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En obediencia a la Palabra 1

En obediencia a la Palabra

Muchas veces en nuestra falta de instrucción acerca de las Escrituras, creemos que Dios debe actuar de acuerdo a nuestro requerimiento. Si bien al Señor le interesa nuestro bienestar, no significa que responderá nuestras peticiones de la manera que queremos; no debemos olvidar que Él es soberano y que sabe qué es lo mejor para cada uno.


“Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.” Juan 15:10 (RVR1960).


Es importante conocer el contenido de la Biblia, entenderlo y obedecerlo, al guardar los mandatos divinos estaremos permaneciendo en el amor de Dios, sólo de esta manera tendremos la capacidad de pedir de acuerdo a Su voluntad.


Recuerda que la Palabra de Dios nos guía y junto al actuar del Espíritu Santo, es operado un cambio en nuestra forma de ver las cosas, y por ende podemos actuar de la manera correcta ante las diversas circunstancias que atravesemos.


En versículos previos al citado, Jesús da la siguiente instrucción:


“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.” Juan 15:7 (RVR1960).


Como hijos de Dios tenemos que permanecer firmes en Su camino, pero no lo lograremos si no vivimos de acuerdo a las instrucciones que nos dejó en la Biblia.


Sigamos el ejemplo de Cristo que guardó los mandamientos dados por Dios.

Por Cesia Serna

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Quién quiere ir? 2

¿Quién quiere ir?

¿Alguna vez has dirigido o dado enseñanza a un grupo? Cada vez que se presenta esta oportunidad el avance se realiza favorablemente con los grupos entusiastas, puesto que están dispuestos a participar y apoyar para llevar a cabo lo planificado.

Todos formamos parte de un sistema, a donde vayamos seremos parte de un grupo. Por ejemplo: en el colegio con los compañeros, en el barrio con los amigos o en la misma familia; la pregunta es ¿las personas que te rodean cuentan con tu disposición?

Aquellos que están dispuestos a apoyar siempre son una bendición para el grupo en el que se encuentren. Por ejemplo, aquel que quiere ayudar a un amigo, seguramente irá a buscarlo para estar con él y atender sus necesidades, aquel que apoye a sus demás compañeros en realizar las tareas, o quien apoya a su madre en los quehaceres del hogar dándole descanso.

Por cierto ¿Sabías que el Señor también busca personas dispuestas?

La palabra de Dios dice: “Y oí la voz del Señor que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí: Heme aquí; envíame a mí.” Isaías 6:8 (LBLA)

De igual forma se precisa personas dispuestas para el servicio al Señor. Muchos no conocen a Jesús y lo que hizo para salvar sus vidas, por lo que Dios nos pregunta: ¿Quién irá? Isaías respondió: “Heme aquí; envíame a mí” ¿Cuál es tu respuesta?

Ser cristiano no sólo consiste en ir a una iglesia, sino en estar dispuestos a obedecer su voz. El Señor necesita compromiso y disposición ¿Estás dispuesto de aceptar el reto de servirle?

Te animo a ser una bendición en donde estés, a ser un apoyo en el grupo que te encuentras y también a buscar siempre agradar a Dios.

 

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¿Eres honesto en tu trabajo? 3

¿Eres honesto en tu trabajo?

“La integridad de los rectos los encaminará; pero destruirá a los pecadores la perversidad de ellos” Proverbios 11:3 (RVR 1960).

En la Biblia encontramos principios que nos ayudan a relacionarnos de forma adecuada con las personas que nos rodean. La honestidad es un valor que se está perdiendo en la sociedad. Por ejemplo en el trabajo, la corrupción, el engaño, la mentira, la codicia son pecados que están prevaleciendo en algunas personas, lamentablemente son muchas que se están dejando llevar por estos errores, sin darse cuenta que esto pudiera tener muy graves consecuencias.

Dios nos dice en su Palabra: “Mas el que hace injusticia, recibirá la injusticia que hiciere, porque no hay acepción de personas” Colosenses 3:25 (RVR 1960). De todo lo que hagamos recibiremos lo que merecemos, sea esto bueno o malo.

Te animo a que puedas mantenerte firme, obedeciendo al Señor y siendo buen ejemplo en todo lugar.

Por Neyda Cruz

 

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El recado 4

El recado

Cuentan que un muchacho se convirtió al Señor y poco después la prueba vino sobre su hogar llegando a faltarles el pan.

Un hombre incrédulo, con el que había discutido algunas veces, aprovechó la contingencia para turbar la fe del joven creyente.

–Si hay un Dios y es justo, como tú aseguras, ¿por qué no envía a alguien para que les traiga pan y lo que tanta falta les hace hoy? –le dijo burlándose.

–A lo mejor –contestó el muchacho–, Él ha dado el recado a uno y éste no ha querido venir, o, acaso, se ha olvidado.

¿Te has puesto a pensar que muchas veces hacemos oídos sordos a los recados que Dios nos da? ¿Alguna vez has sentido hacer algo por alguien pero te desanimaste por flojera, vergüenza o comodidad?

En Gálatas 6:9, 10 encontramos una exhortación a ayudar a los demás pero primero a los de la familia de la fe: “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.” (NTV)

Puede ser que hayas sentido llevar comida a alguien, ayudarlos con un poco de dinero, regalarles abrigo u otra cosa y te cohibiste. Pero no se trata sólo de lo material, mucha gente necesita una llamada, un abrazo, que les pregunten cómo se sienten, que los escuchen, pero andamos tan ocupados con tantas cosas que preferimos cerrar los ojos y hacer oídos sordos a las necesidades de los demás.

Si Dios pone en tu corazón hacer algo por alguien, aunque no entiendas el motivo, obedece. Podrías estar aliviando el dolor de esa persona o familia. Toma el recado de Dios como una oportunidad para bendecir a otros.

El segundo mandamiento más grande que tenemos es amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, ¿Cómo podemos amar si no queremos ayudarlos en su necesidad? Muestra con tu ejemplo el amor a tu prójimo y a Dios.



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¿Integridad? 5

¿Integridad?

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan.  Señálame cualquier cosa en mí que te ofenda  y guíame por el camino de la vida eterna.”

Salmos 139:23-24 (NTV)

A través de los Evangelios podemos tomar el ejemplo de integridad de Jesús en su manera de vivir. Debemos ser cristianos en todas las áreas de nuestra vida, porque en todo momento estamos dando testimonio de quienes somos y en quien creemos. ¿Tu conducta es la misma en tu trabajo que en la iglesia? ¿Eres el mismo cuando te relacionas con tu familia que cuando lo haces con otros creyentes? ¿Alguna vez te encuentras diciendo algo contrario a lo que realmente piensas? Toma un momento para evaluar tu propia integridad, esto es importante para vivir un cristianismo auténtico que involucre todo nuestro ser.

“…Sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que invocan al Señor con un corazón puro”

2 Timoteo 2:22b (LBLA)

Por Danitza Luna



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¿Obedeces a Dios  o cedes al pecado? 6

¿Obedeces a Dios o cedes al pecado?

Tres jóvenes judíos Sadrac, Mesac y Abed-nego se encontraban frente al rey de Babilonia enfrentando una seria acusación, el delito fue no rendir reverencia a la imagen de oro que habían levantado en honor a él.

Cuando el rey los confrontó y además les advirtió sobre el castigo que recibirían si fuera verdad la acusación, ellos respondieron: “He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.” Daniel 3:17-18

Sin dudar fueron echados al horno, y se acercó el rey para verificar su muerte; sin embargo, cuando lo hizo, se quedó sorprendido al ver que nada les había ocurrido. De inmediato los llamó para que salieran y muy sorprendido dijo: Bendito sea el Dios de ellos, de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él, y que no cumplieron el edicto del rey, y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios.” Daniel 3:28 (RVR1960)

Lo obediencia siempre nos traerá bendición no sólo personal sino también a los que nos rodean, así como estos jóvenes prefirieron ser quemados a ceder, no sólo hubo recompensa por su determinación sino que su actitud fue de testimonio a un rey incrédulo que llegó a alabar a Dios y mostrar favor ante el pueblo judío.

Por ello cuando nos encontramos en la encrucijada de obedecer a Dios o al mundo debemos elegir a nuestro Señor. No sólo para favorecernos sino porque somos la luz del mundo, la gente ve a Dios a través de nuestras vidas.

Aunque no recibamos nada en el instante, tenemos que estar seguros que es mejor la obediencia que los sacrificios.

 

 

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Escuchar y obedecer 7

Escuchar y obedecer

Pedro era un experto pescador, alguien que conocía bien ese trabajo, pero después de pescar toda la noche junto a sus compañeros no habían conseguido nada nada. Parecía en vano el trasnoche, el trabajo, el cansancio, soportar el frío y permanecer encima de una barca.

Resignados y tristes, Pedro y sus compañeros lavaban sus redes al amanecer. Pero justo ese día Jesús estaba a orillas del lago enseñando la palabra de Dios y cuando terminó de hablar, le dijo a Pedro:

“Lleva la barca hacia aguas más profundas, y echen allí las redes para pescar.” Lucas 5:4. (NVI)

¿Qué? ¿Volver de nuevo al lago para no pescar nada? ¿Acaso Jesús no se daba cuenta que estos pescadores ya no tenían fuerzas y que necesitaban descansar? ¿Es el momento indicado para decirles que vuelvan a las aguas profundas y que echen sus redes? Estuvieron en el mar toda la noche y no pescaron nada.

Pedro tranquilamente podría haber mostrado su enojo o ignorar las palabras de Jesús, pero vio autoridad en Él y dijo: “como tú me lo mandas, echaré las redes.” Lucas 5:5. (NVI)

En vez de molestarse y desobedecer, escuchó pacientemente y decidió obedecer. ¿Qué pasó después? Las redes se llenaron de tantos peces que comenzaron a romperse. Tanto, que tuvieron que pedir ayuda a los compañeros de la otra barca y aun así las dos barcas estaban llenas de peces y a punto de hundirse. (Lucas 5:6-7)

Cuán importante es saber escuchar a Dios y obedecer, Él mismo dijo: “Mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco, y me siguen.” Juan 10:27.

Nuestra capacidad o experiencia, nunca será suficiente para resolver las situaciones difíciles que enfrentamos en la vida. Necesitamos ser pacientes, escuchar la voz de Dios y obedecer.

Quizás has luchado por años por tu familia y hoy estás resignado. Tal vez tienes problemas con la salud y piensas que no hay esperanza. Posiblemente crees que tu esfuerzo por buscar la solución a tu problema es en vano y piensas rendirte. Hoy te animo a escuchar la voz de Dios y obedecer.

El Señor dice: “Mis ojos están puestos en ti. Yo te daré instrucciones, te daré consejos, te enseñaré el camino que debes seguir.” Salmos 32:8 (DHH)

 

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¡Hasta que sobre y abunde! 8

¡Hasta que sobre y abunde!

Cuando Abram volvía de haber derrotado a Quedorlaómer y a sus reyes amigos, el rey de Sodoma salió a su encuentro en el Valle del Rey. Allí Melquisedec, que era rey de Salem y sacerdote del Dios altísimo, sacó pan y vino, y bendijo a Abram, diciéndole:

«Abram, que te bendiga el Dios altísimo, creador del cielo y de la tierra. El Dios altísimo merece todas las alabanzas, pues te dio la victoria sobre tus enemigos».

De inmediato, Abram le dio a Melquisedec la décima parte de todo lo que había recuperado.

Génesis 14:17-20 Traducción en lenguaje actual (TLA)

En ocasiones como hijos de Dios tenemos que pasar por momentos de necesidad para reconocer nuestra dependencia del Padre, pero no olvidemos que su plan ha sido y será siempre bendecirnos. Si te preguntas cuál es la razón, simplemente su amor y misericordia hacia nosotros.

El ser llamados  hijos de Dios lleva consigo grandes privilegios, pero también deberes y obligaciones que nos corresponde cumplir. Si en verdad deseamos alcanzar las bendiciones de nuestro Padre Celestial, debemos obedecerlo, aun si esto no nos agrada, porque pueden existir muchos principios en la Biblia que nos ayudarán a seguir los pasos de Jesús, pero uno muy importante, que revela nuestra fe y sujeción a Dios, es el diezmo.

Muchos piensan que el diezmo es cosa del Antiguo Testamento, pero ignoramos lo que dice en  Juan 8:39 (RVR1960): “Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais.”

Como hijos de Dios fuimos justificados por la fe y, por lo tanto, somos hijos de Abraham; Jesús dijo que los hijos de Abraham deben hacer las cosas que él hizo, y mencionó que todo miembro de su pueblo debería dar la décima parte de todo aquello con lo que hubiera sido bendecido. Así el Señor probaría la fidelidad de sus hijos y su confianza en Él y en su Palabra. Por otro lado, el diezmo les permitiría entender que Dios es el dueño absoluto de todas las cosas y que el hombre es solamente el administrador.

Si hasta hoy has pasado por alto este tema, sería bueno que lo consideres, porque el diezmo no es otra cosa que la estrategia de Dios para derramar de sus bendiciones sobre sus hijos. Malaquías 3:10 (NVI) nos menciona: “Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. Pruébenme en esto —dice el Señor Todopoderoso—, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde.”

Mas esta promesa no debe ser motivo por el cual un creyente diezme, debido a que no adoramos a Dios por los beneficios materiales que podamos recibir, sino porque simplemente es Dios y sólo Él es digno de toda alabanza.

Si nos vamos a los versículos 8 y 9 del mismo capítulo de Malaquías encontraremos la razón por la que Dios nos llama ladrones, quizá suene muy duro pero debemos entender que los diezmos han sido destinados para la extensión de su reino y participar de ello es obedecer a Dios.

Es posible que hoy te encuentres en una situación financiera muy difícil, pero el Señor te desafía a probarlo en medio de tu necesidad y verás su mano de bendición hasta que sobre y abunde. ¿Estás dispuesto a hacerlo?

Por Ruth Mamani

 

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Permanece en Él si quieres tener éxito 9

Permanece en Él si quieres tener éxito

¿Quieres que Dios cambie tu vida y tener éxito en todo lo que hagas? Jesús dijo: “Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Pues una rama no puede producir fruto si la cortan de la vid, y ustedes tampoco pueden ser fructíferos a menos que permanezcan en mí.” Juan 15:4-5. (NTV)

Si anhelas que este 2019 sea un año diferente para tu vida, la clave es que permanezcas en Jesús porque sin Él nada somos, ni dada podemos hacer. Esto quiere decir que debes creer en Dios y obedecer sus mandamientos. “Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre.” Juan 14:15-16.

No es con tus fuerzas que lograrás cambiar tu vida, alcanzar tus metas, realizar tus planes o enfrentar tus desafíos. Sólo Dios, por medio de su Espíritu, puede darte la capacidad de hacer Su voluntad y que lo honres con tu manera de vivir.

Si has llevado una vida a tu manera hasta el día de hoy, reconoce este día que necesitas a Jesús en tu vida y que sin Él nada podrás lograr. Pídele que te ayude a permanecer en Él y ser obediente a su palabra. Entrega todas tus preocupaciones a Dios en oración, como dice las escrituras, y confía en Él.

No olvides que Dios es el que produce en nosotros el querer como el hacer, por su buena voluntad. (Filipenses 2:13) y que el éxito de la vida cristiana está en obedecer la palabra de Dios. “Estudia constantemente este libro de instrucción. Medita en él de día y de noche para asegurarte de obedecer todo lo que allí está escrito. Solamente entonces prosperarás y te irá bien en todo lo que hagas.” Josué 1:8 (NTV)

Que este 2019 sea para ti un año de agradar a Dios y permanecer en Él.

 

 

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Obedece las leyes 10

Obedece las leyes

“Todos deben someterse a las autoridades públicas, pues no hay autoridad que Dios no haya dispuesto, así que las que existen fueron establecidas por él.” Romanos 13:1 (NVI).

El cristiano debe someterse al gobierno y a las leyes dictadas en el país en el cual vive y hacer las cosas legalmente ya sea en los negocios, trabajos o en su propio hogar.

Debemos cumplir con la ley aunque no sea cómodo o fácil para nosotros, puesto que, aún cuando una ley fuera injusta, esto no nos autoriza a ser desobedientes.

Jesús nos enseñó que es necesario obedecer a nuestras autoridades, dio el ejemplo de esto y nos dejó su célebre frase: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” Mateo 22:21.

El único caso y a modo de excepción en el cual no estamos obligados a obedecer es cuando una ley exige algo que va en contra de la Palabra de Dios (Hechos 5:28-29). Por lo demás, el principio general es la obediencia a las leyes y a las autoridades, porque las mismas fueron puestas por Dios.

Por Giovana Aleman

 

 

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¿Oras por él? 11

¿Oras por él?

“Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.” Hebreos 13:17 (RVR 1960).

Los buenos pastores trabajan mucho, guían con su buen ejemplo y sana doctrina, se dedican a la oración y al estudio de la Palabra de Dios para poder brindar a la congregación enseñanzas con poder y sabiduría. En las Escrituras dice que debemos obedecer a nuestros pastores, porque ellos velan por nuestras almas, por lo cual surge la siguiente pregunta ¿La conducta que muestras hacia tu pastor, hace que ellos hablen con regocijo de ti? Te animo a honrar a tus pastores y orar por ellos; para que de esta manera obedezcas el mandato de Dios.

Por Neyda Cruz

 

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¿Eres alguien de confianza? 12

¿Eres alguien de confianza?

Es interesante analizar si somos dignos de confianza, esta cualidad  se muestra cuando nos entregan una responsabilidad y asumimos el compromiso con todo empeño. De esta manera las personas tienen la seguridad de que pueden descansar con nosotros al darnos una tarea. En esta situación me gustaría recordar el servicio de José:

No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba.” Génesis 39:23 (RVR 1960)

A pesar que José se encontraba en la cárcel por la injusticia que vivió, él no abandonó al Señor y continuaba trabajando donde estaba; de tal manera que el jefe de la cárcel descansaba con su trabajo y no necesitaba preocuparse por las responsabilidades de José ¿Cuántas personas tienen la confianza de entregarte sus preocupaciones?

La mayoría de los niños necesitan ser controlados por sus padres para cumplir con sus deberes, y a veces nos comportamos como ellos porque esperamos que alguien nos vigile para trabajar u obedecer; de lo contrario solamente estaríamos distraídos siendo un dolor de cabeza a nuestros superiores.

Siervos, obedezcan en todo a sus amos terrenales. Traten de agradarlos todo el tiempo, no solo cuando ellos los observan. Sírvanlos con sinceridad debido al temor reverente que ustedes tienen al Señor. Trabajen de buena gana en todo lo que hagan, como si fuera para el Señor y no para la gente.” Colosenses 3:22-23 (NTV)

En este mundo tenemos autoridades terrenales, como nuestros padres o jefes. El Señor nos enseña a trabajar y obedecer de buena gana, como si fuera para Él mismo, con sinceridad y respeto ¿Trabajas como para Dios?

Cuando comiences a actuar como Jesús te ordenó, te aseguro que también serás bendecido por Él, además hallarás gracia delante de las autoridades así como José. Por esta razón te animo a hacer la diferencia y, a pesar de que tus padres o jefes sean duros contigo, muestra siempre que eres alguien que sirve al Señor.

 

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