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Misericordia que libera

“Por el contrario, sean amables unos con otros, sean de buen corazón, y perdónense unos a otros, tal como Dios los ha perdonado a ustedes por medio de Cristo” Efesios 4:32 (NTV).

Es muy difícil comprender cuando Dios nos dice que debemos perdonar a los que nos ofenden. Es fácil decirlo “te perdono” pero no el hacerlo de corazón, ya que en nuestra mente están aún las heridas que permanecen abiertas por el daño que nos han causado. Pero ¿Cómo perdonar a aquellos que te engañaron, robaron o abusaron de ti? Estas preguntas surgen en la mente de aquellos que aún viven atrapados en el dolor y les es difícil perdonar. ¿Habrá cura para este mal?

Déjame decirte que sí, humanamente es imposible perdonar, pero si es posible con la ayuda de Jesús. Su amor es tan grande que nos enseña a extender misericordia como Él lo hizo en nuestra vida. Recuerda que Jesús te perdonó, te dio una nueva oportunidad y ahora te llama hijo de Dios. Al experimentar Su amor y perdón puedes ofrecer misericordia aún aquellos que no lo merecen.

Por Neyda Cruz

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Mucho que agradecer

Muchas veces olvidamos lo privilegiados que somos al contar con el perdón de Dios por nuestros pecados, porque el Salmo 103:10 dice “[Jehová] No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.” Si tuviéramos que pagar por el precio de nuestros pecados nuestra vida no alcanzaría para hacerlo.


Su perdón realmente no tiene comparación, ya que nuestra transgresión contra Él y nuestro prójimo merece la muerte, “Porque la paga del pecado es muerte,…” Romanos 6:23 (RVR1960) sin embargo el Señor no nos dejó a la deriva, sino que envió a su Hijo para pagar el precio y así redimirnos de nuestras faltas.


Si Dios nos perdona y renueva su misericordia con nosotros, ¿por qué nos resistimos a hacerlo con los que nos han dañado? Quizás tenemos nuestras justas razones, pero así como hemos recibido la compasión de Dios la debemos dar a quienes nos han ofendido.


Esta es una muestra de lo agradecidos que estamos con Dios, dando lo que hemos recibido de parte de Él a los demás, porque también de esa manera estamos siendo luz y predicando con actos el Amor que ofrece.


¡Sé agradecido perdonando a quienes te ofenden!

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Crees que nadie ve lo que haces?

“!!Ay de los que se esconden de Jehová, encubriendo el consejo, y sus obras están en tinieblas, y dicen: ¿Quién nos ve, y quién nos conoce?! Vuestra perversidad ciertamente será reputada como el barro del alfarero. ¿Acaso la obra dirá de su hacedor: No me hizo? ¿Dirá la vasija de aquel que la ha formado: No entendió?” Isaías 29:15-16 (RVR1960).

Hay personas que actúan en lo secreto y tienen un gran empeño en cuidar que todo quede oculto. Pueden sentir que son mas vivos o inteligentes que los demás y que nunca saldrá a luz lo que esconden. Sin embargo, esto no es así, ya que por más que uno quiera esconderse de todos, jamás podrá hacerlo de Dios, quien todo lo ve.

En la Biblia dice que el Señor es creador de todas las cosas, que estas subsisten por Él (Colosenses 1:16-17), y que nada puede ser escondido de Su escrutinio.

Si te encuentras en esta situación, te animo a dar un paso de arrepentimiento y genuina sinceridad. Deja de esconderte, ve delante de Dios y ponte a cuenta con Él, de todas maneras ya lo sabe todo. El Señor te ofrece misericordia y perdón para que puedas corregir tu camino.

“El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.” Proverbios 28:13 (RVR1960).

Por Cesia Serna

 

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Un solo cuerpo

Romanos 12:4-5 NTV: “Así como nuestro cuerpo tiene muchas partes y cada parte tiene una función específica, el cuerpo de Cristo también. Nosotros somos las diversas partes de un solo cuerpo y nos pertenecemos unos a otros.”

La iglesia es el cuerpo de Cristo, Él es la cabeza y esto es irrefutable. Cuando un dedo tiene dolor, por ejemplo, el cuerpo lo siente;  si una persona está en dificultades o luchando con tentaciones, el cuerpo, que son todos los creyentes, ¿no debe prestar atención y ver qué puede hacer para que se recupere?

A veces sucede lo contrario, algunos quieren separar partes del cuerpo sin darse cuenta que cuando excluyen una parte  pueden perder el equilibrio, y esto ocurre debido a los prejuicios, la mentira, las calumnias, que son actitudes destructivas.

La unidad es importante, es como preparar una comida, cada ingrediente es sustancial para conseguir el sabor perfecto, si algo falta se notará y no logrará complacer al paladar exigente, por ejemplo, de los clientes en un lugar donde se vende comida.

¿Cuándo fue la última vez que te percataste de la ausencia de una persona en la iglesia? ¿No  preguntaste si se enfermó, si se desanimó, si tiene sustento o si algo sucedió con su familia? ¿No crees que la persona que se alejó puede ser un gran instrumento en las manos de Dios? Existen diversos factores que impiden que podamos interesarnos por los demás a plenitud: la falta de tiempo por seguir una rutina, la falta de amor por los demás, las distracciones, el contexto o la velocidad de la vida.

El don de misericordia es necesario en las congregaciones; la Biblia habla de Bernabé, cuyo nombre significa “hijo de consolación”, el cual era acertado debido a lo que él hacía. Juan Marcos, un joven que acompañó al apóstol Pablo y a Bernabé en su viaje misionero, los abandonó y dejó la obra. Más adelante Pablo quiso realizar otro viaje y Bernabé estuvo de acuerdo pero con la condición de llevar a Juan Marcos. El apóstol no quiso porque recordó la deserción de este joven, lo cual fue motivo de desacuerdo con Bernabé; por lo que  Pablo se fue con Silas, a  Sicilia y Siria y Bernabé se fue con Juan Marcos a Chipre.

Hechos 15:39 TLA: “Pablo y Bernabé no pudieron ponerse de acuerdo, así que terminaron por separarse. Bernabé y Marcos tomaron un barco y se fueron a la isla de Chipre”

Bernabé le dio a Juan Marcos otra oportunidad al llevarlo a ese viaje, lo cual permitió el desarrollo de sus aptitudes. Tiempo después, sorprendentemente, Pablo estuvo con Juan Marcos, quien era su colaborador. Más adelante las cosas cambiaron mucho y cuando Pablo estuvo preso le envió la solicitud a Timoteo de llevar a Marcos porque le era útil para el ministerio.

2 Timoteo 4:11 TLA: “El único que está conmigo es Lucas. Marcos puede ayudarme mucho en mi trabajo, así que búscalo y tráelo contigo cuando vengas.”

Marcos maduró hasta convertirse en un siervo fiel y comprometido ¿Qué hubiera sucedido si Bernabé no le hubiera dado otra oportunidad?

Por Carlos E. Encinas

 

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¿Necesitas un milagro?

A veces enfrentamos situaciones que escapan de nuestras manos y de nuestras fuerzas, por lo que se requiere de un milagro ¿Qué podemos hacer para conseguir uno? Veamos una historia de un hecho milagroso que seguramente nos ayudará en este objetivo:

“Al irse Jesús de allí, dos ciegos le siguieron, gritando y diciendo: ¡Hijo de David, ten misericordia de nosotros! Y después de haber entrado en la casa, se acercaron a Él los ciegos, y Jesús les dijo*: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos le respondieron*: Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos, diciendo: Hágase en vosotros según vuestra fe. Y se les abrieron los ojos.” Mateo 9:27-30 (LBLA)

La Palabra de Dios nos muestra que dos personas recobraron la vista por un el milagro del Señor. La pregunta que Jesús hizo fue: “¿Crees que puedo hacer esto?”. Cuando queremos recibir algo de parte de Dios debemos acercarnos con FE y responder lo que Él te pregunta: ¿Confías que puedo darte este milagro? ¿Crees que puedo hacerlo?

La fe es la certeza de que recibiremos algo que aún no tenemos ¿Tienes fe en Dios? Te animo a reflexionar sobre esta situación, si aún tienes dudas en tu corazón no te engañes a ti mismo y sé sincero con el Señor, pídele que te ayude a crecer en tu fe. También puedes escribirnos, nos gustaría apoyarte.

 

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Sólo por misericordia

¿Alguna vez te dieron un regalo que recibiste con mucha emoción y al pasar el tiempo ya no te llamó tanto la atención como en la primera vez? Suele ocurrir, las emociones son cambiantes con el tiempo, pero hay un regalo especial en la vida que no tiene que tenerse por poco pese a los años y a las circunstancias, este es la Salvación que Dios da a través de su hijo Jesucristo.

Nadie es merecedor de este regalo, pero por la gran misericordia de Dios es dado a quienes lo reciban, y es la compasión la que lo hace especial porque, ¿realmente merecías este obsequio?

Personalmente yo no hice nada bueno como para que el Señor se fijara en mí y me diera este grandioso regalo, pero aun así lo hizo, a pesar de lo que era y ¡eso es pura misericordia! Y también es un privilegio, no para orgullo sino para agradecimiento.

“Pues a Moisés dice [Dios]: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.” Romanos 9:15-16 (RVR1960)

Su amor y misericordia son extendidas a todos, debemos valorar y recordar a diario que aunque no lo merecíamos Él nos salvó y seguirá salvando a quien lo recibe. Hoy demos gracias a Dios y renovemos esa alegría de ser parte de la familia en Cristo.

Romanos 9:25-26 “…Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, Y a la no amada, amada. Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío, Allí serán llamados hijos del Dios viviente.”

 

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¿Y por qué yo no?

Ser víctima de alguna injusticia es muy doloroso, y una de las reacciones comunes es ser invadido por un sinfín de emociones como la venganza, impotencia y demás. Es ahí cuando debemos poner nuestra mirada en lo que la Palabra nos dice al respecto, para neutralizar nuestras emociones y dejarnos guiar por Dios, con el objetivo de no cometer errores y seguir su plan.

No somos seres perfectos y aun así el Señor nos dio la oportunidad de ser hijos suyos, a pesar de nuestros pecados y maldades nos brindó su perdón. Así mismo debemos considerar a los demás cuando nos lastiman, porque ese perdón que recibimos debemos darlo a otros.

“Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos. Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.” Lucas 6:35-36

Algo que me llamó la atención en estos versículos es que Jesús alienta a que demos de lo que hemos recibido de Dios, dice que Él es benigno y misericordioso con los ingratos y malos; es decir que tiene compasión porque conoce que sus corazones necesitan de Su amor para ser transformados.

Por ello, por más difícil que sea es nuestra labor perdonar a quienes nos han pagado mal o realizado algún daño, ya que con ello estamos entregando la causa a Dios para que Él mismo se encargue. Pero si no lo hacemos estamos sobrepasando la autoridad de nuestro Creador y dejando de lado Su voluntad.

Aunque no sea sencillo perdonar debemos esforzarnos para hacerlo, porque si Él perdona nuestras maldades ¿por qué nosotros no?

“…de gracia recibisteis, dad de gracia.” Mateo 10:8

 

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Da misericordia

“Jesús le dijo: “Levántate, toma tu camilla y anda.”  Al instante el hombre quedó sano, y tomó su camilla y comenzó a andar. Pero aquel día era día de reposo. ”  Juan 8:5-10 (NBLH)

Jesús al ver que este hombre estaba 38 años con esa condición, tuvo misericordia, lo sanó, perdonó y aconsejó diciéndole: “no peques más” V. 14. Sin embargo, muchas veces no nos alegramos por las bendiciones que otros reciben, por el contrario, cuestionamos y juzgamos.

Esta actitud era propia de los fariseos,  quienes a pesar de conocer a Dios, condenaban al prójimo con una falta total de amor y misericordia. Mateo 12:7-8 (NBLH) “Pero si ustedes hubieran sabido lo que esto significa: ‘Misericordia (compasión) quiero y no sacrificio,’ no hubieran condenado a los inocentes. Porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo.”

Dejemos que el Espíritu Santo obre en nuestra vida y nos ayude en todo momento a ser un reflejo de Él y podamos ofrecer amor y perdón a nuestro prójimo. ¡Decide ser cómo Jesús!

“Siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor.” Efesios 4:2 NVI,

“Y éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado” Juan 15:12 NVI

Por Danitza Luna

 

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¿Derrotado?

“Pero el Señor le dijo a Josué: -¡Levántate! ¿Por qué estás ahí con tu rostro en tierra? ¡Israel ha pecado y ha roto mi pacto! Robaron de lo que les ordené que apartarán para mí. Y no sólo robaron sino que además mintieron y escondieron los objetos robados entre sus pertenencias” Josué 7:10-11 (NTV).

Cuando uno fracasa, en ocasiones tiende a cuestionar a Dios, y dice: “¿Por qué permitiste que pasara esto?” Lo mismo le pasó a Josué, un personaje del antiguo testamento que se registra en el libro de Josué capítulo 7. El pueblo de Israel había sido derrotado por sus enemigos, pero el Señor en su infinita misericordia le rebela a Josué que el pueblo había pecado contra Él, por lo cual ellos fueron derrotados y seguirían perdiendo frente a sus enemigos si no obedecen lo que Él les había ordenado.

Hoy en día, podemos estar en la misma situación, es posible que el fracaso que hemos sufrido, sea una simple consecuencia del pecado. En lugar de lamentarnos por la derrota, es importante que pidamos al Espíritu Santo que nos ayude a identificar el pecado que hay en nosotros, para que luego de arrepentirnos, tomemos la decisión de obedecer Palabra de Dios. De tal manera, podremos levantarnos del fracaso para comenzar a vivir de victoria en victoria.

Por Neyda Cruz

 

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¡El regalo perfecto!

Los calles y los centros comerciales han sido completamente invadidos por una gran cantidad  de personas con el objetivo de encontrar un árbol de navidad perfecto y adornos navideños para su hogar. La gente se ha provisto de lo mejor para hacer una rica cena navideña y también se han dado el tiempo para encontrar el regalo adecuado para el o los seres que aman.

La navidad es mucho más que regalos, adornos, etc., esta celebración cobra sentido cuando recordamos el regalo perfecto y necesario que se dio a la humanidad: el nacimiento del Salvador.

“¡El Salvador —sí, el Mesías, el Señor— ha nacido hoy en Belén, la ciudad de David!” Lucas 2:11  (NTV)

Dar y recibir regalos en esta época tan hermosa como es la navidad no es malo, pero no debemos olvidar la razón de estas celebraciones.

Este nacimiento es el presente perfecto que recibió la humanidad, con Él nació la esperanza para el hombre; celebra esta fiesta y en especial a Jesús. Comparte ese regalo, habla de Cristo a todo aquel que lo necesita y da a otros el mejor obsequio que es la Paz de Jesús.

En esta navidad lleva el mejor presente: “JESÚS”

Por Judith Quisbert

 

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¡Tú siembras y los que amas también cosechan!

El rey Saúl trató de matar a David, pero Jonatan su hijo decidió salvarlo porque tenía una estrecha amistad con él; ya cuando David fue rey hizo misericordia con el hijo de su amigo, Mefi-boset, y le dijo “No temas, pues en memoria de tu padre Jonatán he decidido beneficiarte. Voy a devolverte todas las tierras que pertenecían a tu abuelo Saúl, y de ahora en adelante te sentarás a mi mesa.” 2 Samuel 9:7 (NTV).

Mefi-boset era un hombre lisiado de las dos piernas, probablemente estaba pasando mucha necesidad por su condición, pero David mostró su agradecimiento a Jonatán a través de su hijo.

Quizás en este momento dices: ¡no tengo hijos! Pero déjame decirte que si tienes seres queridos que deseas que sean bendecidos en todas las áreas de su vida; por lo cual tus acciones y decisiones deben ser correctas de manera que la gracia y la bendición de Dios no sólo te alcancen a ti sino también a quienes amas.

Deuteronomio 7:9 dice: “Reconoce, por tanto, que el Señor tu Dios es el Dios verdadero, el Dios fiel, que cumple su pacto generación tras generación, y muestra su fiel amor a quienes lo aman y obedecen sus mandamientos” (NVI) está es una promesa de Dios no sólo para ti sino para tus seres amados.

Diariamente tenemos la oportunidad de ayudar a quienes están pasando momentos difíciles, quizás nosotros también tenemos necesidad pero te animo a socorrer a tu prójimo, te aliento a mantenerte firme en el camino de Dios. Procura que tus decisiones y acciones tengan como consecuencia bendiciones para ti, para los que te rodean y tus futuras generaciones.

Por Judith Quisbert

 

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Gran misericordia

En Nehemías 9 en el versículo 19a resalta: “tú [Jehová], con todo, por tus muchas misericordias no los abandonaste en el desierto…” Cuando el pueblo de Israel salió de Egipto en trayecto a la tierra prometida, pecaron, se rebelaron contra Dios una y otra vez.

Sin embargo, Él no se cansó de demostrarles su amor y misericordia. No los abandonó, al contrario, proveyó y los protegió todo el tiempo.

“La columna de nube no se apartó de ellos de día, para guiarlos por el camino, ni de noche la columna de fuego, para alumbrarles el camino por el cual habían de ir. Y enviaste tu buen Espíritu para enseñarles, y no retiraste tu maná de su boca, y agua les diste para su sed. Los sustentaste cuarenta años en el desierto; de ninguna cosa tuvieron necesidad; sus vestidos no se envejecieron, ni se hincharon sus pies.” Nehemías 9:19-21

Es lo que Dios sigue haciendo con todos los que se arrepienten y lo buscan de corazón, demostrando su misericordia y brindando su paz. A pesar de la rebelión el llamando a la reconciliación con el Padre es más grande que cualquier falta.

No importa qué  desierto que estás pasando a causa de malas decisiones, no continúes sólo el camino, pide a Dios que siga haciendo la obra en ti, que corrija tus faltas y que te provea de sabiduría para serle fiel.

Cuando la culpa por el pecado está alejándote de la gracia y compasión de Dios, vuelve tu mirada a su Palabra para que tu corazón comprenda que Su perdón te espera. ¡No te pierdas de este privilegio!

¡Su misericordia es más grande que cualquier cosa!

 

 

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