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Porque yo digo

Pero, ¿por qué no me da permiso para salir un rato?

¡Porque yo soy la mamá!

Este diálogo no es imaginario. Ocurrió muchas entre mi mamá y yo en relación a otros temas de la vida de un niño. A veces me pregunto si ella se daba cuenta lo que me dolía esta respuesta y por eso me la dejaba caer o no era más que su visión de mundo aplicada a un petiso de ocho años que quería ir a lo de un amigo.

Si me decía que era porque hacía frío o porque tenía que limpiar las jaulas para los conejos que criaba mi papá el asunto me parecía menos enojoso. Pero que la razón fuera únicamente su posición como autoridad y que de ella emanara esa voluntad me parecía arbitrario, dictatorial.

Eso me llevó a pensar una vez en esta cuestión: ¿Cuando Dios ordena éste o aquel mandamiento, lo ordena porque El mismo ve que es lo mejor o es porque El lo dice, porque El es el Papá?

Alguien de la audiencia podría con justa razón preguntarse, ¿Y qué importa? De lo que se trata aquí es vivir de acuerdo a Sus mandamientos. Tal vez no tenga ninguna importancia. O tal vez tiene mucha.

Por una parte, pienso que hay una diferencia inmensa entre una obediencia ciega y una obediencia con entendimiento. Es decir, no se debe (no se debería) cumplir una orden sólo porque la autoridad lo dice sino porque uno entiende que su valoración de los efectos de la obediencia es acertada, correcta, razonable. Por otra, si es la voluntad de la autoridad la que valida el mandamiento, ¿qué pasaría si decidiera que algo contrario fuera lo correcto?

Recuerdo la batalla que solíamos tener con nuestros padres por el asunto del pelo largo. Aparte de enviarnos a coscorrones a la peluquería del hermano Varas nos propinaban el versículo aquel de que al hombre le es deshonroso dejarse crecer el cabello. Muchas veces me pregunté qué explicación había para todas las imágenes que hay de Jesús, de los discípulos y de tantos hombres en otras épocas que los muestran con el pelo largo. ¿El mandamiento emanaba de una cuestión razonable y eficaz para siempre o era una cosa que quería el apóstol Pablo?

A veces uno desearía que en esto también – como en otros asuntos bastante discutibles – hubiera dicho: “Porque yo digo, no el Señor”…

Desobediente

Las normas forman parte del diario vivir y favorecen en el orden y equilibrio de nuestra vida. Negarse a obedecerlas muchas veces conlleva grandes consecuencias, como por ejemplo: llegar tarde al trabajo constantemente podría ser motivo de despido, o pasar el semáforo en rojo podría causar un accidente trágico.

Así mismo, el Señor nos muestra que desobedecer sus palabras causaría resultados devastadores:

“¿Por qué no obedeciste al Señor? ¿Por qué te apuraste a tomar del botín y a hacer lo que es malo a los ojos del Señor? — ¡Pero yo sí obedecí al Señor! —Insistió Saúl—. ¡Cumplí la misión que él me encargó! Traje al rey Agag, pero destruí a todos los demás. Entonces mis tropas llevaron lo mejor de las ovejas, de las cabras, del ganado y del botín para sacrificarlos al Señor tu Dios en Gilgal.

Pero Samuel respondió: ¿Qué es lo que más le agrada al Señor: tus ofrendas quemadas y sacrificios, o que obedezcas a su voz? ¡Escucha! La obediencia es mejor que el sacrificio, y la sumisión es mejor que ofrecer la grasa de carneros.

La rebelión es tan pecaminosa como la hechicería, y la terquedad, tan mala como rendir culto a ídolos. Así que, por cuanto has rechazado el mandato del Señor, él te ha rechazado como rey.” 1 Samuel 15:19-23 (NTV)

El rey Saúl recibió órdenes claras de parte del Señor, si bien cumplió con la misión al derrotar al enemigo, él debía destruir todo y no tomar absolutamente nada. Pero Saúl se llevó lo mejor del ganado y del botín. Cuando fue confrontado por Samuel utilizó a Dios como excusa: “para sacrificarlos al Señor”. Por  rechazar las palabras del Altísimo,  fue rechazado como rey.

Cuando nos negamos a cumplir una norma o lo hacemos de forma incompleta, simplemente estamos desobedeciendo. Este aspecto se puede observar en algunos cristianos que se enamoran de personas que no comparten su misma fe, no son temerosos de Dios, por tanto, tampoco tienen el interés de crecer espiritualmente. Sin embargo, a pesar que las escrituras manifiestan que esta no sería una relación aprobada para el Señor, varios oran e incluso ayunan por este pedido ¡qué tragedia!

Muchos realizan sacrificios pensando que de esta manera el Señor aprobará su petición, pero la realidad es que si este pedido va en contra de su voluntad, estas personas solamente están acumulando terribles consecuencias por su desobediencia.

En este momento quisiera hacerte una pregunta: ¿estás obedeciendo las normas de Dios? Recuerda que la bendición es para aquellos que obedecen y se encuentran en su voluntad.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Hacer lo incorrecto sabiendo que no es correcto

“Nadab y Abiú, hijos de Aarón, (…). De esta manera, desobedecieron al Señor al quemar ante él un fuego equivocado, diferente al que él había ordenado.” Levítico 10:1 (NTV)

Estos dos varones eran los hijos de Aarón, líderes espirituales de Israel (sacerdotes), tenían acceso al lugar más sagrado de la tierra, habían sido instruidos para servir, pero un error les costó la vida.

Estos sacerdotes, sabían que nada extraño y lleno de pecado podía ingresar al lugar santo y santísimo, pero aun así lo hicieron.

Como hijos de Dios conocemos sus leyes, por ejemplo:

– Las relaciones en yugo desigual (noviazgos con no creyentes o de distinta creencia).

– Las relaciones pre-matrimoniales (conocido como fornicación)

– El adulterio (tener una relación emocional y física con una persona casada), etc.

Este versículo describe claramente esta situación “Recuerden que es pecado saber lo que se debe hacer y luego no hacerlo.” Santiago 4:17 (NTV).

Transgredir las leyes de Dios trae sus consecuencias, no podemos esperar ser bendecidos cuando sabemos que estamos obrando mal, por ejemplo: tener una relación con  una pareja que no comparte su fe o cuando se está tratando de establecer un hogar con una persona que ya tiene uno.

Dios es claro en cada situación y tenemos la libertad de decidir “¡Ahora escucha! En este día, te doy a elegir entre la vida y la muerte, entre la prosperidad y la calamidad.” Deuteronomio 30:15 (NTV), todos tenemos esa posibilidad de decidir entre lo que es justo y lo que no es, por ello las mejores decisiones son aquellas que se hacen en medio de la oración y a la luz de su palabra.

Es necesario mantener una vida ordenada si uno desea disfrutar de las bendiciones que Dios tiene para sus hijos, la obediencia es la puerta para ver su mano en medio de nuestras necesidades.

Procura siempre respetar las leyes de Dios, si lo haces traerás bendición a tu vida y a los tuyos, Él quiere hijos íntegros, sabios y justos que obren conforme a su palabra.

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Contra la orden

El mar agitado choca contra el barco de carga con todo su poder, al parecer este era el fin, el fin de tantos sueños, de tantas palabras y promesas, su futuro dependía de ese barco y su estabilidad, las personas gritaban y corrían de un lado para el otro con el objetivo de aligerar la carga, esa escena parecida a una película del año 2000 “la tormenta perfecta”,  podía asustar hasta al hombre más valiente del planeta, solo que la diferencia era la existencia de un culpable, Jonás.

Muchas veces ocurre que Dios nos quiere decir algo, pero colocamos excusas y nos sumergimos en nuestras actividades, navegando en nuestra barca sin un sentido claro en la vida cuando en realidad debemos escoger por lo mejor, tenemos la osadía de volcar nuestra mirada e ir contra la orden del Creador.

Solo cuando las cosas no salen como queremos y nuestras acciones perjudican a otros nos damos cuenta de que algo estamos haciendo mal y decimos – ¡Señor, que sucede! –

Nos engañamos a nosotros mismos pensando que hacemos la voluntad de Dios cuando en realidad hacemos lo que queremos como un niño encaprichado por una golosina, cuando nos damos cuenta estamos en medio de la tormenta y la única solución es… que nos tiren al mar (rendir nuestro orgullo).

“Y tomaron a Jonás, y lo echaron al mar; y el mar se aquietó de su furor”. (Jonás 1:15)

Y nuestras perspectivas cambiarán, no moriremos porque Dios es nuestro guardador, solo que Él quiere trabajar en nuestras vidas y tiene algo especialmente preparado para nuestro crecimiento.

“Pero Jehová tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches.” (Jonás 1:17)

Jonás reconoció la soberanía de Dios, allí dentro del pez, es como si el viejo Jonás hubiera muerto y se preparara el nacimiento de un nuevo Jonás que obedecería a Dios cueste lo que cueste, aún así el profeta sabía que Dios no lo desampararía.

“Descendí a los cimientos de los montes; la tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío”. (Jonás 2:6)

El gran pez vomitó a Jonás cerca a Nínive, el lugar donde tenía que dejar el mensaje de parte de Dios, así lo hizo, anunció el juicio de Jehová por causa del pecado de los habitantes de Nínive, los cuales se arrepintieron de corazón y Dios los perdonó.

Jonás aprendió sobre la obediencia a Dios, y la soberanía del creador sobra la creación.

¿Y tú aun conociendo esto vas contra la orden de Dios? ¿Conoces lo que Dios quiere para ti?

Por Carlos Eduardo Encinas.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Eso no se dice

Recordarán la historia de aquellos estafadores que ofrecieron a cierto vanidoso rey hacerle un traje con una tela invisible que sólo podía ser vista por la gente inteligente. El día del estreno de su flamante traje en la corte, todos vieron que estaba desnudo pero nadie dijo nada porque ya estaban advertidos que la tela revelaría a los ignorantes. Todo terminó mal cuando un niño presente gritó: “¡El rey está desnudo!”
En esta historia el grito de ese chico fue una liberación. Los cortesanos deben haberse sentido aliviados al comprobar que en realidad no eran tan tontos. En la historia nuestra las cosas funcionan así. Quienes ejercen el oficio de señalar las desnudeces del sistema raramente la pasan bien.
Recurro siempre a la imagen del profeta Jeremías, uno de los denunciantes más controvertidos del Antiguo Testamento, metido dentro de un tronco hueco y aserrado hasta la muerte. No sabemos si esta tradición es cierta pero se corresponde con el desagrado que provocaron sus palabras entre sus contemporáneos. Decir lo que está mal es peligroso, particularmente si eso se refiere a los dirigentes y al círculo más duro del poder. He sufrido personalmente las consecuencias de haber apuntado a la cabeza del sistema.
Pero es otra cosa la que duele más. La mayoría de la gente defiende al sistema y suele ejercer la más amarga oposición a las palabras del denunciante. Los años me han permitido entender las razones que tiene la “inmensa mayoría” para rechazar al disidente. Ella se alinea siempre con el discurso de la enseñanza recibida. Se la ha convencido que la doctrina es incuestionable, es suprema, es divina y no admite contradicciones. Así como se les dijo que es, así es. No hay lugar para cuestionar, pensar independientemente o digitar el sistema. Así que la gente “defiende” la intangibilidad del discurso.
Pero la más triste de las razones es que la inmensa mayoría prefiere la tibia tranquilidad del orden establecido. Es posible que se dé cuenta de que las cosas no andan bien, que hay iniquidad en el sistema. Pero confrontarlo amenaza la tranquilidad de la vida. Es lindo estar en paz, asegurar las bendiciones adquiridas y no meterse en líos.
Por eso el oficio de decir seguirá siendo, supongo, una tarea ingrata y las más de las veces inútil. Como solía decir mi severa madre: “Niño, eso no se dice.”

10 tips para una casa más ordenada

Mantener tu casa en orden te da una sensación de agrado al entrar en ella. La limpieza y pulcritud evidentemente dependen de nuestro tiempo, pero como yo digo: “mi casa es lo suficientemente limpia para ser saludable y los suficientemente desordenada para ser felices”. En otras palabras: no hay que ser obsesivo…pero si ordenado.

1- Haz tu cama en las mañanas siempre.

2- Ten al lado de tu lavamanos un limpiador de vidrios y el papel para limpiarlo. Luego que te cepilles los dientes, limpia el vidrio. No toma sino diez segundos.

3- Todas las tardes después de recoger el correo, siéntate y elimina lo que no es importante.

4- Haz limpieza cada tres meses de lo que no usas. Cualquier cosa que lleves más de un año sin usar, no la necesitas. Puedes regalarlas, donarlas o venderlas. Ropa, muebles, zapatos.

5- No dejes nada tirado. Se va acumulando y luego no sabes por donde comenzar. Dedica unos minutos diarios a ordenar y limpiar.  Lo que te vayas quitando lo vas guardando donde va.

Smiling middle-aged female customer choosing apparel on shelves at store

6- Si no necesitas algo, no lo compres.

7- Si tienes demasiado artefactos de decoración, se hace más engorroso limpiar. Deshazte de algunos de ellos. También puedes regalarlos, venderlos o donarlos.

8- Dedica un día quincenalmente a cada clóset para organizarlo y limpiarlo de nuevo.

9- Coloca divisores en las gavetas y tramos de los clósets o gaveteros para tener mejor organizadas tus prendas.

10- Revisa tu lugar de primeros auxilios y medicamentos y deshecha lo que esté pasado de fecha de caducidad. Si hay que comprarlo de nuevo, haz tu lista y lo repones.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La obediencia

Cuando tomamos la decisión de obedecer a Dios, Él puede hacer su voluntad a través de nosotros y juntamente con ello se presenta la oportunidad de tener una manifestación íntima de su presencia.

Si decidimos hacer todo con nuestras propias fuerzas, Él no podrá revelarse a nosotros y nunca alcanzaremos a conocerlo. Pero cuando buscamos su intervención en cualquier circunstancia y consideramos sus mandamientos, permitimos que su poder tome control de nuestra vida.

Es verdad que obedecer puede ocasionarnos un conflicto ya que en muchas ocasiones nuestra lógica y sentido común son desafiados por la Palabra de Dios. En ese momento de batalla mental sale a relucir nuestra verdadera inclinación y podremos descubrir si somos auténticos seguidores de Jesús o simples simpatizantes.

Éxodo 7:1-6 cuenta el inicio del ministerio de Moisés, pero es también una interesante historia que muestra algunas características del proceso de obedecer: En primer lugar, es Dios quien toma la iniciativa y llama a Moisés a unirse a sus planes para liberar a su pueblo de la esclavitud egipcia. Juntamente con esa invitación, recibió también instrucciones precisas. Lo interesante es que sólo después de haber obedecido, Dios cumplía todo lo que había dicho que haría.

Posteriormente, Moisés y todo el pueblo salieron triunfantes de Egipto, pero lo más importante es que llegaron a conocer a Dios de una manera mucho más íntima y personal.

La Biblia está llena de historias de personajes cuya obediencia resultó en una bendición a sus vidas y a las personas que los rodeaban: Cuando Abraham obedeció, Dios le pudo dar un hijo y edificar una nación. Cuando David obedeció, Dios le hizo rey. Cuando Elías obedeció, Dios hizo que descendiera fuego del cielo y todos supieron quién era el verdadero Dios.

“Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, y seáis multiplicados, y entréis y poseáis la tierra que Jehová prometió con juramento a vuestros padres. Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.” Deuteronomio 8:1-2 Versión Reina-Valera 1960

La obediencia a Dios es un desafío que en algún momento va a confrontar nuestra lógica, razonamiento y conceptos sobre la vida. Quizás lleguen dudas, pero recuerda: Él nunca ha fallado y depositar nuestra fe en sus promesas, permite que su Poder actué con mayor fuerza, porque ya no somos nosotros los que luchamos, sino es Dios quien toma el control.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Pregúntale a Andrés -¿Cómo administro mi negocio?

Andrés,

Tengo un negocio que está empezando a crecer y tengo muchas dudas sobre cómo administrarlo. Estoy empezando a tener más clientes y por supuesto más transacciones y me estreso porque sé que no estoy en orden.  ¿Qué hago? ¿Por dónde empiezo? ¿Me podrías ayudar con esto?

Humberto

Laredo, TX

 

Hola Humberto,

Qué bueno que el estrés te llevó a buscar consejo en vez de ignorarlo y agravar el problema. Cuando uno no se trata, una simple cortada se puede infectar y terminar en gangrena. Nunca tiene sentido perder un dedo(el negocio), por falta de administración. La falta de orden es una de las causas principales por la que los negocios mueren.

 

Lo primero que te aconsejo es que separes tu vida personal y la del negocio.  En otras palabras, no compres leche, huevos y pagues la luz con dinero del negocio. Necesitas una cuenta separada para el negocio, la cual respetas y utilizas solo para el negocio. Todo lo que generes, en tu negocio, debe entrar a la cuenta del negocio, no importa si te pagan en efectivo. Solo saca dinero para gastos del negocio y, a fin de mes, puedes hacer “corte de caja” y ver los resultados del negocio. Si tienes ganancias, entonces eso lo puedes transferir a tu cuenta bancaria personal. Los impuestos se pagan sobre estas ganancias, así que aparta un 20% a 25% de esas ganancias en una cuenta de ahorros para los impuestos. También puedes dejar algo de ganancias en las cuentas del negocio para ir juntando dinero para invertir en algo que se necesite para el negocio, como: comprar más equipo, material o hasta a la competencia.

 

Si no tienes un contador, deberías de buscar uno que te ayude con la contabilidad, nómina, etc. Eso ayuda mucho y ellos te pueden ir aconsejando sobre el negocio porque han visto otros que van más adelante que tú. No estoy hablando de buscar un preparador de impuestos, sino un contador que también sepa mucho de negocios,

 

Lo ideal sería que hubieras empezado con esto desde el principio, pero nunca es tarde para traer más orden no solo a tu negocio, sino también, a tu vida. Cuando uno tiene orden en su negocio se da cuenta que la paz que esto trae no es para el negocio solamente, sino para uno mismo también. Además, la paz trae creatividad y energía para seguir creciendo y ampliando tu negocio. No esperes más, saca el antiséptico y las vendas para tratar con esto antes que se convierta en gangrena.

Andrés

 

El orden de los factores

Las matemáticas tienen varias leyes llamadas sentencias, todas ellas establecidas con el fin de darle a esta materia un uso universal.

Una de ellas es: “el orden de los factores no altera el producto final”, su base radica en la prueba matemática que dice que no importa cuántos números formen parte de una suma, todos pueden tener cualquier orden o pueden ser agrupados de cualquier forma, el resultado siempre será el mismo.

La ley del orden de factores puede llegar a ser usada en la vida diaria, incluso en situaciones comunes: al resolver un examen, no importa por donde comencemos, el fin siempre es intentar responder a todas las preguntas o también al arrinconar una habitación, al final debe quedar todo ordenado sin importar por donde comencemos.

Pero esta ley no es absoluta, tiene áreas en las cuales no puede ser aplicada. Cuando se trata de cifras cuyas operaciones matemáticas varían entre sumas, restas, multiplicaciones y divisiones, existe una gran posibilidad de obtener resultados diferentes o erróneos. En ese caso, sólo podremos resolver la operación si empezamos todo siguiendo un orden específico.

Usando la idea del orden de los factores, permíteme tomar un ejemplo de la biblia aplicable a nuestro diario vivir:

Éxodo 2:11-15, relata la historia de Moisés actuando por sí solo con el fin de liberar a su pueblo. Sin duda, él ya tenía la idea de lograr una independencia, de otra manera no habría tenido la audacia para matar a un soldado egipcio. Pero todo ese movimiento revolucionario se perdió casi de inmediato. Moisés terminó siendo un fugitivo escondido en la tierra de Madián.

Sin embargo, ese sueño que parecía olvidado vuelve a arder nuevamente al tener un encuentro personal con Dios. Éxodo 3, relata el llamamiento de Moisés y de ese punto en adelante, empieza tener éxito en cada paso que realizaba para liberar a su pueblo.

Al final, no solo obtuvieron la libertad, sino que presenciaron el despliegue más grande de poder de Dios que ninguna persona haya visto antes. Egipto quedó saqueado, todos sus soldados murieron, pero del pueblo de Dios no murió ninguno, sino que se fueron con oro y ropas finas.

¿Qué fue lo que ocurrió?

Moisés intentó hacer una revolución usando su propia fuerza y astucia, pronto ese intento fue frustrado y todo quedó en el olvido. Años más tarde, Dios sería quien incluiría Moisés en un plan para liberar a su pueblo. ¿Notaste lo que ocurrió?, El orden de los factores alteró el producto final.

Cuando nos ponemos a nosotros mismos primero, no importa si lo que buscamos es bueno o intentamos aportar al reino de los cielos, lo más probable es que todo salga mal. Pero cuando Dios es primero, siempre habrá una victoria esperando al final.

La Biblia está repleta de historias que hablan de personas ordinarias haciendo cosas extraordinarias, pero el éxito de todas esas hazañas tiene un común denominador: Dios siempre está involucrado dirigiendo la operación.

Hacer las cosas al estilo de Dios muchas veces implica tener paciencia, esperar antes de dar el siguiente paso, incluso renunciar a ciertas cosas. Pero el resultado siempre podrá ser mucho más grande que el que podremos obtener usando nuestras propias fuerzas.

Recuerda hacer todo al estilo de Dios y ponerlo siempre en primer lugar. Él te ayudará a establecer un orden en todos los factores (recursos materiales e intelectuales que tengas) y te guiará para obtener resultados exitosos.

“El Señor dice: Mis ojos están puestos en ti. Yo te daré instrucciones, te daré consejos, te enseñaré el camino que debes seguir.” Salmos 32:8 Versión Dios Habla Hoy.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡De principio a fin!

Por Silvana Armentano Pérez (Lic. en Teología y Música)

Muchas veces nos preguntamos como podemos desarrollar conductas en nuestros hijos para que sean exitosos en la vida.  Encontré a través del autismo muchas repuestas.

Cuando enseñamos a nuestros hijos a empezar y terminar una actividad estamos desarrollando personas de éxito.  Algo tan simple como empezar un rompecabezas y terminarlo pudiese en el futuro en convertirse en un hábito de éxito. Vemos en estos tiempos que cada vez es más difícil motivar a nuestros hijos a limpiar el área de juego o bien dejar su cuarto ordenado.

Mis amigos, cuando enseñamos estas conductas desde temperaba edad, desde infantes estamos ayudando a nuestros hijos a ser exitosos en la vida.

Al completar una tarea, entonces recibimos varios premios.  A nadie le gusta llegar a una casa sucia y desordenada. Cuando enseñamos a nuestros hijos que vale la pena terminar lo que empecé, entonces en el futuro no abandonarán la escuela o un proyecto sino que saben que se premio viene al final, cuando se termina.

Todo tiene un principio y un final, y ese final se convierte en un nuevo comienzo. Cuando dejamos las cosas a media entonces no hay nuevos comienzos, solo mas problemas para resolver.   Vemos que en la Biblia, Dios todo lo que empezó, también lo termino. Y al terminar se regocijó de lo que había hecho.

Las actividades sin terminar generan una conducta de rebeldía y de vagancia.  Por el contrario, cuando terminamos generamos conductas de responsabilidad y éxito.  El éxito no es una casualidad, son metas logradas y terminadas una atrás de la otra.  Este concepto de trabajar por un premio o por un tiempo libre es fabuloso.

Aquí algunas sugerencias para niños pequeños:

  • Enseñar. Terminar algo juntos.
  • Hacer una lista de pequeñas actividades donde el niño puede revisar y mostrarle al progenitor que terminó la actividad.
  • El Progenitor festeje exageradamente el éxito del niño y permítale obtener un pequeño premio por cada logro.
  • Recuerde usar solo palabras positivas para animarlo a terminar y festejar su pequeño éxito.

Al principio será el progenitor firme y dulce a la vez hasta que el niño complete la misma actividad por 21 días consecutivos. Luego de estos 21 días de entrenamiento el niño lo hará automáticamente. En ese momento puede agregar más actividades o incrementar la dificultad de las mismas de acuerdo la capacidad del niño.

Organizar el tiempo muerto de los niños es indispensable para lograr conductas de éxito y responsabilidad. Se aconseja esta actividad desde la edad temprana de un año. Todas las conductas positivas deben de ser implementadas en casa. Los mejores educadores son los padres.

No dejes esa responsabilidad a otros. Ocúpate de tus hijos en educarlas y fórmalos derechito y descansaras cuando sean mas grandes.  Recomiendo limitar el tiempo del televisor a media hora por día o extinguirlo por completo si es necesario. Los niños también pueden sentir soledad y depresión.

Por eso, manos a la obra. Termina hoy lo que ha comenzado y avanza.  Sigue las enseñanzas de Silvana Armentano cada martes en El Antivirus y a través de sus redes sociales en Facebook, Twitter e Instagram.  Si tienes algo que contarle de tu vida para su consejo escríbele: [email protected]

Puedes ver todo lo que hacemos en El Antivirus apretando aquí: https://cvclavoz.com/shows/el-antivirus/chat-antivirus/

¡Lo mejor de la vida para ti y los tuyos!

¿Cómo ser rico?

¿Te has preguntado por qué el dinero suele estar donde hay orden, equilibrio y organización?

Son virtudes necesarias para el manejo adecuado del efectivo. Tener dinero y multiplicarlo debe convertirse en otro hábito más. Pregúntese con honestidad: ¿Mis finanzas están en orden?

¿Cómo se identifican unas finanzas óptimas? La respuesta: para empezar es si tú tienes un ahorro que te ayudará a solventar emergencias o condiciones difíciles durante por lo menos seis meses.

Piensa en hechos sencillos. ¿Cómo carga tu dinero? ¿Ordenado en una billetera y sabes cuánto tienes?; ¿o es dinero de tu bolsillo y sus billetes mantienen arrugados y en desorden? ¿Carga todas tus tarjetas de crédito o la necesaria para una emergencia? ¿Dejas acumular tus cuentas hasta último momento? ¿Guardas tus recibos y extractos para saber cuánto has gastado?; o eres de los que se pregunta: ¿En qué me gasté la plata? ¿Vive premiándose porque se lo merece y deja las prioridades para lo último?

Estas preguntas van dirigidas a saber si tu eres ordenado con tu dinero. Es muy conveniente saber con cuánto se cuenta. Establece cuánto dinero te queda “libre” y de allí destines una parte para ahorrar. Ahorrar es indispensable.

Lo que nos gusta a todos de los millonarios es que los vemos viviendo una vida cómoda, sin supuestas angustias. Pues las angustias básicas en general se pueden prever. Qué bueno saber que se cuenta con un colchón de dinero que amortigüe los tiempos difíciles. Excelente ir haciendo ese plan de ahorro para los estudios. Fantástico ir ahorrando para ese viaje que tanto quiero hacer. Ordenar y planear van de la mano.

Lo ideal es tener una base de ahorro que te sustente. Toma el tiempo para revisar a conciencia en qué puedes estar desperdiciando tu dinero. ¿Llegas a ser tan desordenado que resulta haciendo compras innecesarias para tu mercado, pues cuando te das cuenta ya tenías el  artículo en casa? Hay personas a las que les ocurre…

Recuerda que Dios es Dios de orden. Ordenar tus finanzas te trae tranquilidad,  paz y te ayuda ahorrar dinero…

 

Orden

Suele pasar que tenemos en nuestra casa alguna habitación desordenada y aunque solo fuera una de ellas, esto crea un mal aspecto a todo el hogar.  Si llegara una visita inesperada nos sentiríamos incómodos de que viera nuestro desorden y hasta reaccionaríamos con vergüenza por no haber sido mas diligentes en la tarea de poner orden en nuestra casa.

Quizás nuestra instintiva reacción, sea cerrar la puerta para que nadie vea esa habitación con tanto desorden, pero íntimamente sabemos que esto no resuelve el problema, solo lo posterga para mas adelante.

Cuando no mantenemos en orden algún área de nuestra vida, esto llega a afectarnos en todo nuestro ser. Por ejemplo cuando nos excedemos con el trabajo, llegamos a un punto de estrés que afecta nuestras relaciones interpersonales. O Por el contrario, si descuidamos el trabajo podemos ser despedidos, afectando de tal manera nuestra familia.

En el momento que recibimos a Jesús como nuestro salvador, y le entregamos las llaves de nuestro corazón, Él comienza a poner orden en todas las áreas de nuestra vida.

Sin embargo y curiosamente, muchas veces levantamos una barrera, que impide la ayuda de Dios. Ya sea por vergüenza o porque creemos que no necesitamos de su ayuda, simplemente cerramos la puerta y el desorden interno continúa.

El Señor sabe perfectamente traer orden a nuestra vida, conoce cada habitación de nuestro ser, solo necesita que abramos esa puerta y le permitamos hacer su obra.

“He aquí yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta entraré a el” Apocalipsis 3:20

Puede que no puedas superar alguna adicción o tengas un mal hábito que te está perjudicando, o posiblemente aún no ves los frutos de tu esfuerzo. ¿Será que todavía existe alguna habitación en tu corazón a la cual Dios no tiene acceso? ¿Le has entregado todas las áreas de tu vida para que Él pueda traer orden?

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.” Salmos 139:23-24

Comienza este año buscando el orden de Dios en tu vida, permite que Él sane esa vieja herida, busca ayuda con esa constante debilidad, déjalo que pueda transformarte completamente. De tal manera será un año nuevo, con un corazón renovado.

Despójate de prejuicios, de cualquier vergüenza y dale las llaves a Dios.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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