necesidad Archives | CVCLAVOZ

All posts in “necesidad”

La deuda

“No tengan deudas con nadie, excepto la deuda de amarse unos a otros, porque el que ama a los demás cumple con toda la ley.”(Romanos 13:8 PDT)

Muchas personas caen en la trampa de la deuda, ya sea para conseguir bienes materiales o para suplir una necesidad. En ocasiones puede considerarse un mal necesario para subsistir o crecer económicamente, pero a veces aparecen dificultades para cumplir con las responsabilidades que conlleva.

La palabra menciona en Proverbios 22:7 TLA: “El pobre trabaja para el rico; el que pide prestado se hace esclavo del prestamista.”

Dicen que se abolió la esclavitud y no es totalmente cierto, la esclavitud como tal persiste en algunos países y la esclavitud económica es una realidad mundial. Los créditos para vivienda y negocios son tentadores, manejar tarjetas de crédito y débito para agilizar compras y pagos es de gran utilidad pero cuando los ingresos se desestabilizan y no se puede pagar a las entidades financieras puede ser desastroso.  

En algunos casos las pérdidas por deudas suceden por falta de planificación como dice la palabra: “»Sin embargo, no comiences sin calcular el costo. Pues, ¿quién comenzaría a construir un edificio sin primero calcular el costo para ver si hay suficiente dinero para terminarlo?”(Lucas 14:28 NTV)

Sé sabio en el manejo de tus ingresos para que más adelante no sufras por lo que no puedas pagar, si ya estás dentro del problema no estás solo, el Señor es quien puede ayudarte, darte salud y fortaleza, Él no te  desamparará.

Jesús nos libró de una deuda que nunca hubiéramos terminado de pagar, estábamos destinados a pasar la eternidad lejos de Dios a causa del pecado.  Adán se endeudó, el diablo, el engañador y usurero tenía en su bolsa a la humanidad pero Cristo fue quien pagó el precio con su sangre para brindarnos la libertad que vale más que lo que puedas tener o alcanzar por tu propia cuenta.

La deuda material es desgastante, haz lo posible por salir de ella; si lidias con esto, primeramente retoma tu identidad en Cristo: “Miren los pájaros. No plantan ni cosechan ni guardan comida en graneros, porque el Padre celestial los alimenta. ¿Y no son ustedes para él mucho más valiosos que ellos?”(Mateo 6:26 NTV)

No olvides que preocupándote y enfermándote por ello no logras nada: “¿Acaso con todas sus preocupaciones pueden añadir un solo momento a su vida?”(Mateo 6:27 NTV)

Recuerda que no estás solo, si atraviesas por esto podemos orar por ti.

Por Carlos E. Encinas

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Bájate de la barca…

“Jesús bajó de la barca y vio que allí había una gran cantidad de gente. Entonces tuvo compasión de ellos y sanó a todos los que estaban enfermos.” Mateo 14:14 (TLA)

Al enterarse Jesús de la forma en que Juan el Bautista murió, se entristeció tanto que decidió subirse a una barca e irse  a un lugar donde pudiera estar solo, pero la gente que lo veía partir lo seguía por tierra, quizá muchos de ellos clamaban con desesperación por su necesidad, lo cual Jesús no pudo pasar por alto a pesar de sentirse triste o enojado, y tuvo que bajarse de la barca para suplir sus necesidades.

¿Alguna vez hiciste algo similar? ¿Sin importar tu necesidad fuiste a suplir la de otros que estaban en peores circunstancias que tú?

Por supuesto que no es sencillo, pero eso es lo que justamente debemos hacer con quienes realmente necesitan ayuda, porque para nosotros, los hijos de Dios, esto no es una opción, sino un deber. 

Proverbios 3:27 (RVR1960) Menciona:

“No te niegues a hacer el bien a quien es debido, cuando tuvieres poder para hacerlo.”

Todos en algún momento hemos tenido la oportunidad de hacer el bien a quienes lo necesitan, la pregunta es si realmente la hemos aprovechado.

Si hasta hoy te ha costado ver la necesidad de otros como una oportunidad para plasmar el amor de Dios en sus vidas, es tiempo de desarrollar todo buen fruto que viene del Espíritu Santo. Porque entonces  comenzarás a sentir interés en las necesidades de los que te rodean.

No hay duda que el ponerse en los zapatos de otros, te abre las puertas de la comunicación; porque al mostrar interés en los demás, se rompe el “hielo” y permite que haya cierta confianza para compartir derrotas y victorias.

Recuerda que Jesús está pendiente de tus necesidades, Él no dudará en bajarse de la barca para socorrerte. Te animo a hacer lo mismo con quienes realmente lo necesitan, aun sino recibes el mismo trato.

 “Porque Dios me es testigo de cómo os amo a todos vosotros con el entrañable amor de Jesucristo. Y esto pido en oración,  que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor,  a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo,  para gloria y alabanza de Dios.” Filipenses 1:8-11 (RVR1960)

Por Ruth Mamani

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Lleva el mensaje de Salvación

En tiempos de Jesús, se hizo evidente que la necesidad de las personas por llegar a Dios era grande, las Escrituras dicen que al ver las multitudes, el Señor tuvo compasión de ellas; si vemos en el presente, las cosas no han cambiado mucho, sigue habiendo una gran necesidad.

Personas que necesitan sentir el amor de Dios, heridas que esperan ser sanadas, corazones que anhelan paz; pero, ¿Cómo podrán disfrutar de todo lo que el Señor tiene para darles, si no han tenido la oportunidad de escuchar el mensaje de Salvación?

“Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.” Mateo 9:35-38 (RVR1960).

Como dijo Jesucristo a los discípulos, la mies es mucha pero los obreros son pocos; esto debería de alertarnos sobre lo que estamos haciendo, ¿Estamos respondiendo al llamado del Señor? ¿Nos importa que otras personas tengan la oportunidad de conocer del amor de Dios?

Hoy te animo a no hacer caso omiso, responde al Señor disponiéndote a compartir con otros las Buenas Nuevas, lleva esperanza a quienes no tienen una razón para vivir; no es necesario ir muy lejos, si miras a tu alrededor, encontrarás personas carentes en tu hogar, barrio o comunidad. No te cierres creyendo que este llamado no es para ti, o si tienes temor, recuerda que no irás solo, el Señor te acompañará y te guiará, sólo dispón tu corazón.

Si por otro lado, ya has respondido a este llamado, además de felicitarte, te animo a seguir adelante, y también a pedir al Señor que envíe más obreros.

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

No soy digno…

¿Alguna vez has fallado a tus padres? Seguro que sí, ningún hijo es perfecto y muchas veces hemos fracasado en nuestras calificaciones, en cumplir un encargo o mandato que nos han dado. Sin embargo, esta no ha sido una razón para que nos dejen de alimentar y cuidar, puesto que nuestros padres nos aman y quieren hacerlo; porque a pesar de cómo seamos, ellos conocen nuestras necesidades.

Así mismo, a veces tenemos miedo de acercarnos al Señor para pedir su ayuda, porque tenemos vergüenza, en el fondo de nuestro corazón sabemos que no somos dignos, esto por los pecados que cometemos o porque estamos cada día más lejos de Dios; cualquiera fuera el caso, no olvidemos que siempre necesitaremos de Él.

“Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.

Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.

Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.” Mateo 8:5-10 (RVR 1960).

El centurión era una autoridad responsable de cien soldados. Su criado estaba en un estado crítico, por lo que busca a Jesús para pedir su misericordia, es posible que haya tenido una lucha emocional antes de pedir su ayuda porque no se creía digno de ser atendido por el Señor, pero eso no lo detuvo para tener un encuentro con Dios.

“Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.” Mateo 8:13 (RVR 1960).

Algo que permitió que este hombre reciba el milagro de Dios es que no dudo ni por un momento que el Señor podía responder a su necesidad, a pesar de que él no era digno o no lo merecía, sabía que Jesús tenía misericordia; seguramente este fue un inicio en su vida espiritual y también puede ser el tuyo para volver a tu padre.

¿Necesitas ayuda de Dios? Si estás enfrentando alguna dificultad tal vez es con un propósito, es posible que sea tiempo de volver al camino; no olvides que separados de Él nada podremos hacer.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cómo resuelves los conflictos?

Es necesario que todos consideremos resolver los conflictos sabiamente, esto nos ayudará a vivir saludable y pacíficamente con las personas que nos rodean y, para empezar, será necesario aprender a comunicarnos asertivamente.

Para comprender mejor este tema me gustaría darte un ejemplo: Imagina que compartes tu cuarto con un amigo, a ti te gusta que todo esté ordenado, eres quien limpia constantemente la habitación, pero siempre que llega tu compañero desordena todo y perturba tu paz. Ante esta situación puedes responder de tres maneras: primero quedarte callada (o) para evitar el conflicto; segundo, puedes utilizar la violencia para defender tus derechos, y por último, puedes ser asertivo, comunicar tu inquietud de forma clara y sin lastimar. ¿Cuál de las respuestas elegirías?

La Biblia dice: “Las palabras del sabio son placenteras, pero los labios del necio son su ruina.” Eclesiastés 10:12 (NVI)

La asertividad está asociada a la madurez, por esta razón podría decir que alguien que sabe comunicarse asertivamente es una persona sabia, ya que logra comunicar sus pensamientos y defender sus intereses sin agredir, como tampoco ignorar su necesidad.

Cuando tengamos que resolver un conflicto con alguien nos daremos cuenta si somos asertivos y sabios para hacerlo ¿Cuál es tu actitud al momento de resolver el conflicto?

Si eres alguien que guarda silencio, tienes que saber que tienes derecho a comunicar tus intereses y reclamar tus derechos; si eres alguien que utiliza la violencia recuerda que esto no es sabio, por lo que solamente tendrá consecuencias negativas, te animo a practicar la asertividad y esforzarte por ser un ejemplo de hijo de Dios.

No olvides que Dios desea que maduremos y seamos sabios, crezcamos en Él.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Al que te pida dale…

En la actualidad es difícil confiar en alguien, en especial cuando te piden algo prestado o que colabores en su necesidad; seguramente muchos hemos sido engañados por algunas personas que inventan historias para recibir algo de ti, pero ¿Qué haremos?

Recuerdo la historia de una ancianita que pedía limosna en las calles, mucha gente tenía compasión de ella y le daba dinero; pero descubrieron que esta viejita en realidad no era pobre, tenía una casa propia, una fortuna en el banco e hijos en el exterior que le enviaban dinero constantemente. Sin embargo, vestía como mendiga y en lugar de invertir su dinero prefería pedir donación.

Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.” Mateo 5:42 (RVR 1960)

Al conocer esta historia, varios se decepcionaron e incluso muchos tomaron la decisión de no volver a apoyar a personas necesitadas; sin embargo, no podemos poner a todos en la misma bolsa. Existen personas que realmente precisan nuestro apoyo, que están en las calles sufriendo de hambre o sin poder llevar el alimento a su casa.

Jesús en este aspecto nos enseña algo importante: “Al que te pida, dale…” Si tienes la posibilidad de apoyar a alguien, hazlo, el Señor conoce tu corazón y eso es lo que vale, si esta persona te engañó, en su tiempo le llegarán las consecuencias; lo que a nosotros nos toca es dar porque entonces así recibiremos la bendición de lo alto.

Mejor si nos equivocamos dando a equivocarnos rehusando ayudar a alguien que nos necesita.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Alguna vez te han dado la espalda?

Qué doloroso es que alguien te dé la espalda en un momento de necesidad y peor cuando se trata de personas que amas; es un sentimiento de frustración tan grande que podría llevarte a tomar decisiones equivocadas, como sucedió en el caso de los discípulos de Jesús:

“Cuando ya se acercaba el tiempo en que Jesús había de subir al cielo, emprendió con valor su viaje a Jerusalén. Envió por delante mensajeros, que fueron a una aldea de Samaria para conseguirle alojamiento; pero los samaritanos no quisieron recibirlo, porque se daban cuenta de que se dirigía a Jerusalén. Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron:

—Señor, ¿quieres que ordenemos que baje fuego del cielo, y que acabe con ellos?

Pero Jesús se volvió y los reprendió. Luego se fueron a otra aldea.” Lucas 9:51-56 (DHH)

Se acercaba el momento en que Jesús tendría que enfrentar el doloroso camino hacia la Cruz por amor a la humanidad. En el camino hacia Jerusalén trató de hospedarse en Samaria pero fue rechazado, esto porque los samaritanos no tenían una buena relación con los judíos de Jerusalén, por lo que al darse cuenta el trayecto de su viaje prefirieron no recibirlo.

Los discípulos estaban indignados por tal rechazo, por lo que quisieron vengarse inmediatamente, pidiendo al Señor que estos fueran destruidos cayendo fuego sobre sus vidas, pero Jesús los reprendió, porque el propósito que Él tenía era salvar vidas y no perderlas.

¿Cuántas veces queremos reaccionar como los discípulos de Jesús? Nos podemos enfurecer cuando alguien no quiere apoyarnos, hasta podemos desear su muerte, pero debemos recordar siempre seguir los pasos de Cristo. Dar lugar a lo que sentimos puede empeorar las cosas y apartar a las personas del amor de Dios en lugar de acercalas.

Antes de actuar, recuerda que eres hijo de Dios y que tienes un propósito, que tu amor por el Señor sea más fuerte que tus sentimientos.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Preocupado por tu situación?

“No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho.” Filipenses 4:6 (NTV)

¿Qué es lo que te preocupa hoy? :

      – ¿Tu familia? ¿Matrimonio?

     – ¿Cubrir las necesidades básicas de tu hogar?

     – ¿Tu salud o la de algún ser querido?

     – ¿No encontrar un trabajo o perder el que tienes?

     – ¿Tu situación económica?

La Biblia enseña claramente que evitemos la preocupación, que llevemos todas nuestras necesidades y preocupaciones a Dios en oración. Incluso aquellas inquietudes por las necesidades físicas, como la ropa y la comida. “No se preocupen por la vida diaria, si tendrán suficiente alimento y bebida, o suficiente ropa para vestirse. ¿Acaso no es la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa?” Mateo 6:25. (NTV)

¿Sabes por qué  Jesús dijo que evitemos la preocupación? Porque es un pecado que desagrada a Dios. Muestra que no confiamos completamente en Él ni en Sus promesas de satisfacer todas nuestras necesidades. (Filipenses 4:19.)

La preocupación hace que dudemos de Dios y tengamos una fe dividida. Por un momento confiamos en Dios y al otro ya estamos pensando si Dios será capaz de solucionar o proveer lo que necesitamos. Nos hace inseguros y personas que viven con miedo. Santiago dice que los que dudan son como las olas del mar, que el viento los lleva de un lado a otro. (Santiago 1:6) Jesús fue más directo y dijo que “Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos…” Mateo 6:32.

Si vives preocupado o angustiado por tu situación, te animo a leer la Biblia y obedecer todo lo que allí está escrito. “Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes.” 1 Pedro 5:7 (NTV)

Si lo haces, Dios promete darte Su paz, la cual sobrepasa todo entendimiento. “Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.” Filipenses 4:7 (NTV)

No dejes que la preocupación forme parte de tu vida, puedes vencerlo obedeciendo lo que el Señor te dice.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Servicio a la sociedad

“Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” Marcos 10:45 (RVR1960).

El evangelio de Marcos nos relata que el ejemplo que dejó Jesús es de servicio, siempre estuvo dispuesto a brindar ayuda a quien lo necesitaba, sin discriminar a nadie.

De la misma manera como miembros de Su iglesia, debemos estar prestos a servir, no solo dentro de la misma sino también fuera de ella.

Si observas cuidadosamente, verás que en tu comunidad o barrio, hay mucha necesidad, corazones que precisan de Dios; que lindo sería brindarles ayuda no sólo espiritual sino también material que cubra sus necesidades más inmediatas.

Como iglesia debemos integrarnos a la sociedad empezando por nuestros vecinos; hoy te animo a tomar acción para llegar a ellos.

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Te presentaron a Jesús?

Muchos escuchan sobre Jesús pero no saben realmente quién es Él, incluso tienen temor de acercarse o visitar una iglesia para recibir alguna información ¿Ese es tu caso?

En esta oportunidad me gustaría contarte la historia de Zaqueo:

“Habiendo entrado Jesús en Jericó, pasaba por la ciudad. Y un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de los recaudadores de impuestos y era rico, trataba de ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, ya que él era de pequeña estatura. Y corriendo delante, se subió a un sicómoro para verle, porque Jesús estaba a punto de pasar por allí. 

“Cuando Jesús llegó al lugar, miró hacia arriba y le dijo: Zaqueo, date prisa y desciende, porque hoy debo quedarme en tu casa. Entonces él se apresuró a descender y le recibió con gozo.” Lucas 19: 1-6 (LBLA)

Zaqueo era recaudador de impuestos, por lo que seguramente muchas personas lo odiaban; tal vez este haya sido el motivo por el cual no se aproximaba al Señor. Pero al escuchar que Jesús estaba por pasar por ahí se inquietó y fue a buscarlo por lo menos para mirarlo de lejos. Lo que no sabía es que Jesús ya conocía la necesidad de su corazón y lo estaba esperando.

¿Alguna vez dijiste: “creo en el Señor a mi manera”? Tal vez estás como Zaqueo, escuchaste que Dios te ama y crees en Él pero tienes miedo acercarte por todos los pecados o decisiones equivocadas que hasta el momento has tomado. Pero déjame decirle algo, el Señor te está esperando y quiere entrar a tu casa sin importar tu condición.

¿Qué decisión tomarás?

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Pasaste la prueba?

En el proceso de crecimiento nos capacitamos para muchas cosas, pero realmente veremos si hemos aprendido cuando apliquemos la enseñanza en nuestras vidas. En esta oportunidad quisiera compartir contigo una prueba que Jesús realizó a sus discípulos:

“Cuando Jesús alzó los ojos y vio que una gran multitud venía hacia Él, dijo a Felipe: “¿Dónde compraremos pan para que coman éstos?” Pero decía esto para probarlo, porque Él sabía lo que iba a hacer. 

Felipe Le respondió: “Doscientos denarios (salario de 200 días) de pan no les bastarán para que cada uno reciba un pedazo” Uno de Sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, dijo a Jesús: “Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados; pero ¿qué es esto para tantos?” Juan 6:5-9

En estos pasajes podemos notar que los discípulos reprobaron en la prueba, ellos habían visto los milagros y las maravillas de Dios por lo que podrían haber estado confiados en que Jesús haría algo al respecto, pero simplemente no creyeron.

“Hagan que la gente se siente,” dijo Jesús. Y había mucha hierba en aquel lugar; así que se sentaron. El número de los hombres era de unos cinco mil. Entonces Jesús tomó los panes, y habiendo dado gracias, los repartió a los que estaban sentados; y lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que querían. 

Cuando se saciaron, dijo a Sus discípulos: “Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada.” Ellos los recogieron, y llenaron doce cestas con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido.” Juan 6:5-13

El Señor alimentó a la multitud con cinco panes y dos peces, y no solamente comieron hasta saciarse, sino que además sobró el alimento ¡Qué grande es Dios!

Seguramente has escuchado quién es Jesús y lo que Él hizo por nosotros, pero donde realmente se mostrará lo que has aprendido del Maestro será en el tiempo de necesidad. Quizá estás actuando como los discípulos y te estás preguntando ¿Qué haré?; te animo a cambiar de mentalidad y confiar en Jesús, ten Fe y la seguridad en que Él puede ayudarte.


 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El recado

Cuentan que un muchacho se convirtió al Señor y poco después la prueba vino sobre su hogar llegando a faltarles el pan.

Un hombre incrédulo, con el que había discutido algunas veces, aprovechó la contingencia para turbar la fe del joven creyente.

–Si hay un Dios y es justo, como tú aseguras, ¿por qué no envía a alguien para que les traiga pan y lo que tanta falta les hace hoy? –le dijo burlándose.

–A lo mejor –contestó el muchacho–, Él ha dado el recado a uno y éste no ha querido venir, o, acaso, se ha olvidado.

¿Te has puesto a pensar que muchas veces hacemos oídos sordos a los recados que Dios nos da? ¿Alguna vez has sentido hacer algo por alguien pero te desanimaste por flojera, vergüenza o comodidad?

En Gálatas 6:9, 10 encontramos una exhortación a ayudar a los demás pero primero a los de la familia de la fe: “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.” (NTV)

Puede ser que hayas sentido llevar comida a alguien, ayudarlos con un poco de dinero, regalarles abrigo u otra cosa y te cohibiste. Pero no se trata sólo de lo material, mucha gente necesita una llamada, un abrazo, que les pregunten cómo se sienten, que los escuchen, pero andamos tan ocupados con tantas cosas que preferimos cerrar los ojos y hacer oídos sordos a las necesidades de los demás.

Si Dios pone en tu corazón hacer algo por alguien, aunque no entiendas el motivo, obedece. Podrías estar aliviando el dolor de esa persona o familia. Toma el recado de Dios como una oportunidad para bendecir a otros.

El segundo mandamiento más grande que tenemos es amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, ¿Cómo podemos amar si no queremos ayudarlos en su necesidad? Muestra con tu ejemplo el amor a tu prójimo y a Dios.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Send this to a friend