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El reloj

Cierto misionero en China, abochornado por el calor, pensó en tenderse en una hamaca, y para no dormir demasiado puso su despertador a la hora que deseaba  ser despertado.

Cuando empezaba a dormirse, llamaron a la puerta y se presentó un chino mandarín con el que tenía desde algún tiempo una controversia sobre el pecado.

De nuevo el chino trató de afirmar que ni él ni nadie de su familia tenían pecado. El misionero, paciente, se sentó en la hamaca y procuró explicarle la verdad bíblica del pecado universal, aunque inútilmente. De pronto otro visitante llamaba a la puerta. El misionero salió, y en lo que tardó en volver, el primer visitante se fijó en el reloj, recordó cuánto deseaba su esposa poseer uno igual, y sin pensarlo mucho lo tomó y escondió en la ancha manga de su túnica.

Cuando volvió el misionero notó la falta del reloj, pero no dijo nada. Siguió la conversación, Biblia en mano, pero el chino le dijo que volvería otro día porque no se podía quedar más.

El misionero lo entretuvo un poquito y, de pronto, el despertador empezó a sonar en la manga del mandarín, como el misionero esperaba.

     – ¿Qué será esto?- Gritó disimulando- Yo no sé, acaso un mal espíritu que me ha metido el reloj en la manga.

     – ¡Venga que se lo sacaré! – dijo el misionero y sacó el despertador contra la voluntad del chino. Y después le dijo: espere, voy a leerle un texto en mi Biblia: “Sabed que os alcanzará vuestro pecado”.

Existen muchas personas que creen que si nadie los ve, su pecado no cuenta, que mientras no sean descubiertos no pasará nada. Sin embargo, Proverbios 28:13 dice: “Los que encubren sus pecados no prosperarán,    pero si los confiesan y los abandonan, recibirán misericordia” (NTV)

El perdón de Dios siempre está al alcance de todos, pero es necesario arrepentirnos y pedir perdón. Si persistimos en nuestros pecados, las consecuencias de ellos nos alcanzarán tarde o temprano porque el hecho de que nadie sepa lo malo que hacemos, no significa que deje de ser pecado.

No esperes a que sea tarde, no persistas en el error, busca el perdón de Dios y cambia tu destino.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Versículos bíblicos sobre el pecado

La Biblia dice que todos somos pecadores y que por eso estamos alejados de Dios. Sin embargo también nos da la buena noticia: con Jesús podemos ser perdonados y salvos. Estos son algunos versículos bíblicos sobre el pecado, cómo destruye nuestras vidas y cómo podemos ser libre de él:

≪Afortunado el que no sigue el consejo de los perversos, ni el ejemplo de los pecadores, ni se une con los que andan burlándose de todo.≫

Salmos 1:1 (PDT)

≪Te manifesté mi pecado, y no encubrí mi iniquidad. Dije: “Confesaré mis transgresiones al Señor;” y Tú perdonaste la culpa de mi pecado.≫

Salmos 32:5 (NBLH)

≪La justicia engrandece a una nación, el pecado cubre a los pueblos de vergüenza.≫

Proverbios 14:34 (BLPH)

≪Quien esconde su pecado jamás puede prosperar; quien lo confiesa y lo deja, recibe el perdón.≫

Proverbios 28:13 (TLA)

≪…Arrepiéntete y apártate de tus pecados. ¡No permitas que tus pecados te destruyan!≫

Ezequiel 18:30 (NTV)

≪Ustedes han oído que se dijo: “No cometas adulterio”. Pero ahora yo te digo que si alguno mira a una mujer con el deseo de tener relaciones sexuales con ella, en su mente ya ha cometido pecado con ella. Así que si tu ojo derecho te hace pecar, sácalo y tíralo. Es mejor que pierdas parte de tu cuerpo a que todo el cuerpo sea echado al infierno.≫

Mateo 5:27-29 (PDT)

≪Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndelo cuando él y tú estén solos. Si te hace caso, habrás ganado a tu hermano. Pero si no te hace caso, haz que te acompañen uno o dos más, para que todo lo que se diga conste en labios de dos o tres testigos.≫

Mateo 18:15-16 (RVC)

≪Lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. Porque desde adentro, del corazón del hombre, salen los malos pensamientos, las inmoralidades sexuales, los robos, los homicidios, los adulterios, las avaricias, las maldades, el engaño, la sensualidad, la envidia, la blasfemia, la insolencia y la insensatez. Todas estas maldades salen de adentro y contaminan al hombre.≫

Marcos 7:20-23 (RVA-2015)

≪Y cuando estén orando, si tienen algo contra alguien, perdónenlo, para que también su Padre que está en el cielo les perdone a ustedes sus pecados.≫

Marcos 11:25 (NVI)

≪Jesús contestó:
—Les digo la verdad, todo el que comete pecado es esclavo del pecado.≫

Juan 8:34 (NTV)

≪Ahora pues, arrepiéntanse de sus pecados y vuelvan a Dios para que sus pecados sean borrados.≫

Hechos 3:19 (NTV)

≪Así que, no esperes más; levántate, bautízate y pídele al Señor que perdone tus pecados.≫

Hechos 22:16 (TLA)

≪Todos los que han pecado sin conocer la ley también perecerán sin la ley; y todos los que han pecado conociendo la ley por la ley serán juzgados. Porque Dios no considera justos a los que oyen la ley, sino a los que la cumplen.≫

Romanos 2:12-13(NVI)

≪Obviamente, la ley se aplica a quienes fue entregada, porque su propósito es evitar que la gente tenga excusas y demostrar que todo el mundo es culpable delante de Dios. Pues nadie llegará jamás a ser justo ante Dios por hacer lo que la ley manda. La ley sencillamente nos muestra lo pecadores que somos.≫

Romanos 3:19-20 (NTV)

≪Todos pecaron y por eso no pueden participar de la gloria de Dios.≫

Romanos 3:23 (PDT)

≪En realidad, no es fácil que alguien esté dispuesto a dar su vida por otra persona, aunque sea buena y honrada. Tal vez podríamos encontrar a alguien que diera su vida por alguna persona realmente buena. Pero Dios nos demostró su gran amor al enviar a Jesucristo a morir por nosotros, a pesar de que nosotros todavía éramos pecadores.≫

Romanos 5:7-8 (TLA)

≪¿Qué más podemos decir? ¿Seguiremos pecando para que Dios nos ame más todavía? ¡Por supuesto que no! Nosotros ya no tenemos nada que ver con el pecado, así que ya no podemos seguir pecando.≫

Romanos 6:1-2 (TLA)

≪Una cosa es clara: antes éramos pecadores, pero cuando Cristo murió en la cruz, nosotros morimos con él. Así que el pecado ya no nos gobierna Al morir, el pecado perdió su poder sobre nosotros.≫

Romanos 6:6-7 (TLA)

≪Una cosa es clara: antes éramos pecadores, pero cuando Cristo murió en la cruz, nosotros morimos con él. Así que el pecado ya no nos gobierna Al morir, el pecado perdió su poder sobre nosotros.≫

Romanos 6:6-7 (TLA)

≪Cuando Jesucristo murió, el pecado perdió para siempre su poder sobre él. La vida que ahora vive, es para agradar a Dios. De igual manera, el pecado ya no tiene poder sobre ustedes, sino que Cristo les ha dado vida, y ahora viven para agradar a Dios. Así que no dejen que el pecado los gobierne, ni que los obligue a obedecer los malos deseos de su cuerpo. Ustedes ya han muerto al pecado, pero ahora han vuelto a vivir. Así que no dejen que el pecado los use para hacer lo malo. Más bien, entréguense a Dios, y hagan lo que a él le agrada. Así el pecado ya no tendrá poder sobre ustedes, porque ya no son esclavos de la ley. Ahora están al servicio del amor de Dios. Alguien podría decir que, como ya no somos esclavos de la ley, sino que estamos al servicio del amor de Dios, podemos seguir pecando. Pero eso no es posible. Ustedes saben que quien siempre obedece a una persona, llega a ser su esclavo. Nosotros podemos servir al pecado y morir, o bien obedecer a Dios y recibir su perdón. Antes, ustedes eran esclavos del pecado. Pero gracias a Dios que obedecieron de todo corazón la enseñanza que se les dio. Ahora ustedes se han librado del pecado, y están al servicio de Dios para hacer el bien. Como a ustedes todavía les cuesta entender esto, se lo explico con palabras sencillas y bien conocidas. Antes ustedes eran esclavos del mal, y cometían pecados sexuales y toda clase de maldades. Pero ahora tienen que dedicarse completamente al servicio de Dios. Cuando ustedes eran esclavos del pecado, no tenían que vivir como a Dios le agrada. ¿Pero qué provecho sacaron? Tan sólo la vergüenza de vivir separados de Dios para siempre. Sin embargo, ustedes ya no son esclavos del pecado. Ahora son servidores de Dios. Y esto sí que es bueno, pues el vivir sólo para Dios les asegura que tendrán la vida eterna. Quien sólo vive para pecar, recibirá como castigo la muerte. Pero Dios nos regala la vida eterna por medio de Cristo Jesús, nuestro Señor.≫

Romanos 6:15-23 (TLA)

≪No se dejen engañar. Ustedes bien saben que los que hacen lo malo no participarán en el reino de Dios. Me refiero a los que tienen relaciones sexuales prohibidas, a los que adoran a los ídolos, a los que son infieles en el matrimonio, a los afeminados, a los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres, a los ladrones, a los que siempre quieren más de lo que tienen, a los borrachos, a los que hablan mal de los demás, y a los tramposos. Ninguno de ellos participará del reino de Dios.≫

1 Corintios 6:9-10 (TLA)

≪El pecado produce la muerte, y existe porque hay una ley. ¡Pero gracias a Dios, podemos vencerlo por medio de nuestro Señor Jesucristo≫

1 Corintios 15:56-57 (TLA)

≪Ahora que estamos unidos a Cristo, somos una nueva creación. Dios ya no tiene en cuenta nuestra antigua manera de vivir, sino que nos ha hecho comenzar una vida nueva. Y todo esto viene de Dios. Antes éramos sus enemigos, pero ahora, por medio de Cristo, hemos llegado a ser sus amigos, y nos ha encargado que anunciemos a todo el mundo esta buena noticia: Por medio de Cristo, Dios perdona los pecados y hace las paces con todos.≫

2 Corintios 5:17-19 (TLA)

≪Hermanos, es posible que alguno de ustedes caiga en la trampa del pecado. Ustedes, que son guiados por el Espíritu, acérquense a él y ayúdenle a corregir su error. Pero ¡ojo!, háganlo con humildad, pues ustedes también pueden caer en tentación.≫

Gálatas 6:1 (PDT)

≪Dios es tan rico en gracia y bondad que compró nuestra libertad con la sangre de su Hijo y perdonó nuestros pecados.≫

Efesios 1:7 (NTV)

≪Ustedes son parte del pueblo de Dios; por eso, ni siquiera deben hablar de pecados sexuales, ni de indecencias ni de ambiciones exageradas. No digan malas palabras, ni tonterías, ni vulgaridades, pues eso no es correcto. Más bien, usen su boca para dar gracias a Dios.≫

Efesios 5:3-4 (TLA)

≪¡Hagan morir todo lo que viene de la naturaleza pecaminosa! Apártense de los pecados sexuales, las impurezas, las pasiones bajas y vergonzosas y del deseo de acumular más y más cosas, pues eso es idolatría.≫

Colosenses 3:5 (NBV)

≪Si decimos que somos amigos de Dios y, al mismo tiempo, vivimos pecando, entonces resultamos ser unos mentirosos que no obedecen a Dios.≫

1 Juan 1:6 (TLA)

≪Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.≫

1 Juan 1:8-10 (RVR1960)

≪El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo, para que, ofreciéndose en sacrificio, nuestros pecados quedaran perdonados.≫

1 Juan 4:10 (DHH)


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Nueva vida en Él

“Ustedes bien saben que, por medio del bautismo, nos hemos unido a Cristo en su muerte. Al ser bautizados, morimos y somos sepultados con él; pero morimos para nacer a una vida totalmente diferente. Eso mismo pasó con Jesús, cuando Dios el Padre lo resucitó con gran poder.” Romanos 6:3-4 (TLA).

El bautismo es un acto de obediencia al Señor en la cual un cristiano después de haber aceptado Jesús como Su Señor y Salvador es sumergido en agua, lo cual simboliza el fin de un modo de vida y el comienzo de algo nuevo. Es decir, que cuando nos bautizamos empezamos a vivir siendo obediente a los mandamientos de Dios. Sin embargo se necesita de una cierta madurez para tomar esta decisión y permitir que el Señor de ahora en adelante dirija nuestras vidas.

Entonces, ten presente que el bautismo es importante puesto que es un acto de obediencia en el cual una persona hace una proclamación pública de fe demostrando su nueva vida en Cristo. 

Y tú ¿Ya decidiste dar ese paso de obediencia?

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Punto final

Hay un gran mal que daña mucho la comunión con los demás y también va en contra de Dios: la murmuración. Cuán presurosos podemos ser en emitir juicio acerca de los demás incurriendo en pecado contra uno de los mandamientos que es amar a los demás como a nosotros mismos, porque murmurar es contrario al amor y, además, nos tomamos atribuciones que no nos corresponden al ponernos como jueces.


”Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez. Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro?” Santiago 4:11-12 (RVR1960)


Un caso acerca del desagrado de la murmuración por parte de Dios lo vemos en Números 12 cuando María y Aarón hablaron mal de Moisés porque tenía una mujer que era de otra nación, Jehová los confrontó acerca de su pecado, y por esto fueron castigados, y María quedó leprosa por un tiempo.


La murmuración nunca tiene un objetivo bueno, siempre tiene una intención escondida al desacreditar a la persona y dañarla, y nosotros como hijos de Dios cuando tenemos algo contra alguien debemos proceder de manera correcta. La palabra dice que debemos llamar a la persona con dos o tres testigos para dialogar y confrontar, no así hablar a espaldas o difamar.


Hay relaciones rotas a causa de las calumnias, incluso se han infiltrado tanto en la iglesia, un lugar donde se supone que debería ser como tu segundo hogar, que debemos hacer algo para detenerlas.


¿Qué piensas hacer al respecto? ¿Cómo actúas cuando llega a tus oídos un chisme? ¿Lo paras o aumentas más leña al fuego?


Cuando alguien empiece a compartir un chisme contigo ponle un alto, cámbiale de tema, resalta algo bueno de la persona afectada; recuerda que a Dios le desagrada esto y que tú puedes poner fin a una murmuración callando.


“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.” Lucas 6:45 (RVR1960)


¡Venzamos el mal con el bien y pongamos punto final a la murmuración!

 

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¿La ambición es pecado?

Ambición es desear algo con vehemencia. Por lo general ese algo es poder, riquezas, dignidades o fama. Es por esta razón que muchos sostienen que la ambición es pecado y debemos alejarnos de ella. Una muestra de esto es la historia de Acán que se encuentra en la Biblia.

Los israelitas estaban en guerra. En aquellos tiempos era costumbre que los ganadores se llevaran las posesiones del otro bando. Pero Dios les había ordenado que no tomaran absolutamente nada (Josué 6:18-19). Pese al mandato, Acán escondió un hermoso manto de Babilonia, doscientas monedas de plata y una barra de oro que pesaba más de medio kilo (Josué 7:21). Su ambición y desobediencia fueron la causa por la que los israelitas perdieron la siguiente guerra contra Hai. Al final, Acán y su familia fueron apedreados hasta morir (véase la historia completa en Josué 7).

Esta historia se usa para ilustrar que la ambición (y la desobediencia) nunca acarrean nada positivo. No obstante, en su carta a los tesalonicenses, Pablo les dice: ≪tengáis por vuestra ambición el llevar una vida tranquila≫ (1 Tesalonicenses 4:11 LBLA). Si supuestamente la ambición es pecado, ¿por qué Pablo motivaría a los tesalonicenses a ambicionar llevar una vida tranquila?

El problema real no es la ambición, sino el motivo que la impulsa y el propósito para el cual sirve. Podemos tener ambición por conocer más a Dios, por compartir el mensaje de Jesús con quienes nos rodean o por ayudar a nuestros semejantes. Ninguna de esas ambiciones son negativas porque sirven para el propósito por el cual fuimos creados.

¿Cómo saber si mi ambición es pecado?

Una forma práctica de saber si nuestra ambición no está llevando al pecado es examinar tres aspectos importantes: el beneficiario del honor, la motivación y el resultado final. Estas tres preguntas son claves para examinar nuestra ambición:

1. ¿Quién se llevará todo el honor?

Las preocupaciones del día a día hacen que enfoquemos nuestro pensamiento en las cosas de la tierra. En parte, no es algo negativo; el problema viene cuando todo lo que hacemos está basado en nuestra vida terrenal. La Biblia nos dice que debemos fijarnos en aquello que durará para siempre (Colosenses 3:2). Es decir, que debe importarnos más nuestra vida espiritual que en cualquier otro asunto. En ese mismo sentido, nuestra ambición debe ser hacia los asuntos espirituales.

Si deseamos algo y al final somos nosotros quienes nos llevamos todo el honor, entonces nuestra ambición es un pecado que amenaza con alejarnos de Dios. En cambio, si nuestra ambición sirve para que Dios sea el protagonista de la historia, entonces Él nos dará incluso más de lo que queremos.

2. ¿Qué motiva mi ambición?

A veces somos expertos en enmascarar nuestros verdaderas motivaciones. En los tiempos de Pablo hubieron personas que predicaban en evangelio por celos y rivalidad (Filipenses 1:15-18). Es muy probable que ellos disfrazaran sus verdaderas intenciones y nunca admitieran el propósito real por el cual predicaban.

De igual forma, nosotros solemos mentir a Dios y los demás sobre nuestras ambiciones. Podemos decir: ≪quiero ser un predicador famoso para que las personas conozcan a Jesús≫; cuando en realidad nuestro corazón anhela la fama y el poder. O quizá podemos decir que queremos ser misioneros en África, cuando nuestra intención real es viajar por el mundo.

Si le pedimos al Espíritu Santo que revele nuestras intenciones podremos saber qué hay en nuestro corazón. Veremos si es Dios quien nos motiva o si nos estamos dejando guiar por nuestros malos deseos.

3. ¿Cuál será el resultado?

Toda ambición guiada por Dios tiene un resultado que beneficia la vida espiritual de la persona y de su comunidad. Es cierto que Dios puede bendecir de manera material, pero eso viene como un añadido extra. Cualquier ambición que esté dentro del propósito que tiene nuestro Padre para nuestras vidas será prosperado.

El problema real no es la ambición, sino el motivo que la impulsa y el propósito para el cual sirve.



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Idolatría enmascarada

“ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.” Romanos 1:25 (RVR1960)

La idolatría es dar a algo o alguien la adoración y honra que solo Dios merece. Lamentablemente caemos en este pecado no sólo adorando a imágenes, sino también a personas.

La idolatría es un pecado que es de mucho tropiezo, incluso, en Apocalipsis 9:20-21 menciona que los hombres que sobrevivan a las plagas, aún así no se arrepentirán de adorar a otras cosas antes que a Dios.

¿Cómo este pecado nos afecta? Cuando buscamos nuestra mayor satisfacción y gozo en aquello que fue creado por Dios antes que en Él mismo, puede ser con nuestro cónyuge, hijos, trabajo, nosotros mismos, etc. Esto nos hace alejar indirectamente de Dios, hasta el punto de dejar de depender de Él.

Podemos ver como ejemplo de idolatría a las personas, cuando un ser querido es la fuente de nuestra estabilidad integra, y cuando ya no está por alguna razón, nuestra vida se derrumba por completo tanto que no deseamos seguir adelante a pesar de que tenemos a Dios.

El Señor debe ser nuestro mayor deleite siempre, de esta manera nuestro corazón se guardará de la idolatría; y ¿cómo nos deleitamos en Él? Conociéndolo a diario, hablando con Él, escudriñando su Palabra, alabándole, agradeciéndole por todo lo que nos da. Ya que nada en la vida fue creado para ser adorado, así que nada ni nadie podrá llenarnos  como lo hace Dios.

Amándolo a Él podemos tener relaciones sanas con los demás, sin caer en este pecado, teniendo en claro que los otros son regalos de Dios y no fuente de idolatría.

¿Es Dios tu fuente de satisfacción?

“¿Alguna vez una nación ha cambiado sus dioses por otros, aun cuando no son dioses en absoluto? ¡Sin embargo, mi pueblo ha cambiado a su glorioso Dios por ídolos inútiles!… Pues mi pueblo ha cometido dos maldades: me ha abandonado a mí —la fuente de agua viva— y ha cavado para sí cisternas rotas ¡que jamás pueden retener el agua!” Jeremías 2:11,13 (NTV)

 

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El plan de Dios

“Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor.”(Romanos 6:23 RVC)
Adán y Eva fueron creados para glorificar a Dios, ellos tenían autoridad sobre todo lo creado, sobre los animales, podían comer las frutas y plantas a su disposición, no había enfermedad; pero cuando ellos pecaron fueron echados del huerto donde Jehová los colocó.
Romanos 3:23 NTV: “Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios.”
Antes de que Adán y Eva salieran del huerto el Señor mató a un animal y les hizo, al hombre y a la mujer, túnicas de piel; esto simbolizaba su plan para rescatar a la humanidad porque ellos sólo cubrieron su vergüenza con hojas de higo, lo que muestra el intento ineficaz del hombre por ocultar el pecado que los separa de Dios.
“Y el SEÑOR Dios hizo ropa de pieles de animales para Adán y su esposa.”(Génesis 3:21 NTV)
La Biblia desde el principio nos muestra el interés de Dios por la humanidad, por librarla del pecado. También habla de Israel como su pueblo elegido, como resultado de la promesa hecha a Abraham, del sufrimiento que travesaron al estar cautivos en Egipto, de la liberación de sus opresores por parte Jehová. Pero por su desobediencia e inclinación al mal, a pesar de las advertencias de los profetas, fueron esclavizados y retornaron a su tierra después de varios años. Solamente Jesús, el segundo Adán, el cordero que iba a ser inmolado, podría librarlos de la esclavitud del pecado.
La palabra dice lo siguiente en Juan 3:16:17 NTV: “Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.”
Pero vino a los suyos y ellos no lo recibieron, lo juzgaron, lo mataron por el egoísmo, la envidia y el odio. Cristo resucitó al tercer día, está vivo, por eso todas las personas tienen la oportunidad de ser salvas si creen en Él y tener acceso libre a Dios.
“En realidad, no es que el Señor sea lento para cumplir su promesa, como algunos piensan. Al contrario, es paciente por amor a ustedes. No quiere que nadie sea destruido; quiere que todos se arrepientan.”(2 Pedro 3:9 NTV)
La oportunidad está vigente, pero tiene un límite, aprovecha el tiempo para conocer a Jesús y obedecerlo. Este es el plan de Dios para rescatar a la humanidad del pecado y de la muerte.
“¡Mira! Yo estoy a la puerta y llamo. Si oyes mi voz y abres la puerta, yo entraré y cenaremos juntos como amigos.”(Apocalipsis 3:20 NTV)
No desaproveches la ocasión de recibir ese regalo, si no conoces a Jesús te invito a contactarte con nosotros, te ayudaremos; si lo conoces no dejes de compartir de su amor y el mensaje de la esperanza con los que te rodean.

Por Carlos E. Encinas

 

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¿Expuesto o protegido?

“El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende” Salmos 34:7 (RVR 1960).


Se ha oído de maldiciones o brujerías que realizan algunas personas, y uno se pregunta ¿Me pueden llegar esas maldiciones?


En la Biblia se encuentra la respuesta, ahí se relata una historia donde el rey de Moab, llamado Balac acudió al profeta Balaam para que maldijese al pueblo de Israel, porque era muy fuertes para ser derrotados; pero por orden de Dios, el profeta no podía maldecir porque estaban al amparo del Señor. Pero, Balaam, encontró la manera de que el pueblo se apartara de Dios, su estrategia fue que las mujeres moabitas sedujeran a los hombres del pueblo de Israel para pecar contra Jehová. Por esa causa se encendió el furor del Señor contra ellos y muchos murieron en ese día.


Este pasaje bíblico nos enseña, que mientras estemos viviendo en el temor de Dios y conforme a su voluntad, estaremos siempre protegidos por El. Pero cuando voluntariamente elegimos el pecado en desobediencia a Dios, abrimos puertas al enemigo y nos encontramos con mayor vulnerabilidad a sus ataques.


Permanezcamos firmes en el Señor, para vivir seguros bajo el abrigo del Altísimo.

Por Neyda Cruz

 

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La rebeldía tiene sus consecuencias

“Pero los impíos son como el mar agitado, que no puede estar quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. No hay paz —dice mi Dios— para los impíos. Isaías 57:20-21  (LBLA)

Cuando ignoramos la voz de Dios y obstinadamente seguimos actuando en rebeldía, nuestros corazones se vuelven insensibles al punto de llegar a perder la paz. Dios nos advierte en su Palabra que la justicia ayuda al íntegro, pero la maldad perturba al pecador.

Por lo tanto, agrada a Dios con una vida integra, sin dobleces ni hipocresía para que no tengas que sufrir las dolorosas consecuencias de la desobediencia.

“La justicia guarda al íntegro en su camino, más la maldad trastorna al pecador” Proverbios 13:6  (LBLA)

Por Cristhian Castillo

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¡El diablo no juega a ser diablo!

Susana encontró un grupo de cachorros de lobo en la orilla de un río, como notó la ausencia de la madre, y suponiendo que hubo algún incidente con ella, decidió adoptarlos.

En el patio de su casa les creo un espacio con rejas para que pudieran dormir y comer, pero los cachorros crecían rápido y la exigencia de carne era cada vez más fuerte. En una ocasión su vecina entró a visitarla y los cinco lobos abrieron la puerta a la fuerza para atacarla; y Susana junto a su novio apenas lograron librar a la mujer de una tragedia.

Después de esto el novio y los vecinos le pidieron que abandonara a los lobos, pero ella no quiso escuchar. Un día llegó tarde y los animales estaban sin comer todo el día, ella entró a la jaula para darles alimento pero los lobos la atacaron; a pesar de sus gritos nadie pudo salvarla, su novio llegó cuando ya habían devorado el sesenta por ciento de Susana.

“¿Puede un hombre poner fuego en su seno sin que arda su ropa? ¿O puede caminar un hombre sobre carbones encendidos sin que se quemen sus pies?” Proverbios 6:27-28 (LBLA)

A veces nos gusta jugar con el peligro como sucedió con Susana, sin considerar que si jugamos con fuego tarde o temprano nos vamos a quemar y así sucedió en este caso.

Así mismo sucede con el pecado, nos creemos capaces de controlar la situación y damos lugar a nuestros deseos, pero “el diablo no juega a ser diablo” y en el momento que se presente la oportunidad de atacarte y destruirte no te perdonará.

¿Estás jugando con fuego? Si este es tu caso, aún tienes tiempo para arrepentirte porque estás con vida, recuerda que ser cristiano es una decisión seria y no un juego, es tiempo de decidir si eres frío o caliente.

 

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Condenado

“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” Proverbios 28:13 (RVR 1960).

Cuando pecamos, se produce en nosotros sentimientos de culpa y vergüenza, lo cual es normal porque se ha quebrantado un principio moral; pero no debemos quedarnos en esa condición, esto debe llevarnos a confesar nuestras transgresiones a Dios, confiando que Él nos responderá con un amor perdonador.

Si creemos que hemos fallado tanto que no merecemos el perdón de Dios estamos considerando que el sacrificio redentor de Jesús no fue suficiente para limpiarnos de nuestra maldad. Y eso no es cierto, el Señor pagó el precio por ti y por toda la humanidad.

Cuando acudes a Él realmente arrepentido por lo que hiciste ¡Dios te perdonará!

Por Neyda Cruz

 

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Te está llamando

Nadie es perfecto en este mundo, todos hemos hecho cosas malas que desagradan a Dios, las cuales nos hacen merecedores de castigo. De hecho la Biblia dice que el castigo del pecado es muerte. Pero también dice que el regalo de Dios es vida eterna por medio de Cristo Jesús. (Romanos 6:23)

De acuerdo a Romanos 5:8, Dios muestra el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores. ¿Por qué necesitábamos que Cristo muriera por nosotros? Porque cuando Adán y Eva pecaron, el pecado entró en todos los hombres. La Biblia dice que todos hemos pecado y no podemos alcanzar la Gloria de Dios. Es decir, nuestro pecado nos separa de Él.

Dios hace todo lo posible por reconciliarnos, quiere que todos lleguen al arrepentimiento y realmente lo conozcan. Envió a su Hijo Jesús a la tierra para pagar por todos nuestros pecados, incluso por aquellos que seguimos cometiendo, a fin de salvarnos.

Murió en nuestro lugar, sufrió el castigo que merecíamos, llevó nuestra culpa y saldó el precio por nuestra libertad. Él nunca pecó. Pero Dios lo trató como si hubiera pecado, para declararnos inocentes por medio de Él.

Hoy quiero que sepas que Dios tiene un plan increíble contigo y quiere usarte, quiere salvarte de una vida de pecado e infelicidad, y darte una vida abundante y eterna.

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, cenaré con él, y él conmigo.” Apocalipsis 3:20 (RVR1960)

No rechaces ni menosprecies la invitación de Dios, Él está dispuesto a entrar en tu corazón y ser el dueño de tu vida. El Señor no te hace esta invitación para luego abandonarte, sino para que llegues a alcanzar la estatura del varón perfecto y puedas vivir con Él eternamente.

Si estás de acuerdo en aceptar a Jesús, habla con Él en este momento. La salvación es un asunto personal entre Dios y tú.

Puedes decirle: Señor Jesús, reconozco que soy pecador y que estoy lejos de ti, pero hoy me arrepiento y te pido perdón por cada uno de mis pecados. Te abro mi corazón y con toda la fe te recibo como mi Señor y Salvador, porque sé que moriste en mi lugar y quieres lo mejor para mí. Gracias por buscarme y darme esta salvación tan grande. Amén.

Si has hecho esta oración creyendo en Jesús, ten por seguro que Él entró en tu corazón y ahora eres salvo.

 

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