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Propaganda y control 1

Propaganda y control

El amplio recinto está repleto de gente. Un numeroso equipo vocal e instrumental ha creado una atmósfera palpitante, llena de expectativa.

Una celeste claridad domina la alfombrada plataforma desierta. Inmensos jarrones de flores rojas matizadas con helechos y minúsculas flores blancas proveen una estética coloquial, como de sala de estar.

Desde la altura y sobre los muros del frente descienden lienzos negros y rojos con leyendas que estimulan a la conquista, a la victoria, a la renovación de todas las cosas.

Una maquinaria de luces crea innumerables sensaciones de color y movimiento en el recinto colmado de gente.

De pronto, un silencio solemne. Desde una puerta lateral sale caminando pausadamente un hombre.

Viste un impecable traje oscuro, corbata roja y camisa blanca. Debe estar cerca de los sesenta años; unas discretas canas le confieren un aire interesante y doctoral. No parece muy alto, pero la  elevada plataforma le otorga un porte casi irreal.

Al llegar al austero y finísimo estrado de madera, un foco de luz cae directamente sobre él. Las luces del gran salón se debilitan gradualmente. Todos los ojos lo miran. Apoya sus manos en el estrado y guarda silencio.

Son no más de quince segundos, larguísimos, perfectamente calculados. Una invisible corriente electriza a la multitud que irrumpe en aplausos y expresiones emocionadas.

El dirigente entonces levanta la mano, llamando al silencio; con voz grave y temperada inicia su predicación dominical en la catedral evangélica de la ciudad.

La escena no es imaginaria. Salvo mínimos detalles es auténtica y encaja perfectamente dentro de los formatos que el autor francés Jean Marie Domenach examina en su libro “La propaganda política”.

Este texto clásico, escrito antes del imperio devastador de la tecnología, penetra profundamente en el entramado de imágenes, palabras, sonidos, colores y atmósferas que los dirigentes políticos, religiosos, estudiantiles o sindicales utilizan para controlar y conducir a la multitud. Lo recomiendo fervientemente.

Van a entender el lenguaje de las grandes asambleas, los alcances de la comunicación moderna y los secretos mecanismos que hacen que miles o millones de personas piensen y sientan lo que los dirigentes desean.

“Control. Eso es la Matrix”, revela Morfeo a un atónito Neo. Ese es el fin de la propaganda: controlar la mente, los bolsillos y el tiempo de los prosélitos.

La propaganda diseña un universo ficticio para la multitud que no sabe cómo decidir, ansiosa de ser guiada, hambrienta de certezas que las tranquilicen.

Pensamientos que traen paz 2

Pensamientos que traen paz

Por definición la ansiedad es un estado mental caracterizado por una gran inquietud, intensa excitación y extrema inseguridad. Esto ocasiona que la persona enfoque su energía en lo que podría suceder, debido a ello, no le queda la suficiente fuerza para hacer frente de forma objetiva a su problema, por lo que no logra solucionarlo. Además de mantener en alerta al cuerpo, también quita el gozo de vivir, como consecuencia la persona está en tensión constante.

“Hazme entender el camino de tus mandamientos, Para que medite en tus maravillas. 28 Se deshace mi alma de ansiedad; Susténtame según tu palabra.” Salmos 119:27-28 (RVR1960).

Para poder superarlo, es necesario reconocer que se sufre de este trastorno, así como aprender a distinguir entre una situación real y una que no lo es; no es provechoso imaginar situaciones que quizás nunca lleguen a materializarse. Pero, sobre todo, es preciso centrar los pensamientos en Dios y en Su Palabra, en lugar de en los problemas.

Tener presente las promesas que el Señor nos brinda, ayudará a no enfocarse en las preocupaciones que tienden a surgir.

El salmista recurre al Señor pidiendo sustento a través de Su Palabra, en versículos más adelante vemos que considera sus caminos y decide volver de ellos.

“Mi porción es Jehová; He dicho que guardaré tus palabras. 58 Tu presencia supliqué de todo corazón; Ten misericordia de mí según tu palabra. 59 Consideré mis caminos, Y volví mis pies a tus testimonios.” Salmos 119:57-59 (RVR1960).

De la misma manera el profeta Isaías afirma que quien concentra sus pensamientos en el Señor, tendrá la paz que necesita.

“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.” Isaías 26:3 (RVR1960).

Hoy te animo a seguir el ejemplo de estos hombres que encontraron en Dios la manera de superar la ansiedad, busca refugio en la Biblia, que sean las palabras de Dios las que ocupen tu mente.

Por Cesia Serna

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Transformados 3

Transformados

Al conocer a Cristo y aceptarlo como nuestro Salvador, damos comienzo a una nueva vida, misma que no nos será posible conocer en su totalidad, si no permitimos que el Espíritu de Dios nos transforme.

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Romanos 12:2 (RVR1960).

Es necesario que nuestra mente sea renovada, ya que necesitamos cambiar la manera en que vemos las cosas. Esto lo logramos con la Palabra de Dios, estudiarla nos llevará a descubrir los lineamientos e instrucciones que el Señor nos da; obedecerla (es decir, poner en práctica lo aprendido), hará que cambiemos nuestra forma de pensar, que suele ser negativa; e inevitablemente, esto repercutirá en nuestros hábitos, los cuales sin duda, también cambiarán.

Existe una frase que lo explica muy bien: “Si cambia mi forma de pensar, cambiará mi forma de vivir.”

Es precisamente a esto que hace referencia el apóstol Pablo en su carta a los Efesios:

“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.” Efesios 4:22-24 (RVR1960)

Evidentemente es un proceso que requiere tiempo y esfuerzo, no obstante, será un aprendizaje que nos llevará también a comprobar que la voluntad de Dios es agradable y perfecta.

Si en el camino surgen dificultades, no te desanimes, recuerda que ahora vives en la fe de lo que Cristo hizo por ti.

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” Gálatas 2:20 (RVR1960).

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

En todo 4

En todo

Al final de una reunión, el predicador fue invitado por uno de los hermanos a comer en su hogar.

Por el camino el predicador le preguntó a su anfitrión:

—¿Recuerda usted mi  mensaje?

—Ya lo creo: “Para mí el vivir es Cristo”

—Bien —siguió el predicador— Si yo le preguntara: ¿qué es para usted vivir, qué podría contestarme?

El amigo, caminando a su lado, hizo una pausa. Luego dijo:

—Cuando lleguemos a mi casa usted mismo lo verá.

El predicador, extrañado, no dijo más sobre el asunto. Cuando llegaron a  casa, el amigo del predicador le dijo:

—Suba usted a mi despacho. En tanto subían al primer piso agregó: Soy probablemente el más importante fabricante de zapatos de esta gran ciudad…

Y efectivamente, todo en la casa demostraba que se trataba de alguien muy rico.

Llegando al despacho en cuestión, el amigo abrió la puerta y con su índice señaló la pared tras su escritorio. El predicador vio un cuadro grande con estas palabras:

  1. Dios
  2. Familia
  3. Zapatos

Y sencillamente explicó:

—He aquí mi respuesta, pastor.

¿Cómo se refleja en tu vida Filipenses 1:21: ≪Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia≫?  ¿Entiendes realmente lo que significa?

Vivir para Dios significa que Él tendrá siempre el primer lugar y que todos nuestros pensamientos y acciones estarán dirigidos y enmarcados en el deseo de agradarle. Implica que cumpliremos lo que dice en Marcos 12:30 y que amaremos al Señor con todo nuestro corazón, con toda el alma, con nuestra mente y nuestras fuerzas y no sólo de palabras, sino en acciones.

Muchas veces los problemas que tenemos vienen a raíz de que  perdemos de vista el orden de prioridades y permitimos que nuestro trabajo, familia o amigos estén antes que Dios.

El zapatero de la historia usaba un cuadro que quizás más que adorno era un recordatorio de cuál era el orden de sus prioridades porque humanamente, con los afanes de la vida, olvidamos qué es más importante.

Vivir para Cristo significa que Él estará presente en todas las áreas de nuestra vida, en todo lo que hagamos, en todo lo que somos.

Que todos los días de nuestra vida tengamos presente a Dios como el número uno en  nuestras vidas, como la prioridad más grande, pero no sólo de palabras, sino también  en acciones. Al tener presente a Dios en todo lo que hacemos y somos, podremos amar a nuestra familia y a los que nos rodean como Jesús lo haría, podremos tomar decisiones sabias y vivir de acuerdo a Su voluntad.

¡Revisa tus prioridades!



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7 cosas que te hacen menos inteligente 5

7 cosas que te hacen menos inteligente

Diversos factores influyen en el desarrollo de la inteligencia. Así como hay prácticas que incrementan el porcentaje de coeficiente intelectual, hay malas costumbres que hacen que ésta disminuya. Las personas pueden no estar al tanto de las mismas, por lo cual continúan haciéndolas como parte de su rutina y de su vida. Sin embargo, conforme pasa el tiempo, el cerebro del ser humano reduce su tamaño y esto afecta la cognición. Para evitar que esto suceda, a continuación se encuentran las siete cosas principales que reducen la inteligencia y que no se deben realizar:

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

1American Psychological Association. (2003). Believing You Can Get Smarter Makes You Smarter. Recuperado el 9 de enero de 2019, de https://www.apa.org/research/action/smarter.aspx
2Murphy Paul, A. (2012). Does Technology Make Us Stupid Or Smart?. Recuperado el 9 de enero de 2019, de http://ideas.time.com/2012/11/29/how-to-use-technology-to-make-you-smarter/
3Brody, J. (2013). Cheating Ourselves of Sleep. Recuperado el 9 de enero de 2019, de https://well.blogs.nytimes.com/2013/06/17/cheating-ourselves-of-sleep/?smid=fb-nytimes
4Hoang, T., Reis, J., Zhu, N., Jacobs, D., Launer, L., & Whitmer, R. et al. (2016). Effect of Early Adult Patterns of Physical Activity and Television Viewing on Midlife Cognitive Function. JAMA Psychiatry, 73(1), 73. doi: 10.1001/jamapsychiatry.2015.2468
5Stephens, T. (2012). New Study Suggests Watching Reality TV Like ‘Jersey Shore’ Might Make You Dumber. Recuperado el 9 de enero de 2019, de https://rollingout.com/2012/01/09/new-study-suggests-watching-reality-tv-like-jersey-shore-might-make-you-dumber/
6Godman, H. (2018). Regular exercise changes the brain to improve memory, thinking skills - Harvard Health Blog. Recuperado el 9 de enero de 2019, de https://www.health.harvard.edu/blog/regular-exercise-changes-brain-improve-memory-thinking-skills-201404097110
7News Desk (2018).Not drinking enough water can affect the brain. Recuperado el 9 de enero de 2019, de https://www.thejakartapost.com/life/2018/08/01/not-drinking-enough-water-can-affect-the-brain.html
Revisa tu «lev» y ve a Él con todo tu corazón 6

Revisa tu «lev» y ve a Él con todo tu corazón

Estoy segura de que probablemente nunca has escuchado o has visto esa palabra. No es una palabra que muchos conocen, a menos que tengan alguna experiencia en el idioma hebreo. Podrías preguntarte “¿por qué debo aprender una palabra de un lenguaje que no hablo”? La respuesta es el entendimiento de una palabra tan importante que es repetida muchas veces en la Biblia.

לֵב (lev)

Empecemos con lo que es tu “lev”. Si lees el versículo Deuteronomio 6: 5, y circulas la palabra “corazón”, tienes una idea que es tu lev. Cuando alguien dice una frase como “mi corazón me dice una cosa, pero mi mente me dice otra”, generalmente asociamos el corazón con nuestras emociones. Así que, en ese ejemplo, el corazón es igual a las emociones. De lo contrario, corazón en hebreo, lev, significa el centro del pensamiento humano y la vida espiritual. Es mantener nuestras mentes y nuestros pensamientos trabajando para Él. La primera imagen en esta palabra hebrea (ilustrada arriba) es un bastón de pastor y representa la autoridad, ya que el pastor tiene autoridad sobre su rebaño. La segunda letra es la imagen del plano de la tienda nómada y representa la idea de estar dentro, ya que la familia reside dentro de la tienda. Cuando se combinan, significan “la autoridad dentro”. La razón por la cual decidieron escoger un órgano como representante del centro de pensamiento humano es porque los hebreos eran personas que utilizaban las cosas físicas para expresar conceptos abstractos, el corazón, que tiene un ritmo cardíaco determinado por las emociones y que deja de latir después de que alguien muere (determina si alguien está vivo), era la metáfora de la mente y toda actividad mental y emocional. Por eso, “ama al Señor tu Dios con todo tu [lev] y con toda tu alma y con todas tus fuerzas”.

Ahora que has dominado esa palabra hebrea, necesitas saber por qué debe ser revisado. Si ya has aceptado a Cristo como tu Dios y Salvador, te arrepentiste de todos tus pecados. Sin embargo, muchas veces nosotros como cristianos olvidamos que debemos arrepentirnos de nuestros pecados continuamente, no solo esa vez. Yo, por ejemplo, atravieso temporadas en mi vida donde siento que estoy desconectada de Dios y no es necesariamente porque estoy pasando por un momento difícil, mi vida puede estar yendo bien y me siento igual. Entonces, a medida que pasa el tiempo, siento que falta algo. Siento que mi alma se está muriendo de hambre y en ese instante me doy cuenta que no la he estado satisfaciendo con la Palabra de Dios. Es asombroso cómo puedes llegar a estar tan acostumbrado a pasar tiempo con Dios que cuando tomas un descanso de pasar tiempo con Él, a medida que pasa más tiempo, lo extrañas aún más. Luego, cuando busco conectarme con Dios para satisfacer ese anhelo, me resulta difícil hacerlo. La adoración no es tan inspiradora, no estoy tan concentrada cuando leo la Biblia, y no oro tan apasionadamente como antes. Así que en esos momentos le clamó al Señor y le preguntó por qué estoy en ese estado. Y Dios contesta: “Arrepiéntete de tus pecados hija mía”. Tan pronto como actúo en esa instrucción con todo mi “lev”, me enfrento a un avivamiento. No un avivamiento instantáneo, pero uno que ocurre gradualmente. El avivamiento ocurrirá después de que revisemos nuestros corazones.

Por lo tanto, mi hermano o hermana en Cristo, tú y yo necesitamos revisar nuestros corazones para seguir a Cristo con toda nuestra alma. Te sugiero que dediques un tiempo para preguntarle a Dios qué áreas de tu vida necesitas dejar para amarlo con todo lo que puedas. Aunque creas que no hay algo, como yo pensé, el Señor te revelará cosas que nunca pensabas.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

-Ancient Hebrew Research Center. Heart. Hebrew Word Definitions. Recuperado el 01 de noviembre de 2018, de http://www.ancient-hebrew.org/vocabulary_definitions_heart.html
-Tverberg, L. (2003). Levav - Heart and Mind. Recuperado el 01 de noviembre de 2018, de http://www.egrc.net/articles/Rock/HebrewWords/levav.html
Cadenas de la libertad 7

Cadenas de la libertad

Tal vez valga el esfuerzo reiterar en este espacio la íntima relación que existe entre verdad y libertad. Cuando la gente lee que la verdad los hará libres reduce el alcance de esta formidable declaración al acotado ámbito de la liberación de los pecados. Siendo correcta la aplicación, debemos puntualizar que es desesperantemente corta de vista. Y equívoca además en lo que a libertad se refiere.

Insuficiente porque la verdad es tal que supera largamente el efecto de blanqueamiento de la conducta. Equívoca porque la realidad muestra que cuando las personas entran en el campo de acción de la institución religiosa son aherrojadas por un cúmulo de regulaciones, preceptos y tradiciones que no hacen más que someter al liberto a una nueva forma de esclavitud. Una esclavitud trágica porque es ejercida irónicamente en nombre de la libertad que se suponía iba a otorgar la fe.

El conocimiento de la verdad – al menos el conocimiento de la verdad supuesto por quien hizo esta declaración – debe abrir puertas a nuevas esferas de la mente; debe levantar otras preguntas. Debe permitir a la gente cuestionar, indagar, incluso dudar si eso se hace necesario cuando hay poca claridad o confusión en los conceptos. Debe hacer sensible a las personas a las cuestiones que pertenecen a la vida de la sociedad y de la cultura; debe penetrar los ámbitos de la política, la economía, la educación, el arte, el mundo laboral, sólo por nombrar algunos.

No tengo ya casi memoria de cuántas veces he expuesto en libros, conferencias, artículos y entrevistas este imperativo de la verdad que alegan tener los creyentes. Y ya casi no tengo memoria de lo infructuoso de este anuncio. La comunidad religiosa se encuentra tan satisfecha con el estructurado paquete de verdades funcionales a toda prueba que le ha sido inoculado en la mente que el reclamo que hacemos aquí y en otros sitios de tanto en tanto es percibido como una rareza, un pelo en la leche impecable del conocimiento estándar predominante.

No queda otra cosa que seguir soñando con una generación que revise y reforme el entendimiento de esta portentosa declaración que duerme el sueño injusto de la indiferencia y la comodidad: conocerán la verdad y la verdad los hará libres.

El libro fiel 8

El libro fiel

Estoy por concluir los Cuentos de John Cheever, un volumen de casi ochocientas páginas que explora los estereotipos de la cultura de la clase media de los Estados Unidos de la posguerra y hasta entrados los sesenta y revela además las grandezas y miserias de una cultura opulenta que no se alcanza a redimir a sí misma.

Hace unos días me compré el Ulises de James Joyce, otro mamotreto de novecientas páginas, uno de los libros – dicen – más difíciles de leer. Cuando estaba en la universidad uno de mis amigos que estudiaba filosofía lo estaba leyendo y no podía creer que todas esas páginas describían un solo día en la vida de Leopold Bloom.

Y acabo de terminar Chicas bailarinas de Margaret Atwood. Conocí a esta autora canadiense por Los cuentos de la criada, libro que leí por recomendación de un artículo de crítica literaria. Son historias de mujeres en diversos momentos y circunstancias de la vida. Reflejan la soledad, la sensibilidad herida, la mirada crítica al mundo del hombre al que resiente por su penosa condición de referente incompleto.

¿Para qué seguir leyendo tanto libro? ¿De qué sirve todo eso en un mundo que lee cada vez menos y que vive sumergido en la seducción de la audiovisualidad y la obsesión de la red social, esa falsa comunidad como la llama Jeffrey de León?

Para mí hay muchas razones. El libro acompaña en silencio. Está disponible en cualquier momento. No hay que recargarle las baterías y no se hace obsoleto cada dos años. Educa, informa, entretiene. Amplía el universo de la mente y de las palabras. Ahonda en la naturaleza humana y explora lo intrincado de los sentimientos, las mezquindades y las noblezas de la raza.

Notifica a la conciencia de que no todo tiene que ver con la salvación y la vida eterna. Que hay más asuntos en los cuales hay que ocuparse. Confronta nuestra visión del mundo y de la vida y la expone a sus más severos críticos – a ver si somos capaces de explicar qué es lo que no creemos y por qué no lo creemos – materia en la que la mayoría de la gente está reprobada.

Pero sobre todo el libro es fiel. Lo puede uno leer tres veces y siempre enseña, consuela, conmueve, sirve. Y todo, ya dije, en silencio. Todo eso, aparte de la Biblia, de la cual ya he mencionado su importancia y valor en mi vida.

Análisis (sub)estructural 9

Análisis (sub)estructural

Las penas son de nosotros; las vaquitas son ajenas

(El arriero va, Atahualpa Yupanqui)

De adentro vienen las pulsiones fundamentales, los pensamientos heredados, las reflexiones originales.

Las pasiones martirizaban gloriosamente la piel. La encendían de latidos, sudores, prisas. No había tiempo para requiebros y dilaciones: todo era ahora, ya. Eran una candorosa y maravillada tropelía.

Los colores se fueron yendo, haciéndose más difusos y algunas manchas fueron anunciando su muda pero visible crónica del tiempo.

Hay tantas maneras de documentar la vejez…

La herencia de los pensamientos. La pesada herencia – nada que ver con esas otras que fogonean el ardor de las querellas. La batalla de la mente con los hallazgos de las lecturas, mis clases de teología apofática, las antiguas grietas de la mente ilustrada, la mirada crítica a los clásicos y los diálogos imaginarios con los epónimos que reinaron en mi cabeza y en mi agenda personal por tantos años.

Las reflexiones originales son un bien escaso, no por falta de imaginación sino por una excesiva exposición a los libros, revistas, periódicos y películas no comerciales. Siempre tiene uno la impresión que aquella idea que nos sorprende desde un algún remoto punto interior de la conciencia no es otra cosa que un déjà vu, una redefinición, una recreación, la crónica de un encuentro anterior.

Ningún hombre puede cruzar el mismo río dos veces, porque ni el hombre ni el agua serán los mismos (Heráclito)

Pobre Heráclito. Hoy habría sido condenado por el establishment dictatorial de la ideología de género; tendría que haber dicho seres humanes o gente. A propósito, me hace gracia que la palabra género sea de género… masculino. No debe estar lejos la propuesta de cambiarla a génere :)

Estas palabras de Heráclito hallan un correlato en un fragmento de Neruda:

Tal vez llegará un día en que un hombre y una mujer, iguales a nosotros, tocarán este amor, y aún tendrá fuerza para quemar las manos que lo toquen. Quiénes fuimos? Qué importa?

En todo, nosotros los de antes ya no somos los mismos. Conservamos la misma piel, el mismo esqueleto, la misma complexión – envejecida. Pero adentro, como el barco de Teseo, somos otros a fuerza de tantas claudicaciones, tantas tomas de conciencia, tantos arrepentimientos, tantas penas, tantas broncas, tan pocas alegrías…

Cambio radical 11

Cambio radical

Saulo de Tarso, quien más adelante sería conocido como Pablo, se encontraba de camino a Damasco, consigo tenía cartas de que le permitían llevar presos a Jerusalén a quienes habían decidido seguir el camino que Cristo había trazado.

Imagino que no esperaba tener un encuentro con Jesucristo y mucho menos de la forma en que sucedió; cayendo de bruces al suelo, fue interrogado por sus actos, aun así, temblando preguntó: “Señor, ¿qué quieres que yo haga?” (Hechos 9:6).

De esta forma se dio cuenta que iba en la dirección equivocada, necesitó atravesar esta fuerte experiencia para comprender que, si bien su intención era honrar a Dios, había elegido la forma incorrecta.

A muchos de nosotros nos sucede lo mismo, en nuestro afán de querer servir a Dios, sentimos la urgencia de hacerlo cuanto antes, sin considerar que primero debemos ser moldeados por el Señor y experimentar ese cambio que sólo Él puede realizar en nosotros.

Necesitamos que nuestra mente sea renovada, para dejar de ver las cosas de la forma limitada que nos caracteriza; por otro lado, nuestra actitud también debe atravesar un proceso de transformación, todo esto sólo puede darse cuando entregamos el control de nuestras vidas a Dios y rendimos nuestra voluntad ante la Suya.

Así como sucedió con Pablo, él no tuvo que relatar el cambio operado en su vida, sus acciones lo demostraban.

“Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús.” Hechos 9:27 (RVR1960).

Si hasta el momento tu vida no ha experimentado ningún cambio, entonces algo anda mal, es tiempo de que analices qué está pasando y que busques ser lleno del Espíritu Santo.

“Entonces el Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre.” 1 Samuel 10:6 (RVR1960).

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La huida 12

La huida

“La fugitiva sustancia del tiempo…”

(Ficciones, Jorge Luis Borges)

Mira si hay teorías acerca del tiempo: si existe o no, si es lineal o circular, si somos nosotros los que pasamos frente a un imaginario telón de fondo o el tiempo pasa dentro de nosotros y nos transforma en arrugas, achaques y demencias, si se puede regresar al pasado o visitar el futuro, si es sustancia o pura abstracción. Tal vez por eso Borges lo describe como fugitiva sustancia, algo que no podemos asir, que nos evade continuamente al igual que la mentada felicidad.

Lo único que a mí me queda claro es que me ha ido transformando en achaques, arrugas, demencias, recuerdos de sonidos, texturas, aromas. Como un viejo alquimista, ha mezclado en mi almanaque imágenes, canciones, poemas, libros, éxtasis y sudores, viajes y lugares, palabras escritas, habladas y audiovisualizadas, conversaciones, gritos, lágrimas y esperanzas desesperadas, iras y contiendas, reclamos, amarguras y alegrías diversas, sabores y colores.

Pero nada de eso existe ya. Pasó, no está más. Es sólo la impresión de que alguna vez, en algún lugar, fue sustancia auténtica, presente concreto. No queda más que la mecánica del cuerpo, la matemática de los años y el agotamiento feroz. Y por cierto la memoria a la que uno recurre cada tanto para ver, como en el cine, lo que fue. A veces la gente dice que recuerda para revivir algún momento pero se engañan: revivir sería volverlo a la vida y eso no ocurre jamás. Lo único vivo es el minuto presente, implacable en su realidad y al minuto siguiente sustancia fugada. El tiempo es la huida constante del presente, del ahora que se desmaterializa y queda sólo como un ejercicio de las neuronas en alguna parte de la cabeza.

Mi papá, que en los últimos seis años de su vida permaneció postrado y privado del habla por un severo accidente vascular, solía cantar “Firmes y Adelante” fuerte y claro y nadie se explicaba cómo si había perdido el habla. Me explicaron que hay una parte de la mente que maneja lo afectivo y que no está asociada a los mecanismos que gobiernan el habla. Así que mi viejo podía cantar el himno pero no el que es, no el mismo que cantaban los hermanos y hermanas que lo iban a visitar para hacerle el “servicio” de los enfermos. Cantaba un himno que había huido hacía años.

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