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¿Cómo resistir la tentación? 1

¿Cómo resistir la tentación?

Así como sucedió con Adán y Eva, la tentación siempre parece agradable, inofensiva y promete cumplir nuestros deseos sin tener que afrontar las consecuencias. Sin embargo, una vez que cedemos ante ella, nos damos cuenta de que todo aquello era una mentira. La tentación es la puerta que nos lleva a pecar y a alejarnos de Dios. Es por eso que en la Biblia se nos advierte que nos alejemos de ella. Estos son algunos consejos que podemos aplicar cuando enfrentamos la tentación.

Prevenir un posible escenario

Muchos caen en la tentación porque ellos primero se tientan. Por ejemplo, si alguien sabe que su debilidad es la pornografía y comienza a visitar páginas web que sabe que le mostrarán algún anuncio, está poniéndose en riesgo. Sus acciones de jugar con la tentación y de ver hasta dónde puede llegar no son una muestra de cuán valiente es. Al contrario, demuestra que, en el fondo, en realidad quiere ser tentado.

Se puede evitar caer en tentación si primero se previene. Cuando uno conoce en qué áreas flaquea, sabe qué debe evitar y cuándo tiene que alejarse. Huir de la tentación no es cobardía, es sabiduría.

≪…cada uno es tentado cuando sus propios malos deseos lo arrastran y seducen. Luego, cuando el deseo ha concebido, engendra el pecado; y el pecado, una vez que ha sido consumado, da a luz la muerte.≫

Santiago 1:14-15 (NVI)

Mantenerse ocupados

Está científicamente comprobado que las cosas en las que nos enfocamos determinan gran parte del rumbo de nuestra vida. Si dejamos que nuestra mente divague y no se enfoque en Dios, es muy probable que las tentaciones aparezcan y caigamos en ellas. Como seguidores de Jesús, debemos mantener nuestra mente ocupada en los asuntos espirituales. Así estaremos firmes en nuestra fe y no (Salmos 1:1-4).

El caso más conocido que prueba este punto es la historia de David y Betsabé que se encuentra en 2 Samuel 11. David, en lugar de estar con los soldados luchando, se quedó en su palacio sin hacer nada y allí fue donde vio a Betsabé. Él sucumbió a la tentación e incluso intentó encubrir el hecho al matar al esposo de Betsabé. La historia de David nos enseña a ocuparnos en las cosas de Dios y no dejar lugar para ser tentados.

Orar

Nuestra fuerza de voluntad puede agotarse. Por más que queramos, llegará un punto en el que estaremos más propensos a ceder ante la tentación. Es por este motivo que debemos mantenernos firmes en la oración. Dios escucha cuando le hablamos y sabe cuándo prestarnos su ayuda. Él conoce nuestras debilidades y por eso es quien mejor puede protegernos de la tentación. Jesús mismo fue tentado (Lucas 4:1-13), pero Él supo rechazar al enemigo y salió victorioso de esa situación. Si Jesús entiende y sabe qué se siente al pasar por una circunstancia así; por lo tanto, Él comprende cuando oramos y le pedimos ayuda.

«Oren para que no caigan en tentación».

Lucas 22:40 (NVI)

≪Ustedes deben orar así:
“Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre, […]
Y no nos dejes caer en tentación,
sino líbranos del maligno”.≫

Mateo 6:9, 13 (NVI)


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¡Sé fuerte y valiente! 2

¡Sé fuerte y valiente!

¿Estás preparado para la prueba o los grandes desafíos que se vienen a tu vida? ¿A cuántos no nos ha pasado en nuestra vida estudiantil que, sin tenerlo planificado, al docente se le ocurrió hacer un examen sorpresa?  No todas las pruebas tienen una fecha y vienen anunciadas con anticipación, por ello es importante estar siempre listos.

Josué tenía un gran desafío, fue elegido para asumir la responsabilidad de líder y tomar el lugar de Moisés, uno de los grandes líderes de todos los tiempos.

Era evidente la presión que sentía Josué, quizá asustado o anonadado por la responsabilidad que caía sobre sus hombros, por lo cual Dios lo alentó con estas palabras:

“(…) ¡Sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni te desanimes, porque el Señor tu Dios está contigo dondequiera que vayas”. Josué 1:9 (NTV)

Quizá tus desafíos son iguales o mayores que los de Josué, pero la pregunta es: ¿Estás dispuesto a asumirlos?

Josué tuvo que prepararse por mucho tiempo para asumir este reto que ni él mismo sabía que un día lo haría. Pero Dios fue su aliento en esos tiempos, ya que su vida se encontraba en el mayor estado de desánimo por la muerte de su líder y cumplir el propósito de Dios se convirtió en una tarea difícil de sobrellevar.

Pero Dios fue claro al decirle:

“Te prometo a ti lo mismo que le prometí a Moisés: “Dondequiera que pongan los pies los israelitas, estarán pisando la tierra que les he dado: desde el desierto del Neguev, al sur, hasta las montañas del Líbano, al norte; desde el río Éufrates, al oriente, hasta el mar Mediterráneo, al occidente, incluida toda la tierra de los hititas”. Nadie podrá hacerte frente mientras vivas. Pues yo estaré contigo como estuve con Moisés. No te fallaré ni te abandonaré. Sé fuerte y valiente, porque tú serás quien guíe a este pueblo para que tome posesión de toda la tierra que juré a sus antepasados que les daría. Sé fuerte y muy valiente.” Josué 3:1-7 (NTV)

Si hoy te enfrentas a grandes desafíos o simplemente el permanecer en el evangelio se ha convertido en algo tan difícil, esta promesa es para ti, porque hoy Dios te dice: ¡Se fuerte y valiente! Yo estoy contigo.

No permitas que los obstáculos que satanás pueda poner en tu camino te desanimen. No temas por lo que el enemigo pueda hacer en tu contra sabiendo que El que está contigo es mayor. Así que sé Fuerte y valiente ante cualquier dificultad que se te presente, porque Dios estará contigo.

Por Ruth Mamani

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¿En la silla de espera? 3

¿En la silla de espera?

“Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica…”

Efesios 6:18 (RVR1960)

¿Cuántas veces te ha tocado estar en la silla de espera? Aparentemente oras cada día, pero aún no ves resultados y humanamente tus fuerzas se terminaron y hasta has pensado en rendirte. ¿Crees que es la mejor salida? ¿Estás seguro que Dios dejará sin respuesta a tu necesidad? Si te encuentras en esta situación, permíteme mencionarte que Dios no abandona a sus hijos en medio de la prueba, porque juntamente con ello Él nos dará una salida.

Te animo a perseverar en oración, lo cual no quiere decir que te quedes esperando de brazos cruzados cómo Dios obra, sino que seas constante en tus oraciones, y que actúes creyendo en el cumplimiento de su promesa, porque será en esos tiempos donde recibirás fortaleza de lo alto, las cuales te ayudarán a pasar pruebas venideras, porque la victoria que obtengas en el lugar secreto te dará la victoria en tu campo de batalla. Así que ¡no te rindas y persevera!


Por Ruth Mamani



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¿Pasaste la prueba? 4

¿Pasaste la prueba?

En el proceso de crecimiento nos capacitamos para muchas cosas, pero realmente veremos si hemos aprendido cuando apliquemos la enseñanza en nuestras vidas. En esta oportunidad quisiera compartir contigo una prueba que Jesús realizó a sus discípulos:

“Cuando Jesús alzó los ojos y vio que una gran multitud venía hacia Él, dijo a Felipe: “¿Dónde compraremos pan para que coman éstos?” Pero decía esto para probarlo, porque Él sabía lo que iba a hacer. 

Felipe Le respondió: “Doscientos denarios (salario de 200 días) de pan no les bastarán para que cada uno reciba un pedazo” Uno de Sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, dijo a Jesús: “Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados; pero ¿qué es esto para tantos?” Juan 6:5-9

En estos pasajes podemos notar que los discípulos reprobaron en la prueba, ellos habían visto los milagros y las maravillas de Dios por lo que podrían haber estado confiados en que Jesús haría algo al respecto, pero simplemente no creyeron.

“Hagan que la gente se siente,” dijo Jesús. Y había mucha hierba en aquel lugar; así que se sentaron. El número de los hombres era de unos cinco mil. Entonces Jesús tomó los panes, y habiendo dado gracias, los repartió a los que estaban sentados; y lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que querían. 

Cuando se saciaron, dijo a Sus discípulos: “Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada.” Ellos los recogieron, y llenaron doce cestas con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido.” Juan 6:5-13

El Señor alimentó a la multitud con cinco panes y dos peces, y no solamente comieron hasta saciarse, sino que además sobró el alimento ¡Qué grande es Dios!

Seguramente has escuchado quién es Jesús y lo que Él hizo por nosotros, pero donde realmente se mostrará lo que has aprendido del Maestro será en el tiempo de necesidad. Quizá estás actuando como los discípulos y te estás preguntando ¿Qué haré?; te animo a cambiar de mentalidad y confiar en Jesús, ten Fe y la seguridad en que Él puede ayudarte.


 

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No lo pienses ¡Dile NO! 5

No lo pienses ¡Dile NO!

Hace algún tiempo vi una película, en la que el personaje principal no podía negarse a las diferentes órdenes, invitaciones y favores que le pedían los otros y esto estaba afectando su vida personal y familiar, pues su tiempo estaba siendo consumido por otros y se estaba olvidando de sí mismo y de su familia.

Muchas serán las propuestas del enemigo para hacer que uno caiga en pecado, pues esa es su naturaleza engañosa y mentirosa. Nadie está libre de ser tentado, por ello uno debe aprender a resistir y decir NO “…Resistan al diablo, y él huirá de ustedes.” Santiago 4:7 (NTV)

El profeta Eliseo y su siervo Giezi, son un claro ejemplo de que un No o un Sí equivocado pueden llevar al pecado o a la bendición.

Nahamán un general del ejército Sirio tenía lepra, oyó de Eliseo y acudió a él para que lo sanara y así fue. El general  quiso pagar con joyas y riquezas su milagro pero el profeta se negó a aceptar; entonces la ambición ingresó al corazón de Giezi quien a escondidas cobró el favor que había realizado Dios y en ese momento la lepra se pegó al siervo y a su generación (2 Reyes 5).

Si algo debemos aprender de estos dos personajes, es que responder sí o no, no sólo te afecta a ti sino a tus generaciones.

La tentación y el pecado no se presentarán ante ti como algo malo, difícil o doloroso sino que se disfrazarán de algo bueno y deseable para convencerte de que hagas lo que deseas y sigas tus instintos.

Aprende a decir No, aunque tengas frente a ti lo que deseas, pues sino viene de Dios no es para ti, pues es una trampa del enemigo.

Por Judith Quisbert

 

 

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¿Crees que estas solo en medio de la aflicción? 6

¿Crees que estas solo en medio de la aflicción?

El sufrimiento es una sensación  que muchos no quieren experimentar en su vida, ya que produce dolor en el corazón y llega a afectarnos en muchas áreas.

Sin embargo, en medio de cualquier aflicción se extiende la mano de Dios para socorrernos. Dice 2 Reyes 13:4 “Mas Joacaz oró en presencia de Jehová, y Jehová lo oyó; porque miró la aflicción de Israel, pues el rey de Siria los afligía.”

Dios se apiadó de su pueblo a pesar de que ellos le dieron la espalda, y por la oración de Joacaz su mano de misericordia se extendió para que el sufrimiento se aparte de ellos.

En medio de la tormenta, eleva tu oración sincera a tu Padre Celestial, y si tienes que ponerte a cuentas con Él ¡hazlo! Porque no hay nada más conmovedor para Dios que  un pecador que se arrepiente de corazón y se vuelve a Él.

Siempre te esperará su perdón, la restauración de la relación con Él y la fortaleza para superar las aflicciones. Por muy lejos que te hayas apartado, Dios nunca dejará de ser tu Padre, con cuerdas de amor te atraerá hacia su Presencia y te socorrerá.

¡No estás solo!

 

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¡No lo olvides! 7

¡No lo olvides!

Cuántas veces nos pasa que por más que intentamos no olvidar lo importante lo hacemos, e incluso en ocasiones no recordamos el favor que alguien nos hizo en el momento de nuestra necesidad.

Algo similar paso con José, quizá no fue él quien se olvidó de ser agradecido con aquellos que le hicieron el bien, sino al contrario, se olvidaron de él.

José fue alguien que pasó por muchas situaciones inexplicables, pero mientras él estaba en la cárcel, conoció a personas que habían estado al servicio del rey, entre ellos, el copero y el panadero, quienes por ofender a su rey se encontraban en ese lugar.

Una noche mientras dormían, tanto el copero como el panadero tuvieron un extraño sueño, por supuesto que cada uno con lo suyo propio, por lo que despertaron con angustia en el corazón, tanto así que sus rostros denotaban preocupación,  y cuando José vio sus semblantes decaídos les preguntó el porqué de su aflicción. Y ellos le respondieron: “Hemos tenido un sueño y no hay nadie que lo interprete”. Entonces José les pidió que se lo contaran, porque él sabía a quién le pertenecen las interpretaciones.

José se preocupaba por ambos oficiales, como sus sueños eran diferentes, sus interpretaciones también lo eran. Al copero le dijo que sería restituido a su posición anterior, por lo que José le pidió que se acuerde de él cuando tenga ese bien. Al escuchar una respuesta positiva, el panadero también le pidió su interpretación, pero lamentablemente las noticias no eran buenas para él. Y todo sucedió tal cual José lo anunció.

Imagino el corazón esperanzado de José al saber que podría obtener la libertad gracias al copero, quien estaría cerca del rey y le hablaría de aquel que pudo interpretar sus sueños, pero lamentablemente no fue así, el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que lo olvidó.

Aunque parezca malagradecido de parte del copero, no debemos olvidar que Dios está sobre todo y fue Él quien lo permitió.  Tal vez si hubiera sido liberado en ese momento, José hubiera regresado a Canaán en lugar de quedarse en Egipto para cumplir el propósito por el cual había llegado allí.  O quizá no era el tiempo indicado.

Por ello no podemos culpar al copero por lo que olvidó, cuando nosotros mismos actuamos mucho más ingratamente con Dios, aún a pesar de haber prometido no olvidarlo nunca, lo hacemos. Así de mal le pagamos y más cuando nos hallamos en situaciones de alta presión o cuando realizamos nuestras actividades diarias.  Muchas veces hasta parece que olvidamos de que somos sus hijos, no recordamos lo que Él ha prometido hacer por nosotros.

Si hoy te encuentras en situaciones adversas, no olvides que Dios está de tu lado, Él tiene planes más grandes para ti que simplemente salir de la prueba en la que te puedes hallar, la pregunta es: ¿En quién pones tu esperanza?

Dios dijo:  «Yo no pienso como piensan ustedes ni actúo como ustedes actúan. Mis pensamientos y mis acciones están muy por encima de lo que ustedes piensan y hacen: ¡están más altos que los cielos! Les juro que así es». Isaías 55:8-9 (TLA)

Por Ruth Mamani

 

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Ten paciencia con ellos 8

Ten paciencia con ellos

“Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe.” Gálatas 5:22 (RVR1960)

Una persona que desarrolla la paciencia no cede ante la presión de la prueba, ni ante las circunstancias adversas, tiene dominio sobre sí misma y está siempre tranquila. En cambio una persona impaciente explota ante la menor provocación lo cual puede arruinar todo lo que hasta ahora había construido.

Entonces es muy importante ser pacientes, sobre todo con las personas que no conocen a Dios y perdonarlos cuando nos ofenden. Es importante que en lugar de enojarnos o descartarlos oremos por ellos para que el Señor pueda tocar sus corazones y transforma sus vidas. Una actitud incorrecta de nuestra parte podría significar que la persona no quiera saber más de Jesús, debido al mal testimonio de alguien que dice ser su seguidor. Por lo tanto, recordemos siempre que nuestras actitudes hablan más fuerte que nuestras palabras.

La espera valdrá la pena y traerá buenos frutos… ¡Más vidas transformadas para Cristo!

Por Giovana Aleman

 

 

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Examen 9

Examen

A todos, en algún momento, nos han tomado un examen para conocer nuestro nivel de aprendizaje y para demostrar lo que sabemos de alguna materia o algún oficio; y es evidente que muy pocos se entusiasman ante esto.

Las pruebas que se realizan en los centros de estudio y en el trabajo son obligatorias, pero el examen a nuestra vida como creyentes es necesario y voluntario. Así es, también debemos rendir un examen en nuestro andar con Cristo, pero a diferencia de aquellas que se hacen en las áreas laboral y académica, esta se trata de una prueba voluntaria y el Maestro espera que decidamos hacerla.

Pablo dijo: “Examínense para saber si su fe es genuina. Pruébense a sí mismos. Sin duda saben que Jesucristo está entre ustedes; de no ser así, ustedes han reprobado el examen de la fe genuina.” 2 Corintios 13: 5 (NTV).

Con el objetivo de auto-ayudarnos es que debemos realizarnos esta prueba, para así conocer nuestros puntos débiles y trabajar en ellos. Muchos caen en el error de basar su fe en lo que pueden recibir de Dios y si no ocurre lo que desean y necesitan  entonces simplemente dudan de su existencia, bondad, amor, misericordia, etc. por ello es que el apóstol Pablo nos aconseja hacernos este examen.

Como seres humanos podemos caer en nuestro propio engaño y creer que todo lo que hacemos y pensamos es correcto, pero es justamente de esto que debemos cuidarnos “Hay caminos que parecen derechos, pero al final de ellos está la muerte.” Proverbios 16:25 (DHH).

Creer que siempre estamos en lo correcto y que todas nuestras acciones son justas es como andar con los ojos vendados, una prueba puede revelar falencias pero nos da la posibilidad de mejorar.

Es cierto que Dios conoce todo de nosotros, “Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo,
Y todos mis caminos te son conocidos.”
Salmos 139:1-3 (NTV) pero también necesitamos examinarnos nosotros mismos para cambiar y ser mejores.

Por Judith Quisbert

 

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Es para aprender 10

Es para aprender

En dos ocasiones, cuando estaba en un transporte público, intentaron robarme mi celular. La primera vez lo consiguieron, fue tan rápido que en un abrir y cerrar de ojos este amigo de lo ajeno, arrebató mi móvil de la mano dejándome quieta, aprovechó que la ventana estaba abierta en su totalidad, para cometer su fechoría.

La segunda vez, con la experiencia anterior, ya estaba atenta mirando constantemente mientras respondía un mensaje, justo cuando la movilidad estaba detenida vi acercarse a un varón sutilmente, en ese momento me hice a un lado y pude esquivar su mano presurosa. Me salvé.

Atravesar por adversidades en la vida, nos ayuda a prepararnos para lo que vendrá en adelante. No podemos evitar esos sucesos, ya que Jesús mismo dijo: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Juan 16:33

Debemos estar seguros que no estamos solos en cada lucha, el Señor va a nuestro lado, ayudándonos a superar cada obstáculo.  Por eso, es importante que aprendamos de las experiencias y que no bajemos la guardia. La palabra de Dios, nos advierte: “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.” 1 Corintios 10:12 (RVR1960) nuestra comunión con Dios es crucial para esos tiempos de prueba, porque es diferente sobrellevar una adversidad con la ayuda de Dios que solos.

Si ya pasamos por experiencias en las cuales caímos seamos cautos para no volver a tropezar; estemos atentos ante cualquier peligro, advertencia y seamos diligentes en ser obedientes a Dios.

Cada prueba superada es un escalón más hacia la plenitud en Cristo.

 

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¡Lo quiero y lo necesito ya! 11

¡Lo quiero y lo necesito ya!

Una mujer habló por teléfono al encargado de un teatro y le dijo que la noche anterior había perdido su prendedor de diamantes más valioso. El hombre le pidió esperar en la línea. Buscó y encontró el prendedor; pero cuando regresó al teléfono, la mujer había colgado. Esperó a que volviera a llamar e incluso puso un anuncio en el periódico, pero nunca volvió a escuchar de ella.

Nos hemos acostumbrado a tener las cosas de manera inmediata, hoy muchas empresas están innovando en cuanto a atención al cliente con la intención reducir el tiempo que el usuario invierte para hacer transacciones o comprar productos, al parecer el hombre necesita recuperar el tiempo que ha perdido.

De la misma manera, queremos que Dios sea más rápido en sus respuestas, deseamos que ante una sola oración haya una respuesta inmediata, pero el Señor no actúa de esa manera, por el contrario nos pide paciencia.

“Quédate quieto en la presencia del Señor, y espera con paciencia a que él actúe. (…) Salmos 37:7 (NTV)

¡Qué difícil es esperar cuando hay más necesidad! Un error común que cometemos es perder el gozo y la Fe cuando estamos en momentos críticos. Es cierto que es difícil mantenerse de pie cuando todo se está derrumbando a nuestro alrededor pero si nuestra confianza está en Dios ¡podemos esperar con gozo sabiendo que en su momento habrá una respuesta!

¿Cuántos años estás orando por un trabajo?

¿Cuánto tiempo más estarás orando por un cambio en tu pareja?

Muchos nos encontramos orando por alguna situación o necesidad y ha pasado mucho tiempo y no vemos una respuesta y nuestra fe ha menguado incluso, podemos llegar a dudar de la Bondad, Misericordia y Poder de Dios. Hoy te animo a tener paciencia.

El tiempo de espera es necesario, porque prueba tu Fe y te muestra en lo que debes mejorar; no significa que Dios no oye, sino que tiene algo mucho mejor de lo que planeas y quieres.

Espera con paciencia al Señor; sé valiente y esforzado;  sí, espera al Señor con paciencia.” Salmos 27:14  (NTV)

Por Judith Quisbert

 

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Lágrimas y consuelos 12

Lágrimas y consuelos

Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación

(Mateo 5:4)

(Saga de una serie inconclusa titulada “Meditaciones Impertinentes”)

¿Por qué alguien llora? Hay razones de más. Sólo por nombrar algunas: injusticia, opresión, soledad, desamor, abuso, pobreza, muerte de alguien que se ama, enfermedad, hambre, intemperie, desesperanza.

¿Por qué Jesús diría algo tan extemporáneo, tan ajeno a nuestra cultura hedonista y autocomplaciente? Del mismo modo que hemos reflexionado aquí antes, cuando afirmamos que los pobres no son bienaventurados por ser pobres, los que lloran no son bienaventurados porque lloran sino porque atraen, por así decir, una mirada preferencial de Dios, un consuelo dirigido particularmente a ellos aunque no más sea para acompañar si no aliviar.

Acompañar es una buena palabra aquí. Sugiere una estadía en silencio al lado de quien sufre. Supera por mucho aquella enfermante importunidad de la gente cristiana que te atosiga con versículos buena onda o con frases impresentables tales como “la hora más oscura de la noche precede al alba.” ¿Por qué, digo yo, no se quedarán callados y solamente acompañan, traen una taza de té o preparan una sopa de pollo en vez de abrumar con palabras sacadas de internet?

¡Qué precisas palabras de Job: Muchas veces he oído cosas como éstas. Consoladores molestos son todos ustedes (…) También yo podría hablar como ustedes, si su alma estuviera en lugar de la mía! 

Así que una consolación debe tratarse sobre todo – y más que nada – de un acompañamiento silencioso y servicial: abstenerse de versículos y monsergas sobre la esperanza y la fe y lo que es más importante, de oraciones y plegarias que nadie ha solicitado. Si quieren orar, háganlo en privado y en silencio; a menos, claro, que la persona afectada se los pida explícita y ojalá encarecidamente.

Como ya hemos escrito aquí antes la gente cristiana de hoy vive obsesionada con la idea de que los creyentes deben vivir felices y que si son afectados por el dolor debe tratarse de un ataque del enemigo, una prueba, algún pecado escondido o un discipulado insuficiente. Jamás se les ocurre pensar que llorar es algo natural, propio de nuestra raza a esta lado de la caída original. El discurso de la vida abundante es agotador sobre todo cuando uno quiere estar tranquilo con su pena.

Tal vez el Señor, cuando dijo estas palabras, estaba pensando en la importunidad de esos consoladores que se autoconvocan como los amigos de Job (no hay indicios de que él los llamó) y que al fin son una molestia en lugar de ayuda.

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