice Gálatas 5:14-15 (NVI): En efecto, toda la ley se resume en un solo mandamiento: «Ama a tu prójimo como a ti mismo». Pero, si siguen mordiéndose y devorándose, tengan cuidado, no sea que acaben por destruirse unos a otros.”

Mata tu comunión con Dios:

La envidia da lugar a la maldad. De hecho, en la Biblia dice que tiene un origen terrenal, humano y demoníaco. Santiago 3:14-16 (NTV) dice: “Pero si tienen envidias amargas y ambiciones egoístas en el corazón, no encubran la verdad con jactancias y mentiras. Pues la envidia y el egoísmo no forman parte de la sabiduría que proviene de Dios. Dichas cosas son terrenales, puramente humanas y demoníacas. Pues, donde hay envidias y ambiciones egoístas, también habrá desorden y toda clase de maldad.” Dios no puede habitar donde hay maldad, por lo tanto, no está con aquel que envidia.

Además, Santiago 4:11-12 (NVI) dice: Hermanos, no hablen mal unos de otros. Si alguien habla mal de su hermano, o lo juzga, habla mal de la ley y la juzga. Y, si juzgas la ley, ya no eres cumplidor de la ley, sino su juez. No hay más que un solo legislador y juez, aquel que puede salvar y destruir. Tú, en cambio, ¿quién eres para juzgar a tu prójimo?” Esto quiere decir que cuando envidiamos, nos ponemos celosos y hablamos mal de alguien, estamos usurpando el lugar de Dios como juez. Criticar a alguien no nos hace mejores personas ni más santos ante Dios; en cambio, nos hace caer en falta.

Porque causa maldad y porque nos hace pecar ante Dios, la envidia arruina nuestra relación con Él. Por lo cual, debemos estar atentos y cuidar nuestras acciones y pensamientos. En todo momento debemos encomendar a nuestro Señor que sea Él quien tome el control de nuestra vida, y no nosotros.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

7 señales de inmadurez

Con la edad viene la experiencia, y con la experiencia debería venir la madurez. Sin embargo, el hecho de que tengas muchos años de vida no significa que tu actitud refleje tu edad. En ocasiones tenemos un comportamiento inmaduro, y aunque nadie es perfecto, en todo momento debemos procurar estar atento a esas señales y trabajar en las áreas en las que necesitamos cambiar. Éstos son algunos indicios de inmadurez:

1. Siempre te quejas:

En lugar de ser agradecido por lo que tienes, siempre te quejas por aquello que careces o porque piensas que a los demás les va mejor que a ti. Tu actitud negativa frente a las cosas no solo es un signo de inmadurez, sino también de egoísmo porque todo gira alrededor de ti.

2. Hablas más de lo que escuchas:

Escuchar es una señal de madurez porque demuestra que entiendes que las necesidades de otros importan tanto como las tuyas. Prestar atención a alguien requiere interés genuino y abnegación, los cuales se dan solo cuando tienes amor propio y madurez.

3. Vives en el pasado o en el futuro:

Estás atado al pasado. Constantemente piensas en lo diferente que sería tu vida si hubieses hecho las cosas de otra manera; o que todo tiempo pasado fue mejor. Así como quedarte atrapado en el pasado es una señal de inmadurez, también lo es vivir soñando con el futuro. Las personas maduras saben que los sueños y metas no se logran por sí mismos y, en lugar de solo anhelar, ellos ponen en marcha sus planes.

4. Quieres ganar a como dé lugar:

Lo único que te interesa es ganar. No te importan los demás o si incluso debes recurrir a medios ilegales o no éticos para alcanzar tus objetivos. Si alguna vez pierdes, te lo tomas personal y caes en la amargura, resentimiento y tienes deseos de venganza.

5. Buscas constantemente la aprobación de otros:

Puedes fingir que no te importa la opinión de los demás, pero en realidad, todo lo que haces es para obtener la aprobación de otros. Te sientes bien contigo mismo cuando los que te rodean te admiran, alaban o hablan bien de ti, pero sientes que fracasas cuando no es así.

6. Esperas que todos sean iguales:

Las personas maduras entienden que nadie es igual a nadie. En cambio, tú piensas que por el hecho de que una persona se comporta de una forma, otra lo hará del mismo modo. Esperas que todos tengan la misma mentalidad, pero no aceptas el hecho de que cada quien es único y especial.

7. No puedes perdonar ni pedir perdón:

El perdón es un tema difícil para ti. Te cuesta perdonar, e incluso cuando dices que lo has hecho, traes el tema a relucir una y otra vez. Igualmente, no te gusta admitir tus errores y no te es sencillo pedir perdón. Crees que los demás están equivocados y que solo tú tienes la razón. Si alguien te hirió, siempre te ves como la víctima y no logras superar esa situación.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

No pidas antes de tiempo

Como hijos de Dios debemos aprender a aceptar todo lo que Él  nos va dando aunque no recibamos lo que pedimos. Nuestro Padre nos ama y por esa razón tiene que ir moldeando nuestra paciencia, fe y emociones hasta alcanzar la madurez suficiente para poder administrar lo que ponga en nuestras manos.

En la parábola del hijo pródigo, se menciona que el menor de los hijos exigió su herencia, su padre concedió el pedido y le dio lo que le correspondía.  No después de muchos días, reunió todo y se fue  a otro lugar donde malgastó  su dinero. En ese entonces vino gran hambre a aquella ciudad y él no tenía con qué hacer frente a esa situación; entonces,  tuvo que cuidar cerdos queriendo comer algarrobas para saciar el hambre que tenía. Este joven, no estaba preparado para poder administrar responsablemente lo que se le había entregado.

Muchos sólo nos limitamos a pedir como este joven, creemos que Dios nos tiene que dar todo lo que pidamos en ese mismo instante aunque no tengamos la madurez suficiente para poder recibir  lo que queremos y justamente ese es el motivo por el cual muchas veces no vemos la respuesta positiva a nuestras peticiones, porque posiblemente,  al no estar preparados solamente malgastaríamos las bendiciones; es mejor esperar su voluntad para recibir lo que pedimos porque todo tiene su tiempo.

No cometas el mismo error de este joven que pidió su herencia sin estar preparado para poder hacerse responsable de lo que su padre le había dado. Para poder recibir las bendiciones de Dios, necesitas tener madurez y mucha responsabilidad para poder disfrutar de lo que el Padre ponga en tus manos. ¡Pide todo a su tiempo!

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”. Eclesiastés 3:1(RVR1960)

Por Miguel Ángel Veizaga
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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