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¿Necesitas un milagro?

A veces enfrentamos situaciones que escapan de nuestras manos y de nuestras fuerzas, por lo que se requiere de un milagro ¿Qué podemos hacer para conseguir uno? Veamos una historia de un hecho milagroso que seguramente nos ayudará en este objetivo:

“Al irse Jesús de allí, dos ciegos le siguieron, gritando y diciendo: ¡Hijo de David, ten misericordia de nosotros! Y después de haber entrado en la casa, se acercaron a Él los ciegos, y Jesús les dijo*: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos le respondieron*: Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos, diciendo: Hágase en vosotros según vuestra fe. Y se les abrieron los ojos.” Mateo 9:27-30 (LBLA)

La Palabra de Dios nos muestra que dos personas recobraron la vista por un el milagro del Señor. La pregunta que Jesús hizo fue: “¿Crees que puedo hacer esto?”. Cuando queremos recibir algo de parte de Dios debemos acercarnos con FE y responder lo que Él te pregunta: ¿Confías que puedo darte este milagro? ¿Crees que puedo hacerlo?

La fe es la certeza de que recibiremos algo que aún no tenemos ¿Tienes fe en Dios? Te animo a reflexionar sobre esta situación, si aún tienes dudas en tu corazón no te engañes a ti mismo y sé sincero con el Señor, pídele que te ayude a crecer en tu fe. También puedes escribirnos, nos gustaría apoyarte.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Me tiene que costar!

Cuando deseamos alcanzar una meta es primordial realizar una planificación que nos ayude a esforzarnos, de esta manera poco a poco estaremos más cerca de lo que nos hemos propuesto.

Ninguna meta se alcanza con los brazos cruzados. Por ejemplo, si anhelo comprarme una movilidad seguramente tendré que ahorrar, posiblemente tendré que hacer sacrificios, como evitar ciertos gustos o gastos innecesarios, con tal de cumplir con el pago de las cuotas ¿no lo crees? Así es con cada objetivo o meta que nos propongamos.

En el área espiritual es algo parecido,  me gustaría hacer énfasis en este pasaje:

Y el rey dijo a Arauna: No, sino por precio te lo compraré; porque no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada. Entonces David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata.

Y edificó allí David un altar a Jehová, y sacrificó holocaustos y ofrendas de paz; y Jehová oyó las súplicas de la tierra, y cesó la plaga en Israel.” 2 Samuel 24:24-25 (RVR 1960)

Para que entiendas mejor te pondré un ejemplo: cuando llega el cumpleaños de alguien que amas no escatimas en gastos, podrías esforzarte y comprarle algo con todos tus ahorros a pesar que querías invertir el dinero para otra cosa ¡Esto es valorar y amar! Así mismo lo expresó en este pasaje David, quien no quiso aceptar el terreno como un regalo, sino que lo pagó  como un sacrificio al Señor.

¿Lo que entregas al Señor te cuesta? La oración, el estudio de la Biblia, el ayuno o servicio son parte del sacrificio que entregamos al Señor, esto debido a las obligaciones diarias, las batallas que enfrentamos contra nosotros mismos y en otros casos simplemente porque no se tiene el hábito de hacerlo.

Si analizamos este aspecto, la mayoría descuida sus ejercicios espirituales cuando no deciden “sacrificarse”; puesto que esperan que no les cueste realizarlos y finalmente los abandonan.

¿Eres alguien que se sacrifica? Este tiempo te animo a Honrar a Dios con tu vida, y que puedas decir como David “no ofreceré a Jehová mi Dios sacrificios que no me cuesten nada”

¡Demuestra tu amor con tu esfuerzo!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Una vez más?

Todos los seres humanos cometemos errores, no existe nadie en el mundo que pueda decir: “Yo nunca me equivoqué”. Pero… ¿Te has puesto a pensar que tus errores y derrotas podrían ser el inicio de las lecciones más importantes de tu vida  y que incluso podrían llevarte al éxito?

Thomas Edison fue uno de ellos, quizá tuvo que equivocarse una y otra vez para llegar a cumplir su objetivo, pero cuando se le preguntó acerca de sus numerosos intentos errados para crear la bombilla eléctrica, él contestó: “no he fracasado, he encontrado 10.000 maneras que no funcionan”. En otras palabras él estaba diciendo que de sus fracasos había aprendido grandes lecciones, porque en el momento de realizar un siguiente intento, él sabía que no debería seguir por el mismo camino, hacerlo sería una pérdida de tiempo y sólo terminaría alejándose de sus propósitos. De una forma similar sucede en nuestras vidas cuando insistimos en seguir en el mismo error.

Es posible que hayas cometido muchos errores en tu vida, quizá una palabra tuya cambió numerosas situaciones en tu familia, trabajo o ministerio y crees que ahora estás viviendo las consecuencias de tus hechos. No te martirices más, debes entender que todo error tiene el potencial de enseñarnos algo bueno, para ello, tenemos que estar dispuestos a reflexionar sobre lo ocurrido, evaluar dónde nos equivocamos, y descifrar cuáles son las acciones que debemos tomar para evitar pasar nuevamente por el mismo camino y terminar frustrados.

El primer tropezón te sirvió para que aprendieras a andar, la primera vez que te caíste de la bicicleta te fue útil para que aprendieras a montar sobre dos ruedas y la primera vez que confiaste en un amigo y te traicionó sirvió para saber en quien confiar.

Nuestros errores podrían convertirse en nuestras más valiosas lecciones de vida, no aprender de ellos sería una gran tragedia.

Sin importar la cantidad de errores que hayas cometido en tu vida, hoy te animo a salir del  lugar en el que tu fracaso te ha puesto, ya no pierdas más tu tiempo lamentándote por tus tropiezos, diciendo: ¿qué hubiera pasado si no hubiera dicho, hecho o ido al lugar que no debía?  “Lo hecho, hecho está” lo que ahora importa  son los pasos que darás de aquí en adelante y si estás dispuesto a incluir a Dios en cada uno de tus planes.

Si con un corazón humilde fuiste delante de Dios, puedes estar seguro que Él te perdonó. Su palabra dice en 1 Juan 1:9 (NVI)

Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad.

Puedes estar seguro que las cosas no seguirán de  la misma forma si te dejas guiar por su presencia.

Y como Jesús mismo sufrió, y el diablo le puso trampas para hacerlo pecar, ahora, cuando el diablo nos pone trampas, Jesús puede ayudarnos a todos. Hebreos 2:18 (TLA)

Por Ruth Mamani

 

 

 
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Te sientes perdido?

“El Señor es bueno y hace lo correcto; les muestra el buen camino a los que andan descarriados” Salmos 25:8 (NTV)

En ocasiones las malas decisiones terminan cambiando el rumbo de nuestra vida. Ellas nos alejan del propósito de Dios y hasta logran que nos sintamos completamente perdidos, sin saber qué dirección tomar para volver al camino de Dios. Jesús nos dice que Él es el único camino al Padre. Si te encuentras apartado, o perdido en tus propios caminos no dudes en volver a Jesús.

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Mi Dios es justo

“Porque el Señor ama la justicia y no abandona a quienes le son fieles. El Señor los protegerá para siempre, pero acabará con la descendencia de los malvados.” Salmo 37:28 (NVI)

Cuantas veces de nuestros labios han salido estas palabras: ¡No es justo! Tal vez te has esforzado tanto por conseguir un objetivo y la recompensa que a ti “te correspondía” se la dieron a otra persona. No es fácil lidiar con esto ¿verdad? Ante todo, debes entender que Dios no tiene favoritos, ni abandonará a quienes le son fieles, más al contrario, su protección siempre estará contigo y en su tiempo te hará justicia.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cómo quieres que te recuerden al partir?

Tal vez veas la pregunta como de cuando vas y te quedas de huésped en una casa por unos días y luego te vas. Y también es válido. Porque siempre he dicho que cuando nos invitan a un lugar, cuando nos permiten usar un espacio, sea para trabajo o diversión, sea para homenajearnos o para recibirnos porque no tenemos otro lugar dónde ir, nuestro deber es dejar el sitio mejor que como lo conseguimos. Así, las personas verán los detalles y les dará gusto volvernos a invitar o permitirnos volver a usar el espacio o recibirnos en su hogar por unos días.

Pero aquí me quiero referir también a cuando te vayas de este mundo, cuando mueras. ¿Cómo quieres ser recordado? Como alguien que logró muchas cosas, que fue amable, generoso, como alguien que defendió causas, que ayudó ¿o como alguien que mentía, que hacía cualquier cosa para escalar posiciones, incluso pisar a sus compañeros para subir?

Es bonito lograr fama, es bonito lograr metas, graduarse de una carrera, marcar historia por decisiones fuera de serie y de una manera limpia; pero yo honestamente hoy día, quiero ser recordada como alguien que demuestra el amor de Jesús, como alguien que luchó con sus propias tendencias para servir a Dios y a través de esos servicios impactar gente en el mundo.

Ser recordado como alguien generoso, amoroso y dispuesto siempre a ayudar es mi meta. Alguien que señaló hacia Dios para encontrar paz y sosiego. Alguien que hizo todo lo posible por llevar a otras personas a conocer a Jesús.

Y tú, cuéntame cómo quieres que te recuerden al partir, por favor.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Nuevo año, vida nueva?

La mayoría de las personas espera con ansiedad un nuevo año para emprender con nuevos proyectos, ilusiones o continuar con metas que se estancaron.

¿Debemos esperar un nuevo año para empezar de nuevo? No, pues no debemos demorar en resolver las dificultades o determinaciones que tomemos, porque si lo hacemos postergamos soluciones, decisiones y por ende bendiciones, dice Eclesiastés 3:1 “Hay una temporada para todo, un tiempo para cada actividad bajo el cielo.”

Siempre habrá tiempo para todo, para cada actividad en el cotidiano vivir. La clave es vivir el día a día con Cristo, depender de Él y dejar que lleve nuestras cargas y problemas como nos dice Mateo 11:28 “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”

Si para este nuevo año has hecho tu lista de metas, objetivo y demás, y en el transcurso del tiempo no puedes conseguirlos no esperes al siguiente año para empezar de nuevo; no es el año nuevo que trae nuevas oportunidades o esperanza, es nuestro carácter lo que hará la diferencia este 2016. El carácter de Cristo es el que debemos de seguir como ejemplo en nuestras vidas, perdonar a los que nos ofenden, amar a nuestros enemigos, arrepentirnos de nuestros pecados y vivir en santidad.

Que las metas y logros a conseguir no sean tu motivación sino Cristo, ten presente: “Lo más importante es que reconozcan a Dios como único rey, y que hagan lo que él les pide. Dios les dará a su tiempo todo lo que necesiten. Así que no se preocupen por lo que pasará mañana. Ya tendrán tiempo para eso. Recuerden que ya tenemos bastante con los problemas de cada día.”  Mateo 6:33-34 TLA

Está en tus manos encomendar a Dios tu vida cada día.

“…todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado!” 2 Corintios 5:17 (NTV)

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Esfuérzate

Mi mamá nació en 1962, vivió su infancia en un humilde hogar en el campo, pasó por necesidades; sus padres no tenían el dinero suficiente, por lo que escaseaba el alimento y le fue imposible terminar el colegio.

Al ver esta situación difícil en su casa, en su adolescencia, tomó la decisión de emigrar a la ciudad para buscar una mejor calidad de vida. Empezó trabajando como niñera, mucama; sin embargo, no quiso quedarse como tal, ella aspiraba a más. Ingresó a un instituto para aprender corte y confección y con ese conocimiento emprendió un negocio propio, los inicios no fueron fáciles pero con perseverancia y esfuerzo llegó a tener éxito en sus ventas. Tanto fue así, que en la actualidad podemos ver el fruto de sus manos. Sacó adelante a su familia, sus hijas tuvieron el privilegio de estudiar en el extranjero y en su casa siempre hay en abundancia. Cuando le preguntas cuál fue su secreto de éxito, ella responde: “no hay secretos de por medio, es gracias a Dios que nunca me abandonó y claro, el trabajar el día a día, porque eso es lo que Él nos manda, trabajar…”

¿Cuántos queremos alcanzar éxitos en cualquier área de nuestra vida? Yo creo que muchos; nos trazamos objetivos, metas y aún ya tenemos planificadas estrategias para encaminarnos. Pero muchas veces sucede que todos estos anhelos sólo se quedan en sueños o simplemente en palabras. ¿Qué sucedió? Creo que una de las razones es la falta de esfuerzo, pues es querer pero no hacer, es soñar pero no despertar, es hablar pero no accionar, es visualizar pero no trabajar, es creer que todo viene de la noche a la mañana, como algo mágico, pero no es así.

Para poder cumplir metas y alcanzar éxitos en la vida se requiere de esfuerzo, de dar más allá de lo que uno normalmente puede; es emplear tiempo, fuerza, conocimiento y valentía. El Señor le dijo a Josué que debía esforzarse porque él sería quien llevaría al pueblo de Israel a la tierra prometida. Y se lo repitió cuatro veces.

Proverbios 14:23 dice “Todo esfuerzo tiene su recompensa, pero quedarse sólo en palabras lleva a la pobreza.” (NVI)

¿Queremos recibir la recompensa y lograr nuestras metas? Entonces es tiempo de esforzarse y luchar. Recuerda que Dios va contigo.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Es tiempo

Cuando repasaba algunas historias de personajes bíblicos me llamó mucho la atención la edad de varios de ellos cuando lograron algo peculiar y particular en su vida. Por ejemplo, Josías con tan sólo 8 años empezó a reinar en Judá, a sus 16 comandó la reforma religiosa en su nación. Samuel cuando era niño escuchó la voz de Dios. José a sus 17 años supo ser decidido y se determinó ser fiel a Dios. Jesús a sus 12 años ya estaba en el templo conversando con maestros de la ley, Jeremías fue llamado en su juventud para que iniciase su ministerio de profeta, etc.

Cada uno de estos ejemplos me llevó a pensar que no necesitamos esperar tener más años o aguardar otro tiempo para lograr un objetivo en el Señor. Cuando hay predisposición, humildad y obediencia a Dios, grandes cosas se pueden hacer en el tiempo que se está viviendo conforme al llamado de Dios para cada uno de nosotros.

Recuerda que nuestra vida en la tierra no es casualidad, nuestra decisión por Cristo en aquel momento no fue para en vano, que nos convirtiéramos en cristianos no fue una moda más; nuestra vida fue un pensamiento y un sueño de Dios, teníamos un propósito que cumplir; por eso es que estamos aquí, como lo declara Efesios 2:10 “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”

Como estos grandes hombres de Dios, te animo a que te desafíes con estas palabras: “Cumpliré el propósito por el cual fui escogido, porque para esta hora he sido llamado, ya no retardaré más la promesa, ya no esperaré otro tiempo o que pasen los años, es tiempo de impactar mi generación; hoy empezaré a escribir la historia de mi vida.”

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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