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Salva a tu hermano… 1

Salva a tu hermano…

Hace poco una noticia conmovió muchísimo a toda la población de la ciudad en la que vivo. Oscar, un hombre con discapacidad múltiple, de escasos recursos económicos, cuida a su padre de 82 años y alega que lo poco que obtiene lo invierte en la alimentación de su progenitor, aunque muchas veces se ha quedado sin alimento.


A pesar de las diferentes limitaciones que este hijo presenta, es alguien ejemplar cuidando a su padre y siendo el sostén de su casa; a diferencia de muchos casos de la actualidad donde los hijos prefieren abandonar a sus padres por ser ancianos y no asumen ninguna responsabilidad. Fue por este motivo que diferentes personas se compadecieron y fueron a apoyar a esta familia.


Lamentablemente muchas personas necesitan el apoyo de alguien que pueda ayudarles a salir adelante; no se necesita ser millonario para ayudar, simplemente un corazón dispuesto que entregue amor y tiempo, así como sucedió con un paralítico en la Biblia:


“Entonces, entrando Jesús en la barca, pasó al otro lado y vino a su ciudad. Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.” Mateo 9:1-2 (RVR 1690)


Jesús estaba pasando por la ciudad y trajeron delante de Él a un hombre imposibilitado de poder caminar, la Biblia no es clara con respecto a quiénes eran los que llevaron al hombre para que reciba sanidad, pero lo que sabemos es que eran personas que se compadecieron y quisieron hacer algo por él.


“Y él nos ha dado este mandamiento: el que ama a Dios, ame también a su hermano.” 1 Juan 4:21 (NVI)


El amor a Dios se mostrará en el amor al prójimo, no consiste en ir a una iglesia solamente, sino en tener la compasión y el amor de Cristo ¿Estás dispuesto a apoyar a alguien que lo necesita?


Te animo a mirar a tu alrededor y buscar al necesitado, invítalo a la iglesia, ora por su vida y si está en tus posibilidades responde a su necesidad, te aseguro que Dios te devolverá multiplicado.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Ámalo como a ti mismo! 2

¡Ámalo como a ti mismo!

“Pues toda la ley puede resumirse en un solo mandato: «Ama a tu prójimo como a ti mismo», pero si están siempre mordiéndose y devorándose unos a otros, ¡tengan cuidado! Corren peligro de destruirse unos a otros.” Gálatas 5:14-15 (NTV)

¿Será posible amar a nuestro prójimo cuando lo único que nos provocan es enojo o cólera? No siempre es fácil pasar por alto la falta de otros, pero como Dios ya sabía esto, nos dejó un gran mandamiento que tiene que ver con nuestro prójimo, y es que debemos amarlos como a nosotros mismos, en otras palabras, si no nos amamos a nosotros mismos seremos incapaces de hacerlo con los demás, lo cual viene como consecuencia de amar a Dios.

¿Cómo es tu actitud con tu prójimo? ¿Alguna vez has hablado mal de alguien? ¿Prefieres resaltar las debilidades de otros antes que sus fortalezas? Ten presente lo que dice Jesús en el pasaje que leímos, porque cuanto ames a Dios se verá en cuanto ames a tu prójimo. De lo contrario, terminaremos destruyéndonos entre nosotros.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Amar a otros? 3

¿Amar a otros?

Ser un discípulo es ser un aprendiz, alguien que sigue la enseñanza e imita lo que el maestro hace.

Jesús dijo a sus discípulos: “Así que ahora les doy un nuevo mandamiento: ámense unos a otros. Tal como yo los he amado, ustedes deben amarse unos a otros. El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos».“ Juan 13:34-35 (NTV)

El amor hacia los demás es la evidencia de que sí somos discípulos de Jesús. Aunque con nuestras propias fuerzas es casi imposible lograrlo, el poder del amor de Dios obrando en nuestras vidas es lo que hace que sea posible.

Jesús transmitió ese amor a todos los que lo rodearon, pues dio esperanza a los perdidos, sanó a los enfermos, alimentó a los hambrientos, perdonó a quienes se levantaron en su contra, vino a reconciliarnos con Dios y mucho más.

Además, amar a los demás también implica amarse a uno mismo, ya que en la medida que nos estimamos y valoramos como Dios lo hace, así actuaremos con los demás.

Seamos buenos discípulos, demostremos al mundo Su amor a través de nuestras vidas.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Es cuestión de lógica 4

Es cuestión de lógica

“Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Mateo 22:39 (RVR 1960).

Alguna vez ¿Intentó colocarse las medias o calcetines después de colocarse los zapatos o el calzado? Esto es algo absurdo e incoherente, ya que por lógica primero uno se coloca las medias y posteriormente los calzados. En nuestra vida espiritual podemos llegar a cometer esta clase de incongruencias. Como ser el querer amar a nuestro prójimo sin primeramente amarnos a nosotros mismos. En la Biblia dice: “(…) Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Mateo 22:39 (RVR 1960). ¿Cómo puedo amar a mi prójimo si primeramente no me amo a mi mismo? Para poder tener un amor adecuado, lo primero es creer y aceptar que Dios me amó, y con el amor que me dio puedo amarle a Él sobre todos y todas las cosas, posteriormente puedo amarme tal como soy; y por consecuencia puedo amar a mi prójimo.

Por Neyda Cruz

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¿Buenas intenciones? 5

¿Buenas intenciones?

Hace algún tiempo me detuve en un puesto de venta para comprar, en eso se acercó un niño con su mamá y su hermana pequeña; el niño imploró a su madre que le comprase un par de agujetas para sus zapatillas deportivas pero la respuesta fue: “no tenemos dinero, no nos alcanza” Entonces me di cuenta que era una familia de escasos recursos, me quedé pensando en cómo ayudar pero en eso la familia se fue.

Grande fue mi error porque no reaccioné a tiempo, si bien tenía la buena intención de ayudarlos no lo hice a tiempo. A partir de ese momento siempre procuro ayudar en el momento porque hacerlo después puede ser demasiado tarde.

Proverbios 3:27-28 dice: “No dejes de hacer el bien a todo el que lo merece, cuando esté a tu alcance ayudarlos. Si puedes ayudar a tu prójimo hoy, no le digas: «Vuelve mañana y entonces te ayudaré». (NTV)

La Biblia nos enseña la importancia de ayudar en el momento oportuno. Muchas veces tenemos la tendencia de cerrar los ojos a las necesidades de otras personas; sean vecinos, familia, gente en la calle y aun a hermanos en Cristo.

A diario luchamos con el tiempo para lograr cumplir con todas nuestras responsabilidades y pareciera sólo somos nosotros, hacemos invisibles a los otros y con ellos sus necesidades.

¿Crees que Dios coloca una persona con necesidad en tu vida por casualidad? ¡Yo no lo creo! Las casualidades no existen, si tienes delante de ti personas con necesidad, sé diligente y ayúdalos en el momento.

“Y no se olviden de hacer el bien ni de compartir lo que tienen con quienes pasan necesidad. Estos son los sacrificios que le agradan a Dios.” Hebreos 13:16 (NTV)

Por Judith Quisbert

 

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El poder del amor 6

El poder del amor

“El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” 1 Juan 4:8 (RVR 1960).

En la Palabra de Dios en 1 Corintios 13:4 (RVR 1960), nos dice que “el amor es benigno”, ¿Qué significa esto? Esto quiere decir que el verdadero amor al prójimo nos capacita para ser de bendición al otro, aun si estas personas nos hubieran hecho algún daño, la benignidad nos lleva a orar por ellas. Qué importante es que Dios reine en nuestras vidas, porque solo con Él en nuestro corazón podremos lograr esto, es imposible amar cuando uno no conoce el verdadero amor. Te animo a permitir que Dios reine en tu corazón, porque solo de esa manera, podremos nosotros ser verdaderos instrumentos de su amor.

Por Neyda Cruz

 

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No es una carga 7

No es una carga

Cierta amable señora, yendo de paseo se topó de pronto con una niña jovencita que llevaba en  brazos a un pequeño muy gordito y pensó: “Debe pesar más que ella”

Se acercó amablemente a la niña y le dijo:

      – Hija mía, ¿No te parece que llevas una carga demasiado pesada para ti?

      – ¡Oh, no, señora! No es una carga, es mi hermanito.

En Gálatas 6:1  el apóstol Pablo les pide a los creyentes de Galicia que ayuden, con ternura y humildad, a los hermanos que hubieran caído en algún pecado para que puedan volver al camino. Y en el versículo 2, del mismo capítulo, les dice:

“Ayúdense a llevar los unos las cargas de los otros, y obedezcan de esa manera la ley de Cristo” Gálatas 6:2 (NTV)

Cuando nuestros hermanos están en dificultades, pasando por tribulaciones o han caído en algún pecado, no es nuestro deber juzgarlos ni condenarlos; a nosotros se nos pide que los ayudemos a levantarse y llevar sus cargas.

En Marcos 12:30, 31 Jesús dijo: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”. El segundo es igualmente importante: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Ningún otro mandamiento es más importante que estos” (NTV) Esto también implica levantar a los que han caído pero no como una obligación o como si fueran una carga, sino con amor, haciendo nuestro ese peso que llevan.

Cuando realmente amamos a alguien, el sacrificio que podamos hacer por esa persona, el tiempo que le dediquemos, los recursos que invirtamos, las oraciones que hagamos a su favor, etc. no son una carga.

¿Cuánto amas a tus hermanos? ¿Los ayudas a levantarse? ¿Estás cumpliendo con el mandamiento de Jesús? Todos llevamos diferentes cargas y necesitamos de nuestros hermanos. Si ves a alguien en necesidad no seas indiferente ni lo juzgues, ayúdalo con amor, tal como lo haría Jesús.

 

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Apagando llamas 8

Apagando llamas

Una familia limpiaba un terreno donde se construiría su casa, en el lugar había mucho pastizal seco y hierbas. Para realizar más rápidamente la tarea, contrataron a dos personas más.

Cuando la señora encendió fuego para quemar un pequeño montón de basura, la llama  empezó a expandirse rápidamente por la hierba seca. Su esposo se apresuró a ayudarla llevando agua junto con sus dos niñas.

En la desesperación la mujer tomó una gran rama de hierba fresca y golpeó fuertemente el fuego, logrando apagar las llamas, mientras su esposo junto a las niñas sofocaban el incendio en el otro extremo. Después de mucho esfuerzo lograron extinguirlo. Pero, ¿dónde estaban los dos varones que fueron contratados? Seguían trabajando en lo que se les había encomendado y ni siquiera se movieron para ayudar.

Esta situación me hizo reflexionar sobre cómo reaccionamos ante los problemas que enfrentan de los demás, ¿nos involucramos para ayudar o nos hacemos de la vista gorda?

Quizás nuestra ayuda parezca mínima pero se puede comparar al apoyo de las niñas que aun sin tener las fuerzas suficientes, aportaron para apagar algunas llamas del fuego. El  trabajo conjunto hace gran fuerza en cualquier caso, mientras que quedarse al margen no tiene ningún peso aquí en la tierra ni tampoco en el cielo. En las Escrituras dice: “No te niegues a hacer un favor, siempre que puedas hacerlo. Nunca digas: «Te ayudaré mañana», cuando puedas ayudar hoy.” Proverbios 3:27-28 (TLA)

A lo mejor no resolveremos por completo los problemas de los demás pero si aportaremos a una solución, lo poco que podamos hacer será de mucha ayuda a quien lo necesita.

No te quedes sólo mirando el mal que pasa tu prójimo ¡Involúcrate y ayuda!

 

 

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Comparte amor 9

Comparte amor

Hace unos días leí el testimonio de un joven que era “obligado” por sus padres a asistir a la iglesia junto con ellos y siempre se quedaba afuera a esperar que termine el servicio, hasta que una vez una persona se acercó para hablarle acerca del amor de Dios por su vida, y así este muchacho llegó a invitar a Jesús a su corazón. De ahí en adelante iba a la iglesia pero ya no por obligación sino por convicción.

Este hecho me hizo pensar acerca de las oportunidades que perdemos de compartir la fe con los demás. Cuántas personas a nuestro alrededor, entre ellos niños, adolescentes, jóvenes o adultos aún no han experimentado un encuentro personal con Jesús porque nosotros no aprovechamos la oportunidad que se nos presenta.

Quizás no lo hacemos por “temor” al rechazo, sin embargo ese sentimiento está paralizando la difusión del evangelio. Si cambiamos el temor por amor al necesitado seguro que podremos llegar al corazón de las personas carentes de Dios.

“¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?” Romanos 10:14 (RVR1960)

Por la valentía de una persona, el futuro eterno de este joven cambió. Así también pasó contigo, entonces ¿Por qué callar si hay tanta gente necesitada de Dios?

No nos conformemos ¡El mundo necesita que se expanda el amor de Dios!

“Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.” Lucas 15:7

 

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¡Nuestras actitudes afectan nuestras relaciones! 10

¡Nuestras actitudes afectan nuestras relaciones!

¿Alguna vez has experimentado el mal genio de una persona? Quizá todos en algún momento. La verdad es que nunca pude entender, el porqué de la actitud de aquella vendedora que pareciera odiar atender a sus clientes ¿Será que tuvo un mal día?
O aquel médico que pareciera no interesarle tu bienestar físico, a pesar de ser un gran profesional ¿Qué le faltó?
Puede uno tener bastante conocimiento en lo que hace, gozar de la mejor infraestructura y quizá ofrecer un sinfín de comodidades a sus clientes, pero si una buena actitud no acompaña a sus obras, todo lo bueno que ha sido construido y aún el esfuerzo invertido es en vano, porque una mala actitud puede dañarlo todo.
¿Cómo está tu relación con los demás?
La palabra del Señor es clara al decirnos, que nos soportemos los unos a los otros ¿Cuán difícil es esto verdad? Pero estoy segura que Él estaba consciente de las situaciones a las que deberíamos enfrentarnos, es más, nos conoce tan bien que puso personas en nuestro entorno para ayudarnos a crecer con tan sólo relacionarnos con ellas.
Si revisamos 1 Corintios 13 tenemos el ejemplo de lo más sobresaliente que como hijos de Dios deberíamos practicar. En resumen nos dice que podemos tenerlo todo pero si no tenemos amor somos como un metal que hace ruido y lastima el oído de otros.
Quizá has sido víctima inocente del mal trato de una persona, o tal vez eres el resultado de tus propias acciones, pero sea cual sea la situación, puedes dar el primer paso para demostrar el amor que tú has recibido de parte de Dios. La actitud de los demás no tiene porqué determinar la tuya.
Observa lo que dice 1 Corintios 13:11-12 (TLA)
“Alguna vez fui niño. Y mi modo de hablar, mi modo de entender las cosas, y mi manera de pensar eran los de un niño. Pero ahora soy una persona adulta, y todo eso lo he dejado atrás. Ahora conocemos a Dios de manera no muy clara, como cuando vemos nuestra imagen reflejada en un espejo a oscuras. Pero, cuando todo sea perfecto, veremos a Dios cara a cara. Ahora lo conozco de manera imperfecta; pero cuando todo sea perfecto, podré conocerlo como él me conoce a mí.”
Cuando somos niños espirituales, podemos tener grandes tropiezos en la vida y con personas que aparentemente no nos aprecian, pero que nos enseñan a crecer cada día; ya de adulto uno puede darse cuenta de lo importante que es guardar una buena relación con nuestro prójimo, el cual podría ser de gran ayuda para llevar más personas a los pies de Cristo.
No importan las palabras, la mirada o la actitud que recibiste de los demás, lo que de verdad interesa es la actitud que tu tomas frente a ellos.
Si no tengo amor, de nada me sirve hablar todos los idiomas del mundo, y hasta el idioma de los ángeles. Si no tengo amor, soy como un pedazo de metal ruidoso; ¡soy como una campana desafinada! 1 Corintios 13:1 (TLA)

Por Ruth Mamani

 

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Silencio mártir 11

Silencio mártir

Unos tipos hablan en una mesa vecina casi a gritos. Hablan de un horno de cocina, de series de Netflix, de ciertas relaciones sentimentales pasajeras. Los miro con una bronca reconcentrada. ¿Cómo es posible que exista gente que cree tener el derecho de infligir a su prójimo la escucha de semejante sarta de tonteras que se pueden generar a causa de un cortado en jarrito? ¿Cómo no tienen una mínima dignidad para darse cuenta de lo patética que resulta la exhibición de su limitada capacidad de habla?

Eso suele ser común por estos pagos. No entiendo ni nunca entenderé a las personas que sienten la necesidad de esparcir a gritos su verborrea en lugares donde uno acude para descansar del trajín de la ciudad, para leer o escribir, incluso a veces para pensar. Ni mucho menos a aquellas que invaden el transporte de la ciudad o el interurbano con sus conversaciones y la asombrosa diversidad de los tonos de sus mensajes telefónicos.

Leí ayer que el grado de contaminación acústica en la ciudad de Córdoba en Argentina ha llegado a convertirse en un asunto que requiere urgentemente la atención del legislativo so pena de causar daños irreversibles a sus habitantes. Motos y autos con caños de escape libre, tiendas de artículos electrónicos con cuartetos y reggaetones a todo volumen en la puerta de entrada, camionetas que expelen toda clase de anuncios de tiendas con grandes aparatos de sonido circulando lentamente por el centro de la ciudad; eso, sin mencionar la inevitable chimuchina provocada por vehículos de emergencia, motoniveladoras y martillos neumáticos en edificios en construcción, bocinazos y miles de motores de combustión interna abarrotando cada cuadra de la ciudad.

¿Alguna vez a alguien se le ocurrirá que tal como la libertad de expresión, la autodeterminación, el cuidado de los recursos hídricos y del aire, la protección de los menores y de las personas en situación de alto riesgo, el silencio es un derecho que no debería ser vulnerado a menos que sea absolutamente necesario y no como simple consecuencia de la estupidez humana facilitada por la desidia de los responsables políticos?

Una turba invisible de irreverentes, soberbios, arrogantes, atorrantes, desubicados, aterradora mayoría absoluta, usurpadores del espacio público, delincuentes sociales colman los espacios públicos y movidos por sus egoístas intereses gritan sin tregua contra el silencio: “¡Crucifícale, crucifícale!”

Hasta el día en que deba escribirse la saga de La Tierra Después del Silencio…

No dejes que el enojo te domine 12

No dejes que el enojo te domine

“Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio” Mateo 5:22 RVR 1960.

El odio es un sentimiento negativo que se caracteriza por el rechazo a una persona o el deseo que le vaya mal o bien que le suceda algo malo.  Esto es algo que no debiera existir en la vida cristiana, ya que Dios nos manda a perdonar a las personas que nos lastiman.  Sin embargo, esta no es una tarea fácil, pero contamos con la ayuda de Dios para poder hacerlo. Si persistimos en estar enemistados con nuestro prójimo, pecamos. También podemos hacer como que nada sucede, pero interiormente guardamos sentimientos de odio hacia alguien, esto  nos llena de amargura y nos convierte en mentirosos delante de Dios.  No dejemos que el odio nos destruya, en Hebreos 12:15 DHH dice: “Procuren que a nadie le falte la gracia de Dios, a fin de que ninguno sea como una planta de raíz amarga que hace daño y envenena a la gente”. Dios nos estimula a que hoy dejemos ese odio, seamos libres y nos despojemos de todo mal sentimiento. Hebreos 12:1 DHH “Dejemos a un lado todo lo que nos estorba y el pecado que nos enreda, y corramos con fortaleza la carrera que tenemos por delante.”

Por Danitza Luna

 

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