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Servicio a la sociedad 1

Servicio a la sociedad

“Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” Marcos 10:45 (RVR1960).

El evangelio de Marcos nos relata que el ejemplo que dejó Jesús es de servicio, siempre estuvo dispuesto a brindar ayuda a quien lo necesitaba, sin discriminar a nadie.

De la misma manera como miembros de Su iglesia, debemos estar prestos a servir, no solo dentro de la misma sino también fuera de ella.

Si observas cuidadosamente, verás que en tu comunidad o barrio, hay mucha necesidad, corazones que precisan de Dios; que lindo sería brindarles ayuda no sólo espiritual sino también material que cubra sus necesidades más inmediatas.

Como iglesia debemos integrarnos a la sociedad empezando por nuestros vecinos; hoy te animo a tomar acción para llegar a ellos.

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Te presentaron a Jesús? 2

¿Te presentaron a Jesús?

Muchos escuchan sobre Jesús pero no saben realmente quién es Él, incluso tienen temor de acercarse o visitar una iglesia para recibir alguna información ¿Ese es tu caso?

En esta oportunidad me gustaría contarte la historia de Zaqueo:

“Habiendo entrado Jesús en Jericó, pasaba por la ciudad. Y un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de los recaudadores de impuestos y era rico, trataba de ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, ya que él era de pequeña estatura. Y corriendo delante, se subió a un sicómoro para verle, porque Jesús estaba a punto de pasar por allí. 

“Cuando Jesús llegó al lugar, miró hacia arriba y le dijo: Zaqueo, date prisa y desciende, porque hoy debo quedarme en tu casa. Entonces él se apresuró a descender y le recibió con gozo.” Lucas 19: 1-6 (LBLA)

Zaqueo era recaudador de impuestos, por lo que seguramente muchas personas lo odiaban; tal vez este haya sido el motivo por el cual no se aproximaba al Señor. Pero al escuchar que Jesús estaba por pasar por ahí se inquietó y fue a buscarlo por lo menos para mirarlo de lejos. Lo que no sabía es que Jesús ya conocía la necesidad de su corazón y lo estaba esperando.

¿Alguna vez dijiste: “creo en el Señor a mi manera”? Tal vez estás como Zaqueo, escuchaste que Dios te ama y crees en Él pero tienes miedo acercarte por todos los pecados o decisiones equivocadas que hasta el momento has tomado. Pero déjame decirle algo, el Señor te está esperando y quiere entrar a tu casa sin importar tu condición.

¿Qué decisión tomarás?

 

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¿Pasaste la prueba? 3

¿Pasaste la prueba?

En el proceso de crecimiento nos capacitamos para muchas cosas, pero realmente veremos si hemos aprendido cuando apliquemos la enseñanza en nuestras vidas. En esta oportunidad quisiera compartir contigo una prueba que Jesús realizó a sus discípulos:

“Cuando Jesús alzó los ojos y vio que una gran multitud venía hacia Él, dijo a Felipe: “¿Dónde compraremos pan para que coman éstos?” Pero decía esto para probarlo, porque Él sabía lo que iba a hacer. 

Felipe Le respondió: “Doscientos denarios (salario de 200 días) de pan no les bastarán para que cada uno reciba un pedazo” Uno de Sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, dijo a Jesús: “Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados; pero ¿qué es esto para tantos?” Juan 6:5-9

En estos pasajes podemos notar que los discípulos reprobaron en la prueba, ellos habían visto los milagros y las maravillas de Dios por lo que podrían haber estado confiados en que Jesús haría algo al respecto, pero simplemente no creyeron.

“Hagan que la gente se siente,” dijo Jesús. Y había mucha hierba en aquel lugar; así que se sentaron. El número de los hombres era de unos cinco mil. Entonces Jesús tomó los panes, y habiendo dado gracias, los repartió a los que estaban sentados; y lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que querían. 

Cuando se saciaron, dijo a Sus discípulos: “Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada.” Ellos los recogieron, y llenaron doce cestas con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido.” Juan 6:5-13

El Señor alimentó a la multitud con cinco panes y dos peces, y no solamente comieron hasta saciarse, sino que además sobró el alimento ¡Qué grande es Dios!

Seguramente has escuchado quién es Jesús y lo que Él hizo por nosotros, pero donde realmente se mostrará lo que has aprendido del Maestro será en el tiempo de necesidad. Quizá estás actuando como los discípulos y te estás preguntando ¿Qué haré?; te animo a cambiar de mentalidad y confiar en Jesús, ten Fe y la seguridad en que Él puede ayudarte.


 

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El recado 4

El recado

Cuentan que un muchacho se convirtió al Señor y poco después la prueba vino sobre su hogar llegando a faltarles el pan.

Un hombre incrédulo, con el que había discutido algunas veces, aprovechó la contingencia para turbar la fe del joven creyente.

–Si hay un Dios y es justo, como tú aseguras, ¿por qué no envía a alguien para que les traiga pan y lo que tanta falta les hace hoy? –le dijo burlándose.

–A lo mejor –contestó el muchacho–, Él ha dado el recado a uno y éste no ha querido venir, o, acaso, se ha olvidado.

¿Te has puesto a pensar que muchas veces hacemos oídos sordos a los recados que Dios nos da? ¿Alguna vez has sentido hacer algo por alguien pero te desanimaste por flojera, vergüenza o comodidad?

En Gálatas 6:9, 10 encontramos una exhortación a ayudar a los demás pero primero a los de la familia de la fe: “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.” (NTV)

Puede ser que hayas sentido llevar comida a alguien, ayudarlos con un poco de dinero, regalarles abrigo u otra cosa y te cohibiste. Pero no se trata sólo de lo material, mucha gente necesita una llamada, un abrazo, que les pregunten cómo se sienten, que los escuchen, pero andamos tan ocupados con tantas cosas que preferimos cerrar los ojos y hacer oídos sordos a las necesidades de los demás.

Si Dios pone en tu corazón hacer algo por alguien, aunque no entiendas el motivo, obedece. Podrías estar aliviando el dolor de esa persona o familia. Toma el recado de Dios como una oportunidad para bendecir a otros.

El segundo mandamiento más grande que tenemos es amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, ¿Cómo podemos amar si no queremos ayudarlos en su necesidad? Muestra con tu ejemplo el amor a tu prójimo y a Dios.



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¿Integridad? 5

¿Integridad?

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan.  Señálame cualquier cosa en mí que te ofenda  y guíame por el camino de la vida eterna.”

Salmos 139:23-24 (NTV)

A través de los Evangelios podemos tomar el ejemplo de integridad de Jesús en su manera de vivir. Debemos ser cristianos en todas las áreas de nuestra vida, porque en todo momento estamos dando testimonio de quienes somos y en quien creemos. ¿Tu conducta es la misma en tu trabajo que en la iglesia? ¿Eres el mismo cuando te relacionas con tu familia que cuando lo haces con otros creyentes? ¿Alguna vez te encuentras diciendo algo contrario a lo que realmente piensas? Toma un momento para evaluar tu propia integridad, esto es importante para vivir un cristianismo auténtico que involucre todo nuestro ser.

“…Sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que invocan al Señor con un corazón puro”

2 Timoteo 2:22b (LBLA)

Por Danitza Luna



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¿Útil o inútil? 6

¿Útil o inútil?

Cuando una cosa no produce provecho o algún beneficio decimos que es inútil. Por ejemplo, un vaso con un agujero, una guitarra sin cuerdas, una pelota desinflada o un auto sin motor, son materiales inútiles porque no pueden ser utilizados para su propósito.

La mayoría desea ser alguien de provecho y utilidad en el lugar que se encuentra, esto forma parte de una autoestima saludable. Tal vez piensas que en este momento eres alguien útil para las personas que te rodean o para el Señor ¿Cómo saberlo?

La Biblia dice: “Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les ha mandado, deben decir: Somos siervos inútiles; no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber” Lucas 17:10 (NVI)

La Palabra de Dios dice que aquel que solamente cumple con su obligación es un siervo inútil ¿Qué quiere decir esto? Te explicaré por medio de una anécdota:

Un padre tenía dos hijos, ambos lo ayudaban arduamente en su negocio, pero sólo uno sería elegido como líder de la empresa. Obviamente todos pensaron que sería el hijo mayor, pero no fue así. Extrañado por esta decisión el primogénito le reclamó a su padre diciendo: “siempre he cumplido con mi deber”,  a lo que su padre respondió: “sólo hiciste lo que tenías que hacer”.

¿Por qué eligió al hijo menor? Ambos hermanos asumían su responsabilidad, pero el hijo menor hacía más de lo que le correspondía. Es decir, muchas veces se quedaba hasta altas horas de la noche, otras veces se ponía a limpiar la oficina aunque no era parte de su trabajo ¿Quién era el hijo útil?

Este tiempo quiero animarte a ser un siervo (a), amigo (a), hijo (a), esposo (a) o profesional ÚTIL, es decir, has más de lo que tienes que hacer. No solamente acomodes tu habitación, también limpia la casa; al que te pida un pan dale también alimento y vestimenta y si tienes que ayudar a llevar cargas por una cuadra, llévala tres cuadras.

Por otro lado, si eres músico o maestro en la iglesia no solamente sirvas en tu área, también podrías visitar enfermos, recibir a la gente,  limpiar la iglesia y los baños o estar en otro lugar de necesidad. Muchas veces actuamos como siervos inútiles porque solamente hacemos lo que tenemos que hacer ¿Qué servicio brindas a Dios?

 

 

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¡Hasta que sobre y abunde! 7

¡Hasta que sobre y abunde!

Cuando Abram volvía de haber derrotado a Quedorlaómer y a sus reyes amigos, el rey de Sodoma salió a su encuentro en el Valle del Rey. Allí Melquisedec, que era rey de Salem y sacerdote del Dios altísimo, sacó pan y vino, y bendijo a Abram, diciéndole:

«Abram, que te bendiga el Dios altísimo, creador del cielo y de la tierra. El Dios altísimo merece todas las alabanzas, pues te dio la victoria sobre tus enemigos».

De inmediato, Abram le dio a Melquisedec la décima parte de todo lo que había recuperado.

Génesis 14:17-20 Traducción en lenguaje actual (TLA)

En ocasiones como hijos de Dios tenemos que pasar por momentos de necesidad para reconocer nuestra dependencia del Padre, pero no olvidemos que su plan ha sido y será siempre bendecirnos. Si te preguntas cuál es la razón, simplemente su amor y misericordia hacia nosotros.

El ser llamados  hijos de Dios lleva consigo grandes privilegios, pero también deberes y obligaciones que nos corresponde cumplir. Si en verdad deseamos alcanzar las bendiciones de nuestro Padre Celestial, debemos obedecerlo, aun si esto no nos agrada, porque pueden existir muchos principios en la Biblia que nos ayudarán a seguir los pasos de Jesús, pero uno muy importante, que revela nuestra fe y sujeción a Dios, es el diezmo.

Muchos piensan que el diezmo es cosa del Antiguo Testamento, pero ignoramos lo que dice en  Juan 8:39 (RVR1960): “Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais.”

Como hijos de Dios fuimos justificados por la fe y, por lo tanto, somos hijos de Abraham; Jesús dijo que los hijos de Abraham deben hacer las cosas que él hizo, y mencionó que todo miembro de su pueblo debería dar la décima parte de todo aquello con lo que hubiera sido bendecido. Así el Señor probaría la fidelidad de sus hijos y su confianza en Él y en su Palabra. Por otro lado, el diezmo les permitiría entender que Dios es el dueño absoluto de todas las cosas y que el hombre es solamente el administrador.

Si hasta hoy has pasado por alto este tema, sería bueno que lo consideres, porque el diezmo no es otra cosa que la estrategia de Dios para derramar de sus bendiciones sobre sus hijos. Malaquías 3:10 (NVI) nos menciona: “Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. Pruébenme en esto —dice el Señor Todopoderoso—, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde.”

Mas esta promesa no debe ser motivo por el cual un creyente diezme, debido a que no adoramos a Dios por los beneficios materiales que podamos recibir, sino porque simplemente es Dios y sólo Él es digno de toda alabanza.

Si nos vamos a los versículos 8 y 9 del mismo capítulo de Malaquías encontraremos la razón por la que Dios nos llama ladrones, quizá suene muy duro pero debemos entender que los diezmos han sido destinados para la extensión de su reino y participar de ello es obedecer a Dios.

Es posible que hoy te encuentres en una situación financiera muy difícil, pero el Señor te desafía a probarlo en medio de tu necesidad y verás su mano de bendición hasta que sobre y abunde. ¿Estás dispuesto a hacerlo?

Por Ruth Mamani

 

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¿Te falta sabiduría? 8

¿Te falta sabiduría?

“Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie.” Santiago 1:5 (NVI)

Cuando Dios le dijo a Salomón “Pídeme lo que quieras”, él no dudó en responder lo que en verdad necesitaba: Sabiduría;  ésa fue la cualidad más sobresaliente del rey y lo que en nuestros días se ha convertido en algo tan importante.

Si de verdad quieres vivir una vida agradable ante los ojos de Dios y tener éxito en todo lo que realizas, necesitas sabiduría; es la mejor posesión que puede tener.

Muchos hemos sido testigos de cómo familias, matrimonios, empresas y aún iglesias se han destruido por tomar decisiones equivocadas. ¿Te das cuenta cuán importante es adquirirla?

Ninguno de nosotros viene al mundo con la sabiduría incorporada, de ser así, no habría la necesidad de cometer errores. Es algo que se tiene que adquirir en algún momento de la vida.

Entonces, si al igual que a Salomón Dios te dijera: “pídeme lo que quieras” ¿Qué le pedirías?

Por Ruth Mamani

 

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¿Dónde estás? 9

¿Dónde estás?

Hace poco, una amiga compartió su historia delante de toda la congregación; ella estaba enfrentando tan serios problemas familiares y económicos que llegó a un estado de no querer volver a iglesia y obviamente al Señor. Después de luchar sola por meses, en una campaña recibió palabras de consuelo y paz de parte de Dios y volvió a congregarse.

La pregunta que me hice ese momento fue: ¿Dónde estaba yo? No conocía los problemas que enfrentaba mi amiga, jamás pensé que sufría de este modo; me dolió en el corazón escuchar su historia, pero al mismo tiempo recibí el gozo de saber que el Señor no la abandonó.

De pronto, llegaron a la casa cuatro personas. Llevaban en una camilla a un hombre que nunca había podido caminar. Como había tanta gente, subieron al techo y abrieron un agujero. Por allí bajaron al enfermo en la camilla donde estaba acostado.

Cuando Jesús vio la gran confianza que aquellos hombres tenían en él, le dijo al paralítico: Amigo, te perdono tus pecados.” Marcos 2:3-5 (TLA)

¿Conoces la necesidad que enfrentan las personas que te rodean? Este pasaje muestra la sanidad de un hombre paralítico por la fe de sus amigos, él no podía caminar y seguir a Jesús como mucha gente, pero sus amigos lo llevaron en una camilla e incluso abrieron el techo para que reciba la bendición del Señor.

En este mundo existe mucha gente necesitada, pero sin ir lejos estos pueden ser tus familiares, amigos o alguien que se sienta a tu lado en la iglesia, quienes posiblemente están enfrentado serios conflictos que estás ignorando ¿Conoces los problemas de las personas que te rodean?

“Y nosotros tenemos este mandamiento de Él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.” 1 Juan 4:21 (RVR 1960)

Si amamos a Dios tenemos el deber de “amar a nuestro prójimo” Tener amor es preocuparse, cuidar, proteger, auxiliar, etc.; por tanto, si eres indiferente a las necesidades de los otros no los amas y tampoco amas al Señor.

En esta oportunidad quiero animarte a preocuparte por los demás, en especial en estas fechas, cuando se aproxima navidad y muchos presentan aflicciones; primero pide perdón a Dios por haber sido tan indiferente y segundo, comprométete a conocer la historia de aquellos que te rodean, es posible que en este momento estén a un paso de perder la fe.

¡Esta navidad rescata vidas! Invita a tu casa a los que estarán solos en navidad o llévales una canasta de amor a sus hogares con pan dulce, galletas, refresco u otros productos que necesiten ¡Demuestra el amor con tus acciones!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Por qué lloras? 10

¿Por qué lloras?

Una de las historias más conmovedoras de la Biblia fue la de Ana, una mujer afligida no sólo por su incapacidad de tener hijos, sino también por las constantes burlas y desprecio de Penina (la otra mujer de Elcana su esposo). Y a pesar de que Ana tenía el amor de su esposo, no le era suficiente, porque el no poder tener hijos atormentaba tanto su corazón, que ni siquiera tenía ganas de comer  y sólo  lloraraba.

Quizá Elcana no entendía la gravedad del asunto de Ana, pero al verla en ese estado, él le dijo:

“¿Por qué lloras, Ana? —Le preguntaba Elcana—. ¿Por qué no comes? ¿Por qué estás desanimada? ¿Solo por no tener hijos? Me tienes a mí, ¿acaso no es mejor que tener diez hijos?”. 1 Samuel 1:8 (NTV).

Allí estaba Ana, sumergida en aquel sufrimiento por algo que no estaba en sus manos cambiar, ni teniendo todo el amor de su esposo, podría.

Quizá hoy te encuentras en una situación similar, tal vez te has cansado de orar y orar sin ver la respuesta de Dios a tu necesidad, y conforme los días pasan el dolor te consume hasta dejarte sin esperanzas, pero no todo está perdido.

En medio de tu sufrimiento las manos amorosas de Dios tocan tu ser para preguntarte: ¿Por qué lloras? Si yo estoy aquí para cuidar de ti, no te desesperes, sólo cierra tus ojos y dime lo mucho que confías en mí a pesar de todo lo que puedas estar viviendo. Reposa en mí y deja en mis manos tus preocupaciones, no te dejes guiar por tus propios pensamientos, evita las preocupaciones y angustias, no trates de resolver todo a tu manera, porque eso es lo que más daño te hace. Sólo déjate llevar en mis brazos y déjame actuar, yo no te voy a defraudar.

Echa en mí tus angustias y yo cuidaré de ti. 1 Pedro 5:7 (Parafraseado)

El deseo de Ana por concebir un hijo en su vientre era tan profundo que no había otras palabras que de sus labios salieran.

E hizo el siguiente voto:

“Oh Señor de los Ejércitos Celestiales, si miras mi dolor y contestas mi oración y me das un hijo, entonces te lo devolveré. Él será tuyo durante toda su vida, y como señal de que fue dedicado al Señor, nunca se le cortará el cabello”. 1 Samuel 1:11 (NTV)

Después de que Ana hizo esa promesa a Dios, algo en su interior cambio. La mujer que hace un rato había entrado al templo, no era más la misma. Aquella que en su aflicción derramó lágrimas de dolor y sufrimiento, ahora había experimentado un cambio en su vida, porque un encuentro con Dios lo había transformado todo.

Dios quiere hacer lo mismo contigo, tus lágrimas no cambiarán la situación, es algo que escapa de tus manos ¿Cambiaron la situación de Ana? ¡No! Pero sí su actitud frente a esa situación.

Confía en Dios y decide entregarle cada una de tus cargas en sus manos y sentirás el alivio que tu alma necesita.

Por Ruth Mamani

 

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¿Te han abandonado? 11

¿Te han abandonado?

Existe un refrán que dice: “a los buenos amigos se los conoce en el tiempo de necesidad” Esta frase seguramente se creó pensando en la cantidad de personas que desaparecen de tu lado cuando necesitas apoyo ¿Alguien te ha abandonado cuando más lo necesitabas?

Recuerdo la historia de un hombre que siempre estaba rodeado de amigos y familiares, haciendo fiestas u otras actividades con el dinero que tenía, hasta que se enfermó. Cuando dejó de trabajar y, obviamente comenzó a enfrentar necesidades, nadie lo visitaba, entonces recién se dio cuenta que no tenía verdaderos amigos o personas en quienes podía confiar.

Y le dijo José: Esta es su interpretación: los tres sarmientos son tres días. Al cabo de tres días levantará Faraón tu cabeza, y te restituirá a tu puesto, y darás la copa a Faraón en su mano, como solías hacerlo cuando eras su copero. Acuérdate, pues, de mí cuando tengas ese bien, y te ruego que uses conmigo de misericordia, y hagas mención de mí a Faraón, y me saques de esta casa.” Génesis 40:12-14

Algo parecido sucedió con José, él había interpretado el sueño del copero del Rey  y le dijo  que en tres días sería restituido en su puesto y estaría nuevamente a lado del Faraón; entonces, le pidió  al copero que cuando esto sucediera se acordara de él y lo mencionara para que fuera liberado. Pero lamentablemente este capítulo tiene un triste final:

Y el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que le olvidó.” Génesis 40:23

El sueño que José había profetizado se cumplió al pie de la letra, pero aun así el copero se olvidó de él ¿Has colocado tu confianza en alguien? Lamentablemente si colocamos nuestra fe en un ser humano lo más probable es que salgamos lastimados, lo mejor es entregar nuestra vida y cargas a alguien que realmente nos ama.

El Señor demostró su amor desde antes de la creación del mundo; si en alguien podemos confiar es en Él, quién nos socorre cuando clamamos su nombre.

En esta oportunidad te animo a entregarle a Dios tus preocupaciones y necesidades, confiando que nunca te dejará abandonado. Y no olvides que aunque muchos te hayan dejado solo, al final tendrás la victoria si confías en Dios, así como lo hizo José.

 

 

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No te preocupes… 12

No te preocupes…

En el mundo no estaremos libres de enfrentar aflicciones y necesidades, ya sean económicas, de salud, familiares o personales. Por esta razón el Señor nos dejó su Palabra, para que no nos desesperemos sino que descansemos en Él.

 “Por lo tanto, yo les digo: No se preocupen por lo que han de comer o beber para vivir, ni por la ropa que necesitan para el cuerpo. ¿No vale la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa? Miren las aves que vuelan por el aire: no siembran ni cosechan ni guardan la cosecha en graneros; sin embargo, el Padre de ustedes que está en el cielo les da de comer. ¡Y ustedes valen más que las aves!…

Fíjense cómo crecen los lirios del campo: no trabajan ni hilan. Sin embargo, les digo que ni siquiera el rey Salomón, con todo su lujo, se vestía como uno de ellos. Pues si Dios viste así a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, ¡con mayor razón los vestirá a ustedes, gente falta de fe!

Así que no se preocupen, preguntándose: “¿Qué vamos a comer?” o “¿Qué vamos a beber?” o “¿Con qué vamos a vestirnos?” Todas estas cosas son las que preocupan a los paganos, pero ustedes tienen un Padre celestial que ya sabe que las necesitan. Por lo tanto, pongan toda su atención en el reino de los cielos y en hacer lo que es justo ante Dios, y recibirán también todas estas cosas.”  Mateo 6:25-33 (DHH)

¿Tu situación económica es crítica? ¿Estás siendo azotado por alguna enfermedad? ¿Tienes alguna preocupación? El Señor te pide que no te angusties, sino que confíes en Él. Toma como ejemplo las aves del cielo que no viven afligidas pensando qué van a comer o vestir porque su creador conoce sus necesidades.

¿De qué sirve preocuparse? Aunque llores, dejes de comer o dormir, tu problema seguirá del mismo tamaño. Por este motivo te animo a cambiar de estrategia; cierra la puerta de tu habitación y entrégale al Señor tu carga, ten Fe y sonríe porque ya no estarás solo.

 

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