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Nueva vida en Él

“Ustedes bien saben que, por medio del bautismo, nos hemos unido a Cristo en su muerte. Al ser bautizados, morimos y somos sepultados con él; pero morimos para nacer a una vida totalmente diferente. Eso mismo pasó con Jesús, cuando Dios el Padre lo resucitó con gran poder.” Romanos 6:3-4 (TLA).

El bautismo es un acto de obediencia al Señor en la cual un cristiano después de haber aceptado Jesús como Su Señor y Salvador es sumergido en agua, lo cual simboliza el fin de un modo de vida y el comienzo de algo nuevo. Es decir, que cuando nos bautizamos empezamos a vivir siendo obediente a los mandamientos de Dios. Sin embargo se necesita de una cierta madurez para tomar esta decisión y permitir que el Señor de ahora en adelante dirija nuestras vidas.

Entonces, ten presente que el bautismo es importante puesto que es un acto de obediencia en el cual una persona hace una proclamación pública de fe demostrando su nueva vida en Cristo. 

Y tú ¿Ya decidiste dar ese paso de obediencia?

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Amas a Dios ¿y a tu prójimo?

“Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.” Mateo 22:39-40  (RVR1960)

El segundo mandamiento más importante que depende toda La Biblia es amar a nuestro prójimo, y muchas veces un “me cae bien” no parece representar la clase de amor que surge del texto bíblico. Suele pasar que cuando tenemos situaciones de conflicto con alguien tendemos a alejarnos o no hablarles más, sin embargo Jesús dice en su Palabra: “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?” 1 Juan 4:20  (RVR1960)

Por lo tanto es importante obedecer estos dos mandamientos que resume toda la ley y los profetas. Recuerda que nuestro amor a Dios será genuino y no solo de palabra, cuando seamos capaces de amar también a nuestro prójimo.

Por Cristhian Castillo

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué te motiva?

En el libro de Jeremías encontramos el relato de cómo el reino de Judá se había alejado de Dios cayendo en la idolatría; es por ello que el profeta fue enviado por el Señor para instar a su pueblo al arrepentimiento.

Lamentablemente, el pueblo y sus líderes espirituales no quisieron escuchar el mensaje que Jeremías tenía para entregarles, se negaron a creer que Dios los castigaría. Según ellos, no estaban lejos de Él, sino al contrario, realizaban sacrificios en el templo y acudían al mismo creyendo que estaban siendo obedientes a la instrucción divina; no obstante, en sus corazones el Señor no ocupaba el primer lugar, porque de la misma forma en que ofrecían sacrificios a Dios, rendían culto a otros dioses.

Reflexionando sobre esta actitud, podemos ver que la obediencia es importante, pero carece de valor si es realizada de forma automática, es decir, cuando no hay en el corazón un verdadero deseo de agradar a Dios y de buscarlo con sinceridad, porque se incurre en religiosidad.

“Mas esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien.” Jeremías 7: 23 (RVR1960).

El Señor pide que escuchemos Su voz, es decir, que prestemos atención a las instrucciones que ha dejado a través de Su Palabra, pero no debemos hacerlo únicamente por el beneficio que podamos obtener, sino que debe ser una búsqueda sincera.

Recordemos que el Señor escudriña y prueba nuestras mentes y corazones, para darnos la recompensa que merecemos, de acuerdo a lo que encuentre en nosotros.

“Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.” Jeremías 17:10 (RVR1960).

Por Cesia Serna

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¿Por qué Dios quiere que obedezcamos?

Para algunos, seguir a Jesús significa obedecer un sinnúmero de reglas y estar prohibido de hacer una lista de cosas. No entienden por qué tenemos que vivir bajo leyes y mandamientos si, se supone, Dios nos da libre albedrío. Esto puede parecer esclavizante para muchos y es por esa razón que rechazan a Jesús. Sin embargo, los límites existen por una razón y eso se puede entender cuando lo comparamos con los deportes.

El orden en los deportes

Cuando empecé a practicar un deporte, lo primero que hice fue aprender los movimientos básicos y continué entrenando. Sabía qué cómo debía moverme y cuál era la postura ideal de mi cuerpo para cada jugada. Me concentré tanto en eso que luego me di cuenta que en todo ese tiempo había estado pasando por alto el límite del campo. Cada línea pintada sobre el suelo estaba allí por un propósito, pero yo lo había ignorado por completo. El resultado es que cada vez que participaba un partido, perdía porque mis jugadas salían fuera del campo. Esto es frustrante porque mi contrincante gana puntos gracias a mis errores.

En la vida sucede algo parecido. Queremos libertad para hacer lo que se nos plazca y tenemos cierto desdén por las reglas. Pero cuando nos damos cuenta de que estamos perdiendo algo valioso o cuando enfrentamos las consecuencias de nuestras malas decisiones, recién apreciamos los límites.

Dios no estableció leyes y mandamientos porque quiere ser un tirano. Él las puso porque quiere protegernos y desea lo mejor para nosotros. Sin reglas hay caos. Él sabe esto y por eso nos pide obediencia: para que estemos seguros bajo la protección de sus mandamientos.

¿Imaginas cómo sería la vida si no existieran las normas de tránsito? Habrían incluso más muertes todos los días. Las normas existen para salvarnos la vida y mantener el orden en la ciudad. De la misma manera, Dios quiere cuidar nuestra integridad física y espiritual; por eso puso normas y mandamientos.

Si empezamos a ver la situación desde esta perspectiva, obedecer a Dios no es tan complicado como parece.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Apariencia?

En diferentes circunstancias expresamos la necesidad de Dios y su favor: “¡Señor te necesitamos, ayúdanos!”, como cuando estamos asustados, con miedo o alentando a alguien que lo precisa. Si bien siempre tenemos la posibilidad de correr a Sus brazos, tendríamos que reflexionar si nuestra relación con el Señor es sólo una apariencia o es real en nuestras vidas.


Por esta razón, Jesús confrontó a los fariseos en diferentes oportunidades en las que reflejaban simplemente apariencia, mencionando: “¡Hipócritas! Bien profetizó Isaías de vosotros cuando dijo: “Este pueblo con los labios me honra, pero su corazón está muy lejos de mí.” Mateo 15:7-9 (LBLA)


La palabra hipócrita proviene de la palabra griega hypokrites que significa “actor de teatro”; es decir, es alguien que pretende ser lo que no es. En este caso, el Señor manifiesta su malestar por la actitud fingida de estos hombres, porque a pesar de que conocían las escrituras e incluso las enseñaban, la realidad es que estaban lejos de Dios.


Si conoces la Palabra de Dios y no la obedeces, si enseñas y no practicas lo que dices, entonces eres un hipócrita. Lamentablemente, muchos perdieron grandes bendiciones por separarse del Señor, pero aquellos que realmente tomaron la decisión de estar con Él cambiaron el rumbo de sus vidas.


¿Estás dispuesto a acercarte a Dios?

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Bendición en la obediencia

Cuentan que cuando Livia hubo logrado que su imperial esposo, Augusto, no le negase nada, los demás romanos le pidieron el secreto de su éxito, a lo que ella contestó:
– Yo lo gobierno obedeciéndole a él primero.
Lo mismo sucede en nuestra relación con Dios; si somos obedientes Él nos bendice.
En la Biblia encontramos muchas historias acerca de la obediencia y la bendición que ésta trajo sobre aquellos que siguieron los consejos y mandamientos de Dios.
Muchas veces queremos la bendición de Dios pero no estamos dispuestos a cambiar nuestras vidas ni a seguir los mandamientos del Señor, queremos hacer todo a nuestra manera y lo único que logramos es ir de un fracaso a otro.
Deuteronomio 28:1 (NTV) dice: “Si obedeces al Señor tu Dios en todo y cumples cuidadosamente sus mandatos que te entrego hoy, el Señor tu Dios te pondrá por encima de todas las demás naciones del mundo”.
La clave para tener una vida bendecida está en obedecer primeramente a Dios. Cuando seguimos sus mandamientos y buscamos su voluntad todo lo que hacemos prospera y vamos cumpliendo la voluntad de Dios, que es buena, agradable y perfecta.
A veces la gente cree que Dios tiene “favoritos” y que sólo bendice a algunos de sus hijos, o que el Señor se ha ensañado con ellos y por eso todo les sale mal. Sin embargo, no se dan cuenta que han sacado a Dios del primer lugar en sus vidas, van a la iglesia sólo los domingos o lo buscan solamente cuando necesitan urgentemente su ayuda.
“Cumple los requisitos del Señor tu Dios y sigue todos sus caminos. Obedece los decretos, los mandatos, las ordenanzas y las leyes que están escritos en la ley de Moisés, para que tengas éxito en todo lo que hagas y dondequiera que vayas” 1 Reyes 2:3 (NTV)
Si hasta ahora has estado viviendo a tu manera sin prestar atención a los mandamientos de Dios y sin consultar con Él tus decisiones antes de tomarlas, te invito a reflexionar y a acercarte nuevamente a Dios, confíale tus planes y búscalo, Él te está esperando y desea bendecirte.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La obediencia es adoración

“No te hagas ninguna clase de ídolo ni imagen de ninguna cosa que está en los cielos, en la tierra o en el mar. No te inclines ante ellos ni les rindas culto, porque yo, el Señor tu Dios, soy Dios celoso, quien no tolerará que entregues tu corazón a otros dioses.” Éxodo 20:4-5 (NTV)

Para Moisés, la obediencia a Dios era lo más importante, por eso cuando vio al pueblo de Israel adorando un becerro de oro, lo destruyó, sin importar lo que ellos pudieran opinar. Porque para Moisés era más importante agradar a Dios antes que a los hombres.

La mejor  adoración no es la que sale de nuestros labios, ni de nuestras palmas. La mejor adoración es la obediencia a las instrucciones que Dios nos da.

Si El nos pide que perdonemos o que ayudemos a alguien que nos hizo daño, pues hagámoslo, recuerda que ser obediente es nuestra mejor adoración.

 

Por Cristhian Castillo

 

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Gracia ante los ojos de Dios

La Biblia, en Génesis 6, habla de la situación que vivía el mundo en ese tiempo y dice que la maldad de los hombres era mucha, a tal punto que el Señor lamentó haber creado al ser humano y haberlo puesto sobre la tierra. A Dios le dolió tanto el corazón al ver la conducta de los hombres, que decidió poner fin a todo ser viviente. Pero en medio de esa maldad, “Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.” Génesis 6:8.

Abraham y Sara ya eran ancianos y no podían tener hijos. Sin embargo, hallaron gracia ante Dios y Sara dio a luz un hijo (Génesis 18:3; 21:1-4). Humanamente hablando esto sería imposible, porque cuando nació el niño, Abraham ya era de cien años.

Moisés, no podía hablar bien y era fugitivo por matar a un egipcio. Pero, a pesar de su pasado y estado, halló gracia delante de Dios (Éxodo 33:12-13) El Señor escogió a Moisés para sacar a su pueblo de la esclavitud.

José, al que vendieron sus hermanos, el rey David, quién era pastor de ovejas, María la madre de Jesús y muchas otras personas también hallaron gracia ante los ojos de Dios.

¿Qué hicieron estas personas para hallar el favor de Dios? Leyendo la historia de cada uno de ellos, vemos que obedecieron las instrucciones del Señor y estuvieron en constante comunión con Él.

¿Quieres hallar gracia ante los ojos de Dios en este mundo? ¿Quieres el favor del Señor para salir de tu situación?

No necesitas ser una persona perfecta para recibir las bendiciones de Dios, sólo debes aprende a caminar con Él y obedecer Su palabra. Por lo tanto, para vivir en la gracia de Dios debes renunciar a tu manera de vivir y hacer la diferencia. ¿Cómo? Antes de tomar decisiones, pregúntale al Señor: ¿Qué haría en ese caso? No hagas nada que entristezca a Dios y te aleje de Su presencia.

“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” Hebreos 4:16.

Si obedeces la palabra de Dios, Su gracia estará contigo.

 

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Marcando la diferencia

¿Cómo te sientes cuando quieres emprender algo y nadie te apoya? Sin duda te sientes mal porque quieres dar un paso hacia adelante, que podría ser de beneficio tanto para ti como para los demás, pero quizá los otros no lo ven de esa forma porque están cómodamente encerrados en el conformismo.

En ocasiones eso es lo que nos sucede como hijos de Dios, estamos tan relajados que no queremos esforzarnos para ir más allá de nuestras comodidades. Pero tienes que saber que cuando eres llamado a hacer la diferencia en medio de una sociedad que día a día se corrompe, Dios te abre puertas que ni siquiera sabías que existían.

Tal como lo hizo Daniel, un joven que propuso en su corazón no contaminarse con la comida y el vino del rey, y decidió guardar su integridad y mantenerse firme en sus convicciones, aún a pesar de ser condenado a muerte por no seguir órdenes que iban en contra de las leyes de Dios.

Quizá por alguna mala experiencia has pensado que no vale la pena ser diferente, porque por más que actúes correctamente las cosas no salen bien, y los que hacen peores cosas que tú  cosechan grandes éxitos. ¿Tú crees que esos éxitos serán eternos? ¿Sabías que Dios no respalda el mal proceder de sus hijos, que así como un día consiguieron alcanzar grandes logros un día podrían perderlo todo? 

No mires cómo otros progresan dando malos pasos, al punto de querer imitar su conducta, porque finalmente esto no lleva a nada bueno.

Observa lo que Romanos 12:2 (NTV) menciona:

“No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta.”

¿Estás listo para ser la diferencia en medio de  tu ciudad, barrio, trabajo, iglesia y  familia?

Sin duda Dios nos llama a grandes cosas, pero depende de cada uno de nosotros si queremos ser accesibles a su voluntad o conformarnos a este siglo. Porque cuando decides ser diferente en medio de la sociedad, empiezas a ver las más grandes bendiciones de Dios en respaldo a tu obediencia.

¿Qué decisión tomarás?, ¿Hacer la diferencia en medio de tanta gente o ser un cristiano movido por su comodidad?

Por Ruth Mamani

 

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¿Es el Señor de tu vida?

En Lucas 6 Jesús hace una pregunta a los que le seguían: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?” v. 46. Seguidamente hace una comparación a quien es parecido aquel que es obediente:

“Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca.

Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa.” Versículos 48 y 49.

Como seguidores de Jesús estamos conminados a hacer lo que Él dice, ya que al ser obedientes a Sus mandatos efectivamente lo hacemos el Señor de nuestra vida, pero si actuamos contrariamente simplemente Él no es nuestro Señor.

Esto conlleva tener intimidad diaria con Él, conocerlo a través de las Escrituras, para que así seamos hacedores de su Palabra  y no tan sólo oidores, como dice Santiago 1:22.

El fruto que llevamos también revela si realmente Dios es el Señor de nuestra vida. Mientras más comunión tengamos con Él sin duda reflejaremos si estamos edificando sobre la Roca, que es Jesús.

La obediencia a Su Palabra será la que nos mantengan firmes en medio de las tormentas que se presenten, si no edificamos en Él, sin duda nos derrumbaremos ante la primera dificultad.

¿Jesús es el Señor de tu vida? ¿Cuál es la prueba?

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Bendice a tus padres

Obedezcan y cuiden a su padre y a su madre. Así podrán vivir muchos años en el país que les voy a dar”.

Éxodo 20:12 (TLA)

Honrar a nuestros padres significa pasar tiempo con ellos, escucharlos, obedecerlos y respetarlos. Esta actitud traerá gran bendición a nuestra vida. La Palabra de Dios nos dice que si hacemos todas estas cosas tendremos larga vida en el lugar donde vivamos y todos nos saldrán bien.

“Si honras a tu padre y a tu madre, «te irá bien y tendrás una larga vida en la tierra.”

Efesios 6:3 (NTV)

¿Quieres ser bendecido? La Biblia nos da un consejo muy importante, comienza a mejorar la relación con tus padres, porque además del valor que tiene esto de por sí, hay una preciosa promesa de Dios cuando somos capaces de honrarlos como ellos merecen.

Por Danitza Luna



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Y, ¿te has bautizado?

El bautizo es un acto público de amor (así como el matrimonio) en el que se manifiesta la decisión de amar y la entrega a nuestro Señor.

Antiguamente, aquellos que escuchaban el mensaje de Dios se bautizaban inmediatamente porque creían en Él. ¿Crees en Jesús y lo que hizo por ti? Si la respuesta es afirmativa, entonces, no dudes en dar este paso de fe. La Biblia nos muestra un valioso ejemplo:

“El pasaje de la Escritura que leía era el siguiente:

«Como oveja fue llevado al matadero. Y, como cordero en silencio ante sus trasquiladores, no abrió su boca. Fue humillado y no le hicieron justicia.
¿Quién puede hablar de sus descendientes? Pues su vida fue quitada de la tierra».

El eunuco le preguntó a Felipe: «Dime, ¿hablaba el profeta acerca de sí mismo o de alguien más?». Entonces, comenzando con esa misma porción de la Escritura, Felipe le habló de la Buena Noticia acerca de Jesús.

Mientras iban juntos, llegaron a un lugar donde había agua, y el eunuco dijo: «¡Mira, allí hay agua! ¿Qué impide que yo sea bautizado?».

Hechos 8:32-36 (NTV)

Este pasaje de la Biblia nos muestra la conversión de un hombre que iba por el camino y se encontró con Felipe, quién le predicó la Palabra del Señor; después de haber escuchado las buenas noticias de la salvación, se preguntó: ¿Qué impide que yo sea bautizado?

Si eres alguien que ama a Jesús, crees en Él y quieres seguir sus pasos, entonces, ¿qué estás esperando? Recuerda que es un paso que debes decidir darlo por ti mismo, porque solamente dependerá de ti seguir sus pasos.



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