Obedecer Archives | Página 2 de 6 | CVCLAVOZ

All posts in “Obedecer”

¿Oras por él?

“Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.” Hebreos 13:17 (RVR 1960).

Los buenos pastores trabajan mucho, guían con su buen ejemplo y sana doctrina, se dedican a la oración y al estudio de la Palabra de Dios para poder brindar a la congregación enseñanzas con poder y sabiduría. En las Escrituras dice que debemos obedecer a nuestros pastores, porque ellos velan por nuestras almas, por lo cual surge la siguiente pregunta ¿La conducta que muestras hacia tu pastor, hace que ellos hablen con regocijo de ti? Te animo a honrar a tus pastores y orar por ellos; para que de esta manera obedezcas el mandato de Dios.

Por Neyda Cruz

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Eres alguien de confianza?

Es interesante analizar si somos dignos de confianza, esta cualidad  se muestra cuando nos entregan una responsabilidad y asumimos el compromiso con todo empeño. De esta manera las personas tienen la seguridad de que pueden descansar con nosotros al darnos una tarea. En esta situación me gustaría recordar el servicio de José:

No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba.” Génesis 39:23 (RVR 1960)

A pesar que José se encontraba en la cárcel por la injusticia que vivió, él no abandonó al Señor y continuaba trabajando donde estaba; de tal manera que el jefe de la cárcel descansaba con su trabajo y no necesitaba preocuparse por las responsabilidades de José ¿Cuántas personas tienen la confianza de entregarte sus preocupaciones?

La mayoría de los niños necesitan ser controlados por sus padres para cumplir con sus deberes, y a veces nos comportamos como ellos porque esperamos que alguien nos vigile para trabajar u obedecer; de lo contrario solamente estaríamos distraídos siendo un dolor de cabeza a nuestros superiores.

Siervos, obedezcan en todo a sus amos terrenales. Traten de agradarlos todo el tiempo, no solo cuando ellos los observan. Sírvanlos con sinceridad debido al temor reverente que ustedes tienen al Señor. Trabajen de buena gana en todo lo que hagan, como si fuera para el Señor y no para la gente.” Colosenses 3:22-23 (NTV)

En este mundo tenemos autoridades terrenales, como nuestros padres o jefes. El Señor nos enseña a trabajar y obedecer de buena gana, como si fuera para Él mismo, con sinceridad y respeto ¿Trabajas como para Dios?

Cuando comiences a actuar como Jesús te ordenó, te aseguro que también serás bendecido por Él, además hallarás gracia delante de las autoridades así como José. Por esta razón te animo a hacer la diferencia y, a pesar de que tus padres o jefes sean duros contigo, muestra siempre que eres alguien que sirve al Señor.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Obedece sus instrucciones

“Y ahora, queridos hijos, permanezcan en comunión con Cristo para que, cuando él regrese, estén llenos de valor y no se alejen de él avergonzados.” 1 Juan 2:28 (NTV)

Antes de que la tierra fuera destruida por el diluvio, Dios vio que todas las personas se habían corrompido, excepto uno, Noé, quién era un hombre justo, intachable y que siempre estuvo en comunión con el Señor.

Entonces Dios le dijo a Noé: “He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra. Hazte un arca de madera…” Génesis 6:13-14.

Antes de que Sodoma y Gomorra fueran destruidas, Dios vio que el pecado de las personas en estas ciudades era mucho. Pero Lot halló gracia y misericordia ante el Señor.

Los ángeles le dijeron a Lot: ¿Tienes otros familiares en esta ciudad? Sácalos de aquí. “Porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido delante de Jehová; por tanto, Jehová nos ha enviado para destruirlo.” Génesis 19:13.

Algo que Noé y Lot nos enseñan es que la obediencia a la palabra de Dios es fundamental para que seamos salvos. La pregunta es: ¿Estamos escuchando las instrucciones de Dios y siendo obedientes?

Antes de que la tierra sufra los siete años de tribulación, el Señor salvará a sus hijos y los llevará a Su presencia, así como salvó a Noé y Lot en aquel tiempo. La Biblia dice que llegará el día en el que el Señor destruirá la tierra y donde todas aquellas personas que no obedecieron serán castigadas eternamente. Y Jesús no quiere eso para ti y  tu familia.

Dios te ama tanto que su anhelo y deseo es que seas salvo. Pero para ello debes seguir sus instrucciones y obedecerlo. Dios habló a Noé y le dijo cómo él y su familia podían salvarse. Lo mismo pasó con Lot, el Señor envió ángeles para decirle cómo podían ser salvos y escapar de la destrucción. Ambos (Noé y Lot) hicieron exactamente lo que el Señor les había ordenado y fueron salvos.

No dejes de leer la Biblia y obedecer las instrucciones de Dios. Jesús dijo: “El que me ama, mi palabra guardará.”

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Desobediente

Las normas forman parte del diario vivir y favorecen en el orden y equilibrio de nuestra vida. Negarse a obedecerlas muchas veces conlleva grandes consecuencias, como por ejemplo: llegar tarde al trabajo constantemente podría ser motivo de despido, o pasar el semáforo en rojo podría causar un accidente trágico.

Así mismo, el Señor nos muestra que desobedecer sus palabras causaría resultados devastadores:

“¿Por qué no obedeciste al Señor? ¿Por qué te apuraste a tomar del botín y a hacer lo que es malo a los ojos del Señor? — ¡Pero yo sí obedecí al Señor! —Insistió Saúl—. ¡Cumplí la misión que él me encargó! Traje al rey Agag, pero destruí a todos los demás. Entonces mis tropas llevaron lo mejor de las ovejas, de las cabras, del ganado y del botín para sacrificarlos al Señor tu Dios en Gilgal.

Pero Samuel respondió: ¿Qué es lo que más le agrada al Señor: tus ofrendas quemadas y sacrificios, o que obedezcas a su voz? ¡Escucha! La obediencia es mejor que el sacrificio, y la sumisión es mejor que ofrecer la grasa de carneros.

La rebelión es tan pecaminosa como la hechicería, y la terquedad, tan mala como rendir culto a ídolos. Así que, por cuanto has rechazado el mandato del Señor, él te ha rechazado como rey.” 1 Samuel 15:19-23 (NTV)

El rey Saúl recibió órdenes claras de parte del Señor, si bien cumplió con la misión al derrotar al enemigo, él debía destruir todo y no tomar absolutamente nada. Pero Saúl se llevó lo mejor del ganado y del botín. Cuando fue confrontado por Samuel utilizó a Dios como excusa: “para sacrificarlos al Señor”. Por  rechazar las palabras del Altísimo,  fue rechazado como rey.

Cuando nos negamos a cumplir una norma o lo hacemos de forma incompleta, simplemente estamos desobedeciendo. Este aspecto se puede observar en algunos cristianos que se enamoran de personas que no comparten su misma fe, no son temerosos de Dios, por tanto, tampoco tienen el interés de crecer espiritualmente. Sin embargo, a pesar que las escrituras manifiestan que esta no sería una relación aprobada para el Señor, varios oran e incluso ayunan por este pedido ¡qué tragedia!

Muchos realizan sacrificios pensando que de esta manera el Señor aprobará su petición, pero la realidad es que si este pedido va en contra de su voluntad, estas personas solamente están acumulando terribles consecuencias por su desobediencia.

En este momento quisiera hacerte una pregunta: ¿estás obedeciendo las normas de Dios? Recuerda que la bendición es para aquellos que obedecen y se encuentran en su voluntad.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Prestemos atención

En Éxodo 16 dice que el pueblo de Israel se había quejado nuevamente con Moisés por la falta de alimento en el desierto, y Dios proveyó carne en la tarde para comer y en la mañana maná, que era el pan del cielo. Pero también dio la instrucción de que cada uno tomara conforme al número de personas que había en su familia, y que ninguno dejara nada de ello para la mañana siguiente, todo debía ser consumido en el día.

Pero no faltaron las personas que no obedecieron: “Sin embargo, algunos no hicieron caso y guardaron un poco hasta la mañana siguiente; pero para entonces se había llenado de gusanos y apestaba, y Moisés se enojó mucho con ellos.” Éxodo 16:20 (NVT)

Más adelante también relata que se les dio la instrucción de no salir a recoger el maná en el séptimo día, porque era día de descanso; sin embargo algunos salieron, y Jehová dijo: “… ¿Hasta cuándo este pueblo se negará a obedecer mis mandatos y mis instrucciones?” Éxodo 16:28 (NTV)

Esto también pasa con nosotros, a pesar de que el Señor nos da guía por medio de su Palabra muchas veces nos inclinamos más a la “sabiduría humana” y tarde o temprano los resultados negativos salen a la luz, revelando la desobediencia.

Ser obedientes a Dios nos traerá más bendición de la que imaginamos, por eso prestemos más atención a lo que Él quiere para nuestra vida y pongamos como prioridad su instrucción antes que nuestro razonamiento.

Si nos cuesta, seamos humildes y pidamos al Señor su ayuda, así como el salmista lo hizo en Salmos 119: 33-37 (NTV): “Enséñame tus decretos, oh Señor; los cumpliré hasta el fin. Dame entendimiento y obedeceré tus enseñanzas; las pondré en práctica con todo mi corazón. Hazme andar por el camino de tus mandatos, porque allí es donde encuentro mi felicidad. Dame entusiasmo por tus leyes en lugar de amor por el dinero. Aparta mis ojos de cosas inútiles y dame vida mediante tu palabra.”

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡A pesar de todo, Ellos merecen ser honrados!

“Honra a tu padre y a tu madre, como el Señor tu Dios te lo ha ordenado, para que disfrutes de una larga vida y te vaya bien en la tierra que te da el Señor tu Dios.” Deuteronomio 5:16  (NVI)

Los padres son de las personas más importantes en nuestras vidas, y muchas veces no les damos el valor que ellos se merecen.

En contadas ocasiones escuché a jóvenes y adolescentes hablar mal de ellos; algunos lo hacían con resentimiento, quizá por los malos tratos que recibieron  durante su niñez,  otros se referían a ellos con vergüenza, tal vez por su aspecto físico o por no haber alcanzado un estatus económico como les hubiera gustado; sin darse cuenta que han sido ellos quienes les han dado vestimenta, comida, la oportunidad de estudiar, los han cuidado cuando se sentían enfermos, etc. lamentablemente hoy en día, parece insuficiente el esfuerzo que ellos hacen por sus hijos.

Durante mi niñez y adolescencia, no entendía el concepto de familia a pesar de tener una. Quizá el no pasar mucho tiempo con mis padres afectó de alguna forma mi pensar, tal fue la situación que no podía entender sus decisiones, sus regaños y en muchas ocasiones sentía que estaban en mi contra. Pero hoy, al recordar estas actitudes, puedo decir que fue la etapa en la que me encontraba la que no me dejaba sentir su amor y lo mucho que se esforzaban para cubrir mis necesidades y la de mis hermanas y permitirnos gozar de una vida a la que ellos no tuvieron oportunidad.

Cuando somos jóvenes no comprender por qué nuestros padres actúan de tal manera, nos cuesta entender sus correcciones, en muchas ocasiones hasta creemos que son injustos con nosotros. Pero debes saber que sea como ellos sean  y como te hayan hecho sentir debes honrarlos, lo que significa: amarlos, obedecerlos, respetarlos, comprenderlos, ayudarlos, escucharlos, perdonarlos, etc. a pesar de sus “injustas regañadas”, ya que es un principio espiritual que nos menciona La Biblia.

Quizá su forma de corregir ha sido tan dura para ti que ha afectado algunas áreas de tu vida, pero si ellos tomaron ésa actitud es porque así fueron criados y tal vez es la única manera de educar que conocen,  y lo que te dan a ti es lo que un día ellos recibieron. Si te pusieras en su lugar…te darías cuenta lo duro que es sostener una familia, lo difícil que a veces se hace el poder alcanzar a cada uno de sus hijos con el amor y el tiempo que se merecen, ellos hacen hasta lo imposible para que el alimento no falte en tu mesa.

¿Te has preguntado cómo vivieron tus padres cuando fueron pequeños, cuánto sufrieron para tratarte así? Quizá al conocer su pasado podrías entenderlos mejor.

Tal vez te han herido con palabras de menosprecio, pero es por esos momentos de  ira que no han sabido cómo controlarse y sin querer lo han hecho; es posible que hasta hayan intentado pedirte perdón, pero nunca lo hicieron porque no supieron cómo hacerlo. ¿Será razón suficiente para cortar relación con ellos?

Empieza hoy a recordar todo lo bueno que tus padres han hecho por ti, aunque sea una sola cosa, y da gracias a Dios por ellos y si por algún mal entendido sus relaciones han menguado, decide perdonarlos, amarlos y honrarlos para que te vaya bien en la vida y tus días sean largos y de bien. ¡Hazlo mientras estén con vida!

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Ni más ni menos

¿Cómo te llevas con los que te rodean? Estudios demuestran que la autoestima influye en la relación con los demás, la mayoría de las personas que presentan un valor positivo de sí mismos, mantienen relaciones saludables, a diferencia de los que tienen una autoestima dañada.

“Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Mateo 22:37-39 (RVR 1960)

El Señor nos da dos mandamientos fundamentales: amar a Dios y al prójimo, quizá debería haber un tercer mandato que mencione el amarse a uno mismo; sin embargo, en este pasaje se menciona como si estuviera sobreentendido, en otras palabras Jesús nos dice: “como ya te amas a ti mismo, así también amarás a tu prójimo” Si alguien no se ama, difícilmente amará a un tercero.

El concepto que cada uno tiene de sí mismo consiste en quién y qué pensamos que somos, las ideas positivas y negativas que tenemos siempre influirán en nuestro comportamiento, la manera de ser y presentarnos ante el mundo. Por tanto, una buena autoestima provocará un efecto positivo en la vida personal, laboral, familiar y social de cada individuo.

Un dato curioso es que la mayoría de las veces nuestro concepto de nosotros mismos está distorsionado. Una estrategia fundamental del enemigo es dañar nuestra autoestima, para que nosotros mismos seamos el obstáculo para triunfar, evitando tener relaciones saludables y además desobedecer el mandato de Dios, porque al no valorarnos, no podremos valorar a otros.

De igual forma, es primordial que la autoestima esté equilibrada, porque esto también puede ser un obstáculo. La palabra de Dios dice: “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” Romanos 12:3 (RVR1960).

Una persona egocéntrica tampoco verá el valor en los otros, esto impedirá que presente buenas relaciones con los que le rodean,  en la mayoría de los casos son ellos los  que humillan y maltratan, e incluso se creen superiores al Señor.

¿Qué piensas de ti mismo? En la infancia es cuando empezamos a construir nuestro carácter e ideas sobre nosotros mismos. Es posible que en la actualidad sea difícil para ti valorarte, quizá porque te han lastimado en tu niñez, pero el Señor puede sanarte, tienes un valor incalculable que Dios quiere que conozcas.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Ora en vez de preocuparte

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción  de gracias. Y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” Filipenses 4:6-7 (RVR1960)

La Biblia es tan clara al decirnos que debemos orar en vez de preocuparnos por las circunstancias de la vida, pero no siempre obedecemos. Cuando tenemos un problema o necesidad, lo primero que hacemos es tratar de solucionar por nosotros mismo y al ver que no podemos resolverlo, buscamos desesperadamente a Dios como último recurso.

¿Por qué nos cuesta tanto creer en la palabra de Dios y obedecer? ¿Cuál es nuestra actitud cuando estamos preocupados? ¿Qué es lo primero que hacemos frente a una necesidad o problema?

Jesús dijo: “Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten.” Mateo 6:33 (NTV)

¿Estamos buscando a Dios por encima de nuestras preocupaciones? Si hasta hoy no lo hemos hecho, empecemos este día obedeciendo, confiando y poniendo  en práctica la palabra de Dios.

En vez de estar preocupados por nuestras circunstancias oremos, acerquémonos a Dios y digámosle exactamente cómo nos sentimos y cuáles son nuestros problemas. Derramemos nuestro corazón ante Él, descarguemos todas nuestras emociones y sentimientos, para que el Señor se encargue de la situación que enfrentamos.

«Rescataré a los que me aman; protegeré a los que confían en mi nombre. Cuando me llamen, yo les responderé; estaré con ellos en medio de las dificultades. Los rescataré y los honraré. Los recompensaré con una larga vida y les daré mi salvación».  Salmo 91: 14-16 (NTV)

La fe es creer a Dios, en cada una de sus palabras y promesas.

¡Confiemos y descansemos en Dios!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Cuidado! Piensa antes de actuar…

Querido jovencito, si algún amigo te pide que respondas por él y te comprometas a pagar sus deudas, no aceptes ese compromiso, pues caerás en la trampa. Proverbios 6:1-2 (TLA)

Ayudar al prójimo es parte de la vida cristiana, pero si esto implica salir garante por los compromisos de otra persona, es algo bastante delicado y que pudiera terminar robándote el sueño. Por ello, antes de tomar una decisión, piénsalo bien. Pregúntate si estás dispuesto a pagar las deudas de tu prójimo por más confiable que podría parecer. Hay quienes por no saber decir no, terminan aceptando estos compromisos que los lleva a lamentar las posteriores consecuencias de tal decisión. Por lo tanto, si tienes que negarte a salir garante, hazlo, aun si esta persona se ofende. No olvides que primero debes agradar a Dios obedeciendo a su palabra, lo cual te librará de tener días tormentosos.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Sabías que otros sufren por tus errores?

¡Qué terrible es sufrir por algo que no hiciste! Podría recordarte a tu infancia, cuando tus padres castigaban a todos sus hijos hasta que el culpable confesara su fechoría. También sucede cuando un docente suspende a varios estudiantes por la indisciplina de uno. ¿Sabías que en estos momentos otros sufren por tu causa?

La palabra de Dios dice: “Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová…” Jonás 1:1-3 (RVR 1960). El Señor buscaba a Jonás para que realizara un trabajo, pero él no escuchó y prefirió escapar de su presencia.

Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave. Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno clamaba a su dios; y echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos.

Pero Jonás había bajado al interior de la nave, y se había echado a dormir. Y el patrón de la nave se le acercó y le dijo: ¿Qué tienes, dormilón? Levántate, y clama a tu Dios; quizá él tendrá compasión de nosotros, y no pereceremos.” Jonás 1:4-6 (RVR 1960).

Jonás subió a una nave para ir a un lugar contrario al que Dios le había mandado, pero cuando se encontraba en medio del mar, vino una terrible tempestad, a tal grado que el barco estaba a punto de partirse; las personas de la barca estaban asustadas, por lo que cada uno buscó clamar a su dios, situación que empujaba a Jonás a arrepentirse.

Y aquellos hombres temieron sobremanera, y le dijeron: ¿Por qué has hecho esto? Porque ellos sabían que huía de la presencia de Jehová, pues él se lo había declarado. Y le dijeron: ¿Qué haremos contigo para que el mar se nos aquiete? Porque el mar se iba embraveciendo más y más.

Él les respondió: Tomadme y echadme al mar, y el mar se os aquietará; porque yo sé que por mi causa ha venido esta gran tempestad sobre vosotros.” Jonás 1:10-12 (RVR 1960).

Las personas que se encontraban dentro la barca estaban enfrentando una terrible crisis por la desobediencia de Jonás, al enterarse de esta realidad, tuvieron temor a Dios, por lo que echaron a Jonás de la nave y la tempestad se calmó.

Podríamos estar viviendo la historia de Jonás ¿estamos obedeciendo o huyendo de Dios? ¿Lo escuchamos o ignoramos? Lamentablemente si dejamos de escuchar al Señor no sufriremos solos las consecuencias, sino también las personas que nos rodean ¿Cuántas familias se encuentran en crisis porque un miembro del hogar se ha revelado contra el Señor?

En esta oportunidad quiero animarte a tomar la decisión de “escuchar a Dios y obedecer” No hagas oídos sordos, recuerda que si no estás con Cristo estás contra Él, si no recoges, solamente desparramas. Levántate, y si no tienes fuerzas para luchar por ti mismo, lucha por las personas que amas.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Estamos locos?

¿Sabías que estás loco? La locura por lo general es definida como la ausencia del uso de la razón o del buen juicio, esta definición hace referencia a lo que la sociedad acepta como “normal“; entonces, cualquier actitud que salga de estos límites se considera una demencia.

En este sentido ¿Cuántas personas han sido catalogadas como locas por no ser comprendidas? La mayoría de los artistas son capaces de dejarlo todo por sus creaciones, por buscar un espacio en el mundo, sin importarles el qué dirán, sin ser entendidos por su propia familia o amigos, quizá podrías estar sintiendo algo parecido por seguir a Dios.

 “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” 1 Corintios 2:14 (RVR1960)

La palabra de Dios menciona que para las personas que no conocen a Dios, ser cristiano es “locura”, porque en realidad actuamos y pensamos de forma que está fuera del rango de lo normal.

Te daré algunos ejemplos: Nuestra vida gira en torno a la fe, no hemos visto a Dios, pero confiamos que existe; no vimos el cielo o el infierno, pero creemos que son reales; obedecemos sus mandamientos por agradar al Señor aunque eso nos cueste estar en contra de lo que muchos creen. Así mismo, perdonamos a los que nos han herido, aunque no se lo merecen, por amar a nuestros enemigos, por esperar milagros, confiar en sus promesas, por orar, porque preferimos morir por Cristo antes que negar nuestra fe.

Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.” 1Corintios 1:18 (RVR1960)

Es posible que muchos no nos comprendan, nos rechacen o humillen por creer en Dios, incluso nuestra propia familia o amigos, pero ten presente que si bien es una locura para la sociedad, para nosotros es “Poder de Dios”. Muchos no entienden porque no han sentido al Señor en su corazón, las nuevas fuerzas, la paz y el gozo que sólo viene de Él, no han visto las promesas cumplidas, su gracia y amor.

Por esta razón, si alguien te mira diferente por ser cristiano, no te sientas mal, ¡alégrate! Porque tú no eres normal, no eres como el resto, tú tienes el Espíritu Santo y por tanto, el poder de un hijo de Dios para alcanzar el propósito de tu existencia.

¡Somos locos por Jesús!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Amo a Dios?

“El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él” Juan 14:21 (RVR 1960)

Te invito a hacerte esta pregunta ¿Amo a Dios realmente? Tu respuesta tiene que ver con el conocimiento que tienes de la Palabra y tu voluntad para obedecerla. Porque no es posible obedecer las instrucciones de Dios si desconocemos lo que está escrita en ella. Sabemos además que no podemos seleccionar los mandamientos de acuerdo a nuestra conveniencia. El amor a Dios, se demuestra por acciones más que por palabras. Si uno realmente ama a Dios, buscará separar tiempo para estudiar su Palabra de manera de poder aplicarla en el diario vivir. Te animo a meditar en las Escrituras y disfrutar conociendo a nuestro Padre y sus grandiosas promesas.

Por Neyda Cruz

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Send this to a friend