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Locos 1

Locos

El profeta es un asaltante de la mente. A menudo, sus palabras comienzan a quemar donde termina la conciencia… Las cosas que horrorizaron a los profetas son, aun ahora, sucesos cotidianos.

(Santiago Kovadloff, Locos de Dios, Ed. Emecé, 2018)

El autor, cuyo libro recomiendo fervientemente, nos hace saber que los antiguos israelitas llamaban “locos de Dios” a los profetas: Meshuguei Elohim en el idioma original.

Examina el rol que cumplieron los profetas del período que va desde Samuel hasta el exilio en Babilonia y su ardiente confrontación contra los poderes políticos y religiosos que han dejado de lado no sólo la Ley sino a su Dios y han prescindido de la ética, fundamento de la gestión pública.

El fragmento que cito al comienzo me interpela en dos sentidos.

El primero, aquello de “asaltante de la mente”. Me atrae la violencia que entraña esa descripción. Porque no es otra cosa que violencia conceptual lo que necesita esta generación, acostumbrada a la pereza mental.

La jibarización del pensamiento a manos de aparatos “inteligentes”, internet, redes sociales, farándulas diversas, política de baja estofa y fútbol obliga al profeta a sacudir semejante molicie y convocar a la sobriedad y el rigor de la acción responsable.

Sus palabras queman, dice Kovadloff donde se termina la conciencia. Piensen en Greta Thunberg, Nadia Murad, Safia Minney, Muhammad Yunus, Verónica Guerin. Piensen en Alexander Solzhenitsyn, Albert Camus, Nelson Mandela, Gandhi. Ellas y ellos lucharon por despertar en la mente de la inmensa mayoría una rebelión transformadora.

El otro concepto que me provoca es que las cosas no han cambiado nada desde la antigüedad. El gobierno se descompone. La corrupción destruye la confianza pública. La codicia empresarial crea pobreza y opresión laboral. La embriaguez de poder de los dictadores genera guerras, desplazamientos masivos, miseria y muerte.

Entonces que hay que hablar. Hay que gritar. Hay que sacudir. Hay que quemar. Hay que dejarse de discursos dulzones y conciliadores. La mentira se viste de mil maneras. Cuenta con inteligentes asesores de imagen, creativos community managers y contundentes estudios de opinión. Pero la mentira es la misma.

Una frase muy potente de este libro y que me queda como consigna es que el profeta quiere a la política subordinada a la ética. Vivimos en un continente donde la política es instrumento de poder y de riqueza, sea de izquierda o de derecha. Ladrones y enfermos de poder ya no tienen banderías: son todos inmorales. El profeta debe denunciarlos.

¿Por qué sufrir? 2

¿Por qué sufrir?

“¿Por qué tengo que estar tan angustiado y sufrir tanto? Confía en Dios. Volveré a alabarlo por haberme salvado.” (Salmos 42:5 PDT)

La vida es un camino por el que andamos, tenemos  aciertos, desaciertos y los sufrimientos muchas veces son inevitables; es en esos momentos cuando damos lugar a la pregunta más recurrente: ¿Por qué?

No nos damos cuenta que la razón de las tristezas no se encuentra en la circunstancia, sino en nosotros, en el alma que carga con el pesimismo porque dejamos de ver y escuchar a Dios, quien nos cuida, y cedemos ante la opresión del maligno.

El Señor es fiel y misericordioso, si bien los problemas pueden  distraer nuestra mirada, lo que debemos hacer es presentar a Jesucristo nuestros pesares en oración para que todo lo que nos aparta de Él se disipe.

“Tú me enseñas el camino que lleva a la vida. Hay mucha alegría en tu presencia; a tu derecha hay placeres que duran para siempre.” (Salmos 16.11 PDT)

Apartados de Dios somos presa de la tristeza y la desesperación, sólo Él puede salvarnos y llevar nuestro dolor; el Señor es quien nos brinda el gozo en medio de la dificultad.

¿Tienes a Dios presente en todo momento?

Por Carlos E. Encinas

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Buscarás ayuda? 3

¿Buscarás ayuda?

“Esto dice el Señor: ‘Sean imparciales y justos. ¡Hagan lo que es correcto! Ayuden a quienes han sufrido robos; rescátenlos de sus opresores. ¡Abandonen sus malas acciones! No maltraten a los extranjeros, ni a los huérfanos ni a las viudas. ¡Dejen de matar al inocente!” Jeremías 22:3 (NTV).

Dios nos dice que debemos hacer lo correcto y no hacer daño a nadie, que abandonemos el mal y hagamos el bien.

Para practicar el bien es necesario sujetarnos a Su Palabra que nos ayuda a tomar decisiones para enfrentar las circunstancias que vivimos.

Es posible que en este tiempo, estés siendo víctima de maltrato físico o psicológico. Si este es el caso, recuerda que eres muy valioso para Dios y su voluntad es que ya no sufras más violencia.

Busca ayuda profesional y refúgiate en los brazos del Señor. Pues Él no concibe la opresión, ni el maltrato a los inocentes.

Por Giovana Aleman

 

 

 

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¡Basta! 4

¡Basta!

“(…) Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner libertad a los oprimidos” Lucas 4:18 (RVR 1960)

Nadie tiene el derecho de quitarte la dignidad que tienes como persona y como hijo de Dios, en ocasiones, hay personas que se supone que están para dar amor, cuidado y protección, pero lamentablemente en la práctica realizan todo lo contrario. Tal es el caso de personas violentas, quienes maltratan tanto física como psicológicamente, llegando al abuso que en muchos casos incluye lo sexual. Ante esta situación, el temor puede llevarte a quedarte callado, pero es necesario romper el silencio, pedir ayuda que puede ser un gran primer paso para salir de esta situación. Jesús vino a sanar, restaurar y traer libertad a nuestras vidas, por lo tanto, no debemos vivir con menos que eso. Te animo a dejar el temor y romper con el silencio. ¡Basta ya de violencia!

Por Neyda Cruz

 

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¿Atado? 5

¿Atado?

“El vino hace insolente al hombre; las bebidas fuertes lo alborotan; bajo sus efectos nadie actúa sabiamente.” Proverbios 20:1 (DHH)

La adicción al alcohol no solo destruye a la persona que lo consume sino a todos los que están a su alrededor. Es una cadena que ata al ser humano y sus consecuencias pueden ser nefastas si no se actúa a tiempo. Pero debemos recordar que Dios puede hacer libre al prisionero y romper toda cadena de opresión. “(…) donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.” 2 Corintios 3:17 (DHH)

Por Judith Quisbert

 

 

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¡Abandona tu Egipto! 6

¡Abandona tu Egipto!

Muchas veces nos sentimos atrapados por ciertas costumbres del pasado que al final terminan haciéndonos sus esclavos, pero La Palabra del Señor nos da un gran ejemplo de cómo Dios libertó a su pueblo escogido cuando se hallaba bajo la opresión de Faraón.

“Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias.” Éxodo 3:7 (RVR1960)

El Señor vio la angustia y el dolor en el que su pueblo se encontraba, fueron más de 400  años viviendo como esclavos bajo la tiranía de Faraón y sin ver una sola señal de libertad e incluso ya se habían formado una mentalidad de sujeción. Pero Dios los liberó de esta situación. “Y Moisés dijo al pueblo: Tened memoria de este día, en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de servidumbre, pues Jehová os ha sacado de aquí con mano fuerte…” Éxodo 13:3 (RVR1960)

El día en que ellos fueron libres, se regocijaron porque sabían que nunca más su futuro dependería de las decisiones de un gobernante egoísta a quien le debían su servicio para sobrevivir en su tierra. A pesar de ser un largo tiempo de espera, la promesa de Dios se cumplió.

Pero mientras pasaban los meses y los años, era como que su felicidad  era absorbida por el desierto en el que se encontraban, se dieron cuenta que nada era igual. Cada día al despertar eran testigos de lo diferente que era el amanecer de Egipto al del desierto, ya no había trabajo que cumplir, no contaban con un menú semanal, adiós a las pequeñas comodidades aun siendo esclavos, tal vez suspiraban recordando su estadía en Egipto. Cansados de lo mismo, veían cómo cada día el maná caía del cielo y aunque quisieran estrenar ropa nueva, no era necesario, porque siempre estaban en buenas condiciones.

¡Los que un día fueron libres prefirieron volver a ser esclavos que pasar tanto tiempo en el desierto!

Tal vez en estos días has sido tentado a volver al pasado del que fuiste liberado, puede que algo haya despertado en ti el volver a tus costumbres anteriores, pero hoy quiero decirte: No vuelvas a Egipto, no retornes a donde sólo hallarás esclavitud. Si Dios te dio libertad y te limpió de todo pecado fue para permitirte conquistar nuevas tierras y bendiciones ¿Por qué retornar ahora? Quizá te encuentres pasando por un mal momento, pero no es razón suficiente para que extrañes la vida que un día dejaste y que no te trajo ningún bienestar.

Aún si piensas que antes de conocer a Jesús todo iba bien, pero ahora que te acercas a Él las cosas van de mal en peor ¡No añores volver al pasado para continuar disfrutando de aquello que no edifica tu vida! Es hora de abandonar Egipto y caminar en dirección a la tierra prometida que Dios tiene para ti; tus días  futuros serán mejores.

“Pero olvida todo eso; no es nada comparado con lo que voy a hacer.” Isaías 43:18 (NTV)

Por Ruth Mamani.

 

 

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¿Libre o esclavo? ¡Tú decides! 7

¿Libre o esclavo? ¡Tú decides!

La esclavitud es una forma de sometimiento del hombre por el mismo hombre que se practicó desde la antigüedad, pero luego de una larga lucha para acabar con la sumisión humana se logró terminar con este mal en la sociedad, por ello cada 2 de diciembre se celebra la libertad lograda a través de varios años de lucha.

Si bien la esclavitud ya no existe oficialmente y esas cadenas de metal cayeron, aún el hombre está siendo atado por el amor al dinero, la vanidad, el orgullo y todo aquello que es pecado y que anula la libertad que Dios dio al ser humano.

“Jesús contestó: —Les digo la verdad, todo el que comete pecado es esclavo del pecado” Juan 8:34 (NTV) el pecado es la peor forma de esclavitud que el ser humano puede enfrentar.

El diablo es astuto y tratará de encontrar tu debilidad para hacerte caer y ponerte las cadenas de la opresión que no sólo te paralizarán sino que poco a poco acabarán con tu vida espiritual.

Muchas son las personas que creen que gozan de una libertad plena y que por ello pueden hacer lo que quieren: consumir drogas, alcohol, ver pornografía, robar, mentir, engañar, etc. pero si analizamos la supuesta libertad que disfrutan nos damos cuenta de que son esclavos de aquello que les gusta hacer.

Es necesario examinar nuestra vida, para identificar si hay algo que nos  está haciendo esclavos, muchas veces hacemos cosas que no consideramos pecado, como ser: las excusas, las exageraciones, el hablar demás, comentar de la vida ajena etc. pero si analizamos bien este tipo de acciones son pecado y por ende somos prisioneros, por ello al igual que el rey David debemos pedir a Dios que nos examine, “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan. Señálame cualquier cosa en mí que te ofenda y guíame por el camino de la vida eterna” Salmos 139:23-24 (NTV).

¿Hay algo que te tiene atrapado y no puedes dejar de hacer?

Solamente hay una esperanza para aquel que está viviendo en esclavitud, ¡Jesús!  Pues él nos rescató del reino de la oscuridad y nos trasladó al reino de su Hijo amado” Colosenses 1:13 (NTV).

Si quieres que las cadenas que te oprimen se rompan o que se abran las puertas de la prisión en que te encuentras, debes buscar sinceramente a Jesús (…) Me ha enviado a proclamar que los cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que los oprimidos serán puestos en libertad” Lucas 4:18 (NTV).

Por Judith Quisbert.

 

 

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¿Y para qué poetas...? 8

¿Y para qué poetas…?

Los discursos rotos, las confianzas perdidas, los sistemas averiados. La ridícula brevedad de las cosas, los días repetidos, los cuerpos que acusan recibo. Los controles institucionales, la opresión aviesa, la tiranía de la legalidad. La corrección política, los convencionalismos niveladores, el imperio de la medianía. La ignorancia sacralizada, el dominio de los promedios, el striptease glorificado, la vida en la arena pública me gusta, no me gusta. La náusea de los lugares comunes, las frases que disparan las emociones, los himnos sagrados.
El tedio de las ceremonias, la banalidad de los sacrificios, los rituales predecibles. La estridencia de la fiesta interminable, el manoseo de las emociones, el expediente mediocre de banderas y pancartas. El atroz vacío de las palabras, la espectacularidad de los anuncios, el falso manejo de las estadísticas. Las acusaciones constitucionales, las querellas por injurias, las audiencias en tribunales, el patético show de las vestiduras rasgadas.
¿…y para qué poetas en tiempos de penuria?
Palabra perdida en el desierto. Tesoros inútiles en el mercado de las pulgas. Material sobrante en las subastas de los suburbios. Gritos ahogados en las estaciones del metro y los paraderos del colectivo. Afiches rasgados en los muros institucionales. Susurros ignorados en factorías e instalaciones fabriles. Confesiones inapropiadas en los escenarios del éxito sostenido. Debilidades del alma que desentonan en los templos de la vida victoriosa. Interpelaciones inoportunas, por qué no te callas, qué te pasa, hemos venido a celebrar.
No son tiempos de poeta.
Son tiempos de negocios millonarios, de candidaturas promisorias, del uso inteligente de las tecnologías de la información, de competir en el mercado de valores, de alcanzar los primeros lugares en las encuestas, de ganar adeptos, de cumplir las metas, de comprar barato y vender caro, de colocar productos en los mercados internacionales, de escribir best sellers al ritmo de uno por año. Son tiempos de jolgorio, celebraciones masivas, tomateras interminables, comilonas colosales. Son los días de la mayoría, de las tendencias globales, del interés nacional, de la patria gloriosa. Ahora es el momento de corifeos, comparsas, aduladores, cronistas empalagosos y periodistas de investigación vendidos al capital. Es la época de succionar la teta de la gran vaca, de aprovechar los tiempos que corren. Es la hora del cambalache y la picaresca.
No. No son tiempos de poeta.

Arenga a los artistas 9

Arenga a los artistas

Se multiplican presurosos los sueños como las células del óvulo recién fecundado. Una explosión de vida hiende los espacios de la no vida, del silencio, de la nada más inmensa.

Sí. La vida se hace de sueños, de imaginaciones, de intuiciones que vienen a la mente y que nosotros intentamos penetrar en la realidad, como cuñas de amor entre los tejidos humanos de la cultura.

Cristianos desencontrados por millones de minutos de pronto se encuentran en el hemisferio más conveniente, se dan saludos protocolares y sueltan la lengua.

Y cuando esculpen las criaturas, las variadas criaturas de sus sueños y las posicionan en el espacio preciso, estalla un mar de campanas, una manada de bisontes espirituales hace temblar la tierra dura de la tradición, para despertar a los gnomos y obligarlos a abrir los cerrojos de la vida, más abajo de las piedras y los yuyos.

¡Que se encuentren los cristianos soñadores de sueños, los que tienen visiones culturales estupendas! ¡Que vengan a desplegar sus naturalezas vivas y despojen a la muerte de su prolongado imperio!

Un grito de Ipiranga, una Toma de la Bastilla, una revolución zapatista serán pobres imitaciones de este pronunciamiento universal de los cristianos del arte que por ahora arrullan sus sueños en cuadernos y en tertulias de madrugada los derraman ante Dios.

Vengan a soltar sus sueños en una ronda esplendorosa, déjenlos correr a sus anchas por los dominios arrebatados al arlequín hediondo, al guasón maldito que se agazapa en las sombras de la imitación y de las espesas densidades de la mentira.

¡Vengan, vengan todos a arrebatar sueños, porque son suyos, ilotas de la tradición! Ustedes los soñaban en las mazmorras del aburrimiento, en las celdas de la cultura opresora y pensaban si acaso no eran sólo locuras.

No. No lo eran. Eran realidades, porque ustedes los habían concebido y sólo les faltaba darlos a luz en la maternidad de Dios, donde reside su gloriosa inspiración.

Dejad a los artistas venir a mí y no se impidáis…

Bienaventurados los ricos 10

Bienaventurados los ricos

Me apresuro a aclarar que este título sólo es provocativo. No escribiré aquí de los ricos, sino de su opuesto social.

Hace muchos años un sociólogo me dijo esta frase magistral: “Los pobres no son bienaventurados porque son pobres: debe ser por alguna otra razón.” No recuerdo si alguna vez discurrimos en nuestras conversaciones posteriores acerca de cuál podría aquella misteriosa otra razón.

Para empezar, hay que decir que la pobreza dura y sus oscuras consecuencias no tienen nada de bienaventuradas. Casi puedo sentir la incomodidad de algunas personas que leen: “¡Cómo…! ¡Jesús mismo dijo que eran bienaventurados!” Bueno, sigamos el pensamiento. Dijo que los pobres eran bienaventurados, no la pobreza. ¿Es posible que lo que sí esté diciendo es que la bienaventuranza se relaciona con la atención que Dios da o que los cristianos deberían dar a los pobres? Porque les puedo asegurar que si los pobres entre los pobres tuvieran tribuna aquí no escribirían que se sienten dichosos de ser pobres.

La pobreza debería ser un tema central en la agenda del cristianismo comprometido. Siglos de enseñanza no le han prestado seria atención por la sencilla razón de que la mayor parte de la teología predominante en el mundo evangélico tiene mucho de platónica y mucho de occidental. Fue formulada por personas que no vivieron la abominable pobreza del tercer mundo y por eso no era un asunto que les exigiera una respuesta bíblica más contundente. En nuestros países periféricos, donde la pobreza adquiere proporciones inimaginables para quienes elaboran bonitos mensajes desde cómodos y tibios estudios alfombrados, no se origina principalmente – como dicen – en algún espíritu de pobreza, desidia o flojera de la gente. Tiene orígenes más oscuros y vergonzosos. Se ha instalado históricamente como resultado de la dolosa colusión entre poderes económicos transnacionales y gobiernos corruptos. La modestia de este espacio no permite elaborar más aquí acerca de este tópico.

No se puede seguir diciendo por ahí que la explicación de todo es que Dios dijo que los pobres siempre estarían con nosotros. Esto jamás puede ser interpretado como que El sanciona la pobreza como una bendición divina. Está diciendo que siempre habrá pobres entre nosotros porque siempre habrá opresión y explotación entre nosotros, más allá de la forma de vivir de la gente afectada por la pobreza. Y que de estas cosas deberían ocuparse también los cristianos si han de ser más auténticos testigos de Jesús.

Ser en el mundo 11

Ser en el mundo

No estábamos ahí cuando los tiranos se apoderaron de las almas y las transaron al mejor postor. No estábamos ahí cuando la codicia del dominador devoró las riquezas naturales del mundo. No estábamos ahí cuando los profetas solitarios morían de sobredosis, ahogados en su vómito. No estábamos ahí cuando las trasnacionales contaminaron las aguas y las gaviotas murieron ahogadas en el petróleo de los buques cisterna. No estábamos ahí cuando las niñas fueron vendidas por quinientos dólares para proveer a los consumidores del turismo sexual. No estábamos ahí cuando se escribieron las crónicas del despojo, la violencia y la opresión. En fin, no estábamos ahí cuando se escribía la verdadera historia, la de todos los días, la que no sale en los diarios…

Nosotros estábamos en nuestros santuarios, considerando las futuras delicias de un cielo embaldosado de oro y joyas. Estábamos analizando las interpretaciones de la profecía de los ancianos tutelares que escribieron de dragones voladores, copas y documentos lacrados. Investigábamos diligentemente cómo era que sanaba el alma de los mínimos dolores que habíamos experimentado cuando éramos niños y cómo era que nos librábamos de las tentaciones de la televisión e internet. Estábamos juntando dinero para equipos de sonido de última generación y vitrales multicolores para nuestras inmensas catedrales. Estábamos salvando el mundo con encendidos discursos y melodiosas canciones, a más que prudente distancia de los verdaderos hechos de la historia.

Porque lo nuestro no era el mundo. No era nuestra misión ocuparnos de sus cuestiones palpitantes, porque alguna vez leímos, y nos pareció genial, que nosotros no éramos del mundo. Nosotros éramos ciudadanos del algún reino lejano, con emotivas historias acerca de triunfos venideros y juicios definitivos.

Nunca se nos ocurrió pensar – o nunca nos dejaron pensar – que “no ser del mundo” no quería decir “no ser en el mundo”. Ser en el mundo era hacerse carne en la cotidianidad, meterse en la profundidad del dolor y la miseria, estuviera ésta en las esferas del poder o en las oscuras parcelas de la pobreza. Era, ni más ni menos recordar esas palabras del Maestro que nadie parece recordar: “Así como yo soy, así son ustedes en el mundo”: carne, sangre, compromiso, participación en el curso de los acontecimientos humanos. Porque, a fin de cuentas, esos son los acontecimientos que nos competen si vamos a representar aquí la inmensa gesta de la redención.

(Publicado en septiembre de 2012)

Diga el débil fuerte soy 12

Diga el débil fuerte soy


¿Te has encontrado con alguien que te grita, te insulta, menosprecia abiertamente  y no le importan tus sentimientos? Si contestaste que sí, es posible que estés lidiando con un intimidador, acosador, abusador o lo que se conoce en ingles como un “bully”. 

La definición oficial lo describe como “todo comportamiento agresivo, abusivo e imponente que sea intencional, repetido en el tiempo y que implique un desequilibrio de poder o de fuerzas”. Por lo general la persona que está siendo molestada tiene dificultades para defenderse o expresar lo que sufre, volviéndose aún más vulnerable.  No es una situación exclusiva de nuestros niños, los adultos también sufren de intimidación.

Existen diferentes formas de acoso, las principales son; física, verbal, indirecta, y cibernética.   Todas tienen un nivel de daño y consecuencia. Una vez escuche decir ” a los bullies hay que enfrentarlos”  sin embargo según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos hay varias formas de enfrentar el bullying o la intimidación en cualquiera de sus manifestaciones, pero no siempre recomiendan la confrontación.  De hecho en el mayor de los casos, la sugerencia es “Walk away, and stay away” lo que traducido quiere decir, “vete y no regreses” a enfrentar al abusador.  Estas son algunas recomendaciones;  expresar tu desacuerdo siempre y cuando sea seguro, evitando confrontaciones. Y  Reportarlo a las autoridades.   

En el caso de los adultos el tema es complejo, ya que las autoridades no pueden hacer nada en casos donde la agresión es solamente verbal, debe haber agresión física para que se puedan tomar acciones legales.

Parece un tema difícil de tratar e imposible de resolver  pero tal vez la historia de Ana te inspire y aliente a creer que no todo está perdido en la lucha contra los abusadores.  Ya que el tema del acoso también lo encontramos registrado en la Biblia.  La historia de Ana y Penina la encontramos la Biblia y dice que a Ana  “su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Dios no le había concedido hijos.  Y así hacía cada año… la irritaba así; por lo que cual Ana lloraba, y no comía” (1 Sam. 1:6).   En esta historia encontramos varias de las características típicas del bullying  verbal, esta la intención de denigrar, ofender, y continuidad.   

Ante esta situación ¿cuáles eran las opciones de Ana?  ella podía acudir a su esposo, este tenía autoridad y la podía ayudar.  Muy probablemente si Ana se lo pedía el bien podía castigar a Penina o intervenir de alguna otra forma en favor de su esposa. 

Ana sin embargo afronto la situación de una forma diferente, dice la Biblia  que primeramente  “se levantó, comió y bebió (1 Sam. 1:9)  en otras palabras no permitió que las palabras de su acosadora  la continuaran afectando.  Y luego se dirigió en oración a Dios, le planteo la situación, le abrió el corazón a Él y cuando termino de hablar con Dios se fue y “no estuvo más triste” (1 Sam. 1:18). 

La Biblia no dice que la otra mujer dejo de burlarse de ella, intimidarla, o hacerla sentir mal. Simplemente dice que Ana, después de hablar con Dios no volvió nunca más a estar triste. Determino que su situación no afectaría su estado de ánimo.  Más adelante encontramos la respuesta a la oración de Ana, “Dios se acordó de ella.  Y Ana dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel” (1 Sam. 1:19-20).  Dios contesto la oración de Ana, le dio el hijo que tanto deseaba y que era la razón por la cual su rival la agobiaba.  Me imagino la cara de Penina al enterarse de que Ana estaba embarazada! Dan ganas de gritar “mira quien ríe ahora”.

 Pero Ana no hace eso, ella le agradece a Dios por su protección y exclama “Los arcos de los fuertes fueron quebrados, y los débiles se ciñeron de poder”(1 Sam. 2:4).

La intimidación no es agradable y la mayoría de las veces es más sencillo pagar con la misma moneda, o   amedrentarnos.  Pero no hay que temer o esconderse sino depositar nuestra confianza en Dios y confiar en que El nos ciñe de poder. Su poder es el arma más poderosa.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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