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4 pasos para volver a tu primer amor por Dios

Perder el primer amor por Dios es algo que le sucede a muchos cristianos. Pero no es un fenómeno que sólo ocurre en la actualidad; de hecho, ya se daba en el tiempo de los primeros seguidores de Jesús. Es una situación muy lamentable y nos separa de Dios, pero sin importar cuánto nos alejemos de Él, aún tenemos una oportunidad de regresar al primer amor. Estos son los cuatro pasos que debes seguir para lograrlo:

Paso 1: Recuerda

≪Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete…≫

Apocalipsis 2:5 (RVR1960)

La Biblia nos dice que el primer paso es recordar cómo eras cuando estabas en ese primer amor. Un ejercicio que te ayudará a reflexionar en este punto es hacerte las siguientes preguntas:

  • ¿Con qué frecuencia buscabas de Jesús?
  • ¿Cuál era tu actitud al ir a la iglesia?
  • ¿Cómo era tu forma de orar?
  • ¿Cómo era tu actitud cuando leías la Biblia?
  • ¿Cómo te sentías cuando hablabas acerca del cambio que Dios hizo en tu vida?

Una vez que hayas recordado cómo te sentías cuando entregaste tu vida a Jesús, toma nota de cuán diferente es la situación ahora. Este paso no es para que te sientas mal, sino para que te sirva de inspiración y anheles volver a tener esa misma conexión con Dios. Luego, haz una oración y confiesa tus pecados ante Dios. Él sabe lo que has hecho, pero quiere ver tu arrepentimiento y ganas sinceras de cambiar. En tu oración también pídele que te ayude a volver a sentir el primer amor y te dé la perseverancia para mantenerlo.

Paso 2: Obedece

≪…y vuelve a obedecer a Dios.≫

Apocalipsis 2:5 (TLA)

Las cosas salen mal cuando comenzamos a obedecer a nuestros propios deseos y no a los principios de Dios. Seguir sus mandamientos no te hace esclavo: te libera. Esto es porque sólo nuestro Padre sabe qué es lo mejor para nosotros; si nos pide que le obedezcamos es porque conoce las consecuencias que nuestras acciones tendrán. El segundo paso para volver a tu primer amor por Dios es cumplir sus preceptos. Si se te hace difícil o crees que no podrás, pídele al Espíritu Santo que te ayude a lograrlo.

Paso 3: Deja de pecar

≪Deja de hacer lo malo…≫

Apocalipsis 2:5 (TLA)

Sí, es cierto que Dios perdona nuestras fallas. Sin embargo, cuando lo hacemos una y otra vez sólo porque Dios es misericordioso, entonces jamás tendremos una relación con Él. (Para mayor información sobre el tema, leer el artículo Si Dios me perdona, ¿por qué debo dejar de pecar?). Un paso importante es rechazar todo lo malo y comenzar a practicar lo que dice la Biblia. Nadie es perfecto, pero Jesús nos dejó al Espíritu Santo como ayuda y guía para estar siempre en sintonía con Dios. Es el Espíritu Santo quien da la sabiduría y la fuerza para resistir las tentaciones y alejarnos del pecado.

Paso 4: Haz lo que hacías al principio

≪…vuelve a practicar las obras que hacías al principio.≫

Apocalipsis 2:5 (TLA)

El primer paso consistía en recordar lo que hacías cuando estabas en tu primer amor. En este último paso no sólo es recordar sino hacer. Quizá no puedas repetir al pie de la letra las mismas buenas costumbres que tenías, pero sí puedes hacerlo mejor. Por ejemplo, si antes tenías un tiempo determinado para leer la Biblia y orar, ahora puedes incrementar esos minutos y estar más cerca de Dios. Si antes compartías con otros las buenas nuevas de Jesús, ahora puedes hacerlo con mucha más alegría. ¡Que tus acciones sean un reflejo de cómo Dios actúa en tu vida!



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Quién reina en tu corazón?

“Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor” Apocalipsis 2:4 (RVR 1960)

El amor que debemos tener a Dios debe ir creciendo al pasar el tiempo, ya que día a día lo vamos conociendo más. Pero ¿qué pasa cuando ese amor va disminuyendo paulatinamente? En esos casos comenzamos a perder de vista la importancia de ser perdonados, nos acostumbramos al pecado, nuestra vida espiritual se vuelve monótona y sin darnos cuenta Dios es suplantado del trono de nuestro corazón. Si te encuentras en esta situación te animo reflexionar y a volver a tu primer amor. Dios no ha dejado de amarte, por lo tanto, reconoce de dónde has caído, arrepiéntete y vuelve al camino de nuestro Padre. Te aseguro que Él sigue llamando a la puerta de tu corazón, permite que Él reine nuevamente.

Por Neyda Cruz

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿El amor puede acabarse?

El mundo de hoy registra altos índices de divorcios y un factor común entre ellos que se resume en: “Ya no siento lo mismo que al comienzo”, estas palabras reflejan una realidad desastrosa en los matrimonios.

Debemos preguntarnos ¿El amor puede acabarse? Lamentablemente sí, cuando se deja de alimentar en el matrimonio, cuando la rutina, la infidelidad y otros factores más toman el control de la relación.

Desde tiempos antiguos y en la actualidad la iglesia enfrenta este problema, cuando las personas que decían “Amar a Dios” se alejan olvidando o perdiendo el Primer Amor que conocieron Pero tengo una queja en tu contra. ¡No me amas a mí ni se aman entre ustedes como al principio!  ¡Mira hasta dónde has caído! Vuélvete a mí y haz las obras que hacías al principio. Si no te arrepientes, vendré y quitaré tu candelabro de su lugar entre las iglesias” Apocalipsis 2:5 (NTV).

Te preguntarás ¿Cómo sé si estoy perdiendo mi Primer Amor?

Dejar la oración y la palabra

Dejar de Congregarnos o Servir

El no dedicarle Tiempo a Dios

Volver al pecado del que fuimos rescatados y perdonados.

¿Algo de lo mencionado está pasando en tu vida? Quizás la rutina, el pecado, el cansancio, los afanes, las responsabilidades, etc. pueden haber dañado tu relación con Dios o están atentando contra ella, por lo que hoy quiero animarte a tomar estos consejos:

“Mira hasta dónde has caído” estás palabras te llaman a reflexionar acerca de tus acciones y a arrepentirte sinceramente, reconoce donde estás porque esto te ayudará identificar el problema.

“Vuelve” si el pecado te ha alejado de la presencia de Dios es tiempo de retornar, no importa lo que hiciste solamente decide volver.

“Haz las primeras obras” Cuando uno está enamorado tiene ese deseo de conocer y pasar tiempo con la persona que ama, lo mismo sucede con Dios, vuelve a enamorarte de Él en medio de la oración, de la meditación de su palabra y cuando congregas.

La tarea del enemigo (satanás) es hacer que tu relación con Dios no funcione, pero de ti depende que esa relación crezca y se fortalezca. La palabra dice que Él nunca dejará de amarnos ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?” Romanos 8:35 (RVR1960).

Dios te ama con un amor eterno e incondicional y ¿Tú?

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

40 preguntas: Examina tu relación con Dios

El hecho de ser cristianos no nos hace perfectos ni libres de problemas. Al igual que cualquier otro ser humano, los cristianos pasamos por momentos buenos y malos. No obstante, lo que hace la diferencia entre alguien que tiene a Jesús como su salvador, del que no lo tiene, es que los cristianos podemos disfrutar de la esperanza y paz que sólo Dios puede dar.

Conocer a Dios de manera personal y darle el primer lugar en nuestra vida debe mostrarse en nuestro comportamiento, autoestima, carácter, relaciones con la familia, compañeros, amigos y demás personas. Lamentaciones 3:40 (NVI) dice: “Hagamos un examen de conciencia y volvamos al camino del Señor.” Cada cristiano debe estar en constante evaluación de su relación con Dios y con los demás, para que pueda corregir sus malas acciones y pedir perdón a Dios.

Éstas son algunas preguntas que te ayudarán a darte cuenta si realmente estás reflejando el carácter de Jesús y si es que Él es el Señor de tu vida:

  1. ¿Le he entregado a Dios todas las áreas de mi vida?
  2. ¿Quién ocupa el primer lugar en mis pensamientos?
  3. ¿Realmente Dios es el dios de mi vida?
  4. ¿En qué forma reflejo el mensaje de Dios?
  5. ¿Adoro a Dios en todo momento?
  6. ¿Busco a Dios solo cuando tengo problemas o está presente en cada momento de mi vida?
  7. ¿Alguna vez me he avergonzado de ser cristiano y/o he negado a Dios?
  8. ¿Hay algún pecado que me niego a dejar?
  9. ¿Pongo excusas para mis pecados?
  10. ¿Soy obediente a Dios, incluso cuando me es difícil?
  11. ¿Oro con sinceridad, humildad, y fe?
  12. ¿Leo la Biblia porque quiero aprender de Dios o por obligación?
  13. ¿Leo la Biblia con un corazón dispuesto?
  14. ¿Cuál es mi motivación para asistir a la iglesia?
  15. ¿Estoy conforme con mi apariencia física?
  16. ¿Soy alguien que critica y causa división o alguien que fomenta la unidad?
  17. ¿Pongo al chisme como una excusa para ayudar a otros?
  18. ¿Perdono a otros así como Dios lo hizo conmigo?
  19. ¿Guardo resentimiento o rencor hacia otros?
  20. ¿Las demás personas saben que soy cristiano?
  21. ¿Soy de ejemplo para otros?
  22. ¿Qué dicen otros de mí? ¿Tengo un buen testimonio?
  23. ¿Mi lenguaje refleja amor?
  24. ¿Me regocijo en mi trabajo, estudios, o en la labor que realizo?
  25. ¿Soy obediente y respetuoso con mis padres, tutores o alguna otra figura de autoridad?
  26. ¿De qué manera cuido mi pureza sexual?
  27. Cuando tengo problemas, ¿mi primer recurso es acudir a Dios o a los hombres?
  28. ¿Estoy acostumbrado a mentir? ¿Por qué me es tan difícil decir la verdad?
  29. ¿Soy compasivo y paciente con otros?
  30. ¿Le he entregado mi carácter a Dios?
  31. ¿Soy humilde?
  32. ¿Agradezco a Dios en todo momento?
  33. ¿Veo a los demás cristianos como a mis hermanos o como competencia?
  34. ¿Estoy predicando con mi ejemplo?
  35. ¿Doy un buen testimonio en mi familia?
  36. ¿En mi trabajo me conocen por mi carácter intachable?
  37. ¿Todo lo que hago es como para Dios?
  38. ¿Soy justo en mis acciones?
  39. Hasta este momento, ¿mi vida ha reflejado el carácter de Jesús?
  40. Si mi relación personal con Dios no ha sido la mejor ¿cuán dispuesto estoy de entregarle mi corazón, mente y pensamientos?

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

5 señales de que debes volver a tu primer amor

«Sin embargo, hay algo que no me gusta de ti, y es que ya no me amas tanto como me amabas cuando te hiciste cristiano. Por eso, acuérdate de cómo eras antes, y vuelve a obedecer a Dios. Deja de hacer lo malo, y compórtate como al principio.» – Apocalipsis 2:4-5 (TLA)

La primera vez que aceptas a Jesús en tu corazón, es una experiencia inolvidable, y a ese momento se le llama el primer amor. Sin embargo, con el paso del tiempo puedes sentir que ya no tienes la misma emoción que antes. Es allí cuando uno puede llegar hasta el extremo de endurecer su corazón y alejarse por completo de Dios. Antes de que eso ocurra, hay que estar alertas de las señales y volver al camino a tiempo:

1. Te sientes menos gozoso al leer la Biblia

Toda persona que desee conocer mejor a Dios debe leer la Biblia. Nadie puede decir que sigue los pasos de Jesús si no ha leído sobre sus enseñanzas ni su vida; es por ello que es importante tener un tiempo de lectura diaria de la Palabra de Dios. De manera que cuando alguien comienza a perder el gozo que produce el leer la Biblia, entonces es una señal de que su corazón no está siendo receptivo al mensaje que Dios quiere transmitirle.

2. Vas a la iglesia por costumbre u obligación

Los cristianos no pueden ser solitarios. La Biblia dice que debemos reunirnos (Hebreos 10:25), compartir con otros de la misma fe, y escuchar lo que Dios tiene que decir (Romanos 10:17). Si bien Dios no se encuentra en un lugar físico en especial, a Él le importa que asistamos a un sitio donde se alabe su nombre (Mateo 18:20). Sin embargo, si comienzas a ir a la iglesia para hacer vida social, porque ya es costumbre, para que otros no hablen mal de ti, o para fijarte en lo que hacen los demás; entonces tu errada motivación te alejará de Dios.

3. Te preocupas más por otros asuntos que por tu comunión con Dios

Pese a que es difícil desligarse de las obligaciones que tenemos en el trabajo, los estudios, la vida social, etc.; la comunión con Dios debe ocupar el primer lugar en nuestras vidas. Cuando comienzas a darle mayor relevancia a otros asuntos; ellos se apoderan de tu corazón y comienzan a manejar tu vida. Una manera de saber si esto te está ocurriendo, es preguntarte: «¿Cuántas veces he pensado más en otras cosas que en Dios durante este día?» Si en tu respuesta no está Jesús, entonces es momento de volver a tu primer amor.

4. Comienzas a notar errores en todo

Si llegaste al punto en donde crees saberlo todo con respecto a la Biblia, Dios, y la fe, puede que entonces también creas que eres lo suficientemente capaz como para criticar a los demás. Algunos afirman que la crítica es buena; sin embargo, cuando ésta no promueve el crecimiento, entonces es vana (Romanos 12:16).

5. Oras sin fe

La oración no puede faltar en la vida de alguien que quiere tener una relación personal con Dios. No obstante, si ésta se convierte en un práctica monótona, donde solo se repite las mismas palabras todos los días; entonces se está haciendo de manera incorrecta. La oración es una conversación con Dios que se hace con fe. Si no estás orando de esta manera, no obtendrás ninguna respuesta.

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Cómo volver al primer amor?

Se habla tanto acerca del amor, y entre las cosas que se dicen, afirman que el primer amor nunca se olvida.

También dicen que uno se enamora una sola vez. Que esa única vez es amor real.

Que lo importante es haber experimentado el amor. Saber lo que se siente, cómo se siente y se sufre. Si, porque cuando se ama de verdad y la relación termina, se sufre muchísimo.

Yo opino que es cierto que el primer amor nunca se olvida y que definitivamente es maravilloso experimentar el sentimiento del amor. Pero si creo que uno se enamora más de una vez. Todas las veces son diferentes y honestamente me hubiera gustado haberme enamorado una sola vez y para siempre, pero no se me dio así.

Mas, tengo que recordar que yo, escogí a los ocho años un amor espiritual que con sus altos y bajos, me duró y sigue vigente. Un amor sin igual. Y los altos y bajos fueron por mi causa, no por Él. Cuando fui a hacer mi primera comunión, porque me criaron desde bebé en la religión católica, recuerdo que mi deseo era casarme con Jesús, es decir, ser monja.

Hoy día, después de muchas experiencias, muchos cambios en mi vida e infinidad de veces buscarlo cuando estaba metida en problemas, puedo decir a toda voz que Él SIEMPRE estuvo ahí para mí. Que estoy más enamorada que nunca de Jesús, el amor más grande y fiel, el amor mas hermoso, generoso, maravilloso, el amor que realmente me llena.

Yo te invito a conocerlo, y si ya lo conoces y se ha enfriado tu relación, te animo a que regreses a tu primer amor. ¿Cómo regresas a Él? Dedicándole tiempo, estudiando Su palabra, alabándolo y dedicándole cada momento de tu vida. Disfruta de ese amor maravilloso que sentiste la primera vez que conociste el amor más grande que existe, el de Jesús.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

No te olvides de Él

“Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre.” Deuteronomio 8:11-14

A veces creemos que asistiendo a la iglesia una vez a la semana, sirviendo en cierta área o actividad, tenemos a Dios muy presente. Pero, ¿Realmente tomo en cuenta a Dios en todo lo que hago?  No se necesita dejar de ir a la Iglesia, dejar de servir o hacer otra actividad para olvidarnos de Dios, ya que muchas veces puedes estar haciendo muchas cosas “para Dios”, pero simplemente te has olvidado de Él.

A veces el trabajo, los afanes por conseguir más riquezas, títulos, los problemas que atravesamos y las ansias por tenerlo todo, hacen que nos olvidemos de Dios. Llegamos tan cansados al servicio que nos olvidamos pasar tiempos con Él antes de ministrar, estamos tan preocupados que en vez de escuchar palabra de Dios escuchamos nuestros pensamientos.

¿Cuándo fue la última vez que a conciencia apartaste un buen tiempo para estar a solas con Dios?, ¿Hace cuánto tiempo no vas a tu habitación, cierras la puerta, comienzas a adorarlo y empiezas a hablar con Él, hasta sentir su presencia?

Muchas veces, sin darnos cuenta, vamos por la vida creyendo que estamos cerca de Dios cuando sin querer vamos siguiéndolo de lejos, Él no quiere que hagas nada en su obra si en primer lugar no te ocupas de buscarlo y estar a cuentas.

“Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten.” Mateo 6:33 (NTV)

¿De qué te sirve ser el mejor en lo que haces si te olvidas de Dios?, ¿De qué sirve tanto talento si primero no se lo dedicas a Él? No se cómo está tu relación con Dios, pero hoy necesitamos volver a Él.

El Señor nos dice este día: “Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.” Deuteronomio 4:9

No te olvides de Dios y de las cosas que Él ha hecho por ti. Vuelve a tu primer amor, a tener esa comunicación e intimidad como siempre la tuviste, aparta tu tiempo a solas con Dios donde puedas hablarle y ser lleno de su presencia.

¡Búscalo cada día de tu vida!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Reconoce a Dios, tu Padre

“Y se enojó Jehová contra Salomón, por cuanto su corazón se había apartado de Jehová Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces.” 1 Reyes 11:9 (RVR 1960)

Uno puede tener hermosos encuentros, experiencias inolvidables con Cristo, pero eso no garantiza nuestra eternidad.

Salomón en un principio amó a Jehová con todo su corazón, buscaba siempre la dirección de Dios, amaba la obra y edificaba la casa de Dios. Tuvo un comienzo extraordinario e impecable, porque siempre situaba a Dios en primer lugar antes de hacer o poner en práctica cualquier cosa. Debido a su corazón y entrega, el respaldo de Dios era tremendo con Salomón.

Pero si estudiamos 1 Reyes Capitulo 9 en adelante, la historia de esta hermosa relación va cambiando poco a poco, Salomón, un hombre consagrado, lleno de sabiduría, entregado a la obra y respaldado por Dios, va distanciándose de su primer amor.

El error de Salomón fue apartarse de Dios. Aunque Jehová se le apareció dos veces para advertirle, el rey decidió irse tras dioses ajenos y no andar en los caminos de Dios, ni delante de sus ojos para guardar sus mandamientos.

Y la consecuencia: “He aquí que yo rompo el reino de la mano de Salomón, por cuanto me han dejado, y han adorado a Astoret diosa de los sidonios, a Quemos dios de Moab, y a Moloc dios de los hijos de Amón; y no han andado en mis caminos para hacer lo recto delante de mis ojos, y mis estatutos y mis decretos, como hizo David su padre.” 1 Reyes 11:31-33 (RVR 1960)

Muchas veces uno busca a Dios, le sirve con entrega, ama la obra, hace todo por estar en la casa de Dios, le canta, le adora, le danza y muchas otras cosas más; pero pasa el tiempo, reciben la bendición y se olvidan de Él.

Hoy sólo quiero compartirte el consejo que David dio a su hijo Salomón para que tenga una vida cristiana victoriosa:

“Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre.” 1 Crónicas 28:9 (RVR 1960)

Dios te da una oportunidad hoy para que te arrepientas y vuelvas a tu primer amor. Él te espera con sus brazos abiertos.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Hasta cuándo es suficiente?

Una vez escuché en una película que las mujeres estamos hechas para aguantar. No recuerdo el título de la película pero la escena está fresca en mi mente. Era una madre soltera afroamericana que mientras lavaba ropa a mano le decía con mucha rabia y resentimiento a su pequeña hija que las mujeres nacieron para aguantar.

Esa frase se quedó grabada en mi mente, y empecé a ver a mi alrededor y darme cuenta de lo cierto que es y de lo activo y vivo que está el término “aguantar” en nuestras vidas. Nos guste o no, muchas de nosotras no hacemos otra cosa más que aguantar.

Desde niña aguanté cada pelea y discusión de mis padres sin poder expresar o decir nada. En la escuela aguantaba las risas y burlas de mis compañeros de clase por mis zapatos ortopédicos, mis dientes con aparatos, un cabello incontrolable y para de contar, al parecer yo tenía todos los defectos habidos y por haber.

En mi adolescencia me tocó aguantar el dolor y la pérdida de un “primer amor” esa primera ilusión que en su momento es lo más emocionante y lo más hermoso, pero ahora vista desde mi perspectiva “adulta” era solo ¡una bobada! igualmente, ¡me dolió!

Graduarme de bachillerato y entrar en una universidad pública fue un milagro divino. No tenía ni el promedio ni la inteligencia, pero Dios movió sus fichas, me hizo entrar y estudiar ahí por 2 años. En los cuales la acción de “aguantar” tomó un nuevo nivel porque uno de mis profesores trató de hacerse el inteligente conmigo y me contactaba de maneras poco académicas, el asunto nunca llegó a nada y pude pasar la materia con el mínimo puntaje requerido.

Todo lo descrito anteriormente lo considero cosas suaves o superficiales en el tema de aguantar en comparación con lo que vino después.

Soy de las que piensa que cualquier dolor físico se puede aguantar pero cuando la situación involucra la mente y los sentimientos se pone más cuesta arriba de aguantar. Una de esas cosas inaguantables, sin sentimientos, no buscada por nadie, que va y viene; como podemos la esquivamos y es absolutamente desgarradora se llama -soledad.

La cuestión con la soledad es que se le da mucho espacio, más del que debería tomar. Entonces, pensamos desesperados las maneras para correrla de nuestra vida y es ahí donde nuestro razonamiento disminuye y empezamos a buscar o rodearnos de gente con la que en la vida y en nuestro sano juicio jamás contactaríamos y empezamos a aguantarnos sus cargas emocionales y personalidades.

Puede ser esa amiga que alguna vez fue muy cercana a ti pero de la noche  a la mañana se volvió una loca rumbera y consumidora en exceso de bebidas alcohólicas y que en cada reunión armaba el show y terminaba yéndose con un tipo que acababa de conocer en vez de irse a casa contigo como habían acordado.

Puede ser ese primo que ha estado siempre en problemas con la ley y con el orden. No estudió ni trabajó, sobrevive porque tu tía/tío lo mantiene, entonces te dices a ti mismo -a pues, es mi familia, ¿Qué voy a hacer? Tengo que aceptarlo y quererlo así. Entonces empiezas a arriesgar tu tranquilidad y estabilidad por andar haciendo tonterías con tu primo.

Hay un tercer escenario que es mi favorito, el más doloroso y difícil de superar de todos… Volver con el o a la ex. Cuando la soledad invade, cualquier salida de escape es valida, te repito nuestro razonamiento está por el piso cuando la soledad abunda.

Lo que sucede aquí es que todo aquello que nos hizo romper con esta persona, aquello que considerábamos irremediable, que cruzaba todo limite de irrespeto, infidelidad, deshonestidad, se torna menos doloroso y hasta aceptable.

Empiezas a dudar y a preguntarte: ¿Será que exageré mucho? Quizás fulanito/fulanita estaba bromeando cuando me armó aquella escena de celos con mi hermano/a. Piensas que esa persona se merece un premio nobel “al aguante” porque estás consciente de que eres difícil de aguantar o soportar y él/ella lo hacía.

Otra cosa que sucede es que los bellos recuerdos de los momentos felices florecen y florecen en tu mente, cosas de las que nunca te acordabas cuando estaban juntos las puedes ver como si ocurrieron hace 2 horas. Mi pregunta en este caso es: ¿Por qué los recuerdos y las cosas buenas no las tomábamos en cuenta antes, cuando éramos pareja? Ahora que estás acompañado de la señora soledad sí las vemos. ¡Qué triste!

En fin, te pones en contacto con el ser amado-dejado y vuelven otra vez a su enfermiza relación que es una especie de competencia en la que se mide el que más aguante. De un momento a otro terminará de nuevo por alguna falta del uno o del otro o de los dos y se comienza el ciclo una vez más.

No hemos nacido ni estamos hechas para aguantar, quiero editar esa parte de esa película porque ese mensaje transcendió en mi vida y quizás en la vida de muchas otras mujeres jóvenes que seguro se pasaron el switch, como hice yo, y nos destinamos todas a aguantar y aguantar.

El momento en que algo que era fácil, natural y espontáneo comienza a complicarse, deja de fluir, empieza a afectar tu equilibrio emocional, tu trabajo, tus estudios, tus amistades, altera tu ritmo de vida, tu personalidad, tus horas de sueño, tus hábitos alimenticios, te genera dolor físico y lo más importante, interfiere en tu relación personal con Dios… ¡Déjalo! significa que estás aguantando.

Este ciclo me lo aguanté 2 años y me ha costado un universo no volver a caer en él. Entre tanto desbalance y de tanto pensar, llegué a darme cuenta de que eso no era sano, si es amor de verdad, se ama y basta, no se aguanta.

Sin embargo, en mis momentos débiles, simplemente lloro, le digo a Dios que me disculpe un par de minutos y que ignore mis lágrimas porque sé que su plan es mucho mejor que cualquier disparate que incluya aguantar que pueda venir a sugerirme la soledad.

Y tú, ¿Cuántas veces has roto el ciclo? O ¿Qué esperas para dejar de aguantar?

 

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