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¿Qué pide Dios de mí?

“… ¿Se complace el SEÑOR tanto en holocaustos y sacrificios como en la obediencia a la voz del SEÑOR? He aquí, el obedecer es mejor que un sacrificio, y el prestar atención, que la grosura de los carneros.” 1 Samuel 15:22 LBLA

Honrar a nuestros padres significa amarlos, respetarlos y obedecerlos. Si es así con nuestros padres terrenales, cuanto más lo será con nuestro Padre celestial, quien entregó a su único hijo por nosotros. No era Jesús quien merecía el castigo por el pecado, pero en eso Dios muestra su amor con nosotros en que siendo pecadores Cristo murió por nosotros. Su Palabra nos dice: Obedece todos los mandamientos de nuestro Dios, y todas las leyes que nos dio por medio de Moisés. Si haces esto, te va a ir bien en todo lo que hagas y en cualquier lugar a donde vayas. 1 Reyes 2:3 TLA. Si quieres honrar a Dios, obedece su Palabra.

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El síndrome de Jonás

Hace un tiempo escribí aquí unos pensamientos sobre Jonás, aquel hombre que tras recibir una orden de Dios huyó lejos porque no quería anunciar que Nínive (actual Mosul, en Irak) sería destruida en el plazo de cuarenta días. Lo peor para él iba a ser que después del anuncio el pueblo se arrepentiría, Dios los perdonaría a todos y él quedaría a vista del público como un profeta de mal agüero.

Si hubiera vivido en este tiempo y hubiera recorrido toda una ciudad pregonando destrucción lo más seguro es que sería arrestado por amedrentar a la población con falsos rumores y crucificado en redes sociales y comentarios de noticias. Así las cosas, hubiera desobedecido por la razón inversa: nadie lo escucharía y nadie se arrepentiría de nada. La prueba es estadística: menos del diez por ciento de la población mundial se reconoce como creyente al menos en la versión que los cristianos creen únicamente válida.

Tengo serias y razonables dudas de que la generación actual vaya a arrepentirse masivamente y veamos la tierra llena de la gloria de Dios al menos por causa de la evangelización. Permítanme proponer dos razones al menos.

Una es que cualquier religión que predique arrepentimiento de pecados, práctica de la santidad, renuncias y sacrificios, austeridad y generosidad navega de frente contra un flujo cultural hedonista y egoísta pocas veces visto en la historia de la humanidad; de paso digamos que de ese flujo se nutre convenientemente también la gente cristiana.

La otra dificultad que milita contra la efectividad de la evangelización es la metodología y la forma del mensaje mismo. El modelo que se usa data más o menos de mediados del siglo 19 según los datos que aporta la historia. Demás está decir cuánto ha cambiado el mundo desde entonces. El nuevo humanismo que traspasa la cultura y las clases sociales neutraliza el reclamo de una fe que llama a negarse y amar a los otros más que a uno mismo. Sin mencionar que los recursos usados – palabras, imágenes, música – carecen del impacto que atraparía a la mente contemporánea y la quebrantaría a los pies de Cristo.

Nada de eso quita que lo sigamos intentando. En una de ésas acertamos…

¿Qué guía tu vida?

Esto dice el Señor, Redentor, el Santo de Israel: “Yo soy el Señor tu Dios, que te enseña lo que te conviene y te guía por las sendas que debes seguir.” Isaías 48:17 (NTV)

Que hermoso es saber que Dios está dispuesto a enseñarnos y guiarnos, pero ¿acudimos a Él en busca de sus consejos y dirección para nuestra vida o preferimos ignorarlo y seguir adelante según nuestro conocimiento?

Jesús nos enseña que no todo el que le dice “…Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de su Padre que está en los cielos.”(Mateo 7:21)

¿Cómo saber que estoy haciendo la voluntad de Dios en mi vida? Por medio de la palabra de Dios. 2 Timoteo 3:16 (NTV) dice que: “Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto.”

Lo que Dios nos dice y enseña en su palabra es para nuestro bien y para no equivocarnos en nuestras decisiones. Ignorarlo sólo hará que el pecado gobierne nuestra vida y nos lleve a la muerte. En cambio, si dejamos que Dios nos hable y guíe nuestras vidas por medio de su palabra, no sólo alegraremos al Señor, sino que recibiremos muchas bendiciones por obedecer. Y el conocimiento que tengamos nos llevará a hacer todo lo que a Él le agrada. Además, estaremos preparados para discernir las enseñanzas, costumbres, prácticas del mundo y de las religiones.

Por ejemplo, hay muchas personas que se denominan “cristianos” o “seguidores de Jesús” pero practican y siguen las costumbres que la Biblia no enseña.

Hay quieres rinde culto a ídolos pensando que eso agrada a Dios, pero la biblia dice: “Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.” Mateo 4:10 y también en (Isaías 44:6-20) nos enseña paso a paso la necedad de postrarse ante ídolos hechos por manos humanas.

Por otro lado la palabra de Dios nos revela en detalle cómo Jesucristo es el único intermediario entre Dios y los hombres (1Timoteo 2:5, Hechos 4:12, Hebreos 8:6, Hebreos 9:15) y; sin embargo, el mundo y las religiones piensan que también la virgen María, algunos apóstoles o santos pueden ser el medio para la salvación y comunión con Dios.

Te animo a leer (Romanos 1:18-32) ahí entenderás como las personas comenzaron a inventar ideas necias sobre Dios pensando agradarle con esos actos.

Mi pregunta es: ¿Cuántas veces acudimos a la Biblia para verificar que todo lo que nos dicen o enseñan es correcto?

Quizás te denomines cristiano (a), pero si sigues practicando las costumbres que las religiones enseñan; de esa forma no entrarás en el reino de los Cielos.

Que a partir de hoy la palabra de Dios sea tu guía y la que te enseñe a vivir una vida correcta y agradable a Dios.

Oremos:

“Gracias Dios amado porque me enseñas y siempre quieres lo mejor para mí. Por favor, corrígeme en tu amor y tu Palabra para hacer tu voluntad. Toma control de mi corazón para hacer tu obra y nunca dejes que me pierda en las costumbres y tradiciones de este mundo. Si hasta hoy he estado practicando cosas que no están en tu palabra, perdóname y dame una nueva oportunidad. A partir de hoy mi guía será tu palabra y no lo que me digan los demás. Toma mi vida y has tu voluntad en mí. En el nombre de Jesús, amén.”

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Intelectualidades

Cuando el hombre, Señor, ha apercibido con los sentidos comunes las intelectualidades que se aperciben y conocen por los sentidos comunes, entonces se aperciben y se entienden por aquellas intelectualidades apercibidas por los sentimientos comunes otras intelectualidades que no son tan ligeramente apercibidas como aquellas que se pueden apercibir por la comunidad de los sentidos sensuales y de los sentidos espirituales

(Ramón Llul y el secreto de la vida, Amador Vega, Ediciones Siruela))

Ese hermano que se cree un pseudo intelectual… (Una auditora indignada por un programa radial que yo conducía hace veinte años. En esos años los comentarios de la audiencia llegaban por carta).

La obscena inclinación a pensar diferente es apedreada en la plaza pública por parroquianos airados que defienden a muerte el Supremo Comentario y las Antiguas Tradiciones del Sistema.

Me importa un pepino lo que diga Primera de Timoteo; aquí se hace lo que dice el Jefe, increpa a unos jóvenes universitarios el enojado secretario privado de Su Señoría Ilustrísima.

Yo lo escucho siempre. Nunca le entiendo nada, pero ¡qué bonito habla usted! (Una auditora adorable que me saluda después de una conferencia – siempre, hace muchos años).

“Esta revista va a ser entendida dentro de unos veinte años, porque ése es el problema de ustedes: su cabeza está en el futuro.” Así me consolaba un antiguo jefe mío cuando le llevé el primer ejemplar de Contexto, una revista que habíamos inventado con unos amigos para ofrecerla a nuestra comunidad.

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Los cristianos han tendido a despreciar el concepto de la filosofía. Esta ha sido una de las debilidades del cristianismo evangélico ortodoxo: nos hemos sentido orgullosos al despreciar la filosofía, y nos hemos mostrado excesivamente orgullosos al despreciar al intelectual. Nuestros seminarios teológicos rara vez relacionan su teología con la filosofía, y menos con la filosofía de nuestro tiempo.

(El está presente y no está callado, Francis A. Schaeffer)

¿Amas a Dios?

Jesús dijo: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” Mateo 22:37 (NTV)

Qué fácil es decir “Amo a Dios” pero, ¿demostramos realmente que lo amamos? El Señor en su palabra nos dice: “Si me amáis, guardad mis mandamientos. El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. ” Juan 14:15,21 (RVR1960)

El verdadero amor a Dios se demuestra obedeciendo sus mandamientos y poniendo en práctica sus principios (1 Juan 5:3). Muchos podemos decir que amamos a Dios, pero si no estudiamos, meditamos y ponemos en práctica su palabra, entonces lo que decimos es mentira.

El que verdaderamente ama a Dios:

   – Guarda sus mandamientos. “Si me amáis guardad mis mandamientos.” Juan 14:15. La obediencia es el resultado y fruto de nuestro amor por Dios. Si el amor que tienes a Dios es verdadero entonces vivirás en obediencia a su palabra.

   – Ama a su hermano. “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” 1 Juan 4:7-8.  Nadie que ama y conoce a Dios puede albergar odio en su corazón y estar enojado con su hermano. Si has tenido una discusión con tu prójimo, necesitas pedir perdón o perdonar.

   – Odia el mal o pecado. “Los que amáis a Jehová, aborreced el mal; El guarda las almas de sus santos; De mano de los impíos los libra.” Salmo 97:10. La persona que ama a Dios no se relaciona con el pecado y rechaza el mal. Si tu prioridad es agradar al Señor, serás radical para alejarte de todo aquello que no agrada a Dios.

   – Soporta la tentación. “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.” Santiago 1:12 (RVR1960). Una persona que ama es fiel al amor de su vida. Si tu amor por Dios es leal te mantendrás firme y resistirás la tentación.

Estas actitudes son las que caracterizan a una persona que ama a Dios, ¿crees que aún te falta desarrollarlas? No te preocupes, es un proceso que no se logra de la noche a la mañana, pero que con la ayuda de la palabra de Dios y su Espíritu Santo lo lograrás.

Que a partir de hoy, amar a Dios y reflejar ese amor a través de nuestros actos sea nuestra prioridad.

“Dios mostró cuánto nos ama al enviar a su único Hijo al mundo, para que tengamos vida eterna por medio de él. En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados. Queridos amigos, ya que Dios nos amó tanto, sin duda nosotros también debemos amarnos unos a otros. Nadie jamás ha visto a Dios; pero si nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros y su amor llega a la máxima expresión en nosotros.” 1 Juan 4:9-12 (NTV)

Oremos:

“Señor, guarda tu palabra en mi corazón y enséñame a ponerla por obra en cada asunto de mi vida. Quiero amarte como tú mereces y vivir para ti. Encomiendo mi vida en tus manos y estoy dispuesto a obedecerte, en el nombre de Jesús. Amén. “

 

 

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¿Estás preparado?

Jesús y sus discípulos estaban camino a Jerusalén, lugar donde nuestro Señor Jesucristo iba a ser sentenciado y condenado a morir, ocupando el lugar que nosotros merecíamos.

Y anticipándose a lo que iba a suceder, el Señor comenzó a hablar acerca de su segunda venida, por favor lee Lucas 12:35-40. En la primera parte de este pasaje bíblico Jesús enseña acerca de la necesidad de estar siempre listos y preparados para irnos con Él.

Dice que los siervos que están velando y esperando atentos a la llegada de su Señor son considerados bienaventurados, esta palabra significa afortunados, dichosos o extremadamente felices. ¿Por qué? Jesús dijo: “… Les digo la verdad, él mismo les indicará dónde sentarse, se pondrá el delantal y les servirá mientras están a la mesa y comen.” Lucas 12:37 (NTV) ¿No es razón suficiente para estar preparados? Estaremos en presencia del Señor y compartiremos con Él para siempre.

Pero, ¿Qué pasa con aquel siervo que no se prepara aún sabiendo que su Señor regresará pronto?

“Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes.” Lucas 12:47 (RVR1960)

Como dice su palabra “recibirá muchos azotes”, será duramente castigado porque nada podrá justificarlo delante de su Señor, las excusas no servirán y será demasiado tarde para pedir una nueva oportunidad.

Cada uno de nosotros sabe cómo está delante de nuestro Señor, analicemos nuestra vida y no dejemos de orar, ayunar, meditar en la Palabra de Dios y congregarnos. Jesús dijo: ¡Necios! Saben interpretar las señales del clima en la tierra y en los cielos, pero no saben interpretar los tiempos presentes. Lucas 12:56 (NTV)

Vivamos en obediencia a todo lo que está escrito en la palabra de Dios sin apartarnos de ella. Porque si nos olvidamos de las instrucciones del Señor recibiremos castigo y no la salvación y la corona de la vida.

Lucas 12:40 “Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá” (RVR1960).

Mateo 25:13 “Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir” (RVR1960).

Oremos:

“Señor amado, gracias por tu palabra y por hablarme este día. Te pido que me des de tu sabiduría para entender tu Palabra y poner en práctica todo lo que aprenda de ti. Por favor, dame la fuerza que necesito para hacer tu voluntad en mi vida y serte fiel en todo tiempo. En el nombre de Jesús, amén.”

 

 

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¡Escudo confiable!

“Toda palabra de Dios demuestra ser verdadera. Él es un escudo para todos los que buscan su protección.”  Proverbios 30:5 (NTV)

¿Alguna vez dijiste una “mentira blanca”? ¿Te sacó de un apuro, verdad?  Y aunque no haya causado ningún daño, no deja de ser una mentira. Esto es lo que muchas veces hacemos por temor a enfrentar una realidad o las consecuencias de nuestros errores. Utilizamos “escudos” que nos ayudan a salir del apuro, pero que nos hacen esclavos del mismo. Sin embargo, la Palabra de Dios es verdad y no hay protección más segura que ella. Recuerda que cuando Jesús fue tentado por satanás, usó la palabra de Dios como escudo para cuidar su corazón. ¡Hazlo tú también!

Por Ruth Mamani

 

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¡No solo debes oír, sino hacer!

“Jesús respondió: «Pero aún más bendito es todo el que escucha la palabra de Dios y la pone en práctica”  Lucas 11:28 (NTV)

No basta solo con saber de Dios y de su palabra, sino que es necesario hacer que esas palabras cobren vida a través de tus acciones. Demostrar amor a todos y en todo momento es nuestra misión, que tus acciones reflejen lo que Él hizo en tu vida.

Por Judith Quisbert

 

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Dios cumple sus promesas

“Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.” Deuteronomio 28: 2 (RVR1960).

Oír la voz de Jehová no es otra cosa que leer, estudiar Su Palabra y obedecerla. Si buscas al Señor con todo tu corazón, todas las bendiciones que Él tiene para ti, te alcanzarán, no tendrás que buscarlas, ellas llegarán a ti. Sé obediente y recibe Sus bendiciones.

Por Cesia Serna

 

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Ten cuidado y escucha el consejo

“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.” 2 Timoteo 4:1-5 (RVR1960)

Vivimos tiempos donde las personas ya no quieren escuchar la sana enseñanza de Dios, donde prefieren seguir sus propios deseos y buscan Iglesias o pastores que les digan lo que ellos desean oír. Hay muchos que han salido de sus Iglesias porque han visto que en otras congregaciones hay milagros, prosperidad económica, remuneración alta por servir a Dios, pueden hacer lo que quieran, etc.

Tristemente uno puede caer en el engaño sino medita en la palabra de Dios ni pasa tiempos con Él. Daniel 8:25 (DHH) dice: “Por su astucia, sus engaños triunfarán. Se llenará de orgullo, y a mucha gente que vivía confiada le quitará la vida a traición. Hará frente al príncipe de príncipes, pero será destruido por Él.”

Satanás es muy astuto para engañar a la gente y oculta sus verdaderas intenciones. El apóstol Pablo en 2 Corintios 11:14 escribió: “el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz”. Por lo tanto no subestimemos el poder de satanás y su habilidad de mentir.

Tú y yo sabemos que los tiempos que vivimos son peligrosos y que el retorno de nuestro Señor Jesucristo está cerca. No te apoyes en tu propia prudencia ni te dejes guiar por lo que te dicen. No escuches voces ajenas a lo espiritual y lee la Palabra de Dios, porque ahí encontrarás sabiduría y dirección. Toma en cuenta el consejo de Pablo a Timoteo:

Sé sobrio en todo, es decir,  atento siempre a las cosas que te enseñan, malas amistades, tentaciones, etc. “Sed, sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”. 1Pedro 5:8.

Soporta las aflicciones, como  hijo (a) de Dios es normal que en tu vida atravieses grandes pruebas, aflicciones, ya que el enemigo no está contento con tu decisión de servir al Señor y con tu nueva vida, pero el Señor dice: “Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová” Salmo 34:19.

Haz obra de evangelista, sigue predicando la verdad a los inconversos. Esta tarea debes hacerla cada día por amor a las almas y en cumplimiento del mandato divino de “Id y predicad el evangelio.” Marcos 16:15.

Cumple tu ministerio, nunca pienses que eres inútil, tienes dones y talentos especiales que Dios puso en ti con los cuales puedes servirle. “Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.” Mateo 25:23.

Oremos:

“Dios amado, gracias por este día, gracias porque siempre me guías y aconsejas. Por favor cuídame de toda enseñanza que no viene de ti y de todo lo malo. Ayúdame a servirte y a cumplir tu mandato de la gran comisión. Dame fuerzas para servirte, predicar tu Palabra y honrarte siempre. En el nombre de Jesús, amén. “

 

 

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Libro de instrucción

“Estudia constantemente este Libro de Instrucción. Medita en él de día y de noche para asegurarte de obedecer todo lo que allí está escrito. Sólo entonces prosperarás y te irá bien en todo lo que hagas.” Josué 1: 8 (NTV).

A veces tenemos la intención de estudiar la Biblia, pero nos encontramos con el obstáculo de no entender todo lo que leemos. Sin embargo, las cosas son diferentes cuando pedimos sabiduría al Espíritu Santo para comprender la Palabra. Una vez que entendemos lo que estudiamos, el siguiente paso es aplicarlo en nuestra vida, ya que obedecer las instrucciones de Dios traerán gran bendición a nuestras vidas.

Por Cesia Serna

 

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Lectura y lágrimas

Eran las seis de la mañana. Todos los retornados del exilio con sus mujeres, hijas e hijos se habían reunido hacía un buen rato en la plaza de la destruida ciudad y aguardaban en silencio. De pronto, un hombre vestido a la usanza de los escribas se subió a un modesto cajón de madera, rompió el silencio y comenzó a leer de un rollo algo que jamás ellos habían oído. Entre la gente, representantes del clero respondían a las preguntas que las personas hacían sobre el contenido que se les estaba dando a conocer.
Poco a poco un lamento comenzó a cundir en medio de la multitud. Lágrimas brotaron de sus ojos y comenzaron a llorar y a gritar, “¡Amén, amén!” Los clérigos les pedían que no lloraran, éste es un día para alegrarse, les decían, porque por primera vez después de setenta años la ley de Dios era leída para aquellos que nunca la habían conocido. Al mediodía el escriba bajó de la improvisada plataforma y se unió al grupo de sacerdotes que le pedían a la gente que no llorara, que era día de fiesta, que había que ir a casa a comer, a beber y a alegrarse.
Esta escena, relatada en el libro de Esdras en la Biblia, contrasta dramáticamente con la indiferencia que la mayoría de los cristianos evidencian hacia la lectura de la palabra de Dios. Si leen con atención el fragmento citado, van a descubrir que Esdras no predicó nada. La sola lectura produjo un impacto intelectual y emocional inmenso en la gente. Si observan atentamente un culto donde se lee la palabra de Dios, no verán síntoma alguno de reverencia, asombro o quebrantamiento frente a la sola lectura.
La diferencia con los judíos que oyeron a Esdras esa madrugada, pienso yo, se debe que de tanto oír predicaciones – aproximadamente 10.000 horas para un cristiano que asiste a la iglesia por 20 años – se ha diluido la potencia de la pronunciación de la palabra. La ley de Dios ha sido desplazada por el apetito de la velocidad, la brevedad y la imagen por sobre la letra que impera en el mundo de hoy.
¿Quién estaría dispuesto a leer las más de 770 mil palabras que contiene la Biblia y experimentar la profunda perturbación interior que produce a la conciencia y la vida? Tal vez es porque a diferencia de aquellos antiguos exiliados hoy estamos atosigados de discursos y versiones de la Biblia.
(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

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