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Divagación del tiempo

“¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé.”

(San Agustín, Confesiones)

El presente no es más que un intersticio, una rajadura tenue entre el segundo que pasó y el que viene. Una aparición, un mínimo haz de luz o un latigazo de sombra.

¿Qué importancia tendría esta divagación en semejante sitio web con tan altos pensamientos espirituales? A ver si puedo precisarlo.

Nunca vivimos, creo, el “presente”. Sólo está el instante. Inasible. Me dicen que Yo soy el que soy puede significar Yo seré el que seré – o ambas cosas. No sabemos porque el tiempo es una categoría inventada para situarnos.

Sugiero a veces a mis amigos a quienes acompaño a leer la Biblia que Dios vive el día a día con nosotros. Podría ser de otro modo. A lo mejor es de otro modo pero se me hace que lo ha preferido así: acompañarnos en la asombrosa expectativa, en el misterio del qué será.

(A estas alturas de mi vida me importa bien poco – nada en realidad – que me retruquen los entendidos. Ellos necesitan la certeza de sus convicciones y sus edictos magistrales. A veces me parece que han perdido la inocencia del descubrimiento. Bailan siempre en la misma baldosa.

Yo, al contrario, me aventuro en el vértigo de lo que no sé. Como debo haber dicho aquí antes, bailo en la oscuridad).

Se suele decir que el tiempo perdido no se recupera. Esto suena tan griego, tan occidental. Supone que la vida es una línea recta, una ruta sin retorno.

Propongo que el tiempo no es más que las realidades de la vida. Hacemos esto o lo otro. Podemos no hacerlo nunca. Podemos volver a hacerlo. Podemos recordar. Podemos olvidar. Podemos evocar.

Podemos odiar si queremos, pero podemos perdonar. Recuperar una relación o perderla para siempre. Intentar nuevos encuentros.

Podemos ser lo que soñamos antes. O decidir que no queremos ser lo que soñábamos porque descubrimos que nos interesa ser otra cosa.

Me voy dando cuenta que es más interesante pensar en lo que seré en vez de diluirme en la nostalgia de lo que fue o no fue. (Tal vez eso sea un buen ejercicio contra el Alzheimer o la demencia senil).

Me propondré entonces la construcción de recuerdos del futuro. ¡Tan intensamente que terminaré teniendo nostalgia de lo que seré!

Hacedores

Cierta mujer fue a escuchar un sermón en el cual el ministro condenó el uso de medidas inexactas. La mujer se conmovió en gran manera por el discurso.

Al día siguiente, cuando el pastor la visitó le preguntó qué recordaba de su sermón. La mujer se disculpó diciendo que tenía muy mala memoria y por esto había olvidado casi todo lo que escuchó.

    – Pero una cosa – dijo- he recordado, que al llegar a casa quemé la medida de madera de mi tienda.

Existe gente con una maravillosa memoria, capaces de memorizar muchísimos versículos y existen otras personas a las que les cuesta retener la información. Sin embargo, si el primer grupo no es capaz de poner en acción todo lo que sabe, será en vano memorizar la Biblia entera.

Santiago 1:22 dice: “No solo escuchen la palabra de Dios; tienen que ponerla en práctica. De lo contrario, solamente se engañan a sí mismos” (NTV) Lo importante es poner en práctica la Palabra de Dios y no solamente conocerla en teoría.

Ya sea que tengas una memoria prodigiosa o no, busca siempre la enseñanza que cada pasaje tiene para tu vida. No repitas versículos ni los leas sin meditar en ellos. Pídele a Dios que te muestre cómo aplicarlos en tu vida.

Si fuiste bendecido con una buena memoria, sigue aprendiendo y memorizando versículos pero no olvides que lo más importante es llevarlos a la práctica, que te ayuden a cambiar las cosas que están mal y ser la persona que Dios quiere que seas.

Si tu memoria no es buena, pídele a Dios que te ayude a vivir sabiamente, aplicando su Palabra, que aunque no seas capaz de repetir al pie de la letra los  versículos, la gente pueda ver que vives de acuerdo a ellos.

Recuerda que lo importante es que seamos hacedores de la Palabra de Dios y no tan solo oidores.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡A empezar de nuevo!

Si bien cada día podemos empezar de nuevo, el inicio de una etapa puede ser bastante alentador para este propósito. Cuando culmina un tiempo siempre evaluamos cómo nos fue, lo que hemos logrado, los avances y fracasos; a pesar de los resultados este análisis nos ayuda porque se da fin de un periodo para emprender otro y tener la oportunidad de ser mejor.

“Hermanos, no digo que yo mismo ya lo haya alcanzado; lo que sí hago es olvidarme de lo que queda atrás y esforzarme por alcanzar lo que está delante, para llegar a la meta y ganar el premio celestial que Dios nos llama a recibir por medio de Cristo Jesús.” (DHH) Filipenses 3:13-14

Tenemos una carrera por delante, por tanto es tiempo de soltar el pasado. Si queremos que este nuevo año sea grandioso y podamos alcanzar nuestras metas, existe un requisito primordial que es olvidar lo que queda atrás y esforzarnos por lo que está adelante. Tienes un largo camino por recorrer y ¡lo que quedó atrás ya no cuenta!

Es suficiente de lamentarse por las caídas, debilidades o errores cometidos; eres humano y es natural que te equivoques, e incluso que vuelvas a caer, pero tu mirada no debe estar en ello sino en el reto que tienes por delante. Este tiempo te animo a luchar por tus sueños, valora a las personas que están contigo porque quizá mañana se vayan, disfruta el presente y ¡Perdona!

El perdón es necesario para que no sigas atado emocionalmente al ayer ¿Quieres avanzar? Entonces quiebra todo lo que te une al pasado como la amargura y el rencor. No olvides que por delante te esperan lindas bendiciones, amistades que conocerás y otras cosas, pero primero debes aprender a soltar lo que está atrás.

¡Olvidemos y sigamos adelante!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Ya lo viejo pasó…

Durante estas fechas todos comenzamos a evaluar lo que fue el año que está por terminar. Algunos se sienten victoriosos y otros frustrados por el tiempo que no pudieron aprovechar, ¿Cómo te sientes tú?

Quizás tus errores han sido mayores que tus aciertos, y hasta puede que te sientas frustrado por el tiempo mal invertido, pero por sobre todas las cosas, quiero animarte a no darte por vencido y seguir a la meta a la que has sido llamado; no todo está perdido, porque aún hay camino por recorrer y montañas que escalar.

Observa lo que el Apóstol Pablo dijo:

Hermanos, yo sé muy bien que todavía no he alcanzado la meta; pero he decidido no fijarme en lo que ya he recorrido, sino que ahora me concentro en lo que me falta por recorrer. Así que sigo adelante, hacia la meta, para llevarme el premio que Dios nos llama a recibir por medio de Jesucristo. Filipenses 3:13-14 (TLA)

Puede que haya situaciones que han marcado tu vida, pero ya no sigas pensando en el pasado, no te martirices por tus errores y en lo mucho que pudiste alcanzar; por el contrario, toma el consejo del Apóstol, olvida tus fracasos y extiéndete a lo que está por delante, porque lo que ahora importa es lo que está por venir. Ya no des vuelta atrás para tratar de enmendar errores. No permitas que tus pensamientos negativos hagan un nido en tu cabeza de modo que te impidan alcanzar los planes y propósitos que Dios tiene contigo.

Recuerda que Dios está más interesado en tu presente y futuro que en tu pasado.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2 Corintios 5:17 (RVR).

Un nuevo año está por venir y junto con él todas las cosas serán nuevas, ya lo viejo pasó y en Cristo podemos tener la seguridad de disfrutar la vida, porque Él tiene el control de todo.

Por Ruth Mamani

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Te han abandonado?

Existe un refrán que dice: “a los buenos amigos se los conoce en el tiempo de necesidad” Esta frase seguramente se creó pensando en la cantidad de personas que desaparecen de tu lado cuando necesitas apoyo ¿Alguien te ha abandonado cuando más lo necesitabas?

Recuerdo la historia de un hombre que siempre estaba rodeado de amigos y familiares, haciendo fiestas u otras actividades con el dinero que tenía, hasta que se enfermó. Cuando dejó de trabajar y, obviamente comenzó a enfrentar necesidades, nadie lo visitaba, entonces recién se dio cuenta que no tenía verdaderos amigos o personas en quienes podía confiar.

Y le dijo José: Esta es su interpretación: los tres sarmientos son tres días. Al cabo de tres días levantará Faraón tu cabeza, y te restituirá a tu puesto, y darás la copa a Faraón en su mano, como solías hacerlo cuando eras su copero. Acuérdate, pues, de mí cuando tengas ese bien, y te ruego que uses conmigo de misericordia, y hagas mención de mí a Faraón, y me saques de esta casa.” Génesis 40:12-14

Algo parecido sucedió con José, él había interpretado el sueño del copero del Rey  y le dijo  que en tres días sería restituido en su puesto y estaría nuevamente a lado del Faraón; entonces, le pidió  al copero que cuando esto sucediera se acordara de él y lo mencionara para que fuera liberado. Pero lamentablemente este capítulo tiene un triste final:

Y el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que le olvidó.” Génesis 40:23

El sueño que José había profetizado se cumplió al pie de la letra, pero aun así el copero se olvidó de él ¿Has colocado tu confianza en alguien? Lamentablemente si colocamos nuestra fe en un ser humano lo más probable es que salgamos lastimados, lo mejor es entregar nuestra vida y cargas a alguien que realmente nos ama.

El Señor demostró su amor desde antes de la creación del mundo; si en alguien podemos confiar es en Él, quién nos socorre cuando clamamos su nombre.

En esta oportunidad te animo a entregarle a Dios tus preocupaciones y necesidades, confiando que nunca te dejará abandonado. Y no olvides que aunque muchos te hayan dejado solo, al final tendrás la victoria si confías en Dios, así como lo hizo José.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡No lo olvides!

Cuántas veces nos pasa que por más que intentamos no olvidar lo importante lo hacemos, e incluso en ocasiones no recordamos el favor que alguien nos hizo en el momento de nuestra necesidad.

Algo similar paso con José, quizá no fue él quien se olvidó de ser agradecido con aquellos que le hicieron el bien, sino al contrario, se olvidaron de él.

José fue alguien que pasó por muchas situaciones inexplicables, pero mientras él estaba en la cárcel, conoció a personas que habían estado al servicio del rey, entre ellos, el copero y el panadero, quienes por ofender a su rey se encontraban en ese lugar.

Una noche mientras dormían, tanto el copero como el panadero tuvieron un extraño sueño, por supuesto que cada uno con lo suyo propio, por lo que despertaron con angustia en el corazón, tanto así que sus rostros denotaban preocupación,  y cuando José vio sus semblantes decaídos les preguntó el porqué de su aflicción. Y ellos le respondieron: “Hemos tenido un sueño y no hay nadie que lo interprete”. Entonces José les pidió que se lo contaran, porque él sabía a quién le pertenecen las interpretaciones.

José se preocupaba por ambos oficiales, como sus sueños eran diferentes, sus interpretaciones también lo eran. Al copero le dijo que sería restituido a su posición anterior, por lo que José le pidió que se acuerde de él cuando tenga ese bien. Al escuchar una respuesta positiva, el panadero también le pidió su interpretación, pero lamentablemente las noticias no eran buenas para él. Y todo sucedió tal cual José lo anunció.

Imagino el corazón esperanzado de José al saber que podría obtener la libertad gracias al copero, quien estaría cerca del rey y le hablaría de aquel que pudo interpretar sus sueños, pero lamentablemente no fue así, el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que lo olvidó.

Aunque parezca malagradecido de parte del copero, no debemos olvidar que Dios está sobre todo y fue Él quien lo permitió.  Tal vez si hubiera sido liberado en ese momento, José hubiera regresado a Canaán en lugar de quedarse en Egipto para cumplir el propósito por el cual había llegado allí.  O quizá no era el tiempo indicado.

Por ello no podemos culpar al copero por lo que olvidó, cuando nosotros mismos actuamos mucho más ingratamente con Dios, aún a pesar de haber prometido no olvidarlo nunca, lo hacemos. Así de mal le pagamos y más cuando nos hallamos en situaciones de alta presión o cuando realizamos nuestras actividades diarias.  Muchas veces hasta parece que olvidamos de que somos sus hijos, no recordamos lo que Él ha prometido hacer por nosotros.

Si hoy te encuentras en situaciones adversas, no olvides que Dios está de tu lado, Él tiene planes más grandes para ti que simplemente salir de la prueba en la que te puedes hallar, la pregunta es: ¿En quién pones tu esperanza?

Dios dijo:  «Yo no pienso como piensan ustedes ni actúo como ustedes actúan. Mis pensamientos y mis acciones están muy por encima de lo que ustedes piensan y hacen: ¡están más altos que los cielos! Les juro que así es». Isaías 55:8-9 (TLA)

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Devuelve lo que no es tuyo!

“Un día, los profetas le dijeron a Eliseo:

—Mira, el lugar donde vivimos contigo es demasiado pequeño para nosotros. Déjanos ir al río Jordán, allí tomaremos troncos y nos haremos una casa.

Eliseo les contestó:

—Está bien. Vayan.

Entonces uno de los profetas le dijo:

—Ven con nosotros, por favor.

Él contestó:

—Está bien, iré.

Así que Eliseo los acompañó, y cuando llegaron al río Jordán cortaron algunos árboles. Mientras uno de los profetas estaba cortando un tronco, se le cayó el hacha al río. Entonces le gritó a Eliseo:

— ¡Maestro! ¡Esa hacha no es mía, me la prestaron!” 2 Reyes 6:1-5 (TLA)

Imagino el susto que se llevó el profeta cuando vio desaparecer el  hacha en el río, quizá pensó en no recuperarla más y se hizo la idea de tener que pagarla, pero su angustia fue tal que no pudo evitar gritar.

¿Alguna vez te pasó algo similar? Tal vez pediste prestado algo que necesitabas en el momento, pero por un descuido lo perdiste, se rompió o puede que haya pasado el tiempo y nunca más lo regresaste.

Romanos 13:7-8 (NVI) dice:

“7 Paguen a cada uno lo que le corresponda: si deben impuestos, paguen los impuestos; si deben contribuciones, paguen las contribuciones; al que deban respeto, muéstrenle respeto; al que deban honor, ríndanle honor. La responsabilidad hacia los demás. No tengan deudas pendientes con nadie, a no ser la de amarse unos a otros. De hecho, quien ama al prójimo ha cumplido la ley.” Romanos 13:7-8 (NVI)

Alguien dijo alguna vez: “Su nombre es prestar y su apellido devolver” Haciendo referencia a que si te prestaste algo, no tardes en devolverlo. Puede que la persona que te hizo ese favor tuvo que haber trabajado mucho para obtener ese bien, no sería justo simplemente olvidarlo; o quizá no tenga ninguna necesidad, pero sabes que lo correcto es devolver.

A pesar de que el tiempo haya pasado desde el día en que pediste prestado, te animo a armarte de valor para devolver aquello que no es tuyo; ya basta de estar escondiéndote de los demás porque no les has pagado lo que les debes; ya basta de infringir los principios de la palabra de Dios, es tiempo de vivir en integridad y de  que no debamos nada a nadie.

Todos sabemos del riesgo que corremos al prestarnos algo que no nos corresponde, y de la misma forma sabemos cuando somos nosotros quienes prestamos a otros.

Así como el profeta exclamó con tanta desesperación al ver su hacha “prestada” desaparecer en el río, de la misma forma deberíamos desesperarnos por devolver algo que nos prestamos o que debemos.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Todo lo que tienes es gracias a Él, no lo olvides

“Tengan cuidado de no olvidarse del Señor su Dios. No dejen de cumplir sus mandamientos, decretos y leyes que les he ordenado hoy. Cuando hayan comido y estén satisfechos, y vivan en las buenas casas que hayan construido, y vean que sus vacas y ovejas han aumentado, lo mismo que su oro y su plata y todas sus propiedades, no se llenen de orgullo ni se olviden del Señor su Dios, que los sacó de Egipto, donde eran esclavos.” Deuteronomio 8:11-14.
Cuando estamos en problemas o tenemos necesidades, buscamos a Dios con todo nuestro corazón. Pero a veces, cuando somos bendecidos y gozamos de tiempos buenos, nos olvidamos de Él. Olvidamos que todo lo que tenemos es gracias al Señor, por eso Él nos dice y alerta. “Tengan cuidado de no olvidarse del Señor su Dios. No dejen de cumplir sus mandamientos, decretos y leyes que les he ordenado hoy…”
No cometas el mismo error y pecado que el pueblo de Israel cometió. Después de ser liberados de la esclavitud y ver grandes milagros de Dios, la mayoría de las personas se habían olvidado de Él y de las cosas que había hecho para sacarlos de Egipto. Muchos de ellos ya ni se acordaban de las señales ni del poder de Dios que vieron con sus propios ojos.
Ten cuidado con la comodidad y el orgullo. No te olvides de Dios y de las cosas que Él ha hecho por ti. Recuerda que gracias a Él tienes vida, salud, alimento y todo lo necesario para seguir adelante.
Dios es quien te colma de favores y misericordias. Hónralo en todo tiempo, sirviéndole y amándole de todo corazón sobre todas las cosas. Vive una vida agradable para Él y reconoce todos los días que Él es el Señor. Todo lo que tienes es gracias a Él.
El Señor dice: “Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.” Deuteronomio 4:9
Aparta un tiempo cada día para estar a solas con Dios y agradécele por todas sus bendiciones.

 

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¿Algo está llamando tú atención?

Cuando uno de mis sobrinos era más pequeño y lo enviábamos a la tienda, casi siempre retornaba a casa con algo distinto a lo que le habíamos encargado ¿Qué pasaba?, era nuestra pregunta. Decidimos seguirlo y descubrimos que en el camino se encontraba con sus amigos y se ponía a jugar o se quedaba viendo la tienda de videos.

El objetivo de mi sobrino era ir a la tienda y comprar lo que se le había pedido pero las distracciones que había en el camino desviaban su atención de lo que debía hacer.

Todos tenemos un propósito en esta tierra, nadie es resultado de una casualidad o un descuido, Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás.” Efesios 2:10 (NTV)

Dios nos creó para hacer algo hermoso con cada uno de nosotros, pero a veces lo olvidamos, dudamos y nos detenemos. Y en lugar de cumplir el propósito de Dios para nuestra vida, nos distraemos y nos desviamos del camino.

Las distracciones son las armas preferidas que usa el enemigo para desviar nuestra atención y así sacarnos del camino correcto; eso que el enemigo ha puesto delante de ti puede estar haciendo que tu vida espiritual esté muriendo.

El exceso de trabajo, los problemas, enfermedades, relaciones conflictivas y necesidades son algunas de las cosas que el enemigo usa para distraer. ¿No te ha pasado que cuando te dispones a orar, leer la biblia o congregar siempre ocurre algo que impide que lo hagas?

Tal vez no puedas evitar esas distracciones  pero tú decides si te detienes y haces lo que el momento te presenta o continúas caminando a aquello que Dios te ha llamado hacer.

“Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos.” Salmos 138:8 (RVR1960)

Por Judith Quisbert

 

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¿En quién está tu confianza?

Un hombre se fracturó una pierna mientras jugaba fútbol, como no podía caminar su familia decidió llevarlo a un curandero quien, como parte de su tratamiento, se paró sobre él y lo pisoteó. A pesar de los gritos de dolor nadie hizo nada para socorrerlo puesto que pensaron que era necesario.

Lo triste es que el hombre quedó peor que antes y terminaron poniéndole tornillos porque sus huesos estaban totalmente rotos. Lamentablemente ellos pusieron su confianza en alguien equivocado.

En la historia conocemos un caso similar, la palabra de Dios dice:

“… Ocozías cayó por la ventana de una sala de la casa que tenía en Samaria; y estando enfermo, envió mensajeros, y les dijo: Id y consultad a Baal-zebub dios de Ecrón, si he de sanar de esta mi enfermedad.

Entonces el ángel de Jehová habló a Elías tisbita, diciendo: Levántate, y sube a encontrarte con los mensajeros del rey de Samaria, y diles: ¿No hay Dios en Israel, que vais a consultar a Baal-zebub dios de Ecrón? Por tanto, así ha dicho Jehová: Del lecho en que estás no te levantarás, sino que ciertamente morirás. Y Elías se fue.” 2 Reyes 1:2-4 (RVR 1960)

El Rey Ocozías se había caído de la ventana de su casa, como estaba mal envió a sus mensajeros para consultar sobre su recuperación a un ídolo llamado Baal–zebub. La consecuencia de olvidar a Dios fue terrible, puesto que el Señor le dijo por medio del profeta Elías que no se volvería a levantar, sino que su vida llegaría a su fin.

Cuando enfrentas problemas, ¿a quién acudes? Las preocupaciones pueden inclinarte a tomar decisiones equivocadas que van en contra de la voluntad del Señor, pero al final tú tendrás la última palabra.

Si estás enfrentando un tiempo desesperante te animo a no dejarte llevar por la angustia, ponte de rodillas y entrégale al Señor tu confianza, porque si quieres una respuesta o salida inmediata sin Dios solamente vas a empeorar la situación.

 

 

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El motor más poderoso

Posiblemente el nombre de Corrie ten Boom no le resulte familiar a muchas personas, pero esta mujer cambió la historia para mucha gente.

Su familia heredó la relojería fundada por su abuelo, que se ubicaba en la planta baja del edificio donde vivía; de esta manera ella se convirtió en la primera mujer relojera de Holanda. Sin embargo, este logro queda opacado cuando nos percatamos de que posiblemente también fue una pionera en dirigir un movimiento de resistencia contra los nazis en su país.

A su manera, sin usar la violencia ni la fuerza, armó un plan de acuerdo a sus principios y su fe cristiana: Su vivienda se convertiría en un refugio, pudiendo albergar a seis o siete personas simultáneamente. La relojería era una “pantalla” perfecta, ya que no era llamativo ni sospechoso que, como en cualquier otro negocio, entraran y salieran personas constantemente. Se estima que de esta forma salvó la vida de unos 800 judíos, además de numerosos integrantes de la resistencia holandesa y estudiantes que eran perseguidos porque rehusaban colaborar con los nazis.

Un día, un hombre entró a la relojería y le dijo a Corrie que él y su esposa eran judíos y que necesitaban dinero para sobornar a un policía. Ella le respondió que podría conseguírselo. Ese hombre fue quien el 28 de febrero de 1944 los delató a la Gestapo (policía secreta de los nazis). Ese día Corrie, su padre Casper, sus hermanos Willem, Nollie y Betsie y su sobrino Peter fueron arrestados y conducidos la cárcel de Scheveningen.

Su padre y sus hermanos murieron en los campos de concentración y de su sobrino nunca más se supo.

A fines de 1944 el nombre de Corrie fue incluido en una lista de personas que debían recuperar la libertad y regresó a Holanda.

Lo más sobresaliente de esta mujer, no fue lo que hizo para rescatar judíos (aunque el valor de esa acción es  imposible de establecer) sino que Corrie perdonó la pérdida de sus seres queridos y sus propios sufrimientos.

En 1947, en Munich, un hombre quiso saludarla y pretendió estrecharle la mano. Al ver su rostro lo reconoció de inmediato como uno de los guardianes más crueles de Ravensbrück, ¿Cómo podía darle la mano a ese hombre? Él le compartió cómo Dios había cambiado su vida después de la guerra y que creía que Dios lo había perdonado por todas las maldades cometidas en el campo de concentración, pero que necesitaba que ella personalmente le dijera que lo perdonaba. Corrie lo hizo y le dio la mano.

Esta hermosa mujer es un ejemplo de lo que el amor de Dios puede hacer en nuestras vidas cuando estamos dispuestos a ser usados por Él. No sólo nos da grandes ideas para ayudar a otros, sino que nos da la fortaleza para sobrellevar las pruebas y, además, perdonar a quienes nos hacen daño.

Corrie bien pudo quedarse lamentando su pasado y considerando que ya había hecho suficiente  por los demás pero no se detuvo ahí sino que fundó una casa de convalecencia en Bloemendal, destinada a la curación y el reposo de los sobrevivientes.

No, amados hermanos, no lo he logrado, pero me concentro sólo en esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús. Filipenses 3:13, 14

El amor de Dios es el motor que mueve nuestras vidas, mucho más allá de lo que podemos imaginar, nos da la fuerza para seguir adelante a pesar de las dificultades, para perdonar a quienes nos hicieron daño  y nos permite seguir corriendo hacia la meta.

 

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Desde la raíz…

 “Cuídense unos a otros, para que ninguno de ustedes deje de recibir la gracia de Dios. Tengan cuidado de que no brote ninguna raíz venenosa de amargura, la cual los trastorne a ustedes y envenene a muchos.” Hebreos 12:15 (NTV)

¿Cuántos, en más de una ocasión, hemos intentado terminar con la mala hierba que estropeaba nuestro hermoso jardín? Seguro que muchos y aunque creemos haber acabado con ella vuelve a brotar y pareciera que el trabajo realizado hubiera sido en vano. Por esto creo que no es casualidad que Dios use esta ilustración para describir la amargura como mala hierba, responsable de muchos trastornos que no sólo nos envenenan a nosotros sino también a los que están alrededor nuestro. Por ello, si aún te cuesta olvidar los incidentes que te hirieron en el pasado e incluso cada vez que te tropiezas con esa persona que te lastimó traes a la memoria los hechos como si fueran ayer, entonces necesitas ayuda; no trates de solucionarlo solo o como si nada hubiera pasado, porque el terreno en el que te encuentras es tan peligroso que  la hierba mala de la amargura querrá dañar el jardín de tu corazón y la única manera de eliminarla por completo es sacarla desde la raíz, de lo contrario seguirá creciendo en tu interior y tendrás una cosecha dolorosa. Permítele a Dios quitar toda maleza de tu corazón para que en ti crezca el fruto de su Espíritu.

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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