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¿Libre o prisionero?

“Jesús contestó: —Les digo la verdad, todo el que comete pecado es esclavo del pecado. Así que, si el Hijo los hace libres, ustedes son verdaderamente libres” Juan 8:34 y 36 (NTV)

Caer en el pecado es como caer en una prisión que poco a poco te irá arrebatando la salud y la esperanza de vida. Sabemos que el enemigo vendrá a acusarnos por lo que hemos hecho, pero es necesario saber que tenemos un poderoso libertador que es Jesús. Él puede sacarnos de esa prisión de pecado y darnos una nueva oportunidad. No te acostumbres ni te resignes a seguir en esa prisión. Hoy puedes ser libre, solo depende de tu decisión porque la gracia de Dios está disponible para ti.

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Blah, blah, blah

A veces nos involucramos en rumores o chismes, porque nos parecen interesantes o nos gusta juzgar el problema de los demás, olvidando que estas habladurías son un veneno que lastima al que las escucha y a la persona de quién se habla.

Hace tiempo atrás escuché el rumor que se decía de una familia: “esa mujer no es buena madre, porque sus hijos están descuidados y ese hombre es un vago, porque no trabaja”, pero cuando conocí a esas personas descubrí que  el padre no podía encontrar trabajo y sufría por no llevar el alimento a su hogar y su esposa apenas pasaba tiempo con sus pequeños debido a que realizaba pequeñas labores para sostenerlos de algún modo.

¡Qué fácil es criticar! Me dio tanto coraje contra las personas que hablaron demás, pero me doy cuenta que también fui parte de eso porque permití aquella conversación. Alguien dijo una vez: “El chisme muere cuando llega al oído de una persona inteligente” La Biblia  califica a esta persona como “Prudente”.

“En las muchas palabras no falta pecado; Mas el que refrena sus labios es prudente.” Proverbios 10:19 (RVR 1960)

La persona que habla mucho no tardará en pecar y aquella que escucha todo tipo de rumores o chismes también es participe del pecado, la palabra del Señor dice que no existe sabiduría en alguien que no sabe frenar sus labios, por lo cual tarde o temprano recibirá el juicio de Dios.

“Más yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.” Mateo 12:36 (RVR 1960)

En este pasaje bíblico se muestra que recibiremos juicio por las palabras ociosas que salgan de nuestra boca ¿Qué es una palabra ociosa? Es aquella que no es productiva, que no es de provecho, es un mensaje inútil que no traerá ningún beneficio y por tanto, Dios nos pedirá cuentas de cada una.

Amiga (o) si el comentario que vas a hacer de otra persona no es útil o de provecho te animo a guardar silencio, controla tu lengua y no permitas que sea un instrumento del diablo; por otra parte, si estás en una conversación que no es productiva, es mejor que detengas el chisme y no seas parte del pecado.

Recuerda que hasta el necio pasa por sabio cuando cierra su boca.

 

 

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Piensa bien antes de volver atrás

A veces olvidamos que somos hijos de Dios y que nuestra ciudadanía no es terrenal sino celestial. “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.” Filipenses 3:20 (RVR1960)

Se supone que si amamos a Dios vamos a obedecer sus mandamientos y abandonar las cosas malas que hacíamos antes. (2 Corintios 5:17) Entonces, ¿Por qué sigues viendo y deseando las cosas del mundo?

Sodoma y Gomorra eran dos ciudades que serían destruidas por la ira de Dios. Lot y su familia eran los únicos candidatos para ser salvos de la ruina y escapar de esa ciudad: “¡Corran y salven sus vidas! ¡No miren hacia atrás ni se detengan en ningún lugar del valle! ¡Escapen a las montañas, o serán destruidos!” Génesis 19: 17 (NTV)

Las instrucciones de Dios eran específicas: no mirar hacia atrás y escapar por sus vidas. Pero la esposa de Lot no obedeció y se convirtió instantáneamente en una estatua de sal: “Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal.” Génesis 19:26 (RVR1960).

Si Dios te sacó de un lugar de perdición es porque te ama y quiere lo mejor para ti. Su deseo es que te mantengas firme en la fe y no mires hacia atrás, porque si lo haces puedes querer volver allá.

La Biblia describe claramente lo que le sucederá a la persona que conoce a Dios y vuelve a su vida pasada: “Ellos escaparon del mal que hay en el mundo cuando conocieron a nuestro Señor Jesucristo, pero si son atrapados y dominados nuevamente por ese mal, terminarán peor que al principio. Hubiera sido mejor para ellos no haber conocido nunca el camino correcto, que haberlo conocido y luego apartarse del camino de la justicia. Con esa gente se cumple lo que dice el dicho: «El perro que vomita, regresa a su mismo vómito», y: «Aunque laven al cerdo, irá de nuevo a revolcarse en el barro»” 2 Pedro 2:20-22 (PDT).

¿Piensas volver atrás y alejarte del Señor? ¿Tú crees que el mundo te dará cosas mejores que Dios? ¿Abandonarás a Aquel que dio su vida por ti? Piensa y toma una decisión. Y si ya estás lejos del Señor, vuelve, Dios te ama y espera por ti.

Oremos:

Señor amado, te pido perdón por los pensamientos que tengo de rendirme y abandonarte. Por favor fortalece mi vida y lléname de tu Espíritu para resistir al diablo. No quiero alejarme de ti ni dejar que otras cosas ocupen el lugar que Tú te mereces en mi corazón, mi Señor y Salvador. Toma mi vida y haz tu voluntad conmigo, en el nombre de Jesús, amén.

 

 

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¿A cambio de qué?

¿Alguna vez has traicionado a una persona? La traición es aquella falta que quebranta la lealtad o fidelidad que se debería guardar hacia alguien, esto generalmente se observa en una relación, cuando el hombre o la mujer engaña a su pareja; sin embargo, también puede existir deslealtad con la familia, amigos o conocidos.

“Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos”. Mateo 27:3 (RVR 1960).

Si retrocedemos en la historia encontraremos la traición de un discípulo a su maestro. Judas reveló a sus perseguidores dónde podían capturar a Jesús sin que sus seguidores intervinieran; lo hizo por treinta piezas de plata, las cuales fueron de mayor valor para él que la fidelidad por su amigo.

La traición siempre tendrá consecuencias que incluso pueden costarte la vida, como es el caso de Judas que no pudiendo soportar el peso de su conciencia se ahorcó (Mateo 27:5). Muchas personas viven siendo infieles con el Señor, porque lo cambian por algo, la pregunta es: ¿a cambio de qué estás abandonando a Jesús?

A veces no somos fieles porque el trabajo, estudio, la pareja u otros asuntos son de mayor valor en nuestra vida, e incluso un pecado al que no deseamos renunciar, por lo cual no oramos, no estudiamos la Biblia y tampoco asistimos a una iglesia; el corazón está en otro lugar por lo que no tenemos tiempo para Dios.

“Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor.” Mateo 25:21 (RVR 1960).

Un requisito fundamental para entrar al cielo es ser un siervo fiel, si algo exige de ti el Señor es fidelidad, por lo cual te animo a examinar tu vida, reflexiona si estás siendo leal con Dios en lo poco, de lo contrario toma la decisión de cambiar y ser firme en su camino.

¡No esperes que las consecuencias te alcancen!

 

 

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¿Amas a Dios?

Jesús dijo: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” Mateo 22:37 (NTV)

Qué fácil es decir “Amo a Dios” pero, ¿demostramos realmente que lo amamos? El Señor en su palabra nos dice: “Si me amáis, guardad mis mandamientos. El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. ” Juan 14:15,21 (RVR1960)

El verdadero amor a Dios se demuestra obedeciendo sus mandamientos y poniendo en práctica sus principios (1 Juan 5:3). Muchos podemos decir que amamos a Dios, pero si no estudiamos, meditamos y ponemos en práctica su palabra, entonces lo que decimos es mentira.

El que verdaderamente ama a Dios:

   – Guarda sus mandamientos. “Si me amáis guardad mis mandamientos.” Juan 14:15. La obediencia es el resultado y fruto de nuestro amor por Dios. Si el amor que tienes a Dios es verdadero entonces vivirás en obediencia a su palabra.

   – Ama a su hermano. “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” 1 Juan 4:7-8.  Nadie que ama y conoce a Dios puede albergar odio en su corazón y estar enojado con su hermano. Si has tenido una discusión con tu prójimo, necesitas pedir perdón o perdonar.

   – Odia el mal o pecado. “Los que amáis a Jehová, aborreced el mal; El guarda las almas de sus santos; De mano de los impíos los libra.” Salmo 97:10. La persona que ama a Dios no se relaciona con el pecado y rechaza el mal. Si tu prioridad es agradar al Señor, serás radical para alejarte de todo aquello que no agrada a Dios.

   – Soporta la tentación. “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.” Santiago 1:12 (RVR1960). Una persona que ama es fiel al amor de su vida. Si tu amor por Dios es leal te mantendrás firme y resistirás la tentación.

Estas actitudes son las que caracterizan a una persona que ama a Dios, ¿crees que aún te falta desarrollarlas? No te preocupes, es un proceso que no se logra de la noche a la mañana, pero que con la ayuda de la palabra de Dios y su Espíritu Santo lo lograrás.

Que a partir de hoy, amar a Dios y reflejar ese amor a través de nuestros actos sea nuestra prioridad.

“Dios mostró cuánto nos ama al enviar a su único Hijo al mundo, para que tengamos vida eterna por medio de él. En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados. Queridos amigos, ya que Dios nos amó tanto, sin duda nosotros también debemos amarnos unos a otros. Nadie jamás ha visto a Dios; pero si nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros y su amor llega a la máxima expresión en nosotros.” 1 Juan 4:9-12 (NTV)

Oremos:

“Señor, guarda tu palabra en mi corazón y enséñame a ponerla por obra en cada asunto de mi vida. Quiero amarte como tú mereces y vivir para ti. Encomiendo mi vida en tus manos y estoy dispuesto a obedecerte, en el nombre de Jesús. Amén. “

 

 

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La gran decepción

Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo.
Y no podía Moisés entrar en el tabernáculo de reunión, porque la nube estaba sobre él, y la gloria de Jehová lo llenaba.
(Exodo 40:34-35)

¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos…
Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas.
(Isaías 1:11 y 14)

Quien haya mirado a estos dos momentos culminantes en la historia de Dios con su pueblo y no se haya estremecido ha comprendido muy poco quién es Él y cuál es la naturaleza de Su relación con nosotros. Las palabras de Isaías reflejan el hastío y el dolor de Dios a causa de la hipocresía de la gente que celebra continuamente cultos y actividades religiosas.
La fuerza de la Biblia consiste en la validez de su mensaje a través de los tiempos. Hay que leerla, como suelo decir a mis alumnos, “en clave contemporánea”. No es un libro antiguo o pasado de moda. Muchos cristianos creen que el Antiguo Testamento ya no es tan importante porque todo empieza ahora en Cristo y el Nuevo Testamento. Craso error. Toda la Biblia es útil y necesaria para comprender todo.
Los cristianos dicen que en el mundo hay gente que hace cosas malas porque son del mundo, no de Cristo. Por eso irrita, duele, enoja y frustra ver a la gente cristiana que va a la iglesia, escucha predicaciones y canta alabanzas, ora fervorosamente, ve pecado en todas las cosas que no son de la iglesia y al mismo tiempo mantienen desastrosas relaciones con su familia, su entorno laboral o en la comunidad.
¿Habrá algo más doloroso que Dios tenga que desechar aquello que lo hizo tan feliz antes y llegue a decir que su alma lo aborrece?
Entonces la gloria de Jehová se elevó de encima del umbral de la casa, y se puso sobre los querubines.Y alzando los querubines sus alas, se levantaron de la tierra delante de mis ojos; cuando ellos salieron, también las ruedas se alzaron al lado de ellos. (Véase todo el capítulo 10 de Ezequiel)

En otras palabras, la gloria de Dios abandonó el templo para siempre…

¡Una promesa de amor!

“Y sus discípulos le preguntaron: Rabí, para que este hombre haya nacido ciego, ¿quién pecó, él o sus padres? Ni él pecó, ni sus padres respondió Jesús, sino que esto sucedió para que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida.” Juan 9:2-3 (NVI)

Cuando experimentamos el amor de Dios, nos damos cuenta que aún las cosas malas que nos han sucedido o las dificultades, pueden convertirse en una perfecta oportunidad para que veamos la gloria de Dios en nuestra vida. Es posible ser pleno, cuando le entregamos a nuestro Padre todo lo que nos está dañando o deteniendo. No dejes que pase un momento más sin poner toda circunstancia delante de Dios, decídete a ser libre y disfrutar de los planes que Él tiene para tu vida.

Por Danitza Luna

 

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Gris

Lugares, aromas, emociones, episodios dramáticos, horas felices, descubrimientos azorados. Espasmos de la piel, la imaginación desbordada en alas de la lectura, los capítulos iniciales del amor (cuando uno todavía no sospecha su epílogo de agraz), el recuerdo del tiempo como imaginación. La reverberación del sol de la tarde que ilumina en los veranos el territorio inexplorado del aire, el misterio todavía inaccesible del futuro, el temblor de las primeras cosas que con los días devienen rutina y languidez insoportable.
Ya tantas veces lo hemos citado aquí: todo lo que termina, termina mal. Se me acaba de ocurrir que hasta la tan mentada “muerte por causas naturales” tiene su lado mal.
¿Con que soñamos? o mejor, ¿Por qué soñamos con lo imposible? Lo posible no invoca la belleza de la imaginación porque si ocurre es porque así tiene que ser. Lo imposible parece ser lo único que merece el dolor de la esperanza. Así, vivimos en medio del aire como las lámparas que cuelgan del techo, ni arriba ni abajo, o terminamos por resignarnos a la plomiza aridez de la chatura.
Alguien escribió – dice Umberto Eco en su Diario íntimo – que cuando estamos enamorados, amamos a toda el mundo. Qué sombrío panorama, pienso, para quienes nos exiliamos para siempre de esa desmesurada e ingenua condición. No nos queda más que caminar por las orillas y compadecernos – secretamente – de quienes todavía creen. Nos quedamos en los ensayos de sonrisas educadas, respuestas diplomáticas, dedicando el tiempo justo a las situaciones sociales para por fin retornar a nuestro cubil, al silencio, al discreto encanto de la privacidad.
Ayer vi la película Expiación deseo y pecado, en la que Briony Tallis vive la mayor parte de su vida signada por la culpa de haber destruido para siempre los anhelos de su hermana Cecilia y su enamorado Robbie. Pero en realidad lo que capturó mi mirada y que, supongo, inspiró esta nota gris, es ese gran fresco de fondo que describe la fragilidad de las cosas queridas a causa del hecho demencial de la guerra y de la muerte.
Hay días así. Los otros, se inventan…

(Este artículo ha sido especialmente escrito para la radio cristiana CVCLAVOZ)

¡Contrólate!

A diario tenemos una batalla con nosotros mismos, pues nuestra naturaleza está inclinada a hacer lo que quiere en el momento que lo desea, pero como hijos de Dios sabemos que no podemos dar rienda suelta a nuestros deseos y pensamientos porque prácticamente nos estaríamos entregando al pecado.

 Pablo comprendía lo que era luchar con uno mismo, Romanos 7:19 dice: “Quiero hacer lo que es bueno, pero no lo hago. No quiero hacer lo que está mal, pero igual lo hago” (NTV)

¿Qué es el dominio propio? Es la capacidad que todos tenemos para controlar nuestros deseos y emociones en nuestra vida diaria.

En la vida del creyente, el dominio propio va más allá de controlar el carácter porque también se refiere a la capacidad que uno tiene para resistir la tentación.

La tarea de satanás es hundir al hombre en sus deseos y pasiones para que se pierda en el pecado, por ello es una tarea dura y difícil la que tenemos para vivir en santidad y ser agradables ante la presencia de Dios, pero también sabemos que nuestro Padre nos dio lo necesario para hacer frente a este problema Usamos las armas poderosas de Dios, no las del mundo, para derribar las fortalezas del razonamiento humano y para destruir argumentos falsos” 2 Corintios 10:4 (NTV).

Quizás hoy estás luchando para dejar el alcohol, las drogas, la pornografía o algo que está mal y que poco a poco te está arrastrando al pecado; tal vez crees que no puedes dejarlo y te has resignado a que eso te controle, pero recuerda que Dios puede darte victoria y libertad, solamente necesitas tomar una firme decisión y hacer uso del dominio propio que Dios te dio.

No sigas dando pasos peligros que pueden llevarte a la muerte ¡detente, mira y toma el control! Eres tú quien decide tus acciones y pensamientos.

Por Judith Quisbert.

 

 

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3 consecuencias del pecado

Pecar es muy fácil, tal vez sea por ese motivo que minimizamos las consecuencias que tiene, y sólo nos damos cuenta de ellas cuando llega el tiempo de enfrentarlas. C. S. Lewis escribió “Tenemos una extraña ilusión de que el mero tiempo cancela el pecado. Pero el mero tiempo no hace nada ni al hecho ni a la culpabilidad de un pecado.” En la Biblia encontramos que el único que puede perdonar y olvidar nuestros pecados es Dios; sin embargo, esto no nos hace exentos de sufrir las consecuencias.

En Génesis 3 se relata la historia de cómo Adán y Eva fueron expulsados del Jardín del Edén debido a su pecado. A partir de ese entonces, todos sus descendientes (nosotros), fuimos privados de gozar de muchos privilegios. De esa misma historia podemos aprender que el pecado tiene los siguientes efectos:

1. Te aleja de Dios:

Cuando Adán y Eva pecaron, se escondieron de Dios. Esto demuestra que después de pecar, quien se aleja es el hombre y no Dios. Romanos 3:23 (TLA) dice: “Todos hemos pecado, y por eso estamos lejos de Dios.” Dios no puede habitar en donde hay pecado. Además, cuando uno está en falta y ama lo malo del mundo, se vuelve enemigo de Dios (Santiago 4:4).

2. Te destruye:

El pecado afecta a la persona mucho más de lo que puede creer. El pecado trajo miedo y vergüenza a Adán y Eva; y eran sentimientos que ellos nunca antes habían experimentado. Usualmente cuando se comete un pecado procura esconderlo y mantenerlo en reserva; sin embargo, se ha comprobado que el guardar secretos es dañino para la salud y paz mental. Los pecados generan sentimientos negativos y destructivos para la persona; los cuales pueden llegar a ser difíciles de reparar.

3. Arruina tu relación con los demás:

Adán culpó a Eva, y ella a la serpiente. El pecado arruina la relación que tenemos con otros, no solo porque a veces preferimos culpar a otros; sino también porque la misma acción daña a los demás. Por ejemplo, las familias sufren por la infidelidad de uno de los cónyuges, un grupo se ve divide por un chisme o una mentira, el crimen de alguien afecta a la comunidad, etc.

¿Qué podemos hacer?

El pecado tiene una solución: Jesús. 1 Timoteo 2:5 dice que el único mediador entre Dios y los hombres es Cristo Jesús; por lo tanto, si uno quiere ser perdonado de sus pecados debe acudir a Él y confesar todas sus faltas. 1 Juan 1:9 (NTV) dice: “pero si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.” Dios es amor y quiere restaurar todas las consecuencias que trae el pecado. Para Él no hay nada imposible; sin embargo, no obliga a nadie a aceptar su amor. Dios te dice ahora Yo estoy a tu puerta, y llamo; si oyes mi voz y me abres, entraré en tu casa y cenaré contigo.” (Apocalipsis 3:20, TLA)

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Nunca te dejaré!

Los grafitis son considerados como arte urbano, en muchos lugares encontramos paredes con este tipo de pinturas; en mi ciudad ocurre lo mismo y  una frase que llamó mi atención fue la siguiente “Nunca te dejaré” probablemente fue un mensaje de una persona enamorada.

Quizás el texto “Nunca te dejaré” en esa pared no haya sido para ti, pero Dios te dice las mismas palabras a través de este versículo “Yo seré su Dios durante toda su vida; hasta que tengan canas por la edad. Yo los hice y cuidaré de ustedes; yo los sostendré y los salvaré” Isaías 46:4 (NTV).

A veces cuando pasamos momentos difíciles como: enfermedades, la pérdida de un ser amado, problemas económicos, familiares, sentimentales, etc. pensamos que Dios nos ha abandonado y nos ha olvidado y es en ese momento cuando surgen muchas ideas equivocadas que nos llevan a la angustia, tristeza y hasta la rebeldía, llegando incluso a dudar de la existencia de Dios.

Pero debes recordar que en esos momentos de mayor dolor Dios está contigo para ayudarte, sostenerte y darte aliento, quizás dudes de su presencia en medio del tiempo difícil porque te encuentras solamente mirando lo grande que es tu problema pero eso no significa que Dios no está ahí.

El Señor responde al llamado de auxilio de sus hijos, “El Señor está cerca de todos los que lo invocan, sí, de todos los que lo invocan de verdad” Salmos 145:18 (NTV), búscalo y lo encontrarás.

Él estuvo contigo incluso antes de que estuvieses en el vientre de tu madre y promete estar contigo hasta el fin de tus días.

Recibe la promesa de Dios ¡El jamás te dejará!

Por Judith Quisbert.

 

 

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¿Tus acciones eclipsan tus palabras?

En ocasiones decimos frases que luego no cumplimos, o que contradicen totalmente nuestras acciones. Podemos ser buenos oradores y decir las palabras justas en el tiempo adecuado, pero si no hacemos lo que decimos, no tienen valor alguno.

Como seguidores de Cristo debemos amar a todos sin excepción. En ocasiones, esto resulta difícil de lograr, especialmente cuando se trata de amar a quienes nos hacen daño, rechazan, u odian; sin embargo, nuestro deber es demostrar aquel amor que recibimos de parte de Dios. Es por ello que, tal vez, en nuestro intento por cumplir este mandato, intentamos amar por medio de nuestras palabras mas no por nuestras acciones.

De nada vale tener los mejores deseos si nuestros hechos eclipsan nuestras palabras. 1 Juan 3:18 (PDT) dice “Hijitos, nuestro amor no debe ser sólo de palabras, pues el verdadero amor se demuestra con hechos.” Por lo tanto, procuremos llevar un mensaje coherente a los demás y no practiquemos lo que dice Juan 13:34-35 (TLA): Les doy un mandamiento nuevo: Ámense unos a otros. Ustedes deben amarse de la misma manera que yo los amo.  Si se aman de verdad, entonces todos sabrán que ustedes son mis seguidores.”

 

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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