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Blah, blah, blah

A veces nos involucramos en rumores o chismes, porque nos parecen interesantes o nos gusta juzgar el problema de los demás, olvidando que estas habladurías son un veneno que lastima al que las escucha y a la persona de quién se habla.

Hace tiempo atrás escuché el rumor que se decía de una familia: “esa mujer no es buena madre, porque sus hijos están descuidados y ese hombre es un vago, porque no trabaja”, pero cuando conocí a esas personas descubrí que  el padre no podía encontrar trabajo y sufría por no llevar el alimento a su hogar y su esposa apenas pasaba tiempo con sus pequeños debido a que realizaba pequeñas labores para sostenerlos de algún modo.

¡Qué fácil es criticar! Me dio tanto coraje contra las personas que hablaron demás, pero me doy cuenta que también fui parte de eso porque permití aquella conversación. Alguien dijo una vez: “El chisme muere cuando llega al oído de una persona inteligente” La Biblia  califica a esta persona como “Prudente”.

“En las muchas palabras no falta pecado; Mas el que refrena sus labios es prudente.” Proverbios 10:19 (RVR 1960)

La persona que habla mucho no tardará en pecar y aquella que escucha todo tipo de rumores o chismes también es participe del pecado, la palabra del Señor dice que no existe sabiduría en alguien que no sabe frenar sus labios, por lo cual tarde o temprano recibirá el juicio de Dios.

“Más yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.” Mateo 12:36 (RVR 1960)

En este pasaje bíblico se muestra que recibiremos juicio por las palabras ociosas que salgan de nuestra boca ¿Qué es una palabra ociosa? Es aquella que no es productiva, que no es de provecho, es un mensaje inútil que no traerá ningún beneficio y por tanto, Dios nos pedirá cuentas de cada una.

Amiga (o) si el comentario que vas a hacer de otra persona no es útil o de provecho te animo a guardar silencio, controla tu lengua y no permitas que sea un instrumento del diablo; por otra parte, si estás en una conversación que no es productiva, es mejor que detengas el chisme y no seas parte del pecado.

Recuerda que hasta el necio pasa por sabio cuando cierra su boca.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Estás preparado?

Jesús y sus discípulos estaban camino a Jerusalén, lugar donde nuestro Señor Jesucristo iba a ser sentenciado y condenado a morir, ocupando el lugar que nosotros merecíamos.

Y anticipándose a lo que iba a suceder, el Señor comenzó a hablar acerca de su segunda venida, por favor lee Lucas 12:35-40. En la primera parte de este pasaje bíblico Jesús enseña acerca de la necesidad de estar siempre listos y preparados para irnos con Él.

Dice que los siervos que están velando y esperando atentos a la llegada de su Señor son considerados bienaventurados, esta palabra significa afortunados, dichosos o extremadamente felices. ¿Por qué? Jesús dijo: “… Les digo la verdad, él mismo les indicará dónde sentarse, se pondrá el delantal y les servirá mientras están a la mesa y comen.” Lucas 12:37 (NTV) ¿No es razón suficiente para estar preparados? Estaremos en presencia del Señor y compartiremos con Él para siempre.

Pero, ¿Qué pasa con aquel siervo que no se prepara aún sabiendo que su Señor regresará pronto?

“Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes.” Lucas 12:47 (RVR1960)

Como dice su palabra “recibirá muchos azotes”, será duramente castigado porque nada podrá justificarlo delante de su Señor, las excusas no servirán y será demasiado tarde para pedir una nueva oportunidad.

Cada uno de nosotros sabe cómo está delante de nuestro Señor, analicemos nuestra vida y no dejemos de orar, ayunar, meditar en la Palabra de Dios y congregarnos. Jesús dijo: ¡Necios! Saben interpretar las señales del clima en la tierra y en los cielos, pero no saben interpretar los tiempos presentes. Lucas 12:56 (NTV)

Vivamos en obediencia a todo lo que está escrito en la palabra de Dios sin apartarnos de ella. Porque si nos olvidamos de las instrucciones del Señor recibiremos castigo y no la salvación y la corona de la vida.

Lucas 12:40 “Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá” (RVR1960).

Mateo 25:13 “Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir” (RVR1960).

Oremos:

“Señor amado, gracias por tu palabra y por hablarme este día. Te pido que me des de tu sabiduría para entender tu Palabra y poner en práctica todo lo que aprenda de ti. Por favor, dame la fuerza que necesito para hacer tu voluntad en mi vida y serte fiel en todo tiempo. En el nombre de Jesús, amén.”

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Enumeraciones

Nuestra pequeñez en la profunda inmensidad del universo. La cruda evidencia del cuerpo que se deteriora. El agudo filo del adiós sin retorno. La fría estocada de la razón sin sentimientos. Todo lo que termina, termina mal. Queda clara la inevitabilidad de la muerte. El descubrimiento de la mentira. La ilusión que se hace trizas en el duro cemento de la realidad. Nuestro nombre que no aparece en la lista ganadora.
Leemos el informe que dice que lo nuestro no tiene cura. Un niño muerto es fotografiado en la playa. Resultó que nuestro personaje inolvidable era un redomado estafador. Lo que abrazamos tibio y sereno devino tempestad y cenizas. La sonrisa era una mueca inventada. El amor se congela a la intemperie. Lo soledad es la única puerta sin llave.
El necio gana millones y tiene buena prensa y el sabio recibe una pensión miserable y es denigrado en las redes sociales. La patética reverencia que hay que hacer para conservar el puesto. El inmenso y flagrante imperio del mal. Las inmensas riquezas con su macabra estadística de almas muertas.
Es tan corto el amor y es tan largo el olvido. La mascarada de los discursos y las predicaciones. La hora del lobo y las ocho horas de insomnio. La violencia y el hambre que nunca dicen: “¡Basta!” Nos reducimos a una mínima pantalla táctil. La “Matrix” que está en todas partes y permea todo. Los ceremoniales hipócritas y las condecoraciones desvergonzadas. Los diligentes emprendimiento de la superchería. A veces, ¡qué ganas de no tener más ganas!
Las vanas repeticiones de slogans, clichés y lugares comunes en las solemnes convocaciones (“Las tiene aborrecidas mi alma”, dijo una vez Dios). Sísifo que sube una y otra vez la piedra a la cima del monte para verla, una y otra vez, caer.
Tenemos dolores de parto y damos a luz viento. El estremecedor sonido de la hojarasca en los pasillos de los templos. La picazón por escuchar. La avalancha de pronunciadores de palabras halagüeñas. Las Sagradas Tecnologías de la Información, al alcance de todo entendimiento y a precios módicos. El tremendo invierno que se viene y nosotros en tenida de playa. La arenga cultural de Goliat domina el teatro de la guerra y David anda en un congreso internacional.

¡Presta atención!

Una historia cuenta que atravesando el Atlántico, hace varios años, con el vapor Scotia, una noche tranquila y serena, un hombre pudo notar en el capitán del barco cierta inquietud.

Intrigado el hombre por lo que notaba, se dirigió al capitán y le preguntó a qué se debía su nerviosismo, a lo que le contestó que había bajado mucho el termómetro durante las últimas horas y que ello lo tenía preocupado ya que seguramente habría grandes cantidades de hielo a su alrededor, y obraría como un loco si pretendía continuar el trayecto en tales circunstancias, ya que  lo mejor en aquel caso era parar el barco, pues si chocaban con un iceberg irían a pique.

Nadie podía advertirles del peligro en que estaban sino el termómetro, y por la fe en la advertencia del instrumento, el capitán salvó la vida de todos los que estaban en aquel vapor.

Lo mismo sucede con nuestras vidas, contamos con un termómetro que nos va guiando y nos muestra si vamos por buen camino o no.  Sería tonto de nuestra parte el querer vivir sin obedecer las advertencias de Dios, nadie con sentido común  seguirá su trayecto sobre una ruta que tiene avisos de que el camino termina ahí ni tomaría veneno viendo la advertencia en el frasco. De igual forma, sería necio el pretender vivir desobedeciendo a Dios y pensar salir ilesos o llevar una buena vida sin acatar los mandamientos que nos da.

Muchas veces solamente nos aprendemos las promesas, nos agarramos de ellas y dejamos de lado las prohibiciones que encontramos en la Biblia, olvidándonos que si no hay obediencia tampoco podremos disfrutar de las bendiciones que Dios tiene para nosotros.

“Hijo mío, no te olvides de mí ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad;
Átalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón; Y hallarás gracia y buena opinión
Ante los ojos de Dios y de los hombres. Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos”  Proverbios 3:1-8 (RVR1960)

Todas las prohibiciones y advertencias que encontramos en la palabra de Dios no tienen otra finalidad que evitarnos dolor y salvar nuestras almas porque lo que puede parecernos bueno o inofensivo en su momento, más adelante puede traernos mucho dolor con las consecuencias que acarrea, puede alejarnos de Dios, desviarnos del camino e incluso podríamos terminar perdiendo nuestra salvación.

Vivamos atentos a los mandamientos de Dios para que podamos disfrutar de una vida de paz y llena de las bendiciones que nuestro Padre tiene para nosotros. Seamos sabios para obedecer las indicaciones que Él nos da, de manera que cada día nos acerquemos más a Dios y podamos cumplir el plan que tiene para nuestras vidas.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Quién te acompaña?

Cuenta una historia que con la llegada de la primavera, un señor que tenía un canario que cantaba muy bien,  pensó que el pobre pajarito necesita más aire y sol, así que lo sacó al jardín y colgó la jaula de un árbol.

Pronto rodearon la jaula bandadas de gorriones, y el canario comenzó a imitar el poco musical chirrido de sus nuevas amistades.

El dueño del canario, cuando se dio cuenta, lo llevó de nuevo a la casa; pero era demasiado tarde, el pajarito había perdido su canto para siempre.

En ocasiones sucede eso con nosotros, buscando estar mejor nos ponemos en situaciones que pueden afectarnos para siempre, nos aliamos a personas que  nos influyen de forma negativa, frecuentamos lugares que nos contaminan y, para cuando nos damos cuenta ya es tarde, muchas cosas cambian.

Proverbios 13:20  dice: “El que anda con sabios, sabio será; Mas el que se junta con necios será quebrantado”

Muchos cristianos tenían testimonios hermosos pero de repente dejaron de cuidar sus vidas y fueron perdiendo aquello que todos veían en ellos y que los hacían diferentes, pese a las advertencias de otros se obstinaron en salir con personas que no pensaban ni creían igual y lejos de influir en sus nuevas amistades, como pensaron que sucedería,  fueron ellos los que cambiaron y no para bien.

No se trata de aislarnos de la gente que piensa diferente ni de juzgarlos,  pero sé sabio y busca rodearte de personas  que te edifiquen, que te ayuden a desarrollar tus dones y talentos, a crecer más en todos los ámbitos de tu vida y, de la misma forma, que tú puedas ayudarlos a mejorar cada día.

¿Quiénes te acompañan? Sé sabio y busca buenos compañeros para este hermoso viaje llamado vida, que no sólo te edifiquen aquí, sino que te ayuden a prepararte para la eternidad.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Una habilidad para incluir

Existen actividades que me encantan y las realizó inmediatamente, como cuando mis primitos me piden apoyo en alguna manualidad u otra actividad que se tenga que realizar con las manos; es una habilidad que trato de perfeccionar cada vez. Sin embargo, no es lo mismo cuando me piden apoyo en ejercicios de matemáticas, físicos o químicos ya que es un área que no me agrada mucho.

Generalmente realizamos rápidamente aquellas actividades que hemos perfeccionado y nos agradan ¿Qué destrezas has desarrollado? Estoy segura que tienes varios talentos y habilidades que has estado mejorando, pero ahora es importante que conozcas una habilidad en la que Dios desea tu perfección.

Mis amados hermanos, quiero que entiendan lo siguiente: todos ustedes deben ser rápidos para escuchar, lentos para hablar y lentos para enojarse. Santiago 1:19 (NTV)

En la palabra de Dios, el Señor manifiesta que desea que seamos “rápidos para escuchar”, es decir, que perfeccionemos esta área, e incluso que nos agrade. La mayoría de las personas están acostumbradas a hablar o enojarse inmediatamente en un conflicto, pero Él nos pide que tengamos la habilidad de escuchar.

Perfeccionar una habilidad implica sacrificio; por ejemplo, los músicos, pintores y deportistas, deben pasar mucho tiempo de entrenamiento antes de manifestar sus destrezas. Lo mismo sucede con la habilidad de “escuchar”, es preciso realizar sacrificios para perfeccionar esta área, como: ceder, hacer a un lado el orgullo, no permitir que nuestras ideas estén por encima de nuestras relaciones y dar mayor valor a las palabras del otro que a las de uno mismo.

Precipitarse a responder antes de escuchar los hechos es a la vez necio y vergonzoso. Proverbios 18:13 (NTV

Este tiempo te animo a perfeccionar esta habilidad como una más en la lista de virtudes que presentas. No te apresures a responder sin escuchar porque eso solamente te hace necio y trae vergüenza, recuerda que si obedeces la palabra de Dios serás bendecido y no hay nada mejor que agradar a Dios con tu propia vida.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La insoportable levedad

Nuestra pequeñez en la profunda inmensidad del universo. La cruda evidencia del cuerpo que se deteriora. El agudo filo del adiós sin retorno. La fría estocada de la razón sin sentimientos. Todo lo que termina, termina mal. Queda clara la inevitabilidad de la muerte. El descubrimiento de la mentira. La ilusión que se hace trizas en el duro cemento de la realidad. Nuestro nombre que no aparece en la lista ganadora.

Leemos el informe que dice que lo nuestro no tiene cura. Un niño muerto es fotografiado en la playa. Resultó que nuestro personaje inolvidable era un redomado estafador. Lo que abrazamos tibio y sereno devino tempestad y cenizas. La sonrisa era una mueca inventada. El amor se congela a la intemperie. Lo soledad es la única puerta sin llave.

El necio gana millones y tiene buena prensa y el sabio recibe una pensión miserable y es denigrado en las redes sociales. La patética reverencia que hay que hacer para conservar el puesto. El inmenso y flagrante imperio del mal. Las enormes riquezas con su macabra estadística de almas muertas.

Es tan corto el amor y es tan largo el olvido. La mascarada de los discursos y las predicaciones. La hora del lobo y las ocho horas de insomnio. La violencia y el hambre que nunca dicen: “¡Basta!” Nos reducimos a una mínima pantalla táctil. La “Matrix” que está en todas partes y permea todo. Los ceremoniales hipócritas y las condecoraciones desvergonzadas. Los diligentes emprendimientos de la superchería. A veces, ¡qué ganas de no tener más ganas!

Las vanas repeticiones de slogans, clichés y lugares comunes en las solemnes convocaciones  (“Las tiene aborrecidas mi alma”, dijo una vez Dios). Sísifo que sube una y otra vez la piedra a la cima del monte para verla, una y otra vez, caer.

Tenemos dolores de parto y damos a luz viento. El estremecedor sonido de la hojarasca en los pasillos de los templos. La picazón por escuchar. La avalancha de pronunciadores de palabras halagüeñas. Las Sagradas Tecnologías de la Información, al alcance de todo entendimiento y a precios módicos. El tremendo invierno que se viene y nosotros en tenida de playa. La arenga cultural de Goliat domina el teatro de la guerra y David anda en un congreso internacional.

La esposa olvidada

Cuenta una antigua historia que había una vez un rey que tenía cuatro esposas. Él amaba a su cuarta esposa más que a las demás, la adornaba con ricas vestiduras y la complacía con las delicadezas más finas. Sólo le daba lo mejor.

También amaba mucho a su tercera esposa y siempre la exhibía en los reinos vecinos. Sin embargo, temía que algún día ella se fuera con otro.

A su segunda esposa también la amaba porque ella era su confidente y siempre se mostraba bondadosa, considerada y paciente con él. Cada vez que el rey tenía un problema, confiaba en ella para ayudarle a salir de los tiempos difíciles.

La primera esposa del rey era una compañera muy leal y había hecho grandes contribuciones para mantener tanto la riqueza como el reino del monarca. Sin embargo, él no amaba a su primera esposa, y aunque ella lo amaba profundamente, apenas se fijaba en ella.

Un día, el rey enfermó y se dio cuenta que le quedaba poco tiempo. Pensó acerca de su vida de lujo y reflexionó: “Ahora tengo cuatro esposas conmigo, pero cuando muera… ¡estaré solo!”.

Así que le dijo a su cuarta esposa: “Te he amado más que a las demás, te he dotado con las mejores vestimentas y te he cuidado con esmero. Ahora que estoy muriendo… ¿estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?”

“¡Ni pensarlo!”, contestó la cuarta esposa, y se alejó sin decir más palabras.
Su respuesta penetró en su corazón como un cuchillo afilado.

El entristecido monarca se dirigió a su tercera esposa:”Te he amado toda mi vida. Ahora que estoy muriendo, ¿estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?”

“¡No!”. Contestó su tercera esposa. “¡La vida es demasiado buena! ¡Cuándo mueras, pienso volver a casarme!” Su corazón experimentó una fuerte sacudida y se puso frío.

Entonces preguntó a su segunda esposa: “Siempre he venido a ti por ayuda y siempre has estado allí para mí. Cuando muera, ¿estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?”

“¡Lo siento, no puedo ayudarte esta vez!”, contestó la segunda esposa. “Lo más que puedo hacer por ti es enterrarte”. Su respuesta vino como un relámpago estruendoso que devastó al rey.

Entonces escuchó una voz: “Me iré contigo y te seguiré donde sea que tú vayas”. El rey dirigió la mirada en dirección de la voz y allí estaba su primera esposa. Se veía tan delgaducha, sufría de desnutrición. Profundamente afectado, el monarca dijo: “¡Debí haberte atendido mejor cuando tuve la oportunidad de hacerlo!”

Todos tenemos cuatro esposas es nuestra vida. Nuestra cuarta esposa es nuestro cuerpo. No importa cuánto tiempo y esfuerzo invitamos en hacerlo lucir bien, nos dejará cuando nos muramos.

Nuestra tercera esposa son nuestras posesiones, condición social y riqueza. Cuando muramos, irán a parar a otros.

Nuestra segunda esposa es nuestra familia y amigos. No importa cuánto nos hayan sido de apoyo aquí, lo más que podrán hacer es acompañarnos hasta el sepulcro.

Y nuestra primera esposa es el alma, frecuentemente ignorada en la búsqueda de la fortuna, el poder y los placeres del ego. Sin embargo, ella es la única que nos acompañará donde quiera que vayamos.

En la Biblia, encontramos la parábola del Rico Insensato (Lucas 12:13-1), un hombre que se dedicó a acumular riquezas y cuando pensaba que podría disfrutar de ellas murió. Nunca había dedicado tiempo a lo verdaderamente valioso.Eso mismo sucede con nosotros, dedicamos tiempo a nuestro cuerpo, las posesiones y la familia pero olvidamos nuestra alma.

“¿Y qué beneficio obtienes si ganas el mundo entero pero pierdes tu propia alma?¿Hay algo que valga más que tu alma?” Mateo 16: 26 (NTV)

Te has puesto a pensar ¿Qué pasaría si hoy mismo murieras?,  ¿Dónde irías? ¿Dios te consideraría sabio o necio?

No está mal darle tiempo a las otras áreas de nuestra vida, pero no descuides lo verdaderamente importante, no dejes de lado tu alma, es lo más valioso que tienes y es la única que sobrevivirá este plano terrenal y te acompañará a la eternidad.Cuídala, cultiva tu relación con Dios, no dejes que pase más tiempo antes de darle atención porque ciertamente ninguno de nosotros sabe cuándo morirá. Que cuando llegue el momento de partir no te arrepientas por no haberle dedicado más tiempo a tu alma y al destino final que tendrán.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Tan necio eres?

¿Qué harías si te regalan un auto nuevo? ¿Lo manejarías o te pondrías detrás para empujarlo con todas tus fuerzas? Creo todos lo conducirían. Pues debes saber que existen personas que hacen algo parecido, esas personas se llaman cristianos carnales.

¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne? Gálatas 3:3

¿Qué clase de personas son estas? Están a un sólo paso de distancia del poder y la productividad, y sin embargo optan por ignorar esa posibilidad. En vez de manejar el auto y disfrutarlo, deciden ponerse detrás y empujarlo hasta quedarse sin energías  ¿Quién querría vivir así?

Solemos decir que existen dos tipos de personas: los salvos y los no salvos, pero el Apóstol Pablo nos corrige y nos muestra que existe un tercer tipo de persona: los salvos pero no espirituales. La persona espiritual es dependiente del Espíritu Santo, dirigida y dominada por él, es una persona que procura andar en el espíritu.

“Porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales,  y andáis como hombres? 1 Corintios 3:3

Estos son cristianos no espirituales, ya que de ellos solamente nacen “celos, contiendas, y disensiones” ¿En qué se diferencian de una persona que no conoce a Dios? No son agradecidos y si lo fueran ¿de qué agradecerían? ¿De vivir una  vida sin gozo?. Los cristianos carnales ven la salvación de la misma manera que un granjero ve cien hectáreas de suelo no labrado, como un montón de trabajo. Con razón viven cansados y se quejan tanto.

Dios nunca quiso que vivamos cansados, derrotados y miserables. Él dice:

Si alguno tiene sed,  venga a mí y beba.  El que cree en mí,  como dice la Escritura,  de su interior correrán ríos de agua viva. Juan 7:37

Él dice “venga a mí” no dijo “venga a mi iglesia” ni “venga a mi sistema”. ¡Venga a Mí! Venga a mí y beba. Identifica si has estado viviendo una vida cristiana no espiritual, si aún alimentas celos, pleitos, envidia, y más. Si es así comienza a hacer cambios, para empezar busca al Señor y pídele que te ayude a conocer su Espíritu y disfrutar los beneficios de haber conocido a Cristo.

 

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No hables como cualquiera…

Job estaba pasando un tiempo duro, había perdido a sus seres queridos y, al mismo tiempo, sus posiciones;  por lo que se encontraba en duelo e inestable económicamente.  Por otro lado, enferma con una plaga maligna que le causaba malestar desde la cabeza a los pies. Al ver toda esta situación la esposa de Job muestra una actitud no esperada:

“Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete. Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.” Job 2:9-10 RVR 1960

Las palabras traducidas en la biblia como “fatua” o “insensata”, significan: “Necio, ignorante, falto de razón, sin entendimiento, que no muestra buen juicio o madurez en sus actos”. En su respuesta Job le muestra a su mujer que estaba hablando sin entendimiento.

En medio del sufrimiento que le producían todas esas llagas y sin saber si algo de su situación iba a cambiar, Job se mantuvo firme.  Él le dijo, en realidad: “No puedes hablar de esa manera.”  Y además le hace una pregunta muy significante: “Recibimos el bien de parte de Dios, ¿y no recibiremos también el mal?”.En otras palabras Job decía: ¿No tiene Él el derecho de hacerlo? ¿No es Él el alfarero y nosotros el barro? ¿No es Él el pastor y nosotros las ovejas? ¿No es Él el amo y nosotros los siervos? Job era un hombre temeroso de Dios en todo tiempo, sabía quién era Él, por tanto no podía pensar en alejarse de su presencia por más difícil que sea lo que estaba enfrentando.

Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? Job 1:8 RVR 1960

Lastimosamente son pocos los que pueden dar el lugar que merece el Señor cuando enfrentan una dificultad. Es posible que en este momento te encuentres en una situación difícil, lo que debes analizar es que actitud estás tomando: la de Job con temor a Dios o posiblemente  la actitud de su esposa y estás hablando como cualquiera hablaría, sin entender, actuando inmaduramente, reclamando y queriendo renunciar al camino, porque ignoras realmente quién es Él.

“Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.”

En el momento de la dificultad Job se puso de rodillas, adoró y bendijo el nombre de Dios, ¿Qué harás ahora? Pídele perdón por actuar sin entender su voluntad y que te ayude a ser un hombre que confía en Él, ya no reclames, ya no te quejes, no bajes los brazos, no pienses siquiera en apartarte de sus manos, y aprende a decir: “Señor te seguiré amando” aunque no te conceda aún las peticiones de tu corazón.

¡No hables como cualquiera, habla como un siervo de Dios!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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