pasado Archives | CVCLAVOZ

All posts in “pasado”

Una práctica que te ayudará a superar un trauma

Los traumas dejan heridas profundas en el alma. Estos pueden ocurrir en distintos puntos de la vida e impactar el porvenir de una persona. Estudios científicos actuales han demostrado que no podemos subestimar el impacto que tienen y deben ser tratados; de lo contrario podrían causar problemas en la salud mental y hasta llevar al suicidio.

Existen diversos métodos que ayudan a superar un trauma. Pero hay uno que es muy sencillo y se adapta a las herramientas que cada persona tiene. Este procedimiento ha sido usado a lo largo de la historia y los investigadores han descubierto su efectividad: la escritura.

Cómo la escritura ayuda a superar un trauma

Un grupo de psicólogos analizó el comportamiento de 50 estudiantes. Se les pidió que escribieran, a un grupo, sobre sus experiencias traumáticas y al otro sobre temas superficiales durante cuatro días seguidos. Seis semanas después de las sesiones de escritura, los estudiantes en el grupo de trauma tenían una estado de ánimo más positivo y sufrían de menos enfermedades; en comparación con que los que escribieron sobre temas superficiales. Además, las medidas mejoradas de la función del sistema inmunitario celular y el menor número de visitas al centro de salud estudiantil para aquellos que escribieron sobre experiencias dolorosas sugirieron que enfrentar experiencias traumáticas fue físicamente beneficioso.

Otros estudios muestran resultados idénticos: aquellas personas que escriben sobre sus experiencias dolorosas se recuperan más rápido de lo sucedido. Asimismo la escritura hace que las personas sean capaces de ≪resistir los estragos físicos y mentales del estrés y la enfermedad≫.

Cómo utilizar la escritura para sanar

No se necesita ser escritor profesional o publicar un libro famoso. La escritura como terapia funciona siempre y cuando una persona sea honesta con sus sentimientos y lo plasme con palabras. Algunas formas de poner esto en práctica son:

  • Escribiendo en un diario o cuaderno. No necesariamente se tiene que escribir todos los días, sino aquellos momentos en los que se sienta emociones más fuertes.
  • Escribiendo en un blog. Se puede elegir si el blog está en modo público o privado.
  • Escribiendo en un diario virtual. Son útiles porque son privados y pueden usarse en cualquier momento.
  • Grabando notas de voz. Se pueden grabar notas de voz a modo de diario y guardarlas en un archivo seguro.

El mismo acto de escribir es terapéutico. No se necesita ser experto en escritura para disfrutar los beneficios que este ejercicio ofrece. Otra ventaja que tiene es que cuando pasa el tiempo uno puede volver a leer con otra perspectiva lo que escribió y reflexionar sobre los sentimientos y emociones que ocurrían en aquel entonces.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

American Psychological Association. (2003). Recuperado el 16 de julio de 2019, de https://www.apa.org/research/action/writing

Cuando el pasado te persigue

Lety era una jovencita rebelde, sus padres por más que trataban de corregirla no lograban que ella tomara conciencia y cambiara, pero algo pasó en la vida de la joven, conoció a Jesús como Salvador y su interior empezó a ser trasformado. Sin embargo, su padre, quién no olvidaba el pasado a pesar de su cambio, en cada oportunidad por algún error que ella cometía, traía a memoria lo que ella era antes.

Esto causaba mucha frustración e impotencia en Lety, y un día, cuando su padre nuevamente le echaba en cara su pasado ella explotó en llanto y le reprochó su actitud diciéndole que ya no podía más, que estaba cansada de que la acusara. Su padre sólo la escuchó en silencio y nunca más volvió hablarle de esa manera.

¿Te ha sucedido? Cuando los errores del pasado no desaparecen porque otros no permiten que los olvides, y el problema no son las personas sino que esto viene de parte del enemigo; el libro de Apocalipsis nos asegura que noche y día se presenta como nuestro acusador ante Dios.

“Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.” Apocalipsis 12:9-10

El detalle importante es que el perdón de Dios borra toda culpa, y Jesús es nuestro abogado defensor: “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.” 1 Juan 2:1-2

Si pecaste, no tardes en pedir perdón a Dios, líbrate de toda acusación del enemigo, y cree con todo tu corazón que el Señor borró tu delito y el pasado ya no existe.

“¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.” Romanos 8:33-34 (RVR1960)

¡Vive libre de toda culpa!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

De la misma manera

“Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.”

Efesios 4:32 (NVI)

El perdón refleja el corazón de Jesús y si decimos que somos sus seguidores, nosotros también debemos perdonar. A pesar de que pecamos una y otra vez, Dios continúa perdonándonos. ¿No debiéramos hacer lo mismo con los que nos ofenden, las veces que sean necesarias?

Cuando nos negamos a perdonar nos encarcelamos al pasado y envenenamos nuestro futuro. Por lo tanto es importante ser compasivos con aquellos que nos lastimaron, ya que también por ellos Jesús derramó su sangre en la cruz.

Si Dios nos perdona por cosas inexcusables, entonces debemos dar el primer paso en perdonar a los que nos ofendieron para ser libres del dolor del pasado.

¿Quieres dar el primer paso?


Por Giovana Aleman



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Ya es tiempo de perdonarte

Ardis Whitman cuenta de un hombre que vivió torturado durante muchos años por el recuerdo de una travesura estudiantil en la que uno de sus amigos perdió la vida. El recuerdo de aquel acto inconsciente lo atormentaba: cambiaba de empleo continuamente  e incluso se separó de su esposa, con la que llevaba seis años de matrimonio. De la noche a la mañana, sin embargo, se operó un cambio rotundo en él; parecía alegre y satisfecho, recuperó su empleo y su mujer volvió a su lado.

Cuando le preguntaron qué sucedió él dijo: Yo no podía dejar de pensar en las horribles consecuencias de mi acto. El recuerdo de mi culpa me helaba la alegría en los labios; iba a estrechar la mano de alguien y la retiraba avergonzado y el remordimiento había levantado una muralla entre mi esposa y yo. Cierto día recibí la visita de la persona cuya presencia yo más temía en este mundo: la madre de mi amigo que había fallecido.

 – Hace algunos años, después de orar mucho, conseguí perdonarte; tu mujer te perdonó también, igual que tus amigos y jefes – La mujer hizo una pausa y continuó con tono severo-  Tú eres el único que no te has perdonado. ¿Quién te crees que eres para  oponerte a todos los vecinos del pueblo y a nuestro Señor mismo?

Después de eso, el hombre vio en los ojos de aquella madre una especie de permiso para ser el que él hubiera sido si su amigo viviese, por primera vez se sintió digno de amar y de ser amado.

¿Hay algo que no te perdonas? ¿Cometiste un error y no sabes cómo enfrentar las consecuencias? ¿Te atormentan tus errores?

Todos nos equivocamos, tomamos malas decisiones y después debemos lidiar con la consecuencia de nuestros actos. Nadie está libre de cometer equivocaciones y es cierto que hay errores que pagan inocentes y quizás son los más difíciles de enfrentar.

Si bien es cierto que arrepentirnos no nos librará de la consecuencia de nuestros actos, nos permitirá poder avanzar y buscar el propósito de Dios para nuestras vidas. La culpa suele atarnos y nos quita la visión de un futuro.

En Hebreos 10: 17 y 18 dice: “…«Nunca más me acordaré  de sus pecados y sus transgresiones». Y cuando los pecados han sido perdonados, ya no hace falta ofrecer más sacrificios.

Si realmente te arrepentiste y pediste perdón a Dios y a los afectados por tus actos, es tiempo de que tú también te perdones. Puede no ser un proceso fácil pero tú no eres superior a Dios y si Él te perdonó ¿Quién eres tú para no hacerlo?

 “Finalmente te confesé todos mis pecados  y ya no intenté ocultar mi culpa. Me dije: «Le confesaré mis rebeliones al Señor»,   ¡y tú me perdonaste! Toda mi culpa desapareció” Salmos 32:5  (NTV)

Si ya confesaste tu pecado y te arrepentiste de corazón, levántate y busca tu propósito, pídele a Dios que te dé la sabiduría y fortaleza para que esa mala experiencia te ayude a guiar a otros, a evitar que cometan el mismo error. Que ese error del pasado no te detenga.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Aún me siento culpable…

¿Cuántas veces heriste con tus palabras a personas muy cercanas a ti? ¿Le has sido infiel a tu cónyuge? ¿Alguna vez te atrasaste en algún pago por gastar el dinero en otra cosa no productiva? ¿O quizá has caído en la difamación? Después de ello, son muchos los sentimientos de culpa que surgen y más cuando estamos conscientes del mal y aun así lo hacemos.  Qué difícil es lidiar con esto, ¿verdad?

¿Recuerdas a Judas? Él es un claro ejemplo del fin de la culpabilidad y remordimiento por no tomar una acción para remediarlo.

“Cuando Judas supo que habían condenado a muerte a Jesús, se sintió muy mal por haberlo traicionado. Entonces fue a donde estaban los sacerdotes principales y los líderes del país, les devolvió las treinta monedas de plata, y les dijo: —He pecado contra Dios porque entregué a Jesús, y él es inocente. Ellos le contestaron: — ¡Y eso qué nos importa! ¡Es problema tuyo! Entonces Judas tiró las monedas en el templo, y fue y se ahorcó.” Mateo 27:3-5  (TLA)

¿Por qué la culpa nos afecta tanto? ¿Existe alguna forma de remediarlo? Si insistimos en recordarlo y no hacer nada por corregirlo, estos actos del pasado influenciarán en nuestras decisiones y actitudes del presente y aún del futuro.

Quizá no hay forma de evitar este sentimiento de culpa, porque estamos conscientes que realmente somos culpables, pero  no cometamos el error de quedarnos en el remordimiento. Esta actitud fue lo que llevó a Judas  a tomar la peor decisión terminando así con su vida.

Es posible que pienses que los errores que cometiste son demasiado grandes como para que Dios pueda perdonarte y tú puedas pasarlos por alto, tanto que quizá  en tu corazón no hay otra cosa que la culpabilidad y en tu mente pensamientos como: “Nada de esto hubiera pasado si yo no hubiera actuado de esa forma”

Y como dice Pablo en Romanos 7:19-20 (TLA):

“En vez de lo bueno que quiero hacer, hago lo malo que no quiero hacer.  Pero si hago lo que no quiero hacer, en realidad no soy yo quien lo hace, sino el pecado que está dentro de mí.”

Cuando empezamos a alejarnos de Dios y permitimos que el  pecado more en nuestras vidas los resultados siempre serán los sentimientos de culpa y remordimientos.

Si  hoy deseas ser libre de toda culpabilidad, empieza por reconocer y admitir tus errores, pide perdón a Dios y perdónate a ti mismo.

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” 1 Juan 1:9 (RVR).

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Crepusculario

Quedan en el día algunas grietas aún. Por ahí es posible entrar en busca de un amparo leve. En este mínimo espacio de tiempo disponible se encuentran aún algunas fuerzas para concretar un proyecto pacientemente construido. Queda tiempo quizá para unas palabras finales que den cuenta de cierta madurez adquirida a golpes. Prolífica y persistente, la memoria remite a los días de la ingenuidad y la pasión, aquella época en que las razones y el deber no habían asaltado aún la plaza.

En lo que resta del día se llevan a cabo recurrentes balances y se analizan las cuentas de la vida en el libro del debe y el haber. ¿Se pudo haber hecho aquello que nunca se hizo? ¿Se hizo lo que nunca se debió hacer? Tormentos inútiles porque el pasado es una página sobre la que no se puede volver a escribir. Sólo queda elegir el remordimiento o la paz, el dolor o la esperanza.

Se van reduciendo tranquila y pausadamente las posibilidades. Lo que hasta hace un tiempo era camino abordable devino muro y cerrazón. Los años reclaman inexorablemente los réditos de su inversión. Nos van reduciendo de a poquito el aliento y las ganas. Nos otorgan, tacaños, unos gramos de sabiduría a cambio de la vida que se llevan.

Y sin embargo lo que hasta ayer se pensaba imposible vino a la luz de un modo inesperado. Aprendemos a querer las cosas simples que antes considerábamos vulgares y sin valor: lugares y personas, estados de ánimo y pensamientos, emociones y silencios, soledades y rutinas.

Se convierten en querencias unos sitios en los que nunca antes quisimos estar. Se temperan algunas inclinaciones y otras se resisten. Reflexionar en la suma de los días vividos y la resta de los que quedan por vivir es una matemática inofensiva en tanto sea nada más que un sobrio pasatiempo.

Todo va cambiando. Pero la paradoja es ésta: si uno mira todo desde una cierta altura no hay un cambio esencial. En todos los tiempos y en todas las personas la vida es tal cual. Sólo resta, estoica o militantemente, esperar el inevitable desenlace de la historia.

¡A empezar de nuevo!

Si bien cada día podemos empezar de nuevo, el inicio de una etapa puede ser bastante alentador para este propósito. Cuando culmina un tiempo siempre evaluamos cómo nos fue, lo que hemos logrado, los avances y fracasos; a pesar de los resultados este análisis nos ayuda porque se da fin de un periodo para emprender otro y tener la oportunidad de ser mejor.

“Hermanos, no digo que yo mismo ya lo haya alcanzado; lo que sí hago es olvidarme de lo que queda atrás y esforzarme por alcanzar lo que está delante, para llegar a la meta y ganar el premio celestial que Dios nos llama a recibir por medio de Cristo Jesús.” (DHH) Filipenses 3:13-14

Tenemos una carrera por delante, por tanto es tiempo de soltar el pasado. Si queremos que este nuevo año sea grandioso y podamos alcanzar nuestras metas, existe un requisito primordial que es olvidar lo que queda atrás y esforzarnos por lo que está adelante. Tienes un largo camino por recorrer y ¡lo que quedó atrás ya no cuenta!

Es suficiente de lamentarse por las caídas, debilidades o errores cometidos; eres humano y es natural que te equivoques, e incluso que vuelvas a caer, pero tu mirada no debe estar en ello sino en el reto que tienes por delante. Este tiempo te animo a luchar por tus sueños, valora a las personas que están contigo porque quizá mañana se vayan, disfruta el presente y ¡Perdona!

El perdón es necesario para que no sigas atado emocionalmente al ayer ¿Quieres avanzar? Entonces quiebra todo lo que te une al pasado como la amargura y el rencor. No olvides que por delante te esperan lindas bendiciones, amistades que conocerás y otras cosas, pero primero debes aprender a soltar lo que está atrás.

¡Olvidemos y sigamos adelante!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Tic-tac

Iara tenía diez años y los días miércoles llegaba en punto de las siete de la tarde para tomar la clase de inglés que le daba semanalmente. Un día me trajo un regalo y una tarjeta hecha por ella. Me emocionó que se hubiera tomado el trabajo de escribir – en inglés – unas palabras de gratitud por el curso.

El regalo consistía en un despertador como esos antiguos con las dos campanillas y un martinete para sonar la alarma. No es a cuerda, por cierto, sino que funciona a batería pero tiene el aspecto de los vetustos relojes que eran una pieza indispensable sobre la mesita de noche cuando, hace como mil años, yo era chico.

Me causó un sentimiento muy especial el volver a oír el tic-tac que, en medio del atesorado silencio de la noche, suena nítidamente. Yo, un agradecido del pasado – más bien un ferviente y nostálgico admirador de aquellos días – me quedo quietecito escuchándolo. El tiempo recupera para mí en esos segundos preciosos, su antiguo significado. Anoche recordé aquel fragmento singular de Kipling: “Si puedes llenar el minuto implacable con el valor auténtico de sesenta segundos, ¡es que eres ya un hombre, hijo mío, y tuya ya la tierra, tuyo ya todo el mundo!”

Tic-tac. Me tranquiliza la cadencia del ritmo, esa resolución metódica que uno quisiera escuchar en todas las cosas. Pero ya casi no hay resolución en los sonidos del mundo, no hay ritmo. Todo es vértigo, velocidad, multitarea, locura de videoclips, motos con escapes asesinos del oído, urgencia de llegar al mediodía con las tareas cumplidas. Todo se confabula contra la armonía de las cosas.

Por eso es que el campo, la montaña, el río, el lago, el bosque, todo eso lejos de la bulla implacable sigue siendo mi esperanza. Viví veinticinco años en el campo. El tic-tac acompasado de la vida era el linimento para las heridas de guerra, refugio para los sentidos, perspectiva para recuperar la cordura. Desde el trajín demencial de la ciudad, saludo y añoro esa paz.

Me paré unos segundos esta mañana en la esquina del bulevar para cruzar. Pasaron camiones, autos, micros, motos y bicicletas; lo único que atiné a hacer en esa espera fue evocar el tic-tac del reloj que un día hace un tiempo Iara me trajo de regalo…

La vida es corta, aprovecha cada instante

“Haznos entender que la vida es corta, para así vivirla con sabiduría.” Salmos 90:12 (PDT)

Qué rápido pasa el tiempo, estamos a punto de culminar este 2018 y pasar a un nuevo año. Quizás para muchos este sea un año inolvidable y para otros un año para el olvido, pero lo cierto es que este 2018 jamás volverá a repetirse.

Sin embargo, debemos analizar nuestra vida y reflexionar en la manera de vivir que llevamos, porque de todo lo que hagamos en esta vida un día rendiremos cuentas a Dios. El Señor dice: “…disfruten de cada momento. Hagan todo lo que quieran hacer, ¡no se pierdan nada! Pero recuerden que tendrán que rendirle cuentas a Dios de cada cosa que hagan.” Eclesiastés 11:9 (NTV)

¿Cómo está tu relación personal con Dios? ¿Cuánto tiempo le dedicas al Señor para buscarlo y meditar en su palabra? ¿Sirves a Dios en la iglesia o en algún otro lugar como Él se merece? ¿Compartes el mensaje de Jesús con las personas? ¿Estás viviendo conforme a su palabra?

Cada uno de nosotros es responsable y consciente de cómo está delante de Dios. Si en este momento te encuentras lejos de Dios y envuelto en problemas, necesitas volver al Señor. Jesús dijo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” Juan 15:5.

No podemos retroceder el tiempo, pero podemos aprovechar este día y los que vendrán para mejorar nuestra relación con Dios y sobre todo, para transmitir el amor del Señor a través de nuestra actitud.

Recuerda que, “todo el que ama es un hijo de Dios y conoce a Dios;  pero el que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.” 1 Juan 4:7-8 (NTV)

Aprovecha cada día de tu vida y vive amando a todos los que te rodean.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Ya lo viejo pasó…

Durante estas fechas todos comenzamos a evaluar lo que fue el año que está por terminar. Algunos se sienten victoriosos y otros frustrados por el tiempo que no pudieron aprovechar, ¿Cómo te sientes tú?

Quizás tus errores han sido mayores que tus aciertos, y hasta puede que te sientas frustrado por el tiempo mal invertido, pero por sobre todas las cosas, quiero animarte a no darte por vencido y seguir a la meta a la que has sido llamado; no todo está perdido, porque aún hay camino por recorrer y montañas que escalar.

Observa lo que el Apóstol Pablo dijo:

Hermanos, yo sé muy bien que todavía no he alcanzado la meta; pero he decidido no fijarme en lo que ya he recorrido, sino que ahora me concentro en lo que me falta por recorrer. Así que sigo adelante, hacia la meta, para llevarme el premio que Dios nos llama a recibir por medio de Jesucristo. Filipenses 3:13-14 (TLA)

Puede que haya situaciones que han marcado tu vida, pero ya no sigas pensando en el pasado, no te martirices por tus errores y en lo mucho que pudiste alcanzar; por el contrario, toma el consejo del Apóstol, olvida tus fracasos y extiéndete a lo que está por delante, porque lo que ahora importa es lo que está por venir. Ya no des vuelta atrás para tratar de enmendar errores. No permitas que tus pensamientos negativos hagan un nido en tu cabeza de modo que te impidan alcanzar los planes y propósitos que Dios tiene contigo.

Recuerda que Dios está más interesado en tu presente y futuro que en tu pasado.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2 Corintios 5:17 (RVR).

Un nuevo año está por venir y junto con él todas las cosas serán nuevas, ya lo viejo pasó y en Cristo podemos tener la seguridad de disfrutar la vida, porque Él tiene el control de todo.

Por Ruth Mamani

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Una decisión

Cuando alguien contrae matrimonio está haciendo una decisión personal, en la cual dice “Sí” a una sola mujer o a un hombre, renunciado a los demás. Este es un acto de entrega delante de todas las personas y de Dios, en ese momento no importa lo malo que fue su pasado sino el amor que los ha unido, algo parecido sucede con la relación con el Señor.

La palabra de Dios dice: “Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió.” Mateo 9:9

Jesús le dijo  a Mateo: “Sígueme” el mensaje fue bastante claro, nadie necesitó recordarle al Señor que este hombre era un pecador o que había robado a varias personas, porque cuando el Jesús lo llamó estaba sentado en el banco de los tributos públicos y por tanto, todos sabían quién era Mateo y sus malas acciones.

En este pasaje podemos observar que seguir a Cristo simplemente se basa en una decisión personal, decir “Sí o No”. Cuando Jesús llamó a sus discípulos, la Biblia menciona que ellos abandonaron todo para seguirle, no pusieron excusas, no utilizaron las palabras “pero…” “es que…” claramente se entregaron por completo.

 Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.” Josué 24:15

Muchas personas no se acercan a Jesús por su pasado, cuando el Señor ya conoce nuestra historia, Él no te pide una explicación simplemente te dice: “Sígueme” ¿Cuál es tu respuesta?

Otros no siguen los pasos del maestro porque no quieren renunciar al pecado, a aquello que no le agrada al Señor, pero aún oran o están asistiendo a una iglesia. La Biblia dice: “si te parece mal servir a Dios entonces no lo hagas” Es tiempo de tomar una decisión, Él desea que seas un cristiano verdadero y no tibio.

En esta oportunidad te animo a ser como Mateo, quien a pesar de sus errores y pecados decidió aceptar un compromiso con Jesús dejando todo lo demás atrás. En este momento el Señor te hace una invitación ¿Estás dispuesto a seguir a Cristo?

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Scossa

Ha detto che anche un piccola scossa potrebbe farlo crollare…

(Ha dicho que incluso un pequeño temblor lo podía derribar…)

Busca como las mariposas la luz esquiva y golpea inútilmente la ventana cerrada. Araña los muros buscando una salida. El aire espeso de la espera lo ahoga. La noche se ha venido encima con un rosario de pesadillas medievales y espejismos raros. Atrapado sin salida, arropado de miedo y de vergüenza circula por cuartos que cambian de forma y de color. A veces está afuera, otras se ahoga en una maraña de cuerpos y sonidos materializados.

Por los poros se le escapan antiguas energías. Los almanaques se suceden iguales de lunes a lunes y los noviembres se le pasan sin reparar que es primavera. En las mañanas lo convoca la rutina. En la noche se echa en el tedio de las horas. 

Alquila ideas y sostiene compromisos porque quiere detener la fuerza de las cosas con imposibles matemáticos. Disfraza la esperanza pero igual los funcionarios la descubren y tiran a matar. Anuncia el día de la independencia pero los súbditos prefieren la estabilidad y el orden del imperio.

¿Hasta cuándo? ¿Hasta dónde? ¿Para qué? ¿Qué caso tiene? Lo que ayer era conquista hoy es material que se descarta por inútil. Lo que parecía gran pronunciación se reveló literatura de cuarta, panfleto puro. Las formidables historias envejecen en áticos y desvanes. Se oxidan las armas y los huesos. Las mismas cosas, nada más que dichas de distintos modos una y otra vez.

Se preparaba diligentemente la noche anterior. Releía viejos documentos, consultaba libros, buscaba la palabra precisa. Pero no tenía caso. La Inmensa Mayoría está encandilada con espejitos de colores, ama los ditirambos. Adiós profeta-poeta-estafeta…

Los viejos disparos devinieron pobres expresiones del hondero entusiasta. Apenas pasarían el examen de un domingo a la mañana antes de tomar el café en Susana Marzola y leer el suplemento Cero.

………

Qué va a hacer… Hay noches así. Pasan las horas y se habla con el silencio. Se vuelve atrás, se repasa el presente y ni por nada se imagina el futuro. Nos consolamos con lo invisible, porque lo más seguro es que no vamos a ver lo que soñamos. O tal vez lo que soñamos no es más que una obsesión insana – como las  de Arcadio Buendía: imposibles matemáticos.

Hay, por cierto, otras noches. Ahí lo arropa a uno otro sentimiento: tibio, sereno, ingrávido…

Send this to a friend