olvidar Archives | CVCLAVOZ

All posts in “olvidar”

¿Por qué no puedo?

Cuántas veces nos hemos preguntado ¿Por qué no puedo…? Tal vez has fracasado muchas veces y posiblemente es porque estás olvidando un aspecto muy importante.

La Palabra de Dios dice: “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer.” Juan 15:4-5 (LBLA)

Jesús hace una comparación para que comprendamos su enseñanza y menciona que Él es la vid y nosotros las ramas. El sembrador espera que de las ramas salgan hermosos frutos; así mismo, nuestro Padre celestial espera que nosotros demos frutos, pero este objetivo sería imposible si estuviéramos separados de Él.

Es absurdo esperar frutos de una rama que ha sido arrancada de su planta, la misma se secará prontamente porque no tiene fuente de vida. Asimismo, no podemos esperar algo del Señor si estamos lejos de Él, simplemente nuestra muerte espiritual.

¿Estás cerca o lejos de Dios? Si estás lejos de Él no podrás dar frutos por más esfuerzos o sacrificios que realices ¿escuchaste a algunas personas decir “no puedo cambiar”? La realidad es que separados de Dios no podremos alcanzar el carácter de Cristo, tampoco fortaleza o alguna bendición que queramos de lo alto.

Este tiempo te animo a acercarte al Señor, pero no por lo que puedas recibir de Él, sino por quién es y por agradecimiento, después conocerás su misericordia.

¿Qué quieres de parte del Señor?

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Sólo espera…

“Él creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas naciones, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia.” Romanos 4:18 (RVR)
¿Alguna vez prometieron darte un regalo, pero a medida que pasaba el tiempo llegó a convertirse en un sueño inalcanzable hasta que terminaste olvidándolo?
Algo similar sucedió con Abraham, Dios le había prometido ser padre de multitudes, pero ni siquiera tenía hijos, tenía una edad avanzada, más de 80 años para ser exactos y para colmo de males, su esposa era estéril.
Humanamente, imposible de alcanzar la meta que Dios había trazado para su vida, pasaron días, meses, años y todo seguía igual ¡Qué desesperación! ¿Cuándo llegaría la promesa? Al ver que nada sucedía, una profunda tristeza inundó el ser de Abraham e imagino que Sara se encontraba en la misma situación, lo que posiblemente generaba problemas en su matrimonio.
Por lo tanto, en medio de su desesperación, Sara y Abraham decidieron ayudar a Dios, como Él se había “olvidado de su promesa” Sara tuvo la gran idea de recibir la respuesta a sus plegarias a través de su sierva, mas no era lo que el Señor había planificado para sus vidas. Parecía una buena decisión, pero ellos no tenían idea de las consecuencias que vivirían a causa de ello.
Tal vez hoy, al igual que Abraham y Sara, estás a la espera de una respuesta de Dios. Quizá ya no deseas tocar puertas de empleos por los resultados negativos que has recibido, posiblemente te hayas cansado de doblar tus rodillas por tu familia para que un día ellos lleguen a los pies de Cristo, puede que tu esperanza de llevar un hijo en tu vientre se haya terminado y te sientes tentada a intentar ayudar a Dios para ver su respuesta. Pero la pregunta ante todo ello es: ¿En quién pones tu esperanza?
¿No fue Dios quien abrió el mar rojo para que su pueblo pasara en seco? ¿No fue Dios quien a una edad avanzada le dio un hijo a Abraham y Sara? ¿No fue Dios quien multiplicó los panes y los peces para alimentar a una gran multitud?
No siempre es fácil estar en la silla de espera, pero debemos entender que Dios nunca llega tarde, te lo dice alguien que por años tuvo que orar para que su familia se convierta; por ello, con toda convicción puedo decirte que el regalo que Dios te ha prometido lo cumplirá. Pues Él no es hombre para que mienta ni hijo de hombre para que se arrepienta, sólo espera confiadamente en sus promesas.
Por ejemplo, estaba la promesa que Dios le hizo a Abraham. Como no existía nadie superior a Dios por quién jurar, Dios juró por su propio nombre, diciendo:
«Ciertamente te bendeciré y multiplicaré tu descendencia hasta que sea incontable» Entonces Abraham esperó con paciencia y recibió lo que Dios le había prometido. Hebreos 6:13-15 (NTV)
Si lo hizo con Abraham y Sara, lo hará también contigo. ¡Sólo espera…!

Por Ruth Mamani

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Divagación del tiempo

“¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé.”

(San Agustín, Confesiones)

El presente no es más que un intersticio, una rajadura tenue entre el segundo que pasó y el que viene. Una aparición, un mínimo haz de luz o un latigazo de sombra.

¿Qué importancia tendría esta divagación en semejante sitio web con tan altos pensamientos espirituales? A ver si puedo precisarlo.

Nunca vivimos, creo, el “presente”. Sólo está el instante. Inasible. Me dicen que Yo soy el que soy puede significar Yo seré el que seré – o ambas cosas. No sabemos porque el tiempo es una categoría inventada para situarnos.

Sugiero a veces a mis amigos a quienes acompaño a leer la Biblia que Dios vive el día a día con nosotros. Podría ser de otro modo. A lo mejor es de otro modo pero se me hace que lo ha preferido así: acompañarnos en la asombrosa expectativa, en el misterio del qué será.

(A estas alturas de mi vida me importa bien poco – nada en realidad – que me retruquen los entendidos. Ellos necesitan la certeza de sus convicciones y sus edictos magistrales. A veces me parece que han perdido la inocencia del descubrimiento. Bailan siempre en la misma baldosa.

Yo, al contrario, me aventuro en el vértigo de lo que no sé. Como debo haber dicho aquí antes, bailo en la oscuridad).

Se suele decir que el tiempo perdido no se recupera. Esto suena tan griego, tan occidental. Supone que la vida es una línea recta, una ruta sin retorno.

Propongo que el tiempo no es más que las realidades de la vida. Hacemos esto o lo otro. Podemos no hacerlo nunca. Podemos volver a hacerlo. Podemos recordar. Podemos olvidar. Podemos evocar.

Podemos odiar si queremos, pero podemos perdonar. Recuperar una relación o perderla para siempre. Intentar nuevos encuentros.

Podemos ser lo que soñamos antes. O decidir que no queremos ser lo que soñábamos porque descubrimos que nos interesa ser otra cosa.

Me voy dando cuenta que es más interesante pensar en lo que seré en vez de diluirme en la nostalgia de lo que fue o no fue. (Tal vez eso sea un buen ejercicio contra el Alzheimer o la demencia senil).

Me propondré entonces la construcción de recuerdos del futuro. ¡Tan intensamente que terminaré teniendo nostalgia de lo que seré!

Hacedores

Cierta mujer fue a escuchar un sermón en el cual el ministro condenó el uso de medidas inexactas. La mujer se conmovió en gran manera por el discurso.

Al día siguiente, cuando el pastor la visitó le preguntó qué recordaba de su sermón. La mujer se disculpó diciendo que tenía muy mala memoria y por esto había olvidado casi todo lo que escuchó.

    – Pero una cosa – dijo- he recordado, que al llegar a casa quemé la medida de madera de mi tienda.

Existe gente con una maravillosa memoria, capaces de memorizar muchísimos versículos y existen otras personas a las que les cuesta retener la información. Sin embargo, si el primer grupo no es capaz de poner en acción todo lo que sabe, será en vano memorizar la Biblia entera.

Santiago 1:22 dice: “No solo escuchen la palabra de Dios; tienen que ponerla en práctica. De lo contrario, solamente se engañan a sí mismos” (NTV) Lo importante es poner en práctica la Palabra de Dios y no solamente conocerla en teoría.

Ya sea que tengas una memoria prodigiosa o no, busca siempre la enseñanza que cada pasaje tiene para tu vida. No repitas versículos ni los leas sin meditar en ellos. Pídele a Dios que te muestre cómo aplicarlos en tu vida.

Si fuiste bendecido con una buena memoria, sigue aprendiendo y memorizando versículos pero no olvides que lo más importante es llevarlos a la práctica, que te ayuden a cambiar las cosas que están mal y ser la persona que Dios quiere que seas.

Si tu memoria no es buena, pídele a Dios que te ayude a vivir sabiamente, aplicando su Palabra, que aunque no seas capaz de repetir al pie de la letra los  versículos, la gente pueda ver que vives de acuerdo a ellos.

Recuerda que lo importante es que seamos hacedores de la Palabra de Dios y no tan solo oidores.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡A empezar de nuevo!

Si bien cada día podemos empezar de nuevo, el inicio de una etapa puede ser bastante alentador para este propósito. Cuando culmina un tiempo siempre evaluamos cómo nos fue, lo que hemos logrado, los avances y fracasos; a pesar de los resultados este análisis nos ayuda porque se da fin de un periodo para emprender otro y tener la oportunidad de ser mejor.

“Hermanos, no digo que yo mismo ya lo haya alcanzado; lo que sí hago es olvidarme de lo que queda atrás y esforzarme por alcanzar lo que está delante, para llegar a la meta y ganar el premio celestial que Dios nos llama a recibir por medio de Cristo Jesús.” (DHH) Filipenses 3:13-14

Tenemos una carrera por delante, por tanto es tiempo de soltar el pasado. Si queremos que este nuevo año sea grandioso y podamos alcanzar nuestras metas, existe un requisito primordial que es olvidar lo que queda atrás y esforzarnos por lo que está adelante. Tienes un largo camino por recorrer y ¡lo que quedó atrás ya no cuenta!

Es suficiente de lamentarse por las caídas, debilidades o errores cometidos; eres humano y es natural que te equivoques, e incluso que vuelvas a caer, pero tu mirada no debe estar en ello sino en el reto que tienes por delante. Este tiempo te animo a luchar por tus sueños, valora a las personas que están contigo porque quizá mañana se vayan, disfruta el presente y ¡Perdona!

El perdón es necesario para que no sigas atado emocionalmente al ayer ¿Quieres avanzar? Entonces quiebra todo lo que te une al pasado como la amargura y el rencor. No olvides que por delante te esperan lindas bendiciones, amistades que conocerás y otras cosas, pero primero debes aprender a soltar lo que está atrás.

¡Olvidemos y sigamos adelante!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Ya lo viejo pasó…

Durante estas fechas todos comenzamos a evaluar lo que fue el año que está por terminar. Algunos se sienten victoriosos y otros frustrados por el tiempo que no pudieron aprovechar, ¿Cómo te sientes tú?

Quizás tus errores han sido mayores que tus aciertos, y hasta puede que te sientas frustrado por el tiempo mal invertido, pero por sobre todas las cosas, quiero animarte a no darte por vencido y seguir a la meta a la que has sido llamado; no todo está perdido, porque aún hay camino por recorrer y montañas que escalar.

Observa lo que el Apóstol Pablo dijo:

Hermanos, yo sé muy bien que todavía no he alcanzado la meta; pero he decidido no fijarme en lo que ya he recorrido, sino que ahora me concentro en lo que me falta por recorrer. Así que sigo adelante, hacia la meta, para llevarme el premio que Dios nos llama a recibir por medio de Jesucristo. Filipenses 3:13-14 (TLA)

Puede que haya situaciones que han marcado tu vida, pero ya no sigas pensando en el pasado, no te martirices por tus errores y en lo mucho que pudiste alcanzar; por el contrario, toma el consejo del Apóstol, olvida tus fracasos y extiéndete a lo que está por delante, porque lo que ahora importa es lo que está por venir. Ya no des vuelta atrás para tratar de enmendar errores. No permitas que tus pensamientos negativos hagan un nido en tu cabeza de modo que te impidan alcanzar los planes y propósitos que Dios tiene contigo.

Recuerda que Dios está más interesado en tu presente y futuro que en tu pasado.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2 Corintios 5:17 (RVR).

Un nuevo año está por venir y junto con él todas las cosas serán nuevas, ya lo viejo pasó y en Cristo podemos tener la seguridad de disfrutar la vida, porque Él tiene el control de todo.

Por Ruth Mamani

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Te han abandonado?

Existe un refrán que dice: “a los buenos amigos se los conoce en el tiempo de necesidad” Esta frase seguramente se creó pensando en la cantidad de personas que desaparecen de tu lado cuando necesitas apoyo ¿Alguien te ha abandonado cuando más lo necesitabas?

Recuerdo la historia de un hombre que siempre estaba rodeado de amigos y familiares, haciendo fiestas u otras actividades con el dinero que tenía, hasta que se enfermó. Cuando dejó de trabajar y, obviamente comenzó a enfrentar necesidades, nadie lo visitaba, entonces recién se dio cuenta que no tenía verdaderos amigos o personas en quienes podía confiar.

Y le dijo José: Esta es su interpretación: los tres sarmientos son tres días. Al cabo de tres días levantará Faraón tu cabeza, y te restituirá a tu puesto, y darás la copa a Faraón en su mano, como solías hacerlo cuando eras su copero. Acuérdate, pues, de mí cuando tengas ese bien, y te ruego que uses conmigo de misericordia, y hagas mención de mí a Faraón, y me saques de esta casa.” Génesis 40:12-14

Algo parecido sucedió con José, él había interpretado el sueño del copero del Rey  y le dijo  que en tres días sería restituido en su puesto y estaría nuevamente a lado del Faraón; entonces, le pidió  al copero que cuando esto sucediera se acordara de él y lo mencionara para que fuera liberado. Pero lamentablemente este capítulo tiene un triste final:

Y el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que le olvidó.” Génesis 40:23

El sueño que José había profetizado se cumplió al pie de la letra, pero aun así el copero se olvidó de él ¿Has colocado tu confianza en alguien? Lamentablemente si colocamos nuestra fe en un ser humano lo más probable es que salgamos lastimados, lo mejor es entregar nuestra vida y cargas a alguien que realmente nos ama.

El Señor demostró su amor desde antes de la creación del mundo; si en alguien podemos confiar es en Él, quién nos socorre cuando clamamos su nombre.

En esta oportunidad te animo a entregarle a Dios tus preocupaciones y necesidades, confiando que nunca te dejará abandonado. Y no olvides que aunque muchos te hayan dejado solo, al final tendrás la victoria si confías en Dios, así como lo hizo José.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡No lo olvides!

Cuántas veces nos pasa que por más que intentamos no olvidar lo importante lo hacemos, e incluso en ocasiones no recordamos el favor que alguien nos hizo en el momento de nuestra necesidad.

Algo similar paso con José, quizá no fue él quien se olvidó de ser agradecido con aquellos que le hicieron el bien, sino al contrario, se olvidaron de él.

José fue alguien que pasó por muchas situaciones inexplicables, pero mientras él estaba en la cárcel, conoció a personas que habían estado al servicio del rey, entre ellos, el copero y el panadero, quienes por ofender a su rey se encontraban en ese lugar.

Una noche mientras dormían, tanto el copero como el panadero tuvieron un extraño sueño, por supuesto que cada uno con lo suyo propio, por lo que despertaron con angustia en el corazón, tanto así que sus rostros denotaban preocupación,  y cuando José vio sus semblantes decaídos les preguntó el porqué de su aflicción. Y ellos le respondieron: “Hemos tenido un sueño y no hay nadie que lo interprete”. Entonces José les pidió que se lo contaran, porque él sabía a quién le pertenecen las interpretaciones.

José se preocupaba por ambos oficiales, como sus sueños eran diferentes, sus interpretaciones también lo eran. Al copero le dijo que sería restituido a su posición anterior, por lo que José le pidió que se acuerde de él cuando tenga ese bien. Al escuchar una respuesta positiva, el panadero también le pidió su interpretación, pero lamentablemente las noticias no eran buenas para él. Y todo sucedió tal cual José lo anunció.

Imagino el corazón esperanzado de José al saber que podría obtener la libertad gracias al copero, quien estaría cerca del rey y le hablaría de aquel que pudo interpretar sus sueños, pero lamentablemente no fue así, el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que lo olvidó.

Aunque parezca malagradecido de parte del copero, no debemos olvidar que Dios está sobre todo y fue Él quien lo permitió.  Tal vez si hubiera sido liberado en ese momento, José hubiera regresado a Canaán en lugar de quedarse en Egipto para cumplir el propósito por el cual había llegado allí.  O quizá no era el tiempo indicado.

Por ello no podemos culpar al copero por lo que olvidó, cuando nosotros mismos actuamos mucho más ingratamente con Dios, aún a pesar de haber prometido no olvidarlo nunca, lo hacemos. Así de mal le pagamos y más cuando nos hallamos en situaciones de alta presión o cuando realizamos nuestras actividades diarias.  Muchas veces hasta parece que olvidamos de que somos sus hijos, no recordamos lo que Él ha prometido hacer por nosotros.

Si hoy te encuentras en situaciones adversas, no olvides que Dios está de tu lado, Él tiene planes más grandes para ti que simplemente salir de la prueba en la que te puedes hallar, la pregunta es: ¿En quién pones tu esperanza?

Dios dijo:  «Yo no pienso como piensan ustedes ni actúo como ustedes actúan. Mis pensamientos y mis acciones están muy por encima de lo que ustedes piensan y hacen: ¡están más altos que los cielos! Les juro que así es». Isaías 55:8-9 (TLA)

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Devuelve lo que no es tuyo!

“Un día, los profetas le dijeron a Eliseo:

—Mira, el lugar donde vivimos contigo es demasiado pequeño para nosotros. Déjanos ir al río Jordán, allí tomaremos troncos y nos haremos una casa.

Eliseo les contestó:

—Está bien. Vayan.

Entonces uno de los profetas le dijo:

—Ven con nosotros, por favor.

Él contestó:

—Está bien, iré.

Así que Eliseo los acompañó, y cuando llegaron al río Jordán cortaron algunos árboles. Mientras uno de los profetas estaba cortando un tronco, se le cayó el hacha al río. Entonces le gritó a Eliseo:

— ¡Maestro! ¡Esa hacha no es mía, me la prestaron!” 2 Reyes 6:1-5 (TLA)

Imagino el susto que se llevó el profeta cuando vio desaparecer el  hacha en el río, quizá pensó en no recuperarla más y se hizo la idea de tener que pagarla, pero su angustia fue tal que no pudo evitar gritar.

¿Alguna vez te pasó algo similar? Tal vez pediste prestado algo que necesitabas en el momento, pero por un descuido lo perdiste, se rompió o puede que haya pasado el tiempo y nunca más lo regresaste.

Romanos 13:7-8 (NVI) dice:

“7 Paguen a cada uno lo que le corresponda: si deben impuestos, paguen los impuestos; si deben contribuciones, paguen las contribuciones; al que deban respeto, muéstrenle respeto; al que deban honor, ríndanle honor. La responsabilidad hacia los demás. No tengan deudas pendientes con nadie, a no ser la de amarse unos a otros. De hecho, quien ama al prójimo ha cumplido la ley.” Romanos 13:7-8 (NVI)

Alguien dijo alguna vez: “Su nombre es prestar y su apellido devolver” Haciendo referencia a que si te prestaste algo, no tardes en devolverlo. Puede que la persona que te hizo ese favor tuvo que haber trabajado mucho para obtener ese bien, no sería justo simplemente olvidarlo; o quizá no tenga ninguna necesidad, pero sabes que lo correcto es devolver.

A pesar de que el tiempo haya pasado desde el día en que pediste prestado, te animo a armarte de valor para devolver aquello que no es tuyo; ya basta de estar escondiéndote de los demás porque no les has pagado lo que les debes; ya basta de infringir los principios de la palabra de Dios, es tiempo de vivir en integridad y de  que no debamos nada a nadie.

Todos sabemos del riesgo que corremos al prestarnos algo que no nos corresponde, y de la misma forma sabemos cuando somos nosotros quienes prestamos a otros.

Así como el profeta exclamó con tanta desesperación al ver su hacha “prestada” desaparecer en el río, de la misma forma deberíamos desesperarnos por devolver algo que nos prestamos o que debemos.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Todo lo que tienes es gracias a Él, no lo olvides

“Tengan cuidado de no olvidarse del Señor su Dios. No dejen de cumplir sus mandamientos, decretos y leyes que les he ordenado hoy. Cuando hayan comido y estén satisfechos, y vivan en las buenas casas que hayan construido, y vean que sus vacas y ovejas han aumentado, lo mismo que su oro y su plata y todas sus propiedades, no se llenen de orgullo ni se olviden del Señor su Dios, que los sacó de Egipto, donde eran esclavos.” Deuteronomio 8:11-14.
Cuando estamos en problemas o tenemos necesidades, buscamos a Dios con todo nuestro corazón. Pero a veces, cuando somos bendecidos y gozamos de tiempos buenos, nos olvidamos de Él. Olvidamos que todo lo que tenemos es gracias al Señor, por eso Él nos dice y alerta. “Tengan cuidado de no olvidarse del Señor su Dios. No dejen de cumplir sus mandamientos, decretos y leyes que les he ordenado hoy…”
No cometas el mismo error y pecado que el pueblo de Israel cometió. Después de ser liberados de la esclavitud y ver grandes milagros de Dios, la mayoría de las personas se habían olvidado de Él y de las cosas que había hecho para sacarlos de Egipto. Muchos de ellos ya ni se acordaban de las señales ni del poder de Dios que vieron con sus propios ojos.
Ten cuidado con la comodidad y el orgullo. No te olvides de Dios y de las cosas que Él ha hecho por ti. Recuerda que gracias a Él tienes vida, salud, alimento y todo lo necesario para seguir adelante.
Dios es quien te colma de favores y misericordias. Hónralo en todo tiempo, sirviéndole y amándole de todo corazón sobre todas las cosas. Vive una vida agradable para Él y reconoce todos los días que Él es el Señor. Todo lo que tienes es gracias a Él.
El Señor dice: “Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.” Deuteronomio 4:9
Aparta un tiempo cada día para estar a solas con Dios y agradécele por todas sus bendiciones.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Algo está llamando tú atención?

Cuando uno de mis sobrinos era más pequeño y lo enviábamos a la tienda, casi siempre retornaba a casa con algo distinto a lo que le habíamos encargado ¿Qué pasaba?, era nuestra pregunta. Decidimos seguirlo y descubrimos que en el camino se encontraba con sus amigos y se ponía a jugar o se quedaba viendo la tienda de videos.

El objetivo de mi sobrino era ir a la tienda y comprar lo que se le había pedido pero las distracciones que había en el camino desviaban su atención de lo que debía hacer.

Todos tenemos un propósito en esta tierra, nadie es resultado de una casualidad o un descuido, Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás.” Efesios 2:10 (NTV)

Dios nos creó para hacer algo hermoso con cada uno de nosotros, pero a veces lo olvidamos, dudamos y nos detenemos. Y en lugar de cumplir el propósito de Dios para nuestra vida, nos distraemos y nos desviamos del camino.

Las distracciones son las armas preferidas que usa el enemigo para desviar nuestra atención y así sacarnos del camino correcto; eso que el enemigo ha puesto delante de ti puede estar haciendo que tu vida espiritual esté muriendo.

El exceso de trabajo, los problemas, enfermedades, relaciones conflictivas y necesidades son algunas de las cosas que el enemigo usa para distraer. ¿No te ha pasado que cuando te dispones a orar, leer la biblia o congregar siempre ocurre algo que impide que lo hagas?

Tal vez no puedas evitar esas distracciones  pero tú decides si te detienes y haces lo que el momento te presenta o continúas caminando a aquello que Dios te ha llamado hacer.

“Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos.” Salmos 138:8 (RVR1960)

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿En quién está tu confianza?

Un hombre se fracturó una pierna mientras jugaba fútbol, como no podía caminar su familia decidió llevarlo a un curandero quien, como parte de su tratamiento, se paró sobre él y lo pisoteó. A pesar de los gritos de dolor nadie hizo nada para socorrerlo puesto que pensaron que era necesario.

Lo triste es que el hombre quedó peor que antes y terminaron poniéndole tornillos porque sus huesos estaban totalmente rotos. Lamentablemente ellos pusieron su confianza en alguien equivocado.

En la historia conocemos un caso similar, la palabra de Dios dice:

“… Ocozías cayó por la ventana de una sala de la casa que tenía en Samaria; y estando enfermo, envió mensajeros, y les dijo: Id y consultad a Baal-zebub dios de Ecrón, si he de sanar de esta mi enfermedad.

Entonces el ángel de Jehová habló a Elías tisbita, diciendo: Levántate, y sube a encontrarte con los mensajeros del rey de Samaria, y diles: ¿No hay Dios en Israel, que vais a consultar a Baal-zebub dios de Ecrón? Por tanto, así ha dicho Jehová: Del lecho en que estás no te levantarás, sino que ciertamente morirás. Y Elías se fue.” 2 Reyes 1:2-4 (RVR 1960)

El Rey Ocozías se había caído de la ventana de su casa, como estaba mal envió a sus mensajeros para consultar sobre su recuperación a un ídolo llamado Baal–zebub. La consecuencia de olvidar a Dios fue terrible, puesto que el Señor le dijo por medio del profeta Elías que no se volvería a levantar, sino que su vida llegaría a su fin.

Cuando enfrentas problemas, ¿a quién acudes? Las preocupaciones pueden inclinarte a tomar decisiones equivocadas que van en contra de la voluntad del Señor, pero al final tú tendrás la última palabra.

Si estás enfrentando un tiempo desesperante te animo a no dejarte llevar por la angustia, ponte de rodillas y entrégale al Señor tu confianza, porque si quieres una respuesta o salida inmediata sin Dios solamente vas a empeorar la situación.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Send this to a friend