precio Archives | CVCLAVOZ

All posts in “precio”

Te está llamando 1

Te está llamando

Nadie es perfecto en este mundo, todos hemos hecho cosas malas que desagradan a Dios, las cuales nos hacen merecedores de castigo. De hecho la Biblia dice que el castigo del pecado es muerte. Pero también dice que el regalo de Dios es vida eterna por medio de Cristo Jesús. (Romanos 6:23)

De acuerdo a Romanos 5:8, Dios muestra el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores. ¿Por qué necesitábamos que Cristo muriera por nosotros? Porque cuando Adán y Eva pecaron, el pecado entró en todos los hombres. La Biblia dice que todos hemos pecado y no podemos alcanzar la Gloria de Dios. Es decir, nuestro pecado nos separa de Él.

Dios hace todo lo posible por reconciliarnos, quiere que todos lleguen al arrepentimiento y realmente lo conozcan. Envió a su Hijo Jesús a la tierra para pagar por todos nuestros pecados, incluso por aquellos que seguimos cometiendo, a fin de salvarnos.

Murió en nuestro lugar, sufrió el castigo que merecíamos, llevó nuestra culpa y saldó el precio por nuestra libertad. Él nunca pecó. Pero Dios lo trató como si hubiera pecado, para declararnos inocentes por medio de Él.

Hoy quiero que sepas que Dios tiene un plan increíble contigo y quiere usarte, quiere salvarte de una vida de pecado e infelicidad, y darte una vida abundante y eterna.

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, cenaré con él, y él conmigo.” Apocalipsis 3:20 (RVR1960)

No rechaces ni menosprecies la invitación de Dios, Él está dispuesto a entrar en tu corazón y ser el dueño de tu vida. El Señor no te hace esta invitación para luego abandonarte, sino para que llegues a alcanzar la estatura del varón perfecto y puedas vivir con Él eternamente.

Si estás de acuerdo en aceptar a Jesús, habla con Él en este momento. La salvación es un asunto personal entre Dios y tú.

Puedes decirle: Señor Jesús, reconozco que soy pecador y que estoy lejos de ti, pero hoy me arrepiento y te pido perdón por cada uno de mis pecados. Te abro mi corazón y con toda la fe te recibo como mi Señor y Salvador, porque sé que moriste en mi lugar y quieres lo mejor para mí. Gracias por buscarme y darme esta salvación tan grande. Amén.

Si has hecho esta oración creyendo en Jesús, ten por seguro que Él entró en tu corazón y ahora eres salvo.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Nadie puede ir al Padre si no es por Él 2

Nadie puede ir al Padre si no es por Él

“Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí.” Juan 14:6 (NTV)

Es indispensable, esencial, necesario, importante conocer el camino para llegar a cualquier lugar,  porque si no lo conoces con seguridad tendrás dificultades para llegar al sitio que quieres o más que seguro te perderás y no llegarás.

Por ejemplo, para llegar a tu casa o donde vives, tu eres la única persona indicada para dar la dirección exacta a las personas que no la conocen y quieren visitarte.  En Juan 14:2 Jesús habló de la casa de su Padre y dijo que en ella hay muchos lugares donde vivir y prometió prepararnos uno para que habitemos por siempre.

Junto a esta promesa agregó la dirección exacta: “Yo soy el camino” “nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí.”  El apóstol Pablo también se refirió al único camino que puede llevarnos al Padre y dijo: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”, Hechos 4:12.

No hay donde perderse, que ningún argumento o enseñanza te haga creer que hay muchas otras maneras o formas de llegar al Padre. La verdad es que, “Hay un Dios y un solo Mediador que puede reconciliar a la humanidad con Dios, y es el hombre Cristo Jesús.” 1 Timoteo 2:5 (NTV)

Cristo es el único camino para llegar al Padre, porque Él pagó con su sangre el precio de nuestra redención, pagó por la libertad de nuestros pecados y la condenación eterna. De no ser por Él, nunca podríamos acercarnos a Dios porque el pecado crea una barrera entre Él y los seres humanos, ya que Dios es Santo y no tiene ninguna relación con el pecado.   Pero el sacrificio de Jesús eliminó esa barrera y ahora tenemos acceso libre para poder hablar con Dios y recibir su ayuda.

¿Ya aceptaste a Jesús como tu único Señor y Salvador? ¿Tienes preguntas sobre la fe?

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

El verdadero dueño 3

El verdadero dueño

Spurgeon cuenta que algunos cristianos habían estado instruyendo con gran trabajo a un muchacho con problemas en el aprendizaje.

Cierto día, uno de los instructores, tratado de ver si comprendía la doctrina de la salvación, empezó a preguntarle:

– Juan, ¿tienes alma?

– No, no tengo alma, respondió el niño.

El instructor creyó que había gastado su tiempo en balde pero el muchacho continuó:

   – Yo tenía un alma que era mía, antes, pero la perdí y Jesucristo la halló, y ahora quiero siempre que Él la guarde; así que ya no es mía.

El muchacho había comprendido perfectamente y se sentía como el gran Apóstol Pablo en 1 Corintios 6:19,20 dice que ya no nos pertenecemos a nosotros mismos.

“¿No se dan cuenta de que su cuerpo es el templo del Espíritu Santo, quien vive en ustedes y les fue dado por Dios? Ustedes no se pertenecen a sí mismos, porque Dios los compró a un alto precio. Por lo tanto, honren a Dios con su cuerpo”.  1 Corintios 6:19, 20 (NTV)

Todo nuestro ser le pertenece a Dios, por eso mismo debemos ser cuidadosos de cómo nos conducimos, de nuestro lenguaje, acciones, pensamientos, e incluso debemos cuidar  cómo administramos todo lo que poseemos.

¿Honras a Dios con tu vida y tus bienes?

Cada vez que enfrentemos una situación difícil o una tentación debemos preguntarnos si lo que estamos por hacer honrará a Dios.

Si vivimos conscientes de que nada nos pertenece realmente, sino que es de Dios, buscaremos vivir cada día para agradarle a Él, no sólo buscando crecer en su Palabra o en ayuno u oración, sino que también cuidaremos nuestras amistades, los lugares a los que vamos, las cosas que consumimos, en qué invertimos nuestro tiempo y dinero.

No te preocupes tanto por el mañana, entrégale a Dios todo y recuerda que no hay lugar más seguro en el que podamos esconder nuestras vidas que en Él,  el dueño y autor de todo los que somos y poseemos.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El valor de cada cosa 4

El valor de cada cosa

A mediados del siglo XIV estalló una rebelión entre los agricultores chinos porque estaban siendo obligados a construir diques de riego entre los ríos principales para favorecer sólo a unos cuantos.

El emperador fue derrocado y los campesinos eligieron como líder a un pobre monje budista llamado Zhu Yuanzhang, iniciando de esa manera la afamada dinastía Ming. Su linaje dirigiría el destino del imperio más extenso de su época durante casi tres siglos y conduciría a China a su periodo de mayor estabilidad caracterizado por un gran esplendor cultural, desarrollo social y económico sin precedentes en la historia del país.

Pronto llegaron a tener un gran poder militar y las obras de ingeniería civil cobraron gran valor debido a la construcción de varios puentes, palacios y sobre todo por la edificación de la icónica Muralla China que sigue en pie hasta hoy.

Por todo lo que representa ese periodo, una vasija de esa época realizada por un alfarero de la familia real puede llegar a costar hasta 26 millones de dólares. Aunque sabemos hoy en día que la cerámica es solamente sal y arcilla mezclada en proporciones adecuadas, el costo tan elevado de un artículo tan simple no se debe a sus componentes primarios, sino a quien le perteneció en su momento.

Una valoración similar es la que tiene el hombre al acercarse a Dios.

La Biblia dice en Efesios 2:10 “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” Versión Reina-Valera 1960

El valor que tenemos no tiene lugar en los títulos profesionales, procedencia social, nivel económico, inteligencia o capacidad, sino en el precio que Dios decidió pagar en rescate por nosotros. La Biblia dice que cuando aceptamos el sacrificio de Jesús como única forma de llegar al Padre, pasamos a ser nuevas criaturas.

En ese momento nuestra procedencia de una naturaleza caída se termina y nace el nuevo hombre gracias al poder del Espíritu de Dios.

Un jarrón de la dinastía Ming es sólo arcilla y sal mezclada, pero su valor está el lugar al que alguna vez perteneció. Nuestro valor no está en nada terrenal, sino en Dios cuando reconocemos que somos hechura suya.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Todo tiene su precio 5

Todo tiene su precio

Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré. Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo. Génesis 22:1-3

Cuando leemos este pasaje, seguramente nos suena muy fuerte, ¿cómo después de todo lo que esperó Abraham, Dios le pide su único hijo, el de la promesa y además teniendo en cuenta que Dios le había dicho que sería padre de multitudes? Pareciera no tener sentido, pero la fe de Abraham era tan grande, que creía que aún si sacrificaba a Isaac, Dios era poderoso para resucitarlo.

Dios tenía preparadas naciones para que salieran de la descendencia de Abraham, pero previamente hacía falta una prueba más, la de su fe, obediencia e integridad. ¿Sería capaz de entregar a su único hijo y ofrecerlo a Dios?

Muchas veces, estudiando la vida de determinadas personalidades, ya sean deportistas, o bien alguien dedicado al arte y que seguramente admiramos por su destreza, podemos ver el precio que han tenido que pagar, para alcanzar el lugar que hoy desempeñan. Conozco el caso de un futbolista, que tuvo varias lesiones de larga recuperación, una vez festejando un gol, se le cayó una pared encima por lo cual se fracturó su pierna, luego tuvo pérdidas de familiares muy queridos. Varias veces, el periodismo dio por terminada su carrera, pensando que la historia de su vida había concluido, pero siempre volvía a la actividad y seguía alcanzando logros cada vez mayores. ¿Cuantas veces habrá pensado en dejar todo? ¿Cuantos lo dieron por perdido? ¿Cuantos momentos de soledad y tristeza? sin embargo, cada vez que superaba una dificultad, eso significaba alcanzar un nuevo nivel y agregar una meta cumplida a su historia.

En el ámbito espiritual, también vemos siervos con ministerios exitosos, pero cuando nos adentramos en las profundidades de su historia personal, vemos cuantos momentos difíciles, de crítica, incomprensión, frustración, seguramente pensando en su interior en dejar todo, sin embargo, al lograr superar estos tiempos, pudieron alcanzar las promesas de Dios para su vida.

En el ámbito académico, vemos como algunos jóvenes, tienen que pasar “privaciones” en cuanto a salir o acostarse tarde, porque necesitan prepararse para sus exámenes. Luego se lo puede ver ejerciendo su profesión y hasta alguien irreverentemente puede decir “que suerte que tiene” pero obviamente no es cuestión de suerte, sino de precios que estuvo dispuesto a pagar. Precios de constancia, privaciones, determinación para lograr su meta.

Si hay cosas que te cuestan, o estás a punto de bajar los brazos, o quizás hasta te comparas con otros que a tus ojos son más exitosos que tú, recuerda que hay precios que pagar, al igual que Abraham, después de la prueba, viene un nuevo nivel de bendición que Dios te quiere dar. No temas en pagar el precio, porque grande es la recompensa.

Por Daniel Zangaro

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Por segunda  vez 6

Por segunda vez

Un niño, de nombre Guillermo, vivía junto a las costas del mar y disfrutaba navegar junto a su padre quien era pescador.

Guillermo tomó la decisión de crear un barquito con sus propias manos, talló un trozo de madera dándole forma de un barco pequeño. Él amaba su barquito  y jugaba haciéndolo navegar en el agua, pasaba mucho tiempo junto a su juguete.

Un día su barco fue arrastrado por el agua mar adentro y él no pudo hacer nada, fue golpeado por las olas contra las piedras, lo que le ocasionó daños muy fuertes; después que el barquito naufragara por muchos días  fue encontrado por un hombre  que lo restauró y lo pintó para poder venderlo en su tienda.

Al pasear Guillermo por la plaza del pueblo, vio en una vitrina un barquito que reconoció inmediatamente. Entrando a la tienda le expresó al vendedor que él era el dueño del barco que estaba en el mostrador, el hombre contestó  lo siguiente: Ese barquito  tiene un precio, el cual debe ser pagado.

El niño salió presuroso de la tienda con rumbo a su casa, entró en su habitación y rompió su alcancía donde tenía sus ahorros, tomando todo su dinero fue y pagó el precio demandado para poder recuperar su barco. Con lágrimas en sus ojos dijo: Te tengo de nuevo conmigo.

Dios hizo lo mismo por nosotros, pagó precio de sangre para poder recuperarnos cuando estábamos perdidos y sin rumbo.

“Pues por precio habéis sido comprados; por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”.  1 Corintios 6:20

Aprende a valorar  lo Jesús  hizo por ti, te amó tanto que  entregó hasta la última gota de su sangre y en la cruz pagó el precio de tu salvación con su propia vida. ¡Su amor es incomparable!

Por Miguel Ángel Veizaga

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Si te preguntaste ¿Por qué darle gracias?

La mayoría de las  personas se acerca al trono de Dios cuando tiene un pedido especial para hacerle, pero son pocos los  momentos de nuestra vida que disponemos de un tiempo importante para darle gracias.

Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre.

Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias; El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias. Salmos 103:1-4

David era un hombre agradecido, él se decía así mismo: “Bendice, alma mía, a Jehová” Bendecir a Dios hace referencia a “Alabar, exaltar para expresar gran satisfacción y felicidad por su presencia”.

Posiblemente habían momentos en los que olvidaba darle gracias a Dios, pero él se ordenaba así mismo y decía “alma no te olvides lo que Él te ha dado, Él es quien perdona todas tus maldades, el que sana todos tus heridas y calma tus dolores, el que te rescata del hoyo donde te has metido y todavía el que te luce de favores y sus misericordias” ¡Cómo no dar gracias!

El rey se alegra en tu poder, oh Jehová; Y en tu salvación !cómo se goza! Salmos 21:1

David no estaba agradeciendo por su fama, riqueza y poder, aunque seguramente también lo hizo, pero su principal motivo de gratitud,  por el cual llenó el libro de salmos, fue por su salvación y la obra que Dios hizo en su vida.

No está mal agradecer a Dios por un buen trabajo, una casa, salud, por nuestra familia; lo malo es que ese sea el motivo por el cual buscamos a Dios; entonces, cuando estas cosas nos llegan a faltar nuestro corazón se amarga y dejamos de adorar y darle gracias. No ser agradecido implica que tenemos en poco el sacrificio de Cristo, que nos importa muy poco el precio que Jesús pagó para salvarnos y que en realidad demostramos cuán poco le amamos.

¿Cuándo ha sido la última vez que te has acercado a Él solamente a darle gracias? Es una buena oportunidad para agradecerle por lo satisfecho y feliz que te sientes al haberlo conocido, alabarlo y adorarlo porque un día bajó de su trono, se quitó su corona para ir a una cruz, siendo humillado y degradado para pagar el precio de nuestra libertad. Por lo que hizo y sigue haciendo por ti hasta el día de hoy.

¡Hoy es el mejor día para dar gracias a Dios!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

A veces sale el sol 7

A veces sale el sol

Es cierto. Ayer tenía dieciocho años y estas palabras eran todas mías:

Apenas vi que un ojo me guiñaba la vida / le pedí que a su antojo dispusiera de mí, / ella me dio las llaves de la ciudad prohibida / yo, todo lo que tengo, que es nada, se lo di. (“Like a Rolling Stone”, Joaquín Sabina).

Con los años aprendí una invaluable lección: no es recomendable dar todo lo que uno tiene. La embriaguez de la pasión, los deseos de una vida plena, la entrega de los reductos más íntimos, todo eso tiene un precio. La gratuidad es una ficción, excepto la de Dios. Aquí entre nosotros todo se factura.

Reconozco que el cinismo no es una virtud, pero sí una moneda de cambio para adquirir alguna sabiduría. Con el tiempo, como debo haber dicho en alguno de estos artículos, las viejas lealtades, los sueños para siempre, la inocencia, todo ello se diluye con las transacciones y contratos que uno va firmando para aparentar que se tiene una vida interesante. Así, uno va esquivando presiones, componendas, explicaciones y apuros. Se lee, se escribe, se mira una película y al final del día se duermen ocho horas – impagable bienestar recuperado después de largos años de insomnios y angustias.

Hoy tengo sesenta y dos años y me apropio de otras palabras:

No hay nada nuevo bajo el sol. Incluso las cosas más nobles y espirituales son vanidad. Perseguimos la gloria y descubrimos que no era más que una burbuja de jabón, ingrávida y sutil. Nos rompimos el lomo para lograr los grandes proyectos y al final nos pidieron que abandonáramos el recinto por la puerta de servicio. Escribimos poemas de amor y abrimos las compuertas de la pasión y la esperanza y en el corazón no quedó más que arena y cascajo.

Eso de que todo pasa – por más lindo que se vea grabado en un anillo – es una pura ilusión, una sugestión necesaria para conjurar el derrumbe. El dolor, la miseria, los recuerdos, las heridas, el miedo, la vergüenza, la culpa, todo eso no pasa pero igual toca seguir adelante.

¿Eres feliz?, solía preguntarle a mis hijas cuando eran chicas. Una de ellas me lo preguntó de vuelta hace algún tiempo. “A veces sale el sol y corre una brisa agradable. Lo más del tiempo el pronóstico indica nublado”, respondí.

¿Quién soy yo para que un rey muera por mí? 8

¿Quién soy yo para que un rey muera por mí?

Existía un Rey muy reconocido por su justicia, cuando alguien transgredía la ley en aquel lugar él se encargaba de verificar por sí mismo la inocencia de la persona. Así que aquel que era encontrado culpable recibía un duro castigo, treinta azotes que lo dejaban desmayado o un paso de la muerte.

En una ocasión encontraron a su propia madre transgrediendo la ley y la llevaron delante de él. Después que el Rey se percató de la dura realidad, ordenó llevar a su madre al lugar donde se daban los castigos, quitándose la ropa de la realeza, abrazó a su madre por la espalda y dijo: ¡Azótenla! Los guardias tuvieron que azotar las espadas del rey y todos quedaron sorprendidos por su justicia y amor.

Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en Él el pecado de todos nosotros. Isaías 53:6

Al igual que la historia, nosotros merecíamos ser castigados por nuestros pecados, pero Jesús se adelantó, dejó la ropa de la realeza, bajó de su trono y se puso en nuestro lugar.El castigo del pecado lo deberíamos recibir nosotros, pero Jesús llevó ese castigo por justicia y amor.

¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, o el hijo del hombre, para que le visites? Hebreos 2:6

Realmente no merecíamos nada de Dios, por eso a muchas personas les resulta difícil creer en Él, ya que es difícil asimilar que por voluntad propia Jesús se ofreció y pagó un precio por nosotros. Ahora que conoces lo que Jesús hizo por ti, te animo a pedirle perdón por tus pecados, e invitarlo a ingresar a tu vida y a tu corazón. Dale gracias porque aunque somos hechos de polvo, se acuerda de ti y te visita.

Si eres una persona que ya ha aceptado a Jesús en su corazón, e incluso asistes a una iglesia, en estos momentos recuerda de dónde te ha sacado y dale “gracias”. Te animo a cantarle una parte de esta hermosa canción: “Ahora quiero amarte, vivir para agradarte, como tú te entregaste, sin reservas me amaste, así, así quiero Amarte, así quiero Amarte” (Jesús Adrián Romero).

¡Jesús se hizo hijo de hombre para que seas hijo de Dios!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Tu propio dios 9

Tu propio dios

He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. Isaías 59:1-2

Lamentablemente no se presta mucha atención al tema del pecado, ni a las terribles consecuencias que éste implica. La Biblia dice que el pecado ha provocado una división inmensa entre nosotros y Dios, a tal extremo que impide que nuestros clamores sean escuchados por Él.

Es importante comprender que Dios no sólo tiene aversión ni simplemente está irritado por el pecado, ¡Dios odia el pecado! El odio es una palabra muy fuerte y es la palabra correcta para describir la reacción de Dios hacia el pecado. Un hombre de Dios decía: “si las personas vieran realmente el pecado como Dios lo ve, tomarían en serio su palabra y lucharían por no pecar”. El pecado es “hacer lo que queremos hacer en vez de lo que Dios quiere.”

En otras palabras, el pecado es cuando actuamos como si fuéramos nuestro propio dios en lugar de dejar a Dios ser Dios.
Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios. Romanos 3:23

La Biblia es muy clara en mencionar que todos pecamos. ¡No hay excepciones! Cada ser humano peca y no está a la altura de la gloria de Dios. Tu y yo estamos destituidos, expulsados, privados de su gloria ¿Entonces cómo podemos pensar en el cielo?

Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Romanos 6:23

El precio por el pecado es la muerte, por lo cual tenemos la necesidad de un Salvador. El regalo de Dios es la vida eterna por medio de Jesucristo, quien nos salvó, pagando el precio por nuestros pecados en una cruz. ¿Si tú mueres hoy a dónde irías?

Te animo a ponerte de rodillas delante del Señor y pedirle perdón, en el nombre de Jesús, por las manchas que tienes en tu corazón y toma la decisión de luchar contra el pecado. Esto se llama santidad, no consiste en ser perfectos sino en “una lucha constante para no pecar y ser diferente”.

Recuerda que todos hemos pecado, pero sólo reciben el regalo del perdón los que se arrepienten. ¡Deja que Dios sea Dios!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Llegó la hora de pescar 10

Llegó la hora de pescar

Una vez que conoces de Dios, y lo aceptas en tu corazón, tal vez te sientes inútil para hacer las cosas o ya llevas mucho tiempo ocupando un lugar en los asientos de una iglesia y aún no hiciste nada por aquellas personas que todavía no conocen el mensaje de salvación.

Dios puede hacer muchas cosas a través de ti, nos llamó a ser pescadores de hombres; nos dice en su Palabra que usa lo que menos imaginamos para su obra “Les aseguro que si ellos se callan, gritarán las piedras.” Lucas 19:40 (NVI)

Recientemente escuché un testimonio de cómo Dios usa a las personas. Se trataba de un Pastor que estaba haciendo unas compras en el mercado y, al frente de la calle, estaban unos hombres en estado deplorable. Se notaba que llevaban mucho tiempo presos del alcohol. Uno de ellos le gritó al Pastor: “¿Quiere que le cuide el auto?” Y el Pastor sin pensarlo dos veces fue usado por el Espíritu Santo y le respondió: “¿No quieres ir a un centro de rehabilitación y que Dios cambie tu vida?” El hombre respondió que sí. El Pastor sorprendido le dijo que entonces lo llamara en dos horas para encontrarse en la terminal de buses para enviarlo al centro de ayuda que estaba en otra ciudad.

Pasaron las horas y ese hombre llamó al Pastor y le dijo que ya estaba en la terminal y que traía a un amigo más. El mismo hombre que necesitaba ayuda fue pescador de hombres en un instante, sin conocer de Dios cabalmente, sin haber recibido incluso a Cristo en su corazón, él habló y pescó a otro hombre para Dios.

¡Imagínate cuánto más puede hacer contigo! ¿Aún crees que no eres capaz de hacer más?

Hoy te animo a ser ese pescador de hombres, con tu actuar, tus palabras, tu vida misma, no te sientas incapaz,” Vengan, síganme —les dijo Jesús—, y los haré pescadores de hombres. Al instante dejaron las redes y lo siguieron.” Mateo 4:19 (NVI)

Hay muchas personas que necesitan de Él, Jesús ya pagó el precio por todos, ahora es el momento de traerlos y rescatar esas vidas.

Es hora de que dejes que Dios te use para pescar.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El Precio 11

El Precio

Cuentan que el gran reformador Martín Lutero viajaba a pie muy a menudo. En cierta ocasión pidió alojamiento en una rústica casa de campesinos. Sin saber quién era, lo recibieron bien y lo trataron tan bien como pudieron.

Al saber quién era rehusaron toda paga, pero le pidieron encarecidamente que se acordara de ellos en sus oraciones y que escribiera con tinta en su pared alguna inscripción de recuerdo.

Prometió hacerlo y escribió: “DominiSumus”. El campesino le preguntó qué significaban aquellas palabras, y Lutero explicó que tenía doble sentido:

         –   Significan “Somos del Señor”, pero pueden también significar “Somos señores”. Lo uno entra en lo otro: siendo propiedad del Señor Jesucristo, a gran precio adquirida, no debemos ser esclavos de satanás ni de hombre sino señores verdaderamente libres que no sirven al pecado sino al Señor Jesús.

El precio de nuestra libertad fue muy alto, Jesús nos compró con su sangre y al hacerlo nos dio la libertad para servirle y ya no ser esclavos de las cosas terrenales. Como hombres y mujeres verdaderamente libres, se nos otorgó la oportunidad y responsabilidad de elegir a quién serviremos.

“Dios pagó un alto precio por ustedes, así que no se dejen esclavizar por el mundo”. 1 Corintios 7:23 (NTV)

Que tus acciones, pensamientos, tus palabras y toda tu vida reflejen un continuo agradecimiento a aquel que no escatimó el precio por tu libertad.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Send this to a friend