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Acepta el “NO” de Dios 1

Acepta el “NO” de Dios

“(…) nada bueno niega a los que andan en integridad” salmo 84:11 (LBLA)

Como seres humanos nos es difícil asimilar un no departe de Dios. Podemos hacer grandes planes en nuestras vidas y presentársela en sus manos con la esperanza de que todo lo que le pidamos terminará en un rotundo sí, pero olvidamos que Sus pensamientos son más altos que los nuestros y que un no por respuesta, también puede resultar saludable para nuestras vidas. ¿Cuál es tu reacción cuando Dios te dice no a una petición? ¿Lo aceptas? ¿Sabías que el resultado de no obedecer el no del Señor es la derrota? Si en verdad deseas que tus pasos sean guiados por tu padre celestial, escucha Su voz y acepta Su respuesta aun cuando esta fuera negativa o contraria a tus planes. Recuerda que Él nunca se equivoca y aunque quizás al principio no lo veas, puedes estar seguro que la voluntad de Dios para tu vida es buena, agradable y perfecta.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Quieres que tu oración sea escuchada por Dios? 2

¿Quieres que tu oración sea escuchada por Dios?

Muchas personas que oran y no reciben respuesta a su petición, posiblemente no están orando como está escrito en la Palabra de Dios.

“Aconteció que después de muchos días murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron; y subió a Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre. Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.” Éxodo 2:23-24 (RVR 1960)

En este pasaje el pueblo de Dios estaba siendo castigado duramente por Egipto, por lo cual clamó al Señor y recibió misericordia. En diferentes partes de la Biblia se muestra cómo Israel clamaba a Dios por ayuda, con gemido y llanto, entonces Él escuchaba sus súplicas y levantaba un libertador.

La mayoría piensa que orar y clamar es lo mismo; sin embargo, existe una gran diferencia: orar es hablar y dialogar, pero clamar es pedir con desesperación en el corazón, tener angustia y aflicción por la petición, aquella que sale de lo más profundo de nuestro ser.

La promesa de ser oídos por Dios y ser librados está estrictamente reservada para los justos que claman, ellos estarán día y noche doblando rodillas, llorando y gimiendo delante del Señor hasta recibir respuesta.

“Ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.” 1 Samuel 1:10-11 (RVR 1960)

Ana era una mujer que no podía tener hijos, pero pidió la bendición de Jehová con desesperación y llanto, entonces el Señor escuchó su oración y le concedió este deseo.

Muchos tenemos un pedido en el corazón, pero pareciera que no le damos importancia o nos falta fe porque no estamos clamando; por ejemplo, si me interesa que mi familia se salve lo demostraré suplicando por sus almas, llorando de día y noche, lo mismo si deseo recibir sanidad, trabajo o bendición económica. La pregunta es: ¿existe clamor en tus oraciones?

 

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¡De inmediato! 3

¡De inmediato!

¿Cuántas veces “esperar” te ha desesperado?

Aunque se trate de realizar una actividad entretenida como ir al cine, al parque o a un concierto, nos desespera tener que esperar el ingreso porque queremos ser atendidos de inmediato. La realidad es que en diferentes sucesos de nuestra vida tendremos que aprender a ser pacientes, en especial si queremos recibir algo mayor.03

“No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.” Hebreos 10:35-36 (RVR 19960)

Esperar demasiado desanima y a veces se pierde la esperanza, pero el Señor menciona que nuestra confianza tiene un gran premio; por lo que es necesario que seamos pacientes, haciendo la voluntad de Dios para conseguir la promesa.

Por muchos años he orado por la conversión de mi padre, siempre anhelaba verlo bautizarse de blanco y clamaba al Señor todo el tiempo por esta petición. Hace una semana pude festejar con mi familia su bautizo en agua. Esperar no fue fácil, a veces perdía las esperanzas, pero el Señor me ayudó a ser paciente para recibir su hermosa promesa.

“Mirad como el labrador espera el fruto precioso de la tierra siendo paciente en ello hasta que recibe la lluvia temprana y la tardía”. Santiago 5:7 (RVR 19960)

Si tienes una petición en tu corazón como: la salvación de tu familia, sanidad, ser libre de alguna dependencia u otros, debes ser como el labrador que espera el tiempo de la cosecha, después de haber trabajado tanto para sembrar los frutos. Recuerda que la paciencia tiene un gran premio, por tanto, no te desanimes.

¡No te desesperes! Recuerda que es necesario “esperar” antes de obtener lo que quieres.

 

 

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Maneras erróneas de orar: Orar sin obediencia 4

Maneras erróneas de orar: Orar sin obediencia

Creo que más de uno ha experimentado la sensación de desear algo helado cuando está enfermo de la garganta. Por un lado estamos conscientes que si ingerimos algún alimento frío nos enfermaremos más, pero por otro, hay un deseo interno que nos alienta a comer algo helado. Los que han cedido a la tentación saben que el placer de unos minutos puede agravar un problema que era menor al principio.

De la misma manera, hay personas que se empeñan en anhelar algo que saben que no está permitido. Ellos piden y piden a Dios que les conceda su petición aún a sabiendas que es algo que Él no aprueba. Dios habla a las personas por medio de la Biblia, y mediante ese libro podemos conocer los principios de vida por los cuales debemos guiarnos. Si una persona ora fervientemente, pero no lee su Biblia, no puede obtener un mensaje de parte de Dios.

Cuando uno ora, también debe estar dispuesto a aceptar la respuesta de Dios, incluso cuando ésta no sea la que esperamos. En Lucas 11:28 dice: Pero Jesús le respondió: —¡Dichosa más bien la gente que escucha el mensaje de Dios, y lo obedece!” Si estás orando por un tema específico, acompaña tu oración con la lectura y estudio de la Biblia. Allí encontrarás la respuesta a cualquier duda que tengas, y una vez que hayas obtenido la contestación a tu oración, no te empecines en orar por lo contrario. Dios conoce tu pasado, presente y futuro, ¿por qué no obedecer al dueño de la vida?

 

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Maneras erróneas de orar: Orar sin convicción 5

Maneras erróneas de orar: Orar sin convicción

Recuerdo que en la universidad había un maestro que cada semana amenazaba con tomar un examen sorpresa. Las primeras veces, todos se preocupaban por estudiar, estar al día con las lecciones y estar preparados para cuando ese día. No obstante, con el paso del tiempo, la advertencia del profesor iba perdiendo credibilidad porque nunca se cumplía. Sin embargo, cuando finalmente decidió tomar una evaluación repentina, tomó a todos desprevenidos.

Al igual que la advertencia de ese docente, cuando uno repite la mismas palabras en una oración una y otra vez, con el transcurso de los días se comienza a perder el sentido inicial. Es allí cuando uno puede desanimarse, caer en la monotonía y dejar de orar con convicción. Las personas que son fuertes en la fe saben que creer ocupa un rol vital en la oración, y no se puede separar a la una de la otra; así lo dice Marcos 11:24: “Por eso les digo: Crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración, y lo obtendrán.” (NVI)

Haz recuento de tu actitud cuando oras y evalúa si toda tu fe está puesta en lo que dices. Si no es así, es momento que comiences a orar fervientemente tomando en cuenta que a Dios le importa tu disposición y humildad. Esto hará una gran diferencia en tu oración, y también en tu crecimiento espiritual.

 

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¿A quién confías tus secretos? 6

¿A quién confías tus secretos?

¿Alguna vez le confiaste un secreto a alguien y esta persona lo divulgó?

Cuando tienes un problema o hay un suceso que te gustaría conservar como secreto, es natural que se lo confíes a alguien con el propósito de buscar ayuda y consejo. Sin embargo, en lugar de hallar consuelo de parte de esa persona; en ocasiones, podemos sentirnos heridos y traicionados al saber que él o ella le comentó a alguien más sobre nuestra confidencia. Esta situación puede llevarte a guardar sentimiento negativos que te hacen daño, y si permites que éstos continúen creciendo, a la larga será difícil dar el primer paso para perdonar.

Si piensas que tus amigos, familiares o compañeros actuarán de la misma manera y desvelarán tus secretos, entonces estás fiándote de la persona equivocada. En Salmos 55:22 está la clave de en quién podemos encomendarnos sin sentir temor a ser engañados: “Mi amigo, te aconsejo que pongas en manos de Dios todo lo que te preocupa; ¡él te dará su apoyo! ¡Dios nunca deja fracasar a los que lo obedecen! ¡Por eso siempre confío en él!” La siguiente vez que tengas un secreto que quieras confiar a alguien, dile a Dios en oración y ten fe en sus promesas. Las conversaciones que tengas con Él con confidenciales, y Él jamás te juzgará ni te menospreciará; de lo contrario, te recibirá con los brazos abiertos, te escuchará, te dará su paz y siempre te acompañará.

 

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Maneras erróneas de orar: Orar sin hacer nada 7

Maneras erróneas de orar: Orar sin hacer nada

Dios contesta las súplicas de quienes se acercan a Él por medio de la oración. Cuando oramos debemos confiar en que su sabiduría y poder, pues, sólo Él sabe lo que es mejor para nosotros. Sin embargo, hay ocasiones en las que orar no es suficiente. Se debe orar y actuar.

En la Biblia hay un ejemplo de un hombre que puso en práctica este principio: Nehemías. Él era un judío que había sido llevado cautivo a Babilonia, donde servía como copero para el rey. Un día se enteró de la gran aflicción que pasaban sus compatriotas, y esto lo conmovió tanto que se sentó a llorar, hizo duelo, ayuno y oró por varios días.

La reacción de Nehemías es la que probablemente muchos hubiésemos tenido al enfrentarnos a una situación parecida. Sabemos que orar y confiar en Dios es una manera de ayudar a otros que están en necesidad; no obstante, a diferencia de muchos, Nehemías no se conformó con tan solo orar. En vez de quedarse de brazos cruzados y esperar que alguien más vaya a levantar una muralla para su pueblo, él se encomendó en las manos de Dios y emprendió un largo viaje para hacerlo él mismo.

En lo que prosigue de su historia, se puede ver que Nehemías nunca es abandonado por Dios; sino que en todo momento lo ayuda y protege de sus enemigos. Al igual que Nehemías, nosotros debemos:

  • Orar.
  • Hacer.
  • Tener fe.

Si te encuentras en un momento en el cual tengas la posibilidad de hacer algo, ya sea por ti o por otros, no te conformes con solo orar. Sé la persona que anime a otros a tomar acción.

 

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Maneras erróneas de orar: Orar sin humildad 8

Maneras erróneas de orar: Orar sin humildad

La oración es personal, requiere de persistencia y una actitud de agradecimiento, pero también, humildad. En Lucas 18:10-14 hay una historia que narra la forma de orar de dos hombres. Uno de ellos era fariseo, y dijo: Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres. Ellos son ladrones y malvados, y engañan a sus esposas con otras mujeres. ¡Tampoco soy como ese cobrador de impuestos! Yo ayuno dos veces por semana y te doy la décima parte de todo lo que gano” (v. 11-12. TLA). Al examinar la oración de esta persona puede creerse que tiene una actitud de agradecimiento a Dios por todas las cosas buenas que tiene en la vida; sin embargo, cuando el cobrador de impuestos al cual se refiere, oró, dijo: “¡Dios, ten compasión de mí, y perdóname por todo lo malo que he hecho!” (v. 13 TLA).

Hay una diferencia muy marcada entre ambas oraciones. El fariseo pretendía mostrarse agradecido con Dios y se exaltaba por sus acciones. No obstante, esto más bien era una auto-alabanza disfrazada de agradecimiento. Cuando esto sucede, la oración deja de ser un acto de comunicación con Dios y se convierte en un discurso narcisista. Por otra parte, cuando el cobrador oraba, no hacía más que humillarse y pedir perdón por sus errores. De hecho, la Biblia resalta su actitud de humildad: “se quedó un poco más atrás. Ni siquiera se atrevía a levantar la mirada hacia el cielo, sino que se daba golpes en el pecho” (v. 13 TLA). Éste hombre había comprendido que la oración no es para demostrar lo grande que es uno mismo, sino para darle la alabanza a quien realmente lo merece: Dios. Humillarse ante Dios quiere decir:

  • Asumir la responsabilidad por nuestros pecados.
  • No tratar de justificar los errores propios con excusas, ni culpar a los demás por nuestras equivocaciones.
  • No creerse superior que otros. Eso quiere decir, no señalar las fallas de los demás para hacernos quedar bien.

Cuando aplicamos la humildad en la oración, le estamos dando a Dios el honor y respeto que se merece. Él ya conoce nuestros corazones y sabe cuáles son nuestros más profundos deseos; así que, no hay necesidad de mentirle y enmascarar nuestros auténticos propósitos. Él es un Dios de amor y no desprecia a los que se acercan con sinceridad, humildad y arrepentimiento (Salmos 51:17).

 

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Maneras erróneas de orar: Pedir, pedir y pedir 9

Maneras erróneas de orar: Pedir, pedir y pedir

Un niño estaba de compras con su madre y su tía en el supermercado. Mientras ambas conversaban, el niño se apartó de ellas por un momento, y a los pocos minutos regresó con un juguete en la mano. Él le pidió a su mamá que se lo comprase, pero ella se negó. El niño no se conformó con la repuesta y comenzó a gritar y patalear en el suelo. La señora, avergonzada por el escándalo que hacía su hijo, al final cedió a su demanda. Una vez que la mujer pagó por sus compras y salieron del establecimiento, el niño sacó el juguete de la bolsa y comenzó a jugar con él. La tía, que hasta ese momento había estado observando todo en silencio, se acercó a su hermana y le dijo: “Tu hijo sabe pedir… Pero no sabe agradecer“.

Al igual que el niño que hizo rabieta para conseguir un juguete, para algunos, la oración es solo un medio para obtener lo que se desea. A veces, uno se enfoca tanto en pedir, que olvida ser agradecido con Dios. En Lucas 17:11-19 hay una historia similar, en la cual Jesús sanó a diez personas enfermas de lepra, pero solo uno regresó a darle las gracias. Filipenses 4:6, dice: “No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias.” (NVI) Este versículo nos dice que debemos ser agradecidos, pero no especifica debemos serlo únicamente cuando nuestra petición es concedida. La oración y el agradecimiento van de la mano, y ambas deben practicarse en toda circunstancia (1 Tesalonicenses 5:16-18).

Dios es un Padre amoroso con sus hijos, y lo mínimo que podemos hacer es mostrar gratitud con nuestras palabras y conducta. Debemos acudir a Él no con el único fin de pedir, pedir y pedir; sino con una actitud de humildad y agradecimiento.

 

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Maneras erróneas de orar: Dejar la carga a otro 10

Maneras erróneas de orar: Dejar la carga a otro

Cuando era estudiante y estaba en semana de exámenes, solía reunirme con un compañero para estudiar unas cuantas horas antes de las pruebas. Lo que para mí era una manera de repasar lo aprendido, para mi amigo era la primera vez que estudiaba desde el inicio del curso. Esta mala actitud de su parte se veía reflejada posteriormente en sus bajas calificaciones. Una vez le pregunté por qué no estudiaba por su cuenta, y me dijo que él ponía toda su confianza en el repaso que hacíamos; y que creía que era suficiente que yo estudiara por ambos.

Así como mi compañero, hay personas que delegan sus responsabilidades a otros. Constantemente piden oración a los demás, y creen que esto es suficiente para que Dios atienda su petición. El dilema con esta conducta es que se confía más en lo que hacen otros, que se deja de poner esfuerzo en la oración personal. Con esto no quiero decir que es incorrecto pedir apoyo en oración. De hecho, en la Biblia hay pasajes que instan a las personas a reunirse y orar los unos por los otros (Santiago 5:16; Gálatas 6:2; Mateo 18:19). No obstante, es importante notar que en todos esos pasajes dicen que todos deben orar. Mejor dicho, no puedes pedirle a otra persona que ore por ti, si tú mismo no lo estás haciendo.

No hay nadie que entienda mejor por lo que estás pasando que tú mismo. Sólo tú puedes expresarte desde lo más profundo de tu ser y mostrarle tu fragilidad y humanidad a Dios en oración. Los demás pueden apoyarte en oración, pero como dice la misma palabra, es sólo un apoyo. La oración es un acto privado que te conecta a Dios. Si depositas tu esperanza en otros, y esperas que la oración de ellos sea suficiente, estás perdiendo la oportunidad de acercarte más a tu Creador. En cambio, si oras y otros te acompañan, no solo estás recibiendo ayuda de otros, sino que también estás animando a los demás. La mejor fórmula es:

  1. Orar por tu cuenta.
  2. Pedir apoyo a otros.
  3. Orar por los demás.

La vida del cristiano no es para sobrellevarse en soledad. A Dios le agrada que sus hijos trabajen en armonía y comunión unos con otros, pero que también cada uno se preocupe por su relación personal con Él.

Si necesitas apoyo en oración, escríbenos a [email protected]

 

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Maneras erróneas de orar: Orar una sola vez 11

Maneras erróneas de orar: Orar una sola vez

Cuando era adolescente, tenía una efectiva fórmula para conseguir ropa nueva: Utilizaba las mismas prendas viejas toda la semana y le pedía insistentemente a mi padre que me comprara nueva indumentaria. Al principio, él se negaba y me decía que aún tenía ropa y que no iba a comprarme más. Sin embargo, con el paso de los días, se cansaba de verme con la misma vestimenta y terminaba por acceder a reemplazar mi ropa.

Al igual que yo, todos los hijos tienen distintas formas de conseguir lo que quieren de sus padres. No obstante, no todos llegan a obtenerlo porque desconocen cuál es la mejor manera de acercarse a ellos; y aunque no hay una regla que lo dicte, los que son hijos saben que si se quiere algo hay que ser persistente en ello.

Con Dios ocurre del mismo modo. La oración es el método de comunicación con Él; sin embargo, hay que ser perseverantes. Algunos oran solo cuando la circunstancia lo requiere, pero luego se olvidan de hacerlo otra vez; y cuando no ven resultados, creen que Dios no los escucha.

¿Por qué Dios quiere que oremos continuamente?

No es que Él no haya escuchado la primera vez que oramos. De hecho, Él ya sabe lo que le vamos a pedir incluso antes de que lo hagamos; pero la persistencia en la oración nos ayuda a:

En 1 Tesalonicenses 5:17-18 dice que la persistencia en la oración debe estar acompañada de agradecimiento: Nunca dejen de orar. Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús.”

Si has orado una vez, no te conformes y hazlo las veces que sean necesarias. Incluso cuando parezca que no tienes respuesta, no te rindas y sé constante. A veces, Dios no contesta de la manera que queremos, pero sus acciones van más allá de nuestro entendimiento porque es el único que conoce el futuro. Así que, confía y nunca dejes de orar.

 

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Más de lo que puedes imaginar 12

Más de lo que puedes imaginar

Hace unos meses atrás varios medios de comunicación empezaron una campaña solidaria para ayudar a Daniel, un niño de 9 años que necesitaba ser operado a corazón abierto para corregir su cardiopatía congénita. Su estado de salud era muy delicado y su familia no contaba con los recursos económicos suficientes para dicha operación, razón por la cual, su mamá tuvo que tomar la decisión de dejar su ciudad de origen y al resto de su familia para viajar a otras ciudades y visitar distintos medios de comunicación solicitando ayuda a toda la población para recaudar la suma dinero que le habían solicitado para su cirugía.

En una entrevista ella comentó que en algún momento pensó que sería algo imposible conseguir esa cantidad de dinero, pero la fe en Dios y el amor a su hijo, fueron claves para emprender esta carrera. Fueron días, semanas y meses muy difíciles para toda su familia, pero antes de ayer Daniel fue operado y gracias a Dios la cirugía fue un éxito, ahora se recupera favorablemente.

Lo lindo de esta historia no sólo es que Daniel pudo ser operado, sino que trajeron a sus dos hermanitos y su papá para reunirse con ellos antes de su operación, los hospedaron en uno de los mejores hoteles de la ciudad y a él le regalaron un celular, pues era lo único que quería.

Este caso es otro hermoso testimonio de lo que Dios es capaz de hacer, Él no conoce imposibles, jamás perdió ni una sola batalla; entonces ¿por qué seguimos dudando de su poder y de las cosas extraordinarias que puede hacer en nuestras vidas?

Hoy te animo a que una vez más reconozcas que necesitas a Dios en tu vida, ya no sigas luchando en tus propias fuerzas porque sólo te estás debilitando. Pídele que te ayude y tome control de la situación que estás enfrentando, que aumente tu fe y te fortalezca. Verás que todo saldrá mejor de lo que esperas porque tu confianza está depositada en Aquel que nunca te fallará.

Dios tiene poder para hacer mucho más de lo que le pedimos. ¡Ni siquiera podemos imaginar lo que Dios puede hacer para ayudarnos con su poder! Efesios 3:20 (TLA)

¡Todo es posible para el que cree!

 

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