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¿Conflictos matrimoniales?

“Con sabiduría se construye la casa; con inteligencia se echan los cimientos.” Proverbios 24:3 (NVI).

En el matrimonio pudiera haber conflictos de diferente índole. Algunos de ellos son complejos, los cuales requieren mayor tiempo y dedicación para solucionarlos. Ante la aparición de los conflictos, algunos toman decisiones equivocadas, buscando ayuda o consejo de cualquier persona y no recurriendo a Dios, el creador del matrimonio. Dios, desde el inicio de la creación estableció la unión entre el hombre y la mujer; por lo cual en la Biblia podemos encontrar principios que nos ayudan a mantener una relación de respeto y felicidad. La clave para que esta  unión pueda permanecer, es tener como fundamento a Cristo.  Por lo tanto, te animo a que Dios sea el cimiento de tu matrimonio estudiando el manual de instrucciones que Él nos dejó en su Palabra, de tal manera podrás disfrutar del matrimonio en plenitud.

Por Neyda Cruz

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué significa ser una mujer?

Ser mujer simplemente significa nacer mujer. Con eso vienen cualidades y responsabilidades que se suman a lo que somos.

A lo largo de la historia, las mujeres fueron influenciadas para asumir los roles que la sociedad les asignaba. No fueron valorados como iguales, sino que pensaron que tenían menos poder que los hombres. Durante muchos años los hombres hablaron por las mujeres. Sin embargo, los tiempos han cambiado drásticamente y las mujeres en muchos países del mundo han recibido los derechos que siempre deberían haber tenido. Con toda la libertad que tenemos ahora, aunque todavía no sea perfecta, muchas cuestionan sus identidades y lo que es ser mujer.

Muchos dan sus opiniones; sin embargo, esto no responde a la pregunta porque es demasiado general. Los hombres también pueden hacer las mismas cosas. ¿Entonces, dónde se puede encontrar esa repuesta?

¡La Biblia!

Lo más probable es que conoces de la chica de “Proverbios 31”. Según la Biblia, el rey Lemuel comparte dichos que su madre le instruyó. Él habló de cuáles son las cualidades que un hombre debe buscar en la esposa ideal. Aunque estés soltera, ser una esposa es uno de los pasos más importantes hacia la condición de una dama, por eso que es mejor verla como un ejemplo a seguir.

Ella es:

  • Noble

Una verdadera mujer noble es justa en todos sus caminos. Ella se esfuerza por hacer el bien a los demás, sabe cómo tratar a los demás y es una mujer valiente. A lo largo de toda la Biblia, todas las mujeres que eligieron seguir a Dios arriesgaron sus vidas. Los ejemplos incluyen a Ester, Febe, Rahab, Jocabed, Ana y la lista continúa. Cada una de ellas eran nobles.

  • Leal

Una mujer tiene que ser leal a todos aquellos con quienes está cerca. Ella pierde toda su credibilidad si es alguien que otros no pueden confiar.

  • Cuidadosa

En cualquier decisión, ella debe ser consciente de las posibles consecuencias. Ella debe recordar que los demás dependen de ella, por lo que debe pensar en ellos.

  • Amorosa

Si una mujer no ama, todas las demás cualidades que tiene no tendrán sentido. Ella debe hacerlo genuinamente.

Estas son cualidades que las mujeres deben tener como hijas de Dios. Ser mujer significa ser quien Dios te preparó para ser. Significa aceptar cómo te hizo, aceptar el sexo que te dio y aceptar los planes que tiene para ti. Ser mujer significa desafiar lo que otros creen que no puedes hacer al permitir que Dios te dé la fuerza para hacerlo.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Reflejas sabiduría?

Si entre ustedes hay alguno sabio y entendido, que lo demuestre con su buena conducta, con la humildad que su sabiduría le da.” Santiago 3:13 (DHH).

La sabiduría de Dios es aquella que nos ayuda a vivir de acuerdo con Sus principios que nos va formando en integridad y madurez para llevar una vida recta. Sin Su sabiduría podemos actuar con insensatez dando como resultado consecuencias negativas para nuestras vidas. Sin embargo, a medida que busquemos a Dios, Su sabiduría crecerá en nosotros capacitándonos para vivir honestamente y con humildad en nuestras acciones.

¿Demuestras una buena conducta y humildad ante las circunstancias de la vida?

Por Giovana Aleman

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El juego de las palabras

Busco en las Biblias clásicas en español la palabra valores. El buscador me dice: “Cero resultados para “valores” (en toda la Biblia)

Hago lo mismo con la palabra principios y los resultados – todos – sólo se refieren a este vocablo como sinónimo de comienzo o comienzos (en toda la Biblia)

Tenía un viejo profesor en la universidad en Suiza (sí, me he referido a él varias veces aquí) que solía decirnos que cuando empezamos a usar el lenguaje de la cultura predominante y el lenguaje de los medios ya tenemos perdida la mitad o más de la guerra conceptual.

Me llama la atención cómo tan fácilmente los cristianos, sin darse cuenta alguna, usan el lenguaje instalado políticamente para tratar asuntos fundamentales relacionados con la verdad bíblica que se supone que defienden.

Son muchas las veces que escuchamos predicaciones y entrevistas o leemos artículos sobre gente cristiana que promueve y defiende los principios y valores cristianos. No se han dado cuenta (porque no pueden según mi experiencia) que están usando palabras inexistentes en Biblia, porque son inventos de la modernidad para evitar el uso castizo y potente de la palabra verdad, que aparece 407 veces en el texto.

Para referirse a lo que Dios dice sobre su pensamiento, la Biblia usa palabras como verdad, precepto, juicio, ley, camino, estatuto, mandamiento. Dios nunca habla de “Sus valores” o “Sus principios”.

La palabra principios tiene una cierta fortaleza mayor que valores porque hace referencia a algo que sucede siempre; pero salió de la ciencia, no de la palabra de Dios. Valores es completamente relativa; no apunta a algo único. Es una palabra suave, blanda, adaptable. Imagínense lo aterrador que es oír a un cristiano hablando de los valores éticos y morales, una frase completamente alineada con la relatividad reinante. De nuevo, no hay ninguno de esos vocablos en la Biblia.

Alguien de la amable audiencia quizá pensará que peco de quisquilloso o purista. “Al fin y al cabo uno sabe lo que cree”, dirá. Pero no sé si la mayoría de la gente que proclama su cristianismo sabe exactamente lo que cree y por qué lo cree, más allá de la experiencia y de las emociones. De otro modo no se puede uno explicar por qué a veces hay tanta coincidencia entre los contenidos cristianos y el lenguaje de la cultura.

Debe ser porque hace tiempo que estamos usando el diccionario oficial de las palabras.

¡Hay fe en mi hogar!

“Pues todo hijo de Dios vence a este mundo de maldad, y logramos esa victoria por medio de nuestra fe.” 1 Juan 5:4 (NTV).

Es en la familia donde los hijos van formando su carácter y aprendiendo los principios que serán fundamentales para sus vidas.

Los padres tienen en este ámbito familiar, la gran oportunidad de enseñar a sus hijos a tener una íntima relación con Dios y a depender de Él. Los hijos no sólo verán lo que los padres dicen, sino también lo que ellos hacen.

¿Tus hijos te ven orando a Dios? ¿Oras con tu familia? ¿Te ven leyendo la Biblia o solo en la iglesia?

Cuando una familia logra poner su fe en Dios y cada uno de sus miembros tiene una relación personal con Jesús, será mucho más fácil superar los problemas que se presenten.

Como padres, debemos inspirar fe en nuestros hijos, recuerda que la fe viene por el oír la Palabra de Dios (Romanos 10:17).

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La responsabilidad de ser padres

“Los hijos son una herencia del SEÑOR,  los frutos del vientre son una recompensa.” Salmos 127:3 (NVI).

Los padres son responsables de formar a la próxima generación, invirtiendo tiempo en ellos, enseñando e inculcando valores en sus vidas, de manera que sus hijos puedan ser personas íntegras.

Sin embargo para formar con éxito la vida de nuestros hijos debemos guiarles en los caminos de Dios para que en todo tiempo ellos puedan vivir bajo principios bíblicos, con vidas estables e integras, puedan defenderse y obtener victoria.

¿Estás guiando la vida de tus hijos con principios bíblicos? Pues la Biblia dice que si Dios no edifica la casa, en vano trabajan los constructores… (Salmos 127:1)

Por Giovana Aleman

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿No me avergüenzo del evangelio?

“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego”. Romanos 1:16

Al leer las noticias y especialmente en los últimos días, no salgo del asombro, como con tanta liviandad se aprueban leyes, o se hacen declaraciones con principios totalmente contrarios a la Palabra de Dios, sin ningún tipo de temor. Otros cambian sus pensamientos simplemente ante conveniencias o presiones políticas y aún otros prometen en campaña, pero cuando son elegidos olvidan muy rápidamente sus promesas. Qué bueno es saber que Dios, no actúa de esta manera, Él sí, siempre recuerda lo que nos prometió y olvida nuestras faltas, cuando procedemos al arrepentimiento delante de Él.

Vemos en distintos países que le dan el carácter legal de matrimonio a uniones de personas del mismo sexo, se aprueba la eutanasia, otros legalizan el aborto y si bien todo esto me causa una gran sorpresa, lo que más preocupa es la opinión de algunos que se auto definen como cristianos y acomodan los principios bíblicos por compromisos o simpatías políticas.

Obviamente alguien que “negocia” sus principios y los adapta por simpatías políticas, realmente eso deja a las claras la poca profundidad de la fe que dice profesar. ¿Será que se avergüenzan del Evangelio o que su fe es tan poco madura, para simplemente sumarse a lo que dicta la mayoría, resignando principios cristianos que son fundamentos de su fe?

Mi pregunta siempre es; y ¿Qué dice la iglesia frente a esto? y no encuentro voces que se levanten, a veces vivimos desentendidos de las realidades políticas y sociales, dedicándonos simplemente a nuestras tareas eclesiales, pero olvidando también nuestras funciones relevantes para la sociedad.

¿Cuál será el papel de la iglesia en estos tiempos? Será que podremos tomar nota, de lo que piensa cada político, y recordarlo a la hora de emitir nuestro voto. Como cristianos, ¿Debemos votar por un abortista? ¿o por alguien que apoya las leyes de eutanasia o matrimonio homosexual? Los sistemas democráticos, al menos nos permiten expresar nuestra voluntad periódicamente, cuando hay elecciones. ¿Será que al menos en esta oportunidad la iglesia pueda hacer escuchar su voz, dejando de lado personas que promueven leyes contrarias a los principios cristianos?

Podría ser que como dice la Biblia en el pasaje citado, ¿Nos avergonzamos del Evangelio?, acomodamos nuestros pensamientos, para que no nos persigan, burlen o critiquen: Santiago 5:12, nos habla de ser veraces, de una sola pieza: “….sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación.”

Es tiempo de conquistar, de ser de influencia, dejando nuestra pasividad y al menos con el voto hacer oír nuestra voz. Se valiente, expresa tu voz.

Por Daniel Zangaro

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La cosa

¿Cuál era la cuestión fundamental? ¿En qué consistía aquello que podría explicar los años pasados? Se detuvo un instante y pensó en todos los momentos cruciales de su vida y quiso encontrar el elemento ordenador, la cosa que explicara todo, el factor que pusiera la necesaria perspectiva para entender.
La mañana transcurría plácidamente. Una brisa leve le acariciaba el rostro. Un sol todavía tímido pero tibio le entraba en los huesos. Los ojos reposaron sobre la temblorosa superficie del río. Sus remansos permitían suponer la profundidad que alcanzaba cerca del pueblo. La línea del cerro recortaba un cielo límpido, tan distinto aquí de ese mortecino color gris de la ciudad. Le pareció un buen momento para volver a pensar es las cuestiones esenciales, obsesión que le acompañaba desde la infancia.
Nunca es triste la verdad; lo que no tiene es remedio. Recordó esa frase de una canción de Serrat. No le molestaba tanto que no hubiera alivio para la verdad. Le torturaba más el que costara tanto entenderla. Sobre todo la verdad acerca de uno mismo. Ahí están los hechos de la vida. Nadie tiene que explicárselos a uno: se conocen demasiado bien. Lo que se quiere saber es qué significan, hacia dónde conducen, por qué han ocurrido de esa manera y no de otra, qué hubiera pasado si uno hubiera hecho algo distinto, etc…
Está claro que los antiguos paradigmas, las explicaciones perfectas que encajan en todas las esferas hace tiempo que ya no satisfacen. Las cosas son más complejas que la elaborada estructura de doctrinas y principios aprendidos desde temprano. Los hechos de la vida hablan más fuerte y más claro que discursos y lecturas.
Entonces, ¿cuál es la cosa? ¿Por qué esa reticencia a reclinarse sobre las seguras columnas del conocimiento convencional? ¿De dónde viene esa disposición contraria a meterse en aguas turbulentas? ¿Por qué no quedarse tranquilo y seguir la corriente como todos los demás? ¿No se evitarían problemas y complejos?
No. La cosa no es así. El antiguo dicho es que la vida es más que la comida y el cuerpo es más que el vestido. No puede uno quedarse satisfecho con soluciones superficiales. No parece haber un puerto seguro y definitivo hasta el fin del tiempo.

Es en ese sentido, y no en otro, que comparto la idea de que no somos más que peregrinos en busca de algo más allá de uno mismo.

Los cristianos y el rechazo a los homosexuales

Muchas personas tienen la creencia de que los cristianos rechazamos a las personas que han escogido hacer pareja o vida amorosa con alguien de su mismo sexo. El hecho de que los pastores de las Iglesias cristianas se nieguen a unir en matrimonio ante Dios a una pareja homosexual, no significa que los rechacemos. Un pastor no puede hacerlo porque su religión, sus creencias, su doctrina está opuesta a casar una pareja cuya unión no aparece como correcta en la Biblia y porque va contra sus principios.

Lo que hay que entender es que para ese pastor o para cualquier cristiano, la homosexualidad no es un pecado más fuerte o más terrible que robar, traicionar o matar. Un pecado es un pecado y tiene las mismas consecuencias: nos separa de Dios. Por esa razón, cuando nos encontramos con alguien que tiene las características de la homosexualidad o es abiertamente homosexual, antes que juzgarlo, sentimos compasión porque esa persona está separada de Dios. La misma compasión que podemos sentir por alguien que no puede evitar mentir, por alguien que está preso por cometer algún delito.

Nosotros, los cristianos defendemos nuestra fe, tal como todos defienden sus puntos de vista, y tenemos derecho también a decidir no aceptar una situación que no va de acuerdo a nuestras creencias, principios o costumbres. Si pensamos en nuestros hijos, los que tenemos chiquitos, sean hijos, nietos, sobrinos; no los llevamos a ver películas de violencia porque no queremos esa influencia en ellos. De esa misma forma tal vez no los llevamos a un espectáculo que tenga que ver con promover la homosexualidad porque no queremos esa influencia en ellos. No los llevamos a comer a un lugar donde hay incomodidad porque no queremos que se sientan incómodos. No es un rechazo. Si vamos a un cine, a una película infantil y una pareja heterosexual se sienta enfrente y comienzan a acariciarse inapropiadamente, nos molesta que nuestro pequeños vean eso, tanto como si fuera una pareja homosexual. Nosotros también tenemos derecho de pedir que remuevan a cualquiera de las dos parejas, simplemente porque es una espectáculo infantil y están siendo sometidos a ver un espectáculo más de adultos. Además, cada cosa tiene su lugar. Por tanto, no caigamos en hacernos las “víctimas del rechazo porque somos diferentes”.

Seamos objetivos y entendamos que la convivencia, las relaciones y la vida en general son difíciles. Pero apliquemos siempre el respeto, la cortesía, la amabilidad y mostremos siempre el amor de Cristo a todos para que no hayan malos entendidos. Hablemos claro, con mansedumbre y reverencia sin dejarnos intimidar pero exponiendo nuestros puntos de vista. Pidamos sabiduría siempre, cuando tengamos que enfrentar situaciones delicadas. Dios nos ayude.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La hora exacta

Una historia cuenta que en un pequeño pueblo, un hombre, al ir todos los días  a trabajar en la fábrica, siempre se detenía delante del escaparate de una tienda, permanecía allí unos segundos y después seguía su camino. Esto hizo varios años, dos veces al día.

El dueñodel establecimiento estaba intrigado por saber por qué motivo aquel vecino miraba el escaparate pero nunca entraba en la tienda. Un día decidió preguntarle qué era lo que le hacía detenerse y mirar. Esperó a que pasara, y cuando llegó le dijo:

       – Vecino, llevo muchos meses observando que usted se pone frente a mi escaparate, mira y luego se va. ¿Qué es lo que mira?

         – Yo trabajo en la fábrica del pueblo – respondió el hombre- y una de mis responsabilidades es tocar la sirena a la hora de la entrada al trabajo. Al ir cada día a la fábrica, paso por aquí para comprobar si el reloj que usted tiene en la pared lleva la hora exacta. Si hay alguna variación con el mío pongo mi reloj con el suyo y así toco la sirena en el momento exacto.

El comerciante lo había estado escuchando, primero con curiosidad y después con asombro, cuando el hombre terminó su explicación le dijo:

       – Pues mire lo que son las cosas de la vida, yo pongo la hora de mi reloj cuando escucho el toque de la sirena de la fábrica. Cada vez que suena la sirena, yo miro mi reloj y si hay variación la corrijo poniéndolo a la hora con el toque de la sirena.

En muchas oportunidades hemos hecho ajustes para que nuestras vidas estén “a la misma hora” que la de los demás, sin darnos cuenta que el mundo se guía por modas, por cosas pasajeras que no aportan nada de efectivo a nuestra vida.

Las tendencias de la moda, de la tecnología, de la sociedad, las nuevas leyes, ideologías, etc. no deben marcar nuestra vida, nosotros no podemos ajustarnos a todo lo que salga o a lo que haga y diga la gente. Todos tenemos la responsabilidad de alinear nuestras vidas a los principios divinos que son inmutables y que nos fueron dados para nuestro bienestar.

“Las enseñanzas del Señor son perfectas, reavivan el alma. Los decretos del Señor son confiables,  hacen sabio al sencillo. Los mandamientos del Señor son rectos;  traen alegría al corazón. Los mandatos del Señor son claros;  dan buena percepción para vivir”. Salmos 19:7, 8 (NTV)

El ser humano tiende a cambiar de parecer fácilmente, las tendencias e ideologías duran unos años, décadas, pero no permanecen, ya sea porque salen nuevos descubrimientos, porque surgen nuevos pensadores, porque las consecuencias no eran las esperadas  o por cualquier otro motivo.

“Dejen de engañarse a sí mismos. Si piensan que son sabios de acuerdo con los criterios de este mundo, necesitan volverse necios para ser verdaderamente sabios”. 1 Corintios 3:18 (NTV)

Muchas veces por temor al qué dirán, por querer pertenecer al grupo, por estar a la moda o porque no queremos que se nos tache de anticuados  o lo que sea, hacemos cosas que van inclusive contra nuestros principios pero, ¿Alguna vez te has puesto a pensar que tu vida podría ser ese reloj en el cual la gente se fija para estar en la hora correcta?

La única forma en la que podremos estar en la hora correcta será comparando nuestra vida, pensamientos y acciones con la Palabra de Dios. Sé aquella persona en la que la gente se detenga a ver para poner su vida en la hora correcta, no dejes que las tendencias te guíen, haz que tu vida guíe a los demás.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Diferentes

Se cuenta que cierto famoso filántropo incrédulo, ordenó a sus empleados un sábado, que el domingo por la mañana fuesen al puerto a descargar un buque recién llegado. Un joven amanuense suyo contestó tranquilamente:

–      Señor G., no puedo trabajar los domingos.

–      Ya conoce usted el reglamento – contestó el filántropo.

–      Sí señor, lo conozco, y aunque soy el sostén de mi anciana madre, no puedo trabajar los domingos.

–      Bueno, en ese caso, suba al despacho y el cajero le entregará su cheque- dijo el señor G.

Después de ser despedido, por el espacio de tres semanas, el joven estuvo buscando trabajo.

Cierto día un banquero se presentó  al famoso filántropo, preguntándole si podía recomendarle persona honrada y fiel para cajero de un banco que iba a abrirse. El hombre mencionó al joven que había despedido, recomendándolo como la persona indicada para el puesto.

–          Pero usted lo despidió, contestó sorprendido el banquero.

–          Sí señor, respondió el filántropo, lo despedí porque no quería trabajar los domingos. Pero un hombre que puede perder su puesto por no violentar su conciencia, servirá bien de cajero de confianza.

En el mundo en el que estamos viviendo, cada vez se ven menos personas honestas, fieles a sus principios, que sepan cumplir su palabra, que no se vendan por cualquier beneficio material que se les ofrezca y, lamentablemente, son las que más se necesitan.

Como personas que conocen del amor y la fidelidad de Dios, no debemos permitir que nada ni nadie nos haga actuar contra nuestros principios. Sin importar las circunstancias, si permanecemos fieles a Dios, veremos nuestra fe recompensada y la gente sabrá que somos diferentes y puede confiar en nosotros.

“Entonces aquellos que no son creyentes respetarán la manera en que ustedes viven, y ustedes no tendrán que depender de otros”. 1 Tesalonicenses 4:12 (NTV)

No permitas que ninguna circunstancia te haga perder tu testimonio, que todos los que te rodean sepan que eres una persona con valores fuertes y que pueden confiar en ti. ¡Marca la diferencia!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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