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¡Puedes soportarlo!

¿Alguna vez recibiste una mala noticia? ¿Cuál fue tu reacción? No siempre es fácil lidiar con ello, pero la palabra de Dios en Juan 16:33 nos menciona: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.”

Las pruebas vienen de la noche a la mañana sin que las hayamos planificado ni recibido anticipadamente un anuncio, pero lo cierto es que no seremos abandonados por nuestro Padre Celestial en medio de todas ellas.

Hace poco me enteré que un familiar mío tuvo un accidente automovilístico, quizá para mí fue como si un balde de agua fría hubiera corrido por todo mi cuerpo, porque al no tener un diagnóstico exacto, mi mente empezó a imaginar de todo y hasta lo peor: pero en ese momento recordé este pasaje que para muchos es una esperanza en medio de la prueba:

“Ustedes no han pasado por ninguna tentación que otros no hayan tenido. Y pueden confiar en Dios, pues él no va a permitir que sufran más tentaciones de las que pueden soportar. Además, cuando vengan las tentaciones, Dios mismo les mostrará cómo vencerlas, y así podrán resistir.” 1 Corintios 10:13 (TLA)

Si hoy estas atravesando por circunstancias que escapan de tus manos, no le reclames a Dios el porqué de ello, quizá ahora no lo entiendas pero debes saber que las situaciones conflictivas son más fáciles de soportar cuando tenemos conocimiento de que algo bueno resultará de ellas.

El problema es que nuestra idea de lo bueno en comparación a la de Dios es totalmente limitada y diferente. Pero como sus pensamientos están por encima de los nuestros, lo mejor que podemos hacer es confiar en Él, e  incluso si esas pruebas nos causan dolor, sufrimiento o dificultad, no debemos dejar de hacerlo, ya que finalmente nos ayudarán para bien.

Y aunque nos cuesta ver el lado positivo a todo lo que nos ocurre, vale la pena detenerse por un momento para analizar y extraer lo bueno de todo lo tediosa que pueda ser la situación;  porque el bien final del cual el Señor está ocupándose es hacernos cada vez más semejantes a su hijo Jesucristo, y las pruebas que experimentamos son una de las herramientas que Él utiliza en este proceso.

¿Quieres seguir escalando peldaños en esta vida? Necesitas vencer obstáculos que te ayudarán a levantarte con mayor fuerza y no volver a tropezar con los mismos errores.

Así que cuando te encuentres atravesando por ciertas pruebas, más allá de que tus emociones quieran tomar el control, considera cada adversidad como necesaria para que Dios pueda lograr un propósito específico en tu vida, no se trata de un castigo, sino de un propósito. Él nos conoce a la perfección y sabe dónde necesitamos corrección para parecernos cada día más a nuestro Salvador.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Un propósito más de las pruebas

Un individuo internado en un hospital había sufrido la amputación de su pierna izquierda y era presa de la amargura.

Cuando vio que el clérigo del lugar se acercaba empezó a gritar: Muy bien capellán ¡Trate de consolarme! Es usted especialista en la marina para estos asuntos, así que empiece cuanto antes.

Sus palabras desconcertaron tanto al capellán que no pudo ayudar al hombre, se quedó sin palabras.

Al día siguiente un joven cabo de la marina se acercó en su silla de ruedas hasta el lecho del inválido. Aunque le faltaban ambas piernas, una agradable sonrisa se dibujaba en su rostro. Fue recibido sin ningún sarcasmo. Los dos seres que sufrían se comprendieron. El valeroso se presentó ante el desesperado y triunfó.

Al visitar al marino aquella tarde, el hombre recibió  al capellán con una pícara sonrisa y le dijo: Capellán, fue una buena jugada la suya al enviarme a un visitante amputado de las dos piernas. Pero creo que ha resultado. La enfermera me acaba de decir que ya soy un poco más decente.

Nuestro testimonio siempre será el mejor si  hacemos a un lado nuestra propia personalidad y presentamos a Aquel que todo lo comprende porque lo sufrió y venció.

Muchas veces no comprendemos porqué nos suceden algunas cosas y nos enojamos con Dios, con las circunstancias y nosotros mismos, permitiendo que la amargura se apodere de nuestras vidas. Pero si dejamos que Dios utilice nuestras vidas, aun estando rotas y adoloridas, Él puede hacer grandes cosas.

En ocasiones, lo que vivimos nos prepara para ayudar a los demás, para poder entender su dolor y lo que están viviendo, para poder ser empáticos, aconsejar y orar por ellos de corazón, comprendiendo bien su situación, impotencia y dolor.

El Apóstol Pablo, en 2 Corintios 1: 3- 7 dijo: Toda la alabanza sea para Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Dios es nuestro Padre misericordioso y la fuente de todo consuelo.  Él nos consuela en todas nuestras dificultades para que nosotros podamos consolar a otros. Cuando otros pasen por dificultades, podremos ofrecerles el mismo consuelo que Dios nos ha dado a nosotros.  Pues, cuanto más sufrimos por Cristo, tanto más Dios nos colmará de su consuelo por medio de Cristo.  Aun cuando estamos abrumados por dificultades, ¡es para el consuelo y la salvación de ustedes! Pues, cuando nosotros somos consolados, ciertamente los consolaremos a ustedes. Entonces podrán soportar con paciencia los mismos sufrimientos que nosotros.  Tenemos la plena confianza de que, al participar ustedes de nuestros sufrimientos, también tendrán parte del consuelo que Dios nos da. (NTV)

Así como somos consolados por Dios en nuestras aflicciones, de la misma manera podemos consolar a los demás, a quienes pasan por lo mismo que nosotros. Si no atravesáramos esas pruebas, no podríamos entender el dolor de los demás y tampoco sería efectiva nuestra ayuda.

Permite que Dios te consuele y use tu vida para animar y ayudar a otros. No es en vano lo que estás pasando, porque además de formar tu carácter, Dios quiere utilizarte para bendecir a otros.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

No te amargues

“Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo.” Juan 16:33 (NTV).

La amargura es una reacción ante una ofensa o situación difícil que puede hacernos mucho daño si es que no la tratamos a tiempo, pues crecerá en nuestro corazón hasta llevarnos a una profunda tristeza. Es cierto que la vida no es fácil y muchas veces es injusta hasta el punto de entristecer nuestro corazón. Sin embargo, cuando ponemos nuestra confianza en el Señor, podemos estar seguros que las pruebas y las dificultades pasarán. Dios es el único que pude darnos verdadera paz y gozo, aún en medio del sufrimiento.

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Fe en la adversidad

En el devocional En la adversidad vimos que es necesario que atravesemos por diversas pruebas, y quizás algunos se preguntarán ¿Cómo poder soportar las dificultades y además verlas con buenos ojos?

Honestamente,  eso es  algo que como humanos nos cuesta alcanzar; sin embargo, recordemos que tenemos el gozo de la salvación en nuestros corazones y también la promesa de ser guardados por el poder de Dios a través de la fe (1 Pedro 1:5).

La Palabra dice que, si es necesario, tendremos que ser afligidos por diversas pruebas, esto para que nuestra fe, al superar la prueba, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando Cristo sea manifestado.

«En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.» 1 Pedro 1:6-9 (RVR1960)

Si prestamos atención, en el versículo 7 dice que nuestra fe es más preciosa que el oro, y que este, aunque sea perecedero, se prueba con fuego, proceso en el que es extraída toda impureza para que este metal sea lo más puro posible.

Así también nuestra fe debe ir fortaleciéndose y cimentándose en Jesucristo nuestro Salvador, y es con Su ayuda que podemos aprender de las situaciones difíciles.

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

En la adversidad

Se suele creer que como cristianos no deberíamos atravesar circunstancias adversas, pruebas e incluso enfermedades. Es cierto que Cristo cargó con nuestras dolencias, enfermedades y pecados al morir en la cruz; no obstante, no debemos olvidar que recorrer el camino de la fe, implica esfuerzo y crecimiento constante, y que muchas veces tendremos que pasar por situaciones difíciles, mismas que el Señor utilizará a nuestro favor.

Para poder crecer o madurar, necesitamos cambiar, y es este punto que debemos analizar, ¿Qué áreas de mi vida necesito mejorar? ¿Con qué aspectos de mi carácter y temperamento no estoy agradando a Dios?

Si realmente estamos comprometidos con nuestra relación con Dios, tendremos que aprender a ver las dificultades como un medio que nos ayudará a identificar aspectos negativos en nuestra persona, ya que estos forman parte de quién solíamos ser antes de tener a Cristo en nuestros corazones, y  ellos sólo obstaculizan nuestra comunión con Él. Lo siguiente será permitir al Espíritu de Dios que transforme dichos aspectos en algo positivo.

“Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; 4 y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; 5 y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.” Romanos 5:3-5 (RVR1960).

No cometamos el error de creer que estamos bien “así como somos”, siempre habrá algo que mejorar, algo que aprender. Prueba de ello es Job, quien aún a pesar de ser considerado un varón justo sufrió grandes pérdidas; no obstante, después de todo lo que tuvo que pasar reconoció que no conocía a Dios como él creía.

“Yo conozco que todo lo puedes, Y que no hay pensamiento que se esconda de ti. 3 ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía. 4 Oye, te ruego, y hablaré; Te preguntaré, y tú me enseñarás. 5 De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven.” Job 42:2-5 (RVR1960).

Sigamos su ejemplo y veamos las circunstancias adversas como un medio para mejorar.

No olvidemos que el Señor no nos abandona en ningún momento, Él nos perfecciona, afirma, fortalece y establece.

“Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.” 1 Pedro 5:10 (RVR1960).

Por Cesia Serna

 

 

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¿Sólo lo bueno?

Ciertamente a todos nos gusta recibir lo bueno de la vida, salud, un hogar, un matrimonio estable, hijos, dinero, regalos, etc. Pero ¿Qué pasa cuando nuestras expectativas no son cumplidas o sucede algo inesperado que derrumba todo lo planeado?

Job 2:10 (NTV) dice: “Sin embargo, Job contestó: «Hablas como una mujer necia. ¿Aceptaremos solo las cosas buenas que vienen de la mano de Dios y nunca lo malo?». A pesar de todo, Job no dijo nada incorrecto.” Estas palabras de Job son después de perder a seres queridos y también sus pertenecías en un corto tiempo, todo andaba bien y de repente todo se desmoronó.

Esto me hace meditar en cómo reaccionamos ante las circunstancias difíciles de la vida, cuando de repente algo sucede y derriba nuestra estabilidad emocional, física o económica. ¿Dios aún sigue siendo el primero en nuestro corazón? ¿Aceptamos su voluntad con humildad o nos resistimos y renegamos contra Él?

Aún los aparentes fracasos son parte de un propósito divino, porque hay fortalezas escondidas en nuestro ser que van saliendo a la luz en medio de los escombros y ahí también el Señor demuestra su poder en nuestra vida.

Mantener la fe en que Sus planes son mejores que los nuestro y que en medio de la tormenta contamos con su protección nos ayudará a seguir de pie y proseguir el camino.

Que las adversidades sean un canal para hacerte más fuerte y, sobre todo, que afirmen tu fe en el Señor ¡No dejes que los problemas te alejen de Su amor!

Recibe lo bueno y también lo malo con humildad, creyendo que el Señor no te dejará solo y, como recompensa de tu fidelidad, te dará mayores bendiciones.

“En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de él.” Eclesiastés 7:14

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Resistir las pruebas

“No se duerman; oren para que puedan resistir la prueba que se acerca. Ustedes están dispuestos a hacer lo bueno, pero no pueden hacerlo con sus propias fuerzas.»” Mateo 26:41 (TLA).

Así como tenemos necesidades físicas en nuestra vida, tales como de alimento, la salud o el descanso, también tenemos necesidades de carácter espiritual, las cuales no debemos descuidar. Entre estas, es importante llevar una vida de oración.

Pero no significa que orar sea algo fácil, pues el agotamiento físico, el desánimo, los afanes incluso el pecado, pueden convertirse en obstáculos para tener una comunión plena con Dios. Sin embargo una decisión firme de buscar al Señor constantemente en oración nos ayudará a vencer las pruebas y las tentaciones diarias que podamos enfrentar.

Por lo cual, crear el hábito de orar a diario, es realmente beneficioso para nuestra vida espiritual.

¿Estás enfrentando tus dificultades con una vida diaria de oración?

Por Giovana Aleman

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Indeciso?

En el libro de Jueces podemos encontrar un peculiar relato de un hombre que se consideraba el menor de la casa de su padre y, a su familia, pobre entre las familias de Manasés.

“Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo? 15 Entonces le respondió: Ah, señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre.” Jueces 6:14-15 (RVR1960).

Gedeón no creía tener las suficientes fuerzas para ejecutar la orden que el Señor le dio. Trató de excusarse, pidió varias pruebas, pero finalmente comprendió que no debía luchar con sus fuerzas, sino con las de Dios.

“Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre.” Jueces 6:16 (RVR1960).

Al estar consciente de que Dios estaría con él, fue utilizado como un instrumento para salvar a su pueblo, logrando una increíble hazaña sobre Madián.

Muchas veces nosotros solemos tener la misma actitud que Gedeón, no sentirse capaz de realizar la tarea encomendada o creer que el ministerio al que uno es llamado le queda muy grande; en nuestra humanidad vemos algunas tareas como imposibles, olvidando que quien nos llamó nos dará también las herramientas y los medios para que podamos alcanzar la meta.

Si tienes dudas o temes fallar en el ministerio al cual fuiste llamado, recurre a Dios, la oración y el estudio de la Biblia serán los principales medios por los cuales recibirás instrucción y también la fortaleza para alcanzar victoria.

“Así ha dicho Jehová, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo soy Jehová Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir.” Isaías 48:17 (RVR1960).

Por Cesia Serna

 

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Todo ayuda a bien

Cuando Bernard Gilpin, clérigo inglés, llamado “el apóstol del norte”, estaba viajando a Londres para ser juzgado a causa de su fe, se cayó y fracturó una pierna, lo cual detuvo su viaje durante unos días.

Gilpin decía muy frecuentemente: Nada sucede a los que creen en Dios que no sea para su bien; así que la persona encargada de su custodia, aprovechó la ocasión para echarle en cara una observación y le dijo: “¿Por qué cree que se ha roto esta pierna?” A lo que Gilpin le respondió: “De momento no lo sé, pero Dios debe tener sus razones”.

Y así fue. Durante los días que detuvo su viaje, murió la reina María. Esta aflicción lo libró milagrosamente de la muerte segura, pudiendo volver a Houghton pasando por muchos pueblos, donde los creyentes le expresaron su gran gozo bendiciendo a Dios por su libertad.

Normalmente no entendemos el propósito de las pruebas y nos desesperamos, enojamos, frustramos, culpamos a Dios, etc., sin entender que nuestra vista y entendimiento son más pequeños que los del Señor y que sus planes van más allá de este día, semana o año.

Es probable que hoy no entiendas el propósito de la prueba y capaz que tampoco lo hagas de aquí a muchos años, pero puedes tener la certeza que Dios obra para bien para aquellos que confían en Él y guardan sus palabras.

“Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos” Romanos 8:28 (TV)

Nada es al azar, nada sucede porque sí o se escapa de las manos de Dios. Todo nos ayuda a crecer, a formarnos, a aprender para ser capaces de cumplir los planes para los que fuimos creados. Así que si estás atravesando una prueba o las cosas no salen como tú quisieras  y no entiendes el propósito, confía en los planes soberanos de Dios porque Él tiene cuidado de ti.

 

 

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Confiar hasta lo último

Hudson Taylor, después de recibir su llamado como misionero, se mudó a una zona marginal para trabajar con un doctor y así acumular un poco de conocimiento médico y acostumbrarse a la vida que le esperaba en las misiones.

Una noche fue llamado para asistir y orar por una mujer enferma con 2 hijos muriéndose de hambre. Mientras el trataba de orar, sus palabras temblaban en su boca porque tenía en su posesión su única moneda de plata que respondería a su oración y aliviaría sus sufrimientos de alguna manera. “¡Hipócrita!” Escuchó a su corazón condenarlo. “Hablándole a la gente acerca de un Padre tierno y amoroso en el cielo y tú no estás preparado para confiar en Él por ti mismo sin tu dinero”

Finalmente Taylor les dio su última moneda, quedando para él sólo un recipiente de avena. Mientras comía su último alimento recordó las escrituras: “A Jehová presta el que da al pobre…” Ahí aprendió que uno puede confiar en Dios con su último centavo.

El día siguiente recibió un paquete, dentro había una moneda de oro que valía 10 veces más que  la moneda de plata. Taylor gritó triunfantemente de alegría.

Aprendió que podía confiar en la palabra de Dios hasta el final, y aunque hubo una lucha interna,  prefirió obedecerle que valerse por sí mismo y no fue decepcionado.

A través de las pruebas podemos ver la mano poderosa de nuestro Señor no sólo para tener la certeza de sus milagros sino para que nuestra fe sea afirmada.

¡Confía en Dios!

“Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre. Mejor es confiar en Jehová que confiar en príncipes.” Salmos 118:8-9

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Deja de enfocarte sólo en tu problema

El célebre Dr. Moon, quedó espantado cuando supo por boca de su buen amigo, famoso como oculista, que en muy poco tiempo iba a quedar totalmente ciego.

Para empeorar su situación, la joven que él amaba le confesó que ya no podría casarse con él porque no deseaba unir su vida a la de un pobre ciego y rompió su compromiso.

Durante unas semanas, cuando ya estaba ciego, su pena fue inmensa; pero, siendo creyente, aceptó la voluntad de Dios.

Algún tiempo después ideó la escritura para ciegos conocida como el método Moon en 1843, que a diferencia del Braille resulta más sencillo para aquellas personas que han perdido la vista después de haber aprendido a leer y es un método que, algunos aseguran, está renaciendo.

Si William Moon se hubiera sentado a lamentarse por su situación y no hubiera sido capaz de aceptar la voluntad de Dios, se habría encerrado en su problema, al punto de no ser capaz de crear su método, el mismo que ayudó a tantas personas y les dio acceso a libros y a la palabra de Dios.

Muchas veces nos pasa eso, que cuando las cosas no salen como queremos o nos llegan situaciones y problemas inesperados nos sentamos a lamentarnos, a quejarnos, nos enfocamos tanto en el problema que no pensamos en otra cosa que en eso y muchas veces, perdemos una bendición, no llegamos a ver el propósito que Dios puede tener con esa prueba.

Quizás el plan de Dios no es sólo mostrarte o enseñarte algo de forma personal, sino que podrías bendecir a otros como fue el caso de Moon y de otras personas que buscaron cómo salir adelante y con la ayuda de Dios cambiaron su vida y la de otros.

Y no solamente se refiere a pruebas de salud, quizás tienes una mala situación económica y no encuentras trabajo; piensa cuáles son tus talentos o habilidades con las que podrías emprender un negocio, ¿consideraste esa idea alguna vez? Dios puede darnos la victoria en cualquier situación.

“Claro que no, a pesar de todas estas cosas, nuestra victoria es absoluta por medio de Cristo, quien nos amó”. Romanos 8:37 (NTV)

No te encierres en el problema, pídele a Dios sabiduría para enfrentarlo y poder conocer Su voluntad porque recuerda que somos más que vencedores.

 

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¿Por qué me pasa esto a mí?

“Se deshace mi alma de ansiedad; susténtame según tu palabra.” Salmos 119:28 (RVR1960)

Cuando nos hallamos en pruebas y estas tocan nuestra salud, quizá lo único que se nos ocurre hacer en ese momento es cuestionar a Dios y decirle: ¿Por qué a mí? Pero qué importante es ver personajes en la Biblia que al igual que tú se hallaban en dificultades, y a pesar de ello no dejaron de creer en Dios. Job fue uno de ellos, quien lo perdió todo, pero aun así permaneció firme en sus principios y convicciones ¡Cómo habrá clamado Job a su Dios para que le de alivio y sanidad! Pero la respuesta desde lo alto no llegó; solamente se escuchaba la risa burlona del infierno. Quizá en estos días recibiste la terrible noticia de tener una enfermedad difícil de tratar y por más que clamas a Señor por tu sanidad no recibes una respuesta, déjame decirte que a Dios nada se le escapa. Él dio su vida por ti para hacerte libre de toda enfermedad, no permitas que el enemigo te robe esa bendición. Busca de su presencia, porque el mejor aliado contra el desánimo y la depresión que causa una enfermedad, es la presencia de Dios.

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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