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¡Todo por no perdonar! 1

¡Todo por no perdonar!

“Cuídense unos a otros, para que ninguno de ustedes deje de recibir la gracia de Dios. Tengan cuidado de que no brote ninguna raíz venenosa de amargura, la cual los trastorne a ustedes y envenene a muchos.” Hebreos 12:15 (NTV)

¿Alguna vez has visto a una planta venenosa? Pese a que muchas de ellas aparentan ser inofensivas interiormente guardan un veneno mortal.  En ocasiones, perdonar puede ser difícil debido a la gravedad de las heridas que nos han causado y no estamos dispuestos a otorgar el perdón.

El problema es que cuando mantenemos esta postura, raíces de amargura comienzan a crecer en nuestro corazón. Esto es un veneno que daña nuestra vida espiritual y nuestro entorno, son terribles los resultados por no perdonar. Sabemos que no siempre es sencillo poder hacerlo, pero es importante tomar esa decisión para ser libre del veneno que implica la falta de perdón.

Si has experimentado situaciones que te han llevado a guardar rencor, es momento de que tomes la decisión de perdonar a quienes te han ofendido, de lo contrario, terminarán amargando tu alma y como dice el versículo que leímos, dejarás de recibir la gracia de Dios.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Traición que duele 2

Traición que duele

“Entonces Pedro fue y preguntó a Jesús: –Señor, ¿cuántas veces deberé perdonar a mi hermano, si me hace algo malo? ¿Hasta siete? Jesús le contestó: –No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.”  Mateo 18:21-22 (DHH).

¿Alguna vez te traicionaron en tu matrimonio o en tu noviazgo? ¿Te duele la herida y quieres perdonar pero no puedes y estás tentado a pagar con la misma moneda?

Si aún sufres por el dolor de una traición, decídete hoy a ser libre de la atadura del rencor. Decídete a perdonar, aún cuando no lo sientas y pídele a Dios que haga el resto, sanando toda herida y trayendo paz a tu corazón.

Recuerda que Jesús entiende la traición, pues dijo: “¡Padre, perdona a toda esta gente! ¡Ellos no saben lo que hacen!” (Lucas 23:34). Él está dispuesto a sanarte, solo debes acercarte y creer que obrará.

¡Es tiempo de perdonar y sanar las heridas! ¡Es tiempo de buscar a Dios!

Por Giovana Aleman

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¿Sientes que no mereces ser feliz? 3

¿Sientes que no mereces ser feliz?

A veces es más fácil perdonar a los que nos hacen daño, que perdonarnos a nosotros mismos. Al aceptar que no somos perfectos evitaremos la frustración, culpa y mortificación, que nos  impiden salir adelante. Estos sentimientos de infelicidad nos alejan de Dios, pues crece en nosotros un falso sentimiento que nos hace pensar que no somos merecedores de su amor y perdón.

Con respecto a este tema, es preciso enfatizar que ninguno es digno del perdón del Señor, nadie merece el sacrificio que Jesús hizo en la cruz, precisamente por todos los errores y pecados que cometemos.

La palabra de Dios dice: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” Romanos 5:8 (RVR 1960)

Es fundamental tener presente que Cristo murió por nosotros, aun cuando nos vio embarrados en delitos y pecados; por tanto, está claro que no lo hizo porque lo merecemos, sino por amor.

Aquellos que buscan merecer el perdón de Dios, continuarán su vida con esta carga, y serán frustrados al no alcanzarlo porque como humanos siempre tendremos caídas. Este aspecto no significa que no nos esforzaremos por cambiar, simplemente quiere decir que no debemos torturarnos por nuestras imperfecciones. Acepta el perdón como un regalo, a nosotros únicamente nos toca dar gracias y entregarle nuestras vidas.

Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante.” Hebreos 12:1

En esta oportunidad te haré un reto: “enfréntate a ti mismo”. El desafío consiste en aprender a hacer frente a todos estos pesares que te impiden salir adelante, el desánimo, la frustración. Es necesario que aprendas a ser feliz de nuevo y a esforzarte en la carrera que tienes por delante.

Por último, si te has arrepentido de corazón, entonces el Señor te ha perdonado, ahora es tiempo de que te perdones a ti mismo; este es un paso importante que debes dar para poder liberarte del pasado y dar lugar a las bendiciones que Dios quiere darte.

 

 

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¡A pesar de todo, Ellos merecen ser honrados! 4

¡A pesar de todo, Ellos merecen ser honrados!

“Honra a tu padre y a tu madre, como el Señor tu Dios te lo ha ordenado, para que disfrutes de una larga vida y te vaya bien en la tierra que te da el Señor tu Dios.” Deuteronomio 5:16  (NVI)

Los padres son de las personas más importantes en nuestras vidas, y muchas veces no les damos el valor que ellos se merecen.

En contadas ocasiones escuché a jóvenes y adolescentes hablar mal de ellos; algunos lo hacían con resentimiento, quizá por los malos tratos que recibieron  durante su niñez,  otros se referían a ellos con vergüenza, tal vez por su aspecto físico o por no haber alcanzado un estatus económico como les hubiera gustado; sin darse cuenta que han sido ellos quienes les han dado vestimenta, comida, la oportunidad de estudiar, los han cuidado cuando se sentían enfermos, etc. lamentablemente hoy en día, parece insuficiente el esfuerzo que ellos hacen por sus hijos.

Durante mi niñez y adolescencia, no entendía el concepto de familia a pesar de tener una. Quizá el no pasar mucho tiempo con mis padres afectó de alguna forma mi pensar, tal fue la situación que no podía entender sus decisiones, sus regaños y en muchas ocasiones sentía que estaban en mi contra. Pero hoy, al recordar estas actitudes, puedo decir que fue la etapa en la que me encontraba la que no me dejaba sentir su amor y lo mucho que se esforzaban para cubrir mis necesidades y la de mis hermanas y permitirnos gozar de una vida a la que ellos no tuvieron oportunidad.

Cuando somos jóvenes no comprender por qué nuestros padres actúan de tal manera, nos cuesta entender sus correcciones, en muchas ocasiones hasta creemos que son injustos con nosotros. Pero debes saber que sea como ellos sean  y como te hayan hecho sentir debes honrarlos, lo que significa: amarlos, obedecerlos, respetarlos, comprenderlos, ayudarlos, escucharlos, perdonarlos, etc. a pesar de sus “injustas regañadas”, ya que es un principio espiritual que nos menciona La Biblia.

Quizá su forma de corregir ha sido tan dura para ti que ha afectado algunas áreas de tu vida, pero si ellos tomaron ésa actitud es porque así fueron criados y tal vez es la única manera de educar que conocen,  y lo que te dan a ti es lo que un día ellos recibieron. Si te pusieras en su lugar…te darías cuenta lo duro que es sostener una familia, lo difícil que a veces se hace el poder alcanzar a cada uno de sus hijos con el amor y el tiempo que se merecen, ellos hacen hasta lo imposible para que el alimento no falte en tu mesa.

¿Te has preguntado cómo vivieron tus padres cuando fueron pequeños, cuánto sufrieron para tratarte así? Quizá al conocer su pasado podrías entenderlos mejor.

Tal vez te han herido con palabras de menosprecio, pero es por esos momentos de  ira que no han sabido cómo controlarse y sin querer lo han hecho; es posible que hasta hayan intentado pedirte perdón, pero nunca lo hicieron porque no supieron cómo hacerlo. ¿Será razón suficiente para cortar relación con ellos?

Empieza hoy a recordar todo lo bueno que tus padres han hecho por ti, aunque sea una sola cosa, y da gracias a Dios por ellos y si por algún mal entendido sus relaciones han menguado, decide perdonarlos, amarlos y honrarlos para que te vaya bien en la vida y tus días sean largos y de bien. ¡Hazlo mientras estén con vida!

Por Ruth Mamani

 

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¿Realmente has perdonado? 5

¿Realmente has perdonado?

“No hay otro Dios como tú, porque tú perdonas la maldad y olvidas las rebeliones de este pequeño resto de tu pueblo. Tú nos muestras tu amor y no mantienes tu enojo para siempre.” Miqueas 7:18(DHH).

Una de las cosas que más nos cuesta es perdonar a las personas que nos hicieron daño. Cuando Dios nos perdona, olvida por completo nuestras faltas, aún cuando no somos merecedores de un perdón tan grande y amoroso.

Si miramos con los ojos de Dios, podemos tomar la iniciativa de perdonar y cuando lo hagamos podremos sentir el alivio que significa sanar una herida que cargábamos en nuestro corazón.

Quizás recuerdes en este momento, algunas personas que te han hecho daño y digas: no lo voy a perdonar porque no merecen mi perdón. Ante esto recuerda que ninguno de nosotros tampoco merecemos el perdón de Dios, sin embargo Él nos perdona por su amor y misericordia. Si hemos recibido perdón, perdonemos aunque no se lo merezcan.

Por Giovana Aleman

 

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El pozo de mis lamentos 6

El pozo de mis lamentos

“Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte” 2 Corintios 7:10 (RVR1960).

Cada día en cierta medida cometemos errores, tomamos malas decisiones y pecamos; y frente a esto nos acercamos a Dios, reconociendo y creyendo que nos va a perdonar y nos dará otra oportunidad. Y así lo hace, Él nos perdona y limpia de todo pecado. Pero ¿Qué sucede cuando nuestra fe empieza a menguar, y nuestros pensamientos son de continuo negativos hacia nosotros mismos? Empezamos a hundirnos en un pozo que nosotros mismos hemos creado, no vemos esperanza, ni oportunidades porque pensamos que Dios se cansó de nosotros y su ayuda ya no está a nuestro alcance. Esta es la mentira que satanás quiere que creamos, él quiere ponernos en contra de Dios ¡él quiere destruirnos! Por ello, es importante tener presente todo el tiempo que con Dios, podemos empezar de nuevo, Él nos ofrece su perdón y nuevas oportunidades. Ya no tienes que quedarte lamentando tus errores, las oportunidades pérdidas y las cosas que no fueron, el Señor quiere darte una nueva realidad, sin tan solo puedes confiar en Él.

Por Neyda Cruz

 

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Perdónate 7

Perdónate

“Contra ti y solo contra ti he pecado; he hecho lo que es malo ante tus ojos. Quedará demostrado que tienes razón en lo que dices y que tu juicio contra mí es justo.” Salmos 51:4 (NTV)

¿Alguna vez has sentido que no mereces perdón? Este sentimiento puede destruirte y condenarte de por vida, quizás porque hiciste lo que nunca pensaste hacer. Tenemos un Dios lleno de amor y misericordia que perdona a quién se arrepiente y cambia. Pero, ¿qué pasa cuando debemos perdonarnos a nosotros mismos? A veces esto se transforma en una verdadera batalla, ya que nos invaden pensamientos que una y otra vez nos acusan, junto a las consecuencias de nuestras malas decisiones que nos recuerdan lo que hicimos. Por eso, hoy te animo a que así como has recibido el perdón de Dios, puedas perdonarte a ti mismo, para recibir paz y ser libre de toda culpa.

Por Judith Quisberth

 

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¿Estamos locos? 8

¿Estamos locos?

¿Sabías que estás loco? La locura por lo general es definida como la ausencia del uso de la razón o del buen juicio, esta definición hace referencia a lo que la sociedad acepta como “normal“; entonces, cualquier actitud que salga de estos límites se considera una demencia.

En este sentido ¿Cuántas personas han sido catalogadas como locas por no ser comprendidas? La mayoría de los artistas son capaces de dejarlo todo por sus creaciones, por buscar un espacio en el mundo, sin importarles el qué dirán, sin ser entendidos por su propia familia o amigos, quizá podrías estar sintiendo algo parecido por seguir a Dios.

 “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” 1 Corintios 2:14 (RVR1960)

La palabra de Dios menciona que para las personas que no conocen a Dios, ser cristiano es “locura”, porque en realidad actuamos y pensamos de forma que está fuera del rango de lo normal.

Te daré algunos ejemplos: Nuestra vida gira en torno a la fe, no hemos visto a Dios, pero confiamos que existe; no vimos el cielo o el infierno, pero creemos que son reales; obedecemos sus mandamientos por agradar al Señor aunque eso nos cueste estar en contra de lo que muchos creen. Así mismo, perdonamos a los que nos han herido, aunque no se lo merecen, por amar a nuestros enemigos, por esperar milagros, confiar en sus promesas, por orar, porque preferimos morir por Cristo antes que negar nuestra fe.

Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.” 1Corintios 1:18 (RVR1960)

Es posible que muchos no nos comprendan, nos rechacen o humillen por creer en Dios, incluso nuestra propia familia o amigos, pero ten presente que si bien es una locura para la sociedad, para nosotros es “Poder de Dios”. Muchos no entienden porque no han sentido al Señor en su corazón, las nuevas fuerzas, la paz y el gozo que sólo viene de Él, no han visto las promesas cumplidas, su gracia y amor.

Por esta razón, si alguien te mira diferente por ser cristiano, no te sientas mal, ¡alégrate! Porque tú no eres normal, no eres como el resto, tú tienes el Espíritu Santo y por tanto, el poder de un hijo de Dios para alcanzar el propósito de tu existencia.

¡Somos locos por Jesús!

 

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Del orgullo…a la reconciliación 9

Del orgullo…a la reconciliación

“Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.” Romanos 5:10  (RVR1960)

¿Cuantas veces nos enojamos con nuestros hermanos, amigos o parientes cercanos? Seguro nos faltarían dedos en las manos para contabilizar las veces que nos enfadamos con ellos, quizá fuimos culpables o no, pero el hecho es que hubo algo que separó nuestra relación y que ahora no ha sido fácil volverla a restaurar.

La Biblia cuenta de una experiencia similar ¿Recuerdas a Jacob y Esau? Hermanos de sangre que por su egoísmo, ambición y malas decisiones se separaron a tal punto de que uno deseó  terminar con la vida del otro. Puede que no hayas llegado a pensar de la misma forma pero, quizá de tus labios haya salido la típica frase: “No quiero verlo ni en pintura” ¿Crees que es lo correcto?

En el transcurso de mi vida he tratado con todo tipo de personas, estoy segura que tú también lo hiciste, es posible que me des la razón si te digo que no es fácil coincidir con todos y menos agradarles con nuestra forma de pensar o actuar por lo diferentes que podemos ser uno del otro, así como Jacob y Esau aun siendo mellizos tenían diferencias, cuanto más nosotros lo somos con nuestros amigos y parientes. Y aunque ésa podría ser una de las razones por la que surgen pleitos, no podemos negar que cada uno de nosotros utilizamos ciertos escudos para cubrir y mantener nuestra postura y uno de los peores es el orgullo.

¿De dónde viene el orgullo?

El orgullo viene desde que satanás pecó y su corazón se enalteció; fue este mal que Dios no aceptó  y lo expulsó del paraíso para su destrucción.

Desde ese entonces, nuestra lucha diaria es con el orgullo y que lamentablemente nos lleva a no querer reconocer nuestros errores en medio de los conflictos.

Quizá en estos días has pasado por ciertos problemas con personas cercanas a ti,  de las cuales te cuesta entender su proceder y hasta te ha sido difícil perdonar.

Sin importar el problema, déjame preguntarte, ¿realmente valió la pena terminar con tu amistad? ¿en verdad fue productivo el guardar distancia con tu hermano de sangre?

La Biblia dice en Efesios 4:26 “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo”

Lo que quiere decir es que no permitamos que un día se termine sin haber arreglado nuestras diferencias con los demás, no vayamos a dormir sin antes haber perdonado o pedir perdón.

Hoy quiero invitarte a dejar a un lado aquel orgullo que no te permite reconocer tus faltas y al mismo tiempo disponer tu corazón para que Dios pueda obrar en tu vida como lo ha querido hacer desde hace mucho tiempo.

No permitas que el orgullo te prohíba disfrutar de las buenas relaciones que podrías conseguir con los tuyos y principalmente con Dios.

Por Ruth Mamani

 

 

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Perdona para ser perdonado 10

Perdona para ser perdonado

“Si perdonas a los que pecan contra ti, tu Padre celestial te perdonará a ti” Mateo 6:14 (NTV)

¡Qué difícil es perdonar! A muchos nos cuesta, especialmente cuando las heridas fueron causadas por personas que amamos. Por eso, todos necesitamos la ayuda de Dios de manera que seamos inundados de su amor para ser movidos a perdonar. Recuerda que es una decisión, no una opción, por la cual liberamos a quien nos lastimó, más allá de lo que sentimos hacerlo o no. Es importante traer a memoria las innumerables veces en que le hemos fallado a Dios y aun así, Él nos ha perdonado. ¿Entonces, porque no debiéramos hacer lo mismo con nuestro prójimo? No sigas viviendo herido por guardar en tu corazón rencor y amargura. Decide perdonar y recuerda, que para recibir el perdón de Dios, tú también debes hacerlo con tu prójimo.

Por Judith Quisberth

 

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El dolor de la traición... 11

El dolor de la traición…

Si un enemigo me insultara, yo lo podría soportar; si un adversario me humillara, de él me podría yo esconder. Pero lo has hecho tú, un hombre como yo, mi compañero, mi mejor amigo, a quien me unía una bella amistad, con quien convivía en la casa de Dios. Salmo 55:12-14. (NVI)

Quizá la mayoría de nosotros de alguna forma hemos experimentado lo que es la traición, que por definición es el quebrantamiento de la lealtad o fidelidad que se le debe a una persona.

Por su puesto que toda traición es dolorosa y más si la persona que la comete es alguien a quien apreciamos y hemos brindado nuestra confianza. Pero debemos entender que no hemos sido los únicos en experimentarla, Jesús también conoce ese dolor, lo vivió al ser entregado por uno de sus amigos. Un Salmo expresa con claridad, lo que vivió nuestro Señor, “Mis enemigos se juntan y cuchichean contra mí; me hacen responsable de mi mal. Dicen: Lo que le ha sobrevenido es cosa del demonio; de esa cama no volverá a levantarse. Hasta mi mejor amigo, en quien yo confiaba y que compartía el pan conmigo, me ha puesto la zancadilla.” Salmo. 41:7-9 (NVI)

Es increíble saber que uno de sus discípulos  con quien compartió tantos sucesos maravillosos de fe como el de ver milagros, ser parte de las  tantas enseñanzas impartidas, testigo de cómo personas fueron transformadas y hasta tener la oportunidad de sentarse en la misma mesa que Él, haya podido ser seducido por satanás para entregarlo a quienes querían su muerte.

A veces se hace difícil creer que conociendo a Dios y viviendo rodeados de gente que comparte nuestra misma fe, podemos ser víctimas de este tipo de actitudes, pero la Biblia dice que ninguno de nosotros es perfecto y que ni aun siendo sus siervos podemos estar exentos a todo mal, y más aun sabiendo que el enemigo está buscando a quien devorar. Pero así como el dolor de la tradición es tan real, de la misma forma lo es la paz y el perdón de Dios.

Si tú fuiste herido por la traición de tu pareja, de un amigo, de un familiar o un hermano de la iglesia, por más triste y doloroso que esto parezca, no le des lugar al odio, ni permitas que la amargura termine con tu vida.

Hoy te animo a dar el paso hacia la libertad, lo cual sólo se logra perdonando a quienes  tuvieron una actitud desleal contigo. Recuerda que Jesús dejó que Judas participara en la última cena con Él, aun sabiendo que sería él quien lo entregaría, pero que también lo llevaría a cumplir su propósito.

Es posible que esa persona que te traicionó te ayude a llegar a los propósitos que Dios tiene para ti, por tanto, no la aborrezcas.

Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, a los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Romanos 8:28 (NVI)

Por Ruth Mamani

 

 

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¿Soy yo la excepción? 12

¿Soy yo la excepción?

“Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchos naciones, y tú no pedirás prestado.” Deuteronomio 28:12 (RVR 1960)

Cuantas veces te has preguntado: Si esta es la promesa de Dios, ¿qué sucede conmigo? ¿Por qué no soy bendecido? ¿Soy la excepción? Tengo deudas, estoy sin trabajo, y en vez de ser el que presta, termino debiendo y pidiendo prestado a los demás. ¿Sabes? Un día me hice las mismas preguntas; pero entendí que Dios es fiel a su Palabra, Él no es hombre para que mienta, si Él dijo que bendice las manos diligentes, entonces lo hará.

Algunas de las razones por las cuales no vemos esta promesa en nuestras vidas pudieran ser: malas decisiones, engaños, ignorancia, robo, enfermedad o accidente inesperado, negligencia, desobediencia, etc. De todas las que mencioné, hay algunas que no tenemos el control, es decir sale de nuestras manos, y esas tenemos que entregarlas a Dios, para que Él actúa a favor nuestro. Pero también hay acciones que pudimos evitar o actuar en su momento.

Te animo a meditar y reflexionar, sabiendo que Dios está dispuesto a perdonar cuando uno se acerca arrepentido, y da su oportuna ayuda para salir de los problemas financieros. Dios te bendecirá.

Por Neyda Cruz

 

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